Capítulo 7.- Peligro
Habían pasado dos meses desde aquel hermoso sueño con él, aquél sueño donde todo era calma, paz y amor, mucho amor entre él y yo, así también habían pasado dos meses que salía con él pero nuestra relación no pasaba de una simple amistad. Darien había sustituido prácticamente a Rei, por desgracia yo no me sentía conforme con nuestra situación, me había enamorado de él sin querer, por tal quería algo más. También entendía que era un poco difícil avanzar de nivel, él era un vampiro, yo humana, él era inmortal, yo no sabía cuánto tiempo de vida me quedaba, además era muy susceptible. ¡Ah Darien! Lo amaba por ser él; determinado, noble, simpático…
Aunque la verdad no podía quejarme, era mi amigo, estaba cuando más lo necesitaba, sobre todo ahora que la relación de Rei con Seiya iba viento en popa por tal se mantenía muy ocupada con él. Además me llevaba mucho mejor con los vampiros del clan, Jedeite aún era tímido conmigo aún pero el resto se llevaba bastante bien conmigo, al menos ya no me veían como aperitivo y era más fácil convivir con ellos ahora.
-¡hora de alimentar a la humana!- Exclamó bastante entusiasmado Nephrite quien llegaba con un gran plato de pasta de consistencia y olor exquisitos.
-Está bueno- exclamé sin terminar de tragar aún el bocado que tenía.
-Me alegra que te haya gustado- Contestó amable- Esto de cocinar nos ha gustado, sólo esperamos que no subas unos cuantos kilos- empezó a bromear
-Y si eso sucede no podremos resistir la tentación de comerte- Completó Kunzite. Ambos vampiros chocaron las palmas. Yo por mi parte seguí comiendo, total, ya me había acostumbrado a bromas de ese tipo.
-Bueno, por lo menos moriré feliz y bien alimentada- Les seguí el juego.
-¡Qué bueno que seas tan optimista, de lo contrario no te íbamos a dar el postre que hizo jedeite!- Me sorprendió lo que dijo, nephrite, ¿Jedeite haciendo un postre para mí?
-A mí también me gustó mucho lo de cocinar, por eso lo hice, además sé que tienes buen apetito.- Dijo algo apenado.
-Gracias, imagino que ha de estar delicioso- Contesté animándolo.
-Veo que andan jugando con la mascota nuevamente- Bufó Darién al aterrizar de un brusco salto en el jardín.
-Para eso están las mascotas ¿no?- Seguí el juego.
-Sí, claro- contestó poniéndome una sonrisa.
Nos quedamos un rato más bromeando en el jardín, luego acompañé a los vampiros a cazar. La primera vez que me invitó Darien me negué la segunda, acepté y la tercera fui yo quien pidió acompañarle, la verdad era que me agrada mirarlo capturar malhechores para beber su sangre, era cruel y bastante sádico, cierto, pero me encantaba esa elegancia y ese poder con que lo hacía, en sí me gustaba contemplar lo poderoso que se veía, por tal se convirtió en algo seguido.
-Pequeña creo que debes volver- Me recordó terminando de beber de su presa.
-Cierto- Acordé. Me despedí del clan y les agradecí sus atenciones. Como estábamos lejos de la casona no pudimos ir por el auto así que tuve que trepar la espalda de Darien. Nos fuimos directo a mi casa. Me dejó media cuadra antes, percatándose primero que nadie nos viera, nos despedimos y me dirigí a casa.
-¡¿Serena tonta dónde has estado?!- me gritó Sammy en cuanto atravesé el umbral de la puerta.
-Por ahí paseando- Contesté descaradamente, no podía decirle de mi nuevo círculo amistoso. En cuanto me disponía a ir a ver a Mina, quien estaba viendo TV en la sala mi tonto hermano menor me jaló bruscamente del brazo, controlé el impulso de darle un golpe, de todas formas sólo era un puberto de 12.
-A no me engañas- me dijo en un tono acusador- Sé bien que tu sabes algo sobre las cosas extrañas que pasan en Tokyo y con aquella extraña visita en el cuarto de Mina meses atrás- Me quedé completamente atónita cuando mi hermano dijo eso. La verdad no sabía que decir, mi corazón empezó a latir más rápido. Era increíble que un mocoso supiera tanto ó… ¿Tenía evidencias?
-¡¿De qué hablas?!- Negué liberando mi brazo de su agarre, iba a dar un paso cuando mi hermano se plantó justo enfrente y puso en mi cara un diario con el encabezado "misteriosa desaparición de criminales". Lo tomé para leer más a detalle y encontré otro encabezado igual extraño "Se hacen más frecuentes los asesinatos a domicilio, las víctimas fueron encontradas sin un rastro de sangre". Me quedé atónita al leer todo aquello. ¿Acaso Darien y el clan no eran lo que decían? ¿Era culpa de algún neófito? No supe que decir.
-Entiendo que no me quieras contar, pero por favor ándate con cuidado me preocupa tu seguridad.- Fue lo último que me dijo mi hermanito y se retiró.
Me quedé muda por completo, ¿cómo es que aquél pequeño sabía todo sin seguirme? ¿Acaso había pillado alguna de las ocasiones en que Darien estaba en mi cuarto a altas horas de la noche? Por último guardé el diario y me fui con mi hermana a ver una serie que nos encantaba. Desde que Mina había llegado a vivir a la casa las palabras; preocupación, stress, ansiedad y cualquier otro derivado habían desaparecido por completo de mi diccionario. Sólo esperaba que durara, porque Mina nunca aclaró cómo es que le fue tan fácil venirse a vivir a mi casa.
Un rato después subí a mi alcoba para esperar la visita de Darien, necesitaba aclarar todo esto con él. Comúnmente su hora de llegada era a las 11 de la noche, ya había pasado la media noche y aún no llegaba. Me quedé despierta hasta 2 de la mañana y jamás llegó, fue entonces que me di cuenta que él y su clan no me engañaban, era obvio que si no llegó era porque había algún neófito suelto o porque estaba de guardia en alguna zona. Con calma mejor me dormí y decidí no darle vueltas al asunto, después de todo, vendría a visitarme luego o me iría a ver en la escuela a la hora de la salida.
Dormía plácidamente cuando una fría caricia me despertó. Fui abriendo los ojos poco a poco y visualicé a Darien tratando de levantarme. Volteé para mirar el reloj que tenía al lado y vi que eran las 3:30 am.
-¿Qué sucede?- Le pregunté desconcertada por la visita
-Siento molestarte pequeña pero necesito informarte de algo- Me dijo con todo el cariño posible, por consiguiente me enderecé para escucharle mejor.
-Explícame- Le pedí. Darien inclinó ligeramente la cabeza, dio un suave respiro y luego volvió a mirarme de ese modo tan penetrante que me encantaba.
- Debo dejar de verte por un tiempo- Sus palabras me dolieron al instante pero debía escuchar la razón por la que Darien quería dejar de verme de la noche a la mañana, sobre todo cuando ya llevábamos 2 meses sin problema alguno.
-¿Porqué? ¿Qué sucede?- Pregunté invitándolo a darme la razón.
-Es algo complicado, por favor, sólo confía en el clan y en mí- Me pidió suplicante tomándome de los hombros y mirándome directamente a los ojos.-Estaremos protegiéndote aún cuando no nos veas, te lo prometo pero por favor mantente lejos de nosotros, al menos mientras solucionamos lo que sucede.- Terminó de decirme. Inmediatamente saqué el diario que estaba sobre el buró y se lo mostré.
-¿Es por esto?- Le pregunté poniendo el diario en su cara.
-Sí, cariño, es por eso.- contestó después de haber leído los encabezados.
Nos quedamos mirando un rato, lentamente me fui acercando a él coloqué mi cara en su cuello y enredé mis brazos en su cintura, lo abracé tan fuerte como pude, él por consiguiente me correspondió el abrazó de una manera más delicada, estaba midiendo su fuerza.
-Te prometo que en cuanto mi clan y yo resolvamos esto todo volverá a ser como antes.- Me susurró.
-Te estaré esperando.- Contesté abrazándolo aún más fuerte. Creo que él no quería hacer esto doloroso así que fue el primero en romper el abrazo.
-Hagas lo que hagas mira directamente a los ojos- Me pidió, yo simplemente asintí con la cabeza. Por último Darien me dio un beso en la frente y se marchó.
Estaba feliz de confirma que Darien y su clan no tenían que ver con esto. Este era uno de los momentos en los que me sentía realmente estúpida; la típica doncella en peligro, osea yo y el hermoso caballero de armadura dorada que aparece para protegerme, osea él. La verdad es que me gustaría tener algún poder sobrenatural o algo para ayudar en esto pero bueno, era humana y por ahora lo mejor que podía hacer para ayudarlo era evitar ponerme en peligro
Decidí refugiarme en mi mundo de sueños, con la esperanza que se repitiera una vez más aquél sueño donde sólo éramos mi vampiro y yo, sonde sólo existía calma, sin embargo no fue así; Una vez más estaba caminando en un campo de batalla, habían cadáveres en todo su alrededor y luego lo visualizaba a él completamente moribundo suplicándome que lo matara, terminando con mi grito de horror al ver que moría en mis brazos.
Me levanté empezando a llorar, ¿volverá a mí? ¿Estará a salvo?, eran las preguntas que taladraban mi cerebro, temía que hubiera un enfrentamiento de vampiros y que lo eliminaran o algo junto con el clan; era estúpido tener ese tipo de preocupaciones y bastante infantil agobiarse pero ¿qué o quién me aseguraba que ellos no podían perecer en una batalla vampírica? Traté de dormir lo que quedó de la noche, necesitaba mantener la calma para evitar sospechas, además necesitaba mantenerme cuerda, tenía que evitar el peligro a toda costa si quería que volvieran pronto a mí.
Habían pasado apenas una semana desde que me dejé de ver con Darien y el clan, gracias a Dios no levanté sospechas, bueno, sólo con Sammy, aún así lo importante es que los demás me seguían viendo como la serena alegre y relajista de siempre aún cuando por dentro me consumía la agonía.
Mina se llevaba tres días de noviazgo con Yaten, Amy había empezado a salir con el atractivo e intelectual Taiki, Lita por consiguiente con Andrew y bueno Rei y Seiya… El punto es que, tenía mis amigos y a mi hermana, cierto, aún así no podía evitar sentirme sola. Empecé a socializar con otros círculos sociales para variar de amistades y continuar mi vida como si nada mientras volvían mis vampiros, en parte fue genial porque conocí más gente, aprendí cosas diferentes , entre ellas ; confección, hacer postres incluso empecé a mejorar mi nivel de inglés. Entre mis amigos y nuevas amistades empecé a salirme tarde de la escuela, después de todo Amy tenía razón cuando encuentras una actividad extraescolar que te agrade ya no se vuelve tan tortuoso quedarse tiempo extra en la escuela.
Eran las 6:30 cuando salí de la escuela, para colmo Haruka, uno de mis nuevos amigos no pudo llevarme a casa ese día porque se retiró mucho en que entró a un maratón, así que tuve que irme en bus y caminando. Antes de llegar a casa, unas cuadras antes pasé a comprar unas telas que necesitaba para mi clase de confección, al salir noté que alguien me seguía, mantuve la calma y para nada miré atrás, cuando pasaba en una zona llena de gente esa "persona que me seguía" desaparecía. Después de hacer una pequeña prueba me mantuve andando sólo donde estaba lleno. Justo cuando estaba a una cuadra y media de mi casa los pasos de esa persona se volvieron a escuchar, era lo malo de vivir en una calle muy poco transitada y peor aún, poco habitada. Empecé a acelerar mis pasos pero de nada sirvió porque de inmediato un extraño hombre de pelo platinado se plantó frente de mí, al momento pensé que era Kunzite, pero no era así, me fijé en los ojos, que fue lo primero que me dijo Darien que hiciera en estas situaciones. Era un vampiro, sin duda tenía los ojos más escarlata que los del clan. Se me fue acercando, justo cuando iba a correr otro más cubrió, éste era igual de alto que el otro que tenía enfrente pero con el cabello en un extraño color azul zafiro.
-Así que esta es la mascota de Darien- Bufó el peli platinado
-O su cena… huele exquisita- Dijo en un tono famélico el peliazul
Ambos se me fueron acercando con los ojos ennegrecidos mostrando sus blancos y afilados colmillos, estaban muy cerca de mí.
-Todavía no la acaben.- Ordenó una mujer encapotada, era alta, unos 20 cm más alta que yo.- Ella podría ser la carnada perfecta para atraer a Darien- dijo maliciosamente sin moverse y sin descubrirse el rostro, lo único que se percibía debajo su capucha eran su blancos y afilados colmillos.
-Lo que ordene señora- Dijo en tono de sumisión el peli platinado.
-No se atrevan a tocarla. – Gritó alguien a distancia. De un salto apareció Jedeite, quitándose una capucha negra para dejar que se vea su rostro.
-¡miren quién apareció!- Dijo con sarcasmo la mujer.- El vampiro mártir- terminó.
-¡Cierra la boca!- Gritó enojado jedeite
-¡No le hables así al ama!- Ordenó el peliazul poniéndose frente la encapotada. Jedeite y el peli plateado de inmediato se pusieron en posición de combate.
-Tranquilos hijos, tranquilos- Ordenó muy confiada la mujer.- Nos iremos por ahora per adviértele a Darien que si no me enfrenta su mascota…
-¡No te atrevas a llamarla así!- Gritó colerizado Jedeite antes que la mujer siquiera terminara, los otros vampiro se pusieron en guardia de combate pero ello les ordenó detenerse con una seña.
-Nos iremos pero adviértele a Darien que no m detendré hasta que me de la cara.- Dijo en tono de advertencia la mujer y luego se retiró con sus secuaces. Jedeite se quedó mirándoles muy enojado.
-¿Estás bien pequeña?- Preguntó volteándose a mí
-Sí, tranquilo no pasó- Le dije palmeándole el hombro para relajarlo.
-Darien no me hubiera perdonado si algo te hubiera pasado.- Me dijo con tono de alivio.- Te acompaño a tu casa- Me dijo.
-Jedeite- Le llamé mientras caminábamos a mi casa
-¿sí?- Preguntó escéptico
-¿Quién era ella?- Pregunté ingenua
-Ella… Bueno- Empezó a decir cortadamente- ¿Tienes algo que hacer más tarde?- Preguntó algo incómodo, como si lo estuvieran escuchando.
-Uhm… ¿dormir?- Contesté dudosa
-No es el momento ni el lugar indicado, te lo diré en tu alcoba a la media noche.- Sugirió
-Está bien.- Acordé- ¿Puede venir Darien?- Pregunté como si estuviera pidiendo permiso.
-Por ahora no puede, te lo explico más tarde ¿vale?- Pidió
-Está bien- acordé. Seguido, caminamos en silencio hasta mi casa.
-Serena antes que me vaya quiero que tengas esto siempre- Me pidió antes de que abriera la reja de entrada. Sacó de su bolsillo lo que parecía ser un encendedor de oro con el símbolo de un dragón.
-¿Y esto?- Pregunté dudosa.
-Si alguno de esos vuelve simplemente deja que se acerquen lo suficiente para que pueda incendiarlos- empezó a explicar.- No puedes desmembrar vampiros pero si puedo incendiarlos para matarlos, recuerda que los vampiros son susceptibles al fuego- Terminó de explicar- Por favor, siempre tenlo contigo- Me pidió- Ya vimos lo que pasa cuando te dejamos desprotegida.-Terminó de decir. Lo cierto era que tenía razón, tal vez no tenía super fuerza y tampoco podía pelear pero si podía ayudar protegiéndome y siguiendo sus sugerencias.
-Lo prometo.- Le afirmé, seguidamente nos despedimos y entré a mi casa como si nada.
La única en casa esa noche era Mina, quién estaba hablando por teléfono con Yaten para salir más tarde. Pasé de largo sin darle mucha importancia. Fui a mi alcoba, tomé ropa y luego me dispuse a bañarme, dejé que el agua tibia me relajara de la experiencia de hace un momento. Después de bañarme fui a ayudar a Mina a arreglarse para salir, después de que se fue me encerré en mi cuarto esperando la llegada de Jedeite, quién fue bastante puntual.
-¡Que puntual!- Exclamé sorprendida
-Escucha no tengo mucho- Me pidió bastante serio.- El clan no sabe que te he visto, tenemos prohibido todo contacto contigo.- Cuando empezó a explicarme supe que era momento de callarme y escuchar, esta situación estaba intensa- La vampira de hace rato se llama Beryl, esa es la vampira que nos transformó a Darien y a mí.- Me dispuse a escuchar con mejor atención.
Darien y yo estábamos en el ejército chino durante la guerra contra los Hunos, él tenía el rango de capitán y yo solamente era un teniente, durante la guerra sufrimos varias lesiones que podían curarse con facilidad y no perjudicaba nuestra estancia en el ejército, hasta cierto día en la frontera. Un cañón fue disparado hacia la dirección donde me encontraba, Yo no me percaté hasta que Darien me empujó, yo caí sin herida alguna pero él recibió varias quemaduras y varios golpes por el impacto del disparo, por tal, se quedó moribundo en el campo de batalla junto con otros soldados que perecieron en el enfrentamiento. Quise auxiliarlo pero no me dejó, me pidió que continuara. Me despedí de él y seguí adelante dejándolo morir. Apenas había corrido medio kilómetro cuando sentí una apuñalada, al caer y alzar la vista ví que era un soldado Huno el que lo hizo, el hombre se marchó y me dejó agonizante, momentos después una hermosa mujer pelirroja con unos hermosos y extraños ojos escarlata vino a mí, era Beryl, después de presentarse y dejar que me fascinara con su belleza simplemente me tomó y me clavó sus afilados colmillos, al principio no creí lo que me dijo pero al sentir aquella quemazón causada por la ponzoña y de ver como bastaron unos instantes para recuperarme como si nada hubiera pasado le rogué que salvara Darien. Cuando llegamos a donde estaba se había puesto peor, estaba dando las últimas, ella por consiguiente se ahorró las presentaciones y con una gran satisfacción le inyectó la ponzoña a él.
Ya recuperados Beryl nos hizo la propuesta de unirnos a ella, nosotros no objetamos, de todos modos teniendo una existencia diferente necesitábamos quien nos guiara. Al principio todo era hermoso y casi perfecto, hasta que descubrimos lo que deseaba ella en realidad. Ella Deseaba acabar someter a la raza humana, para ella los humanos son simplemente servidumbre y alimento, en realidad se siente muy superior a cualquier persona. Ni Darien ni yo estábamos de acuerdo así que decidimos abandonarla. Esto no le sentó muy bien a ella, quería que fuéramos sus súbditos para la cacería, Darien y yo le hicimos una propuesta, debía vencer a cada uno por separado si quería que nos quedáramos, obviamente perdió. Ese falló nunca pudo asimilarlo, así que prometió vengarse, pasó mucho tiempo tiempo antes de volver a verla, para su desgracia ya habíamos creado el clan y ella seguía sola, al verse vulnerable prometió crear un clan y volver para vengarse de nosotros por haberla abandonado y bueno… el resto… ya lo viviste.- Terminó Jedeite.
-Interesante…- Fue lo único que pude decir al terminar de escuchar toda la historia.
-Serena, debo irme, por favor haz lo que te sugerí- Después de su petición se marcho rápidamente.
Era increíble que una mujer con las cualidades de Beryl pudiera estar llena de odio y deseos de venganza. Bien podría sacarle ventaja a sus habilidades vampíricas tal como lo hacían mis amigos vampíros.
Estaba a punto de acostarme a dormir cuando…
-¿Me extrañaste preciosa?- Escuche que me diga una voz, pensé de momento que era Darien pero al voltear vi que era el peli platinado que estaba con Beryl. Sólo pude sentir un fuerte golpe y lo demás ya no tuvo sentido.
¿Qué tal? Como lo prometí, aquí está un nuevo cap para compensarlas por tanta espera, gracias por los reviews y por seguirme apoyando amix!!!
