Shingeki no kyojin no me pertenece, si fuera así Eren y Levi ya estuvieron casados en el manga. Y Levi sería Levi Jaeger.
—Importancia—
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*_EREN_*
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Cuando tenía nueve años.
Cuando apenas comenzaba ese transcurso nuevo de la verdadera tragedia que aún estaba en los cimientos del recuerdo de una familia unida y feliz. Aunque bueno en ese entonces no me importaba del todo el hecho de esperar algo bueno, tan solo me mantenía alerta cada vez que escuchaba el crujir de una grieta que me costó volver a unir la primera vez. Mis padres discutiendo.
Intentaba unirlos, daba todo de mí para que esa fisura no se hiciera más grande y terminara por disolverse por completo. No me di cuenta de que lo único que estaba provocando era la descomposición absoluta de una familia que dejó de amarse desde hace mucho tiempo.
Para cuando caí en la cuenta de aquello, mi mamá ya nos había abandonado y papá estaba sumido en sus propios pensamientos deprimentes y pesimistas. No lo entendía.
Nunca me ha gustado esa sensación de rencor hacia una persona, odiaba el simple hecho de sentir un terrible remordimiento al no poder hablarle, y como parte extra, el sentir tristeza al evocar recuerdos vividos. Me hacía sentir presionado. Esa fue una de las razones por las que una tarde fría decidí abrir y rememorar un recuerdo bonito con mi madre. Lo logré, sonreí al recordarlo, incluso sentí esos pequeños pinchacitos en los ojos a causa de las lágrimas reprimidas, pero sonreí y lo guarde con mucho amor. Para que cada vez que me sintiera caer en la detestable red del odio; recordara y resista.
Mi mamá solía entrar a mi habitación de vez en cuando, no es como si aún mantuviera una imagen viva de su rostro, pero si podía revivir la leve sonrisa que lograba ofrecerme aquellas noches de fuerte lluvia y estruendosos relámpagos a cada minuto. Incluso se puede decir que aun recordaba como su trenza mediana con aspecto de simpleza —en realidad era una trenza muy compleja—, caía por sobre su hombro con delicadeza. Aun podía sentir como sus manos tibias con aroma a menta rozaban mis mejillas para luego dirigirse al edredón y subirla hasta tapar por completo mi cuello. Yo sonreía, a pesar de sentir que en cualquier momento desaparecería, lo hacía, y ella me abrazaba.
Ahora que lo pienso, era extraño.
No había noche en que no lo hiciera, era como si de alguna forma, al ofrecerme esos pequeños gestos se sintiera en paz consigo misma. Tal vez pensaba que al hacerme saber que me amaba podría aligerar su absurda partida. Pero créanme, no lo hizo en absoluto.
Amaba a mi madre.
Incluso cuando papá me grito que ella nos había abandonado, la seguía amando. Aunque bueno, ya no podía decir que sentía lo mismo ahora, puede que algún tipo de afecto a cada uno de los recuerdos provenientes de ella. Pero tan solo eso, ya no la extrañaba.
O al menos de eso quería convencerme.
El problema se derivaba en el hecho de haberme sentido tan abandonado aquellos años viviendo bajo la tutela única de mi padre. No terminé de odiarla, pero esos sentimientos de soledad parecieron quedarse conmigo. No fueron capaces de soltarme aunque tampoco es como si yo hubiera puesto alguna especie de defensa contra ellos.
Se afianzaron tanto a mí como para olvidar las sensaciones que traía el verdadero cariño y también como para olvidar como se entregaba amor. Olvidé por completo sentirme dependiente de alguien —aunque por una parte eso era bueno—, lo que me molestaba era que a pesar de todo aun mantuve esa dolorosa manía de aferrar a las personas a mí. De alguna forma hacerlas dependientes de mi persona.
Me sentía como un terrible error en el mundo cuando lo hacía; como un extraño ante mis propios ojos. Desagradable.
Necesitaba volver a ser alguien capaz de dar y recibir amor. Y necesitaba alguien que fuera capaz de dármelo, resistirlo y ser paciente con el amor que entregaba. No había día en el que no me preguntara si lograría encontrar a esa persona o incluso verla de lejos. No me importaba del todo.
Y bueno…
Nunca me imaginé que esa persona sería un universitario. Un universitario malhumorado, impaciente, con calificaciones mucho mejores que las mías y que parece trabajar como alguna especie de bailarina en uno del bares más reconocidos en Sina.
Nunca, ni en mis más extrañas fantasías me vi con alguien parecido.
Ya pesar de todo, sentía que era la única persona capaz de lidiar conmigo, de quererme y a la vez —con una fuerte determinación— de abofetearme si por alguna razón me desviaba del camino. Era como si lo hubiera estado esperando de forma inconsciente.
No podía haber nadie más que él.
Levi.
Mi Levi.
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Me miraba expectante.
No podía evitar notarlo, y mi cuerpo tampoco parecía estar lo suficientemente lúcido como para ignorar aquellas miradas afiladas y estoicas que lanzaba. Aun se mantenía pegado a mí, dejándome sentir los leves estremecimientos del que su cuerpo era víctima y sin pedirlo si quiera sonreí, volviendo a aventurarme en un sinfín de intentos fallidos. Me frustraba no poder tocarlo.
Lleve con cuidado una de mis manos hacia su pálido abdomen. Amaba esa apariencia de fino cristal aunque difícilmente podría dejarme engañar, antes de que pudiera rozarla al menos unos cuantos milímetros, volvió a utilizar una de sus manos libres para apararla.
—Levi—murmuré en tono impaciente, dejando caer mi cuerpo encima de la cama. Bueno, la mitad de mi cuerpo ya que Levi se encontraba sentado a horcajadas encima de mí.
Ya no sabía qué hacer, ya llevaba más de quince minutos lidiando con la situación y Levi se negaba a hablar acerca de lo que le molestaba. Porque era más que notable su irritación hacia mí.
— ¿No piensas hablar?
— ¿Hablar de qué? —le pregunté a lo que recibí como respuesta un gruñido de su parte. No lo hacía a propósito, en realidad no sabía de qué me hablaba, pero intuí que me lo diría por la forma en como acercó su rostro al mío.
—Lo noté, Eren. No soy tonto—musitó pareciendo más molesto que antes—Estas pensativo y tu sonrisa no es la que siempre muestras, mocoso.
Mierda.
—No me mientas y tan solo dímelo, idiota ¿Crees que es divertido verte con cara de profesor con falta de sexo?
—Levi…—Estaba en problemas. Lo tenía planeado todo, desde el momento en el que se lo diría hasta el momento en el que termine de decírselo. Pero ahora, ¿Cómo rayos pude haber olvidado lo observador que podía llegar a ser? —Todo está bien, no tienes de que preocuparte.
— ¿Parezco preocupado?
—Ahora que lo pienso, no—volví a intentar levantarme pero Levi no dejó que me moviera más allá de…bueno, no dejó que me moviera en absoluto—Te lo diré pero al menos déjame sentarme.
Estrechó los ojos con sospecha pareciendo considerar el trato y se movió hacia un lado para dejar a mi cuerpo libre. Reprimí una sonrisa macabra al verlo bajar la guardia tan rápido, aunque puede que en realidad no la haya bajado, sino que pronto sería víctima de una de sus trampas; me estremecí de solo pensarlo, pero si no lo intentaba seguramente no ganaría nada en absoluto. Cuando observé que estaba lo suficientemente distraído, lo tomé rápidamente de las caderas y lo volví a recostar en la cama; con la diferencia de que ahora yo estaba encima, controlando la situación. O eso creí por unos míseros segundos.
— ¡¿Qué crees que estás haciendo, idiota?! ¡Suéltame!— Por Dios. Esquivaba con dificultad cada uno de sus golpes, aunque claro no podía decir lo mismo de mis oídos. Seguramente de aquí no saldría vivo o tal vez si lo hiciera, con una extensa lista de insultos, injurias y muchas más palabrotas que en mi vida pude haber escuchado. Incluso en francés.
—Está bien, Levi.
—NO, NO ESTA BIEN, IDIOTA. TE VOY A MATAR—sin poder contenerme solté una risita a lo que recibí como respuesta un almohadazo en la cara— ¡¿Qué te parece tan divertido?!
Seguí riendo, quería responder pero no podía. Quería decirle cuanto lo amaba, susurrarle "te amo" las veces que sean necesarias, hacerlo sonreír, también ser las causas principales de sus ceños fruncidos y de aquellos mohines que sus finos labios formaban de forma involuntaria. Por Dios, quería decirle tanto, pero tenía la fuerte sensación de que si emitía palabra comenzaría a llorar.
Una total estupidez.
Lo abracé a pesar de aun escuchar sus quejas de negación y hundí mi rostro en el hueco curvado de su cuello. Olía a café y…suavizante.
—Te amo, Levi—sentí su cuerpo tensarse y de manera inmediata relajarse bajo el mío. Lo tomé con cuidado, lo abracé con más fuerza y volví a robar sus labios.
Aprovecharía. Le demostraría que lo amaba más de lo que creía, que a pesar de que nos separemos lo seguiría queriendo como a nadie en este mundo. Quería convencerlo, para que así sepa que no lo dejaría y que a pesar de todo volvería a su lado…a amarlo, a hacerlo enojar, a sacarle esas risitas calladas y especialmente a terminar de curar las heridas que parecen aun estar grabadas en su mente y su corazón.
Inhalé su aroma y el tiró de mis pantalones hacia abajo. No me importaba nada más en ese momento, lo haría sentir de una forma diferente, lo haría gemir con amor, y le susurraría las palabras que estuve guardando, no importaba si pensaba que me pasaba con la palabrería cursi. Porque sé que a él lo hacen sentir feliz muy en el fondo. De un momento a otro la ropa comenzó a desaparecer entre nosotros, ni siquiera fui consciente del momento exacto en el que el volvió a sentarse a horcajadas encima.
Observé como cogió aire con gesto nervioso, un gesto nervioso que estaba seguro de que quería esconder de alguna forma. No lo pasé por alto; sonreí y agarré su cintura con delicadeza. Me miró enarcando una ceja, pero aun así pasó las palmas de sus manos por mi pecho, haciéndose camino hasta mi cuello con lentitud. Y simplemente se acercó.
—El mundo no es la mierda que parece—susurró las palabras tan bajito que por un momento hubiera jurado que no estuvieron ahí. Pero lo hicieron, él lo dijo tan solo para mí. Y a pesar de que no sabía exactamente la razón, me devolvieron esos retazos de esperanza que creía perdidos en nuestra relación. Esta relación que apenas estaban dando los primeros pasos.
—No…contigo no lo es—reprimí un gemido al sentir una de sus manos en mi miembro. Me veía deseoso…deseoso y con un brillo muy diferente al de la primera vez.
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*_LEVI_*
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Por Dios.
¿Cómo pude vivir sin ser capaz de ver esos ojos cada día?
Con más energía, volví a bajar la mano junto con mi boca alrededor de su longitud, deleitándome con sus gruñidos contenidos y con esa mirada brillante y lujuriosa pegada en mí. Era irreal verlo de esa forma, más que todo por el hecho de que sus ojos de un momento a otro volvieron a cambiar de tonalidad, por completo. Podía jurar que hace unos cuantos minutos estaban oscuros, pero como si nada se fueron tiñendo de un azul fuerte, un verde resplandeciente y a la vez peligroso…y lo que más me asustaba fueron los sentimientos que cargaban.
Succioné la cabeza de su erguido miembro, notando la sensación resbaladiza del líquido pre seminal comenzando a salir. El ya no podía contenerse, lo sabía por la forma en como llevó ambas manos a mi cabello y empezó a elevar su cadera, provocando que su pene entre más dentro. Envestía, lo hacía sin dejar de mirarme y yo tampoco me sentía capaz de apartar la mirada.
—Ahh…—sus manos de pronto ya no se enredaban en mi cabello, sus palmas tomaron mi rostro y me atrajeron hacia sus labios—…Me vas a matar, Levi.
Soltó una risita jadeante. Me mantuve observándolo, hasta que sentí como acercaba su miembro a mi entrada, apenas lo rozaba pero lo podía sentir totalmente húmedo. Me mordí el labio, conteniendo los gemidos de dolor al sentir la intromisión de uno de sus dedos, entonces el volvió a acercarse a mí, y no me dejo más salida que devolverle el beso.
Puede que no sea el hombre perfecto que aparentaba tras la sonrisa permanente que llevaba en el rostro. Tal vez solo era una fachada para esconder los sentimientos que en realidad sentía; lo decía porque una persona no podía simplemente permanecer tanto tiempo feliz, era algo imposible. Eren era humano, una persona optimista, alegre e infantil.
Pero ¿Tan solo eso?
—¡Ah! —apresé en mi mano un pedazo del edredón, sintiendo como si fuera la primera vez —algo totalmente falso—su miembro haciéndose paso en mi interior.
Tenía sus manos afianzadas a cada lado de mi cadera, el mismo era quien tiraba de mí hacia abajo y se hundía con profundidad. ¡Por el amor de Dios, Levi! No te comportes como una casta virgen en su primera vez, se supone que ya lo tuviste dentro ¿no? ¡Dos malditas veces!
Me separé de su pecho y enseguida sentí como sus testículos llegaron hasta mi entrada. Santa mierda, por un momento creí que aún faltaba la mitad, no, por un momento pensé que apenas había metido la cabeza. Solté un suspiro entre aliviado y molesto. No me cansaría de preguntármelo. ¿Cómo carajos es que tenía un pene tan enorme?
Me apoyé en su pecho usando ambas manos, ladeando mi cadera, probándolo a seguir.
El jadeaba y a juzgar por sus ojos entrecerrados seguro intentaba controlarse. El problema estaba en que yo no quería que lo haga, lo quería amándome, quería que me mirara con ojos hambrientos y me arrebatara el aire con estocadas fuertes y firmes. Siendo llevado por mis propios deseos, saqué su pene de mi interior y tras un momento volví a caer sobre él, llenándome con la sensación placentera de mis paredes abriéndose otra vez y abrazándolo.
—¡Nngh! —volví a repetir la misma acción, dejando salir mis gemidos sin recato y pudor.
Me sorprendí al notar que el dolor desapareció más rápido que la vez anterior, ahora apenas quedaban rastros de incomodidad, tan solo lo sentía a él hundido muy en el fondo, a sus manos acariciando mis muslos de arriba abajo con una lentitud excitante y desesperante a la vez.
Entonces él se sentó, me abrazó pasando sus brazos alrededor de mi cintura. Jadeé volviendo a sentir sus estocadas ir y venir con más rapidez, mantenía su frente apoyada en la mía mientras soltaba gruñidos de placer sobre mis labios. Me miraba diferente, tenía una especie de temor aprisionándome desde que lo vi parado en el jardín; no se había visto bien, su mirada había estado pérdida y su ceño fruncido, como en muy pocas veces lo había estado.
—Te necesito—murmuró al tiempo que levantaba con brusquedad su cadera, envistiendo, volviendo a llenarme de su calor y encontrando mi propia perdición placentera y agónica.
—¡Ahhh!..Mhgm E-eren—lo rodeé con fuerza del cuello, experimentando una de las sensaciones más intensas en la base de mi estómago. Como…como una bola de mariposas estúpidas y atontadas chocando contra mis órganos.
Seguía deslizándose hacia el fondo, y mi propio cuerpo lo llamaba con una desesperación increíble.
Esto estaba siendo diferente, sentía que el en realidad quería dejarme algo más que un recuerdo. Como si quisiera adentrarse a mí para así no volver a salir nunca más. Y eso no hacía más que angustiarme a niveles insospechados.
Me vi obligado a recostarme. Eren se mantenía aun pegado y tras volver a acomodarse encima, continuó con cada una de sus estocadas salvajes. Me sentía al límite, sus penetraciones chocaban contra mi próstata e inevitablemente eso no hacía más que provocar corrientes celestiales a lo largo y ancho de mi organismo. Llevé mis manos a su espalda, al ya no sentirme satisfecho con solo apretar el edredón, y lo atraje más a mi cuerpo. Mis gemidos ya no fueron suficiente desahogo para las sensaciones que me atacaban; quería gritar, liberarme, hacerle saber que también lo necesitaba. Más de lo que creía.
—¡Ah! Mhhg…ya…ya n-no..ya no pu-puedo mas—lo apreté dentro, deseando llenarme por completo con su aroma. Sus manos tomaron las mías entrelazando los dedos e instintivamente les di un suave apretón.
—No importa lo que pase—susurró y tan solo bastaron un par de estocadas fuertes y rápidas para que de pronto mi interior se sintiera impregnado de un líquido cálido y espeso.
"Tocar el cielo con los dedos"
Esa frase fue la que hizo presencia justo en esos instantes. Siempre he pensado que era la frase más poco creíble en la industria de las novelas o de los libros, nunca me pareció algo con el suficiente grado de realidad como para tomarlo en serio. Porque ¿Quién en su sano juicio se sentiría flotar hasta llegar a tocar el cielo? Obviamente no una persona con el suficiente raciocinio como para permitir que ese tipo de pensamientos entraran en su cabeza. A menos, claro, que esté bajo efecto de algún tipo de droga.
Pero ahora.
Me sentía un estúpido tipo desvariando.
No era posible tocar el cielo.
ESO NO TENÍA SENTIDO.
Pero como la mierda que lo sentía en ese instante.
Me sentía rozar el mismísimo puto cielo con la punta de los dedos, incluso podía decir que el mismo cielo fue el que bajo hacia mí. Absurdo, ilógico, incoherente, irracional, ridículo, incomprensible, estúpido, tonto, pueden llamarlo como quieran pero a pesar de todo, eso no le podía quitar la sensación hormigueante y apasionante, mucho menos podía quitarle la jodida magia que llevaba consigo.
No podían quitarle los destellos, ni lo bonito que lo hacían ver. Especialmente, lo locamente enamorado que puede estar alguien a esa magnitud.
Inquietante, en serio. Esto de enamorarse era cosa del demonio.
No había duda.
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Sentía mi cuerpo al límite, no podía pensar con claridad, ni siquiera después de darme un largo baño pude dejar pasar esa serie de estremecimientos en mi cuerpo, aun sensible. Y como no estarlo, después de todo Eren seguía siendo el "mocoso hormonado". Debí haber intuido que ese "solo quiero ayudarte a llegar al baño" en realidad significaría un "no importa el lugar, te lo volvería a hacer una y mil veces". Y en efecto me lo dijo, el idiota se atrevió a decírmelo al oído justo cuando estaba a punto de correrme en la ducha.
Pervertido de mierda.
Suspiré enterrando mi rostro en la almohada, tenía que pensar en algo. A pesar de que lo vi relajado e incluso volvió a ofrecerme sus tantas sonrisas sinceras, aun lo notaba apagado e inquieto. Me molestaba y preocupaba a la vez.
Esperaba poder hablar con él, justamente ahora lo estaba esperando, pero ese idiota no se dignaba a salir del baño. Quizá aún siga resentido por el tremendo sermón que se ganó por no aprender a controlar un poco más sus impulsos de niño acosador. Ah, quien sabe.
Los minutos siguieron pasando y con ello mi paciencia se iba largando a la mierda poco a poco. Justo cuando estaba a punto de levantarme para ir a sacarlo a rastras del baño, escuché la puerta abrirse con lentitud para que después de unos segundos se volviera a cerrar tras Eren…un Eren demasiado candente.
Reprimí el deseo de suspirar dramáticamente. No podía ser que deseara volver a tener una tercera ronda con ese mocoso, tenía que controlarme.
—No se calentaba.
— ¿Calentarse quien, idiota? No puede ser que ni bien salgas de la ducha, comiences con tus estupideces.
— ¿Eh? ¿Pero ahora que hice? —preguntó mirándome entre indignado y confundido—Hablaba de la ducha. El agua no se calentaba.
— ¿Qué? —Por el amor de Dios ¿Qué me pasaba?
—Que el agua de la ducha no se calentaba.
—Ah…debiste haber empezado por ahí, mocoso. No soy un puto adivino— me di la vuelta, dándole la espalda y llevé el edredón más arriba de mi cuello. —Y ponte algo o te resfriarás.
—Pero…—
—Me tomé la…maldita molestia de llamar a tu maldito chofer para que traiga una maldita muda de ropa malditamente nueva.
Lo escuché reír con diversión pero claro, me encargué de que esa sonrisita desparezca al lanzarle la almohada a la cara. Aunque al parecer no obtuve el efecto deseado porque siguió riendo el muy descerebrado.
Tras lo que parecieron unos cuantos minutos, sentí el lado de mi cama hundirse por la presencia de Eren. Incluso el aroma a vainilla lo acompañó.
— ¿Te encuentras bien?
— ¿Por qué lo preguntas? —respondí sintiéndome al borde de la inconsciencia.
—Tengo la sensación de que no moderé del todo mi fuerza.
— ¿Oh, enserio? —Pregunté girando mi cuerpo hacia a su rostro inquieto—Te lo diré, mocoso. Te excediste.
Suspiró llevando su mano hacia mi mejilla y acariciándola— Lo siento, pero…tampoco es como si pudieras culparme por todo. Tú me tentabas a posta.
—No digas incoherencias, idiota—jaloneé un mechón de su cabello, molesto—Eren…
—Te amo—me interrumpió acariciando mi cintura y pegándome a él—No lo olvides ¿sí?
Asentí girando los ojos. Ese mocoso nunca cambiaba.
—Habla, idiota.
— ¿De qué?
—Mocoso…
—No sé de qué estabas hablando.
Cualquier tipo a esta edad tendría que tener paciencia, para absolutamente todo. Lamentablemente yo no lo era, más bien mi paciencia siempre se mantenía pendiendo de un delgado hilo, así que muchos de mis compañeros optaban por saltarse cualquier habladuría innecesaria para ir al punto en concreto cuando se trataba de mí.
Bueno, a excepción de Hanji. Pero eso se debía a que estaba loca y no pensaba con total lucidez las cosas.
Y ahora Eren.
—Escucha—tomé aire, frunciendo el entrecejo involuntariamente—Entenderé si no me lo quieres decir, después de todo son tus problemas, no los míos. Es tu vida, no la mía. Así que estás en todo el puto derecho de guardártelo y afrontar esto maldit…solo.
Ah, para esto de hablar con tranquilidad simplemente no servía.
—Así que dejaré de preguntarlo y…—
Lo escuché maldecir bajito lo que me sorprendió. No recordaba haberlo escuchado soltar alguna mala palabrota o un insulto, al menos no frente a mí. Eren no se miraba bien, ni siquiera se dignaba a mirarme a los ojos, y a pesar de que lo quería negar, me preocupaba a niveles sorprendentes la tensión de su cuerpo y en como mantenía su agarre en mi cintura.
—Nos hicieron una propuesta.
— ¿Eh?
Entonces por fin llevó su mirada hacia mí—A la banda, nos…nos propusieron una gira fuera de la ciudad.
Ahora lo entendía.
—Y los chicos aceptaron.
El…
—No lo sabía—negó con la cabeza viéndose cada vez más angustiado—Me enteré hoy en la mañana.
—Es tu propia banda y no te lo dijeron…—
—Al parecer lo estaban guardando como regalo de navidad.
Navidad
— ¿Navidad? —Maldición, ¿Por qué carajos me sentía tan molesto y … ¿decepcionado? — ¿Cuándo…cuando comienza la gira?
—En Diciembre—lo soltó en un suspiro y yo no pude más que apartar la mirada hacia la ventana. Preguntándome si la lluvia seguirá cayendo.
—No estarás en navidad.
Negó con la cabeza, viéndose apesadumbrado.
— ¿Y cuánto tiempo…?
Volvió a negar—No lo sé pero…si nos va bien probablemente vaya alargándose el tiempo y bueno, seguramente serán un par meses.
¿Un par de meses? ¿UN MALDITO PAR DE MESES? ¿A quién intenta engañar? Dudaba que solo fueran un par de meses, teniendo en cuenta que aparte de ser talentosos, son jóvenes atractivos, indudablemente el nuevo juguete de la falsedad de prensa y con la novedad de que usan unas misteriosas máscaras.
Obviamente les iba a ir bien.
O tal vez no. Quien sabe y lo tenga de vuelta antes siquiera de que pueda decir "Eren, eres un completo idiota por dejarme solo".
—…Nada mal.
— ¿Qué?
—Que nada mal—volví a repetir, exasperado—Es una oferta que no llegan todos los días.
—Levi…—
—Serías un total imbécil si no lo aceptaras.
—Pero…—
—Además este es tu sueño ¿no? —Regresé a mirarlo—Y el de tu banda.
Yo mismo se lo pedí. Fui yo quien soltó esa promesa, pero no fue simple e inútil palabrería. Se lo hice prometer porque de verdad quería que así fuera, sin importar que. Mientras el cumpliera sus sueños, todo estaría bien.
—No quiero dejarte—susurró con voz rota.
Volvía a ver a aquel Eren vulnerable. Me provocó un estremecimiento de temor. Se suponía que él era quien me consolaba, quien me abrazaba cuando me sentía al límite y soltaba estupideces cuando lo veía necesario. Pero yo ¿Qué mierda podía hacer?
—No sé si lo conozcas ¿sabes? —me acomodé en su pecho y lo abracé con fuerza. Sintiendo las bordes de mi interior comenzar a resquebrajarse—Pero existe un aparato, uno pequeño. Puede que a veces sea una molestia, pero en serio, es muy útil—sentí sus manos acariciar mi espalda con una lentitud temblorosa— ¿Sabes cómo se llama?...Se llama celular, mocoso. Y se usa para este tipo de casos.
Justamente en ese instante lo único que deseaba era cerrar los ojos para así evitar pensar más de lo necesario. Como por ejemplo en el hecho de que a cada ciudad que vaya habrá más de esas mujeres indecentes que querrán propasarse, de esas mujeres que seguramente tendrán más curvas y serán más divertidas, de esas que lograran sacarle aquellas carcajadas que yo no puedo. También el hecho de que volveré a pasar una navidad solo, y también mi cumpleaños, aunque bueno, eso dejé de tomarlo en cuenta desde hace tiempo.
Una total mierda.
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Holiwis amoures ~
¿Cómo han estado? :´333 Espero que hayan disfrutado de la navidad y que hayan comido muchos chocolates y caramelos *q*
Bueno y para los que celebraron el dia de los inocentes(?) TT-TT En lo personal sufrí mucho(?) No se si porque soy demasiada lenta o enserio, soy demasiado ignorante xD Pero me creí demasiadas cosas y ;-;
Crueldad everywhere(?) Pero bueno :3333333333 —añada risa psicópata—
Ahora, les deseo un feliz inicio de año. Ah qué :´DDD Por si las dudas. Talvez me vuelvan a ver ese día.
Quien sabe, espero poder subir un cap antes de que terminen las vacaciones de navidad TTvTT
Quiero agradecer de todo kokoro a las personitas que le dieron follow y fav al fic. Son unos amores llenos de purpurina brishante…a lo bien.
Asdfghjsddsd Paloma-san gracias por dejar review, a pesar de que me traumes XDD Espero que te haya gustado la conti. Ah :´DDD Se te amodora. Besouus~
Bueno, me voy –se va- xD
Nos vemos pronto. Adiosito.
Enlly
