Al acostarse aquella noche, Rick se preguntó por primera vez en su vida, si la muerte, bajo la apariencia de su acosador, venía a buscarle por fin. También se preguntó si estaría con vida al anochecer del día siguiente o si por el contrario, alguien como Beckett tendría que decirle a su hija a su madre, que había muerto.
Nunca había pensado como se tomaría la gente su muerte, como reaccionaría Alexis ante la pérdida de su padre o como se tomaría su madre haber perdido a su único hijo. Tal vez les costara, pero seguramente terminarían por aceptarlo y al fin y al cabo si así ese psicópata les dejaría en paz. Tal vez no sería tan malo después de todo.
Sin embargo, no era sólo eso. Por su culpa otra gente había salido herida, amigos, incluso gente a la que no conocía apenas como el primer asesinado. Pero, si también amigos suyos habían resultado heridos y por primera vez en mucho tiempo, se sintió culpable por lo sucedido.
Se despertó algo más tarde de las nueve de la mañana. Alexis ya no estaba en la cama a su lado, obviamente se había ido al colegio, pero él no se había enterado. No había pasado la mejor noche de su vida, por lo que estaba cansado. Tampoco estaba su madre en casa.
"Perfecto, nadie que me moleste, nadie que me diga que todo va a salir bien y nadie a quien mirar y pensar que lo está pasando mal por mi culpa." Pensó para si mismo. Necesitaba precisamente eso, estar sólo, tener tiempo para pensar en todo lo que estaba ocurriendo, para encontrar alguna forma de acabarlo antes de que alguien más saliera herido, pero lo que no sabía es que ya era demasiado tarde para eso.
Cogió una taza de café, bien cargada, lo suficiente para despertarle por completo y ya de paso tratar de quitarle el dolor de cabeza. Si hubiera podido quitarse de la cabeza aquellas visiones del tipo del hospital que no le servían para nada, pues no le ayudaban a saber quien era exactamente el hombre que le había agredido, ni siquiera para darle el más mínimo detalle sobre él; al menos entonces podría pensar con tranquilidad.
El teléfono sonó y Castle se sobresaltó, pensando que de nuevo era su acosador, que de nuevo volvía a intentar intimidarle, a decirle que se estaba acercando… Pero ya le daba igual, si quería ir a por él, tal vez no opusiera resistencia.
"¿Quién es?" Dijo por fin, sin muchas ganas en el tono de su voz.
"Castle, soy Beckett, se que te dije que no salieras de casa, pero creo que deberías venir al hospital." Rick se dio cuenta que había algo extraño en la voz de su amiga, que había algo que no cuadraba, tristeza, cansancio y tal vez impotencia, no estaba del todo seguro que era.
"¿Qué ha ocurrido? ¿Alexis está bien? ¿Es mi madre? ¿Tu estás bien?" Lo dijo tan rápido que Kate no tuvo tiempo de contestar a ninguna de las preguntas antes de que terminara de hablar.
"Todas estamos bien Castle, tranquilo. No, es…" Los segundos que Beckett tardó en decir el nombre de la persona que estaba en el hospital, fueron los más largos de la vida de Castle, que sentía que a cada segundo que pasaba, el corazón le latía a mayor velocidad "Es Ryan."
"¿Ryan? ¿pero que demonios ha pasado?"
"Preferiría no tener que decírtelo por teléfono, voy a buscarte a casa y te lo cuento de camino."
Era imposible que no se sintiera culpable por aquello, aunque no supiera lo que era, aunque hubiera sido cualquier otro motivo que no estaba relacionado con él, Castle sentía que era culpa suya.
"Bien, pero dime una caso, ¿ha sido él?"
"Castle."
"Beckett, por favor, no te he pedido nunca nada y sabes que esto no está siendo fácil para mi, así que por favor, dime si ha sido el mismo tipo que trata de acabar conmigo."
Hubo un corto silencio al otro lado del teléfono hasta que Beckett contestó, pero para entonces, Castle ya conocía la respuesta perfectamente. "Si ha sido él, pero deja que te lo cuente todo cuando nos veamos. No te muevas de allí, voy a buscarte ahora mismo."
Castle dejo el teléfono sobre la encimera y se quedo quieto, con la mirada perdida en la nada, con los pensamientos corriendo tan rápido por su mente que no era capaz de atenderlos a todos al mismo tiempo. ¿Y si se entregaba a aquel bastardo? ¿Y si dejaba que lo matara sin más para que sus amigos y su familia dejara de sufrir de una vez? Tal vez entonces la venganza que quería su enemigo terminara por fin y el resto del mundo pudiera vivir tranquilo.
El tiempo pasó, de una forma tan rápida, que cuando Rick quiso darse cuenta, Beckett ya estaba allí, llamando a su puerta, mientras él todavía seguía sentado en aquella banqueta con la taza de café, frío y sin haberlo casi probado entre las manos.
"Castle soy yo."
Rick abrió la puerta un momento más tarde. Kate no tuvo que preguntar nada para saber que Castle estaba destrozado. Parecía no haber dormido en vario días y para su sorpresa no mostró su mejor sonrisa al verla aparecer en su apartamento.
"¿Cómo estás?" Castle negó con la cabeza en silencio y bajo la mirada al suelo, pues ni siquiera se atrevía a mirar a su amiga a los ojos. "No es tu culpa y lo sabes. Si todos los locos de esta ciudad, todos los que nos amenazan y luego hacen daño a otras personas, tuvieramos que tomarlo como algo personal…"
"Pero esto es algo personal. Ese tío se volvió loco porque lo despidieron por mi culpa, porque yo empecé a vender libros."
"¿Y que podías hacer, no demostrar todo lo que sabías hacer, no escribir libros y dejar que él vendiera lo que fuera que hacía? Además, quien sabe lo que escribía ese tipo, tu eres bueno y él no ha conseguido ser nadie después. Creo que eso dice algo."
En otras circunstancias, Castle estaría encantado de preguntarle si realmente pensaba que era tan bueno, pero no estaba de humor para eso, no cuando no podía quitarse de la cabeza la imagen de Ryan en el hospital y no saber ni siquiera como se encontraba su amigo.
"Ryan está bien, bueno, teniendo cuenta las circunstancias."
"¿Y cuales son las circunstancias?" Castle, tragó saliva, no sabía si estaba preparado para escucharlo.
"Ryan conducía, Esposito iba con él, pero el golpe llegó por el lado del conductor. Fue otro vehículo, aunque este se marchó, Esposito no pudo ver nada, ni la matrícula, ni el modelo, dice que todo fue muy rápido. Con Ryan todavía no hemos podido hablar, está inconsciente, pero el médico asegura que se pondrá bien. Tiene un buen golpe en la cabeza y varias costillas fracturadas, pero por lo demás todo está bien."
"¿Y como sabéis que fue?"
"Llamó a Esposito nada más largarse. Tengo que reconocer que es muy bueno, sabe muy bien lo que hace y nos lo va a poner fácil. Pero lo haremos, todo va a salir bien."
"Todo va a salir…" Repitió Castle en voz baja.
"Castle, confía en mi, después de todo este tiempo deberías saber que si digo que voy a coger a alguien lo voy a hacer y sobretodo si ataca a mi gente y mis amigos."
"Vaya, no sabía que te preocuparas tanto por mi."
Beckett sonrió con picardía, lo cual también hizo sonreír a Castle. "Me refería a Alexis, estoy segura que tu sabes cuidarte por ti sólo, además con que seas tu mismo con tu acosador, seguro que sale corriendo."
"¿Te arriesgarías por Alexis? Vaya, no sabía que te preocuparas tanto por mi."
"He dicho por tu familia."
Los dos sonrieron, por un momento, el agobio de los últimos días había desaparecido. Beckett es lo que tenía, conseguía que el mundo se detuviera, que los problemas desaparecieran de golpe y que incluso el dolor que sentía por lo ocurrido a Ryan, durante unos momentos dejara de existir en su pecho; aunque nunca se lo iba a decir directamente, no si quería seguir pareciendo que no le interesaba más que como amiga.
- o -
Esposito volvió en si, no debía de haber estado inconsciente más que un minuto, pero el suficiente para que el conductor del otro coche se diera a la fuga y tan sólo pudiera escuchar sus llantas a lo lejos.
Le dolía el cuello, había sido un golpe duro, que ni él ni Ryan se habían visto venir y de repente, su coche estaba para el desguace. Se movió lentamente, intentando comprobar si tenía algo roto, pero no, todo parecía estar en su sitio.
"Eh tío, ¿Estás bien?" No recibió respuesta de su compañero, por lo que se volvió para mirar a Ryan, pero se dio cuenta que este estaba inconsciente. "¿Ryan? Vamos Ryan no me hagas esto."
Los siguientes minutos pasaron tan rápido que apenas podía recordarlos cuando le preguntó Beckett. Sabía que había llamado a la ambulancia y también la había llamado a ella. Había intentado despertar a su compañero, pero no consiguió nada. vio un pequeño reguero de sangre en la cabeza de Ryan y se temió lo peor, pero al menos lo escuchó protestar.
"Estoy aquí, ¿vale? Pronto estará aquí la ambulancia y te vamos a sacar de aquí."
Entonces llegó la llamada de teléfono, lo que mejor recordaba del accidente. Todavía no sabía como sonaba la voz del acosador de Castle, pero en ese momento lo descubrió.
"Vaya Esposito, me alegra ver que estás bien, espero que tu compañero no esté muerto, tan sólo quería daros un susto no que fuerais a un funeral."
"¿Qué coño quieres de nosotros?"
El hombre se echó a reír al otro lado del teléfono. "De vosotros, nada especial, no sois más que dos peones en esta partida, dos peones que al quitarlos, me colocan más cerca de mi objetivo final."
"¿Por qué no dejas a Castle en paz de una vez? No te ha hecho nada y que perdieras el trabajo por él no implica que la culpa sea suya."
"Me dijeron que sus libros eran mejores, que escribía mejor que yo y que su narrativa era superior a la mía, que vendería mucho más que yo y que mis libros, no tenían el mismo suspense que los de él. No soy un simple aficionado que escribe en internet, no soy un cualquiera, yo tenía un hombre en el mundo de la literatura y Castle me lo ha arrebatado."
Las sirenas sonaron al fondo y el hombre colgó el teléfono de golpe, tal vez pensara que le estarían rastreando la llamada. Esposito volvió al coche, al lado del conductor, que estaba tan destrozado, que se preguntó como era posible que Ryan estuviera todavía de una pieza.
- o -
Al llegar al hospital, Beckett se encontró con Esposito y este la abrazó pero una sonrisa apareció en sus labios. Castle llegó hasta ellos y escuchó al joven policía. "Ryan está bien, tendrá unos días de descanso, pero no es nada grave, creo que tiene la cabeza demasiado dura después de todo."
El teléfono de Castle sonó en su bolsillo y muy disimuladamente se separó de los dos policías.
"¿Qué es lo que quieras ahora? ¿No has tenido bastante con el agente Ryan?"
"Castle, no me subestimes. Pero ya que lo dices, si que hay algo que me gustaría que hicieras. Reunete conmigo mañana por la mañana, a las diez en punto, en la puerta de tu casa. Nada de trucos, pasaré a buscarte, si veo un solo policía eres hombre muerto y tal vez tu querida Alexis, sufra alguna desgracia."
"No la tocarás. Pero ¿que sentido tiene que me amenaces con matarme, si lo vas a hacer de todas formas?"
"Disfruta del juego Castle, mientras puedas claro." El hombre colgó el teléfono.
Así, Castle se fue a dormir, pensando que sería de su vida mañana y si cuando cayera de nuevo la noche, habría alguien durmiendo en esa misma cama.
