Ni Once Upon A Time, ni sus personajes me pertenecen. Esta historia ha sido escrita con el único fin de entretener a sus fieles lectores, así como para el propio disfrute de su escritora.

HOLA A TODOS Y TODAS MIS FIELES LECTORES, HOY HA SIDO UN DÍA MUY ESPECIAL PARA MI, YA QUE HE SIDO HONRADA AL SABER QUE UNA DE LAS GRANDES ESCRITORAS DE FAN FICTION, A QUIEN ADMIRO MUCHO ADEMÁS, SE ENCUENTRA LEYENDO EL FIC Y QUE ADEMÁS LE HA GUSTADO. ESO ME HA EMOCIONADO MUCHISIMO Y HA HECHO A MI MUZA SWAN QUEEN BRILLAR POR LA INSPIRACIÓN HEHEHE... ASÍ QUE HOY HABRÁ PREMIO, PUBLICARÉ 3 CAPIS. :)

QUIERO EXPRESAR MIS AGRADECIMIENTOS A TODOS USTEDES POR LEERME, ES GRACIAS A USTEDES QUE ESTA HISTORIA HA CONTINUADO, EN ESPECIAL A QUIENES ME HAN REGALADO UN COMENTARIO O ME HAN MARCADO COMO FAVORITA Y SIGUEN MI HISTORIA, NO SABEN LO MUCHO QUE SIGNIFICA PARA MI COMO ESCRITORA NOVATA DE FICS.

ESPERO QUE DISFRUTEN A CONTINUACIÓN DE LOS CAPIS QUE VIENEN... CON MUCHO CARIÑO PARA USTEDES. :D

Capítulo 8.

Una cruenta batalla había sido librada ese día, Zelena había atacado el reino en otro de sus intentos por robar el corazón de su hermana. Regina por su parte, había estado imponente, con su magia a toda potencia, protegió a los habitantes de sus tierras de la bruja y además del oscuro, quien ahora era la marioneta personal de esta.

Muchos cayeron durante esta épica lucha, muchos resultaron heridos, muchos perdieron sus hogares. Era una tragedia en toda la extensión de la palabra, pero al menos lograron repeler tan cruel ataque y conservar el preciado corazón que la bruja tanto ansiaba.

La gente veía ahora a la reina como una heroína, a pesar de las pérdidas, la apreciaban como nunca antes lo habían hecho. Y es que no era para menos, la morena había estado a la altura de los grandes héroes, sin importarle que incluso su vida se viera en peligro. Todos podían ver el cambio radical de aquella a quien por años temieron, ahora simplemente la admiraban.

Después de un merecido baño y una cena digna, Regina se despedía de Snow, Charming y Red, con quienes había compartido la velada y se dirigió a sus aposentos. Mientras caminaba por el pasillo, escuchó la suave voz de Snow. –Ha estado increíble, ¿han visto el enorme escudo que ha creado?, ha derrotado al oscuro y a su hermana psicópata con una mano, mientras protegía al pueblo con la otra.- decía la pequeña morena, gesticulando abiertamente para demostrar su admiración hacia la que un día fue su madrastra. –De verdad ha sido sorprendente.- Respondió Red, sonriéndole tiernamente.

La reina continuó su camino hasta llegar a su habitación, iba sonriendo, feliz por los halagos de su ex hijastra, a quien ahora le había tomado cierto cariño. Se puso un bonito camisón de seda, se recostó y aunque estaba cansada, en su mente habían pensamientos rodando, memorias de días difíciles, como el que acababa de vivir, que quería desahogar, por lo que con un movimiento de sus finos dedos, hizo aparecer su adorado diario entre una nube de humo púrpura.

Hola princesa, hoy he tenido un [1] día de esos que preferirías no recordar, pero que no se te olvidarían jamás. Las cosas con la bruja de mi hermana se han puesto bastante retorcidas. A veces pienso que lo de psicópatas viene de familia (dolorosamente, debo incluirme). Zelena es una digna oponente y hoy me ha dado más de un dolor de cabeza. En cuanto a magia, es bastante poderosa, pero en cuanto a táctica y estrategia, ahí sí que se queda corta, siempre puedo ir un paso adelante, tal vez sea por todo lo que aprendí cuando me enfrenté a mi madre.

Recuerdo muy bien lo meticulosa que era, una estratega brillante, que sabía de sobra dónde y cuándo golpear. Cuando llegó a Storybrooke, aprendí a las malas esa lección. Ella daba sus pasos uno a uno, sin errores, primero me inculpó por la supuesta muerte de Archie, hizo que todos me señalaran y me juzgaran, para que me sintiera como una basura, para que el rechazo me dejara sola y destruida, así estaría vulnerable y receptiva para ella... Lo que ella no entendía, es que el rechazo de la gente ya me daba igual, estaba tan acostumbrada a ser vista como un monstruo, que ni siquiera me importaba. Pero lo que si me dolía a fondo en el alma era la desconfianza de quienes amaba, Henry y tú.

Con cierto dolor aun presente, la morena recordaba el daño que le causó su amada con su falta de confianza, pensaba en que Emma y su opinión equivocada, eran la causa de su intención más profunda de demostrar su inocencia. Y es que poco o nada le importaba que el mundo la llamara asesina, pero que su princesa pensara eso, le partió el corazón.

No ha habido en mi vida momento más angustioso que ese en el que desde mi auto, oculta, pude ver cómo le contabas a nuestro hijo del asesinato de Archie, de cómo habías visto que yo acabé con su vida, vi a mi príncipe abrazarte y llorar desconsolado, mi alma se partió en miles de pequeños pedazos. La desconfianza de Henry y el hecho de que tú me culparas de un acto tan horrible, cuando yo lo único que deseaba era ser la madre que mi bebé merecía, me resultaba insoportablemente doloroso.

Y una vez rota, mi madre me tuvo a su merced. Me consoló y me hizo sentir que me amaba. Hasta llegué a creer que tenía razón. Y así terminé aliada con ella y el pirata.

Hizo una breve pausa y se llevó la mano a la frente, pensando en lo tonto que había sido dejarse convencer por su madre, sabiendo bien como era. -Ay Regina, a veces eres tan ingenua, que ni tú misma lo entiendes.- Se dijo, moviendo de lado a lado su cabeza, mientras se disponía a continuar con su relato.

Luego ocurrieron tantas cosas, la verdad sobre Archie salió a la luz, se supo que mi madre estaba en la ciudad, que yo era inocente, en fin... Pero cuando fui a buscarte y ver a Henry, me encontré con la sorpresa de que te habías ido con Gold a buscar a su hijo y te llevaste a nuestro niño contigo. Me sentí ofendida e ignorada, estaba muy molesta. A pesar de que sabías de mi inocencia, no me diste oportunidad para hablar con mi hijo, me debías una disculpa y en vez de eso, sólo te habías ido... Fue indignante...

Pasaron varios días, mi madre empezó con lo suyo, causó estragos como de costumbre, tu no volvías (te echaba tanto de menos) y cuando lo hiciste, me enteré de que habías encontrado al flamante padre de Henry, tu príncipe azul.

Regina hizo un gesto de desprecio al recordar a Neal con Emma, suspiró profundo poniendo los ojos en blanco y continuó.

Nunca entendí que fue lo que le viste, no era atractivo, era torpe, de inteligencia tenía lo justo y encima era hijo de Rumple, no sé tú, pero a mí se me hacía bastante desagradable.

La morena llevaba escrita la palabra celos por toda su cara.

Bueno, los dolores de cabeza siguieron por largo tiempo. La muerte de mi madre, la aparición de Owen como Greg, luego la revelación del año, la noviecita de tu supuesto príncipe era una loca asesina, el descubrimiento de las judías que habíais cultivado a escondidas de mí, pensar que quisieras llevarte a nuestro hijo en secreto y apartarlo de mí, después mi casi muerte cuando los dementes anti magia casi me fríen con electro shocks, el mugroso detonador robado y activado... En fin...

Pero sabes, hay algo en todo esto que hizo que todo valiera la pena. Cuando creímos que todo estaba perdido y que moriríamos por mi dispositivo, por fin pude hacerte ver que era sincera, que ya no era la reina malvada, que solo era Regina y que era buena. Pude ver que me apreciaste en ese momento, que confiaste en mí, tu sonrisa y el abrazo de nuestro hijo me dieron el momento más feliz que había tenido en mi existencia.

Al final todo valió la pena, porque cuando uniste tu magia a la mía y nos salvaste a todos, hiciste algo mucho más grande conmigo, me llenaste de luz, me ayudaste a cruzar la línea hacia tu bando, el de los buenos, el de los héroes, pero por sobre todo, hiciste que mi duro y frío corazón, rebosara con tantos sentimientos, con amor y felicidad... Tú, mi salvadora, me sacaste del infierno y con solo la hermosa visión de tus ojos verde azulados, me llevaste hasta el cielo...