Capítulo 8 El Expreso

- Para lograrse ver a solas, varias veces Ginny le pidió ayuda a Hermione para que dispusiera de Ron y se lo llevara a dar un paseo.

Al principio Hermione se oponía un poco, pero después de varios días esto le pareció divertido, a Ron, que al principio tampoco le gustaba, luego no puso pretextos, en cuanto Hermione le proponía dar un paseo, sea para lanzarle comida al Calamar Gigante o ir a las Cocinas, que era donde más le fascinaba a Ron ir, este se levantaba rápido y se iba con ella, Aún en ciertas ocasiones Ron bajaba primero a desayunar con Hermione, sin esperar a Harry o a Ginny.

- Harry – Dijo Ginny - ¿No crees que mi hermano se está portando muy bien con Hermione, la verdad ya no los veo discutir como antes.

- Es cierto, - Dijo Harry que no había reparado mucho en esta situación – Crees que hay algo entre los dos.

- Eso me encantaría, - dijo Ginny sonriendo pícaramente,- Claro que Hermione no me ha contado nada, pero es tiempo de vengarme, y hoy que es el último día que estamos en el mismo cuarto le haré confesar si ha pasado algo.

- ¿Por que es el último día que están en el mismo cuarto?

- Porque mañana llega el expreso de Hogwarts.

- Ya veo, y nosotros, será extraño no viajar este año en el expreso.

- Pero si vamos a viajar en el expreso.

- Pero si ya estamos aquí.

- Mañana viajaremos al Caldero Chorreante y de ahí en unos vehículos prestados por el ministerio, nos trasladaremos a la estación del tren, es con el fin de que nadie sepa donde nos escondimos, aunque puedan pensar que es aquí.

- Y tú como sabes todo eso, por que yo no había escuchado nada.

- Se lo oí decir a la Profesora McGonagall, ayer, creo que lo están planeando muy bien.

- Está bien, aunque siempre me ha disgustado la escolta, Ginny sé que es tarde pero ¿Te gustaría dar un paseo conmigo?

- Si claro, ¿Dónde?

- Todavía no sé, pero espérame un momento, tengo una idea.

- Harry subió a toda prisa las escaleras, y bajó con la capa invisible.

- Ven escondámonos será divertido.

- Ambos salieron y comenzaron a caminar por los pasillos, se sentía muy bien caminar juntos y abrazados debajo de la capa, sin temor a ser descubiertos, de vez en cuando se detenían y se daban un beso profundo, que después de las prácticas que habían tenido todos estos días, especialmente Harry que no tenía nada de experiencia, se estaba volviendo un experto.

De pronto escucharon unos pasos que se acercaban, rápidamente se escondieron detrás de una estatua, para observar, les parecía muy romántico a los dos espiar por el castillo debajo de la capa, así que esperaron, mientras Harry abrazaba a Ginny por detrás cruzando los brazos sobre el vientre y posando su labios sobre la coronilla de ella, y aspirando su aroma se puso a darle suaves besos, lo cual le hacía cosquillas a ella, que trataba de contenerse, pero de ninguna manera alejarse o parar aquello.

De pronto observaron que las dos personas que caminaban por el castillo, venían agarradas de la mano, no fue grande la sorpresa al descubrir que eran Ron y Hermione.

- Ginny dijo – Ahora si los tengo - trató de salir de la capa para pegarles un susto, y agarrarlos con las manos en la masa, pero Harry la contuvo.

- Debemos esperar a que ellos nos lo cuenten, nosotros todavía no les hemos contado nada de lo nuestro, cuando menos no a Ron - Dijo susurrándole en el oído para que no fueran escuchados, pero este cuchicheo en la oreja de Ginny hizo que sintiera un cosquilleo y soltara una pequeña risita.

Ron y Hermione pegaron un respingo y se soltaron de la mano, Ron y Hermione al unísono preguntaron, ¿Quien está ahí?

- Ginny se acurrucó, más en Harry poniendo su cara en el pecho de este, el cual no soportando más, el cosquilleo que le agarró con Ginny soltó una carcajada, la cual contagió a Ginny.

Los dos cayeron al piso revolcándose debajo de la capa y sin poder salir de ella, ya que entre las risas y el enredo que se habían hecho, estaban presos.

- Con que eran ustedes los que nos estaban espiando. -dijo Ron poniéndose colorado.

- Si y no, -dijo Ginny sonriendo apenas logró sacar la cabeza -¿Por qué? ¿Es que hay algo que espiar?

- No nada – Dijeron Hermione y Ron al mismo tiempo.

- ¿Y ustedes que hacían aquí? – Preguntó ahora Ron con una cara en que se podía leer "ya los tengo".

- Buscándolos a ustedes – Mintió Harry – Si, no ven que es muy tarde y los pueden castigar, si el conserje los encuentra.

- Se escaparon de nuevo -Pensó Ron, -bueno será mejor que nos vallamos.

- Pero en ese instante escucharon unos pasos y a como pudieron se metieron los cuatro debajo de la capa invisible, acurrucándose y agachándose contra la pared.

Era Snape que se dirigía hacia la lechucería, pero vigilando que nadie los siguiera. Al poco rato cuando lo vieron alejarse hacia la torre, rápidamente planearon, - Hermione y yo, lo seguiremos bajo la capa, tu y Ron vayan a la sala común y espérenos – Dijo Harry.

-Pero yo quiero ir contigo, - mejor no, no cabemos tantos debajo de la capa, al decir verdad, si no me agacho se me ven los talones.

- Y era verdad, habían crecido tanto que no solo Harry tenía que agacharse, sino también Ron, que sin lugar a dudas era el más alto de todos.

A regañadientes Ginny se fue con Ron, mientras Hermione y Harry, subían rápidamente detrás de Snape para alcanzarlo.

En la lechucería, vieron como Snape llamaba a una lechuza Negra, cuyas plumas se veían tan grasientas como su pelo.

-Buena pareja, -murmuró Harry, mientras Hermione con una sonrisa le tapaba la boca con su mano.

- Bueno ya sabes donde ir. – y levantando la varita la hizo invisible, lo único que se escuchó fue el batir de sus alas al emprender el vuelo.

- Snape se volvió, se encontraba muy nervioso y volvía a ver hacia todo lado, caminó hacia el pasillo pero se detuvo, murmuró algo y continuó caminando.

- Harry se apresuró a seguirlo, jalando a Hermione, pero esta lo detuvo antes de entrar al pasillo.

- No espera, -le susurro, tomando una piedra la transformó en ratón, soltándolo en dirección al pasillo.

- Cuando el ratón entró al pasillo este se iluminó con una luz amarilla y sonó como una pequeña campana. Saliendo Snape detrás de una columna con una siniestra sonrisa y la varita empuñada, observó hacia todos lados, pero lo que se encontró fue el ratón chillando y corriendo a esconderse.

- Maldito ratón, vas en camino contrario, deberías dirigirte a la lechucería, ahí hay amigas esperándote, y con un movimiento de varita, el pequeño roedor voló por los aires pasando cerca de la cabeza de Harry y cayendo en medio de las lechuzas, que inmediatamente lo atacaron.

- Snape con una sonrisa se volvió y esta vez si se alejó.

- Hermione hizo esperar a Harry veinte minutos mientras el hechizo desaparecía, explicándoles como funcionaba el hechizo que Snape había hecho.

Al poco rato, al llegar a la sala común, se sentaron y Hermione le explicó a Ron y Ginny lo que había ocurrido.

- Es extraño que haga invisible a la lechuza - dijo Ron

- Lógico es para que no sea vista -Dijo Hermione

- Algo muy importante había sido enviado. Pero no podrían descubrirlo, cuando menos no esa noche.

- Cuando menos sabemos que hay una lechuza que nunca habíamos visto, tendremos que poner, más atención cuando vuelva. – Dijo Hermione – y ahora es mejor que nos vallamos a dormir, estoy cansada y mañana será un largo día.

- Ginny, Hermione, Ron y Harry, llegaron a tiempo solo de subir al Expreso e ingresaron, a la primera estancia que encontraron vacía.

- ¿Por cierto Ron, por que tus hermanos no vuelven al Colegio, ahora que no está Umbridge?

- Sabes Hermione, el negocio que pusieron en el Callejón, está demasiado próspero, no notaste que casi no los vimos en el Castillo en estas vacaciones.

- Ginny, recordando que no le había preguntado nada la noche pasada y mirándola de forma pícara, sonriendo a más no dar, le dijo – Si Hermione, ¿En que estabas pensando? que no notaste su ausencia.

- La verdad, es que me puse a estudiar mucho, las clases estaban por comenzar y no les puse atención. – Dijo volviéndose rápidamente y mirando hacia la ventana para que no pudieran ver su rostro, mientras se ponía colorada.

- Toc Toc, se escuchó al tocar la puerta, que al abrirse se asomó un muchacho, de pelo oscuro, que ellos bien conocían, aunque lo recordaban más regordete y no tan alto.

- ¿Neville? – Preguntaron todos al unísono.

- Si – dijo este sonrojándose al ver que todos se le quedaban mirando.

- Has cambiado mucho, - Dijo Hermione sonriéndole, y al mismo tiempo Ron se ponía muy serio.

- Un poco, ¿Puedo pasar?

- Claro – Dijo Harry.

- ¿Qué te ha pasado?

- Bueno -dijo este sentándose y bajando el rostro, ya que seguía siendo tan tímido como antes, pero tenía unas ganas incontenibles de contarles a sus amigos todo lo que había pasado.

- Cuando mi abuela llegó al Hospital el año pasado había llorado mucho, creyó que me encontraría en el mismo estado que mis padres, sabía que había recibido varios crucios.

Yo por otra parte me encontraba más asustado que adolorído, había quebrado la varita de mis padres, había roto un sinnúmero de reglas, y esperaba que ella se enojara muchísimo.

- Pero cuando me vio, y le devolví la mirada, se abalanzó sobre mí y me besó entre sollozos, - Neville se quedo pensando y recordando de nuevo el momento, - ¿Saben? mi abuela me quiere mucho. – y una lágrima amenazó por salir de sus ojos.

- Luego, cuando se calmó un poco y me revisó de arriba a bajo, le conté todo lo que había pasado, y como se rompió la varita de mi padre, y cuando terminé, esperando la regañina, en lugar de esta me abrazó de nuevo y me beso en la frente, luego me dijo con una cara de orgullo hacia mí, que nunca la había visto, me dijo que yo era digno hijo de mis padres, que por mis venas corría sangre Longbottom y que ella estaba muy orgullosa de mí.

- Dijo esto esbozando una gran sonrisa y sacando pecho, este hecho había imbuido en Neville una confianza que no se le había notado antes.

- En realidad sé que no soy un buen alumno, pero ahora me siento muy diferente al otro Neville, si me preparo este año, esforzándome más que el año pasado creo que podré estar listo para la luchar y vengar a mis padres, lo necesito por mi, por mis padres y por mi abuela.

- Harry se lo prometí a mi abuela. – Dijo esto mirando a los ojos de Harry como suplicándole ayuda.

- ¿Y tu varita? - Dijo Ginny.

- Ahh mi abuela, me dijo que a mi padre no le importaría haber perdido la varita en una lucha contra el que no debe ser nombrado, llevándome a comprar una nueva, dijo sacando una varita muy pulida, saben al tendiente le costó mucho encontrar una para mí, dijo que era muy extraño, que normalmente era fácil encontrar una varita adecuada, y después de buscar mucho, encontró una para mí, me dijo, que este tipo de varita es muy poderosa, ya que tiene en el centro una pluma de fénix.

- Esto hizo saltar a Harry, que recordó la profecía y como también le había costado al dependiente encontrar una varita para él, pero se contuvo de decir algo.

- Después de eso, le pregunté a mi abuela, si podía en la casa ponerme a entrenar físicamente, porque estoy muy pasadito de peso, la verdad me hizo mucha falta condición física con lo que pasó el año pasado. Mi abuela con una gran sonrisa fue y trajo este baúl lleno de libros y arregló una habitación para hacer ejercicio.

- Este baúl – dijo mostrándoles uno que saco de un bolsillo y que tocando la cerradura tomó el tamaño normal, esta lleno de libros para estudios aurores, son los libros de mis padres. – Cuando dijo esto Hermione casi salta de su asiento, y observaba el baúl con los ojos sumamente abiertos, lo cual hizo sonreír a sus amigos que conocían su afición a los mismos, y que para ella ese baúl era un gran tesoro.

- Neville al verla le sonrió y le dijo que todos estaban a su disposición, haciendo que Hermione esbozara una gran sonrisa, sacando un libro se los enseño a sus amigos, se titulaba entrenamiento físico para aurores primera y segunda fase.

- Ya completé la primera fase, es un entrenamiento bien difícil, pero viendo como mi abuela me sonreía todos los días, y el cambio hacia mí, además que de vez en cuando me traía refrescos cuando me encontraba cansado, o me decía que el mismo esfuerzo lo habían hecho mis padres, me dieron fuerzas para completar la primera fase. Y pienso comenzar la segunda en el castillo. Así que ya ven aquí estoy. – Pero al decir esto se acordó.

- Uyyyyyyyyy, ya me acuerdo para que estaba aquí, Ron, Hermione me dijeron que les dijera que los esperan en el compartimiento de los Prefectos.

- Bueno no todo ha cambiado -dijo Ron saliendo apresuradamente del compartimiento con una gran sonrisa y siendo empujado por Hermione para que se apurara, ya que iban tarde.

- Harry – dijo Neville – ¿Piensas seguir con el ED este año?

- Tengo que preguntarle al resto de integrantes, Dumbledore me dijo que sería una gran idea y que lo pensara.

- Neville sonriendo dijo – Bueno espero que le hagas caso, pero si no, quisiera saber, bueno si querrías entrenarme un poco, la verdad que si puedo hacer algo ahora, es gracias al entrenamiento que nos diste el año pasado.

- No Neville, el cambio que tuviste lo hiciste tu solo, recuerdo el esfuerzo que pusiste en todos los entrenamientos, y la valentía con que te enfrentaste a los mortífagos, que sin importarte lo que te hicieran, ni el dolor que sentías, no dejaste de pelear, eres un gran Gryffindor y estoy muy orgulloso de poder llamarte amigo y compañero, solo te faltaba un poco de confianza en ti mismo. – Dijo Harry

- Ginny se quedó mirando a Harry, pensando en como había cambiado desde el año anterior, se le veía más maduro, tenía más control, probablemente la muerte de su padrino, había hecho que su madurez se adelantara, ya que había sido un golpe muy fuerte para él, perder a una persona tan querida, pero no dijo nada.

- Neville por su parte solo dijo gracias y volvió la cabeza para otro lado tratando de esconder una lágrima, aunque había crecido varios centímetros en tamaño, seguía siendo internamente Neville, que ahora, por todo lo ocurrido se sentía diferente, con más confianza, y sumándole a estos cambios las palabras que Harry le dedicó, hizo que el corazón se ensanchase.

Era gracias a Harry y a lo ocurrido en el Ministerio, que su vida había cambiado, y por ende que había descubierto, el amor que su abuela le tenía, y lo orgullosa que se sentía de él, ya no sentía miedo a su abuela, ahora la quería y la entendía mejor, ella lo que tenía miedo principalmente que perderlo a él.

De pronto el Tren comenzó a bajar la velocidad, luego frenó de repente, haciendo que varios bultos y objetos cayeran al piso, el sol acababa de ocultarse, pero la luna llena iluminaba todo suficientemente, se sintió un frío ya conocido por la mayoría de alumnos que viajaban en el expreso, las luces comenzaron a tiritar.

El tren se detuvo en una gran llanura despejada, Ginny abrió la ventanilla y sacó la cabeza miró hacia delante y gritó, volvió la cabeza hacia atrás y volvió a gritar, cuando volvió a meter la cabeza en el Tren dijo.

- Estamos rodeados.