Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo imagino y escribo la historia.


Capítulo 8: Entrando a su Mundo.

Bella no dejo de correr hasta cuando sintió que le faltaba el aire se detuvo en seco. Miro hacia todas partes para averiguar en donde se encontraba, tenía que regresar algunos metros para poder llegar hasta donde se encontraban sus hermanos.

Pero en esos momentos encontrar a sus hermanos no era el problema. El problema era que no quería volver a ver a ese misterioso joven que la había salvado. Tantas preguntas en su cabeza la abrumaron. ¿Quién era ese hombre? ¿Era uno de los integrantes de aquella civilización perdida? ¿Sabrían si sus hermanos y ella estaban perdidos? Esas y otras más.

Su oído agudo logro captar extraños ruidos a lo lejos. Alguien se acercaba y Bella tenía que correr. Lo hizo, toda su energía la llevo hasta sus piernas para que pudiera corres más rápido. Su masa la redujo más. Todas esas técnicas las había aprendido de sus grandes maestros en la EFPP.

De pronto una silueta se pudo en el camino de la joven. Ella no pudo detenerse hasta que se estampó contra ese duro cuerpo. Cayó de espaldas en el suelo, levanto la vista y pudo ver quién era.

Se levanto con un ágil movimiento poniéndose en posición de ataque. Lo miro a los ojos, pero él no hacía nada en absoluto. No pensaba atacarla, mucho menos a hacerle algún daño físico, solo necesitaba respuestas. Ella también.

—Volveré a preguntar pero esta vez no quiero que me ataques. Quien eres?— su voz era muy suave como el terciopelo. Parecía que estaban escuchando a los mismos ángeles.

—¿Me vas a hacer daño?— replicó la castaña con temor

—No, pero si me vuelves a atacar créeme, ya no volverás a tener esa cara de ángel que tienes— respondió el joven sin ningún tono amenazante, solo bromista.

—Está bien, como ya te dije soy Isabella y vengo del planeta Picfor— dijo aun sin bajar la guardia —La nave se desplomo antes de tocar tierra, ahora estamos atrapados en este planeta.

—¿Tu y quien más?

—En la nave había muchos más pero solo sobrevivimos tres, o eso es lo que creemos.

—¿Puedes llevarme con ellos?

—¿Para qué?— replicó molesta.

—Los ayudare, si quieren...— contesto el joven.

—Pero antes de eso, ¿tu quien eres?

—Ya te lo había dicho...soy Edward. Soy de aquí... de la tierra. Nunca me había topado con alguien como tú, de hecho nadie había venido a este planeta hace tiempo. Me encargo de cuidar una área asignada por mis padres, tu caíste en mi área, por eso quise saber con quién estaba tratando— el cobrizo estaba un poco abrumado por la belleza que poseía Isabella, pero trato de ser algo serio con ella al responder. No estaba acostumbrado a tratar con personas de otros planetas, en su vida se había topado con alguien que no fue de su gran familia.

—Lo siento, no era nuestra intención. En realidad venimos por otros asuntos...— mintió Bella, no era bueno que aquel extraño para ella supiera de la misión de aquellos equipos. —Ahora quiero regresar para buscar a mis hermanos, quizá esta preocupados por mí.

—¿Quieres que te guíe?

—Si, como quieras. —Miro para varios lados —aunque viéndolo bien si necesito que me guíes, no se por donde ir.—de su pecho, se escucho una ligera risa, esto hizo que Edward sonriera ampliamente. Bella lo observo detenidamente -lo cual hacia varios minutos no lo había hecho por la adrenalina que corría en sus venas y eso hacía que su mente se bloqueará por unos momentos- ella también se sorprendió lo apuesto que era, pero ahora no tenia que pensar en que le gustase, si no en la forma de enfrentar una vida en el planeta Tierra.

—Está bien. Recuerdas el últimos lugar en donde los viste?— muy profesional pregunto el joven.

—Amm...antes de que el tigre comenzara a proseguirnos, estábamos en una cueva. Después avanzamos unos metros de ahí.— contesto.

—¿Recuerdas como era la cueva?

—Sí, tenía como aproximadamente dos metros y medio de alto, pero no estaba tan profunda. Al entrar era como de color café claro y después el color se iba tornando negro. Muy extraña esa cueva.

—¡ja! Lo sé. Ya sé en donde está. ¡Vamos!— Edward tomo la mano de Bella para comenzar a correr. Un cosquilleo en todo su cuerpo, comenzando desde la palma de su mano, comenzó a sentir. Una sensación nueva y magnífica para y él, por supuesto que también para ella.

Corrieron velozmente como si su tiempo se les estuviera terminando, pero tan solo esto iba comenzando.

Entre los altos árboles y los arbustos de color verde iba esta nueva pareja de amigos tomados de la mano. Parecía que Edward no la quería soltar por miedo a perderla en tan solo un segundo, por su parte Bella no se opuso a este acto. Los dos parecía que volaban entre la fauna de aquella selva.

Después de unos pocos minutos más de correr, se detuvieron abruptamente al encontrarse con Emmett y Jacob, sentados sobre dos piedras, pero en cuanto vieron al sujeto aferrado a la mano de su hermana no tardaron en incorporarse para ponerse en posición de batallas.

Creyeron que aquel cobrizo tenía como prisionera a su hermana. Edward desistió en soltar a Bella pues nunca paso por su cabecita que aquellos dos hombres desconocidos fueran los hermanos de la joven que tenía tomada de la mano.

—¿Quién eres?— pregunto Emmett a Edward con rudeza.

—¿Quién eres tú?— replicó el cobrizo, su mirada se volvió fría y su voz ruda.. Bella solo los observaba atenta, no se le ocurría nada en esos momentos.

—Suéltala y te dejaremos ir— Jacob había aparecido sorprendentemente detrás de Edward con un arma apuntando en su cuello.

—Jacob ¡no!— grito Bella al ver que es lo que hacía su hermano.

—¿Lo conoces?— pregunto sorprendido Edward.

—Sí, son mis hermanos. Lo siento fui una tonta.— respondió.

—Bella ¿qué es lo que sucede aquí?— Emmett quiso saber.

—El es Edward, me ayudo a escapar de aquel feroz animal, y también a regresar aquí.

—¿Por qué no lo dijese? ¡Lo pudimos a ver matado!— mascullo Jake.

—Lo siento no fue mi intención...— Bella bajo la mirada.

—No te preocupes corazón.— disculpo Emmett —Como dice que te llamas?— pregunto a Edward.

—Mi nombre es Edward— contesto con voz un poco tranquila.

—Edward te sugiero que pongas distancia con mi hermana, porque estoy seguro que te romperé los huesos— advirtió el grandulón de Emmett.

—Oh lo siento— de inmediato zafo su mano con la de la chica, el rostro de Edward se torno rojo y el de Bella no tardo en ponerse carmesí.

—¿Tu nos podrías ayudar a encontrar un mejor lugar?— pregunto Jacob al cobrizo para bajar los nervios que había en el ambiente.

—Sí, yo los podría llevar a mi hogar. Es muy espacioso, cada uno de ustedes podría tener su propia habitación—

—Ustedes también viven en cuevas? O...— dijo Bella pero Edward la interrumpió.

—No, nosotros no vivimos en cuevas. Pero si quieres averiguar vengan con nosotros, no está muy lejos de aquí.

—¿Quién nos asegura que alguno de ustedes no nos va a matar?— interrogó Emmett, como siempre todo un desconfiado ante cualquier extraño.

—¿Que ganaría yo con matarlos a ustedes?— replicó —además de todo, ustedes son tres y yo solo uno.

—Yo opino que deberíamos ir con él, no perdemos nada— sugirió Jacob.

—Opino lo mismo, es bueno conocer a más personas en la tierra.— Bella le dedico una sonrisa a Edward, el no dudo en devolvérsela. Ella sintió algo en su interior; inexplicable, hermoso, nuevo, intenso. Todas las palabras para describir aquella emoción al ver por primera vez a un chico apuesto en un lugar muy, pero muy lejos de su hogar.

Por otro lado a Edward le comenzaba a gustar esta joven, no había conocido más personas en aquel planeta más que cuando solían viajar para visitar a algunas civilizaciones del otro lado del mundo -las cuales también optaron por quedarse en su planeta natal- pero aquellas mujeres aunque eran bellas no llegaron a provocarle esa sensación en su pecho.

Ella era diferente para él, alguien única aparte de ser de otro planeta. Su rostro reflejaba dulzura, bondad, valentía. Él también era único, todos los envidiaban por su belleza pero no era eso lo que lo caracterizó si no que era muy fuerte y su humildad lo hacia un chico perfecto.

Las miradas de Bella y Edward se encontraron. Un brillo especial se reflejaba en ellos. Una sonrisa se dibujo en el rostro de la chica, haciendo que aquel joven también sonriera. De pronto ignoraron a los otros dos que se encontraban ahí. Entraron a su mundo comunicándose con miradas y sonrisas.


Me gustaria mucho saber su opinion sobre esta historia en un bello Reviews ^_^