Hola, saludos desde la fiesta de las miniaturas una tradición de mi país que me encanta

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Después de unos segundos que parecían no tener fin Milk reaccionó, respondió a la pregunta con lo único que le pareció cuerdo en ese momento -¡vístete!-. cerró la puerta con tal impacto que hizo retumbar las paredes. Haciendo a un lado la ropa sucia y los desperdicios se sentó en el sillón, preguntándose ¿Por qué estas cosas le pasaban a ella?. Se levanto, no podía estar tan tranquila mientras su casa lucia así. Lo primero que hizo fue levantar la ropa del piso y otros lugares. Se sorprendió a si misma pensando en Goku pero no con enojo como le pasaba últimamente, sino con curiosidad…

Lo que acababa de pasar le sorprendió por dos razones, la primera porque obviamente no era una situación normal y que ocurre todos los días…,la segunda y la que le preocupaba era que al ver a Goku así no pudo evitar ver con detalle el cuerpo musculoso que le pareció el mas perfecto que vio hasta ese día. En sus recuerdos las gotas de agua, rastros de una ducha resiente, escurrían todavía por cada musculo perfectamente esculpido. Reparando en su acción se sonrojo, no era correcto que una mujer decente pensara así. Continuo levantando el desorden, calculo que con su destreza no le tomaría mucho tiempo terminar.

Goku salió del baño, vio que Milk lavaba los platos, sin saber muy bien que hacer se sentó en silencio en la mesa de la cocina. Para él era como retroceder en el tiempo a épocas en las que fueron felices juntos en esa casa, donde ella se ocupaba de la limpieza en el mismo sitio en que estaba ahora y él sentado a la mesa esperando su comida. Pero había una diferencia, una diferencia importante…, el silencio. Antes en su relación si hubo momentos de silencio pero eran porque no tenían nada que decirse o porque se decían todo con la mirada. Nunca un silencio incomodo, nunca un silencio que se pudiera palpar…como el de ahora.

Goku continuó sentado observándola…, Milk ya ni siquiera le gritaba como antes, y él se dio cuenta que realmente la situación era diferente y… extraña.

Intentando ignorar a Goku, Milk termino los quehaceres de la casa, incluso lavó la ropa del inesperado huésped porque al parecer él no sabía, no podía, o no quería hacerlo. Paso varias veces por su lado, al igual que ella él no decía nada, pero Milk se dio cuenta que Goku la seguía con la mirada.

Como el medio día estaba cerca Milk creyó prudente comenzar a preparar el almuerzo, abrió el refrigerador y vio que este estaba totalmente vacío, fue a la despensa y la encontró igual, lo que le extraño de sobremanera pues recordaba haber dejado alimentos entre frescos y enlatados para varios meses. Se giro hacia Goku y le pregunto de la manera más tranquila posible pero manteniendo el estoicismo-¿Qué pasó con la comida?-

Goku alegre de que ella rompiera el silencio le contesto con una sonrisa radiante y la mano en la nuca –lo que pasó es que tenía mucha hambre-.

Milk no muy convencida con la respuesta le increpó –lo que hiciste no es correcto, deberas pagar todo lo que te comiste-

Goku un tanto confundido y apenado dijo – cielos, espero poder hacerlo, porque no tengo dinero-.

Sin inmutarse por la respuesta Milk tomo su bolso y se dirigió hacia la puerta de salida diciéndole mientras caminaba –voy a preparar la comida, y si quieres comer aquí hoy, mínimamente debes ayudarme a hacer las compras-.

Goku feliz de escuchar la propuesta, se levanto y fue hacia Milk, quería apresurar las cosas, asi que la levanto para llevarla volando al mercado.

-¡¿Qué haces?!- bruscamente Milk se soltó de Goku.

-te llevo de compras- dijo Goku como si estuviera a punto de hacer lo más natural del mundo.

Milk lo miró fijamente con ojos fríos y le dijo -¿cargándome?, ¿estás loco?, iremos en mi auto- lo condujo hasta el coche que estaba estacionado en la entrada, abrió las puertas y antes de subirse le dijo –y Goku, no acabes con mi paciencia-

En el camino y sin quitar la vista de enfrente Milk comenzó a interrogarlo -¿Por qué estas quedándote en mi casa?-

Goku le relato –de niño yo vivía en estas montañas con mi abuelo, extrañaba mucho este lugar, y lo de la casa…bueno necesitaba un lugar donde vivir, dormir en un árbol es incomodo y a veces hasta te caes-.

Poco a poco Milk comprendió la situación de Goku, sin casa, sin dinero, prácticamente un indigente…, pensó que talves seria loable hacer una buena acción y dejarlo quedarse en su casa, y con respecto a la comida…, el dinero a ella le sobraba.

Llegaron al supermercado, agarraron un carrito y comenzaron a recorrer los pasillos. El carrito quedo chico y las demás personas sorprendidas. Se llevaron todo lo que pudieron, Milk aparecia por un lado con frutas y verduras, y Goku aparecía por el otro con cajas y latas de todo lo que encontraba. Al momento de pagar, mientras Goku llevaba todo al auto, el cajero le dijo a Milk sorprendido por todo lo que se llevaron –su esposo debe tener un gran apetito-. Milk no respondió, pago con su tarjeta de crédito, dijo un gracias y se fue.

Llegaron a la casa e inmediatamente Milk se puso a prepara el almuerzo, buscó algo entre las bolsas y al no encontrarlo empezó a protestar en voz baja. Goku se dio cuenta y le preguntó -¿pasa algo?-. Milk sin dejar de buscar le dijo –el pescado, estoy segura de haberlo comprado y no está-. Goku con una sonrisa le dijo –no te preocupes, yo puedo ir a pescar uno-. –pero date prisa- solucionado el problema del pescado Milk se puso a preparar lo demás.

Goku se fue a pescar rio arriba cerca a una cascada donde las aguas son mas profundas y los peces más grandes. Fácilmente atrapo uno, el más grande que pudo hallar, y mientras lo llevaba a su casa para que Milk lo cocinara, se sintió bien, bien por estar con ella, aunque por las circunstancias no la tenía él quería, la situación le quedo clara desde hace días, pero los momentos que estaba viviendo con ella eran lo único a lo que podía aspirar ahora.

Milk vio llegar a Goku cargando un pescado que por el tamaño parecía un ballenato, pero recordando como él había acabado antes con la comida de meses pensó que el pescado no sria suficiente. Rápidamente lo limpió y lo cocinó. Al poco tiempo la comida estaba lista y Milk no vio nada de malo en que comieran juntos. Sirvió una gran cantidad de comida que Goku deboro en un instante pidiendo más. Plato tras plato Goku comia con tanto afán como al principio, dejando escuchar cada tantos bocados un "mmm" que significaba "esta delicioso".

Milk estaba feliz de que alguien disfrutara tanto su comida, aunque habría preferido que su invitado usara los cubiertos y no las manos como estaba haciendo. Ella también comió, claro que en mucha menos cantidad y sin tanta voracidad.

Después de dejar todo limpio en la cocina, a Milk todavía le quedaba un poco de tiempo para entrenar antes de regresar con Jhon. Salió al patio y tras hacer los calentamientos comenzó su rutina dando patas y golpes certeros al aire, saltando muy alto para luego caer ligera, practicando movimientos que requerían gran exactitud.

Goku la observaba embelesado desde el marco de la entrada. Con cada movimiento de Milk, goku se transportaba al pasado, al tiempo en que siendo niños peleó con ella cerca a un árbol en lo que Milk llamo una cita, luego el torneo de las artes marciales donde descubrió que casarse no era comida, mas adelante su hijo Goten le había contado que fue su madre quien la entreno a tal punto de ser capaz de transformarse en súper saijayin. Ahora estaba frente a ella mirando detenidamente cada golpe y cada salto…, realmente sabia pelear. Goku se sintió tentado a acompañarla, y a talves proponerle un duelo, estuvo a punto de hacerlo pero Milk se detuvo a mirar su reloj parando su entrenamiento simultáneamente, entro a la casa pasando por el lado de Goku sin prestarle atención, se soltó el cabello que se había sujetado para ejercitarse, recogió su bolso y al salir le dijo a Goku –te deje comida en el refrigerador- no espero respuesta ni tampoco agrego nada, se subió a su auto y se perdió en el horizonte ante la mirada atónita de Goku.

Al verla partir Goku no lo creyó, cuando fueron de compras por un momento pensó que al finalizar el día, ella le sujetaría de la mano y lo llevaría a la habitación de ellos dos para darle un beso y luego dormir abrazados. Pero el día acababa y él nuevamente estaba solo en esa casa que ahora tenía más que nunca el aroma de Milk.

Mientras tanto en el camino Milk repasaba los hechos del día, solo pudo definirlos como extraños, no podía negar que varias veces se sintió muy a gusto con Goku, su ingenuidad e inocencia saltaban a la vista, y cocinarle le gustaba, pero fue algo que quizá no se repetiría, además ella quería regresar con Jhon porque durante todo el día le había extrañado.

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Al día siguiente Milk desayunaba con Jhon, se veía radiante, ir a la montaña Paoz le sentó excelentemente, estaba de muy buen humor, cosa que Jhon noto. Milk lo despidió con un beso para que se fuera al trabajo y se quedo en casa cantando alegremente. Mientras desechaba los restos de la comida no pudo evitar pensar en Goku y preguntarse si él habría desayunado, el muchacho parecía un inútil así que talves no sabría ni cocinar, a Milk no le gusto imaginarlo comiendo directamente de los empaques, pero no podía hacer nada, no era problema suyo, ya suficiente hacia dejándolo quedarse en su casa. Intento olvidarse del asunto y concentrarse en continuar con sus labores domesticas. Se estaba cepillando el cabello y nuevamente la imagen de Goku paso por su cabeza, intento olvidarse del tema pero no pudo. Algo en su interior le decía que le bienestar de Goku dependía, en gran medida, de ella. Se fue a la montaña Paoz, en el camino le compro algo de ropa ya que todo ese tiempo lo vio utilizando un mismo tipo de atuendo.

Al llegar Goku no estaba, Milk se tranquilizo cuando vio sobre la mesa restos de comida que si bien no parecían tener tan buen sabor como lo que ella preparaba, se veían comestibles.

Al poco rato Goku llego, sintió el ki de Milk desde hace mucho pero igual se sorprendió al verla allí. –Hola Milk-.

Milk con cara de seriedad le contestó –hola, veo que dejaste la cocina hecha un desastre, parece que tendré que venir a limpiarla cada vez-.

Goku un tanto avergonzado le dijo –perdón, no soy bueno limpiando-.

Milk cocino ese día también, y el siguiente y el siguiente, a veces se quedaba a comer con él, otras le dejaba la comida servida y se marchaba. Discretamente le dejo la ropa que le había comprado sobre la cama, y se aseguro de dejar en el baño suficiente toallas para que no se repitiera el incidente del baño con Goku. Habían días en que encontraba a Goku con la ropa sucia y rota, él le decía que era porque había ido a entrenar, Milk no le hacía más preguntas, se la pedia y la arreglaba.

Los fines de semana eran diferentes, Milk se despedía de Goku el viernes y no volvía sino hasta el lunes. Pasaba el sábado y el domingo enteramente con Jhon disfrutando su vida de casada, junto al hombre que para ella simplemente era maravilloso, no obstante faltarle "ese algo" que ella buscaba con desesperación.

Los primeros días Milk consideró su atención para con Goku una obra de caridad, pero poco a poco la relación avanzo hasta lo que podría llamarse una convivencia amistosa. Básicamente lo que hacia Milk era proporcionarle un techo, comida y ropa limpia hasta que, como muy bien sabia, él se fuera. Muy poca conversación de parte de Milk, solo la necesaria para mantener la cortesía.

Sin embargo Goku trataba de acercársele, primero intentó entrenar con ella en uno de esos días en que ella lo hacía en el patio o cerca del bosque, pero en cuanto Goku quiso unírsele ella, sin decir palabra alguna, se fue y no regresó hasta el día siguiente, después le hablaba de sus viajes y adversarios, Milk parecía escucharlo y hasta respondía con monosílabos pero nada más.

La desconfianza de Milk era notoria, pero no podía alejarse de Goku, más de una ocasión se planteo el no volver a la montaña Paoz hasta que él se fuera, y para esto se imponía a sí misma una serie de compromisos y obligaciones, mas siempre acababa cancelando todo para regresar con él.

Milk no entendía esa necesidad perturbadora de estar con él en esa casa, pero si entendía su desconfianza, esta radicaba en el hecho de que, el pasar tanto tiempo con un hombre que no fuera Jhon, era desde varios puntos de vista un tanto raro e incorrecto, y hasta podría ser malinterpretado, por eso no le decía a nadie a donde se iba todas las mañanas y por eso no le mencionó a nadie sobre Goku. Pero a ella le agradaba Goku, tanto que no se atrevía a decirlo en voz alta y menos aceptarlo. De él le gustaban cosas como el disfrutar su comida como nadie, el gusto que compartían por las peleas, su manera de ser despreocupada aunque a veces eso la sacaba de quicio.

Goku intentaba complacerla, como la ocasión en que ella critico abiertamente su forma de comer y él si hacer ningún reparo se esmero en usar los cubiertos. Cuando vio esto, el rostro de Milk seguía imperturbable pero por dentro sonreía de júbilo y ternura. Cosas como estas hacían que Milk autoimpusiera entre ellos un muro de desconfianza alentada por su férrea moral y decencia.

Y así habría continuado todo de no ser por lo que sucedió una mañana tan común como cualquier otra.