Capítulo 8

El día empieza como otro cualquiera pero la paz pronto se ve interrunpida por los alaridos de Lanie.

- ¡Kate, Kate!- Mi amiga llega casi sin aliento, tiene los ojos hinchados y enrojecidos.- Lanie, ¿qué ocurre? ¿Es Javier?

- No...no.- responde ahora intentado recuperar el aliento. Le obligo a que tome asiento y beba agua.

- ¿Entonces?

- Nos hemos quedado sin lugar para el banquete. Al parecer unas cañerías han reventado en el restaurante.

- No sabes cuánto lo siento Lanie, si hay algo que pueda hacer...- entonces diviso un rayo de esperanza en su rostro.

- En realidad...hay una cosa pero...no creo que sea adecuado.

- Venga Lanie, suéltalo.- ésta se arregla el pelo y se seca las lágrimas.- ¿podríamos celebrarlo aquí?

Apenas quedan dos días para la boda, ¿decorar toda la casa a tiempo? No es imposible pero sí muy complicado.

- Tan sólo sería trasladar las cosas y el catering a tu casa. Tenemos hasta servicio de limpieza.

- ¿En serio? Pues siendo así...está bien. Os dejaré el jardín con vistas a la playa.- Lanie se abalanza a mis brazos.- ¡Gracias Kate! ¡Te debo una muy grande!

- De eso nada, es tu día y sé lo que es eso.- aunque yo no lo viviese con el mismo entusiasmo.

Lanie se marcha con el móvil en la oreja, toca avisar a los invitados y a los trabajadores.

Permanezco un rato más en la terraza, admirando el hermoso paisaje que tengo delante. Noto unas manos aferrándose a mis caderas.

- Buenos días.- me susurra Rick, me besa en la mejilla.- hoy no tenías que venir, lo sabes, ¿no?

- Soy consciente pero te echaba de menos.- mi corazón da un vuelco al escuchar esas palabras saliendo de sus apetitosos labios.

- Oye Rick, ¿tienes planes para este fin de semana?- Éste me observa sin comprender.- pues no tenía nada previsto, ¿por qué lo dices?

- ¿Te apetece asistir a una boda?- Obtengo un gesto raro por su parte. Se aparta algo incómodo.

- ¿Una boda? Nos pueden descubrir.

- Tengo una lista de los invitados y no son conocidos, relájate.- la idea de pasar una noche con él me excita.

- ¿Estás segura? No quiero estropear nada.- me pongo de puntillas ya que, a pesar de ser más joven que yo, me saca media cabeza.

- Si te refieres a mi matrimonio...se destrozó hace unos años.- le beso con pasión metiendo mi lengua en su boca.

- Vale pero...hay otro problema.

- ¿Cuál es?

- No tengo traje para ir arreglado.- vuelvo a besarle pero esta vez durante casi un minuto.

- Por eso no te preocupes, ya que estás aquí...nos vamos de compras.

Unas horas más tarde...

Observo el cuerpo perfectamente esculpido de Rick tras la tela del probador. He insistido en que le hagan un traje a medida; va a ser el hombre más guapo de la fiesta.

- ¿Todo esto es necesario Kate? Me hubiese conformado con menos.- Al verle con el traje mi sexo pide a gritos salir del tanga pero se relaja al cruzar las piernas.

- Vas a ser mi pareja, Richard. Debes ir igual de guapo que yo.

- Eso va a ser difícil.- me quedo con gesto de incredulidad, Rick me besa aprovechando que nadie nos mira.-tú eres preciosa, no puedo ir igual de guapo que tú.

- Si no fuese porque hay cámaras y clientes...me harías el amor aquí mismo.- le susurro antes de ir a caja para pagar el traje.

Paseamos de la mano por el pequeño centro comercial. Nos detenemos junto a una zapatería para comprar unos mocasines que vayan a juego con el color del traje.

Al ver que es la hora de comer, decidimos entrar a uno de los restaurantes. Está decorado al puro estilo veneciano, con góndolas, las calles estrechas...

Nos sentamos junto a una pared algo alejados de las demás personas que también ha optado por comer allí.

Dejo que Rick pida por mí, se le ve tan guapo con esa camisa. La camarera le sonríe de forma tímida.

- No hemos empezado a comer y, ¿ya has ligado?- Rick suelta una carcajada pero se detiene al verme tan seria.

- Vamos, no me digas que te has puesto celosa. Tan sólo soy amable.

- Es normal que actúe de esta forma, esa chica tendrá tu edad.- Rick me agarra de la barbilla para dirigir sus ojos a los míos.

- Me da igual la edad, Kate. Yo quiero estar contigo, ¿entiendes? No hay ni habrá nadie más.

Y con eso da por zanjado el tema de los celos. Ningún otro hombre me había dicho nada semejante. Creo que esto se nos ha ido de las manos, observo el anillo de mi dedo.

- Voy un momento al baño.- salgo disparada hacia los servicios. Me lavo la cara antes de que las lágrimas broten de mis ojos.

- Kate, ¿qué coño estás haciendo?- La mujer del espejo no es la misma que hace unos días. Ha cambiado, se le ve más feliz. ¿Debe renunciar a eso por su marido? Al que apenas ve y que ya no le desea.

- ¿Qué es lo que debo hacer?- Sé cuál es la respuesta pero no sé si es lo correcto.