Capítulo 8: Promesa
Se pararon porque a lo lejos vieron un enorme castillo, era muy antiguo, pero eso no importaba porque había gente alrededor, habían encontrado vida. Corrieron lo más rápido que sus piernas débiles les permitían. Los guardias entraron al castillo. Todo parecía muy extraño, era como si les estuvieran guiando a alguna sala o rincón de aquel lugar. Sin pesar en las consecuencias que podría traerles, les siguieron. Llegaron a lo que parecía ser el salón principal, pero aparentementeestaba vacío.
- Parece que nos volvemos a ver Kagome.
- ¿Quién eres? ¿Qué quieres de nosotros?- últimamente había escuchado mucho esas palabras.
- ¿No te acuerdas ya de mi? ¿Tan poco te he importado?- en ese instante apareció alguien, una persona a la que Kagome ya conocía.
- ¡Kouga!, ¿qué tienes que ver tu aquí?
- ¿Ya no te acuerdas de tu querido Inuyasha?- cada vez que pronunciaba ese nombre le daban náuseas.
- Así que fuiste tú el que mató a mi padre, el que destruyo mi casa y con ella mis recuerdos y el que…… raptó a Inuyasha.
- No lo hice todo solo, me ayudaron. Chicas venir y saludar a vuestra antigua amiga.
- ¡Kagura! ¡Ayame!, ¿Cómo…..pue…puede ser? Vosotras erais mis amigas.
Sango y Miroku estaban sorprendidos, por lo que Kagome les había contado, ellos eran sus amigos.
- Todo una mentira, que inocente que eres.- las caras de sus amigas ya no eran las mismas, ahora eran calculadoras yfrías, sin sentimientos, nada más que odio y venganza, ¿pero de qué? Ella no les había hecho nada, puede que ellas fueran así en realidad, solo fingían amistad.
- Creía que no ibas a venir, ha pasado medio año, seis largos meses desde que todo pasó. He estado esperándote. Pero antes quiero que veas algo.- entre donde estaba Kouga y Kagome había una pequeña mesa con una gran bola de cristal en el centro.- Para que veas que no he sido muy cruel quiero enseñarte los últimos meses de Inuyasha, hice un resumen para que no durara otros seis meses.- Kouga soltó una carcajada y la bola empezó a iluminarse, mostrando imágenes.- Esto es cortesía de la mujer por la que Inuyasha te abandonó.- de nuevo las náuseas aparecieron.
Era increíble, estaba viendo a Inuyasha, aquel que prometió cuidarla:
"Perdóname, pero tenía que cuidar a una chiquita. La pobre no sabía ni cuidarse sola. Pero le prometí a su padre que si algo le ocurría yo la cuidaría, ahora me arrepiento de haberlo hecho, porque todo este tiempo te he echado mucho de menos. Te quiero. Me alegro que hubieras planeado el secuestro, porque no se cuanto tiempo me hubiera tenido que quedar."
Estaba con otra y…un momento...planear...secuestro... ¿qué era todo esto? Había caído en la trampa de aquel a quien le pertenecía su corazón, aunque ya no era de nadie porque acababa de destruirse, como su antigua casa, en miles de trozos microscópicos imposibles de recomponer. Estaba furiosa, llena de ira, pero no podía hacer nada porque había un vacío en ella que le impedía luchar más por él. Ya no valía la pena.
Sango y Miroku no podían creer lo que veían y escuchaban, estaban presenciando una escena de la que no querían ser partícipes, aquello destruiría a Kagome. Su amiga ya no volvería a ser la misma.
- Ya no tengo nada que hacer aquí.
- A mi aún me queda algo.... ¿Y el báculo de Áurea?- gritó Miroku.
- Se lo di a la joven. Kikiou, así se llama, lo quería para adornar su salón, fue un regalo de Inuyasha, él me pidió que lo robáramos.
- Kagome, ¿me acompañarás a recuperar el báculo? ¿Y tú Sango?
- Os acompañaré, total no tengo donde regresar y…… a demás sois lo único que me queda.- la expresión de Kagome ya no era la misma. Ahora era mucho más fría, peor que la de sus antiguas amigas.- Kouga, se que nunca podré perdonar lo que me has hecho, pero si alguna vez hice algo que te indujera a hacer semejantes atrocidades, te pido disculpas. No pienses que me estoy lamentando, quiero que te quede claro, porque la próxima vez que te encuentres conmigo no volverás a ver el amanecer. Pero por hoy no quiero combatir contigo, mi alma solo me pide la sangre de una persona, y esa no eres tú, más quisiera yo que ese fueras tú...
Miroku y Sango no daban crédito a lo que oían, ya no era la joven dulce e inocente que conocían. Lo había perdido todo, pero aún conservaba su espíritu bondadoso.
- Por esta vez te dejaré ir, pero…… la próxima vez que nos veamos no dudaré en acabar contigo.
- No estés tan seguro de ganar, aún tengo que vengar a mi padre. Nos volveremos a ver.
- Esperaré con ansias ese día.
Pusieron rumbo a la casa de Kikiou, gracias a que Kouga se lo había indicado. Parecía que quería deshacerse de aquella llamada Kikiou, la que estaba con Inuyasha. El simple hecho de pensarlo a Kagome se le rompía más el corazón.
- Llegamos. Según lo que dijo Kouga la casa es esta.
- Fraile ¿está seguro de querer entrar?, acuérdese que el tal Kouga nos dijo que ella es muy fuerte.
- No me importa lo fuerte que sea, el báculo es la única herencia que me dejaron mis padres, además es un objeto sagrado y no pienso perderlo.
- Inuyasha se interpondrá, puesto que la quiere y querrá protegerla. Yo me encargaré de él.
- ¡¿Kagome?!- definitivamente esa ya no era su amiga, Sango estaba preocupada.- ¿Y yo que se supone que tengo que hacer, mirar?-
- No, tú ayudarás a Miroku. Pase lo que pase no permitáis que os hagan dañopor mi, prometérmelo.
- Pero…- no podía ser cierto lo que escuchaba. El pobre fraile no podía soltar ni una palabra. La persona que estaba frente a ellos no era la de siempre.
- ¡PROMETEDMELO!- no podía permitir que leshicieran daño por su culpa, ellos eran lo único que le quedaba.
- Prometido.- los dos se resignaron mientras bajaban la mirada.
Era hora de actuar.
Kagome echó la puerta a bajo con una patada.
- ¿No crees que te as pasado un poco? También se puede abrir sin tirarla abajo.- Sango veía la acción de su amiga un poco exagerada.
- No. Miroku deme algo para defenderme.- no pensarían que se iba a proteger solo con palabras, necesitaba defenderse peleando, una espada sería la mejor opción. Ya dirás tú que otra arma podría utilizar ella en plena Edad Media.- Dame la espada.
- Pero…- iba a negarse, pero sabía que cualquier negativa no surtiría efecto, lo único que podía provocar era un alargamiento de la discusión, así que cambió de opinión.- Toma.
Muahahaha aquí lo dejo! Como t'as quedao? :P
Espero subir pronto! Gracias por leer! ^^
atte: Earand
