Disclaimer: Naruto es copyright de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

Mentiras Piadosas

/+/+/+/+/+/+/+/+/+/+/

El trama del ficc le pertence ha Lirit Choiseul quien muy amablemente me permitio la adaptacion de su ficc

+/+/+/+/+/+/+/+/+/+/

El ficc esta inspirado en la cinta de Mientras Dormias

/+/+/+/+/+/+/+/+/+/+/

Baile

Siempre he preferido un beso prolongado. Aunque sepa que miente, aunque sepa que es falso

-Hinata, esto es estupido

La chica de azabaches cabellos retiro la mano de su hombro y se alejo de él, coloco sus manos en la cadera mientras le miraba con molestia.

-¿Estupido?- escupió- ¿Te parece que enseñarte a bailar es estupido?

Rodó los ojos. ¿Es que nunca podía quedarse callado y evitar los reclamos de ese pequeño demonio? –Te lo agradezco, en verdad. Pero ya se bailar, pequeña.

Meneo un dedo frente sus ojos. –No es verdad. Si, quizás sabes moverte con diferentes tipos de música, pero eres un desastre al bailar lento. Solo te balanceas de un lado a otro- imito sus movimientos

-¿Y no se trata de eso?

-Pero claro que no- dijo ofendida- El bailar es un arte. No solo es moverse para todos lados.

-Hinata…

-Guarda silencio y tómame de la cintura.

Gruño, paso su mano por sus cabellos, exasperado. La enana estaba acabando con su paciencia. Tomo su diminuta cintura mientras ella colocaba la mano sobre su hombro y, con las que tenían ambos libres se tomaron entre si

-¿Listo?- pregunto ella, el volvió a gruñir –Solo sígueme, ¿de acuerdo?- no obtuvo respuesta –Y… uno, dos, tres…- contó al ritmo de sus pasos. –Uno, dos… ¡No me aprietes tanto!

-Lo siento.- se disculpo con vergüenza- ¿Y esto como se supone que me va a ayudar?

-Sasuke, imagínatelo.- exclamo emocionada mientras soltaba su cintura y se daba una vuelta, sosteniendo su mano –Toda mujer se muere por un buen bailarín.

-No necesito mujeres tras de mi, muchas gracias.

-Ya puedo verlo todo- continuo ignorándole –La llevaras a un lugar especial y le pedirás que baile contigo. Ella aceptara, por supuesto. –Agrego – Y luego, bailaran a la luz de las velas y se miraran a los ojos como si no existiese nada más. Entonces, tú te inclinaras hacia ella y besaras sus labios con delicadeza. –Chillo-¡Oh, querido Sasuke, estarás fenomenal!

-Eres una romántica sin remedio- exclamo divertido sacudiendo la cabeza. –Eso probablemente solo sucedería en los libros o las películas.

Hizo un puchero –Siempre se tiene que estar preparado- rió- nadie sabe lo que pueda pasar.

-Lo único seguro aquí es lo loca que estas.

Propino un golpe en su brazo- Eres malvado, Sasukiito.

-Y tu eres mezquina- bromeo- En serio, Hinata ¿No prefieres hacer otra cosa?

Sonrió negando con la cabeza- No, debo hacer mi buena acción del día

-¿A eso has venido a Nondret?- pregunto irónico - ¿A enseñarme a bailar?

Se encogió de hombros- Ya te lo dije, nunca sabes cuando lo necesitaras.

-¿Un día de campo?

Sasuke asintió- Lo han propuesto para celebrar el que nuevamente todos estamos reunidos.

-Ya veo- contesté

Así que se desaparecerían toda la tarde. Sonreí para mis adentros. Pese a que amaba a los hermanos Uchiha con toda mi alma, una tarde tranquila sin la hiperactividad de Hinata y las constantes burlas de Itachi no me caería nada mal. Pensé en como la utilizaría. Podría lavar mi ropa y sentarme tranquilamente a leer un libro, o darme una vuelta por la librería y ayudar a Tenten pese a que ese día yo no trabajaba.

Le sonreí con energía- Diviértete.

Sasuke arqueo una ceja -¿Qué quieres decir con diviértete?

Estaba confundida-Creí que habías dicho que irían a pasear.

-Si- contesto- Y ese iremos te incluye también a ti.

Casi reí. Casi- ¿Dijiste día de campo, cierto?

Asintió- Fue lo que dije.

-Y eso es al aire libre, ¿Verdad? – Pregunta estupida

-Usualmente lo son, de eso tratan en primer lugar.

- No es una buena idea que yo les acompañe. –dije simplemente

-¿Y porque no?

-Digamos que la naturaleza y yo no nos llevamos muy bien. –rió. –Hablo en serio. Me has visto caminar en suelo pavimentado, imagíname ahora donde el lodo, las raíces y ramas por todos lados están mas que listas para golpearme o hacerme caer. La última vez que fui a un día de campo regrese con la muñeca rota.

-No dejare que te suceda nada, te lo prometo- acaricio mi mejilla- Yo cuidare de ti.

-¡Y el clima!- invente para librarme de esto- ¿Un día de campo en otoño? No es muy buena idea que digamos.

-Hoy el clima será bueno- contesto- No es como si la estación importara de algo en un lugar como Konoha, de todas formas.

-Pero que tal si…

-Sakura- su tono fue de advertencia- ¿Por qué no quieres ir, realmente?

Baje mi mirada. –Dijiste que celebrarían el que todos se reunieron de nuevo –confesé en voz baja. –Yo no soy parte de ese todos.

Esa era la verdad. Desde hace un tiempo sentía que yo estaba fuera de lugar en aquella casa; que no era donde yo pertenecía, como si fuera un intruso al que solo toleraban por cortesía. En cuanto Azusa puso un pie dentro todo giraba a su alrededor.

La sensación de sobrar en una habitación no era para nada agradable.

-Oye…-dijo- Claro que eres parte. – Tomo asiento a mi lado, yo me recorrí un poco para que estuviera mas cómodo- Ahora lo eres. – Levanto mi barbilla para verle a los ojos- Estamos juntos y somos un equipo; vamos en el mismo paquete.

Me reí ante su ocurrencia- La mitad del paquete es defectuoso y feo.- comente refiriéndome a mi misma y señalándome con la palma de mi mano

-Esa mitad del paquete no puede ver con claridad lo encantadora que es. – Coloco una hebra de cabello tras mi oreja- Y esa mitad va a acompañarme, ¿Verdad?

Deje salir el aire que acumule en mis pulmones al verlo sonreír torcidamente –Tu ganas, iré.

La sonrisa se volvió más grande cuando termine la frase. Se acerco a mí y beso mi frente. – Veras que te divertirás. – Acaricio mi cuello- Puede que mi familia sea algo desquiciada, pero es muy divertido verlos hacer el ridículo. –se levanto y me ayudo a levantarme –Si te sientes incomoda, dímelo y nos marcharemos.

¿No existía la opción de quédate en casa, ya nos veremos mas tarde?

Resignada, le seguí a la entrada. Ahí ya se encontraba la mayoría de los que asistirían –a excepción de Ino y Azusa- los hombres con mochilas al hombro y Hinata moviendo su pie desesperadamente mientras observaba el reloj de muñeca. .

-¡Sakura!- grito el grandote alargando la e mas de lo necesario- ¡Has decidido unirte!

Naruto sonrió –Le haces sonar como si fuésemos algún tipo de secta. –bromeo

-¡Pero porque tardan tanto!- grito la chiquilla, la cual, no tenia como virtud la paciencia- ¡Un minuto!- sentencio - ¡Si sus traseros no están aquí en un minuto las asesinare, ya verán que las asesinare!

-¿Tienes mucha prisa, no?- interrogo Sasuke burlón -¿Es acaso que estas desesperada por reunirte con tus amigos duendes?

-Una palabra mas Sasuke Uchiha- amenazo, fulminándole con la mirada –Una sola palabra mas y…

-¿Y que?

La maquiavélica sonrisa de Hinata salio a relucir- Y se lo diré, Sasukito. Te juro que lo haré.

El ceño del muchacho se frunció.-No te atreverías.

-¿Quieres apostar?

Bufo- Para ser tan pequeña eres tremendamente irritante.

Las mujeres bajaron en ese momento las escaleras. Ino tomo la mano de Itachi, quien se la ofrecía gustosa. La reacción de la chica de rizos no fue tan favorable. Su sonrisa con la que había descendido se borro por unos segundos cuando noto que Sasuke tomaba mi mano –o supuse que fue por eso, ya que miro ese punto con fijeza por un largo momento- y frunció los labios. Luego, no sin un poco de esfuerzo, volvió a sonreír

Salimos de la casa, y nos montamos en el enorme Jeep del mayor de los hermanos Uchiha. El chico de ojos azabaches tuvo que ayudarme a subir al bólido –puesto que las llantas llegaban a mi cintura- Abroche el cinturón y mire hacia la ventana. No quise hablar con nadie, porque no quería observar el como la cabeza de Azusa reposaba sobre el hombro de Sasuke y este la abrazaba con una mano.

Justo en ese momento supe que aceptar venir había sido mala idea.

Estaba aburrida.

Oficial y completamente aburrida

¿Pero que más se podía esperar si llevaba sentada sobre la hierba húmeda más de tres horas sin nada que hacer? Ver a las personas jugando pierde su chiste y se vuelve repetitivo conforme avanza el tiempo.

Bien, era cierto, fui yo la que se aisló de los demás, objetando mi típico no soy buena haciendo eso. Incluso Hinata se había cansado de insistirme a que me les uniera. Pero no se me podía culpar si se miraba a Azusa muy apegada a Sasuke –y no solo me refería en el sentido emocional- Cada actividad que hacían, cada juego o reto impuesto, siempre eran pareja.

Yo aquí era quien sobraba, y no me gustaba sentirme así. Era justo por esto por lo que me negaba a venir; bien sabia que terminaría haciendo mal tercio. Las parejas estaban ya formadas desde hace muchos años.

Hinata y Naruto.

Ino y Itachi

Azusa y Sasuke.

Se habían comprometido a turnarse para participar conmigo, pero yo me negué inmediatamente que la propuesta fuera puesta sobre la mesa. No quería que alguno de ellos se quedase fuera de la diversión solo para que yo pudiese hacer el ridículo y perder. Propusieron también el no usar parejas, si no una competencia individual, donde cada quien se valiera por su cuenta. Me negué también a eso. Ellos disfrutaban con sus métodos de juego; no seria yo quien los cambiara y no seria por mí.

Estaba molesta. De muy mal humor; y no tenia nada que ver con la feliz parejita que se estaba abrazando justo en mis narices –o al menos no era el principal motivo-. Era por varias razones. Mi trasero estaba húmedo, mi brazo ardía por las picaduras de los mosquitos. Estaba mojada por la ligera llovizna que cayo en todo momento desde que llegamos aquí. Y mis mejillas dolían de todas las veces que fingí sonreír cuando alguien volteaba a verme. Por no hablar de que me moría de frío

Odiaba todo esto con toda mi alma.

-¡Hey Saku!- grito Itachi mientras corría en mi dirección con algo entre sus manos.

-Hola- conteste simplemente mirándole llegar a mi lado, donde se sentó.

-Te llamamos para que fueras a comer- explico- Pero parecías tan perdida en tu mundo que decidí traerte un poco. –Y me ofreció un plato con un emparedado.

-No, gracias, Ita-kun- rechace amablemente –Pero no tengo hambre.

Una triste sonrisa – No te estas divirtiendo, ¿verdad?

¿Qué si no me divierto? Pregunte sarcásticamente en mi cabeza ¡Mírame saltar de alegría!

-Claro que si- conteste con falso entusiasmo- ¡Es muy divertido!

Por la mirada en su rostro, supe que no me había creído. ¡No era justo! ¿Por qué podrían creerme todo en lo referente a Sasuke, pero nada si se trataba de otras cosas?

-Disculpa- dijo- Nunca pensé que esto no seria divertido para alguien que no estuviera acostumbrado.- torció las comisuras de los labios hacia arriba. –Se lo diré a Sasuke, para que regresen a casa y…

-¡No!- le corte- Por favor no hagas eso.

Me miro confuso –No entiendo, pensé que…

-No es nada.- me apresure a contestar- Puedo soportarlo. No es tan malo una vez que te acostumbras.

-¿Por qué no quieres que se lo diga?- cuestiono –Irías más rápido a tu hogar si me dejaras hacerlo.

Gire mi rostro y me encontré un Sasuke que reía. Amaba su sonrisa y el sonido de su risa era lo más hermoso que hubiese escuchado jamás. No arruinaría este momento de diversión. Así tuviese que aburrirme tres horas mas no lo arruinaría.

-Míralo- dije- Nunca, en todo el tiempo de conocerlo lo he visto reír de ese modo. –Sonreí –Se esta divirtiendo. No voy a interrumpir esto.

Retiro la mirada de su hermano –Piensas demasiado en él

Asentí.-Lo se –inhale con fuerza- Pero lo vale. Sasuke se merece todo, absolutamente todo y si en mis manos esta el dárselo, lo haré

-Comprendo lo que intentas decir- sonrió –Yo haría justamente lo mismo por Ino. –Sus ojos se iluminaron ante la mención de su nombre –A lo que nos orilla el amor.

Amor.

Que palabra mas complicada y simple al mismo tiempo. ¿Pero era adecuado calificar mi sentir por Sasuke como amor?

-Oye… se que piensas que lo único que hago es bromear.- interrumpió mi tren de pensamientos –Pero quiero que sepas, que puedo ser tan serio como cualquier otro.

-Itachi

-Se que me ocultas algo.- abrí mi boca para defenderme, pero poso un dedo sobre mis labios –Te noto preocupada y eso me inquieta a mi también. Eres una pequeña hermanita para mi; aun mas frágil que Hinata.

-Ita…

-Y, puedes confiar en mi, Sakura. – Cabeceo –Sea lo que sea yo te apoyare.

-Lo se.- conteste cuando quito su mano de mi boca.-Muchas gracias, hermano oso.

–Oye, que para eso son los hermanos.- Su burlona y natural sonrisa apareció –Ahora, comete esto. Y no se te ocurra arrojarlo contra mi nuca cuando me de la vuelta, o tirarlo al arroyo… y mucho menos hagas que Sasukito se la coma, cuando primero vas a ponerle una ración extra de pepinillo –Se acerco a mi oído –Los detesta.- haciendo un movimiento de mano, agrego- Pero tu no lo has escuchado de mi.

Reí.- Claro que no. No hemos hablado de nada de eso.

Y con una carcajada regreso con los demás. Yo mire el emparedado de pavo que tenia entre las manos. Alguien se había esforzado en hacerme esto a pesar de mi apático comportamiento el día de hoy. Inmediatamente descarte a Hinata y a Itachi; ya que la cocina no era uno de sus talentos de ninguno de los dos. Tendría que dar un agradecimiento general y una disculpa. Me levante decidida y emprendí paso a la multitud de personas.

-No entiendo porque vino con nosotros- Escuche pronunciar a Azusa cuando me acerque lo suficiente.

Curiosa, como era mí mala costumbre, me interese en su plática. Me escondí detrás del tronco de un árbol, desde donde podía verle y escucharle con claridad. Se encontraba preparando otro emparedado mientras hablaba con Ino, apartadas del resto.

-Es su novia- contesto Ino- No podíamos hacer nada para evitarlo.

-Podíamos haberlo decidido democráticamente- discutió- ¡Era nuestra salida especial!

-Ya no se puede hacer nada, Azusa. Ya esta aquí

-Exacto.- concordó- Lo ha arruinado todo. –Apretó el pan con demasiada fuerza –Se suponía que solo seriamos nosotros seis, nadie mas. –Gruño -¡Ni siquiera invitamos a Fugaku ni a Mikoto porque se trataba de algo que nos incumbía a nosotros nada más!

-Azusa…

-¡Y el muy idiota la incluye como si fuese lo mas natural del mundo! –Arrojo el plato lejos de ella -¿Por qué tuvo que hacerlo?

-No podíamos excluir a Sakura. –Explico- No estaría bien. Ella es importante para él y…

Ella ni siquiera tenia que atravesarse en su camino! –las manos le temblaban de lo furiosa que estaba -¿Por qué no puede simplemente desaparecer?- siseo- ¡Esta molestando a todos y arruinando la diversión con su intento de hacerse la interesante!

No quise escuchar más. No podía escuchar más. Con las manos en la boca fui caminando hacia atrás. Las lágrimas corrían libres por mis ojos y se escurrían a mis mejillas. Tropecé con las raíces de unos árboles que estaban demasiado cerca el uno del otro, formando con las demás raíces que sobresalían del suelo una especie de escudo. Caí en ese lugar y, recargándome lo más posible en el tronco abrace mis rodillas y comencé a llorar.

Me había dolido. Todas las palabras hirientes que dijo de mi me habían lastimado. Siempre había pensado que era una mujer fuerte, a la cual las opiniones que tuvieran de ella no le importarían en lo más mínimo; que se enfrentaría a las adversidades con la frente y el orgullo en alto. Pero me había equivocado, porque las simples palabras de Azusa habían traspasado la defensa que me había construido a lo largo de los años, desde que era una pequeña niña.

Y también estaba la rabia. ¿Con que derecho venia ella a hablar de aquella manera de mí? Detestaba la manera en la que se me trataba, despreciaba las formas de mirarme que tenia. Aborrecía sus desplantes y que se las ingeniara para apartarme del resto cuando nos hallábamos en la misma habitación. Pero sobre todo la odiaba a ella. Y sabía que no era justo sus maneras para conmigo ni mis sentimientos hacia ella, pero no podía evitarse.

En cierta manera recordé mi infancia. Cuando recibí todo tipo de burlas al no ser como los demás niños. Cuando los calificativos de extraña, rara, fenómeno y demás se utilizaban junto con mi nombre. O las varias ocasiones en que no se me aceptaba en los equipos por el conocimiento de que el tenerme a mí de integrante significaría perder.

Si. Sin duda no supere jamás mis inseguridades y miedos de pequeña.

El recordar mi pasado, provoco en mí un ataque nuevo de lágrimas, mas intenso que el anterior. Al darme cuenta de que todo este tiempo solo intente mentirme a mi misma patéticamente. Pretendía tener la fortaleza que no poseía, la seguridad que me faltaba.

¿Cómo pretendía ayudar a Sasuke, si yo estaba aun mas rota?

El pensar en Sasuke trajo un ataque de histeria aun más espantoso que mis anteriores lagrimeos. ¿Qué pasaba si no lograba ayudarle? ¿Y si le hería aun más? ¿Y si se alejaba de mi por culpa de Azusa? O peor aun… ¿Qué pasaría si se alejaba de Azusa, la persona a la que estaba segura amaba, por mi?

Le destrozaría. Y a mi me destrozaría el verlo así.

No valía la pena todos lo problemas que causaría. La mujer Takewaki me odiaba más de lo que merecía. Y yo no permitiría que lastimase a Sasuke alejándose de él. Si tenía que ser yo quien se distanciara del hombre para que este pudiese ser feliz con la mujer de su vida, lo haría.

-¿Sakura?

No por favor. Todo menos él.

-¿Qué estas haciendo…- la alarma se dibujo en su rostro al percatarse de las lagrimas que colgaban de mi mentón -¿Estas llorando? ¿Qué ha pasado? ¿Estas herida? –dio un paso hacia mi.

-¡No te acerques!- grite desesperada.- ¡Por favor no te acerques!

¿Era acaso dolor lo que atravesó su mirada cuando pronuncie esas palabras?

-¿Qué sucede?

-Nada.

-No parece nada. – Y volvió a caminar a mi dirección

-Aléjate- murmure patéticamente, gracias a mi voz quebrada. – No quiero que me mires de esta manera. ¡Por favor!

Se arrodillo frente mió a lo cual yo respondí alejándome mas de él; lo permitido por el árbol. Y sin que pudiera prevenir sus acciones me tomo entre sus brazos, recargo la espalda contra el tronco y me sentó en su regazo. Intente separarme, lo intente de verdad; pero era lo suficientemente fuerte como para que mis empujones no parecieran mas que caricias. Recargo su mejilla contra mi frente y deslizo su mano por mi espalda. Se meció con suavidad.

-Tranquila- susurro- Ya estoy aquí.

Me quebré en ese momento. No recuerdo cuanto tiempo estuvimos así, yo llorando descontroladamente, liberando todas las frustraciones que tenia desde hacia ya tanto tiempo. No pensaba que aun sobraran más lágrimas dentro de mí. Y él, por su parte, solo me abrazaba y acariciaba, susurraba palabras de tranquilidad. Su toque, su solo presencia era mi consuelo.

-Lo siento- pronuncie con patética voz una vez que me calme. –No quería que vieras esto.

-¿Qué te sucedió, Sakura?- pregunto.- Nunca te había visto sufrir tanto.

Sacudí la cabeza- No tiene importancia.-exhale –Supongo que solo tenia mucho en mi interior que debía dejar salir, es todo –Su ceño seguía fruncido, alise la arruga de su frente con mis dedos –Estoy bien, de verdad. – Me levante de su regazo, sonrojándome al darme cuenta de mi posición -¿Volvemos con los demás? –pregunte en tono casual

-En realidad –dijo tomando mi mano- Me encantaría llevarte a otro lugar.- sonrió torcidamente.-No esta muy lejos de aquí.

Acepté de inmediato. No es como si me apeteciera regresar de todas formas. Me tomo de la mano, y me guió por el boscoso camino. Parecía un laberinto interminable, ya que la pasar el tiempo me dio la sensación que no habíamos avanzado nada y la posibilidad de habernos perdido y que jamás encontráramos la salida me provoco ansiedad. Sasuke, en cambio, parecía muy a gusto recorriendo el camino. No dudo en ninguna ocasión de la dirección a tomar e incluso en varias ocasiones me tomaba de la cintura para ayudarme a saltar las ramas y demás amenazas contra mi integridad física.

-¿Falta mucho?- pregunte fingiendo un capricho

-No… - contesto- De hecho… hemos llegado.

Me detuve y mire a mi alrededor curiosa -¿Esto?- interrogue sorprendida.- Vaya… es… bonito… sin contar que es exactamente igual a todo lo que hemos estado viendo durante la pasada media hora.

Soltó una carcajada. Nunca me cansaría de escucharle reír. – No. En realidad se encuentra detrás de todas esas ramas- y señalo hacia el frente.

Camine con sigilo hacia la dirección indicada y moví las ramas para observar el dichoso lugar. No pude evitar soltar un jadeo cuando me encontré libre de cualquier obstáculo que obstruyera mi vista.

-Es hermoso –dije sorprendida.

Asintió –Lo es.

-¿Cómo lo encontraste?

-Solía venir aquí cuando era niño- se encogió de hombros –Es tranquilizante y me ayuda a pensar.

Observe maravillada aquel hermoso paisaje. Como si fuese una niña pequeña di una vuelta alrededor, intentando grabar en mi memoria cada detalle de ese maravilloso prado. Las flores silvestres de diversos colores que rodeaban el terreno, el sonido del arroyo que fluía no muy lejos de aquí; los árboles que se encontraban en aquel lugar; la mullida hierba de un verde intenso.

-Es sorprendente- murmure.

-Lo sorprendente es que aun siga igual que siempre- comento- temía encontrarlo completamente sin vida. Por la llegada del invierno y todo eso.

Me deje caer sobre la hierba. Era fresca y olía delicioso, por el perfume de las flores. Sasuke se sentó a mi lado y me observo con curiosidad por unos momentos antes de también acostarse. Me coloque de lado para mirarlo. Su pálida piel parecía brillar por el roció que poseía gracias a la lluvia que cayo por la mañana y parte de la tarde. Sus parpados cerrados, su cabello azabache, sus largas pestañas, sus labios moviéndose constantemente, todo el era perfecto y parecía un perfecto Adonis. Una estatua esculpida por el más talentoso artista.

Tanta perfección debería ser delito.

-¿Qué estas haciendo?- pregunte curiosa por el movimiento de sus labios.

-Canto para mí.

Me acerque aun más y cuidadosamente apoye mi cabeza sobre su pecho. Aspire su aroma, embriagante y delicioso. El latido de su corazón retumbaba en mí oído como una composición de lo más hermosa. Sus calidos brazos rodearon de manera protectora mi cuerpo y me sentí como en casa. Tuve le sensación de que ese era mi lugar y no lo abandonaría por nada. Estaba tan a gusto, tan en paz, que incluso pensé en llegar a dormirme.

-Baila conmigo- hablo de repente

-¿Uh?

-Baila conmigo.- repitió.

-Eh… ¿En este momento? – dije separándome de su cuerpo.

Movió afirmativamente la cabeza.- Aquí y ahora. – Se levanto y me extendió su mano caballerosamente -¿Me permite esta pieza, señorita?

-Pero no tenemos música, ¿Cómo bailaremos sin ella?

-No es necesario escucharla.- contesto- La música viene del corazón. –Tomo mi mano y me impulso hacia arriba –Basta con dejarse llevar.

-No se bailar- admití

-Todo depende de quien te guíe.- sonrió- No te preocupes, yo si puedo, no permitiré que te lastimes.

Me abrazo suavemente, meneándose conmigo lento y fascinante. Nuestros movimientos, aun a pesar de mi torpeza al momento de coordinar los pies, eran perfectos. Como si hubiésemos sido creados para estar de esta manera, en los brazos del otro. Deje que el me guiara hacia lo desconocido, hacia un mundo donde felizmente permanecería si el estaba a mi lado. Recargue mi cabeza en su pecho y cerré mis ojos. Su exquisito aroma inundaba mis sentidos.

-Estas bailando- comento

Mi risa sacudió mi pecho y se perdió en la tela de su camisa. –No es tan malo como pensé que seria.

Sentí sus labios en mi cabello, besándome la coronilla cual caricia de terciopelo. Nuestro baile. El tarareando una canción que no logre a identificar, yo abrazándole como si en eso se me fuera la vida. El momento era tan perfecto y tan irreal que temí en cualquier instante despertarme y hallarme sola en mi cama, a mitad de la noche.

Aunque la realidad de saber que él no me pertenecía era igual de dolorosa.

-¿Sasuke?- le llame en susurro.

-¿Si?

Abrí la boca, pero las palabras se atoraron en mi garganta. Pensaba dejarle claro que yo no era un impedimento en su relación con Azusa. Hacerle saber que yo estaba al tanto de los sentimientos que tenia hacia ella; y que si lo único que le detenía de estar juntos era su creencia de tener una responsabilidad conmigo, entonces lo olvidara.

Yo solo deseaba verlo feliz.

-Cuando una persona cuida de otra, significa que le gusta esa persona… ¿No?

- Se puede decir que sí.- respondió inseguro, aun moviéndose conmigo entre sus brazos- ¿A que se debe la pregunta?

-Entonces, tú puedes cuidar a Azusa, que yo cuidare de ti.

Detuvo el baile en ese instante. Observándome sorprendido, pregunto -¿Tu crees que a mi me gusta Azusa?

-Se que es así

Suspiro. –No sabes nada- dijo cansinamente- Escucha. –Comenzó –Puede que hace tiempo yo hubiese tenido sentimientos hacia ella- acepto- pero eso fue hace ya varios años. –tomo mi barbilla delicadamente, obligándome a mirarlo. –Además, en esto momentos solo existe una mujer para mi.

Y cerro la distancia entre nuestros rostros, juntando con total delicadeza mis labios con los suyos. Era la sensación más maravillosa que hubiese experimentado a lo largo de mi existencia. El tenerle así de cerca, el saber que sus labios me pertenecían en este efímero instante era lo más hermoso que se pudiera pensar.

Me deje llevar por completo, cerrando mis ojos y enganchando mis brazos por su cuello. Sus manos, que continuaban en mi cintura, me ciñeron aun mas a su cuerpo, apretándome deseosamente contra el. Incluso, mis piernas se despegaron unos centímetros del suelo por el esfuerzo que hacia a tenerme a su altura y facilitar el acceso a nuestros labios.

Y fue en ese momento, en que juntos disfrutamos del néctar de un beso; de la deliciosa y adictiva experiencia de unir sus suaves labios con los míos; en que me decidí aceptar algo que, interiormente, ya era consciente pero me obligaba a esconder por temor a herirnos más, a complicar mas las cosas.

Estaba incondicional e irrevocablemente enamorada de él.


Cuando una persona cuida de otra, significa que le gusta esa persona…