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Capítulo 8
Con el espíritu de pelea
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– ¿Lo encontraste? –Shino levantó la cabeza de entre los arbustos para mirar a Naruto quien se había sumergido entre el pasto encontrando una simple pluma que había llamado su atención por efecto del sol.
– No… eso creí –dijo mostrando la pieza. Shino no pudo ocultar su decepción y volvió a su propia búsqueda separándose un poco más.
– Debemos cubrir más espacio. Temo que recuerde que puede volar –murmuró cuando Naruto se levantó.
El rubio asintió mirando a su alrededor hasta que encontró a Lee varios metros separado de ellos, enseguida miró en dirección contraria corriendo hacia la zona de los bebederos donde continuo la búsqueda revisando el pasto alrededor de la barra. Suspiró revolviendo entre la tierra. No quería decirlo pero, ¿qué tantas posibilidades había de encontrar un escarabajo en un espacio tan abierto?
Desde que conocía a Shino, siempre lo había visto sumergido en su propio mundo, apenas hablando con Kiba quien se quejaba de lo desesperante que era, pero lo que no era extraño para ninguno que lo conociera o no, era su afición por los insectos. Incluso había conseguido un permiso especial para montar un pequeño criadero en uno de los laboratorios. No era un misterio pero si algo extraño. Naruto, como muchos esa misma tarde, acababa de enterarse de la existencia de dicho "experimento", en el que, según Shino, no existían especies peligrosas. Pero Sakura no le creyó.
Poco antes que terminara el descanso Shino había tomado un par de insectos para llevarlos al patio, donde Lee lo encontró en uno de los extremos de la cancha de fútbol. El problema fue cuando la siguiente hora de clase comenzó y el resto de compañeros de grupo de Lee aparecieron para Educación Física. Sakura, entre ellos miró de reojo el pequeño animalito negro que brillaba sobre las manos de Lee. Su primera reacción fue gritar, tomando por sorpresa tanto al insecto como a Lee quien no pudo evitar que el pequeño escapara en un salto repentino que lo llevó al brazo de Sakura.
Entonces todo paso muy rápido. Sakura intentó quitarse de encima un bicho que saltó casi en el mismo momento en que tocó su piel pero que la chica no solo gritó, saltó y agitó el brazo con desesperación, incluso estuvo a un par de centímetros de golpear a Shino o a Lee quienes intentaron ayudarla, o por lo menos calmarla. No paso mucho antes que varios curiosos se acercaran, y el asunto se volviera más grande cuando comenzaron a murmurar sobre arañas, alacranes, serpientes y animales cada vez peores, venenosos, salvajes o letales que rondaban la escuela. Uno de los cuales había atacado a Sakura volviéndola lo suficientemente radioactiva como para que cualquiera se negara a acercarse.
En medio del caos, Naruto logró detener el frenesí de Haruno observando con curiosidad la pequeña roncha que tenía cerca del codo. Para cuando Asuma llegó para dar inicio a la clase, ya eran cuatro los excluidos del grupo, sin contar a Sasuke quien solo seguía al rubio pero que nadie se atrevía a clasificar. Y aunque Shino se cansó de justificar su responsabilidad en la trifulca, la insistencia de Sakura terminó por llevarlos a ambos en compañía de Asuma hacia la enfermería, mientras el resto del grupo buscaba al verdadero culpable.
Por supuesto que nadie aceptó buscar al ser vivo potencialmente peligroso y sin rostro que merodeaba los alrededores de las canchas, así que Naruto y Lee comenzaron a revisar apenas unos minutos antes que Shino volviera informando que había hecho un recuento de sus insectos descubriendo que el único que faltaba era un escarabajo y alegando que le preocupaba más su mascota que la obvia alergia de Sakura, se unió a la búsqueda.
Y ahí estaban, a mitad de no lograr algo, esperando que la clase terminara o Asuma volviera. Aunque la auténtica preocupación de Shino, que incluso le hizo olvidar su propia clase, tampoco se podía ignorar. Naruto dejo escapar un nuevo suspiro tras revisar cada llave de agua. Se levantó mirando con envidia el partido improvisado que habían formado los no-contaminados. ¿Por qué Shino no podía coleccionar perros? ¿O peces? ¿Cómo podía vivir siendo la casa ambulante de cientos de bichitos? ¿Acaso podía dormir?
Insectos…
Por supuesto. Una idea tan bizarra como: "bichos viviendo a expensas del chakra" solo podía pertenecer a los ninjas. Al menos Sasuke aún no sabía sobre su repentina aceptación, de lo contrario ya se habría cansado de sus regaños. Pero… Giró mirando disimuladamente, pero Sasuke no estaba cerca, quizá había vuelto al salón sin nada mejor que hacer. Volvió a asegurarse que Lee y Shino estuvieran ocupados y enseguida se agachó detrás de la barra de los bebederos sentándose a modo que nadie pudiera verlo.
Cerró los ojos sin notar el sello que inconscientemente formó con los dedos indice y medio de la mano derecha, levantados cerca de su rostro. Inhaló y exhaló profundamente un par de veces, concentrándose. Con calma. Acumular chakra era algo que ya sabía hacer. Era algo tan normal como respirar. Con ello podía saber quienes estaban a su alrededor sin siquiera mirarlos, incluso a varios metros. Podía sentir el propio flujo en su cuerpo resonando a través de su piel. Ahora empezaba a cuestionarse si podría encontrar el diminuto chakra de un insecto.
Pero el chakra no existe.
No pudo evitar que el pensamiento se colara en su pequeña fantasía cortando su concentración. Y, por supuesto tampoco existía en los insectos. Abrió los ojos lentamente descubriendo la posición de su mano, que abrió en palma mirándola como si pudiera distinguir las líneas de chakra a través de la piel. De nuevo un suspiro y reaccionó con un respingo. ¡Ahí estaba! Lo había sentido, apenas por un segundo. Giró la cabeza hacia ambos lados esperando ver alguna persona pero ya no podía sentir nada y al bajar la mirada reconoció el brillo de un caparazón diminuto un par de metros adelante. El escarabajo parecía mirarlo desde su cómoda posición, sobre un montón de tréboles. Naruto frunció el ceño confundido pero en cuanto vio al escarabajo removiendo algo debajo de su caparazón se lanzó así delante tratando de caminar lento. Un par de pasos y ya estaba lo suficientemente cerca, con las manos extendidas pensó que sería mejor llamar a Shino pero eso le daría tiempo al escarabajo para escapar. Esperando que el insecto confiara, bajó las manos lentamente en torno a él hasta que lo tuvo bajo la sombras de sus palmas y finalmente lo atrapó evitando hacer presión. Suspiró satisfecho levantándose. Tratando de convencerse que no estaba tan loco.
– ¿Qué estás haciendo, Naruto? –se volvió al escuchar la voz de Sakura quien se sujetaba el codo derecho ignorando a su acompañante. Sai, un par de pasos detrás de ella, parecía escoltarla, aunque miraba con igual curiosidad al rubio, que graciosamente tenía los brazos extendidos con las manos formando una esfera.
– Pues… –extendió un poco más sus manos– ¡encontré al escarabajo! –sonrió acercándose más, casi al mismo segundo en que Sakura saltó hacia atrás.
– ¡¿Es un escarabajo? ¡Que asco! ¡Aléjalo de mí! –gritó apretando un poco más el brazo contra si– ¿Qué estás esperando para matarlo?
– ¿Matarlo? No puedo hacer eso, es la mascota de Shino… –pero la mueca de Sakura le vasto para callar– mejor se lo devuelvo.
– Entonces dile a Asuma-sensei que Shizune me dio permiso para faltar a su clase –le dirigió una última mirada de terror antes de girarse para volver.
Naruto la observó marcharse con cierto aire melancólico. Si antes era difícil hablar con ella, ahora la brecha que los separaba era más grande, y tenía la sensación que cada vez era mayor. Entre más fingían amistad y el trato común más obvia era la mentira. Estaba seguro que Sakura se sentía igual pero ninguno de los dos podía evitarlo, aún sin hablarlo era imposible ignorar la presencia de Sasuke y lo que significaba para cada uno. Bajó la cabeza mirando sus manos, sintiendo entre ellas el suave movimiento del escarabajo. ¿Esa era su excusa? ¿Se negaba a aceptar lo que fuera que compartía con Sasuke por respeto a Sakura?
Sakura… era una buena amiga. Cuando comprendió lo importante que era para él, supo que no era amor lo que sentía. No negaría lo mucho que quería a Sakura, tanto que aún se sentía preocupado por su felicidad. Pero con ella nunca sintió ese cosquilleo en la piel que llegaba hasta el estómago y cruzaba el corazón… como había descubierto que Sasuke le provocaba. Un sentimiento que se negaba a indagar. No quería saber lo qué era, porque significaría admitirlo y entonces no podría mirar a Sakura a la cara. El sentimiento de culpa se haría cada vez más grande y al final terminaría lastimando a más de uno.
Si solo Sasuke no insistiera tanto… quizá todo sería más sencillo.
– ¿Estás bien? –levantó la cabeza recordando que Sai seguía frente a él, mirándolo con auténtica preocupación. Naruto frunció el ceño sintiendo un suave calor en sus mejillas. Otra vez estaba pensando demasiado, se golpearía las mejillas sino tuviera las manos ocupadas.
– Claro que si –sonrió– tengo que llevar esto a Shino. Y por cierto, ¿qué haces aquí?
Sai lo miró largamente sin creerle. Lo único que entendía era que Sakura tenía algo que ver con aquella expresión tan apagada que pudo ver en Naruto. Pero como era su costumbre, el rubio volvía a fingir tan pronto se sentía descubierto. Sai había pasado meses odiando esa actitud, y odiándose aún más por no intervenir. Trató de mantenerse tranquilo mostrando una hoja.
– Kakashi-sensei me envió para entregarle esto a Asuma-sensei.
– ¿Otra de esas cosas que debía entregar hace semanas? –se burló tratando de pasar a Sai, pero éste lo detuvo un par de veces bloqueándole el paso– se supone que Asuma acompañaría a Sakura a la enfermería pero ahora no sé donde está, ¿quieres que yo se lo entregue? –comentó ignorando la actitud del moreno.
– Me encontré a Sakura de camino hacia aquí, creo que Asuma-sensei se quedó en la enfermería. Y tengo que esperarlo –sonrió tranquilo deteniéndolo una vez más.
– De… acuerdo, pero yo tengo que volver a clase.
– ¿Para qué sino tienes maestro?
– Shino esta buscando esto –intentó de nuevo levantando sus manos– será mejor…
– ¿Me escucharías un minuto? –al final se deshizo de la sonrisa mirándolo seriamente.
Naruto asintió pero retrocedió un poco volviendo a escuchar la alarma en su cabeza. Sai volvía a mostrar aquella mirada indescifrable pero que hacía latir el corazón de Naruto de un modo que no comprendía y que lo obligó a permanecer en silencio, mirándolo directamente a los ojos. Por un largo momento solo pudieron escuchar el ir y venir del viento rozando el suelo. Sintiendo el curioso cosquilleo del insecto que se revolvía entre sus manos, Naruto se mordió ligeramente el labio inferior tratando de recordar dónde había visto esa mirada. Estaba seguro que…
– Naruto –finalmente se decidió a hablar, acortando un poco más la distancia e inconscientemente el rubio no pudo reprimirse antes de retroceder. Sai sonrió bajando la mirada e hizo un nuevo intento rozando las manos de Naruto con su mirada fija en las mismas– Naruto, yo…
– ¡Naruto!
Ambos levantaron la vista volviendo a marcar la distancia cuando Chouji apareció. El castaño se detuvo junto a Naruto y puso una mano al frente pidiendo un momento mientras recuperaba el aliento.
– ¿Estás bien? –sonrió Naruto sintiendo que su corazón recuperaba el ritmo normal pero riendo nervioso. Frente a él, Sai no miraba a ninguno, pero su mueca era inusualmente seria mientras trataba de mantener la calma.
– Regresaré a mi clase –dijo aún sin mirar al rubio– te veré luego –giró y caminó rápido antes que pudiera decir algo. Naruto lo siguió con la mirada sintiéndose repentinamente culpable. Frunció el ceño, ni siquiera entendía por qué.
– Naruto –llamó Chouji respirando hondo antes de seguir– tenemos que ir –extendió un pequeño volante que Naruto se apresuró en leer al reconocer las palabras "ramen" y "gratis" escritas en letras grandes– es un nuevo local. Abrirá hoy a las dos de la tarde…
– ¡¿Las primeras treinta personas comen gratis? ¡¿Y qué estamos haciendo aquí? –dio un par de saltos agitando las manos, aún unidas, en una posición tan extraña que Chouji reflejó su confusión en una mueca que lo obligó a detenerse.
– ¿Qué…?
– ¡Cierto! –lo interrumpió corriendo de nuevo hacia las canchas– ¡Shino! –gritó al no encontrarlo en una mirada rápida. El aludido apareció cerca de la bodega donde guardaban parte del equipo de limpieza. Se veía agitado y lleno de hojas y pasto entre el cabello y la camisa pero aún así se levantó y corrió al encuentro de Naruto.
– ¿Lo encontraste? –hablo en un tono que sonaba más a afirmación.
– Solo espero que no vuelva a escapar –sonrió abriendo lentamente las manos. Shino se apresuró a tomarlo pero enseguida notó que el escarabajo estaba casi inmóvil, apenas movía un par de patas con una especie de impulso nervioso. Naruto lo notó y enseguida frunció el ceño– no estará…
– Parece mareado –murmuró acariciando su coraza.
– ¿Mareado? –ni siquiera se preocupó por comprender cómo era que Shino podía saber el estado de un animal tan pequeño, cuando el alivio lo hizo suspirar.
– ¡Naruto! ¡Date prisa! –Chouji volvió a alcanzarlo empujándolo por los hombros– ¡debemos ser los primeros!
– Si, claro, solo necesito mi mochila –balbuceo sin dejar de caminar.
– ¡Olvida eso!
– Gracias, Naruto –apenas escuchó el murmullo lejano de Shino que seguía atento al insecto, pero logró zafarse del castaño.
– Espérame en la puerta principal, hay algo que debo hacer.
– ¡Pero que no sean más de cinco minutos! –gritó resignado cuando Naruto se escabulló de regreso a las canchas. Permaneció un par de minutos esperando que volviera pero enseguida lo reconsidero. Cumpliría el tiempo en la puerta y si Naruto no aparecía se iría sin él.
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Naruto no alcanzó a escuchar las últimas palabras de Chouji pero sabía que no podía tardarse demasiado, el ramen por si solo lo llamaba, eso no podía negarlo. Pero realmente había algo que tenía que comprobar. Aún no podía quitarse de la cabeza la idea del chakra. Ni siquiera iba a seguir cuestionándose si existía o no: sabía que si, pero más importante, estaba seguro de haber detectado esa misma energía fuera de su persona. Por supuesto no tenía relación con el escarabajo, era obvio. Así que solo quedaba una opción.
Redujo el ritmo de sus pasos hasta que terminó deteniéndose frente a un árbol en particular, muy cerca de los bebederos. Avanzó un par de pasos más hasta que la sombra del mismo lo cubrió, miró hacia arriba no muy lejos del suelo. Ahí seguía. Sasuke, recostado sobre una de las ramas más gruesas, dormitando. O al menos eso era lo que parecía por su respiración. Naruto lo observó en silencio sin saber que decir, ni siquiera tenía una razón para estar ahí y si comenzaba con sus ideas ninja terminaría peleando con el Uchiha. Lo que no sería un inconveniente sino se sintiera culpable por algo que desconocía.
Desde que días atrás se sentía… excluido. Específicamente desde el incidente en las regaderas… No pudo reprimir el color que subió a sus mejillas pero no apartó la mirada. Era curioso que antes Sasuke se mostrara tan insistente con su… situación, y ahora fuera él quien buscara una respuesta. En realidad no la necesitaba, pero quería asegurarse que solo era su paranoia la que le hacía creer que Sasuke lo evitaba. Porque el hecho de que estuviera en ese árbol era solo una coincidencia… aunque nunca lo hubiera hecho.
También podía estar molesto por el asunto en el dojo. Se había dejado llevar por otro recuerdo hablando sobre su huída y un Orochimaru que compartía nombre con uno de los jueces. Pensándolo bien, eso no había sido su culpa. No del todo…
Frunció el ceño metiendo las manos en sus bolsillos. Y finalmente su paciencia se acabó. Rodeó el árbol buscando una forma de subir. La altura que los separaba no era muy grande pero, ¿cómo es que Sasuke había subido? Descuidadamente apoyó la planta del pie sobre el tronco y sonriendo con malicia se impulso para saltar tan alto como pudo. Apoyó los pies alternadamente un par de veces y al estirar la mano llegó a la rama indicada. Con un último impulso haló su cuerpo manteniendo el equilibrio con la pierna derecha casi inclinada y ambas manos al frente sosteniéndose. Suspiro sentándose en la rama con una pierna de cada lado, a poca distancia de Sasuke quien permanecía en la misma posición.
Esperó, confiado en que era imposible que siguiera durmiendo. Había hecho tanto ruido y la rama se había movido lo suficiente como para alertarlo, pero no reaccionó. Terminó por acercarse un poco más, deslizándose por la rama hasta rozar sus pies. Se levantó un poco inclinándose sobre el cuerpo del moreno.
– ¿En serio estás durmiendo? –comento divertido.
– Lo estaba hasta que apareciste –hablo sin abrir los ojos– ¿qué quieres?
– Mmm… nada –murmuró recordando que no tenía una excusa– ¡iré a la casa del ramen! –gritó volviendo a marcar distancia.
– ¿La qué? –preguntó mirándolo de reojo sintiéndose un poco adormilado.
– Es un nuevo restaurante. Chouji y yo iremos a comer gratis.
– ¿Cuándo?
– Ahora. ¿Quieres venir?
– No, gracias –siseo despegándose del árbol, lo suficiente para estirar los brazos y el cuello– ¿vas a saltarte la...?
– No. Regresaré a tiempo –interrumpió antes que Sasuke empezara algún tipo de sermón sobre la responsabilidad. Su sonrisa era enorme y parecía brillar ante el solo pensamiento de grandes platos de ramen pero su mirada siguió los movimientos de Sasuke hasta que éste volvió a mirarlo– ¿estás enojado?
– ¿Debería?
– No lo sé… últimamente pareces… te comportas extraño –apuntó cruzando los brazos.
– Según tú, ¿eso es un problema?
Naruto apretó los labios molesto, ahora si se sentía como un estúpido. ¿Desde cuándo se ponía nervioso frente a Sasuke? Bajó la mirada sin poder reprimir el grito interno que infló ligeramente sus mejillas, rogando porque la repentina inquietud que sentía le perteneciera a su antepasado ninja. Se llevó una mano a la cabeza alborotando su cabello, ¿por qué tenía que ser Sasuke? ¿Por qué con él? ¿Por qué era tan… importante?
Sasuke volvió a apoyarse en el árbol mirando hacia el extenso camino de hojas sobre sus cabezas. Inhaló aire lentamente cerrando los ojos. Y comenzó a barajar sus opciones para pedirle a Naruto que se fuera, ya que no podía ser él mismo quien se alejara si ya el rubio había alertado su cambio de actitud. Algo normal si había sido tan obvio. Por primera vez, Naruto se mostraba atento con algo a su alrededor, y efectivamente Sasuke se había empeñado en mantener la distancia no por molestia sino por precaución. Luego de su encuentro un par de días atrás consideró haber cometido un grave error al confesar sus sentimientos, aquello solo había logrado que su necesidad por más se saliera de control. Y no quería obligar a Naruto a hacer algo que le pusiera esa expresión en la cara. Exactamente la misma que tenía en ese momento, como si no pudiera poner en palabras su rechazo.
Volviendo a mirarlo, Sasuke compartió la sonrisa triste que Naruto luchaba por contener. No quería lastimarlo pero tampoco podía mantenerse cerca sin sentir la desesperación de tocarlo. Justo como en ese momento, mantenía las manos fuertemente apretadas en puño pero no podía apartar la mirada del rubio quien terminó por suspirar, al parecer, tras terminar su conflicto mental. Sus ojos se encontraron y Sasuke hizo un esfuerzo sobrehumano para mantenerse adherido al árbol. Casi podía escuchar la cuenta regresiva que detonaría en algo que sabía no podía evitar.
Como si su ingenuidad fuera fingida, Naruto solo atinó a sonreír aumentando la tortura del moreno que empezó a fruncir el ceño.
– Será mejor que me vaya –terció el rubio– ¿no quieres que te compre algo? –preguntó girando para bajarse pero no pudo moverse más cuando Sasuke apresó su mano– si… hay algo que te molesta, al menos puedo escuchar.
– Pero tú no escuchas –comento irónico.
– Demonios, intento ser amable –volvió a encararlo moviéndose con torpeza al tener su mano atrapada.
– Entonces… –Sasuke se acercó pasando la mano libre por la cintura del rubio hasta apoyarla en la rama– ¿me escucharás?
Naruto parpadeo varias veces sabiendo lo que vendría, por la distancia que los separaba era inevitable, incluso el moverse era difícil pues Sasuke lo tenía apresado entre su cuerpo y la rama. No tenía por qué darle alguna respuesta. Ya fuera por la costumbre o quizá porque realmente tenían un lazo más allá de la amistad del que, al menos Naruto, no era consciente; lo que fuera, no necesitaba pensarlo demasiado. Lentamente apoyó una mano sobre la mejilla de Sasuke mirándolo con auténtica curiosidad, permitiéndose un minuto para pensarlo, aún atrapado por su mirada oscura. Ya no estaba nervioso, ni tenía intenciones de alejarse, el calorcito que transmitían sus manos unidas no era incómodo pero si tenía miedo. Aprovechando la confusión que había provocado en Sasuke, separó la mano que tenía entrelazada apoyándola al otro lado de su rostro; así con ambas manos se acercó para cortar la distancia uniendo sus labios en un sencillo roce. El moreno abrió los ojos sorprendido pero Naruto cerró los suyos todavía inmerso en sus pensamientos. Antes se había preguntado qué se sentiría, pero nunca se permitió ahondar en la duda sabiendo que nunca funcionaría, que la primera vez había sido un accidente que no volvería a suceder. Aunque en esa ocasión no le tomó importancia, e incluso después no fue algo que le quitara el sueño, ahora, si quería saberlo.
Porque el miedo que sentía venía de la incertidumbre. De sospechar que seguía siendo un imposible. Sus caminos estaban demasiado separados como para intentar arreglarlos. Sasuke había decidido alejarse… de Konoha… y de él… Naruto apretó los ojos con fuerza, ¿por qué? ¿Qué relación tengo con ese ninja?
Ajeno a sus pensamientos, Sasuke se recuperó de la impresión rodeando el pequeño cuerpo por la cintura. Atrayéndolo más profundizó el beso arrancándole un gemido al deslizar una mano debajo de la playera. Naruto terminó por bajar sus manos hacia su cuello al mismo tiempo que separaba sus labios para permitirle más, terminando con la inestable calma de Sasuke quien se apresuró a introducir su lengua en un beso cada vez más demandante e intenso. Naruto no pudo contener sus gemidos sintiendo las manos del moreno a través de su espalda logrando que se arqueara en una suave fricción que ninguno rechazó. Pero cuando el aire se hizo necesario Naruto aprovechó para empujarlo aunque Sasuke no lo soltó manteniéndose en una curiosa tensión, la respiración del rubio ligeramente más inestable mientras mantenía la cabeza agachada. Podía sentir sus mejillas ardiendo pero no quería mirar. Acababa de admitir algo demasiado vergonzoso.
– Sasuke… –y su voz tampoco ayudaba. Se aferró a los hombros del moreno tratando de ignorar el rápido golpeteo de su corazón.
– ¿Ahora entiendes por qué me alejo?
– Si esa es tu excusa, –levantó la cabeza mirándolo molesto, aunque sus mejillas aún rojas le restaban toda seriedad– es peor de lo que pensaba.
Sasuke sonrió arrogante, satisfecho por descubrir que nadie había cambiado. Su relación seguía siendo igual, sin contar el agradable cambio adicional, siempre serían los mismos y su comportamiento el uno con el otro no iba a cambiar. No lo aceptaría pero era eso lo que le preocupaba, haber hablado de más y arruinar la amistad que tenían. Naruto era demasiado valioso como para permitirse perderlo… nunca lo haría… nunca…
– ¡Naruto! –ambos giraron al escuchar el grito. No muy lejos de ellos, Chouji volvía mirando los alrededores.
– ¡El ramen! –gritó bajándose de un salto bajo la mirada atenta de Sasuke quien no se molesto en detenerlo. Una vez más, Naruto le había devuelto su tranquilidad– te veré después –gritó despidiéndose al pie del árbol antes de correr al encuentro del castaño.
Sasuke volvió a su cómoda posición apoyando la espalda contra el árbol, deslizó ligeramente la nuca hacia atrás cerrando los ojos. Podía sentir una agradable brisa que se colaba entre las ramas, volvía la calma y estuvo tentado a retomar su siesta pero enseguida abrió los ojos. Se deslizó a lo largo de la rama y sin pensarlo bajo de un modo similar al de Naruto aterrizando sin problema, emprendió la caminata hacia el dojo sin notar la altura a la que, tanto él como el rubio habían desafiado. La misma humanamente imposible para llegar o peor aún para bajar sin sufrir serias lesiones.
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Itachi volvía a experimentar una de aquellas curiosas lagunas mentales donde prácticamente se transportaba de un lugar a otro y cuando se dignó a enfocar su entorno, ya estaba de nuevo en la escuela. Era como una especie de patrón, el cumplir con las obligaciones del "yo" anterior parecía estar grabado en alguna parte escondida de su mente. Se frotó la sien en un gesto casi imperceptible tratando de enfocar su mente en lo que el profesor al frente del salón decía. Debía reconocer que ese jutsu era demasiado perfecto, pero en cuanto descubriera el punto débil… no tenía caso, ni escuchaba las voces a su alrededor, ni le interesaban. Por inercia, estuvo a punto de levantar la mano para pedir permiso de retirarse pero enseguida reconsideró lo poco que le importaba.
Se levantó justo en el momento en que la campana que anunciaba el descanso se dejo escuchar pero para Itachi sonó como un llamado lejano borrado por una sensación aún más fuerte. Una vez más, la fuerte presencia del chakra atravesó sus sentidos obligándolo a mirar varias veces a su alrededor tratando de ubicarlo. Comenzó a esquivar personas, completamente ajenas a él, cruzando el salón, y en seguida varios pasillos tratando de encontrarlo. Pero la sensación era demasiado fuerte… se estaba deteniendo, bastante lejos pero… en un segundo pudo reconocerlo. ¡Era el kyubi!
Itachi dejo su caminata rápida para salir corriendo en cuanto el solo pensamiento cruzó su mente. No le importó golpear a uno que otro en el transcurso, saltaba escalones de tres en tres y terminó a mitad del patio principal corriendo sin escuchar las diversas voces que trataron de detenerlo. No tardó en llegar a la calle que precedía la entrada de la escuela, misma que en esas horas reinaba el silencio casi total, apenas podía escuchar voces lejanas de personas que caminaban a los alrededores, o los carros que circulaban en la avenida. Pero nada en el entorno le importó cuando trato de ubicar al kyubi. Podía escuchar su respiración levemente agitada cuando finalmente lo captó, bastante lejos desde ese punto. Avanzó un par de pasos tratando de "rescatar" las memorias de su "yo común" para saber hacia donde se dirigía. Quizá fuera inútil tratar de centrarse en un genjutsu pero, en teoría, esa ilusión era una ciudad en toda forma, debía haber un edificio, o sitio común que le diera una ubicación aproximada. Pero…
Detuvo su caminar con un golpe seco, durante un largo momento en que se hizo el silencio a su alrededor. No podía equivocarse, el chakra del kyubi crecía a varios metros de distancia si miraba hacia su izquierda pero, al mismo tiempo podía sentir un chakra similar en la dirección opuesta. Por un momento, creyó imaginarlo pero no era posible, eran idénticos, salvo que hacia su derecha la intensidad era mucho menor e incluso parecía a punto de desaparecer.
No lo pensó más antes de correr hacia su izquierda sin poder reprimir la angustia que había sentido en el primer momento en que reconoció el chakra del kyubi el día anterior. Apenas había tenido oportunidad de hablar escasos minutos con Naruto, pero nunca se había percatado de la energía del bijuu que era tan familiar en el rubio. Quizá su propio chakra aún estaba aletargado… o al menos quería aferrarse a esa idea antes de caer en la segunda posibilidad que ya había considerado: la existencia de un Naruto Namikaze y otro Naruto que llevaba el apellido que no podía pronunciar.
De pronto sintió que la energía volvía a desvanecerse, frunció el ceño perdiendo la calma, saltó varios metros hasta la rama de un árbol que apenas lo sostuvo y dio un segundo saltó hacia el tronco más cercano. Era un ejercicio un tanto diferente a lo acostumbrado, la forma y resistencia de las ramas llegaba a ser molesta y el follaje apenas era suficiente para cubrir su presencia, pero pudo más la urgencia por llegar que su propia razón.
Si sus temores llegaran a cumplirse y realmente existieran dos formas del ninja Naruto, ¿qué tan problemático podía ser eso? ¿Sería esa separación la que les impedía romper el jutsu? Al menos le quedaba el consuelo de que Madara no estaba cerca, del kyubi o de Naruto, o de la otra forma que compartía el chakra de bijuu.
Pero estaba seguro que eso no duraría lo suficiente.
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Naruto terminó su cuarto tazón de ramen empinándose el plato para comer los últimos restos, soltó un suspiro de satisfacción sobándose el estómago. Chouji, sentando frente a él, seguía masticando fideos con el mismo número de platos apilados junto a los del rubio. Naruto aprovechó para pedir la siguiente ración a la joven mesera que se mostraba muy divertida con la situación en la que terminaron. Luego de que comieran su tazón gratis, apostaron a quién comería más y el que perdiera pagaría la cuenta de ambos. Así habían terminado, comiendo como si fuera la última vez, en medio de las miradas del resto de comensales que los seguían de reojo y la amplia sonrisa del dueño que ya estaba considerando aumentar las apuestas.
Mientras esperaba, Naruto apuró su refresco mirando la enorme sonrisa de Chouji que recién dejaba el plato vacío pidiendo uno más.
– ¿No se te hace tarde? –preguntó Chouji fingiendo curiosidad– ya casi empieza la práctica, ¿no?
– No me engañarás, me iré hasta que gane.
– Pero tendrás problemas. Escuché que Sai no permitirá que faltes a una práctica más. Al menos eso fue lo que le dijo a Shikamaru.
Naruto se contuvo para responder cuando sus palabras le recordaron algo importante. Antes, cuando vio a Sasuke, éste intentó preguntarle si faltaría a la práctica, o eso supuso pero no lo dejo terminar la oración. En realidad le iba a preguntar sobre la clase de recuperación… eso si lo había olvidado. No pudo evitar que sus pensamientos se reflejaran en su rostro y Chouji apretó los labios con fuerza tanto como pudo hasta que la inevitable carcajada flotó en el aire.
– ¿Qué ocurre? ¿Ya hay ganador? –sonrió la mesera acercando un nuevo tazón de ramen para cada uno.
– Claro que si –sonrió Chouji tratando de calmarse. Naruto volvió a mirarlo, esta vez con una intensa mirada molesta y aprovechando que el castaño no dejaba de reír, tomó los palillos empezando a comer– ¡Eso es trampa! –gimoteo imitando sus acciones. Esta vez fue el turno de la mesera para sonreír, observándolos apenas unos segundos antes que la llamaran hacia otra mesa. Incluso el resto de clientes que los rodeaban ya no se mostraban tan impresionados.
Naruto apuró tantos fideos y carne como pudo olvidando, de nuevo, que ya debería estar en camino a la escuela. Por el momento le era más importante vencer a Chouji, ya después tendría tiempo para disculparse y con un poco de suerte solo tendría que comer un plato más. Aunque estaba seguro que su estómago resistiría incluso más de uno. Pellizco un poco de carne de la orilla cuando detuvo los palillos sobre un pequeño trozo de pasta blanca.
– Naruto… maki –murmuró remojando el trozo– ¿…maki? –el sonido le resultaba familiar pero no estaba asociado con un ingrediente, ¿o si?
Antes que pudiera reconsiderar lo extraño de sus pensamientos pudo sentir la presencia de un chakra tan cerca de si o quizá tan fuerte que le provocó un curioso golpe en el estómago. Casi como si hubiera recibido un golpe físico, se llevó una mano a la zona cerca del ombligo, frotando en un movimiento inconsciente. Sintió el sudor frío recorriendo su nuca y el miedo apoderándose de sus movimientos. Lo conocía, no sabía cómo o por qué pero conocía ese chakra tan… monstruoso. Era enorme y aterrador, podía recordarlo porque… no estaba seguro pero la sensación era tan fuerte. Podía escuchar una débil voz dentro de su propia mente que murmuró "no, de nuevo".
Se levantó de golpe arrastrando la silla. Al mismo tiempo Chouji lo miró.
– Necesito… lavarme la cara –murmuró ausente y sin esperar otro comentario se encaminó al sitio.
Apenas llegó al sanitario corrió hacia uno de los lavabos, abrió la llave hasta el tope y se salpicó tanta agua como pudo retener entre sus manos, terminando con parte del cabello mojado y largos caminos de agua cruzando su rostro. Su respiración estaba ligeramente alterada y aún podía sentir el golpe en el estómago. Estaba seguro que vomitaría sino se tranquilizaba. Cerró los ojos respirando lento y profundo, tratando de alejar la imagen que se formó en su cabeza. Una enorme mancha sin forma entre naranja y negro. Ya antes la había visto pero…
Ahora tenía la sensación que debía salir corriendo. El dueño de tal chakra se estaba acercando cada vez más, podía sentirlo y con él, la sensación de peligro y el instinto de supervivencia se desataron impidiéndole el completo control de su cuerpo. Salió corriendo del cuarto y luego del restaurante, olvidando a Chouji, su preciado ramen y cualquier cosa que no fuera ponerse a salvo. Aunque no supiera, concretamente, de qué huía o dónde estaba el peligro. Tampoco sabía a dónde ir pero sus piernas parecían conocer el camino, pues una vez en la calle corrió en cualquier dirección, sin la intención de detenerse ni de mirar atrás.
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Sasuke aprovechó la hora libre que tenía entre la clase de Asuma y la de recuperación que los libraba de la práctica, para recuperar ese mismo tiempo de entrenamiento. Aunque debía admitir que le extrañaba la ausencia de Gaara y Neji, en especial del pelirrojo que cada día se mostraba más tenso con el tema de la competencia. A su criterio no era algo tan importante pero era demasiado tiempo para quedarse quieto y, de hecho, tanto ejercicio lo estaba ayudando a liberar tensión. No podía evitarlo, la presencia constante de Naruto en su mente era suficiente para hacerle perder su acostumbrada calma, misma que recuperaba al tenerlo cerca. Por contradictorio que sonara.
Agitaba la espada de bambú con destreza alrededor de su cuerpo, en una danza calibrada y a primera vista letal. Si realmente tuviera un oponente vivo, éste no tendría oportunidad de defenderse. Sus movimientos distaban de la acostumbrada rutina que practicaba contra Gaara, sus músculos se tensaban con más fuerza y la mirada fija e intensa en un solo punto que coincidía con la punta de la espada, no se distrajo un solo segundo. Ni siquiera cuando Sai apareció en la puerta lateral del dojo, mirando distraídamente, buscando alrededor de Sasuke como si éste no estuviera presente. Caminó ignorándolo del mismo modo, dando un vistazo a la bodega entreabierta y apenas una mirada de reojo a las regaderas. Al final suspiró frustrado recargándose en la pared que tuvo más cerca, cruzó los brazos sobre el pecho y, finalmente, le prestó atención al Uchiha que continuaba su ensayo.
– Si ya terminaste, ¿por qué no te vas? –siseo sin dejar de cortar el viento con la sencilla arma, a escasos pasos de distancia del otro moreno quien lo miraba con el aburrimiento plasmado en el rostro.
– ¿Dónde está Naruto?
Sasuke dejo escapar un último golpe con una sola mano extendiendo la espada más allá de la longitud de su brazo apuntando, desde su perspectiva, hacia el cuello de Sai. Mantuvieron las miradas frías retándose uno a otro. La respiración de Sasuke ligeramente alterada y Sai apretando los dientes para tratar de mantener la calma. Era la primera vez, desde que volvieran sus recuerdos y llegara a la conclusión de que Sasuke era culpable de sus problemas recientes; que tenía frente a si al Uchiha, como una oportunidad para zanjar el asunto. Matándolo, el jutsu se rompería.
Pero… cuando se enfrentó a la mirada de Sasuke recordó que su apellido lo precedía, no se estaría enfrentando a un cualquiera, ya había tenido la oportunidad de hacerlo. De medir, escasamente, la magnitud de sus habilidades y no le gustaba admitir que no podía retarlo sin procurar todas las cartas a su favor. Por su propio bien, y aún más importante, por el bienestar de Naruto.
– ¿Dónde está? –repitió sin poder reprimir el siseo amenazante de su voz.
– Volvió a casa –dijo sin más, girando para acomodar la espada en la sencilla funda que debía resguardarla.
– Mientes –respondió sin poder evitarlo. Al parecer sus propias palabras fluían más rápido de lo que su cerebro alcanzaba a bloquear. Pero permaneció en su sitio– si realmente no estuviera en la escuela, tú no estarías aquí –Sasuke aferró la espada por la empuñadura cuando se giró para mirarlo, una intensa frialdad reflejada en sus ojos.
– ¿Terminaste…?
– ¿Por qué no lo dejas ir? –dio un paso al frente. Solo tenía que matarlo. No necesitaba pensarlo demasiado y tampoco importaba la forma, solo debía…– ¿es qué acaso tu orgullo no es suficiente para enfrentar una pelea justa? ¡Solo déjalo ir! ¡Así podrá continuar con su vida!
Sasuke le sostuvo la mirada apesar de la insistente presión de Sai que los dejo a escasos pasos uno del otro. Pero Sasuke no tenía idea de lo que estaba hablando. "¿Dejar a Naruto para que continuara con su vida?" No le sorprendía que Sai supiera más de lo que el resto a su alrededor pudiera, siquiera, sospechar. Era precisamente esa la razón por la que odiaba a la mala imitación de su persona, porque conocía sus sentimientos y al parecer estaba en su naturaleza interponerse en su camino. Como la primera vez que lo vio, usurpando su lugar en el equipo 7, como si fuera mejor que él…
A falta de un reflejo que lo demostrara, Sasuke no fue consciente cuando su mirada dejo escapar sus propios pensamientos, apenas un segundo que en su furia, Sai paso por alto, pero desapareció en seguida, cuando Sasuke reconoció lo que sucedía. Acababa de ver otro recuerdo del ninja que, hipotéticamente, había sido, y no tardó en recordar las palabras de Naruto, "Sai también lo recuerda". Atando cabos, era muy probable que Sai conociera tanto la situación de Naruto como la de Sasuke, cambiando el significado de sus anteriores palabras.
Hacia ya varios días que la "broma de Itachi" había dejado de serlo, ahora, incluso Sai estaba incluido en un problema que obviamente era más real de lo que Sasuke se atrevería a aceptar frente a Naruto. Miró largamente a Sai repitiendo sus palabras para si, "que Naruto recuperara su vida…" Sonaba como si él y el rubio no estuvieran juntos en su anterior vida ninja… Casi al segundo de imaginarlo, se burló de si mismo ante la absurda teoría, pero la repentina punzada en el estómago le devolvió la nauseabunda sensación de miedo que casi siempre podía evitar.
Sai le sostuvo la mirada el tiempo suficiente para calmarse pero en cuanto lo vio fruncir el ceño supo que alguien como Sasuke nunca cambiaría.
– Antes me mantuve al margen porque Naruto me lo pidió, –retomó con calma, como si estuviera leyendo una sentencia– por alguna razón cree que puede confiar en ti. Yo por el contrario, sé que se equivoca, tú estás en el grupo de los que no merecen segundas oportunidades –Sasuke estuvo a punto de reclamar qué se explicara mejor pero la punzada en el estómago no tardo en subir hasta la sien donde intensificó el malestar.
– Ya escuché suficiente –terció apretando los dientes. Giró dándole la espalda a Sai quien deslizó suavemente un pincel entre sus dedos apresándolo con fuerza.
– Esta vez no voy a renunciar… y lo único que tengo que hacer es matarte, lo sabes, ¿cierto?
Sasuke detuvo su andar tratando de ignorar el dolor que ya cubría su ojo derecho, sintiendo la adrenalina que corría por su cuerpo. O mejor dicho, el chakra. Sonrió en un gesto malicioso, sintiendo la energía que se acumulaba entre sus dedos, podía recordar los sellos adecuados, no había necesidad de pelear. Podía utilizar el chidori a distancia, un golpe limpio para librarse del estorbo, no sería la primera vez. No tardó en sentir el ardor cubriendo su ojo izquierdo.
– Quiero ver que lo intentes –siseo girando el rostro apenas mirándolo por el rabillo del ojo.
Entonces fue Sai quien retrocedió un par de pasos sintiendo la conocida flama asesina que rodeaba a Sasuke, desde la primera vez que lo vio. Casi olvidó que el moreno era responsable del genjutsu, y que podía manipularlo a su antojo. Pudo distinguir el intenso rojo del sharingan activado en los ojos del Uchiha y no lo pensó más para mostrar uno de sus pergaminos, ya tenía listo el pincel entintado e intentó ignorar la sensación de peligro que le gritaba que corriera.
Casi al mismo tiempo cuando apoyó el pincel sobre el lienzo, Sasuke levantó la mano apuntando en su dirección y una tercera energía los atravesó llamando su atención hacia la puerta principal del dojo. Más allá de donde podía alcanzar su vista, el chakra que podían sentir irradiaba una enorme fuerza, algo poderoso y destructivo que ya conocían por haberlo enfrentado y sobrevivido para recordarlo.
– El kyubi… –murmuró Sai corriendo en la dirección contraria a su oponente, con la preocupación por Naruto como única idea en su mente.
Tras él, Sasuke se dejo caer apoyándose en una rodilla, se llevó la mano al rostro cubriéndose el ojo izquierdo. El dolor nunca se había ido, seguía aumentando pero solo podía pensar en la pelea, tenía que matarlo… matar a… a todos esos que reían… matar a… El chakra del kyubi se mezcló entre sus pensamientos evocando la imagen de Naruto.
– Naruto… –se levantó pesadamente siguiendo los pasos de Sai. Alejó la mano de su rostro sin notar la sutil marca de sangre que manchaba sus dedos.
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Ya habiéndose adaptado a la ciudad ilusoria, Sai no tardó en llegar a un pequeño parque apenas transitado por algunos niños que ignoraban su presencia. De pie en un árbol no muy alto pero cubierto de hojas que lo mantenían bajo resguardo, observó aquella zona donde perdió el rastro del kyubi, ahora solo buscaba a Naruto. Estaba convencido de verlo, pero tras varios minutos confirmó que no había nada, siquiera, sospechoso en esa rutinaria escena. ¿Cómo había pasado tanto tiempo sin notar la presencia del kyubi? Ni siquiera teniendo a Naruto tan cerca, quizá ni él mismo lo sabía. O recordaba. Apoyó la espalda en el tronco mirando el atardecer, con la espina del desasosiego empezando a crecer, recriminándose su falta de valor al enfrentar a Sasuke, ¿por qué no lo había matado? Ahora estarían libres del genjutsu…
Sonrió con tristeza pensando en Naruto. No le importaría cargar con la muerte de Sasuke, pero no podría vivir con el odio de Naruto.
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Varios metros lejos del moreno, Itachi aterrizó detrás de un puesto ambulante de helados mirando a su alrededor tan discretamente como pudo. Pero era inútil. De nuevo había perdido el rastro, o mejor dicho, el chakra se había desvanecido, como si se tratara de un interruptor y sin dejar rastro. Dejó escapar el aire lentamente regulando su respiración, golpeó levemente su nuca contra el metal a su espalda. ¿Ahora qué podía hacer?
Suspiró empezando el camino de regreso. Ya le había dado a Sasuke el tiempo suficiente para asimilar la situación, o al menos esperaba que así fuera porque no quedaba tiempo. Con la cercanía de Madara y la repentina presencia del kyubi. Aunque aún no había confirmado la relación de ese chakra con Naruto… tal vez pudiera hablar con el rubio. Si es que podía alejar a Sasuke lo suficiente. Apoyó una mano sobre su frente. Se sentía estúpido. Estaba siendo demasiado considerado para ser una situación tan preocupante. Él tratando de mantenerlos vivos y ese par de ingenuos preocupándose por una vida ficticia.
Abrió los ojos de golpe reaccionando ante la cercanía de un chakra. Lentamente bajo la mano preparándose para atacar, apenas un parpadeo y giró. Pero no había nadie. Estaba seguro de haber sentido el chakra de Madara, prácticamente detrás de si, pero éste había desaparecido.
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Naruto llegó a la escuela atravesando el camino principal en completo silencio, sin encontrar ni una sola persona. Solo podía escuchar su respiración levemente agitada, producto del miedo que aún no se iba, y el continuo roce de sus pies contra las escasas hojas que el aire arrancaba de los árboles. Aquella forma con chakra que lo había perseguido hasta pocos metros antes de llegar había desaparecido tan abruptamente como se mostró dejándole un gran cansancio psicológico que había contagiado sus piernas y brazos. Caminaba con pereza y más por un impulso necio que por necesidad. Pero quería verlo.
Luego de correr como si no hubiera mañana, terminó por comprender hacia dónde lo llevaban sus pies. O más específicamente hacia quien. Continuo el largo camino por el sendero de árboles con la mirada fija en el suelo varios metros por delante. Entonces pudo reconocer una vaga silueta sentada en el suelo apoyada contra el tronco de un árbol. Avanzaba a pasos cortos arrastrando hojas y ramas pequeñas hasta que llegó junto a Sasuke quien mantenía la cabeza agachada, su barbilla rozando su pecho sin molestarse en mirarlo, incluso parecía dormir. Naruto se dejo caer a su lado mirándolo en silencio, considerando la opción de acompañarlo en su sueño pero prefirió acercarse un poco más al notar el rastro de sangre seca en su ojo izquierdo. Era apenas una gota sin forma pero no impidió que Naruto acercara su mano con cautela rozando la zona.
Entonces Sasuke abrió los ojos, haciendo que el rubio retrocediera por inercia. Por la forma como los últimos rayos de sol atravesaban los árboles, Naruto alcanzó a ver un leve destello rojo en los ojos normalmente negros, pero fue tan repentino que lo atribuyó a algo en el ambiente.
– ¿Estás bien? –Sasuke lo ignoró sin despegar la mirada del suelo. Daba la impresión de que seguía dormido, con aquella expresión vacía y cansada, los brazos muertos a cada lado de su cuerpo– Sasuke –apoyó una mano en su hombro consiguiendo su atención. Poco a poco su mirada se iluminó– ¿qué te paso? Tienes sangre –sonrió recuperando su humor. En un nuevo intento apoyó la mano sobre su mejilla tratando de borrar la marca– volviste a pelear con Gaara, ¿cierto? Ya deberías dejar eso, se supone que están en el mismo equipo… –se detuvo cuando Sasuke apoyó la mano contra su brazo bajándolo lentamente, con la otra sujetó su rostro y lo atrajo hacia si uniendo sus labios.
Naruto cerró los ojos dejándose llevar por las sensaciones, sintió el peso de Sasuke contra su cuerpo cediendo para recostarse sobre la hojarasca. Paso las manos por el cuello del moreno apresándolo contra si mientras separaba los labios para permitir que profundizara el beso. Podía sentirlo rozando su cuerpo en un suave vaivén que le hubiera arrancando más de un gemido si no se estuviera esforzando tanto por acallarlos. Las manos ajenas rozando su estómago y en un movimiento rápido también acariciando sus piernas apenas rozando la tela del pantalón.
– Sasuke… –dejo escapar un quejido decidiéndose a tomar parte. Deslizó sus manos a través de la ancha espalda del moreno que pareció arquearse ligeramente, llegó hasta su cintura donde se las ingenió para levantar la camisa y tocar la piel que se sentía tan caliente y que, pudo confirmar, ahora si se había agitado.
Sasuke se olvidó por completo de la amarga sensación que lo había acechado desde su encuentro con Sai, todo el odio y el miedo desaparecieron al sentir a Naruto cerca. Entre cada roce de sus cuerpos una nueva sensación de paz lo inundaba cambiando bruscamente por el deseo que le provoca el contacto. Pronto besarlo no fue suficiente y se acercó a su cuello aspirando una y otra vez el suave aroma que lo intoxicaba, apoyó sus labios contra la piel besando apenas en un ligero roce antes de apresarla con los dientes succionando tan fuerte como pudo sin llegar a lastimarlo, sintió las manos de Naruto atrapando su cabello como si quisiera que presionara con más fuerza y al mismo tiempo queriendo alejarlo. Se aseguró de dejar una marca considerable antes de bajar hacia su hombro y desabrochar el primer botón de la camisa con una mano mientras deslizaba la otra hacía la entrepierna del rubio, rozando sobre la ropa.
Naruto no pudo reprimir el jadeo al sentir la caricia tan intima, flexionó ambas piernas apresando el cuerpo de Sasuke contra si logrando que alejara su mano para no caer sobre él. Su respiración tan agitada que se veía reflejada en el intenso color de sus mejillas, miró a Sasuke con los ojos brillantes en una especie de puchero que casi termina con el autocontrol del moreno. Sonrió en un gesto tan nuevo para el mismo Naruto que abrió los ojos sorprendido, su corazón recuperando el ritmo rápido y nervioso mientras se inclinaba para volver a besarlo. Apenas unió sus labios, usando su lengua para delinear la boca ajena, era más una caricia que un beso pero cuando Naruto trató de hablar, aprovechó para cerrar la distancia arrancándole un último gemido antes de separarse. Con ambas manos a los lados de su cabeza, lo miró con una intensidad que Naruto jamás había recibido. Era tan diferente de su acostumbrada actitud, había tanta calma en su rostro. Ya no le transmitía aquella ansiedad que había percibido cuando se acercó a él en la mañana, aquella que dolía tanto, un sentimiento ahogado dentro de si, que hablaba de miedo, de odio, de venganza.
Mirando a través de sus ojos volvió a evocar aquella mezcla de colores… rojo, naranja, negro… Desvió la mirada temiendo que Sasuke pudiera ver a través de sus pensamientos. De su único pensamiento teñido de miedo.
El kyubi.
Continuará…
N/A: Ahora si tengo que admitirlo, pero me vi obligada a cortar el capítulo, o quedaría el doble de cómo esta XD Aunque temo que los próximos si serán largos… no lo sé, trataré de evitarlo pero no prometo nada ^^
¿Qué puedo decir? Espero que este quedando claro de qué va el conflicto personal de cada uno. Puedo hacer mención especial en Naruto, que siempre tendrá esa mezcla de sentimientos por Sasuke. Y el mismo Sasuke, que teniendo tanto odio dentro de si, siento que no puede evitar, incluso, odiarse a si mismo… Mmmm… suena complicado, pero ya verán, se pondrá mejor XD jajajja.
Por supuesto, nos acercamos a la escena fuerte del fic . waaa, y eso que me he esforzado por dejar "probaditas", ya casi, ya casi, no se me impacienten. Confió en que lo haré bien ^-^
Es todo por ahora, agradezco muchísimo sus reviews, espero continuar con la retroalimentación. Al menos para que me avisen si estoy olvidando detalles, es un mal hábito que, al parecer, nunca se me quitara, siempre doy por hecho que ya saben lo que pienso XD jajjajaj, sorry, juro que intento arreglarlo.
Besos!
Yui-chan
