Capítulo 8. Para siempre
A Cheese le era extraño quedarse en un lugar mucho tiempo, pues se estaba acostumbrado a la vida nómada, pero aun así puso mucho esfuerzo en conseguirlo, pues estar con Pinkie era lo que más deseaba.
En el fondo, ella sabía que no sería para siempre, que llegaría un momento en el que su novio se hartaría de aquello y se marcharía… ¿Y si esta vez ella se marchaba con él? Ahora que estaban tan unidos no creía poder aguantar estar tanto tiempo sin verlo.
Necesitaba ayuda así que fue a ver a Matilda y su marido a la casa que ambos tenían a las afueras del pueblo.
"Disculpad, es que me gustaría hablar con Cranky Doodle"
La dejaron pasar.
"Necesito tu consejo"
"¿Qué dices, Pinkie?" preguntó el burro, que, debido a la edad había perdido notablemente el sentido del oído.
"¡QUE NECESITO UN CONSEJO!"
"No grites tanto, que no estoy sordo. Vamos a ver, en que puedo ayudarte"
"Tú que estuviste tanto tiempo vagando por ahí… ¿No te dio miedo abandonar lo que deseabas?"
"¿Qué?"
Aquello era como hablarle a una pared, así que tras un rato sin respuesta, la poni rosa se dio por vencida y se disponía a marcharse cuando Matilda la llamó.
"Pinkie, yo que conozco a mi marido te puedo asegurar que si viajó todo lo que viajó fue por amor"
"Hacia ti, ya lo sé, pero… Es que yo…"
"¿Te da miedo dejar a los Cake y Ponyville?" preguntó la mula afectuosamente, a lo que la poni rosa asintió. "La vida consiste en tomar decisiones, y muchas veces se tiene que renunciar a algo y se consigue algo diferente y mejor"
"¿Y si es peor?"
"Hay que correr ese riesgo"
Como Cheese aún no presentaba señales de querer irse, Pinkie Pie decidió posponer aquella decisión; en lugar de eso, los dos acordaron ir juntos al Baile de Otoño en Canterlot.
Para aquella ocasión, Pinkie eligió aquel vestido de gala que su amiga Rarity le había hecho años atrás pero que seguía siendo deslumbrante; Cheese optó por un traje formal de color negro.
El baile estaba a rebosar, de hecho, Pinkie vio a todas sus amigas con sus respectivos acompañantes, a excepción de Twilight, la cual presidía el baile con Spike a su lado; y Melody, la cual iba sola, y, cuando los vio se quedó mirándolos atentamente para luego apartar la vista y acudir a sentarse al lado de la princesa.
"Hay que reconocer que hiciste un trabajo magnifico, Pinkie" la felicitó su acompañante "Te ha salido tan bien o mejor como aquella fiesta que planeamos juntos"
"Aquello parece tan distante, han cambiado tantas cosas…" respondió ella, que con el rabillo del ojo había visto como Rainbow Dash y su acompañante Soarin se apartaban de la multitud para buscar un lugar más privado "Pero, me parece que para mí han cambiado a mejor"
En aquel momento, la Princesa Twilight dio la señal, y DJ-Pon3 empezó a poner música.
"¿Bailamos?" preguntó Pinkie.
"Desde luego"
Al principio la música no era demasiado fuerte, y los dos ponis fiesteros bailaron a su manera, pero cuando la música fue aumentando su volumen y su ritmo, ambos cambiaron su baile a uno más alocado, o como a Pinkie le gustaba llamarlo, al estilo bufonesco.
La poni rosa comenzó a dar vueltas en espiral como una peonza sin miedo de llamar la atención, solo disfrutando de la fiesta y la música… lo de alrededor era cada vez más borroso… no se dio cuenta como un camarero pasaba justo a su lado… y chocaron.
Las bebidas que llevaba salieron volando mojando a dos ponis de clase alta, pero aquello no fue lo peor; el camarero chocó a su vez con la estatua de hielo del dragón Spike que la poni rosada había hecho con sus propios cascos y que se balanceó de un lado a otro para el horror de todos los asistentes y, finalmente cayó encima del hermano de Applejack, Big Macintosh.
Pinkie, al igual que todos los asistentes estaba atónita, y no fue hasta que Spike anunció la suspensión del baile cuando comenzaron a reaccionar.
Unos cuantos que iban saliendo miraron a la poni rosa con muy mala cara, la cual estaba preocupada; no por aquello, sino por el estado de salud de Big Mac y si aquello tendría alguna repercusión negativa en su relación con Applejack.
"Siento tanto haberte dejado en ridículo" se disculpaba Pinkie un rato después.
"¿Bromeas? Ha sido lo más espectacular que he visto en una fiesta" al ver la mala cara que se le quedaba a la poni rosa, rectificó "Oh, aunque espero que lo de tu amigo no sea grave…"
Ambos no dijeron nada durante unos momentos.
"Escucha, Pinkie. Ha sido un accidente, pero también podría haber sido yo quien lo causara, estaba bailando igual que tú"
Como no había más que hacer, volvieron a Sugarcube Corner; los señores Cake y los gemelos estaban dormidos, así que tuvieron cuidado de no hacer ruido para no despertarlos. Sin embargo, la poni rosa era incapaz de conciliar el sueño, así que se acercó a Cheese que tampoco se había dormido para hablar bajito con él.
"Has sido tan comprensivo, Cheese… ningún otro poni hubiese aguantado lo que tú"
"Y ninguna otra poni me ha apreciado tanto antes de conocerte a ti"
"Te quiero"
"Yo también"
Y los dos se besaron.
Los primeros rayos de sol los despertaron; ambos reposaban al lado del otro radiantes de felicidad ya que la noche especial había sido algo increíble. Su relación ahora tendría un matiz distinto, pero ninguno de los dos pensaba en tal cosa en aquellos momentos.
Sin embargo, no solo Cheese tenía responsabilidades como súper poni de las fiestas; Pinkie las tenía de guardiana de la armonía. Aquel día la poni rosa recibió un aviso de la princesa que requería de su presencia, al parecer los paraspites (unos insectos voraces y de rápida reproducción) estaban causando estragos en la ciudad de Yeguadelphia, y tenía que ir a ayudar junto con sus amigas a solucionarlo.
La solución más rápida y la que Pinkie propuso era la música, que conseguía que aquellos molestos insectos parasen su voraz apetito; pero Twilight pensó que era mala idea, pues la música los haría cambiar del lugar, pero no los detendría del todo, en lugar de ello optó por usar el Rainbow Power contra ellos; aunque a Fluttershy no acabó por gustarle la idea sí aceptó hacerlo.
No obstante, aquellos molestos bichos no iban a dejarse vencer tan fácilmente, y cuando vieron como las chicas empezaban a invocar su poder, volaron hacia ellas desviando su atención.
"¡Quitádmelos!" gritaba Rarity histéricamente mientras agitaba en vano sus cascos en el aire.
"¡Rarity, ponte detrás de mí!" le gritó Twilight, que se preparaba para lanzar un hechizo de escudo para protegerse de todos aquellos paraspites cuyo número iba en aumento por momentos.
La princesa gruñó debido a la frustración, pues aunque ese escudo era útil si el número de paraspites continuaba aumentando quizá ni el Rainbow Power les serviría.
"¿No podías haberle hecho caso a Pinkie?" preguntó Rainbow Dash "Ella fue la que los frenó en Ponyville"
"Sí, es verdad" coincidió Applejack.
Finalmente, Twilight admitió su error y se disculpó con su amiga por haber abusado de su autoridad y no haber tenido en cuenta su propuesta.
"¡Eso era lo que quería oír!" exclamó Pinkie, y de la nada sacó una trompeta.
La poni rosa comenzó a tocar desviando la atención de aquellos insectos momentáneamente, lo cual permitió a las Guardianas de la Armonía invocar su máximo poder… y los paraspites no vieron aquel ataque arcoíris que se dirigía hacia ellos.
El Rainbow Power había fusionado a todos los paraspites en uno solo, privándolo de la capacidad de reproducirse rápidamente, lo cual alivió a Fluttershy que temía que el ataque lo hubiese dañado gravemente o algo peor… los que sí estaban felices de verdad eran los habitantes de Yeguadelphia, que les organizaron una fiesta en su honor.
"¡Es una fiesta increíble!" exclamó Pinkie "Me preguntó quién la habrá organizado"
"¿No lo adivinas?" preguntó una voz a sus espaldas.
Cuando ella se giró vio a su novio, Cheese Sandwich.
"¿Cómo…?"
"Te seguí, quería asegurarme de que no te pasaba nada, traje mi acordeón por si había que actuar… y estuve a punto, pero tú fuiste más rápida con la trompeta"
Ella sonrió y pasó toda la velada junto a él; hecho que llamó la atención de todas sus amigas.
Más tarde, ambos decidieron alejarse para tener un poco más de intimidad. Miraron al cielo lleno de estrellas, pues Yeguadelphia no era una gran ciudad como Canterlot o Manehattan, y las pocas luces no impedían su visión.
Pinkie vio pasar una estrella fugaz.
"¿Si pudieses pedir un deseo… cual sería?"
Cheese no contestó, se quedó mirando el cielo, aunque su cara reflejaba cierto nerviosismo.
"¿Qué pasa? ¿Es un deseo raro?"
"No, es…me da algo de vergüenza"
"No me reiré, Pinkie-promesa"
El poni tragó aire y luego habló.
"Me gustaría que pudiésemos ser felices juntos"
"A mí también pero no es fácil, a mí me gusta Ponyville y a ti viajar…"
"Pero estar separados no nos hizo bien a ninguno"
"Lo sé, y no solo a nosotros, estoy segura que a los Cake no les agradó mucho verme tan triste"
Las palabras de Matilda resonaron en la mente de Pinkie
"La vida consiste en tomar decisiones, y muchas veces se tiene que renunciar a algo y se consigue algo diferente y mejor
Este recuerdo fue interrumpido por las palabras de Cheese que la trajeron de vuelta al presente.
"…lo que quiero decir es que deberíamos construir una vida juntos, a nuestro aire"
En aquel momento, sacó un anillo.
"Pinkie, ¿Te gustaría ser mi poni especial para siempre?"
La mente de Pinkie comenzó a ir a mil por hora; si aceptaba aquella proposición tendría que marcharse de su hogar… pero si no volvería a aquellos días tristes, y tal como había dicho no solo serían tristes para ella, sino también para los seres queridos cercanos a ella.
"Sí quiero" respondió por fin.
Bueno, este es el final de esta historia.
Sé que dije que iba a ser largo, pero algunas cosas ya las puse en mis otros fanfics de MLP y no quería volver a ponerlos.
Espero que les haya gustado y volverlos a ver en mis próximos fanfics.
