Cuando llego a mi habitación saco lápiz y papel y comienzo a escribir. Respiro hondo varias veces y me concentro en pensar en lo que quiero ponerle. No me había parado a pensar en la dificultad que tiene escribir una carta, supongo que algo normal, dado que es la primera vez que escribo una. Al final dejo que lo que quiero decirle vaya fluyendo, sin pensarlo. Empiezo por hacerle ver cuán molesta estoy. "Estoy muy muy muy enfadada contigo. No sé si pueda perdonarte algún día..."Es un poco exagerado sí, pero es como me siento ahora mismo. "He estado preocupada estos días, pensé que habías vuelto a ignorarme o algo así, y si no llego a encontrarme a Haymitch en el pasillo de la enfermería ni me hubiese enterado de esto hasta mañana. Como no puedo verte, (por lo visto necesitas tranquilidad, no estresarte...) mi presencia sería peligrosa para tu salud...(¿acaso voy a darte una paliza?) Malditos médicos. Bueno, he pensado que lo más efectivo para comunicarme contigo era por medio de una carta. A ti eso se te da muy bien. No soy muy dada a exteriorizar mis sentimientos ni a hablar de ellos, por aquí creo que se me hace más fácil. Solo quería que supieras que aunque esté muy molesta contigo, te echo de menos, sé que estás bien, bueno, podrías estar mejor y yo podría estar cuidándote, pero me han dicho que sólo has sufrido una bajada de tensión...Me ha dicho Haymitch que mañana por la mañana saldrás de allí, menos mal, así no te perderás la boda, porque no tengo acompañante y me preguntaba...ya sabes. Me gustaría que vinieses conmigo. Se supone que es lo que tendrías que hacer, somos "marido y mujer". Sonrío interiormente ante esto. " Estos días han pasado cosas entre nosotros, y no pudimos acabar nuestra última conversación, quería que supieras que..." Madre mía Katniss, me digo, tienes que ser valiente y afrontar lo que sientes, él merece saberlo. Ya lo perdiste una vez, con todo lo que está por llegar quizás sea el momento de ser clara, de aprovechar el tiempo que puedes compartir con él. Y eso hago. " Que supieras que siento lo mismo que tú sientes por mí. ¿Desde cuándo?, no lo sé. Quizás desde mucho antes de lo que yo pensaba. Cuando tu seguridad se convirtió en mi prioridad, cuando la seguridad que me dabas era lo que necesitaba. Saber que podía contar contigo porque habías pasado por lo mismo que yo. Cuando ahuyentabas mis pesadillas por las noches con sólo tenerte cerca. Salvaste mi vida una vez y nunca te lo agradecí, me distes la esperanza a mí y a mi familia que necesitábamos. Y ahora siento que desde entonces mi destino ha estado unido al tuyo. Te necesito Peeta Mellark . PD: esto no quiere decir que vaya a perdonarte rápido eh." Releo la carta dos, tres, cuatro veces...quizás no sea buena idea. Ni me reconozco. Me voy a morir de verguenza cuando Peeta lea estas cosas. Mejor será que no se la entregue a Haymitch. Mañana le diré lo que tenga que decirle, bueno, me enfadaré con él lo que tenga que enfadarme. Arrugo la carta y me la escondo en mi mano rápidamente cuando Prim abre la puerta. Me mira con el ceño fruncido.

- ¿Qué haces aquí? - pregunta acercándose a mí.

Yo aprieto más la mano en la que tengo la carta.

- Nada - le digo con una sonrisa. Mi voz a sonado un poco rara. Mierda.

Me mira evaluando mi reacción. Intento dejar la mente en blanco, porque no sé mentir y sé que está sospechando que algo escondo. Al final creo que desiste cuando Buttercup se arremolina en sus piernas y centra su atención en él. Entonces me acuerdo de que todos han estado encubriendo a Peeta. Ella tiene que saberlo.

- ¿Tú sabías lo de Peeta verdad? - le digo seria. Levanta la vista hacia mi rápidamente y con cara de sorpresa.

- ¿Que sabes tú?, quiero decir ¿qué pasa con Peeta? - me dice suave.

- Sé lo del desmayo. Así que no te hagas la tonta. Haymitch me lo ha contado.

- Ah, pues si...fui a ponerle suero anoche. - me dice un poco apenada - pero está bien. Solo ha sido una bajada...

- Si si...pero NADIE me ha dicho nada - recalco esa palabra alzando la voz.

- Yo sólo cumplía ordenes... ¿Has podido verlo?

- No, piensan que puedo estresarlo - le digo en tono irónico. Ella no contesta, solo asiente. Me mira durante unos segundos y me dice:

- Es por algo de la terapia, no sé.

- Le iba a escribir una carta y llevársela a Haymitch, pero...bueno...no creo que sea buena idea.

- ¿Por qué? - se acerca a mí con un brillo peligroso en los ojos - ¿no sabes que ponerle? - me dice divertida.

- Oh, no..no es eso...ya la he...escrito, pero quizás me he dejado llevar un poco...y bueno... - intento relajarme, porque de sólo pensar en todo lo que le he puesto en la carta me pongo de los nervios..

- ¿Qué pasa? - me dice mi hermana preocupada. Me vendría bien su opinión al respecto. Sí, es vergonzoso, pero es mi hermana. No hay nada que no sepa ya.

- Toma, léela - le digo pasándole el papel. Siento mi cara enrojecer cuando empieza a leerla y me paseo nerviosa por la habitación. Cuando acaba me mira con cara divertida.

- Es bonita - me dice ilusionada. - Aunque lo del principio, lo del enfado...eso sobra.

- No - le digo seria - eso es importante. Para que sepa lo molesta, enfadada, irritada que estoy.

- Como quieras...tendrías que dársela.

- No puedo - le digo apenada.

- ¿Acaso no debe saber Peeta que estás enamorada de él? Creo que ya va siendo hora que dejes de darle largas a este asunto y afrontes tus sentimientos hacia él. - me dice seria.

- Lo sé - le digo en voz baja - pero me parece una carta...muy cursi, no va conmigo.

- No va contigo porque siempre intentas ocultar tus sentimientos, crees que eso va a hacer que te vean débil, pero no es así Katniss - mi hermana se acerca a mí y me devuelve la carta. - en estos tiempos lo único que puede darnos esperanza es el amor y tu lo tienes, tienes a una persona que habría dado su vida por ti, y lo sabes. El tiempo no espera por nadie.

- Tu deberías ser el sinsajo - murmuro. - ¿porqué no puedo tener esa capacidad de diálogo que tienes tu?

- Porque tú eres fuerte, valiente, decidida, espontánea y luchadora. Y eres la mejor hermana que se pueda tener. Confórmate con eso - me dice divertida.

La miro sonriente y le doy un beso en el pelo. Cojo la carta y la guardo en el bolsillo de la chaqueta de mi padre que está sobre la cama.

- Ya veré que hago después con ella - le digo cuando la veo mirándome ceñuda.

- ¿Y para eso malgasto saliva con todo lo que te he dicho? - me mira enfada.

- Si te sirve de algo...has estado de 10. - le digo tirándole de la coleta.

- Odio que me hagas eso... - me dice mirándome con mala cara.

- Lo sé - le sonrío divertida.

Cuando vamos camino del comedor se gira rápidamente hacia mí y se detiene.

- No le he echado la comida a Buttercup en su bol. - me dice muy rápido.

- ¿Qué? - le digo confusa. - creo que aun tenía comida...

- ¡Voy a mirar por si acaso, espera que no tardo nada! - me chilla corriendo por el pasillo.

Mientras espero a mi hermana diviso a Finnick y Annie yendo hacia el comedor.

- ¡Tuuu! ¡Finnick Oddair! - le grito. Varias personas se sobresaltan y me miran con los ojos abiertos. Levanta la vista hacia mí y se queda serio. Bueno, más bien temeroso. Me acerco a ellos a paso firme. Algunas personas siguen pendiente de mi, pero me da igual. Sólo quiero decirle unas cuantas cosas a ese mentiroso.

- Eres un mal amigo ¿lo sabías?. ¿Con que Peeta estaba de misiones no?. ¿Me habéis visto cara de tonta? - Annie me mira asustada, pero cambio mi actitud cuando la miro y la tranquilizo con una sonrisa.

- Intuyo que te has enterado de lo de Peeta - me dice con voz suave.

- Intuyes bien - le digo con una sonrisa irónica.

- Sólo cumplía órdenes. - dice levantando las manos.

- Como todos, si. Og.

- Lo siento Katniss, de verdad. Yo le dije a Haymitch que te enfadarías si lo descubrías, pero Peeta insistió.

Suspiro resignada. Veo como Annie nos mira asustada, mañana es el día de su boda, tampoco quiero armar un escándalo por esto.

- Está bien. - le digo de mala gana.

- ¿Eso significa que me perdonas? - me dice sonriendo. Yo pongo mala cara. - estamos en vísperas de mi boda, no puedes enfadarte conmigo.

- Te perdonaré por Annie - le digo sonriéndole a ésta. - ¿Cómo van vuestros preparativos? - me dirijo a ella ignorando a Finnick.

- Pues está todo listo - me dice ilusionada. - como Peeta sale mañana por la mañana, podrá terminar la tarta a tiempo, no le quedaba mucho. Menos mal. El vestido está listo, la decoración se empezará a poner mañana y poco más. - sonrío por los saltitos que da Annie.

- Hola - escucho la vocecita de Prim a mí espalda. - creí que te habías ido a cenar sin mí.

- Podría haberlo hecho cuando me has dejado tirada por darle de comer al gato.

- ¿Qué? - me mira confusa.

Alzo las cejas y le digo: - ¿No has ido a darle de comer a Buttercup?. Abre la boca y se ríe.

- Ah sí, si...claro. Estaba pensando en otra cosa, lo siento.

Entramos en el comedor, pero Prim acaba rápido y sale huyendo. ¿ Para eso la espero?. Por lo visto tiene algo que ver con sueros o medicinas. Cosas de sanadores. Doy una vuelta por los pasillos antes de volver a mi habitación, todavía ronda por mi cabeza la duda de si debería llevarle la carta a Peeta o no. Sé que debería saber lo que siento por él, incluso sería más fácil para mí que no sé expresar mis sentimientos que lo leyese...Al final opto por olvidarme del asunto de la carta, cuando mañana lo vea supongo que hablaremos. Cuando vuelvo a mi habitación mi madre ya está acostada junto a Prim. Me desvisto en silencio. Meto la mano en el bolsillo de la chaqueta para tirar la carta, no quiero que se pierda y llegue a manos equivocadas. Pruebo en los dos bolsillo pero no hay rastro de la carta. Empiezo a ponerme nerviosa y las manos empiezan a sudarme. Seguro que la metí en el bolsillo. Rebusco por el suelo, debajo de la cama. Mierda. ¿Dónde está la puñetera carta?. Entonces fijo mi mirada en Prim y en cómo me dejó tirada en el pasillo con la escusa del gato y en el comedor. No puede ser... Voy a matar a mi hermana. Entro en un estado de pánico. Me arrodillo en el suelo junto a su cama.

- Prim - le susurro. Le doy un golpe suave en la mano al ver que no despierta. Sigue con los ojos cerrados, pero noto como le tiemblan los párpados y sé que está despierta.

- Prim - le digo alzando un poco la voz. - O abres los ojos o voy por un vaso de agua y te lo tiro encima. Sé que estás despierta.- Abre los ojos cautelosa.

- ¿Por qué este escándalo nocturno? - me dice inocentemente.

- ¿Que has hecho con la carta? - Aunque puedo imaginarme la respuesta.

- ¿Qué carta? - Al final va a resultar que todo el mundo puede reírse hoy de mi. La miro seria y enfada. Muy enfada. No puedo imaginarme a Peeta leyéndola. O si...¿cómo diablos voy a poder mirarlo mañana a la cara?. - Oh bueno, quizás haya ido a parar a manos de Peeta por una mera casualidad del destino...

- Por una mera estupidez de mi hermana, mejor dicho. ¿Cómo has podido Prim?, te dije que no quería que la leyera.

- Bueno, no afirmaste eso del todo, dejaste entrever que no estabas segura de que quisieras que la leyese. Además si te faltaba un poco de valentía no viene mal una ayudita. - me susurra con una sonrisa dulce. La fulmino con la mirada, me pongo de pie y salgo de la habitación. Me llevo hasta altas horas de la madrugada dando vueltas. Intento sopesar los pros y los contras. Quizás no haya sido tan malo después de todo, me digo. Más avergonzado tuvo que estar Peeta cuando se declaró delante de las cámaras. Esto no es peor que eso, pero viniendo de mi sí. Antes no solía comportarme como ahora, ni con Peeta, ni con Gale ni con ningún chico. Nunca me han interesado esos temas. Y ahora aquí estoy, casi con la idea de salir corriendo del distrito 13 por una estúpida carta en la que me declaro a un chico.

Me despierto a la mañana siguiente con el sonido de golpes retumbando en mi cabeza. Además de un gran cansancio. ¿Cuánto he dormido? ¿cuatro? ¿cinco horas?. Me incorporo y miro a mi alrededor, no están ni mi madre ni mi hermana. De nuevo escucho los golpes en la puerta.

- Un momento - grito de mala gana. - me cambio de ropa con rapidez y me lavo la cara.

Cuando abro la puerta me quedo medio petrificada. Ahí está Peeta con los brazos cruzados y mirándome serio.

Lo miro de arriba a abajo y veo que tiene buena aspecto, quien diría que se ha llevado dos días en la enfermería. De pronto me acuerdo de la carta y mi estómago que se encoje. Mierda. Es muy temprano para afrontar esto ahora. Lo miro con el ceño fruncido cuando recuerdo lo enfada que estoy con él.

- Veo que te alegras de verme - me dice irónico.

Me cruzo de brazos en la puerta impidiéndole que pueda entrar.

- Muy listo. ¿Lo has notado por mi cara verdad? - le digo señalándome.

- ¿No me vas a dejar pasar? - me dice serio.

- No, tengo hambre. - le digo saliendo de la habitación y cerrando la puerta.

- Yo he desayunado ya. - me dice.

- Ah, estupendo, yo aun no - le digo fríamente pasando por su lado.

- Pensé que te vería allí - dice andando a mi lado - pero no te vi y pensé que...bueno, a lo mejor me estabas evitando.

- ¿Por qué iba yo a evitarte? - le digo sin mirarlo. Podría haberlo hecho sí.

- ¿Por esto? - mete la mano en el bolsillo y saca mi carta. Siento que mi corazón de un momento a otra va a salirse de mi pecho y se va a ir corriendo por el pasillo. Respiro hondo e intento mantener la calma. - Prim me ha contado que...te la quitó. Se supone que no querías que la leyera.

- Tengo una hermana un poco estúpida, ¿qué le voy a hacer?- le digo irónica. Sin duda, voy a matarla.

- Siente lo que ha hecho...de verdad Katniss. - sé qué me está mirando, pero no giro mi cara, opto por no decirle nada. Ni siquiera ha hecho referencia al hecho por el que estoy enfadada. - Bueno, a decir verdad no lo siente mucho, ni yo tampoco.- No quiero tratar este tema sin haber tratado antes el otro. Me giro ante su sorpresa y me planto frente a él. Ignorando todo lo que me acaba de decir le suelto:

- ¿Cómo has podido ocultarme que estabas en la enfermería? - le digo alzando la voz en medio del pasillo. Abre la boca para decir algo, pero lo ignoro y sigo gritándole - Por lo visto todo el mundo estaba al corriente menos yo, claro. La inocente Katniss, la que no se entera de nada. Y por supuesto todo había sido idea tuya.

- Katniss... - murmura

- No Peeta, estoy enfadada contigo. Desde que has vuelto no he hecho más que preocuparme por ti. Porqué estuvieses bien, por tu terapia, y cuando creo que todo puede ir a mejor vas y desapareces. He estado preocupada porque pensé que volvías a evitarme o yo que sé. Y resulta que estabas en la enfermería por una bajada de tensión. Si no llego a encontrarme a Haymitch allí ni lo hubiese sabido. Sé que no ha sido nada grave, pero no quiero que me ocultes cosas.

- ¿Acaso tu pensabas contarme lo de tu visita al Distrito 2? - me dice serio.

- Ese no es el tema ahora. Y si pensaba contártelo, claro. Pero no quería preocuparte.

- Oh, pues adivina. Yo también he omitido decirte lo que me había pasado por el mismo motivo. Al fin y al cabo es lo que tú y yo hacemos siempre ¿no?. Protegernos.

Lo fulmino con la mirada. Una parte de mi sabe que él tiene razón, ambos nos hemos ocultado cosas para no preocupar al otro. Pero no quiero ceder ante eso.

- Lo que tu digas - le digo de mala gana. - Pero no nos mentimos. Y continúo mi camino hacia el comedor.

- Está bien, a partir de ahora nada de mentiras. Te lo prometo. - me dice sonriendo. Lo miro durante unos segundos. Se ve tan guapo...

- Ok - le digo mientras vuelvo a caminar en silencio hacia el comedor.

- ¿Y no quieres hablar de la carta? - Lo miro nerviosa mientras me mira con el ceño fruncido - porque yo sí.

- Tengo hambre Peeta. - La maldita carta. A buenas horas se me ocurrió la idea. Mejor dicho, a buenas horas confié en mi hermana. - no creo que sea el momento ahora, hay una boda que preparar...

- Como quieras Katniss, no voy a presionarte. Sólo quería decirte que tu carta es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Siento no haberte dicho nada de lo que me había pasado. Pensé que era lo mejor, pensaba decírtelo hoy cuando saliera, aunque la verdad es que temí que terminaras enterándote. Se lo persistente que eres - me dice con una leve sonrisa. Mi corazón da un pequeño vuelco. Vamos Katniss, no aflojes ahora. Pero cuesta resistirse cuándo me mira con esa ternura.

- Acepto tus disculpas - le digo seria. Me relajo un poco.

- Me alegro. - me dice regalándome una de esas sonrisas que tanto me gustan. Las sonrisas de Peeta son lo más reconfortante que hay. - Bueno, te dejo que desayunes. Nos vemos en la boda ¿vale? Y acepto ser tu acompañante, por supuesto. - se acerca a mí y me da un suave beso en la mejilla. - Aun tengo una tarta que acabar y ayudar a Finnick con algunas cosas. Y tenemos un tema pendiente eh, no te vas a librar. - Me mira unos segundos y lo veo alejarse por el pasillo. Muy bien Katniss, has vuelto a salir huyendo de la situación.

Hola de nuevo! Ahora sí que si, el próximo será el final. Me gustaría escribir mucho más, pero sería transcribir lo que queda del libro, yo sólo he querido coger una parte y darle un toque imaginativo. Espero que no os enfadéis conmigo por ello :) Gracias de nuevo por los comentarios siempre positivos que me han animado a escribir. A todos los que me leéis pero no me comentáis gracias también. Nos veremos en el próximo capítulo. Os prometo que será un buen final. ;)