Título: Bonne Foi

Categoría: Drama, Romance

Clasificación: M

Resumen: AU. Edward Masen fue convertido en 1918 y abandonado por su creador. Se alimenta de sangre humana, ignorando que hubiera otra forma... hasta que se tropieza con la estudiante de primer año Bella Swan, en una noche que lo cambiará todo.

Renuncia (autor): Una escritora es una diosa en su universo... pero sólo una escritora está haciendo dinero con Crepúsculo, y esa es Stephenie Meyer. Estos son sus personajes, yo solamente me divierto con ellos.

Renuncia (Traductor): Todo lo relacionado con Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Bonne Foi, pertenece a Amethyst Jackson. El enlace de su página es: http: // www .fanfiction .net / u / 252097/ (Quitar los espacios)

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Capítulo Ocho

No por primera vez, pretendí estar dormido cuando Bella despertó. Pude oler su rubor y sentir el calor de éste contra mi pecho cuando se dio cuenta dónde estaba. Con cuidado, como si estuviera hecho de un material tan delicado como ella, Bella se desenredó de mí y caminó de puntillas hacia la cocina. No tuvo mucho éxito, en el proceso, se golpeó el dedo del pie en la mesita de café.

Me levanté y la seguí silenciosamente, curioso. La encontré alargando el brazo, de puntillas, registrando mis gabinetes. Mi camisa, que ella estaba usando, era demasiado corta para esa tarea, y su respingado trasero se asomaba. Era una visión demasiado tentadora para resistir, así que avancé sigilosamente tras ella y puse mis manos en la desnuda piel de sus caderas.

Con un chillido, botó la caja de cereal que había tomado.

—Sabes —murmuré contra su cuello—, esto me parece muy similar al escenario que describiste anoche.

Su respiración se entrecortó y su corazón aumentó su ritmo. —Dime —dije, pasando un dedo por la piel bajo su ombligo—. ¿Los mostradores funcionan tan bien como los libreros para ti?

—Hasta el momento, sí —exhaló, recostándose en mí.

—Bien—. Le di vuelta para ponerla de frente a mí y la subí a la encimera. La camisa se le subió y con sólo eso, su húmedo sexo estaba desnudo ante mí. Tal vez la debería mudar a mi apartamento y hacerla ander por ahí con mis camisas todo el tiempo...

Me incliné para besarla, pero antes de alcanzar sus labios, inhaló y cubrió su boca con su mano.

—¿Qué pasa? —pregunté, confundido por el abrupto cambio de ritmo. Había estado muy dispuesta un segundo atrás. Aún lo estaba, si el aroma de su deseo era prueba alguna.

—Aliento mañanero —dijo, por detrás de su mano.

—¿...Qué?

—No me he lavado los dientes aun —se quejó, manteniendo aun su boca cubierta. Volteé los ojos.

—Bella, no hay forma de que de sea capaz de dejarte alejarte de mí con la poca ropa que llevas.

—Pero...

Suspiré y acaricié con mis dedos el interior de sus muslos, sabiendo cómo le afectaría. —¿Supongo que tendremos que besarnos cualquier lado excepto la boca, hmm?

Sonrió tentativamente. —Así supongo.

Me incliné de nuevo, y esta vez apunté al punto bajo su oreja que la volvía loca, succionando la delicada piel. Sus muslos se apretaron a mi alrededor y no pude evitar presionarme sobre su calor. Estaba caliente como el fuego, aun a través de la fina capa de mis boxers. Gruñí en su cuello y continué saboreando la dulce piel, deliciosamente cerca del chorro de sangre que había debajo. Dios, estaba sediento.

—Edward —gimoteó, enrollando impacientemente sus piernas alrededor mio. Me di cuenta que necesitaba distraerme y me libré de mis boxers rápidamente. Me deslicé dentro de su liso sexo con facilidad. Siempre estaba tan lista para mí... y sólo para mí, porque era mía, y su cuerpo debía saberlo...

—¡Edward! —gimió esta vez, tirando su cabeza hacia atrás. Mis arremetidas eran lentas y controladas, saboreando cada pulgada de su caliente carne alrededor de mi pene, pero eso no era suficiente para ella—. Más rápido —suplicó, arañando inútilmente sus uñas contra mis hombros.

Moví sus caderas hacia adelante y usé el nuevo ángulo para obedecer su orden. Me divertía bastante lo demandante que se podía poner cuando sus inhibiciones estaban bajas. Probablemente era una borracha cachonda... eso sí que sería divertido verlo.

Bella enarcó sus caderas impacientemente. Evidentemente, el ritmo no era aun suficiente para ella. La penetré cada vez más rápido hasta que su cabeza cayó hacia atrás y gimió muy alto. Moviéndome con la fuerza que me lo hacía, pensé que con certeza debía estarla lastimando... tal vez le gustaba, sin embargo. Nunca consideré que podía haber encontrado una masoquista en Bella. Hmm, tal vez le gustaría ser azotada. Podía verla agachada con una pequeña falda escolar...

—¡Oh Dios, Edward! —Bella gritó de pronto, su orgasmo haciendo sus músculos temblar entorno a mí. Dejé escapar un rugido bajo cuando me permití terminar con las imágenes que tenía en la cabeza. Esperaba que un día se hicieran realidad.

Bella se dejó caer sobre mí mientras se recuperaba, sus brazos al rededor de mis hombros. Cuando finalmente se empezó a mover de nuevo, me retiré de ella, sonriendo ante la vista de su caótico cabello y mejillas sonrojadas de deseo.

—Supongo que debo dejarte desayunar ahora —murmuré, reacomodándola, y a mí, en algo más presentable, o menos tentador, al menos. La ayudé a bajarse del mostrador, porque el Señor sabe que se las ingeniaría para quebrarse una pierna bajándose sola, y le pasé la caja de cereal que había botado.

Se sonrojó y le pasé un tazón del gabinete ubicado junto a su cabeza.

—Tengo curiosidad. ¿Si tú no comes desayuno, por qué tienes cereal en tu cocina? —preguntó, haciendo sonar la caja.

—Para ti, obviamente —dije, apoyándome contra el mostrador para verla moverse por la cocina.

—¿Para mí? —dijo, deteniéndose súbitamente en su camino hacia el refrigerador, mirándome con los ojos de par en par—. ¿Compraste comida sólo para mí?

Me encogí de hombros. —Deduje que si vas a pasar tiempo aquí, probablemente debía alimentarte.

Bella se sonrojó y una sonrisa recorrió su rostro. —Gracias, Edward. Eso es... realmente dulce.

Ahí estaba esa palabra de nuevo. Fruncí el ceño y me encogí de hombros una vez más. ¿Cuándo iba a entender que estos eran gestos vacíos?, ¿que era sólo para mantenerla en mi cama? Se daría cuenta cuando la dejara, supongo. Me acobardé ante ese pensamiento, incómodo con la forma que me hizo sentir. Quizá Bella estaba sobre-reaccionando. Ella misma dijo que nadie había realmente cuidado de ella antes. Tal vez era por eso que veía tanta importancia en estas cosas.

Estaba vertiendo leche en su cereal ahora, inconsciente de mi humor pensativo. —¿Dónde están tus cucharas?

—Aquí—. Abrí la gaveta que contenía mis recientemente comprados cubiertos y le di una.

—Gracias —sonrió, apoyándose contra el mostrador frente a mí y empezando a comer.

El silencio se volvió rápidamente incómodo para mí. —¿Cuáles son tus planes esta semana? —pregunté finalmente.

Hizo una mueca y tragó rápidamente. —Bueno, tengo ese trabajo en Java Break, así que quieren entrenarme toda la semana. Después de eso, me darán mi horario.

Fruncí el ceño. Ya me disgustaba su trabajo por alejarla de mí toda la semana sólo para que ese chico pudiera fantasear con ella...

—¿Qué hay del otro fin de semana?

—Le prometí a mi papá que iría a visitarlo —dijo, un semblante de repentina tristeza se apoderó de su expresión—. Supongo que eso significa que no nos veremos en un tiempo...

Apreté los labios. ¿Más de una semana sin tenerla, cuando ya la deseaba otra vez en este mismo instante? No era admisible. Rápidamente consideré mis opciones. Quizá podría mantenerla aquí toda la semana, así al menos la tendría por las noches... esa era la parte importante, de todos modos. Pero si estaba aquí cada noche, no tendría la libertad de cazar cuando lo necesitara... ¿a menos que lo hiciera cuando ella estaba trabajando? Pero tal vez era mejor tomarme un tiempo lejos de ella. Había estado muy cerca de morderla anoche. Aunque, su aroma me golpeaba más fuertemente mientras más tiempo pasaba lejos de ella...

—Encontraremos el tiempo —dije finalmente, decidiendo que era mejor mantener abiertas las opciones.

—Tal vez... ¿Tal vez podrías visitarme en el trabajo alguna noche? —se aventuró, mirándome a través de sus pestañas. Ese plan tenía mérito. Quizá podría aprovechar la oportunidad para espantar a sus admiradores cuando ella no estaba mirando. Una mala mirada tendría a ese chico con el que trabajaba orinándose en los pantalones. Humano patético. Y luego quizá podría traerla a casa conmigo...

—Parece un buen plan —decidí, sintiendo formarse en mi rostro una sonrisa artera ante el prospecto.

—Grandioso —dijo, sonriendo hacia el cereal que ya casi se acababa.

La observé terminar de comer y luego lavar el tazón y la cuchara en el fregadero. Era raro verla hacer estas cosas humanas que yo no había hecho en décadas. De hecho, no creo haber lavado un plato nunca, incluso cuando era humano...

Se volteó hacia mí, mordiendo su labio. —Yo, um... necesito una ducha. ¿Quieres...?

Me reí entre dientes de su intento. Bueno, al menos estaba progresando. —Si me estás preguntando si me gustaría acompañarte, entonces, sí.

Se ruborizó, por supuesto. —Todo esto es nuevo para mí. No deberías molestarme tanto.

Ahora sí me reí en serio. —Oh, pero eres muy divertida cuando estás avergonzada. No lo puedo evitar.

Me dio un débil manotazo en el pecho que, probablemente, la lastimó más a ella que a mí y luego caminó enojada hacia el baño. La seguí, desde luego.

Bella me ignoró mientras se quitaba la camisa que llevaba y entró en la ducha casi tirando la puerta de vidrio tras ella, y me detuve ahí un por momento, observando el espectáculo. El vidrio no era esmerilado, permitiéndome ver cada detalle mientras abría la llave de agua y los riachuelos corrían bajando por su cuerpo. Continuó ignorándome.

No pasó mucho antes de que mi erección estuviera lo suficientemente dura como para sentir la necesidad de quitarme los boxers y escurrirme tras ella. Bella se tensó cuando la puerta se cerró detrás de mí.

—Aun estoy molesta contigodijo, manteniendo su espalda hacia mí.

—Guarda tus garras, gatita —me reí entre dientes, presionándome cerca de ella—. Sólo por que te moleste no significa que no piense que eres extremadamente sexy.

Se estremeció cuando puse mis manos sobre sus caderas. —¿En serio?

—¿No has notado que no puedo mantener mis manos lejos de ti? —le susurré en el oído.

Se reclinó hacia mí con un suspiro, cediendo. Aparté su pelo hacia un lado y lamí una gota de agua de su cuello. Tenía el sabor de su esencia. Zumbó de placer.

—¿Edward? —Inclinó la cabeza sobre mi hombro para verme.

—¿Si?

—Me alegra haberte conocido —dijo, con una suave sonrisa.

No sabía qué contestar, pero ella estaba esperando una respuesta.

—También a mí —dije finalmente.

Tuve que regresar a Bella a su compañera de cuarto después de nuestra larga ducha. El resto del día fue... aburrido. Las mismas cosas que había hecho por años para entretenerme, ahora ya no guardaban el mismo interés. Era la novedad de tener a Bella, suponía que... una vez que eso se desgastara, las cosas volverían a la normalidad.

Cuando la oscuridad finalmente cayó, fui nuevamente a Seattle. Haberme salvado por un pelo de morder a Bella la noche anterior me tenía cuestionando mi dieta otra vez. Era abundantemente claro para mí que la sangre de los animales no me sustentaría de la forma que la sangre humana lo hacía. No había estado tan sediento, menos de una semana después de alimentarme, desde los años 30s. Aparentemente mi cuerpo usaba la sangre de animal más rápido que la sangre humana. Y no era ni por cerca tan satisfactoria, ni tan calmante para el ardor en mi garganta.

Lo intentaría de otra vez y tendría éxito. Me negaba a siquiera considerar la posibilidad de una repetición de mis dos fracasos anteriores. Yo era un vampiro y los vampiros estábamos hechos para beber sangre humana. No había razón por la cual no pudiera disfrutar, con libertad, de mi fuente natural de alimentación.

Decidí tomarlo con calma. No había necesidad de apresurarme. Esperaría por algo realmente apetitoso, lo cual podría ser difícil de encontrar para un vampiro de cierta edad. Alimentarse se convertía en una faena después de tantos años. La mayoría de los vampiros encontraban su propio modo de añadirle interés al asunto. Algunos buscaban un reto, una persecución, para mantenerse ocupados. Otros buscaban sabores diferentes, sabores raros. Yo, en cambio, había adquirido roles diferentes a lo largo de los años.

Cuando mi insaciable sed de neófito finalmente me permitió un razonamiento más elevado, empecé a perseguir criminales, imaginándome el portador de justicia para un mundo corrupto. La ingenua ilusión se desgastó rápidamente y pronto comprendí que no era nada más que un animal satisfaciendo mis necesidades, no más humano que los hombres que masacraba.

Había pasado a diferentes tipos al pasar de los años. Tuve mi diversión con esposos infieles en los 40s, adolescentes hiper-hormonales en los 50s, hippies en los 60s, la gente se metía varias sustancias ilegales en los 70s y 80s (nunca más me alimentaría de alguien que consumiera LSD), y corruptos hombres —y mujeres— de negocio en los 90s. Había manipulado toda clase de mentes y las encontraba todas igualmente aburridas. Últimamente, había estado jugando con las damiselas en apuros, pero Bella había sido un inesperado giro en ese juego. Pensé que quizá debería encontrar algo nuevo para entretenerme mientras me alimentaba. Quizá entonces el rostro de Bella no continuaría apareciendo en momentos inoportunos.

Busqué inspiración en las mentes a mi alrededor.

...no puedo creer que me hiciera esto de nuevo...

...justo ayer revisé mi cuenta, ¿cómo puede estar tan vacía?...

...maldición, ese sí que es un buen culo...

...nunca había estado tan lleno en mi vida...

...no puedo creer que sea una perra tan maliciosa...

Suspiré. Aburrido, aburrido, aburrido.

Se ve tan solitario...

El pensamiento no me hubiera llamado la atención si mi rostro no hubiese estado unido a él. Me detuve en seco, viéndome, a través de la mente de otra persona, caminar sólo, con la cabeza gacha, mi rostro mostraba un aburrimiento extraordinario. Por primera vez en esa noche, realmente vi mi entorno. Parejas, por todas partes. Grupos de amigos. Todos hablando, riendo, tomados de las manos mientras caminaban por la ciudad.

Sacudí la cabeza, físicamente, para aclarar si pensamientos. Dios, ¿qué es lo que se me había metido? Los humanos se apegaban unos a otros en un intento desesperado de encontrar significado en sus pasajeras vidas. Yo estaba por encima de todo eso.

Volteé, buscando a la dueña del desperdigado pensamiento. Encontré a la chica, viéndome con los ojos de par en par y me congelé. Con su oscuro cabello café, pálida piel y ojos grandes e inocentes, se veía increíblemente parecida a mi Bella. Traté de sonreír; la chica respondió ruborizándose y pude olerla entonces. Era fantástica. Nada como el delicioso sabor a fresias de Bella, pero apetecible, con seguridad.

Mi sonrisa se amplió. Tal vez podría usar a esta chica para exorcizar a mis demonios invocados por Bella y volver a mis hábitos alimenticio anteriores. Sería fácil; su mente me decía que se sentía atraída por mí. Hmm, la sangre me pondría los ojos rojos de nuevo, pero tenía lentes de contacto café, para emergencias, que podría usar cuando estuviera con Bella. Eran en extremo incómodos... pero estaba sediento.

—Hola —dije con gentileza, acercándome un paso, atrayéndola despacio. Se ruborizó, pero sonrió.

—Hola.

—¿Cuál es tu nombre? —pregunté, ahora lo suficientemente cerca para atraparla contra la pared más cercana de ser necesario.

—M-Mary —tartamudeó, atónita por mi interés. Tenía aun menos confianza que mi Bella. Interesante.

—Hola, Mary —dije—. Soy Edward.

—Es... um... es un placer conocerte, Edward —dijo convencionalmente. Me reí entre dientes.

—Mary, ¿me harías un favor?, ¿entrarías a ese callejón conmigo? —pregunté, gesticulando hacia el callejón cercano con un movimiento de mi cabeza.

Ahí estaba, el olor del miedo. Su corazón latía fuertemente. —Yo... um... no creo que deba.

—Prometo no lastimarte —susurré, dejando que mi aliento bañara sus rostro, nublando su mente—. ¿Por favor?

—O-OK —concurrió, dejándome guiar su camino. En la oscuridad de las sombras, la detuve, atrapándola con mi cuerpo.

Su ritmo cardíaco aumentó otra vez, y la adrenalina corría libremente. —No tengas miedo —ronroneé en su oído—. Sólo cierra tus ojos.

Mary hizo lo que le dije con un pequeño suspiro, y yo dejé mis labios acercarse a su yugular.

Y el caos en mi mente era peor que nunca.

"No lo hubiera hecho si pensara que me arrepentiría... Nunca había deseado a alguien así antes... No me puedo controlar contigo... No quiero que te mantengas lejos... Se siente como que mi tiempo se acabó hace algún tiempo... Es como si fuera menos persona para ellos, o menos mujer... gracias... Nunca he tenido el lujo de levantarme tarde... No estaba esperando que fueras del tipo celoso... Esa chica te miraba como un gato mira a un pájaro...Yo sólo no quería decirte adiós aun... Prefiero al Sr. Darcy original, gracias... Eso es realmente dulce... Hay algo que quiero intentar...Necesitamos lavarte a ti ahora, ¿no?... Me hace sentir como una persona completamente diferente..."

"...Puedo ver que es bueno... Puedo verlo en sus ojos..."

Me sacudí el asalto de los recuerdos, mis interacciones con Bella destellando ante mis ojos. Maldita. Sea.

—¿Estas... bien? —Mary preguntó, sus ojos llenos de preocupación. Jesús, realmente me estaba volviendo loco si una humana estaba preocupada por . Estaba por volver a ella para matarla, los trucos mentales se podían ir al demonio. Al menos Bella no estaba gritándome que me detuviera esta vez.

—¿Es una chica?

—¿Qué? —la miré con incredulidad. ¿Cómo era posible que supiera?

—Tú... tú dijiste "Bella". Mira, si la amas, deberías luchar por ella en lugar de tratar de reemplazarla o lo que sea que esto es.

La miré boquiabierto. Era todo lo que podía hacer. La humana que estaba tratando de matar estaba dándome consejos de amor. Esto era absolutamente... absurdo.

—¡Maldita sea! —gruñí, mientras me iba encolerizado hacia las sombras.

—¡Buena suerte! —gritó la chica tras de mí.

Una ristra de maldiciones salió de mi boca mientras me encaminaba de regreso a mi carro para irme de la maldita ciudad. Estaba furioso. Quería sangre humana. Rica, satisfactoria sangre humana. Que pudiera beber sangre animal era irrelevante; no quería sangre animal. No era lo mismo.

¿Cómo era que Bella Swan tenía tanto poder sobre mí? ¡Ni siquiera sabía lo que yo era! No le respondía a ella. Así que, ¿por qué era siempre su presencia en mi mente la que me detenía?

Me introduje al carro y encendí el motor. Arrancar hacia la autopista a toda velocidad me ayudó a calmar mi enojo y a aclarar mi cabeza. El ronroneo del motor era como un viejo amigo.

Tal vez estaba siendo muy duro conmigo mismo. Después de todo, los humanos también tenían este problema, ¿no? Se acercaban mucho a una vaca y luego no podían comer carne de nuevo. Pasaba tanto tiempo con Bella que era de esperarse que me encariñara con ella... como una mascota, quizá. Tendría que dejar de beber de los humanos hasta que dejara de estar tan cerca de una de ellos.

Resignado, hice una parada en el bosque de camino a casa. Probé un conejo y una ardilla —ambos horribles— antes de encontrarme con un gran ciervo. Me sentí suficientemente lleno después de eso para aguantar una semana, al menos.

Tras enterrar la evidencia, fui a casa y empecé a planear cómo conseguir estar solo con Bella esta semana.

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Miércoles 21 de Abril, 2010.

¡Hola, gente bella! Gracias por todos los reviews y las felicitaciones!

Bienvenidos a los nuevos lectores.

Gracias por favorecer y poner en alerta a Bonne Foi y a mí!

Un saludo y miles de "gracias", a los que dejan reviews anónimos, en especial a poison_ivy.e, quien me deja uno cada capítulo! == ¡Quisiera poder responder tus reviews como los otros, linda! ¡Gracias! ;)

Le he transmitido su cariño a Amethyst Jackson y les envía una sonrisa. ¡Hoy subió el capítulo 30 de BF! Y espero poder empezar a traducir E&E pronto... =)

¡Hasta el miércoles siguiente!

PD. Ya estoy trabajando en el Polyvore! Dense una vuelta por ahí más tarde. ;)