-Hiro-
Salí de su casa sin ganas. Tenia dos opciones; la primera: ir a casa para ayudar a Hitomiko y la segunda: Regresar al lado de Mido para poder decirle mis sentimientos. Me quede de pie en la esquina de la calle ordenando mis pensamientos. Mi corazón me pedía a gritos regresar pero mi celular vibraba constantemente en mi bolsillo. Al sacarlo descubrí varias llamadas de mi hermana y unos cuantos mensajes, fui a la libreta de direcciones y busque el numero de Suzuno sin parar de caminar.
-¿Si? –pregunto su fría voz al otro lado del teléfono.
-¿Suzuno? Soy Hiroto, ¿recuerdas el plan con Mido?
-Si…¿qué sucedió? ¿Estas bien?
-No, mi hermana llego de la nada y no he podido decirle nada…tendrás…
-¿Su numero? –me interrumpió- ¡Si! ¡Claro que lo tengo! Pero mi móvil ya no tiene crédito así que te lo enviare por correo ¿vale?
-…Vale…Arigattou…
-Pero enserio estas b…-la llamada se corto, o mas bien la corte. No quería hablar mas sobre el tema, me dolía el pecho y me sentía incomodo era una de esas sensaciones cuando algo va a pasar y no sabes ni cuando ni donde. Llegue media hora después a casa, donde Hitomiko estaba sentada con algunas maletas a sus pies, tenia la cabeza recargada en sus rodillas y se le veía agotada.
-Hola- susurre pasando a su lado buscando mis llaves en el bolsillo de mi pantalón.
-Valla…hasta que el señor ocupado se oso a aparecer…¿Sabes cuento llevo esperándote?
-Cállate…-le dije entrando y prendiendo las luces de cada habitación.
-Creo que no estas de buen humor chico…te propongo algo, ayúdame con ms maletas, cenamos juntos y después te dejo solo y no vuelves a saber nada de mi ¿Ok?
La mire de hito en hito procesando sus palabras. Me había comportado algo grocero así que solo asentí saliendo por su equipaje. Nos quedamos hablando de cosas tontas en la sala, su luna de miel había estado bien pero el había tenido que irse a trabajar, así que ella haba decidido regresar por unas de las imágenes del orfanato.
-Creo que están en el sótano, pero tendrás que buscarlas tu sola.-le dije rebuscando algo comestible en el refrigerador.
-Bien…-dijo estirándose- supongo que las buscare después… ¿Ocupaste mi habitación?
Fui a sentarme junto a ella algo ansioso, no paraba de mirar escaleras arriba, necesitaba subir y prender el computador, quería oír su voz y saber que estaba bien, que esa mirada triste solo era porque no nos veríamos hasta el lunes pero…¡podría arreglarlo! Para eso le había pedido su numero a Suzuno, lo citaría en el parque y ahí le diría que en verdad lo amo.
-¿Hiroto? ¡Hiro! ¡Despierta soñador!
-¿Qué decías? – le pregunte a mi hermana prestándole de nuevo atención.
-¿Qué si has ocupado mi habitación?
-Ah, yo no…sigue intacta…
-Mira, estas algo raro y ya veo que no paras de mirar las escaleras…¿Tienes una chica ahí arriba? O ¿qué es lo que sucede?
Sentí mis mejillas enrojecer y después negué rápidamente con la cabeza.
-Y-yo…tengo tarea que hacer….así que…¡nos vemos! ¡Que encuentres tus fotos! –y salí disparado hacia mi habitación.
Llegue corriendo a mi habitación y fui a sentarme en la silla de escritorio. Prendí el monitor y espere a que se cargara ansioso. Necesitaba rápidamente tener su numero y saber que podía verlo al día siguiente. La maquina tardo algunos minutos en iniciarse y después otros tantos en entrar en su ordenador. Rápidamente busque mi pagina de correos y teclee a toda velocidad mi correo y contraseña; en la bandeja de entrada había varios mensajes promocionales y hasta arriba uno de Suzuno, di doble clic sobre el y se abrió de inmediato.
De: suzunofuusuke
Para: hirotokiyama
Hiroto:
Aquí esta el numero de Midorikawa; 5566889911.
¿Podrías explicarme porque me colgaste? ¿estas bien?
Suzuno
Teclee un mensaje de respuesta lo mas rápido posible.
De: hirotokiyama
Para:
Suzuno:
¡Gracias por el numero, te explicare todo después pero estoy seguro que soy el pelirrojo mas inteligente del mundo!
Hiroto
P.D. Estoy bien.
Tome m celular de mi bolsillo y teclee rápidamente su numero, lo escuche sonar una, dos, tres veces hasta que escuche su voz.
-¿Moshi, moshi? Pregunto en voz baja.
-¿Mido? ¡Mido! Soy Hiroto.
Se escucho un silencio y luego como sacaba el aire.
-Estas bien…pensé que no volvería a escuchar tu voz.
Me quede en silencio unos segundos. Así era Midorikawa, siempre se preocupaba algo mas.
-Tranquilo Mido estoy bien.- mataba por poder abrazarlo y besar su sien sintiendo que el estaba conmigo. Inmediatamente recordé porque lo había llamado. -¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos? –le pregunte lentamente.
-S-si…
-¿Podrías ir ahí en media hora? –revise el reloj que estaba colgado en mi pared, 6:30 aun había luz afuera y podríamos hablar sin problemas.
Mido tardo unos segundos en contestar pero su voz sonó un poco desanimada.
-Si puedo ir aunque tardare un poco por las muletas.
Una sonrisa se dibujo en mis labios.
-De acuerdo no te preocupes...ten cuidado...
- Si Hiro...Yo...
-Te quiero...-termine su frase. Ambos nos quedamos en silencio. Imagine el brillo de sus ojos al mirarme y después la sensación de sus labios en los míos no podía esperar mas.
-Te veo allá.- me dijo terminando la llamada.
Me quede unos segundo sentado en frente al escritorio. Esperaría quince minutos considerando que se tardara eso en cambiarse el uniforme. Decidí también cambiarme y darme un ducha rápida. Cuando estuve listo baje a toda velocidad las escaleras tropezando con mi hermana.
-Oye! Ten mas cuidado...espera...¿A donde vas? Me miro de arriba a abajo y después sonrió.
-Jaja bien no preguntare, pero antes de que te vallas mira esto...-rebusco en su caja hasta que encontró una de las fotos que teníamos ahí guardadas.- aquí estas tu...también Ulvida y todos los demás chicos.- tome la foto con cuidado mirando a cada uno de los chicos con los que había vivido mi niñez hasta que detuve en una llamativa cabecita verde. Mire impactado a la versión pequeña de Midorikawa era el definitivamente, sus ojos negros resaltaban con el verde de su cabello y tenia esa sonrisa que tanto me gustaba en la cara de un niño.
-Quédatela, no siempre encontramos cosas así.- me dijo caminando hacia la sala.
Me quede ahí unos segundo mirando la foto y ver su sonrisa me hizo armarme de valor y salir por fin de la casa guardando la foto en mi bolsillo.
-Mido-
Tome lentamente mi celular viendo en la pantalla el numero con el nombre de Hiroto. Ahora entendía el porque me lo había pedido esta misma tarde pero la pregunta era ¿Como había conseguido mi numero? Escuche lo que pedía me sorprendió ver que eso terminaría así. Conteste lo mas animado que pude pero al parecer el noto mi tristeza y me pidió que me cuidara quise decirle que lo quería pero el termino la frase por mi. Nos veríamos en el parque donde nos habíamos conocido. Era un buen lugar. Fui poniéndome de pie y quise cambiarme de ropa ya que aun traía el uniforme del instituto. cuando ya estuve cambiado Tome la nota doblada en cuatro que estaba en mi buro y la metí en mi bolsillo apretándola levemente, guarde mi celular y las llaves de la casa, fui cojeando hasta la sala por las muletas y me acerque a la puerta echándole un ultimo vistazo a mi pequeño hogar. Este entre todos los demás me encantaba. Salí pesadamente de la casa sin molestarme en echar llave y comencé a caminar hacia el parque.
-Hiro-
Camine un rato por las calles de Inazuma Town mirando a la gente, recordaba aquel caluroso día de verano en el que había ido al mismo lugar. Llegue después de un rato y me adentre en el parque mirando a las personas pasear, vi a lo lejos el carro de los helados con los niños alrededor y recordé a Mido ruborizado por haberme manchado de helado. Sonreí para mis adentro y decidí sentarme frente al heladero a que Mido llegara.
-Mido-
Camine a paso lento aunque mi corazón latía sin parar, quería poder tener un ultimo momento con el. Llegue al frente del parque, baje con cuidado la banqueta para poder cruzar y verifique que el semáforo estuviera en rojo, comencé a cruzar pero no me percate del auto negro que conducía a toda velocidad y al parecer no me había visto.
-Hiro-
Mire mi celular 7:45. Me estaba empezando a preocupar por Midorikawa cuando entro una llamada a mi celular. Era su numero. Rápidamente conteste.
-¡Mido! ¿Donde estas? -pregunte con voz animosa.
-Ah Etto... Yo...no soy Mido, lo que pasa es que...acaban de atropellar a tu amigo y...
Se me callo el celular. Me quede helado con las palabras del desconocido retumbándome en la cabeza. "No puede estar pasando" me dije a mi mismo tratando de alejar mi temor. Me agache para levantar el móvil y lo pegue a mi oído.
-¿D-donde e-esta?- apenas y podía articular. La voz me temblaba al igual que mis manos.
-Esta fuera de Parque Sakura, ya han llamado a una ambulancia.
En ese momento salí disparado hacia la entrada del parque donde a lo lejos se divisaba toda una multitud de personas. Las lagrimas no me dejaban ver todo con claridad hasta que choque contra una persona. Trate de abrirme paso hasta el centro de todos ellos hasta que llegue a el.
Salía sangre de su nariz y tenia su boca llena de sangre. Sus muletas se hallaban a la mitad de la calle debajo del chasis de un auto negro donde el conductor miraba indiferente a Mido.
Me acerque tambaleante al cuerpo de Mido su pecho se levantaba en un pequeño intento por respirar y tenia los ojos fuertemente cerrados.
-Mi-mido soy Yo...Hiro...toda va a estar bien... -le dije tomando su cabeza entre mis manos como si de un bebe se tratase.
-Mido-
Sentí el golpe y después el dolor. Después nada. Todo se volvió negro de un momento a otro. Mi corazón comenzó a latir lentamente anhelando a cada segundo que el llegara a mi lado. Oí toda clase de sonidos, gritos de ayuda, la puerta de un auto y después mi nombre pronunciado por sus labios. Trate de abrir mis ojos para verlo por ultima ves quería que esta vez fuera especial. Al hacerlo me encontré con Hiroto mas guapo que lo normal o tal ves y fuera solo porque estaba apunto de morir. Sus ojos brillaban con un rastro de lagrimas debajo de el. Detuvo mi cabeza entre sus manos y trate de embonar una sonrisa que al parecer me salió como una mueca. El sonrió y paso su mano por mi mejilla quitándome el pelo como siempre lo hacia. Era hermoso este momento hasta que alguien tomo a Hiroto del brazo y lo aparto de mi, quise gritarle que se quedara pero ya me estaban subiendo en una camilla para llevarme al hospital.
-Hiro-
Lo arrancaron de mi brazos tan fácilmente que me hicieron sentir como si jamás hubiera existido.
"Así es, nunca existirán el uno para el otro...NUNCA!"
Tome mi cabeza entre mis manos tratando de sacar aquella horrible voz de mi interior.
"Ese es su destino, nunca podrán amarse, así fue dictado, jamás habrá una relación formada, ni mas momentos felices."
Esto no podía pasar. Comencé a correr detrás de la ambulancia que se alejaba rápidamente hasta llegar agotado al hospital. Al llegar las enfermeras me dijeron que Mido estaba en cuidados intensivos y como no era su familiar no me dejarían pasar.
Pasaron las horas y en mi interior todo se rompía lentamente. Sentía como se me desprendían cada uno de mis órganos pero sabia que no era así solo era el sentimiento de desolación que me inundaba.
-¿Hiroto? -escuche que preguntaba el doctor en la sala de espera. Levante lentamente la cabeza y lo mire detenidamente. Su rostro me decía todo. Es la cara que suelen poner los doctores. Me miro por unos segundos y fue a sentarse a mi lado poniendo su mano en mi hombro.
-¿El...?- no termine la frase.
-lo siento- me dijo con voz tranquila como si todo fuera a pasar de un día a otro- encontramos esto en su pantalón.- dijo dejando sobre la banca donde se había sentado el celular de Mido sus laves y una hoja de papel doblada en cuatro. La tome lentamente y al despegarla me encontré con que era una carta y decía mi nombre, al parecer así había sabido mi nombre el doctor. La carta decía:
Hiroto:
No sabes cuanto anhelaba poder decirte esto de frente pero al parecer la suerte jamás esta de nuestro lado. Te amo. No hay mas que decir, Te amo hoy, te ame hace muchos años y te amare para siempre. Tu y Yo siempre estamos juntos de una u otra forma pero cuando nuestra felicidad esta por unirse, muero. Hemos tratado de evitarlo pero ya nos es imposible. Quisiera decirte mucho mas pero no soy capaz, nunca he sido bueno para las palabras. Disfruta tu vida, pero jamás olvides quien eres. Por lo mas que quieras no cometas una tontería por mi. Este donde este siempre seré tuyo y de nadie mas. Volveremos a encontrarnos.
Mido.
Leí varias veces la carta hasta que las lagrimas no me dejaron ver mas. Corrí por el mismo camino en el que el doctor se había ido y pude alcanzarlo recargando mi mano en su hombro.
-Q-quiero verlo...-le dije en un susurro. Me miro y solo asintió, me llevo por los pasillos hasta la habitación de Mido, ahí dentro su cuerpo descansaba inerte, su pecho esta ves no se movía, su cuerpo libre de ajugas estaba vestido con una sola bata de hospital. Fui caminando lentamente hasta el sentándome a su lado. Tome su mano entre las mías y la sentí fría. No podía soportarlo.
-Mido...¿que voy a hacer sin ti?-pregunte sin esperar a que me contestara. De mi bolsillo saque la imagen sintiendo las lagrimas deslizarse por mis mejillas.
-Mira esto guapo, yo sabia que ya te había visto en algún lado, pero al parecer es mas que una foto, si no muchas vidas de las que no me acuerdo.
Me gire sin soltar su mano y abrí un cajón detrás de mi. Rebusque a ciegas hasta que encontré el empaque plástico, lentamente lo retire dejando expuesto su contenido.
-Quiero estar contigo, volver a ver tus hermosos ojos negros, quiero poder vivir sin todo esto. -lentamente retire la tapadura y acerque la aguja a mi cuello jale la parte de abajo llenándola de aire y después la clave sintiendo un pequeño pinchazo en mi cuello. Estaríamos juntos hasta la muerte, porque el era mi chico de los ojos negros.
