8

¡Lo habéis conseguido!- celebró el Fauno mientras tomaba la fruta color del fuego que la princesa Moanna le entregaba.

¿Con esto podrás salvar a Zathary?- preguntó Ofelia

El Fauno no contestó, estaba más ocupado machacando la fruta con uno de sus largos dedos mientras Orara aplicaba un nuevo paño húmedo en la frente de la Sombra.

El príncipe Nuada no había dicho nada desde que salvara en último momento a Ofelia del Hombre Pálido.

La princesa Moanna lo había visto sentado en una piedra con moho en la base justo a la entrada del laberinto. Una vez más se encontraba mirando la luna ¿Por qué observaría la luna con tanta añoranza? Se preguntaba Ofelia.

Sin hacer ruido la niña se acercó hasta donde él estaba.

Sois muy valiente- musitó el hijo del rey Balor.

Al parecer Ofelia no había sido tan silenciosa como imaginaba.

Recuperaremos el cinturón de las Sombras y evitaremos una guerra entre nuestros reinos- se animó a hablar la pequeña niña.

El príncipe Nuada no dijo nada más.

La princesa Moanna se sonrió débilmente, le había parecido que esa era la manera en que el príncipe del país de los elfos decía "Sí, tienes razón" justo cuando estaba a punto de volver al interior del laberinto reparó en que el príncipe tenía un ligero corte en el brazo, su ropa estaba manchada con sangre.

Estáis herido- musitó Ofelia mientras rasgaba la parte baja de su vestido.

Es solo un corte… pero me temo- dijo el príncipe mientras la princesita le vendaba- alguien más sufrirá por ella…

La princesa Moanna no entendió muy bien a quien se refería el príncipe Nuada, tal vez se trataba de alguien al que él quería mucho, tal vez tenía relación con ver la luna con tanta añoranza…

La hija del rey de Bezmorra paso tímidamente su manita por el brazo del príncipe, el hijo del rey Balor se giro ligeramente para mirarla directamente a los ojos, las pupilas ámbar y las cafés de la princesa se toparon por un segundo. El príncipe Nuada ya no se veía tan amenazante.

Lamento interrumpir- llamaron de pronto.

La princesa Moanna se giro para ver a Orara.

El Fauno os llama, princesa- informó la ninfa mirando con recelo al príncipe Nuada.

Ofelia asintió mientras se alejaba con dirección al centro del laberinto.

Nuada una vez más observaba sin parpadear la luna.

¿Ocurre algo, Fauno?- preguntó Ofelia temiendo lo peor.

Todo lo contrario, princesa- sonrió el Fauno.

Zathary estaba apoyado contra la pared, por fin se veía mejor aunque parecía cansado.

¡Estáis bien!- la princesa corrió hacia él para abrazarlo.

La Sombra dio un ligero quejido de dolor pero soporto el abrazo de la niña.

Gracias a vos- dijo con una sonrisa- Os debo mi vida.

Habrías hecho lo mismo por mi- contestó Ofelia al soltarlo- Tenemos que recuperar el cinturón.

Zathary asintió.

Y lo haremos- intervinó el Fauno- pero… tanto la Sombra como las princesas deben dormir.

¿Dormir?- replicaron Zathary y Ofelia.

Claro, debéis reponer fuerzas- sonrió el Fauno y ante tal sonrisa ambos supieron que no podían salvarse de esa.

¿Pero y la luz del día?- intentó protestar la princesa Moanna

¿Y el avance de las Sombras?- protestó a su vez Zathary.

Todo estará bien- apareció Orara- yo os avisare cuando debéis levantaros, ahora a descansar…

Ofelia se acurrucó junto a la Sombra, él apoyó su cabeza entre la cabellera café de la princesa.

La princesita comenzó a tararear la nana que Mercedes le cantara cuando se encontraba en el molino. Era un melodía preciosa, la niña tenía una voz preciosa, tal vez la nana no tuviera letra, pero era un arrullo tan tierno y suave que no lo necesitaba. Zathary sonrió como no hacía desde no recordaba cuándo, era como si la nana de Ofelia le hablara de un recuerdo lejano, de esos sueños que olvidamos antes de despertar pero que al abrir los ojos nos dejan en la cara una tierna sonrisa. Sí, la nana de la princesa Moanna decía todo sin palabras. Lentamente Zathary comenzó a sentirse somnoliento…

Gracias- musitó antes de quedarse dormido

Solo fue cuestión de segundos después de que la Sombra cayera rendida ante los brazos de Morfeo, también la princesa Moanna comenzó a sentirse cansada y aliviada a la vez, había logrado salvarse con ayuda del príncipe Nuada de la maldad del Hombre Pálido, había ayudado a salvar a Zathary y estaba segura, también conseguirían salvar a todos aquellos que amaban de la destrucción de los reinos que cada uno de ellos llamaba hogar.

Lentamente también la pequeña se quedó completamente dormida mientras la misma sonrisa que se dibujara en el rostro de Zathary también apareciera en el de ella…

Dormid bien su alteza- el Fauno le hizo una reverencia a su querida princesa Moanna.

Desde la entrada del centro del laberinto el príncipe Nuada observaba la escena. La ternura de la niña le recordaba la ternura de su propia hermana, ambas se preocupaban por todos los seres que les rodeaban, ambas darían lo mejor de cada una de ellas en bien de los demás. Nuada levantó la vista al cielo como si el rostro de quien tanto añoraba le sonriera desde esa brillante luna.

Sí, la princesa Moanna sería una gran monarca.

Aun tenía muchas cosas que aprender, aun era pequeña, pero finalmente sería una gran reina, sería perfecta al igual que su propia hermana…

Continuara…