VIII. La vuelta que dio sus vidas

Flashback

-Tengo hambre, Francis ¿a dónde me piensas llevar?-ya estábamos afuera, le había pedido que se pusiera el trajecito de pirata y que no viera adónde íbamos-.

-Es una sorpresa Al, tienes que esperar-un gruñido proveniente de mi compañero me asustó-.

-Tengo hambre-era muy claro, lo que le preparé no llenaba al ojiazul-.

-Solo espera-.

Finish flashback

-Déjeme pasar- se escuchó allá a fuera, volteé y en ésos momentos entraron dos hombres a separarnos, uno me hiso caminar hacia atrás, entró otro más para tratar de controlar a Alfred-

-Esperen...- empezó a golpear personas, en su cara se veía que estaba desesperado- no pueden llevárselo así-.

-Tenemos todo el derecho, -llegó uno cerca de mí- está en quiebra, su jefe habló conmigo y ahora tenemos que hacer ver a los novios afuera, en menos de 5 minutos-.

-¿Quiebra? ¿Matrimonio?-ése era yo- ¿con quién me casó ése viejo?-.

-Conmigo...- se acercó a mí y me vio con repudio-.

-Arthur...-dijimos al unísono-.

-Era eso o que murieras-.

-Espera... ¿qué dijiste? Al... yo-.

-No importa, Francis... yo te liberaré, lo juro-pronto ya no tocaba ni el piso, me sentaron enfrente de un balcón, al lado estaba Arthur, a mi izquierda estaba Scott-.

"Vamos a presentar a los queridos novios"

Echándonos luces me cegaron un poco, la audiencia dijo "beso", "beso", miré al de cejas pobladas, estaba cruzado de brazos, volteé con el pelirrojo y éste solo me dio un codazo, detrás se veían letreros de mi jefe y el jefe del británico diciendo "hazlo". Suspiré, tenía que seguir con la farsa, tomé la cara de Arthur y le besé por pocos instantes.

Las personas no se conformaron, fue entonces Kirkland ya enojado me da un beso profundo. Me sonrojó, con aspereza le continué el beso.

Una vez terminado, el público aplaudió y las luces se apagaron; me levanté, me iba yendo pero me detuvieron.

-Tienes que salir con él de la mano- era el hombre que me había sentado-.

-No, espera ya contribuí con su teatro, déjenme ir-.

-Ése es el problema, hasta que salgas de tu quiebra... seguiremos haciendo lo mismo- era la voz del ojiverde- a mí al igual que a ti me molesta, te lo advierto, tú duermes en el sillón- se adelantó a la puerta y salió-.

-Lo siento, Francis... es por eso que los mensajes que te mandaba... ¿por qué no los leías?-.

-No me te conozco, no me dirijas la palabra- me salí, sujeté la mano del inglés y nos fuimos a su casa-.

-Bueno el baño está en el segundo piso, mi cuarto está en el segundo piso y...- le interrumpí, con un beso, instante después un flash se oyó, cerré la puerta y me encontré con un golpe en la cara- por lo menos avisa si es que nos siguen-.

-Eso es imposible, ya que nos denominaron "novios", ¿tienes algo de beber?- me dirigí a la cocina seguido por él-

-No y explícate-.

-¿Enserio? -tomé un jugo que asomaba por la nevera- ¿Qué cosa?-.

-¿Por qué imposible que me digas si hay un paparazzi?-.

-Conozco a los de mi país, 3 semanas estaremos supervisados, tal vez tu país no arme tanto escándalo pero el mío sí- tomé un vaso y me serví, le tomé- cualquier cosa... y se armarán los rumores, así que tú solo... déjate guiar por mí-.

-Sólo no hagas cosas raras... te lo advierto, no me puedes agredir pero yo sí-.

-Sí, sí lo entiendo...- ahora sí, Alfred, no le podría ni hablar a menos de que estuviera Arthur presente, conociendo la farándula dirían "esto es una infidelidad" o "un triángulo amoroso"-.

Me dormía en el sillón, dada la hora indicada me levantaba, abrazaba al ojiverde, para hacerlo más ameno soñaba con aquella noche en que me dormí con Al en el barco. Le echaba de menos, sin quererlo tenía un collar en el cuello, mi "dueño" no me dejaba ir, me ahogaba en ésa cadena que yo no acepté. Ya que la crisis de Suez me impedía salir de ésta situación. Me mandaron un mensaje:

"Te veo en el último baño" A

Fui como era preciso, esperé y abrieron la puerta.

-A...-me tapó la boca con la mano, luego me enseñó su celular-.

-"Hablemos por este medio, ¿te parece?"-asentí-.

-"¿Qué sucede? ¿Fuiste tú el que me citó aquí verdad?"-asintió-.

-"¿Cuánto falta para que te logres recuperar?"-.

-"No sé, puede que meses, en verdad no lo sé"- bajó la cabeza, se apoyó en mi pecho, cubriéndose la cara-.

-"Francis, te necesito- me ruborizó- no logro estar sin ti"- sonreí y le di un beso en la frente-.

-Lo siento...- abrí la puerta y me salí, me encontré con Arthur-.

-¿Por qué lloras?-cuando me fijé derramé una lágrima, me la quité y reí-.

-¿De qué hablas? Yo estoy bien- se puso de puntitas y me sujetó para el cuello atrayéndome a sus labios, momento después se oyó un flash, cuando lo terminamos-.

-No creas que soy un tonto, vámonos, hay que evitar éste tipo de escenas-asentí y caminamos rumbo a la puerta, la abrimos- el que te veas con él... es algo tonto y creo que lo sabes- sujeté su mano y le jalé hacia mí, y le miré a los ojos-.

-No me digas ver o no a la persona que amo ¿entendiste?- llegamos a la casa y cada uno se fue por su lado-.

Llevamos 5 semanas y la economía marchaba muy poco, ya veía muy lejos mi libertad, muy lejos el volver a ver a Alfred.

-Buenas~ Vine a dar mantenimiento a su tubería-.

-Sí, claro pase- Arthur se fue a tomar té, dejándome solo en casa, entramos al baño-.

-Bueno para empezar dígame ¿qué es lo que pasa?-.

-Aaammm... la verdad no sé ¿le contrató Arthur? De seguro y él sabe- cerró la puerta se quitó el disfraz- Alfred... -momento instantáneo me besaba, le detuve- ¿Qué haces aquí?-.

-Perdón enserio, perdón yo te quiero librar de ése contrato pero no lo logro,-puso su rostro en mi pecho impidiendo me verle-.

-Tranquilo... no es nada además ya me acostumbré-sonreí-

-Francis, por favor salgamos de aquí renuncia a lo que te impusieron, yo te protejo, solo...- bajé la mirada-.

-Lo siento Alfred, es cosa de mi jefe, solo tengo que aceptar que mi economía no es buena que en cualquier momento puede haber más problemas de los que hubo- tomé sus ropas y se las di- a pesar de todo yo seguiré con esta farsa, por favor vístete y no me hagas ver más tu cara, si no podría aguantar las ganas de besarte, de abrazarte... yo, no quiero ya verte-"mentira, Alfred te amo, libérame lo más pronto, te lo imploro" quería decir-.

-Entendido -se vistió-, mi juramento es que te liberaré, no sé cuándo, pero haré lo posible por estar contigo-.

-Hasta ése momento, yo seré inmensamente feliz, mientras tanto... nos vemos luego mi pequeño-.

-Nos vemos-le abrí la puerta de la casa y se fue-.

Mi corazón estaba guardado, tal vez a él le dolía todo lo que pasaba pero lo que me confiere, era un cuerpo sin ése órgano, espere al británico llegara a casa, 8 de la noche y tocaron a la puerta, abrí, eran el ojiverde y su jefe, el primero estaba extremadamente ebrio.

-¿Qué pasó?-.

-Le emborracharon e hicieron que hablara del convenio-.

-¿Qué? ¿Quién?- sujeté al cejón de la cintura-.

-La prensa- me sorprendí bastante, le devolví al inglés y tomé mi celular-.

-Waaaaaa! Espera ¿qué haces?-.

-Dame unos minutos- llamé a mi propia prensa y pedí que dijeran algo que opacara los rumores que dijeran de tanto Arthur como míos, de ser posible antes de que saliera la noticia la detuvieran- listo- sujeté de nuevo a Arthur- todo se va a arreglar son profesionales, tú tranquilo-.

-¿Eh? Está bien-cerré la puerta, subí con cuidado las escaleras y lo puse sobre la cama, le quité los zapatos-.

-Ay... Kirkland... ¿de qué hablaste?...-como era mi costumbre me lavé los dientes y me dirigía a dormir, me cubrieron los ojos con un una venda-.

-Finge para mí-me besaron el cuello-, hoy quiero saber ¿por qué lograste enloquecer a mi protegido?- tragué saliva- te lo ordeno... -me habla con voz extasiada- a menos que quieras... -le interrumpí, sin saber que agarraría su mano le atraje y le besé-.

-No lo digas, yo salvaré la economía de mi país-no me quité la venda, como me la pasaba aburrido sabía dónde estaban cada parte de él, era como si me hubiera dedicado a escanearlo de arriba hacia abajo, me imaginaba el cuerpo del norteamericano y eso me animaba a seguir-.

Como me lo pidió, le di placer hasta que se cansó, una vez terminado me quité la venda, le acomodé entre las sábanas y yo me fui a bañar, me sentía sucio, ya no podía más. Duré varios minutos en la ducha, una vez que terminé me dormí en el sofá, me desperté y repetí lo que siempre, pero...

-Buenos días-se volteó y me besó, se puso arriba de mí-¿qué te parece repetir lo de ayer?-miré otro lado-.

-N-No puedo...-.

-Alfred, fue más fácil de convencer que tú- mi respiración comenzó a ser más rápida, me corría la sangre hervida en las venas- "una vez más, por favor" "más duro te lo pido"- mi rabia llegó a tal que le derribé dejándolo bocarriba-.

-Guarda silencio...- me enojé tanto que le hice hacer que suplicara por piedad - te veo en la junta- una vez que terminé, le lancé un beso sínicamente, tomé mis ropas, me vestí y me fui a la junta-.

Me llenaba de coraje el que Al, hubiera solo un juguete con quien se divirtió, la rabia me inundaba a tal que llegué muy temprano y me topé con...

-Hi! F-Francis...-.

-Matthy ¿qué haces aquí tan temprano?- rió tiernamente-.

-Es para que me puedan notar más- me senté al lado de él-.

-No digas eso Matthy -le tomé su mano y la besé- yo siempre te notaré- se ruborizó-.

-P-Por favor... n-no digas eso-.

-Si lo digo es porque es verdad-.

-G-Gracias- estuvimos con un silencio incómodo- ¿cómo se siente la vida de casado?- tragué saliva, de nuevo la farsa-.

-Sí, bueno... ayer tuvimos nuestras intimidades, es bastante abrumador te lo voy a decir pero... no puedo vivir sin él-suspiré dándole un toque final "lindo"-.

-Francis... todos lo sabemos-dijo con voz siniestra-.

-¿Ha? ¿De qué hablas?- fingí demencia- no sé a qué te refieres-.

-A tu economía, que te casaste por ésa razón-.

-No ¿cómo crees? La verdad es que amo a Arthur-se abrió la puerta y entró el niño de mis ojos-.

-Hello guys! ¿de qué hablan?-.

-Francis dice que ama a Arthur- miré a Alfred, al igual que yo pusimos cara sonriente-.

-¿Y dónde lo dejó?- se abrió de golpe la puerta- hablando del rey de roma -llegó y me tomó del cuello-.

-Idiot! ¡No me puedo sentar y esto es tu culpa!- vi la cara del ojiazul americano, estaba cabizbaja y murmuró solo para mí-.

"-Oh... cierto son pareja -sonrió- ya lo veía venir-."

-Respóndeme, te lo dije "no fuerte"- momento luego Alfred abandonó la sala-.

Esperaron 10 minutos y después, son rieron.

-Matthew ventanas -dijo el de cejas pobladas, momento luego vi como hacía caso a la orden, me tiró directo a una silla para luego amarrarme-.

-¿Qué significa esto?- les miré enojado-.

-La venganza... Matthy... haz lo que quieras -cerró la puerta con llave, se sentó expectante enfrente mío-.

-Un momento, Matthew ¿qué me harás? Y tú ¿no te duele cuando te sientas?- rió, el canadiense comenzó a abrir mi bragueta y el botón de mis pantalones-.

-Una vez que vives con 4 personas te acostumbras, además... ¿no te acuerdas? Ambos perdimos nuestra castidad a los 15-.

-Pero... -me comenzó a tocar con sus manos frías haciéndome suspirar-...después yo... de eso no te toqué de nuevo, Matthy... déjame, por favor-.

-Hasta ayer en la noche y hoy por la mañana, no recuerdo que hayas sido tan... sentimental o tan duro como cuando lo hicimos, en cierta forma, me saciaste-pronuncié un "ah" porque ojiazul metió mi miembro dentro de su boca- si quieres te regreso el favor-.

-No me... ah~ toques-me mordí el labio- ¿entendiste, Arthur?- demasiado tarde, me desabrochó la camisa, me besó y lamió mis pezones- Mat... thew... Ar... thur...-juntos me excitaron y me hicieron que me viniera, me dieron a oler cloroformo y ya no supe más de lo que sucedió-.