Nota de la autora: ¡Muchas gracias a Shadir y a Akane Mitsui por seguir leyendo y dejando vuestros comentarios! Aquí os traigo un capítulo cortito y algo soso, que espero que no os desilusione. Creo que los que están por llegar son algo mejores ;P

Espero que os guste. ¡Un beso para todos! :*

ABSURDAS CONVERSACIONES

Capítulo 8

Hacía ya un buen rato que esperaba sentado en el suelo de la terraza a que llegara el alocado pelirrojo. Después de dos semanas seguidas comiendo juntos empezar a comer sin él se le hacía extraño, sin embargo tras un largo tiempo de espera, su estómago empezó a reclamar atención.

Nunca acordaron que fueran a comer juntos cada día, de hecho fue el pelirrojo quien desde un principio se auto-invitó a comer junto a él en la terraza, por eso su repentina ausencia quizá no debería resultarle tan extraña. Seguramente que había vuelto a comer con su grupo de amigos como venía siendo habitual desde que empezaron el primer año de instituto.

Cavilando sobre las posibles causas de su desaparición se terminó la fiambrera que su madre le había preparado en un abrir y cerrar de ojos. Esperarlo por más de media hora lo había dejado famélico.

Recogió la fiambrera y los palillos dejándolos a un lado para acomodarse él en la dura pared para poder echarse un cabezadita antes de que sonara el timbre de regreso a las clases e instantáneamente la puerta se abrió sigilosamente. Aún con la cabeza apoyada en la pared la giró para ver entrar por la puerta al susodicho pelirrojo con una expresión poco habitual en él, la de verdadera inquietud.

Llevaba en la mano una bolsa con lo que supuso contenía su almuerzo. Se dirigió en silencio hasta donde estaba él y se agachó soltando un suspiro al sentarse. En un gesto de frustración echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos.

- ¿Ya has comido? – preguntó obviando salutaciones.

- …Ahá

- He tenido una reunión con mi tutor y con el profesor Ansai… - explicó derrotado.

- ¿La beca de la Universidad de Tohoku?- supuso adivinar.

- Si… ¿Cómo lo sabes? – despertó de su letargo fijando su atónita mirada en su compañero.

- Ayer se reunieron conmigo… El profesor Ansai me comentó que había otro del equipo a quien querían ofrecerle la beca, pero no quiso decirme quién hasta que hablara con él primero, así que…

- No sé qué hacer… - murmuró agotado mientras se pasaba las manos por la cara. - ¿Qué vas a hacer tú?- preguntó buscando una ayuda en su respuesta.

- Ni idea…- contestó negando con la cabeza de un lado a otro.

- No se me da bien esto de estudiar, y hasta ahora nunca me había visto a mi mismo estudiando una carrera… Mi madre se volverá loca cuando se lo cuente… - estaba analizando seriamente toda la información que le acababan de dar.

- … - no sabiendo bien qué decir se quedó callado viéndolo pensar. – Do'aho, no te comas tanto la cabeza. Tenemos un mes para pensárnoslo…

- Hmmm… Si, tienes razón… - sacó su fiambrera de la bolsa y empezó a comer. - ¡Oh! – exclamó después de meterse una bola de arroz en la boca – Te he traído un bollo de chocolate. – dijo tras tragar con dificultad el arroz cogiendo un bollito de chocolate que se había quedado dentro de la bolsa para dárselo a Rukawa.

- Gracias… - murmuró con sorpresa abriendo el envoltorio de plástico. Se estaba convirtiendo en una agradable costumbre del pelirrojo traerle bollería a la hora de comer.

- ¿Qué tienes pensado hacer tú?

- … - masticaba su primer bocado del bollo cavilando – A mi tampoco se me da bien estudiar, pero estuve hablando con el profesor Ansai y la mejor opción para acceder al básquetbol profesional es a través de la liga universitaria. Además, la beca es una gran oportunidad…

- Hmmm… Si, el profesor Ansai me ha dicho lo mismo. Aunque quisiera, si no fuera por la beca seguramente no podría permitírmelo. Y mi madre se pondría muy contenta…

- Uhumh… - Asentía devorando su segundo bocado del bollo.

- ¿Ya sabes qué carrera estudiar?

- Todavía no lo tengo claro… Lo único que me gusta es el básquet y el inglés…

- Hmmm… - Seguía comiendo - A mi lo único que se me da bien son los deportes…

- Quizá podrías estudiar para ser profesor de gimnasia… - sugirió.

- Nunca lo había pensado… Puede ser una buena idea… - su mirada tomó un nuevo aire más alentador mientras se metía la última bola de arroz en la boca.

Se quedaron los dos en silencio masticando sus respectivas comidas con la mirada perdida en el horizonte. Parecía que la charla hizo mella en ellos y seguían reflexionando sobre ello.

Hanamichi dejó la fiambrera a un lado y estiró los brazos hacia arriba exhalando un suspiro de alivio y satisfacción.