Hola a todos de nuevo, muchas gracias por sus reviews. Los he estado leyendo y debo decirles que hace que me emocioné más al escribir. Lamento muchísimo la tardanza pero les compenso con este capítulo y el siguiente que vendrá será fenomenal. Una vez más, espero les agrade.
Capítulo VIII
Friend o foe.
Sasuke esperaba en el bar, miraba vacíamente el vaso con vodka que pidió. Las chicas se le quedaban observando, inclusive se acercaban a preguntarle si quería pasar un rato divertido y él solo las rechazaba.
5:50 decía el reloj colgado sobre la pared del bar.
La puerta se abrió en silencio, y la persona por la cual Sasuke esperaba, llegó.
-Te tardaste…pero es típico en ti.- Dijo sin mucha emoción, el pelinegro.
-Ino me llamó ayer por la noche.- Cortó la conversación, y se sentó a su lado, en el taburete de madera.
Sasuke esperó a que él terminara de hablar.
-Me dijo que Sakura-chan la contactó finalmente después de 2 semanas y 2 días que no la había visto por ningún lado. Fueron a un café y ella le explicó todo lo que sucedió.- Naruto pidió un simple vaso con agua.
-Al menos está en buenas manos.- Dijo para sí mismo en voz alta.
Naruto lo miraba serio con una pizca de molestia en esos ojos azulados. –Porque contigo no lo estaba de ninguna forma. Ella me dijo de los golpes.- Naruto apretó sus puños.
-Sí…- Sasuke cerró los ojos resignados. –Llegué muy ebrio y acabado, no pensé en claro y ella…ella sólo decía cosas que eran verdad pero yo no lo quería aceptar y acabé cometiendo el peor error de mi vida, haberla lastimado.- El azabache desvió la mirada.
El cantinero regresó con el vaso con agua que pidió el rubio.
-Creí que el peor error de tu vida, era haber tenido un hijo.- Naruto tomó el vaso con agua, y lo apretó claramente molesto.
-Pff…- Sasuke sonrió débil. –Es el que menos culpa tiene de tener un padre tan imbécil.-
Naruto tomó un sorbo del agua, observando a su querido amigo.
-Debería estar feliz. Pero no lo estoy, y no entiendo porqué.- Continuó el azabache
-No, si entiendes y sabes porqué, pero no quieres aceptarlo. Como todo.- Respondió su amigo.
-No…no quiero.- Sasuke lo aceptó. –Quiero disculparme por lo que hice, corregir lo que sucedió, hacerla entender que cambiaré por ella y por el bebé.-
-No.- Naruto se lamió sus propios labios. –Tienes que cambiar por ti mismo, para que así el cambio favorezca a los demás. Tienes que probarte a ti mismo que no eres esto.- Señaló con su mano en una mirada de repudio a la persona que tenía en frente.
-Eres más que eso, y Sakura-chan lo sabe, por eso se quedó contigo un tiempo. Sin embargo…- Volvió a tomar del vaso y tragó. –No aguanto más que no le dieras respuesta a sus sentimientos.-
Sasuke lo miró con inocencia. -¿Sentimientos?.-
-Sakura-chan puede parecerte una típica chica enamorada del chico popular, bonito y rebelde de la Universidad, el gran Uchiha Sasuke, pero la verdad es que ella siente algo más complejo contigo. Fue capaz de soportar tu desdicha y seguro de trasnocharse esperando a que regresaras, intentando alentarte a que siguieras adelante por la familia que ella intenta construir en ti.- Aclaró su amigo rubio.
Sasuke pasó una mano por su cara. –Maldita sea…- Suspiró y dejó de agarrar el vaso con Vodka, del cual no había bebido ni un poco.
-Sí realmente quieres recuperarla, tienes que dejar el verdadero problema.- Naruto miró el vaso de su amigo.
-Tienes razón…- Admitió el pelinegro.
Naruto tragó lo último que quedaba de su vaso con agua. –Me alegra que me hayas querido hablar de esto, pensé que nunca sucedería.- Rió por lo bajo.
-Gracias…- Interrumpió el azabache.
Naruto lo miró con sus ojos bien abiertos. Sasuke nunca se expresaba, pero sabía que cuando lo hacía, lo hacía con sinceridad.
-Gracias por estar conmigo en este momento, por haber venido, por haberme apoyado, por todo…-
-Para eso están los amigos.- Naruto sonrió.
-Había olvidado el significado de esa palabra.- Sasuke sonrió levemente también.
-Las cosas mejoraran. Tu lucharas por el cambio que quieres lograr, dattebayo.- Naruto colocó una mano en el hombro derecho de su amigo.
-Iré a verla, iré a pedirle perdón, iré a decirle todo. Yo…- Dio una gran pausa.
Naruto esperó paciente.
-Lo sentí tan especial esa vez, yo…- Volvió a dar otra pausa.
-Creo que estoy enamorado de ella, y tengo la necesidad de hacer las cosas bien, de tener la buena familia que quiero con ella. ¿Eso…está mal?.- Preguntó con inocencia.
-No, se llama amor.- Naruto rió un poco. –Eres un idiota, Teme.- Lo volvió a llamar como antes.
Sasuke rió por lo bajo.
-Pero…- Naruto se puso serio. –No esperes que caiga a tus brazos como el resto de las chicas, lo que hiciste no tiene perdón, de hecho…es probable que Ino hasta te denuncie, o la misma Sakura-chan…- Naruto fue interrumpido por su amigo.
-Entiendo, y lo aceptaré. Pero antes de podrirme en la cárcel recalcándome lo imbécil que soy, debo pedirle perdón, decirle que lo hice a causa del licor y mi inseguridad. Sobretodo que no volverá a pasar…porque no quiero volver a lastimarla más nunca.- Sasuke miró su vaso resignado, estaba consciente de que la había cagado completamente en lastimar a la mujer que le intentaba dar una oportunidad de vivir de otra manera. Estaba más claro que el agua que probablemente debía pagar por como la trató, y hasta cierto punto, se sentía preparado. Más que todo, Sasuke quería redimirse y dejarle seguro a esa pelirosa que cambiaría, y que no lo apartara por completo de su vida, que el cambio en él sería tan grande para que ella se sintiera orgullosa de escogerlo como compañero en un futuro amoroso.
Naruto observó el lado decisivo de su amigo, él sabía más que nadie que cuando Sasuke quería algo, no había ni forma de manera de hacerlo cambiar de parecer. Quizás Naruto no estaba seguro de que Sakura lo perdonara, pero al menos Sasuke cambiaría para bien y estaría allí para Sasuke aunque sea para visitar a su hija o hijo. Sasuke no estaba pidiendo del todo amor, pues estaba consciente de que sería difícil que eso sucediera otra vez, Sakura no sería tan tonta, lo único que quería era que supiera lo arrepentido que estaba y que liberara la culpa de su alma por haber sido un tremendo estúpido.
Naruto miró el vaso con agua, luego miró el reloj, y después enfocó sus ojos en su amigo.
-Te llevaré a casa de Ino, sin embargo…- Naruto quitó la mano del hombro de su amigo. –Primero debes darte un baño y lucir algo más presentable.-
Sasuke se miró y notó en la desidia que había caído. –También tienes razón en eso.-
Naruto rió de nuevo, más alegre. Se levantó del asiento y haló del brazo a su amigo para llevárselo fuera de ese lugar.
Los dos salieron del lugar sin más que comentar.
A eso de las 7:30. Un auto se estacionó frente a una casa, con un gigantesco jardín abundado de hermosas flores. La casa era pequeña pero se veía cómoda y cálida para la familia que vivía allí.
-Te esperaré aquí y me cuentas como te fue.- Aclaró el rubio una vez sacó las llaves de su auto.
Sasuke respiró profundo, colocó su mano en el seguro de la puerta, sin embargo, no se atrevía a abrir la puerta.
Miró la casa por la ventana, dudaba de sus decisiones como nunca antes.
-Hazlo.- Dijo el rubio. –Dattebayo, sólo vives una vez, cree en ti.-
El azabache volvió a respirar profundo, y salió del auto cerrando, miró a los lados y finalmente pasó por el hermoso jardín. Se arregló los cabellos hacía atrás, luego estiró su camisa azul para verse aún más presentable.
Tocó el timbre.
Nadie contestó.
Sasuke observó que no había auto estacionado, quizás no había nadie en casa, o al menos los padres de Ino. Volvió a tocar.
La puerta se abrió y una mujer rubia lo miró con resentimiento. -¿Qué haces aquí?.-
A Sasuke se le congelaron los nervios, no articulaba ni una palabra con claridad, quería salir corriendo y llorar como un niño pequeño. Tragó saliva.
-He venido a hablar con Sakura.- Intentó estar serio ante la situación.
-Ella no quiere hacerlo contigo, y te pido que te largues de mi casa sino quieres que te denuncie por maltrato de género.- Amenazó la rubia.
-Lo que hice fue terrible, pero es por eso que estoy aquí, para disculparme, para decirle que fui un estúpido y que quiero arreglar todo.- Respiró profundo, sentía la punta de los dedos como picos de hielo y sus piernas temblaban. –Quiero que me de otra oportunidad.-
-La perdiste. Sakura-chan se dio cuenta de que no vales absolutamente nada, que sólo eres una basura que luce bonito.-
-Es precisamente que he venido a hablar de eso, necesito que ella sepa que me equivoqué, que he decidido cambiar y redimirme.- Aclaró el pelinegro en suma disculpa.
-Es muy tarde, Sasuke.- Ino lo miró con odio. –Las cosas no se hacen cuando tu quieras y por tú estúpida irresponsabilidad, mi mejor amiga ahora debe hacer doble papel.- Ella respiró profundo para controlar su ira acumulada. –Ella saldrá adelante sin necesidad de nadie, pero honestamente quiere que no estés ni siquiera a un centímetro cerca de ella.-
-¿Cuántas veces tengo que decirte que he venido a pedir a perdón, a demostrar lo arrepentido que estoy?.- Sasuke soltó una expresión de dolor en sus ojos negros.
-¿Y cuántas veces yo tengo que decirte que no la quiere?. Lárgate.- Ino miró hacia atrás cuando escuchó pasos, observó a su mejor amiga bajar las escaleras en pijama.
-¿Quién es?.- Preguntó ella.
-Nadie.- Respondió su amiga rubia.
Sasuke empujó la puerta con una mano. -¡Sakura!.-
Sakura se quedó perpleja al verlo, al igual que quedó estática cuando su cerebro no captaba que había venido a verla. ¿Por qué lo hizo?.
Sasuke notó el ojo morado, el labio roto y el pequeño vientre inflado sobre el camisón. Definitivamente se sentía como la mierda misma al saber que era causante de su condición física, de esos golpes, de esa tristeza en los ojos de Sakura. El corazón se le arrugó.
Ino intentó decir algo pero fue interrumpida por su amiga.
-Sasuke-kun…¿Qué haces aquí?.- Sakura no intentaba ser amenazante, pero quería ser cortante y distante con él.
-Sakura…yo…-
-No quiero verte más, Sasuke-kun.- Ella bajó la mirada. –Me equivoqué respecto a ti, y no voy a dejar que me veas la cara de ilusa otra vez.-
-Lo sé Sakura pero…-
Sakura lo miró decisiva pero las manos le temblaban e intentó forjar puños con ellas para mostrar fuerza en sí misma. –No quiero verte más nunca, lo que hiciste fue horrible…eres un…- Sakura soltó el aire del pecho. –Vete.-
Sasuke la miró, consciente y arrepentido. –Sakura…quisiera…-
Ino lo apartó de un solo empujón. –Adiós Sasuke, no tienes nada que hacer aquí.- Tomó la puerta con ambas manos y cerró en su cara.
Sasuke se volvió de piedra apenas escuchó el portazo, la imagen de Sakura viéndolo de esa manera se quedó grabada como cinta casera en su cabeza.
El catire observó todo desde el auto en cual esperaba. Metió de nuevo la llave y encendió el auto.
El azabache bajó su cabeza, derrotado, humillado, arrepentido, dolido, un montón de sinónimos que no alcanzaban a explicar el gigantesco agujero de sentimientos encontrados que sentía en ese momento.
Retrocedió un par de pasos, y se volteó queriendo no hacerlo. Bajó las pequeñas escaleras de cemento que daban paso a la casa. Miró la claridad de la luna y cerró los ojos dolido.
La pelirosa arrimó la cortina con la mano y lo observaba desde la ventana aún lado de la puerta, tenía tantas preguntas sin ser contestadas, y una extraña sensación de salir corriendo para abrazarlo.
Su amiga la sujetó de los brazos. –No puedes…- Ino la miraba fijamente para que captara sus palabras. –No debes ser débil ante sus intentos de súplica, es lo que quiere lograr.-
La pelirosa se soltó con calma, y caminó hasta las escaleras para subir de piso.
-Mañana iremos a la comisaría para denunciarlo, tranquila Sakura-chan, no dejaré que ese idiota te moleste.- Aclaró Ino.
Sakura miró hacia arriba. Ella también sentía una mezcolanza de sentimientos, haberlo visto actuar de esa manera cuando perfectamente pudo ser feliz bebiendo con sus amigos le hizo recapacitar de muchas cosas. Sin embargo, esta vez no quería ser ilusa y estúpida, capaz Ino tenía razón, solo lo hacía para verle la cara y burlarse de ella, pero…Sasuke no era así.
Respiró profundo y subió las escaleras.
Su amiga rubia se quedó observando el momento de silencio provocado por la frentuda. Escuchó el auto que estaba en frente de su casa arrancar después de unos segundos más.
El pelinegro se apoyaba de la ventana del copiloto, recargando todo su cuerpo en él, cansado y agotado de estarla cagando. Hubiese intentado abrir, pero tenía las de perder.
El rubio lo miró de reojo. –Lo seguiremos intentando, Sakura-chan se dará cuenta de que estás arrepentido y ella misma querrá hablar contigo. No te des por vencido, dattebayo.- Intentó alegrar a su amigo.
Sasuke no masculló ninguna palabra, se quedó mirando su propio reflejo en el espejo retrovisor de los laterales. ¿Valía la suficiente pena para Sakura?.
Otro auto de color rojo estaba estacionado más alejado de la casa de Ino, tenía el motor prendido pero no avanzaba.
La persona dentro del auto observaba detalladamente cada movimiento que se hizo apenas el pelinegro salió del auto. Cuando regresó derrotado y arrancó en ese mismo auto, la persona se ajustó sus lentes sonriendo con cinismo y el auto también marcho tomando el camino derecho para salir de la calle.
El azabache notó el auto, al andarse viendo por el retrovisor, justo antes de que ellos doblaran a la izquierda, ese auto se le pareció familiar por un instante.
