Sam llevo a Road del bazar donde dejaron a Alia. Al salir la joven vio las afueras de Riad impulsadas como un sueño hecho de barro y ladrillo, y se le hizo un nudo en el estómago. Su voz salía de forma incomoda y forzada, pero se las arregló para culpar de ello a la muerte de Aanisa.

Desde luego, ella no podía dejar que Sam conociera la verdad. Que Dios la perdone. No era capaz de decirle. No solo porque tenía una línea directa con su recién descubierto padre, el Conde, y por asociación con Tikky, sino porque el contarle a Sam lo pondría en un terrible peligro. CuandoTikky descubriera que ella se había ido de forma natural sospecharía la participación de Sam, y lo investigaría a fondo. Mientras menos sabe, era mejor.

En la mañana Road sabía que traicionaría al hombre que amaba. Esta verdad la indisponía. Una y otra vez tragó los nudos en la garganta la ahogaban ¡Nisiquiera podía despedirse de él¡ Deslizo su mano sobre la suya y la apretó. Él se sonrojo. Ella sabía que de algún modo terminarían juntos. Le dejaría una carta con Alia, hablándole de amor eterno y rogándole que viniera por ella. Una lagrima se deslizo levemente de sus ojos.

Road le hablo de la insistencia de Alia en que al día siguiente harían un viaje privado de compras a Jedda. Le explico que se trataba de una huida privada, solo durante el día. Así que le pedíadiscreción. Sam estuvo de acuerdo con una sonrisa de cómplice.

Dejo a Sam en el garaje, entro a la casa rápidamente, y se fue directo a su cuarto sin quitarse el velo. Nada debería parecer extraño de lo común. Lo último que necesitaba era que Tricia viera su rostro manchado por algunas leves lágrimas. Por suerte su joven madre no estaba alrededor.

Road cerró la puerta de su habitación, se dirigió a su cama y se sentó lentamente. A solas por primera vez se descorrió el velo, bajo su cabeza hacia las manos, y lloró.

Transcurrió cerca de una hora antes de secarse los ojos y ponerse levemente de pie. Un espejo de cuerpo entero la mostro de pie, aun vestida con su abaya negra. La princesa.

La muchacha camino hasta el espejo y estudio su rostro. Teníalos ojos rojos e hinchados, pero los algunos tonos claros de su piel canela no ocultaban la mayor parte de las señales de su llanto. Se las limpió levemente. Aspiro profundamente y se pasó la manopor su cabello negro con tonos violetas brillante. En su rostro se hallaba un lunar negro muy pequeño en la mejilla derecha. Deseaba quitársela cuando tenía 12 años; pero al revisar una copia de una revista Cosmopolitan que Alia le había dado vio una modelo muy atractiva con una marca parecida en su mejilla. Ella concordó que ese lunar atraía a los hombres, o los editores de la mejilla la esconderían.

Road se volvió al espejo, se encajó la mandíbula y se quitó la abaya. Era el momento de seguirsin eso. Examino cada objeto personal, decidiendo que llevar lo que necesitaba en un pequeño maletín de mano y un neceser. Al final se conformo con lo que Alia y ella habían acordado tiempo atrás: dos mudas de ropa de occidente, jeans y blusasque permitieranmezclarse entre la gente en california, artículos básicos de tocador, el Corán; un joyero lleno de sus joyas más finas, con valores que superan el millón de dólares; y un ipod. El resto del espacio lo llenaría el dinero. Con él podría comprar todo lo que necesitara en Estados Unidos.

Road había hablado en forma escandalosa con Aanisa y Alia de que algún día adoptaría costumbres de algunos americanos, y ahora llegaba ese día. Los jeans no eran aceptados en algunos países islámicos, pero Road apenas podía esperar para ponérselos en la primera oportunidad que tuviera. Se alejaría de las abayas y matrimonios arreglados, y se llenaría con los símbolos de la libertad. En estados unidos sería cualquier cosa menos árabe. Comería, caminaría y hablaría como americana. Ya lo había hecho durante un verano en california, y lo volvería a hacer…esta vez de forma permanente. Quizás su acento no era inglés, pero su corazón seria americano.

Llego la noche como la brisa nocturna de los desiertos. Wisely el hermano de Road, llego a casa con su normal ego un poco detestable. La cena fue intrascendente y se excusó temprano.

–Me voy a dormir. Después de mi viaje de compras de hoy decidí que los actuales vendedores de Riad son demasiado conservadores para mis gustos. Alia me llevara a Jedda en la mañana. Solo durante el día. Y si Jedda no tiene lo que quiero, simplemente tendré que ir a España, ¿no crees?

–Tal vez debería ir contigo –contesto Tricia sonriendo.

–Maravillosa idea. Aunque no estoy segura que Sheryl esté de acuerdo.

La sonrisa de Tricia se ablandó.

–No le dirás que me he ido, ¿verdad? Volaremos mañana en uno de los aviones de su esposo, y regresaremos en la tarde.

–Adelante mi niña, gasta el dinero de mi esposo. Alguien tiene que hacerlo.

Road se dio prisa, con el corazón plantado firmemente entre su pecho y su boca. Antes de las 2 de la mañana se deslizo en medio de la oscurecida villa y entro en la oficina de Sheryl llevando su pequeño maletín. El vedado escritorio de roble español reflejaba algunas sombras a la luz de la luna. Ella había tardado tiempo atrás en hallar la contraseña de la caja fuerte de piso oculta debajo del escritorio casi en un mes. Tricia conocía la combinación, por supuesto que alguien además de Sheryl la conocía, para tener acceso a los objetos de valor. El había confiado esto a su joven esposa, para tener acceso a los objetos de valor. El había confiado esto a su joven esposa, sabiendo que ella no abusaría de su confianza. Y en su joven inocencia Tricia no sospecho que estaba violando esa confianza al alardear delante de Road una noche sobre la combinación. Sacarle la contraseña a Tricia no fue una tarea fácil, pero a Road no le había importado el problema cuando se metió esa noche a la oficina y abrió la caja fuerte.

La casa estaba en silencio, a no ser por la respiración de Road. Atravesó la gruesa alfombra, hizo a un lado la silla, y se arrodilló levemente, tratando de serenar su corazón. Usando la linterna marcó los números en el orden que grabo mentalmente. Pero sus dedos temblaron y ella se equivoco en el primer intento. El segundo hizo un suave clic, y se abrió la puerta.

Road pasó el rayo de la linterna por el interior y su contenido, colocado de la misma forma que había visto dos años atrás: los pasaportes y certificados de viaje sobre un pequeño estante, y algunos fajos de billetes sobre el piso de la caja. Igual que muchos otros varones árabes de su posición, Sheryl mantenía guardada una cantidad considerable de dinero por si una emergencia política lo obligaba a huir. Había varios montones: euros, francos, yenes, entre otros y claro dólares estadounidenses. A ella solo le interesaban los dólares.

Hizo una pausa lo suficientemente larga para convencerse de que todo estaba en silencio y que aun dormían de forma tranquila. De forma veloz revolvió en los documentos y saco su pasaporte y un documento de viaje en blanco. Tendría el tiempo para elaborar el documento con la firma falsificada de Sheryl, con el permiso para viajar a Norteamérica. Road solo esperaba que intento pasara la prueba.

La joven saco veintiún fajos de billetes de cien dólares, cada uno con tres centímetros y medio de grueso, y los puso en el maletín. Imagino que había cerca de 500 mil dólares. Una pequeña cantidad en efectivo en términos árabes, pero sin duda lo suficiente para un comienzo en Estados Unidos. De lo contrario recurriría a las joyas.

Cerro la caja fuerte, hizo girar la perilla, y salió del salón con un nuevo temblor en sus dedos. Acababa de cometer un gran crimen y no tenia duda de que Sheryl la castigaría si la atrapaban a pesar del amor que le tuviera. A la luz de la muerte de hoy, ¡quizás le cortarían el brazo!

Le llevó cerca de una hora empacar y reempacar la maleta, ocultando el dinero debajo de la ropa. Las autoridades del aeropuerto casi nunca revisan los equipajes de la realeza, pero siempre había la posibilidad. No encontrarían nada, a menos que revisaran la ropa. Desde luego, si abrían su maleta, hurgarían, ¿no?

Road finalmente cerró la maleta y se obligo a regresar a su cama. La mañana llegó lentamente y si poder cerrar los ojos. Cada minuto de las dos horas que eran anteriores a su partida con Sam parecía hacerse más lento. Road bajo las escaleras a las 8:30, y vio con no poco alivio que la casa aún estaba en calma. Se puso el velo y se dirigió al garaje, llevando en la mano el maletín y el neceser en la otra.

Sam la ayudo con el equipaje. Si notó el peso, no dijo nada. Una vez más ella agradeció por que la abaya ocultaba el rostro…con seguridad la adrenalina le recorría la sangre la habría enrojecido; o la había puesto pálida.

¿Y si Sheryl necesitaba que su esposa sacara algo de la caja fuerte antes de llegar al aeropuerto? ¿Y si Sam se le caía el maletín, y cayera el contenido en él suelo? ¿Y si…?¡Había demasiados "y si"!

¡Esto es un error, Road! Deberías salir corriendo hacia la casa le podrías decir a Sam que llego el ciclo antes de lo previsto y que no puedes viajar.

Salieron de la villa. El tráfico bullía con emigrantes que se dirigían a trabajar y algunos árabes supervisándolos.

– ¿Qué clima crees que esté haciendo en Jedda? –pregunto Road.

–Hermoso –contesto Sam y luego la miró–. Tan hermoso como tú.

El velo le ahorro tener que fingir una sonrisa para disimular su dolor.

– ¿Y cómo sabes que no me han salido verrugas debajo de esta sabana?

–Te amaría igual, con o sin verrugas. Dios es mi testigo.

–Antes de verme sin velo, yo era una cobija andante. Luego al verme…me convertí...En tu eterno amor. ¿Y si hubiera sido fea?

Muy seguido se hacían bromas en el auto entre ellos, pero ahora estas no levantaban el ánimo de Road.

–Cierto. Soy un hombre. Y como a la mayoría, la belleza de una dama hace cosas extrañas a mi mente –le contestó él, brindándole una sonrisa tímida y coqueta–. Tu belleza casi me produce un paro cardiaco. No sé lo que haría al verte andar por mi casa sin velo. Eso podría matarme.

Pasaron la torre de agua que se ve en direccion al aeropuerto; una forma que hacía pensar a Road en una copa de champaña.

–Al menos serás feliz al morir como un hombre casado –contestó ella volviéndose a él–. No podemos fingir siempre, Sam. Sabes que debo casarme dentro de la familia real, ¿recuerdas?

Sam aclaro la garganta y miro hacia adelante.

–Mientras estemos en este país no nos podremos casar jamás–añadió ella.

–Entonces salgamos del país –contestó el.

Era la primera vez que decía eso. El corazón de Road se llenó de esperanza. Pero no podía mencionar nada ahora.

– ¿Tendremos?

–No pensé en nada mas desde el pasado año –confesó Sam al mirarla por un instante y volviendo a enfocarse en la vía–. Solo hay dos opciones: O nunca nos amaremos como se aman un hombre y una mujer, o salimos del país. Salir resulta peligroso. Pero…de veras que moriría sin ti.

Sam tomo un largo respiro.

–Soy un excelente musulmán, y lo seré siempre. Amo esta nación. Pero si no le importa a Dios, creo que serás mi esposa.

Road sintió que su corazón salía de su pecho. Sentía el deseo de decirle el verdadero motivo por el cual iba a Jedda. Ella descanso su mano sobre su hombro.

–Sam, dejaría este país para estar contigoaunque me persiguieran todos los guardias reales –contestó mientras una lagrima caia de su ojo, y continuó después de una pausa para refrenar sus emociones–. Quiero que me prometas…

–Te prometería mi vida–respondió él.

–Entonces promete que te casarás conmigo. No importa lo que suceda.

–Mientras no haya dioses, si no Dios, lo juro.

Road se quiso levantar su velo y besarlo. Lo hizo así después de mirar alrededor y ver que el auto más cercano estaba 50 metros atrás. Los labios de ella ardieron al contacto. Sam se sonrojo y miro por el retrovisor. Se le empaño su ojo y trago saliva.

–Si hubiera sido príncipe –reconoció–, entonces no sería peligroso.

– ¡Eres un príncipe! Siempre serás un príncipe. El único peligro que enfrento es ser separada de ti.

Continuaron hacia el aeropuerto en un silencio deseándose mutuamente, y Road pensó que su corazón estallaría de amor.


Perdón por la tardanza es mas por motivos estudiantiles, pero pues cumplo con el otro capítulo, y pues colocare los dos que me faltan lo siento por ello, estoy un poco triste por otras cosas y las tareas ocupan espacios saben XD bueno espero que sigan leyendo Arigatou. El fin de semana apenas termine colocare dos capítulos como debe ser… y la alegría de saber que man 216 salió hace dos días y enferma pues bueno por eso me animo mas.