CAPITULO 7: MARCAS MISTERIOSAS
"Humm..." Gimió Fury al despertarse al cabo de un rato tocando el cojín y despertando al darse cuenta que no conocía aquel tacto. "¡Ah!" Gritó cayéndose del sofá donde había estado y mirando alrededor perdido. "Pero qué..."
"¿Ya te has despertado?" Le dijo Vane.
"¿Dónde estamos?" Le dijo. "¿Qué haces tú aquí?"
"Estamos en casa de tu último ligue y yo he venido porque ella se tenía que ir y quería que te sacase de aquí antes de que ella volviese." Le contestó Vane.
"¿Y Lili?" Dijo.
"Pues... digamos que no se tomó muy bien que te emborracharas en el Santuario y literalmente creo que dijo algo así como... que te pudrieras y ojalá se te cayera a cachos o algo así." Le contestó Vane haciéndole que se la sujetase con dolor y entonces soltase un gemido animal. "Ya, ya sé que duele hacerte una idea, pero…"
"Pero qué coño…" Dijo Fury mirándose la mano. "¿Quién coño vive aquí?"
"No sé." Le dijo Vane. "Una chica un poco extraña, mira que liarse contigo sin conocerte apenas…"
"¡Me ha hecho un tatuaje!" Se quejó Fury furioso frotándose la mano con dolor puesto que parecía querer arrancarse la piel. "¡Será guarra, la pienso descuartizar por esto!"
Vane incluso se alegró en cierto modo muy en el fondo, o eso pensó hasta que tuvo una fugaz vista del tatuaje en la palma de la mano de su hermano y vio una marca parecida a las griegas, y hasta cierto punto incluso semejante a la que él mismo había tenido hacía menos de un año.
"Un momento." Le dijo Vane atrapando y mirándole la mano. "Dios…"
"¿Qué?" Le dijo Fury. "No me digas que es la firma. ¿Sabes qué pone?"
"Significa que hay problemas." Le dijo Vane. "Significa que lo más probable es que te quedes impotente, para siempre." Añadió dándose cuenta de que la maldición perduraba hasta que la otra parte moría, y, que si sus cálculos no le fallaban, la otra parte de aquello viviría eternamente.
(Salto espacio-temporal)
"Auch." Me quejé mientras repasaba unas cuentas con Bride en la tienda de esta.
"¿Te encuentras bien?" Me dijo ella preocupada.
"No recordaba que el café quemaba." Afirmé como si nada apretándome mi pañuelo de seda bordado con mis iniciales falsas contra la marca en la palma de la mano mientras me concentraba en cubrirme la mano con una ilusión óptica.
"¿Te has quemado?" Me dijo Bride levantando una ceja.
"Sí, deberías tocar la taza." Afirmé calentándola mentalmente hasta casi hacerla ebullir de nuevo, lo que hizo que Bride apartase la mano de la taza a la que había estado comprobando la temperatura con dolor.
"Joder, es cierto que quema." Dijo. "¿Quieres que te la enfríe un poco?"
"No importa, será mejor que nos centremos en esto primero." Le dije. "Ya que me he retrasado notablemente no podemos permitirnos perder el tiempo en enfriar una taza. Tempus Fugit."
La verdad es que no tenía ni idea de dónde salía esa marca, con que menos aún de por qué estaba ahí, pero sin duda, en cuanto pudiera me lo iba a borrar como fuera, con magia o sin ella.
Seguimos trabajando hasta que noté que hacían magia cerca y segundos más tarde, Vane entraba por el almacén dándome a ver que el de la magia había sido él para aparecerse ahí.
"¿Has echado ya a ese de mi casa?" Le pregunté psíquicamente mientras seguía hablando con Bride como si nada.
"No sé cómo puedes hacer esto sin ser arcadia pero sí, ya le he largado de tu casa." Me dijo. "Por cierto, tenéis problemas y de los gordos."
"¿No me digas?" Le dije con ironía. "Me he saltado una norma y me he alimentado de un arcadio sin que fuese peligroso. Eso por no decir que anoche estaba tan jodida que incluso me dejé ir y se me ha ido la cabeza hasta no darme cuenta de la hora que era y que tengo un trabajo que hacer. Y para colmo de males, si una diosa que me tiene hecha una cruz y que nos vemos mutuamente como perras desalmadas se entera de esa pequeña debilidad y el error, me cortará el cuello."
"Dime que mi hermano Fury anoche se lo montó con alguien más." Me dijo. "Aunque fuese una humana u otra persona que no fueses tú."
"Y yo qué sé." Le dije molesta. "Tu hermano es un puñetero chucho salvaje que no se parece a ti ni en el blanco del ojo. Es capaz de haberse cepillado a cualquier perra antes de la cena."
"Me refería a desde que anocheció." Me dijo.
"No sé, podría ser, no se separó mucho de mí pero en el Santuario le di esquinazo una media hora." Le dije un poco más tranquila. "¿A qué viene eso?"
"Mi hermano está en problemas." Me dijo antes de irse hacia el almacén tras darle un beso a Bride.
"¿Peligro de muerte?" Le pregunté con interés sin darme cuenta.
"No, a menos que seas un macho." Me dijo.
Peligro por ser macho, no podía entenderlo, pero dejé de pensar en ello, era un chucho kattagario, que se la apañase solito, yo tenía mis propios problemas.
(Salto espacio-temporal)
"Ash." Le dijo Talon preocupado. "Te noto un poco raro desde hace unas horas. ¿Ocurre algo?"
"No, nada." Contestó el coloso tranquilamente.
Hacía apenas unas horas que había visto problemas, más que verlos los había detectado y sabía que pasarían cosas, por lo que se veía, Fang había dicho a Aimee que Fury la había cagado pero bien con una chica peligrosa y Zar lo había escuchado así que se le había escapado y ahora era comidilla de algunos. Y sabía por experiencia propia que si Fang lo sabía, Vane también, Fury acabaría viniendo a mí.
Lo que no esperaba era que fuese a venir tan pronto.
"Aqueron." Le llamó Vane mientras esperaba a Nick en el Santuario donde habíamos quedado. "Tenemos un problema."
"Creo que este no es el momento." Le dijo Ash mirando alrededor.
"Por favor, es importante." Le dijo Vane. "Mira lo que tiene Fury."
Suspiró, había previsto que aquel par fuesen tan testarudos, así que extendió la mano hacia Fury y él le puso la suya en esta para mostrarle un signo en griego antiguo que hizo que Aqueron frunciese el ceño.
"Creo que podría ser el emparejamiento, pero no estoy seguro." Dijo Vane. "Además, la marca no es como la que yo tuve y no sabemos quién podría tener la otra."
"Voy a tener que echar un ojo, pero tienes razón, parece la marca de emparejamiento, solo que es diferente." Afirmó Ash. "Tal vez Kirian."
"No jodas, tío." Le dijo Fury. "Pensaba que tú eras todopoderoso y tenías respuestas a todo."
"Eso es tarea de los dioses." Afirmó Ash un poco mosqueado puesto que era la primera vez que pasaba algo que se escapaba a su conocimiento. "Pero creo que si es lo que creo que es, tus problemas son mucho más graves de lo que piensas."
"¿Como cuanto de graves?" Dijo Fury.
"Como que lo mínimo que te puede pasar es que, por lo que tengo entendido, te quedes estéril hasta que tu pareja muera." Dijo Ash. "Y créeme, eso es más de lo que tú estarás dispuesto a esperar."
"¿Y lo peor que puede pasarme?" Le preguntó Fury.
"Que si es medianamente lista o listo, te borre del mapa sin dejar rastro, con un poco de suerte tendrá algo de piedad y te matará rápido y sin dolor." Afirmó Ash.
(Salto espacio-temporal)
"Nada, cielo." Me había dicho el tatuador al que había despertado y obligado a abrirme para echarle un ojo a la maldita marca que me había salido en la mano. "No hay forma. Me encantaría conocer al que te hizo esto pero… me temo que si no es con láser no sé cómo vas a poder deshacerte de él."
Entonces había ido al mejor cirujano láser que hacía desde operaciones a quitar tatuajes y al principio se había mostrado en contra de ayudarme, eso sí, que te apunten con una desert eagle del año, a estrenar y cargada con balas que perforarían un chaleco de kevlar incluso a 200 metros, más un maletín lleno de verdes, creo que convencería a cualquiera para acceder a abrir unas horas la consulta en privado para echar un ojo a un cliente.
Me había hecho pruebas y me había acabado por hacer tumbar para intentar borrarme el tatuaje de las narices.
"Vaya…" Me dijo.
"No me gustan los 'vaya', suelen anticipar malas noticias." Le dije. "¿Qué ocurre?"
"Es… le juro que no me lo explico." Afirmó. "Por más que lo intento no consigo borrar ni un solo tono el tatuaje. Es… se difumina aclarándose el color pero en cuanto paro, en segundos vuelve al principio. ¿Y cómo dice que se lo ha hecho?"
"Anoche pillé un pedal del quince y esta mañana me he despertado con él." Afirmé mintiendo.
"Vaya, es… lo siento, por más que lo intento no puedo borrarlo, y comienzo a dañar la piel." Afirmó apagando el aparato. "Me temo que quien se lo hizo le jugó una pésima pasada."
"Ya lo veo." Afirmé. "¿Podría intentar un plan B?"
"Lo siento, no… no hay plan B." Me dijo. "A no ser que lo intente lijar."
"Nah, lo he intentado y no funciona, creame…" Le dije para ver cómo se le iba el color de la cara. "Era broma, no estoy tan colgada. Además, eso dejaría marca ¿me ve alguna marca?"
"No, claro." Afirmó.
Aquello era perfecto, una marca que no se podía borrar, que aunque podía ocultarla con magia, no podía desaparecer ni ser borrada y me iba a acompañar de por vida.
En cuanto salí a la calle lo primero que hice fue pegarle una patada a una farola antes de salir corriendo a perderme en las sombras para ir a trabajar un poco en mi 'otro trabajo'.
(Salto espacio-temporal)
"¡Virgen santa!" Exclamó Amanda asustada mientras le cambiaba a Marissa los pañales. "¿Es que no sabéis entrar llamando a la puerta?"
"Sentimos haberte asustado, Amanda." Le dijo Vane. "Pero esto es importante. Necesitamos a Kirian."
"¡Kirian!" Le llamó acabando de poner el pañal y cogiendo a la niña en brazos. "Está intentando arreglar unas tuberías. ¡Kirian!"
"¿Qué ocurre?" Le dijo él desde el piso superior.
"Tienes visita, Vane." Le dijo ella.
"¿Eh?" Preguntó bajando por las escaleras. "Ah, Kattalakis, eres tú…"
"Desde luego no soy Papá Noel." Afirmó él.
"Han aparecido sin más." Dijo Amanda.
"Perfecto, ahora hay que volver a reforzar la barrera." Dijo Kirian suspirando. "En fin, supongo que no es una visita de cortesía, así que… ¿qué os trae por aquí?"
Con un poco de rudeza, Vane atrajo hacia delante la mano de su hermano que este había estado intentando ocultar y le mostró a Kirian la marca.
"Vaya, es…" Dijo. "¿En serio no sabes lo que es?"
"Al principio pensaba que era que se había emparejado." Dijo Vane. "Pero no es como la mía y en el Santuario tampoco la reconocían, así que como bien podría ser algo griego he pensado que tal vez tú podrías ayudarnos."
"No soy un experto, pero si no me equivoco esto tiene toda la pinta de ser… algo gordo." Afirmó Kirian echándole un vistazo más de cerca mientras Fury intentaba soltarse del agarre del Tracio y su hermano.
"Eh, que no soy ningún mono de feria, además, la mano es mía." Se quejó.
"Tío…" Le dijo Kirian sacando su móvil del bolsillo y sacándole una foto a la marca de la mano del lobo. "Ojalá me equivoque, pero si esto es lo que yo creo me parece que te has metido en un lío de los super-hiper-mega-gordos."
"¿Tan grave es?" Le dijo Vane.
"¿Si es lo que creo?" Dijo Kirian mandando la foto en un mensaje de móvil. "Podría ser su sentencia de muerte."
"¿Qué pasa?" Se quejó Fury. "¿Qué todos queréis verme muerto o qué?"
"No, pero yo diría que te has metido con quien no debías." Dijo Kirian. "Por desgracia vas a tener que vivir con ello durante unas cuantas horas, así que te recomendaría que te escondieses no muy lejos y procurases no dejar un rastro."
"¿Podría quedarse aquí?" Le dijo Vane. "Solo por esta noche."
"Por si no te has dado cuenta, esto es una casa familiar." Le dijo Kirian.
"Sí, y yo podría pasar por perro si quisiera." Dijo Fury con ironía. "Pero no necesito niñera, gracias."
"Fury, no es momento para bravuconadas." Le dijo Vane.
"Kirian…" Le llamó Amanda. "Adivina qué, Grace y Julian vienen a hacernos una visita."
"Perfecto, igual tienes la respuesta antes de lo que pensabas." Le dijo Kirian.
(Salto espacio-temporal)
"Ya estoy aquí..." Se quejó Artemisa mirando a Aqueron que le esperaba de pie en un callejón. "Vaya, también podrías haberme llamado en otro sitio, uno menos... sucio que este."
"La próxima vez te llamaré en un restaurante." Dijo. "Y tendremos problemas porque la gente no está acostumbrada a ver una mujer aparecer de un haz de luz."
"Menos ironías, querido." Le dijo Artemisa peinándose el pelo ensortijado y castaño rojizo. "¿Para qué me has llamado? Porque aquí dudo que sea para poder estar juntos."
"A un katagario le ha aparecido una marca en la mano." Le dijo Ash. "Él me da igual, pero su hermano es un conocido."
"Me da igual lo que le pase a un katagario." Afirmó la diosa.
"No lo dudo." Afirmó Ash. "Pero supongo que no te dará igual que uno de tus cazadores vaya por ahí montándoselo con chuchos."
"No sabes lo que dices." Le dijo la diosa molesta.
"Por eso necesito que me digas lo que sabes de esto." Afirmó haciendo aparecer una imagen de la marca en la mano de Fury. "Es griego y apareció esta mañana en la mano del kattagario. Su hermano pensaba que podía ser un emparejamiento, pero luego dijo que se había fijado mejor y no se parecía a la marca que le había aprecido."
"A ver." Dijo la diosa quitándole la imagen con violencia y molesta. "Es una marca, y por lo que se ve vas a tener que matar a alguno de los cazadores por ser gay o tal vez..." Dijo sujetándose la barbilla y pensando.
"¿Tal vez qué?" Le dijo Ash.
"¡Maldita zorra!" Dijo Artemisa golpeando el suelo con un pie. "¡Esta vez sí que se la ha ganado!. ¡La voy a mandar al limbo!. ¡No, no!. ¡Le venderé su alma a Miden!. ¡Eso es, una temporadita en el limbo sufriendo un martirio eterno le hará aprender la lección!"
"Artie." Le dijo Ash cogiéndole las muñecas. "¿A quién quieres matar?"
"A nadie." Afirmó desapareciéndose.
Malditos dioses fue lo que pensó Ash, porque desde luego ninguno de los cazadores que conocía tenía esas tendencias sexuales, y era evidente que había alguien más, una mujer, que era la que debía haber causado eso, y a juzgar por la reacción de Artemisa, era alguien non-grato para ella, claro que por lo que se veía la inmensa mayoría de mujeres no eran de su agrado porque podían quitarle, como ya había pasado bastantes veces en los últimos años, le hiciesen perder Cazadores Oscuros al recuperar sus almas.
"Bueno, al menos ahora sabemos que eso es una marca de emparejamiento." Dijo Ash para si mismo mientras salía hacia la calle.
Fue justo entonces cuando sintió el peligro no excesivamente de allí, así que comenzó a andar dando zancadas hasta que vio cómo le adelantaba un camión de los bomberos que giró en la siguiente esquina.
Y tan pronto como lo hizo él, se encontró con un local quemándose y los bomberos intentando luchar contra las llamas que salían de la puerta subterranea de donde salían humaredas y llamaradas contra las que luchaban los bomberos.
"Ash." Le llamó Talon. "Wulf está intentando entrar dentro."
"Os recuerdo que el fuego nos puede matar también." Afirmé. "Sería mejor entrar por..."
"Antes de que digas teleportación, te aviso que no funciona." Afirmó Talon. "Sin lo ha intentado."
"Con vosotros juntos." Dijo Aqueron haciéndole notar el error. "Fue justo entonces cuando vieron salir humo de una ventana de la ventana que había encima del hueco que llevaba a la puerta del almacén del local y poco después vieron asomar una cabeza antes de que cayese un cuerpo y luego otro... así hasta los 4 cuerpos que se pusieron a toser mientras los sanitarios se ponían a atenderles."
"¿Quién les ha sacado?" Preguntó Talon justo antes de que Wulf saliese volando y cayese del tejado de la casa a un cubo de basura que hizo que la gente se girase mientras Ash miraba al tejado donde vio una sombra mirando antes de desaparecer.
"Ocuparos de esto." Les dijo Ash antes de desaparecerse entre la multitud para aparecer en los tejados antes de ver una sombra saltando por los tejados de forma bastante humana y seguirla. "¡Eh, pare!" Le gritó.
Evidentemente, no paró, nunca lo hacían, entonces se desapareció para aparecer a un tejado de distancia y que la sombra le esquivase con un simple salto.
"Ah, no, no te vas a escapar." Afirmó volviendo a repetirlo para aparecer justo ante la sombra que esta vez casi chocó contra él salvo por el detalle de que se le escapó haciendo un derrape en el suelo y cogiéndole por los tobillos para, con un tirón, derribarlo al suelo antes de salir corriendo.
"Será..." Dijo Aqueron antes de materializarse en su espalda y placarle contra el suelo. "Quién eres y qué le has hecho a..." Dijo dándose cuenta que la persona a la que acababa de placar tenía una constitución bastante femenina revelando que era una mujer vestida de cuero y con una capucha que le había quitado revelando una cascada de pelo oscuro y rizado y una cara con gafas oscuras que consiguió sacárselo de encima por la impresión que le causó ver una mujer y se levantó con un salto ágil.
"Pero..." Dijo Ash confuso puesto que aquella cara le sonaba.
"Ciao, Aqueron." Le dijo ella haciendo una despedida con dos dedos en la frente antes de echar un puñado de algo y desaparecer.
"Bruja." Dijo Aqueron confuso.
(Salto espacio-temporal)
Al final la noche había ido mal, primero el incendio donde había mediado mientras Fang estaba patrullando solo por la zona opuesta de la ciudad y Vane estaba desaparecido. Había conseguido entrar por una trampilla y bajar por el sistema de calefacción usando una trasformación, entonces había llegado al local en llamas y había buscado supervivientes hasta encontrar gente desmayada a los que había ido cargando hasta la única salida que le veía sin que se me viese: la ventana que había encima del hueco que llevaba a la puerta del almacén del local, podría haberles sacado por el almacén, total, ya había roto varias cosas dentro y el fuego se encargaría de borrar mi rastro allí, así que los fui sacando, uno tras otro poniéndoles en el agujero y empujando como si ellos hubiesen salido solos y se hubiesen desmayado después.
Había percibido la presencia de más cazadores en las proximidades porque las habilidades se me habían debilitado, medida preventiva para evitar que nos uniésemos contra los dioses, desde luego, pero eso no dejaba de ser una mera molestia puesto que podía seguir usando algunas habilidades puesto que mi especialidad no era precisamente ser 'cazador oscuro', por eso podía trasformarme y por eso conseguí desaparecerme y aparecer en el tejado para comprobar que todos estaban bien y que, en efecto, había allí más gente, y por ese más gente me refiero, ante todo, al coloso y vikingo rubio que me saltó encima y que tras pelear, conseguí hacerlo volar con una patada de mi bien entrenado y fortalecido con ejercicio cuerpo para poder hacer el 'abracadabra' que me permitió identificarle como el Cazador Oscuro Wulf, anteriormente vikingo y que tuvo una relación con la bruja de Morgana, lo cual me hizo entender qué le pasaba.
Había conocido a Morgana, y, si Artemisa era una zorra, Morgana era peor aún, porque ella era una bruja negra y su vida había estado plagada de malas acciones.
Y antes de darme cuenta, había percibido cómo uno de los cazadores desaparecía por lo que salí corriendo puesto que ya no me quedaba nada por hacer.
"¡Eh, pare!" Me gritó.
Evidentemente, no paré, ahí iba a dejar que me pillase, sí hombre. Y justo entonces se desapareció de detrás de mí para aparecer a un tejado de distancia y por lo que le esquivé con un simple salto.
"Ah, no, no te vas a escapar." Afirmó volviendo a repetirlo para aparecer justo ante mí que esta vez casi choqué contra él salvo por el detalle de que me conseguí escapar haciendo un derrape en el suelo y cogiéndole a él por los tobillos para, con un tirón, derribarlo al suelo antes de salir corriendo.
"Será..." Dijo mi persecutor antes de materializarse en mi espalda haciéndome perder el equilibrio y placándome contra el suelo.
"Quién eres y qué le has hecho a..." Dijo pareciéndo caer por fin en la cuenta de que yo era una mujer ya que se las había conseguido arreglar para quitarme la capucha de mi ropa y revelando mi cascada de pelo oscuro y rizado y mi cara oculta tras mis gafas de sol oscuras.
Y aproveché que le había pillado por sorpresa para sacármelo de encima por la impresión que le causó ver una mujer y me levanté con un salto ágil.
No me hizo falta hacer nada para reconocer a mi perseguidor, aunque se había puesto el pelo negro y tenía un aspecto que le daba un aire a estudiante moderno, seguía siendo el mismo tío.
"Pero..." Dijo Ash confuso puesto que pareció reconocerme también.
"Ciao, Aqueron." Le dije haciendo una despedida militar con dos dedos en la frente antes de echar un puñado de poción seca y desaparecer para reaparecerme en un cementerio a orillas del río y de allí correr hacia mi casa para intentar no dejar rastro de mi presencia.
