Aprovechando uno de mis ratos libres, aquí dejo el siguiente cap de esta historia!! Espero de verdad que os esté gustando y como siempre ya sabeis, mandadme reviews con vuestra opinión, tanto si es buena como si es mala (aunque si tiene que ser este el caso, espero que no seais muy crueles XD). Gracias por seguir ahí!!


CAPÍTULO 8: VIDA NUEVA

Ron se quedó en el umbral de la puerta mirándome fijamente a los ojos con una expresión de preocupación mezclada con tristeza, sin atreverse a entrar. Yo, sin dejar de mirarlo, intenté dirigirle una sonrisa; sólo una mueca emergió a mis labios, así que desistiendo de intentar sonreírle, le hablé:

"Ven aquí Ron, por favor. Tenemos que hablar de algo muy importante" dije con voz seria pero a la vez muy nerviosa.

Ron hizo lo que le pedía y al igual que Harry, al llegar a mi lado hizo aparecer una silla y se sentó en ella sin dejar de mirarme con fijeza. Una vez se sentó me habló:

"¿Qué tal te encuentras?" me preguntó con tristeza; sabía de qué íbamos a hablar y lo que yo le iba a pedir, Ginny ya había hablado con él, así que ambo atrasamos el momento de hablar seriamente con una conversación intrascendente.

"Bien, gracias. Teniendo en cuenta que me cayó media montaña encima estoy bastante bien…" dije yo intentando bromear estúpidamente. Ironías de la vida sólo a mí se me ocurriría bromear así cuando me disponía a dar el paso que cambiaría el rumbo de mi vida por completo"¿Cuándo habéis vuelto Ginny y tú?".

"Volvimos en cuanto nos dijeron lo que os había pasado, hace unos cuatro o cinco días" me respondió como si la charla fuera la más interesante que había tenido en mucho tiempo. "Nos hemos retirado de la concentración de quidditch por un tiempo, hasta que las cosas se solucionen".

Yo suspiré: no tenía sentido alargar más la charla, era una pérdida de tiempo, así que fui al grano.

"Bueno, imagino que Ginny ya te habrá dicho lo que le ha pedido Harry, ¿no?" le pregunté, no sabiendo cómo introducir el tema.

Ron suspiró profundamente y me contestó:

"Sí, me lo ha dicho…" dijo, apesadumbrado, intuyendo que había llegado el momento que tanto había temido.

"Ron verás, yo también tengo algo que decirte…" empecé a contarle. Durante varios minutos sólo mi voz se escuchó en la habitación mientras le contaba absolutamente todo: mi infidelidad, lo que había ocurrido durante la misión a los Alpes y lo que había decidido, mi deseo de divorciarme de él para estar con Harry… Él me escuchaba atentamente, con expresión inescrutable, sin dejar de mirarme y sin decir ni una sola palabra al respecto.

"Pero quiero que sepas que te sigo queriendo; quizá no como antes, pero siempre ocuparás una parte muy importante de mi corazón. Por eso te pido el divorcio, no quiero seguir haciéndote daño ni vivir una mentira; creo que tengo derecho a corregir mi error. Sé que lo entiendes" acabé por fin de hablar. Suspiré entonces, esperando su respuesta.

Durante varios minutos un tenso silenció reinó dentro de la habitación; yo no dejaba de mirarle mientras que él, que había bajado la vista, se miraba las manos como si no existiera nada más en el mundo. Cuando ya creía que no iba a contestar, habló con un tono de voz tan bajo que no entendí lo que había dicho.

"¿Qué has dicho? No te he entendido…" pregunté acercándome a él y tomándole de la mano con suavidad, animándolo a repetir lo que me había dicho.

"Que si eso es lo que deseas, yo no soy quién para interponerme. Por mucho que Harry sea mi mejor amigo y me hayas sido infiel con él, y por mucho que eso me duela, no me queda más remedio que aceptarlo, no voy a obligarte a seguir a mi lado si no quieres" dijo un poco más alto; en su tono de voz se percibía una gran tristeza. "Sin embargo, quiero que sepas que yo te sigo queriendo, por mucho daño que me haga tu decisión" añadió, alzando la cabeza y mirándome a los ojos.

Yo aguanté su mirada todo lo que pude, pero mis sentimientos me traicionaron, y después de que la primera lágrima brotara de mis ojos y humedeciera mi mejilla, ya no pude parar. Lloré por Ron, por mis hijos, por el daño que les estaba haciendo con mi decisión, por el daño que les hacía al haberme dado cuenta demasiado tarde de mis sentimientos; lloré por la tensión sufrida durante aquellos días, por las malas decisiones que había tomado en mi vida y que habían afectado a tanta gente, que afectarían a tanta gente…

Durante ese tiempo Ron me sostuvo en sus brazos acariciando mi pelo con suavidad, dejando que me desahogara llorando en su hombro, hasta que poco a poco me fui tranquilizando. Me separé entonces de Ron con suavidad pero sin alejarlo demasiado, y mirándolo a los ojos le hablé:

"Gracias de verdad Ron, esa decisión te honra. A decir verdad no pensaba que encajaras todo esto tan bien como lo has hecho…" le dije con una pequeña sonrisa de gratitud en los labios.

"Aún estoy a tiempo de arrepentirme…" bromeó, sonriendo con tristeza al tiempo que me tomaba de la mejilla y acercaba nuestros rostros el uno al otro. "Siempre me he preguntado por qué me elegiste a mí y no a Harry, sabes mejor que nadie que siempre he sentido celos de vuestra relación. Intuía que algo así acabaría pasando pero no debes preocuparte por nada; ahora las cosas están en su sitio" y dicho esto me besó en los labios con suavidad, acariciándolos, casi saboreándolos; yo no me resistí, es más, le respondí de igual manera: era nuestra despedida.

Al poco tiempo nos separamos, y entonces Ron, con un suspiro de resignación, se levantó de la silla en la que estaba y haciéndola desaparecer me dijo:

"Tengo que hablar con Ginny, ella no se ha tomado todo esto muy bien… Acabará aceptándolo, pero le será difícil. No tengas en cuenta lo que pueda reprocharte"

"No lo haré; gracias otra vez Ron, de verdad. Sé que no ha sido fácil nada de todo esto, y menos para ti. Te quiero" le dije mientras él llegaba hasta la puerta de la habitación y la abría.

"No me des más las gracias; he hecho lo que tenía que hacer" y salió entonces al pasillo, cerrando la puerta tras de sí.

Yo me derrumbé entonces sobre la cama; todas mis energías se habían agotado. Para mi sorpresa, Ron se había tomado el asunto bastante bien, teniendo en cuenta su carácter. Por supuesto no le había gustado lo que le había dicho pero lo había meditado y aceptado, en verdad era una gran persona y había madurado muchísimo; al fin y al cabo, lo que habíamos hecho Harry y yo no era tan fácil de aceptar para los pelirrojos hermanos: acabábamos de romper dos familias estables, y las cosas entre nosotros ya no serían como hasta entonces.

Mientras pensaba en todo esto me fui quedando dormida poco a poco sin apenas darme cuenta. Lo último que pensé, cómo no, fue que en breve empezaría una nueva vida junto a Harry Potter; tal y como había dicho Ron, las cosas estaban en su sitio.

Pasé una semana más en San Mungo recuperándome de mi "estancia" en los Alpes. Durante ese tiempo amigos y familiares me visitaron y se interesaron por mi estado de salud; incluso los que me habían acompañado al Mont Blanc, que se habían recuperado muy rápidamente y habían vuelto a su trabajo, pasaron a verme unos minutos.

Mientras yo perdía el tiempo en mi habitación, Harry y Ron se encargaron de hablar con Ginny y hacerle entender la necesidad de la separación, que se negaba a aceptar; una vez ésta cedió y dio el visto bueno a regañadientes, y después de mucho llorar y discutir, ambos hicieron pública la noticia tanto a amigos como a familiares. Yo me sentía mal por no estar apoyando a Ron y Harry en esos momentos tan duros, pero por indicación médica no podía salir de mi habitación, cosa que no me gustaba ya que odiaba estar sin hacer nada. Todo el tiempo que tenía libre después del papeleo y el trabajo Harry lo pasaba haciéndome compañía, planificando cómo iba a ser nuestra vida juntos y poniéndome al corriente de todo lo que pasaba fuera de esas cuatro paredes.

Molly, al igual que su hija, se tomó los divorcios de sus hijos bastante mal, sentía que habíamos traicionado su confianza; ninguna de las dos me fue a visitar durante los días que pasé en el hospital. No se lo reproché, aunque me hizo sentirme muy culpable. Sí fueron sin embargo todos los demás miembros de la familia Weasley, que a pesar de desagradarles el hecho de que dos de sus hermanos se separaran, respetaron tanto mi decisión como la de Harry y nos trataron con normalidad.

El tercer día después de haber despertado del estado de inconsciencia mis hijos vinieron a visitarme; entraron a mi habitación en uno de los pocos ratos en los que Harry me dejaba sola, sorprendiéndome. Rose, dubitativa al principio, se acercó poco a poco a mí y me abrazó con fuerza, mientras que Hugo se detenía al otro lado de la cama y me besaba en la mejilla, saludándome. Charlamos animadamente durante bastante rato acerca de sus estudios y mi misión en los Alpes hasta que Ron entró en la habitación después de llamar a la puerta; había llegado el momento de poner al corriente a mis hijos de la decisión que tanto les afectaría.

Suspiré profundamente, y después de intercambiar una mirada con Ron, les comuniqué mi deseo de separarme; no dejaron de mirarme ni un solo instante sin perder detalle de lo que les decía. Pude ver cómo sus expresiones pasaban de la indiferencia a la total incredulidad para acabar, en el caso de Hugo, en el enfado más absoluto. Antes de que pudiera empezar a explicar el por qué de todo aquello mi hijo se levantó de la silla y se dirigió rápidamente hacia el pasillo, cerrando la puerta con rabia después de salir. Rose me miró sin decir nada cuando yo dirigí mi vista hacia ella con tristeza; entonces habló:

"Aún no puedo creer que hagáis esto, mamá. De verdad que no entiendo nada…" me dijo con expresión entristecida levantándose ella también de la silla en la que había estado sentada. "No quiero que os separéis, me molesta que hayáis decidido esto sin consultarnos nada; sin embargo sabes que Hugo y yo lo aceptamos, aunque al principio nos cueste; al fin y al cabo somos tus hijos y ya tenemos edad suficiente como para hacer frente a este tipo de situaciones. Además imagino que para ti tampoco habrá sido fácil tomar la decisión…" y dicho esto me besó en la mejilla como despedida, y salió de la habitación acompañada de Ron.

La visita de mis hijos me dejó un sabor agridulce, y de hecho durante días me pregunté si estaba haciendo bien, si era lo correcto, si realmente no podía haber ignorado lo que sentía por Harry y haber seguido con Ron… No, probablemente mis sentimientos habrían acabado aflorando de una forma o de otra.

Después de recuperarme del todo salí de San Mungo de la mano de Harry, totalmente convencida de que había hecho bien al tomar la decisión de separarme de Ron. Nada más salir Harry me llevó a comer a un céntrico restaurante de Londres, donde charlamos tranquilamente de nuestra futura vida juntos: habíamos comprado un pequeño piso en el mismo Londres, al que Harry ya había trasladado tanto mis pertenencias como las suyas, por lo que yo no debía preocuparme de nada. A decir verdad se había portado muy bien conmigo, asumiendo él solo la responsabilidad de hablar con los Weasley del divorcio, arreglando los papeles en el Ministerio, comprando la nueva casa y haciendo la mudanza… Y encima sacando tiempo para estar conmigo.

Esto mismo le dije mientras comíamos, sonriéndole muy agradecida.

"No tienes nada que agradecerme Hermione, era mi responsabilidad ocuparme de todo. Lo he hecho porque te quiero, y después de todo lo que has hecho por mí durante toda mi vida es lo mínimo que podía hacer" me respondió con una sonrisa, tomándome la mano por encima de la mesa.

"De todas formas gracias por todo lo que has hecho" repliqué, ensanchando la sonrisa.

Una vez acabamos de comer fuimos a dar un paseo por la ciudad, disfrutando de la mutua compañía. Un par de horas más tarde, mientras descansábamos en un bar, me dijo:

"¿Qué te parece si vamos a ver la nueva casa? Estoy seguro de que estás deseando verla…" propuso Harry con una sonrisa contagiosa; últimamente estaba siempre de buen humor.

Asentí a mi vez, y nos encaminamos hacia allí. En menos de veinte minutos atravesábamos el umbral de la puerta de nuestra nueva casa. Mientras Harry cerraba la puerta, yo me encaminé hacia el interior y di una vuelta por toda la casa, grabando en mis retinas cada pequeño detalle de mi nuevo hogar: era una vivienda pequeña pero muy acogedora, y tenía todo lo necesario, tanto muggle como mágico, para que viviéramos con comodidad.

Llegué hasta la cocina después de echar un vistazo a toda la casa, y me detuve en la entrada a ésta con un suspiro, apoyándome contra el marco de la puerta. Entonces unos brazos fuertes me tomaron por la cintura, y Harry me habló al oído, apoyando su mentón sobre mi hombro.

"¿Qué te parece? ¿Está todo a tu gusto?" me preguntó, haciéndome cosquillas en el oído al hablar.

"Sí, todo está perfecto. Me encanta cómo ha quedado la casa, está preciosa…" contesté, recostándome contra él, feliz de estar junto a él.

"Entonces como tú…" y entonces me abrazó más fuerte, atrayéndome hacia él, y comenzó a darme pequeños besos por el cuello, haciéndome estremecer.

"Así que intentas aprovecharte de mí de nuevo, engatusándome con palabras bonitas…" bromeé, girándome a continuación para quedar cara a cara con él.

"No… Simplemente había pensado que era el momento de que me agradecieras todo lo que he hecho por ti de una forma muy especial…" se acercó a mí con una sonrisa pícara.

"¿Pero no decías que lo hacías porque me lo merecía después de haberte aguantado durante tantos años?" contraataqué yo, siguiéndole el juego.

"Mmmm… No estoy seguro de que esas fueran mis palabras exactas…" dijo, frunciendo el ceño y andando hacia mí, haciéndome retroceder hasta que mi espalda dio con una pared y me tuvo acorralada "No digas que no me has echado de menos…"

"Quizá sólo un poco…" repliqué con una pequeña sonrisa, pasando mis brazos alrededor de su cuello para atraerlo hacia mí.

"¿Sólo un poco? ¿No crees que merezco algo más?" respondió Harry, tomándome de la cintura con ambas manos.

"Creo que te sobreestimas…" contesté yo, riendo. Cuando estaba a punto de replicarme de nuevo, estreché el abrazo acercándolo a mí y lo besé en los labios, acallándolo.

Era increíble cómo podía cambiar la vida en apenas unas semanas.


Continua en el siguiente cap. con algo de lemmon….