"¡Bilbo, al suelo!" El enano de cabello oscuro empujó a Bilbo detrás de las almohadas y desenvainó su espada, "¡Si quieren el hobbit tendrán que pasar sobre mí!"
"¡Kili!" El primero de los hombres mencionó mientras guardaba su espada y corría a rodearlo con sus brazos, "Había pensado lo peor..."
El segundo hombre habló. "Los encontré mientras venían para acá, supuse que no serían una amenaza pero siempre es mejor prevenir."
"Son de fiar, Bardo," replicó sonriente el hobbit. "Gracias por preocuparte, pero ya puedes dejarnos a solas." Con eso, el arquero se retiró de la estancia.
"¿Bardo? ¿Fili?" La espada del menor de los enanos rodó de su mano cuando fue abrazado por su hermano mayor. El de cabello rubio tenía lágrimas en los ojos. En el momento Kili no los había reconocido, pero ahora podía ver que no se trataba más que de Fili, Bardo y Bofur. "¡Fili! ¿Qué haces... qué hacen aquí? Si han venido a llevarnos donde Thorin deberían saber—", pero el mayor lo interrumpió.
"No haremos nada que no sea lo que ustedes desean," murmuró mientras echaba un vistazo al hobbit que ahora era ayudado por Bofur a ponerse en pie, "sólo queremos saber qué es lo que está ocurriendo," alzó la mirada y sus ojos se encontraron con los avellana de su hermano, aquellos ojos que toda su vida habría de proteger, aquellos ojos que conocía desde niño, "Soy tu hermano."
"¡Tiempo sin verlo, Master Baggins!" Saludó Bofur mientras traía a Bilbo al centro de la reunión. "Lo mismo podría decir yo de ti, Bofur," replicó el Mediano antes de arreglarse la camisa y, de paso, cubrir un par de marcas rojas dejadas en su cuello... Las cuales eran, si alguien preguntaba, de extraña procedencia. Los dos hermanos aún estaban abrazados en el centro de la carpa, pero se separaron cuando llegaron los otros dos. Era hora de hablar.
Fili comenzó. "¿Tienen idea de lo que han hecho? Allá afuera Thorin está dispuesto a matar a todos los elfos si es necesario para encontrar a su saqueador... y a su sobrino también, desde luego. Y no es por nada, pero sinceramente no parece que estén en apuros. ¡Toda la Compañía cree que han sido capturados! Creen que los elfos piensan negociarlos a cambio del oro y las joyas de la Montaña. Ahora mismo los están buscando, no deberían... no deberíamos estar aquí."
"¿Entonces... están de nuestro lado?" preguntó el hobbit mientras movía la nariz de forma curiosa. Desde afuera llegaban los gritos y el chocar de espadas.
"¡Desde luego! O no estaríamos aquí." Respondió Bofur mientras echaba miradas cautelosas a la entrada de la carpa. "Ahora, todo esto podría ir más rápido si empezaran a hablar, digamos, ahora."
Kili miró largamente al hobbit, y el Mediano tragó saliva. ¿Acaso Kili les diría todo? "Bilbo... Bilbo tiene un plan. Todo esto es para detener la guerra, o eso dice él, pero ciertos eventos se han precipitado. Thorin... él no debería estar aquí esta noche."
"Él está buscándolos, lo saben. Creo que lo más sabio sería buscar un lugar apartado donde discutir y escondernos, al menos hasta que el peligro pase. Si Thorin los encuentra aquí él va a—"
"Matarlos." Respondió el Rey bajo la Montaña, irguiéndose desde la entrada de la carpa.
Con la boca abierta, Ori dejó caer el tintero que sostenía sobre su regazo, su pluma y cuadernos, y corrió precipitadamente hacia el interior del palacio. Al menos dos centenas de orcos se aproximaban a grandes pasos hacia la Montaña. Sabía que les tomaría tiempo poder entrar a Erebor, pues la entrada estaba cegada por piedras y la roca que lo rodeaba era impenetrable, pero después de eso... Ori estaría solo. ¿Qué debería hacer? Debía proteger el tesoro... ¿O debía protegerse a si mismo? Si se escondiera en alguna de las recamaras... En algún pasadizo escondido... Si hiciera eso los orcos no lo encontrarían, entrarían, tomarían lo que quisieran... Pero Ori no podría salir sin ser visto. Lo matarían. Podría intentar luchar, pero solo tomaría a un orco para que Ori encontrara su fin. Hiciera lo que hiciera, el enano no viviría para ver el amanecer de un nuevo día.
Así que tomó una decisión.
Si iba a morir, moriría con honor. Moriría luchando.
Y defendería aquello que tanto tiempo les costó recuperar.
Defendería Erebor, él solo, aunque no viviera para contarlo.
Se detuvo frente a las puertas del recinto donde guardaban las armas y respiró. Tenía que armarse con todo aquello que pudiera. Tomó un arco y flechas, una espada, dagas... y luces de bengala. Con aquello entre sus brazos, regresó al balcón de la torre más alta y, con la chispa obtenida al raspar una piedra, encendió las luces de bengala y disparó alto hacia el cielo.
Las luces explotaron y Ori rezó, rezó para que alguien en Dale las hubiera visto.
Iba a luchar con honor, sí, pero eso no significaba que no agradecería un poco de ayuda.
"¡Voy a matarlos a todos!" Vociferó Thorin, furioso, mientras de pie observaba a los cuatro miembros de su Compañía reunidos en el centro de aquella tienda de campaña.
"¡Thorin! Esto... Esto no es..." Bilbo tartamudeó en un inútil intento de explicarse, pero como siempre, Thorin entendía todo mal.
"¡Mataré a todos los malditos elfos! Yo sabía que ellos los habían capturado... ¡Lo sabía!" Con el ceño fruncido, Thorin miró a Bofur y Fili, "¿Y ustedes qué hacen aquí? ¡Debieron buscarme apenas los encontraron!"
"¡Eso intentábamos hacer, pero… pero Bilbo está herido!"
"¿Qu.. qué? Es decir…" Bilbo tragó saliva mientras observaba a Bofur como si se hubiera vuelto loco. Miró a Thorin, quien en vez de relajarse se tornó de un profundo color rojo y cruzó a zancadas la habitación. "Es decir… ¡Sí! Yo me… me rompí la pierna ¡Ay!" gritó Bilbo mientras se dejaba caer de espaldas en el tendido y las almohadas sobre el piso. "¡Creo que me fracturé cuando luchaba contra los elfos! ...Porque ellos nos capturaron. ¿No es así, Kili?."
De espaldas a Thorin, Kili se golpeó con la mano en plena frente. "Sí… Así es. Ellos nos emboscaron y nos trajeron acá. Temo que en verdad hayan herido a Bilbo pues no puede caminar por sí solo. Tuve que atenderlo hasta que Fili y Bofur llegaron."
Thorin se arrodilló frente al hobbit supuestamente herido. "¡Bilbo! ¿Eso es cierto? ¿Es verdad que los elfos te han lastimado?"
"S-sí, Thorin, el dolor casi me está matando." Mintió el Mediano mientras hacía una mueca de dolor. "Debes dejarme aquí. Yo… escaparé de Thranduil cuando me recupere. Ya lo hice una vez, así que puedo hacerlo dos veces," murmuró Bilbo mientras echaba una mirada a Kili, a Bofur y Fili. Luego sus ojos se posaron en los de Thorin, aquellos ojos que lo miraban con amabilidad y algo de… ¿cariño? Completamente diferente al rey obstinado y testarudo que se negaba a compartir su tesoro, diferente al rey que los llevaría a la guerra. De pronto, un nudo se formó en la garganta de Bilbo y tragó saliva. Cuando Thorin supiera la verdad… cuando inevitablemente supiera de la Piedra del Arca, de la traición de Bilbo y la de Kili… ¿Lo seguiría mirando de la misma forma? "Thorin… ¿me estás escuchando?"
El enano volteó la mirada y de pronto era como un animal salvaje caminando a lo largo y ancho de la tienda. "¡Ellos pagarán por esto! ¡Pagarán por sus sucias estrategias! Y pagarán por haberte lastimado, aunque sea lo último que haga en esta vida." Con la espada desenvainada, se giró violentamente sobre los talones y apuntó directamente a la garganta del menor de los enanos, "¡Todo esto es por tu culpa!"
Kili frunció el ceño ante la amenaza de la espada, pero en vez de retroceder apartó la espada con la propia y dio un paso al frente. "¿Mi culpa? ¿Cómo es esto mi culpa?"
"¡Pues tú debiste proteger a Bilbo, asegurarte de que estuviera bien! ¿Cómo pudieron capturar a dos de mis mejores hombres frente a mis narices? ¡¿Cómo pudiste permitir que esto pasara?!"
"¡¿Yo dejé que esto pasara?! Dime entonces, ¿por qué nos capturaron en primer lugar? ¡No ha de ser por las buenas relaciones comerciales que mantienes! ¡Si hay aquí algún culpable ese eres tú, Thorin Escudo de Roble!"
"¡¿Cómo te atreves a responderle a tu rey?!" Iracundo, el Rey bajo la Montaña alzó su espada y la blandió sobre la cabeza del enano, como quien planeara partirle el cráneo en dos, y con todo el poder su brazo la espada bajó el arma violentamente, dispuesto a dar una estocada mortal. "¡THORIN, NO!" El Mediano gritó y cerró los ojos, pues no podía presenciar tal acto… no hacia la persona cuya carta de intención aún guardaba en su bolsillo. Apretó los dientes mientras ya casi podía escuchar el sonido de huesos rompiéndose, la sangre goteando en el suelo. En vez de eso, escuchó el sonido del metal contra metal, y cuando abrió los ojos vio la figura de Fili con la espada en alto y cruzada, defendiendo la vida de su hermano.
"¡Baja el arma, Thorin, hijo de Thrain! No te atrevas a derramar tu propia sangre," murmuró Fili con una amenaza en la voz. "¡Sólo mira lo que haces! ¡Nos has traído al borde del abismo y aún así te atreves a lastimar a quienes te aman!" Con esto, Thorin abrió los ojos de par en par y se horrorizó al ver la espada que su mano sostenía, y a Kili encogido debajo de ella. Lentamente bajó el brazo y miró fijamente a los hermanos. "Mis disculpas, no… no hay motivo que justifique esta reacción, es solo que… yo…. Yo no pensé. Lo siento, Kili," murmuró mientras bajaba la cabeza.
Seguro de que el peligro había pasado, Fili guardó su propia espada, pero entonces se escucharon los gritos de Bardo y sus hombres llamando a Thranduil, rey de los enanos. "¡Están aquí, los hemos rodeado! ¡Thorin está emboscado!"
"Creo, amigos, que hasta aquí hemos llegado," anunció Bofur con cierta resignación,
Thorin maldijo por la bajo mientras veía a lado y lado las siluetas de hombres y elfos rodear el exterior de la carpa donde estaban reunidos. Frunció el ceño y lamentó no haber golpeado más duro A Thranduil… aún así, aquel certero golpe le había ayudado a ganar tiempo y le había permitido escabullirse y encontrar aquello que buscaba. Bilbo. "Tienen que irse," ordenó a Fili, Kili, Bilbo y Bofur. "Deben irse ahora, escabúllanse por la parte de atrás y regresen a Erebor, a la Montaña. Yo lidiaré con estos come-hojas," murmuró mientras adoptaba posición de batalla, más los otros no se movieron. "¿Que no escucharon? ¡Márchense! ¡Deben irse ahora!"
"¡Pero Bilbo no puede caminar!" les recordó Bofur, consciente de que debían mantener la mentira hasta el final.
"¡Pues llévenlo en hombros, no me importa! ¡Deben hacer lo que sea necesario para que esté a salvo! ¡Ahora márchense!"
Fili y Kili asintieron, y entre los dos treparon a Bilbo a espaldas de Fili. Bofur aprovechó para hacer un corte en la parte posterior de la tienda de campaña, y en un abrir y cerrar de ojos empezaron a correr lejos del campamento y de los gritos, las armas y pelea.
"No es que no agradezca el cómodo transporte pero en verdad puedo caminar por mi mismo, ¡gracias!" refunfuñó el hobbit cuando ya no lograba distinguirse el campamento de elfos y hombres en Dale. Fili lo dejó bajarse de sus hombros y para su sorpresa Bilbo empezó a caminar de vuelta por donde habían venido. Kili corrió a su encuentro, "¡Bilbo! ¿Te has vuelto loco? ¡La Montaña es hacia el otro lado!", pero el Mediano lo ignoró.
"Realmente aprecio la ayuda de ustedes tres, en especial la tuya, Kili, pero no puedo dejar que Thorin muera sólo por ser un enano cabeza hueca. Debo volver, lo sabes." Bilbo se detuvo y se mordió el labio antes de girar a ver a Kili. "Todo esto es por mi culpa. Y sabes lo que está en juego." El de cabello oscuro lentamente bajó la mirada pues era cierto. "Entiendo," replicó, "pero en ese caso déjame acompañarte. Tú y yo podemos arreglar las cosas, hablar con Thranduil, con Thorin, con Bardo… ¡Con Gandalf! Alguien debe haber que pueda ayudarnos."
Bofur tomó a ambos de las muñecas. "¿Están locos? Thorin casi te mata, Kili. Sólo puedo imaginarme lo que haría si supiera que lo hemos engañado… ¡los cuatro! No pueden hacer semejante locura. Además, hay otros siete enanos en el campamento que pueden ayudarlo, y si ese hombre, Bardo, es de fiar pues no tenemos de qué preocuparnos ya que él nos confío que Thranduil sólo desea negociar con Thorin, y afirmó que tenían algo que obligaría al Rey de la Montaña a cambiar de parecer. Si eso es verdad, pues no tenemos nada de qué preocuparnos. Más bien ustedes podrían empezar diciéndonos qué demonios hacían con los elfos ustedes dos. ¿Qué tipo de plan disparatado tenías, Bilbo, como para abandonar Erebor a mitad de la noche y arrastrar a Kili en todo eso?"
"¡Él no me arrastró en nada!" intervino prontamente Kili, "Yo fui por mi cuenta."
El Mediano no tenía tiempo para culpas ni reproches. "No les puedo explicar eso ahora, pues si mi plan fallara ustedes me odiarían toda la vida. Es por eso mismo que debo regresar, para asegurar éxito en esta misión que casi está por costarnos la vida."
"Pues les aseguro que si al menos me explicaran lo que está ocurriendo nosotros podríamos ayudarlos," aseveró firmemente Fili. "Podemos lograrlo si estamos juntos, no importa cuán descabellada sea su idea."
Bilbo sonrió tristemente, "Gracias, Fili, pero realmente creo que te arrepentirías de lo que dices si supieras toda la verdad. Ahora, si no les molesta, debo regresar a Dale para-"
Pero un destello de luces iluminó la oscuridad de la noche. Luces de bengala sobre la recortada silueta de la Montaña Solitaria.
"¡Es Ori!" gritó Fili de inmediato.
"¡Sólo puede tratarse de orcos!" replicó Bofur alarmado.
"¿Ori? ¿Orcos? ¿Cómo puede ser eso? Pensé que toda la Compañía estaba en Dale," murmuró Bilbo desconcertado.
"No todos. Thorin pensó que era buena dejar a Ori en La Montaña… cuidando. No pensamos que fueran a llegar orcos, evidentemente."
"Debemos ir a ayudarlo. ¡Él no podrá solo contra ellos!"
De inmediato, Fili, Kili y Bofur empezaron a correr hacia la Montaña, pero El Mediano continuó de pie donde estaba, debatiéndose qué hacer. ¿Ir a ayudar a Thorin en Dale? ¿O ir a ayudar a Ori en Erebor? Su mirada no decidía la dirección que debía tomar.
"¿Bilbo?" A pocos metros de distancia, Kili notó la ausencia del Mediano y volvió a donde estaba él. "Bilbo, ¿qué ocurre?"
Con resignación, el hobbit se dirigió al enano, "Debo ir a ayudar a Thorin."
"Pero Ori…"
"Él los tiene a ustedes. Thorin sólo me tiene a mí."
Kili agachó la cabeza y tomó las manos del Mediano. "Entiendo. Si esa es tu decisión yo voy contigo."
Bilbo abrió los ojos grandes como platos y negó con la cabeza. "Tú debes ir a la Montaña, ¡Ori te necesita!"
El de cabello oscuro sonrió dulcemente bajo la luz de la luna, "Bilbo, entiende que yo estaré contigo, siempre… no importa lo que elijas." Con esto, rodeó en un abrazo la cintura del hobbit y lo atrajo, besándolo tiernamente en la boca, despacio, como si el mundo empezara y acabara en esos labios. Como si fuera la última vez.
"Kili…" respondió sin aliento el hobbit. "Kili, no puedes… No debes. No esta vez. No ahora. Yo… debo hacer esto por mi mismo. Sólo esta vez. Sólo esta vez deja que lo haga yo solo, por favor."
"Pero… Bilbo."
El Hobbit tomó el rostro del enano entre sus manos "Sólo esta vez."
El de cabello oscuro lo miró largamente antes de soltar su agarre y con tristeza alejarse de él. "Prométeme que estarás bien."
El hobbit sonrió casi sin ganas, "Lo prometo."
"Y prométeme que cuando regreses tendrás una respuesta para mi carta."
El hobbit no se atrevió a mirarlo a los ojos, "Será mejor que me desees suerte." Y con eso, emprendió su recorrido de vuelta a Dale, de vuelta al Valle, de vuelta a Thorin… Rey Bajo La Montaña.
Hola :D Odienme.
He aquí un nuevo capítulo lleno de acción y drama y cosas gay.
Pueden odiarme mucho por haberme tardado tanto, pero prometo un nuevo capi dentro de un mes. Si no lo cumplo pueden mandarme mensajes de odio :3 Y hablando de eso, quienes deseen pueden pedirme mi facebook por privado ya que me encantaría hacer nuevos amigos :3
¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué creen que pase con este indeciso hobbit? ¿Con Kili? ¿Con Thorin?
Déjenme reviews y prometo actualizar pronto :D
