Caminé hasta el sofá con dos copas llenas de vino y me detuve al ver como Emily se había sentado en el suelo en vez del sofá.

—Espero que no te moleste, me siento más cómoda así.

Asentí y le entregue una de las copas. Lo pensé unos segundos antes de sentarme en el suelo al otro extremo de donde ella estaba y simplemente enfoque mí vista al frente esperando que ella hablara. Tardo unos segundos, la escuche respirar profundo y soltar el aire en un suspiro y por fin comenzó a hablar.

—Siento haberte mentido, pero no estaba segura de cómo lo ibas a tomar — Sentí su mirada sobre mí, pero no podía voltear hacia ella. Me sentía molesta y herida — Apenas estábamos comenzando y no sabía cómo decirte que tenía un hijo.

—Qué tal: Hola, soy Emily y tengo un hijo — Respondí con un nudo en la garganta y mi voz cargada de resentimiento.

—No lo entiendes — Giré mi cabeza para mirarla y abrí la boca para decir algo pero ella se adelantó — En verdad me gustan Alison, y quería estar segura de a dónde iba todo esto antes de dejarte entrar en la vida de Mathew.

—Soy su profesora, creo que ya estoy en su vida.

—Es muy diferente ser su profesora a ser la pareja de su madre, a ir a cenas familiares, llevarlo al parque, arroparlo por las noches, incluso ir a competencias de natación los fines de semana.

—No sabía que Mathew nadaba — Fue lo único que pude decir.

—Hay muchas cosas que no sabes — Emily sonrió de medio lado y se encogió de hombros y yo desvié mi vista al suelo — Cuando estaba en la preparatoria, en el último año, quede embarazada de Mathew. Ben, en ese entonces mi novio, salió corriendo cuando se lo dije y no lo he vuelto a ver desde entonces — Levante la vista y mire a Emily sintiendo la necesidad de decirle que lo sentía, pero me quede callada y deje que ella continuara — Por suerte, mis padres me apoyaron bastante y desde que Mathew nació ellos no han hecho otra cosa más que apoyarme y amar a mi hijo — Emily sonrió ante el nombre de su hijo — Mathew es la razón por la que nunca pude irme de aquí, y no me malinterpretes, amo a mi hijo con todo mi corazón.

—No lo dudo — Susurré — Pero aun no entiendo porque no me pudiste contar esto desde un principio.

—Bueno, después de Ben, me di cuenta que los chicos no eran realmente lo mío, que me gustaban más las chicas — Las mejillas de Emily enrojecieron y ella desvió la mirada por unos segundos antes de continuar hablando — Así que empecé a tener citas, ya sabes, chicas que conocía en el Brew, la mayoría venían de paso. Pero cuando les hablaba de Mathew, todas salían corriendo, parecía como si la palabra "hijo" fuera más fuerte que un gas pimienta — Sonreí ante su comentario y ella se encogió de hombros — El día que te conocí fue cuando intentaba el mundo de las citas por internet, pero al parecer eso no fue muy buena idea ya que me dejaron plantada… Y fue cuando te conocí. No sabía que eras la maestra de Mathew hasta que el empezó a hablar de ti y a decir que eras muy bella y la mejor maestra del mundo y que su maestra se llamaba Alison; así que simplemente uní los cabos, pero quise dejar que pasara un poco más de tiempo porque estaba buscando la manera de decírtelo sin que te molestaras. Pero no fue una buena idea.

—Debiste decírmelo…

—Ali, entiéndelo. No solo se trata de mí. Mathew es lo más importante en mi vida y no puedo dejar que alguien lo lastime… Y no puedo dejar que alguien entre en su vida solo para irse al día siguiente.

Di un sorbo a mi copa de vino y cerré los ojos por un momento, sabía que las razones de Emily eran válidas y que estaba cuidando la seguridad de Mathew, pero aun así no podía soportar que me hubiera mentido, sobre todo cuando se trataba de algo tan serio.

—No espero que me perdones Ali — Continuó ella — Pero espero que entiendas mis razones. Sé que te mentí, pero fue una mentira piadosa…

—Es una mentira — Interrumpí hablando entre dientes — Si hay algo que no tolero son las mentiras.

—Pero tienes que entender….

—Estuve casada Emily — La interrumpí. Ella abrió los ojos como platos y yo me dispuse a tomar todo el contenido que había en mi copa. Cerré los ojos al sentir el último trago de vino pasar por mi garganta — Estuve casada por cinco años y Jonas, mi ex – esposo, me mintió durante mucho tiempo y yo fui una ilusa que le creía todo.

—Ali, yo…

Sabía que Emily no sabía que decirme, estaba impresionada, casi tanto como yo cuando escuche las palabras salir de mi boca, podía mirarlo en sus ojos.

—Cuando éramos novios, todo era perfecto y cuando nos casamos parecía un sueño… Todos los problemas empezaron cuando tratamos de tener hijos. Descubrimos que yo padecía de una condición hormonal que impedía que mi aparato reproductor fuera un ambiente viable. Por lo mismo, comencé a subir de peso y deje de ser la esposa perfecta — Bajé la vista hacia mi copa de vino vacía y parpadeé un par de veces intentando contener las lágrimas que ardían en mis ojos — Me engaño durante dos años y yo lo sabía, pero no quería aceptarlo, porque sabía que sin el yo no sería nada. No tenía trabajo o cosas propias, todo era de él… Cuando se cansó de mí, simplemente me hecho a la calle, me dejo sin nada y me hizo quedar como una estúpida ante todos y se fue con una chica mucho más joven y más bonita — Sentí como mi garganta ardía cada vez que hablaba pero no quería detenerme, tenía que explicarle todo a Emily antes de que me arrepintiera de haber hablado — Spencer fue la única que me ayudo, me consiguió este departamento y el trabajo y pude empezar de nuevo. Ahora soy esto que ves: una mujer divorciada, que perdió todo incluyendo sus esperanzas y mi peso ideal.

Sentí la mano de Emily sobre la mía y la mire con una pequeña sonrisa. Una lágrima se deslizo por mi mejilla y ella se encargó de limpiarla con su pulgar.

—Tú eres perfecta Ali — Susurró ella — Y ese tipo es un idiota por no darse cuenta y por hacerte tanto daño.

—No me gusta que me mientan Emily… No quiero vivir engañada nunca más.

—No espero que me perdones, solo que me comprendas — Emily dejó su copa de vino, la cual estaba intacta, sobre la mesa de centro frente a nosotros y se levantó del suelo. Imité sus movimientos y ella me extendió la mano ayudándome a levantarme y quedando a unos centímetros de distancia — Sé que no tengo derecho a pedirte esto, pero piénsalo y has lo que consideres correcto… Yo en verdad te quiero y me encantaría estar contigo, pero no te puedo pedir que te quedes en mi vida si tu no quieres hacerlo — Emily me sonrió melancólicamente y me dio un tierno beso en la mejilla — Tomate tu tiempo para pensarlo y cuando estés lista, entonces toma una decisión.

Emily dio media vuelta y sentí como su mano se deslizaba de la mía mientras ella caminaba hacia la puerta. La observe irse y no pude decirle nada. En mi cabeza daba vueltas sus palabras y las mías. Habíamos confesado nuestros secretos y ahora no había nada oculto entre nosotros.


Desperté con el estómago revuelto y un dolor de cabeza que me hacía sentirme mareada. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas y la plática de anoche se repetía una y otra vez en mi mente.

Sentí el aire fresco de Rosewood y agradecí por un momento el tener que caminar hasta la escuela. Me era inevitable pasar por el Brew de camino, pero había decidido que eso no sería un problema.

Mis manos temblaban y a decir verdad mis piernas a penas respondían cuando vi que estaba a una cuadra de pasar frente al lugar en donde Emily estaba. Esta vez caminaba por la acera de enfrente y miraba a todos lados esperando no encontrarme con ella.

Para mi mala suerte, la vi ahí, de pie afuera del Brew charlando animadamente con una chica en traje deportivo. Emily le sonreía y se acomodaba un mechón de su oscuro cabello detrás de su oreja. La chica le sonrió y le tomo la mano suavemente. Sentí que algo dentro de mí comenzaba a arder, y no pude evitar entrecerrar los ojos al mirar aquella escena.

Estaba molesta, comencé a caminar más rápido y escuche como mis pasos resonaban sobre el pavimento y pude notar, antes de desviar mi mirada, que Emily volteaba hacia mí y en cambio yo seguí caminando sin prestarle más atención.


Se que es un capítulo corto pero por fin llegaron las confesiones. Espero les haya gustado y continúen leyendo esta historia.

Espero sus comentarios, me gusta saber que piensas y también acepto criticas y sugerencias.

Gracias por leer.