Los cálidos rayos de sol se colaban tenuemente por la cortina entreabierta que había junto a la cama, alumbrando al interior de la habitación como aviso de que por fin había amanecido.

07:29 a.m.

Tic tac, tic tac, tic tac

70:30 a.m.

Pit pit pit, pit pit pit, pit pit pit, pit pit...

Entre las sábanas de la cama se dibujaba la silueta de dos personas, ambas tan cerca que sería difícil decir quien está abrazando a quien, pero el despertador ha logrado su función y una de esas dos personas ha decidido finalmente apagar ese ruidoso pitido.

Notando que el cielo está despejado tras haber abierto completamente esas cortinas la persona que hace unos momentos dormía placenteramente ha decidido que es hora de comenzar el día con una ducha matutina y después se dispondrá a preparar el desayuno y sabe que tiene todo el tiempo del mundo antes de que la otra persona despierte, después de todo siempre ha tenido la tendencia de dormir demasiado y de solo recordarlo la que ahora se encuentra en la ducha no puede más que sonreír con alegría.

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CASA TAKAMACHI MISMA HORA

Ding Dong, Ding Dong

Luego de esperar unos cuantos segundos la puerta finalmente se ha abierto, mostrando en el interior de la casa a una joven de cabello largo y café vistiendo ropa deportiva, al parecer para salir a realizar un poco de ejercicio matutino.

-Hola Fate-chan buenos días, pasa, Nanoha todavía está durmiendo-.

-Miyuki…-san buenos días…c-con su permiso…-.

-Adelante adelante toma asiento – empujó a la recién llegada hasta la sala, dejándola caer completamente en un sofá -por cierto ¿ya desayunaste? si gustas tomar algo en la cocina dejé un desayuno ligero; bueno me tengo que ir, cuida bien de mi hermanita regreso pronto-.

-Um…e-espere Miyu…ki– intentó alcanzarla.

-¡Hasta luego Fate-chan!- se despidió la muchacha ya en la calle.

La puerta de la entrada se había cerrado, dejando a una Fate impactada y preocupada.

-Bueno… entonces a trabajar- dijo con firmeza aún con la palabra duda escrita en sus ojos- ¿y… qué se supone que voy a hacer?- se acercó al sofá más cercano de la sala y se dejó caer, - ahora que lo recuerdo es la primera vez que algo así me sucede, m… necesito ayuda…- cerró los ojos y los cubrió con uno de sus brazos, pensando en la única persona en quien confiaba.

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EN ESE MOMENTO RESIDENCIA YAGAMI

-¡Achú! –.

-Salud-.

-Nehehe parece que me va a dar un resfriado – rió la mediana de los Yagami.

-Eso te pasa por dormir con las ventanas abiertas- dijo el joven de cabellos blancos.

-¡Pero hacía calor!- reclamó con un puchero.

-Pero tú tiendes a enfermar con facilidad, ¡¿Vita ya terminaste?!- llamó a la pequeña pelirroja que corría en dirección a su habitación.

-¡Espérame, no lo encuentro!- se asomó la niña desde su puerta.

-¿Qué no encuentras?-preguntó el muchacho.

-Esto- la castaña sacó de su mochila un conejito blanco muy peculiarmente diseñado.

-Oh ya veo, oye Vita tu hermana ya guardó el juguete, date prisa que debemos llegar allá antes de las nueve-.

La niña bajó los escalones y se acercó corriendo hasta su hermana quien tenía ya colgada la mochila.

-Hayate guarda esto-.

-Oye espera ¡espera! deja que me quite la ¡Wa!- sintió un jalón que la hizo retroceder e inclinarse un poco; la niña estaba guardando una bolsa de caramelos, acomodándola en medio de todo lo que ya estaba guardado.

-Ey, ¿para qué tantos dulces?- preguntó el muchacho cruzado de brazos -vamos, dense prisa o llegaremos tarde- comenzó a avanzar hacia la puerta.

-Espera… espera, esto está pesado…- se quejó la castaña caminando entre tambaleos.

Poco después, la puerta era cerrada desde afuera, y frente a los hermanos un auto deportivo azul esperaba.

Cap 5

Un día cualquiera

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-Buenos días- una suave voz llamó frente a la cama donde aún se encontraba durmiendo esa persona.

-M…-

-Ne, Signum ya casi son las nueve, el desayuno ya está y pronto llegarán las visitas- llamó nuevamente.

-Un …co m…s- las sabanas se movieron siguiendo la silueta perezosa que se acercaba al lugar del provenía la voz suave, que era justo frente a la cama.

-Mira que sí tienes el sueño pesado- la rubia tomó asiento al lado de la que seguía en cama. Sin previo aviso unos brazos la aprisionaron obligándola a recostarse en la cama nuevamente, ahora siendo rodeada de manera aprehensiva.

-Ya es de día…- susurró con una suave sonrisa percibiendo el dulce aroma que despedía el pecho de esa persona que la abrazaba tan calidamente ocasionando que correspondiera a su abrazo casi por inercia.

-¿Y qué quieres que haga?- respondió frunciendo el ceño intentando dormir nuevamente.

-No te levantes aún- cerró los ojos y se dejó llevar por esa calidez que la invadía.

-Como usted ordene- sonrió antes de mover un poco su cabeza y besar la frente de la otra.

-Recuerda que es domino y nos vienen a visitar- dijo esperando la respuesta de siempre.

-Ya lo sé, tienen llave que abran ellos-.

-Hehe pero ya sabes que no sería correcto cuando han venido a vernos-.

-¿Lo dices por la niña esa que siempre me molesta?- entreabrió los ojos con desagrado a causa de la luz que pasaba por la ventana.

-Lo digo por esos niños que hemos cuidado todo este tiempo-.

-…- una ligera sonrisa se dibujó en la pelirrosa después de todo eso era verdad.

-Y por la niña esa que te molesta y a la que quieres tanto-.

-Mh, no más que a ti- dichas esas palabras un suave beso fue depositado en los delgados labios de la rubia ocasionando que se ruborizara y ocultara su rostro nuevamente en los brazos de la otra.

Ding dong, Ding Ding Ding dong

Toc toc toc

Se escuchó el sonido insistente del timbre y la puerta con unas risas al fondo, risas que eran bien reconocidas por ambas personas ahora recostadas.

-…Ya llegó- abrazó a la rubia con un poco de fuerza cuando sintió que ésta se disponía a levantarse – todavía no…- dijo en un tono muy infantil viendo que la otra se dirigía a la puerta de su cuarto.

No viendo respuesta más que una sonrisa por parte de la otra tomó asiento en la cama, tenía una camisa de botones ligeramente abierta que le quedaba larga y un short rosa muy corto, aunando que su cabello estaba suelto y un poco despeinado.

Un largo bostezo y después a levantarse, unos pasos se comenzaron a acercar por los escalones que daban a su habitación… sintió escalofríos y miedo al grado de no darse cuenta cuando la rubia le dijo sobre su pijama y los botones que estaban desabrochados.

-¡Buenos días ciudad de Tokyo! El día de hoy transmitiremos en directo desde las instalaciones en la casa de Shamal y Signum ¡Wooooo! ¿Qué sorpresas nos esperarán esta semana? Averigüémoslo pronto- Hayate se encontraba en los escalones siendo grabada por Vita con su celular, por su parte Zafira quien se encontraba tomando asiento desde el sofá que daba vista en la misma dirección miraba con ligera diversión lo que estaban haciendo sus hermanas, después de todo eso siempre era igual.

-Hayate date prisa, me queda poco espacio- mencionó la pelirroja interrumpiendo el video.

-Te dije que vaciaras la memoria antes de venir- dijo con un poco de molestia fingida.

-Lo hice pero mientras dormías en el auto Zafira me lo quitó… - la pequeña calló cubriéndose la boca con su mano libre estando a punto de decir algo que seguramente le costaría su bolsa de golosinas.

-¿Te lo quitó…? – miró con intriga a su pequeña hermana.

-No, nada… mejor date prisa que si no se acabará- dichas esas palabras por parte de la menor, la mediana miró una última vez a la otra y continuó avanzando.

-… Luego terminaremos esto, ¡continuando con nuestro grandioso reportaje de riesgo extremo! en estos momentos nos encontramos caminando en dirección a la habitación del horror donde todo puede suce ¡ouch!- un golpe la detuvo.

-Te he dicho que esperes a que alguien te abra la puerta… ¡respeta la privacidad de los demás!- regaño la mujer en pijama tomando aún la perilla de la puerta abierta.

-Ya ya, con calma Signum- la rubia apareció tras ella tomando su mano suavemente.

-…- miró de reojo a la que tenía su mano aprisionada entendiendo lo que ésta le decía con la mirada- …buenos días- dijo a la castaña intentando guardar la calma.

-¡Y señores con esto tenemos demostrado que hasta las fieras más salvajes pueden ser domadas!-anunció Hayate a la cámara mostrando una expresión de impresión y risa.

-¡TÚ!- la pelirrosa presionó con fuerza sus puños en forma de amenaza con las ganas de agarrar a esa "niña" y hacerle pagar por todas las que le había hecho durante los últimos 2 meses.

-Vamos vamos que apenas comienza el día- se interpuso Shamal colocando sus manos en los hombros de la más alta, mostrándole una dulce sonrisa, tal vez porque no quería ver otra escena de destrucción en todo el lugar como varias veces ya había ocurrido o tal vez porque temía quedarse sin sobrina un día de esos.

-…-

-¡Es verdad!- llamó la pequeña pelirroja con voz potente captando la atención de la otra y sonriéndole de forma cómplice.

-Mh- sonrió con malicia – entiendo- dichas esas palabras la mayor saludó al muchacho que seguía en el sofá y después comenzó a caminar nuevamente a la habitación.

-Oye por cierto, ¿qué cosas te Hace Shamal para que tu apariencia acabe de ese modo?- cubriendo su boca por la risa que le daba, la que seguía en el suelo señaló los botones desabrochados de la camisa.

Como respuesta se pudo escuchar en todo el departamento el azote de una puerta y un grito de enojo del otro lado.

-Etto…. Hayate-chan no debería ser tan mala con Signum- la rubia comenzó a bajar los escalones saludando al muchacho que esperaba al final.

-Lo que no entiendo es por qué tú no te enojas Shamal-.

-…- un ligero rubor apareció en las mejillas de la rubia que inclinó ligeramente su rostro a causa de la sonrisa boba que tenía en esos momentos.

-…E… mejor lo olvido- la castaña se acercó a la pequeña que estaba viendo el televisor y se quedó ahí inmóvil… como piedra.

Y así era, durante la mañana cuando ella despertó su compañera tenía todos los botones abrochados, lo recuerda perfectamente, pero en esos momentos antes de que ellos llegaran de algún modo inconciente el dulce aroma floral que despedía la pelirrosa ocasionó que ella poco a poco desabrochara esos botones; razón por la que le advirtió de ellos poco antes de que Signum saliera a callar a la castaña… pero al parecer no lo notó.

--

-Ne Tea, ¿crees que Naoha-san esté bien después de lo que le ocurrió el viernes?

-Subaru, hace unos minutos estabas hablando de lo delicioso que estaba el helado…- dijo con cansancio la pelinaranja tomando asiento en una de las tantas bancas que rodeaban el parque.

-¿Qué te parece si vamos a visitarla a su casa? Fate-san me dijo donde vivía, podríamos comprar algo para llevarlo y comerlo juntas ¿qué te parece?- sonreía con gran emoción mientras se levantaba precipitadamente del lugar donde estaba.

-Oye oye, primero me sacas a caminar en un día con demasiado sol, luego me haces comprar ese helado que no has terminado de comer… ¿ahora me vas a decir que yo compraré un obsequio que no siendo conforme con tus golosinas planeas comer en su casa?- reprendió la chica de coletas.

-… pero creo que sería bueno ir a visitarla… - puso su mejor cara de perrito abandonado, de esas a las que su amiga no se podía negar.

-… está bien está bien pero quita esa cara de niña llorona que tienes-.

-¡Sí!-

La pelimorada se abalanzó contra la otra que había comenzado a caminar hacia alguna dirección desconocida.

Entre risas y gruñidos caminaban una siempre abrazando furtivamente a la otra, el día de hoy a visitar a una amiga y pasar un poco más de su preciado tiempo juntas.

-¡Subaru pesas!-

-Jajajajaja Teaaa te quiero- y ese abrazo que siempre acompañaba aquellas anheladas palabras.

-¡Oye! ¡¿q-que…?!- la mencionada se intentaba liberar del abrazo.

Y como siempre había sido una avergonzando a la otra pero siempre logrando sacarle una sonrisa.

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El último vaso era colocado en la mesa, la persona que lo había llevado tomó asiento y se dispuso a comenzar.

-Vita, ya te dije que no debes comer tantos dulces durante el desayuno, ya no eres una niña pequeña- llamó su hermana desde la cocina.

-¡Pero sigo siendo la más pequeña de todos!-.

-Ne Vita-chan he traído algo especial para ti - llamó la mujer de ojos violáceos saliendo de la cocina y llevando entre sus manos un panecillo de chocolate cubierto con chispas de colores.

-Shamal no deberías consentirla tanto – llamó la mujer de cabellos rosa entrando al comedor con una toalla frotando su cabeza.

-¿N? ¿Lo dice mi tía favorita, la que siempre nos regalaba dulces a mi hermano y a mí? ¿La que nos llevaba a los parques de diversiones y nos enseñaba juegos peligrosos para nuestra edad? Jajajajajajajaja eso parece broma-.

La castaña llevaba un plato a la mesa colocándolo donde había sido puesto anteriormente el vaso.

-…-

-Hayate, tú también compórtate por favor, no quisiera pagar un funeral-.

Por su parte el hermano mayor se quitaba un mandil color verde azabache que al instante arrojó contra la mediana que se acercaba a la cocina, mismo lugar del que él estaba saliendo.

-Pero lo que dice es verdad- apoyó la menor -el otro día Signum me llevó a mph…hnp mhp-.

-Vita…. Si quieres seguir yendo será mejor que tomes asiento y estés quieta-.

La mencionada cubrió la boca de la pequeña niña evitando que dijera una palabra más, unos instantes después la pequeña pelirroja golpeaba en vano a la pelirrosa con su conejito, intentando hacer que la soltara.

-Uy, ese lado de ella es el que más miedo da, insisto ¡¿qué le viste?!- preguntó señalando con gran intriga a la que llevaba en uno de sus brazos a la menor de la familia.

Una vez estando todos en la mesa, se dio inicio al desayuno que cada fin de semana realizaban, así era desde que ellos eran pequeños, así era como lo recordaba siempre la pequeña niña de once años, una familia muy unida, muy ruidosa y muy feliz.

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-M… etto ¿Nanoha?-

Por otro lado la chica de ojos rojos se encontraba en el dilema de despertar a su "responsabilidad", el problema era que la situación no mejoraba.

-Quiero decir, ya toqué la puerta, por favor despierta o tendré que… m…. tendré…

Vamos Nanoha despierta, el desayuno ya está listo-.

Y no iba a cambiar, hasta que la otra despertase.

-Muy bien contaré hasta tres, y si no respondes antes de que termine de contar entonces entraré sin tu permiso ¿de acuerdo?, por Dios Fate ¿con quien estás hablando?- se daba pequeños golpecitos en la cabeza después de todo sabía que la otra no iba a responder.

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-Ne Hayate me preguntaba ¿cómo está Nanoha-chan? Dijiste que Fate-chan se haría cargo de ella-.

-Sí, Fate-chan insistió al parecer porque "alguien" le dijo que debía hacerse responsable- miró de manera fulminante a la que le había hecho la pregunta, que no era ni mas ni menos que Shamal.

-A propósito, ¿cómo se encuentra respecto al otro asunto?- preguntó desde su asiento la mujer más alta.

-M… de eso no hemos hablado, no quiero arruinarle el día, ya sabes ya sabes, me gusta disfrutar cuando se ve así de contenta jejeje- agitaba la mano nerviosamente, disimulando una sonrisa que a nadie logró engañar.

-… - un suspiro por parte del único varón en la mesa, un sorbo al vaso con jugo de naranja que había frente a él y unas palabras que rompieron el silencio en el comedor –ya terminé… Son casi las once del día creo que va siendo momento de que salgamos de casa o se nos hará tarde-.

-¡Siiiii!- gritó con emoción la niña quien comía con alegría el pastelillo que su tía rubia le había regalado.

-De acuerdo, ¡yo quiero el asiento de copiloto!- se levantó velozmente la castaña corriendo en dirección a la puerta.

-¡Oye no se vale! – gritó la menor corriendo tras ella.

-Pero cuando veníamos tú estabas en el de copiloto así que ahora me toca a mi- la castaña cerró la puerta del deportivo azul y encendió la música subiendo todo el volumen para no escuchar los berridos de la pequeña pelirroja que intentaba abrir.

-Bien entonces nosotras iremos atrás de ustedes – llamó la pelirrosa abriendo la cochera.

-De acuerdo-

Un deportivo rojo salió de la cochera con la rubia al volante.

-¡¿Zafira puedo ir con ellas?! –

-Por mi no hay problema, pero debes preguntarles-.

-Signum ¿verdad que puedo?-.

-Por supuesto- una sonrisa llena de malicia fue intercambiada entre ambas, la que estaba escuchando música no imaginaba que una conspiración en su contra se estaba creando.

-Si partimos ahora llegaremos allá a las once- dijo Zafira mirando su reloj de mano.

-Me parece buena hora- acompañó Shamal abriendo la puerta del asiento de copiloto.

-Pues en marcha-.

Los motores encendieron y unos instantes después ambos deportivos se encontraban ya rumbo al lugar de siempre.

-Ne Vita-chan-.

-¿Qué cosa?- preguntó la pequeña mirando por la ventana los edificios que dejaban tras el camino.

-¿A qué lugares te lleva Signum cuando salen?-.

Por unos instantes el auto se tambaleó de su camino.

-Parques de diversiones, centros de video… tú sabes, lugares para niños- dijo la que iba al volante.

-Signum, los centros de video no son lugares para ella, los parques de diversiones no son aptos para ustedes dos solas… y debo recordarte que le pregunté a Vita-chan, ¿cierto Vita-chan?-.

-Ambas quedaron petrificadas, ¿a caso ella sabía de los lugares que éstas visitaban a escondidas?... sí, al parecer lo sabía.

-¡¿Zafira puedo irme contigo?! –.

-Oye oye, soy Hayate y no grites, recuerda que él está conduciendo…-.

La pequeña pelirroja tenía un walkie talkie entre sus manos temblorosas escuchando la voz de su hermana que se notaba aburrida.

-¡Hayate cambiemos de auto por favor!-

-Calma calma ¿de cuando acá dices por favor? Luego dirás gracias… - por su parte la que iba en el deportivo azul estaba recostada en la parte trasera del auto, definitivamente su hermano no tenía novia por ser siempre tan aburrido.

-Y bien… ¿esta vez que hiciste?- preguntó con intriga

-¡No hice nada lo juro! - la niña se escuchaba desesperada- .

-Lo lamento por ti ¿sabes? ¡Oh! mira aquí tengo un dulce y es uno de esos de sabor amargo que tanto te gustan, bieeen, me lo comeré-.

-¡No te atrevas, esos dulces son mios! ¿Eh? …no… Shamal espera… - la comunicación se vio interrumpida.

-¿Vita?...-.

-Ah, lo lamento Hayate-chan, Vita-chan está molestando a Signum y creo que está llegando a su límite-.

-¿En serio?- al escuchar esto se levantó y se asomó por la ventana trasera encontrando que ellas poco a poco se iban quedando atrás.

-¡¡Es mentira!!- al fondo se escucharon dos voces muy conocidas por Yagami y por el tono que usaron se habían vuelto a meter en problemas.

-Gomen Hayate-chan tengo que cortar la comunicación-.

-De acuerdo de acuerdo, diles que las compadezco, también diles que es mentira jajajajaja- dicho esto la comunicación se vio interrumpida y el deportivo rojo dejó de verse a lo lejos.

--

-Ne Fate-chan, gracias por el desayuno, sabía muy bien, nyahahaha es más me recordó a la sazón de Onee-chan-.

-…-

Finalmente la castaña había despertado luego de largo rato de que llegara la rubia, por fin ésta pudo entrar al cuarto y arreglar dentro, llevando a la castaña a cualquier lugar que le pidiese hasta que un rugido en el interior de su estómago dio aviso de que tenía hambre, después de todo no había desayunado aún.

-Tu hermana lo dejó hecho para el momento en que despertaras-.

-Oh, ya veo, nyahahaha –.

-Jeje- en realidad la rubia no entendía por qué la chica que tenía frente a ella siempre sonreía así, de esa manera tan natural y alegre pero con tristeza en lo más profundo.

-Um… ¿Nanoha…?-.

-Dime Fate-chan- la castaña escuchaba y miraba atentamente a la que estaba frente a ella, dándole su mejor sonrisa.

-Perdona la falta de respeto pero hay algo que me ha pasado por la mente- un corto silencio transcurrió mientras las orbes carmesí miraban el techo, las paredes, los retratos, buscando las palabras para su pregunta- ¿por qué tú…?-.

Ding Dong

-Oh disculpa, ya vuelvo-.

-Adelante-miró a la rubia desaparecer tras la puerta.

-¡Hola Fate-san!- una voz muy animada se alcanzó a escuchar hasta el lugar donde se encontraba Takamachi.

-Subaru, qué sorpresa, Teana, bienvenidas-.

-Disculpe las molestias…-por su parte esa voz se escuchaba aburrida.

-¿Dónde está Nanoha-san?-.

-Ella está en el comedor-.

-¿Qué?, no me diga que acaban de tomar el desayuno- la pelinaranja entraba al comedor encontrando a la castaña en uno de los asientos que daban frente a la entrada.

-Teana, buenos días- saludó la castaña un poco confundida por la repentina llegada, aunque claro sin quitar esa sonrisa.

-Buenos días Nanoha-san, espero que nuestra visita no le moleste- saludó Lanster con un poco de pesimismo, después de todo había sido arrastrada hasta ese lugar casi sin su consentimiento.

-¡Hurra! Entonces llegamos en un buen momento, ne Fate-san ayúdeme con esto ¿sí?-.

-Subaru…e-espera-.

-Digame, ¿cómo la ha pasado en compañía de Fate-san?-.

-Muy bien, aunque creo que es muy pronto cuando apenas lleva dos días nyahaha-.

-… Es verdad, bueno en realidad siempre ha sido un poco difícil llevarse bien con ella hehe- mencionó memorando aquellos tiempos de la infancia entre ella y Fate.

-Ne, Tea ¿cual porción quieres?- entró Subaru seguida por Fate, ambas llevando dos porciones de pastel en sus manos.

-Bueno…- suspiró la mencionada –supongo que la más pequeña-.

-M… ¿Nanoha? –.

-¿Sí, Fate-chan?-.

-Aquí tienes- le entregó un trozo de pastel con una cereza en el centro.

La castaña agradeció mientras poco a poco un ambiente agradable comenzó a surgir gracias a las recién llegadas.

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El reloj de mano marcaba las 11:47a.m. y un muchacho de melena blanca no dejaba de dar pequeños golpecitos con su mano sobre la cajuela del auto.

-Ne, Zafira- por su parte la otra se encontraba aún dentro del vehículo comiendo una más de las tantas golosinas que su hermana menor había guardado – ¿crees que vuelvan a tardar mucho?-.

-Ah… - suspiró desanimado – la semana pasada tuvimos que esperarlas más de dos horas y terminamos yendo solos a un restaurante porque ya pasaban de las tres de la tarde…-.

-Siendo ese el caso- se levantó de su no muy cómoda cama improvisada- ¿te parece si pedimos comida a domicilio?- y sugirió mientras sacaba su celular.

-Oye…, estamos en medio de la nada… - dijo con desánimo.

-Tengo una idea- le dio una palmada con su brazo libre- ¿recuerdas aquel anunció de comida a domicilio que decía: "¡si no llega en menos de media hora el pedido es gratis!"?-.

Su sonrisa era tal que el muchacho ya imaginaba la idea de su hermana y con sólo corresponder esa sonrisa, la de la idea entendió que él estaba en total acuerdo, después de todo llevaban casi media hora esperando al otro auto, y seguro era que para cuando llegara ellos dos ya habrían disfrutado de esa comida a "domicilio".

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-Ne ne, Fate-san ¿cómo ha pasado estos días con Nanoha-san?-.

-… Subaru… recién tengo dos días viniendo a cuidar de ella, en realidad no tengo una idea clara de "cómo he pasado estos días" pero creo que "nerviosa" es un buen calificativo jeje-.

-Oh, entonces lo está pasando difícil, jajaja después de todo se trata de usted-.

-Mh supongo que tienes razón- una ligera sonrisa se asomó en los labios de la rubia.

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-Jajajajaja ¿viste la cara del repartidor? No puedo creerlo, de veras que se atrevió a venir –.

-Jajaja supongo que sí fue un poco divertido-.

-Y lo mejor de todo es que no hemos gastado ni un centavo- concluyó la chica mientras bebía la malteada de fresa que tenía su hermano.

Una montaña de comida yacía frente a los dos hermanos, y otra montaña de basura al lado de ambos; en medio de la nada, a la orilla de un camino casi oculto, rodeado de árboles y el ruido de las aves.

-¿Escuchas eso?- avisó el mayor, cerrando los ojos.

-¿M? – por su parte la otra seguía ocupada tecleando velozmente su celular.

-Parece que ya están cerca- abrió los ojos y fijó su mirada en una dirección.

Al poco tiempo un deportivo rojo hizo acto de presencia y en el interior una persona que sonreía animadamente y la otra con una mirada de enfado.

-Uy, parece que les fue mal –dijo la castaña echando un ojo a la hora, efectivamente había tardado, ya era poco más de la una de la tarde.

La castaña se puso de pie y corrió a recibir a las recién llegadas.

-Hayate espera-.

Su hermano se puso de pie y a paso tranquilo se acercó al punto de reunión.

-¡Las atrapaaaron las atrapaaaro! – canturreó de modo burlesco al tiempo que abría la puerta trasera, dejando ver a una pequeña pelirroja sumamente molesta.

-No tienes idea del monstruo que es…- dijo entre dientes la pequeña antes de salir del auto y abrazar a su hermana.

-¿Vita-chan?- llamó la rubia desde su asiento.

-¡Sí ya voy ya voy!-.

-Ay Vita-chan a veces eres una niña muy amable-.

La pequeña niña se encontraba abriendo la cajuela y acto seguido comenzó a sacar varias cosas, como chalecos salvavidas, un cesto de comida y cañas de pescar.

-E… Etto… -.

-Parece que esta vez sí se han metido en problemas-.

Los dos hermanos miraban con confusión y escalofríos el modo en que aquella rubia de sonrisa angelical podía manipular a las dos personas con peor carácter de la familia.

-Bueno y como ya estamos todos ¡A pescar!- dijo la castaña.

-Sí- dijo el muchacho llevando en sus brazos las cosas que la pequeña había sacado.

-Sí…- dijeron en unísono y sin ánimo las que habían sido reprendidas.

-Hai- dijo animadamente la rubia.

--

-Ne Fate-san hoy no fue con los Yagami, jejeje eso lo veo un poco extraño-.

-Subaru… no estés indagando en la vida de otros- reprendió la que se encontraba a su lado.

-Teana no te preocupes, hehe, es verdad que la mayor parte de mi tiempo la paso con ellos porque no tengo algo más que hacer, pero ahora tengo que cuidar de ella así que de momento no puedo-.

-Ah, ¿entonces cuando Nanoha-san se recupere volverán a salir como siempre?- preguntó con emoción.

-Así es, y por la sonrisa que muestras también tienes razón, invitaré a Nanoha, después de todo es amiga de Hayate-.

-Fate-san…-.

-Etto… pensé que Nano…mph…-.

-¡Subaru! Que no indagues tanto….- la pelinaranja tenía cubierta la boca de su amiga, siempre era igual diciendo cosas innecesarias.

-Mh ustedes no cambian- acto seguido guardó su celular, mientras una de sus manos se posaba suavemente en la cabeza de Nanoha quien se encontraba durmiendo recostada junto a la rubia que funjía como almohada en ese momento.

-Ya regresé, ¿Nanoha?- desde la entrada una voz conocida para la rubia se hizo notar seguida por unos pasos que se acercaban al lugar.

-Niyuki-san, bienvenida- dijo cordialmente.

-Hola Fate-chan, ¿o? veo que hay más visitas jeje-.

-Sí, mucho gusto, etto… ¡soy Subaru, Subaru Nakajima!-.

-Subaru… no grites tanto, - se puso de pie – me llamo Teana Lanster-.

-Encantada de conocerlas, seguramente ustedes también son amigas de Nanoha-chan.

-¡Sí!- dijeron con entusiasmo.

--

-¡Hayate, Hayate, mira!-

-¿M, qué pasa Vita-chan?-.

-Mi caña se está moviendo-.

-¡¿Qué?!- exclamaron todos.

-Debiste ir a detenerla- dijo su hermano poniéndose de pie.

-¡Es la cuarta a la que le pasa esto, debiste aprender con la primera!- dijo la pelirrosa bajando una pequeña colina.

-¡Dense prisa o no habrá comida!- desde la misma colina gritó la rubia a los que se encontraban siguiendo la caña de pescar que flotaba en el agua.

-Jajajajajajajajaja Vita-chan, los vas a matar- la castaña bajó tranquilamente la colina hasta un bote que se encontraba cerca y con toda calma se adentró al gran lago donde se encontraba flotando la caña de pescar – ya la tengo, tranquilos-.

-¡Hayate, Hayate!-

-¿M, qué pasa Vita-chan?-

-Las cañas de Signum y Zafira se están moviendo-.

-¡¿QUÉ?!- gritaron al mismo tiempo los mencionados y acto seguido se echaron a correr en dirección del lugar donde habían estado sus cañas.

-Ne, Vita-chan- llamó la mediana desde el bote del que estaba bajando, -¿estás grabando esto?-.

-Jejeje, desde que lancé sus cañas al agua-.

-Jajajajajajajajajajajaja, eso está genial-.

-Peor me Hubiera gustado que Fate estuviera con nosotros- expresó de manera triste.

-¿Por qué? – inquirió su hermana.

-Porque así es más divertido, Fate también hace bromas muy divertidas-.

-Jajajajaja cierto, pero por ahora está cuidando a alguien así que no puede, dijo tomando su celular con presión- pero dijo que te manda saludos y que espera pronto poder pasar el tiempo con nosotros-.

-A mi no me importa mientras no sea un familiar suyo, es como si nadie la…–.

-¡Vita!-.

-¿Hu?-.

=POCK=

-¡Oye! ¿Por qué me arrojas eso?- se cubrió la cabeza quejándose por el dolor.

-Porque hay muchas personas que se preocupan por ella, y su familia también, además no nos afecta que ella no esté el día de hoy con nosotros ¿o sí?- sonrió de manera dulce a su hermana y comenzó a caminar hacia el lago – además en cuanto pueda volverá a pasar el tiempo de siempre con nosotros y sabes que así lo hará-.

-Hayate- la pequeña corrió y tomó el brazo de su hermana.

-Después de todo este es un día como todos los demás, un día cualquiera-.

-¡Hayate-chan, Vita-chan, la comida está lista!- llamó Shamal desde la colina donde había una parrilla.

-¡Sí!- ambas comenzaron a caminar hasta el lugar de encuentro y a sus espaldas llegaban los otros dos totalmente empapados y con sus cañas en mano y junto al bote un señuelo de pesca con una H grabada en él.

-Ups, veo que ahora les fue más difícil-.

-Callate- refunfuño la mayor del grupo.

-Hayate, ya te lo dije, no quiero un funeral- dijo el mayor secando su cabeza con una toalla.

-¡Ha! Y lo tengo todo grabado jajajaja- mostró parte de la grabación a los presentes.

-Mocosa malcriada… ¡estás muerta!- la pelirrosa comenzó a perseguir a la castaña hasta que la segunda entró a uno de los autos y cerró completamente.

-¡Signum!- regañó la rubia que se encontraba atrás de ella.

-Y como pueden ver, una vez más, hasta las fieras más tenebrosas pueden ser domadas, esto ha sido todo por hoy, vuelvan a sintonizarnos a la misma hora todos los días. ¡Reportando desde la zona Yagami, Hayate Yagami Woooo!- desde afuera la dueña del deportivo rojo se alejaba en dirección a la mesa de campo.

Una vez finalizada la grabación se acercó a la mesa de campo donde los demás la esperaban para comenzar a comer.

-*-*-*-*-*-

Bueno aquí dejando otra huellita más, poquito a poquito mi historia comenzará a tornarse en diferentes situaciones, y vaya que me cuesta escribir… u.u pero bueno, es un proyecto que sí quiero acabar así que nos vemos en la otra entrega y saluditos a quien corresponda ¡Woooo! :3. por cierto habrá más de Sig-Sham, jejeje juegan un papel importante en esto.

Ahora sí, sin más me retiro a escribir un poco más y agradeciendo se tomen su tiempo para leer n.n y por favor ayudenme a mejorar, todos los detalles son bien recibidos o.o