Todos los personajes le pertenecen a Riot Games
"Refuerza los lazos"
Siempre quise decir esto:
"El momento ha llegado"
¡Qué bien se siente decirlo!
¡Bien! Lo estas logrando poco a poco y ahora toca uno de los pasos más importantes luego de hacer que te extrañe un montón. Acercarse.
La cercanía ganada es fundamental para el siguiente paso, pues podrás compartir momentos únicos a su lado, ya sea por su iniciativa o simplemente por la casualidad de las circunstancias.
¡Asegúrate de besarlo hoy o no lo harás nunca!
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Shyvana leía su desgastado texto abrazándolo y dando giros sobre su alfombra nueva como una joven enamorada. La bata de lino bailaba al aire junto a ella pero al parecer éste se molestó por los giros y la hizo tropezar haciéndola caer directamente sobre sus sabanas; a ella no le importo, rio con más fuerza mientras sostenía y escondía el rostro en una almohada cercana que reducía su tono de voz.
- Lo amo... lo amo... lo amo... lo amo...
Susurraba una y otra vez recordando todos sus sentimientos y la noche anterior; el culpable de todo esto era él. No solo le había dicho que la extrañaba, sino que le había preparado una bienvenida, le regalo un hermoso collar que representaba su dedicación y le brindo su pecho y sus abrazos casi toda la noche.
Y por si eso fuera poco, también la acompaño en un carruaje hacia la Torre del Guardián donde en el trayecto y para su vergüenza, se había quedado dormida. Aun así, fue más grande su sorpresa al despertar pues, lo que vio ahí, jamás lo habría soñado o imaginado nunca.
Su ventana estaba reparada, las alfombras viejas de las cuales siempre posponía su lavado fueron reemplazadas con unas de color rojo y dorado. Su pequeña estantería estaba repintada y su cama tenía un colchón nuevo. Pero lo que más le sorprendió no solo fue el no encontrar su antiguo ropero sino que este fue totalmente cambiado por un gigantesco armario que ocupaba su lugar.
Los galantes vestidos, ropa de verano e invierno, prendas informales, formales, atiborraban el mueble que antes solo contaba con un enorme camisón celeste. Siendo opacados también por la armadura de gala que relucía majestuoso junto a ella, aunque éste no tuviera facultades mágicas.
Se sentía materialista sí, pero todo esto no era nada comparado con la sensación de escuchar esas palabras… también te extrañe, mucho.
Milagrosamente un consejo del libro había funcionado, y por esto Shyvana había recuperado gran fe en él, sintiéndose atraída a ejecutar lo que seguía.
La semana siguiente todos sus esfuerzos fueron vanos pues el deber siempre impedía o interrumpía sus momentos a solas; como las masivas reuniones en mesas de guerra en que hablaban acerca de extraños movimientos de tropas noxianas por Shurima, soldados maldecidos en las costas oestes del reino y también sobre los diferentes ataques de salvajes del sur y del norte de la ciudad.
La dama dragón por su parte, siempre mantenía guardia en palacio o era mandada a supervisar las torres más altas aprovechando su buena vista, esto la molestaba claramente. Aunque una casualidad extraña paso la segunda tarde dando solución a ese dilema.
En su vigilancia había divisado y capturado a un delincuente que intentaba robar armas de un cuartel, ella lo derribo cuando huía y rápidamente lo llevo a su guardia; el suplente a cargo le dijo que su superior estaría en el palacio real más precisamente en una reunión con los líderes de la ciudad...
Ella no dudo ni un instante en llevar a su captura allí pues, con el simple paso por sus pasillos y sus enormes ventanas logro divisar al dueño de su corazón.
Ambos compartieron un saludo y una sonrisa cómplice.
Shyvana trato de pasar por allí lo más lentamente posible pero su tiempo termino segundos luego. Una idea recorrió su mente al encerrar a su malhechor en una celda.
Esa semana se habían reportado casi cincuenta intentos de robo en la ciudad... y todos fueron capturados por la alerta guardia de Shyvana...
Si bien las miradas correspondidas elevaban aún más el ánimo de Shyvana, este ánimo quebró el quinto día en que su mirada y su saludo no fueron correspondidos. El príncipe había cambiado a una actitud pensativa y preocupada… La dama dragón pensó que tal vez los días de afecto habían pasado dando por terminado El momento que señalaba el libro.
La frustración de esto se incrementaba al saber que no tenía avances mientras que, contrariamente a ella, su amiga hechicera no dejaba de hablar acerca de lo maravilloso que era su futuro prometido.
Tuvo sentimientos encontrados con la situación de su compañera pues lastimosamente esto estaba afectando a su cargo de consejera en Artes Arcanas. Su distracción para con su materia fueron notados por todos, especialmente por la persona con más autoridad en todo el reino. El mismísimo Jarvan III.
Dadas sus observaciones y por recomendación de su esposa opto por una solución poco drástica; en vez de una radical destitución debía ir a su villa familiar a los limites norte del reino, donde debería permanecer bajo la tutela de su madre. Además, el aire frio de las fronteras del Freljord enfriaría su cabeza lo suficiente como para que al regresar, ejerciera su función de manera correcta.
Claro que la preocupación por volver con la mujer más estricta de todo el reino mantenía nerviosa a Lux, quien solo tuvo el consuelo de su amiga de ojos ámbar, mas no de su hermano por considerar que las decisiones reales no se podían desobedecer.
Aun así, la fortuna persiguió a Lux más no a Shyvana ese día, ya que, con el movimiento de influencias y debido a una corta sesión de ciencia con el rey y reina, la dama luminosa había conseguido un permiso más para su mejor acompañante.
Claro que ella se negó al instante, pero cambio de idea al pensar en un intercambio por su compañía y protección – Lux pensó que su madre no le gritaría frente a su mejor amiga – y pidió a cambio, el dinero suficiente para comprar algo de su villa.
La dama luminosa aceptaría cualquier cosa que la protegiera de su madre.
Shyvana estaba parcialmente emocionada por dicho viaje, en parte odiaba la idea porque tener que salir de la ciudad nuevamente y dejar de verlo; pero también agradecía el suceso ya que no podía avanzar ni un solo paso y la terrible incomodidad que sentía al no corresponder tantas atenciones la llenaba por completo.
Quien sabe, tal vez en la villa de Fossbarrow alcanzaría a comprar algún bonito recuerdo, aunque se vio algo decepcionada ya que cualquier cosa que ella elegiría seria poco comparado con los obsequios que había recibido de él.
Shyvana contemplaba el horizonte desde su balcón con tristeza ¿Cuándo se había vuelto esto un intercambio de regalos? ¿Era así como debía acercarse o recuperar la cercanía? ¿Era este un proceso correcto entre un amor verdadero? ¿O es que estaba siendo demasiado materialista?
Las preguntas cesaron cuando escucho unos ligeros golpes en su puerta, abrió y descubrió a un mensajero con una carta de su compañera de batalla que indicaba que había surgido un imprevisto con un ser oscuro en el sótano de la Escuela Elemental de Magia; esto era una excusa vieja pues la rubia ya había usado la misma razón para que ella se adelantase un par de veces en anteriores ocasiones.
Recogió algo molesta su maleta donde únicamente tenía su blusa de dormir y partió hacia la dirección de una de las casas Crownguard que le señalo su amiga indicando que el carruaje partiría luego del anochecer.
Al llegar reconoció el escudo familiar de Lux en un edificio pero por dentro éste estaba desierto. Sin nadie a quien preguntar por su destino, camino hacia donde vio los vehículos estacionados; eran tres y dedujo que el que estaba listo era el que la llevaría. Le pareció extraño encontrar ropa abrigadora y suministros para un viaje que se suponía debía ser corto pero le restó importancia y acomodo el sillón amplio incorporado convirtiéndolo en una cama parcialmente cómoda.
La hora de su partida se empezaba a retrasar y el cochero no llegaba, aun así esto le dio tiempo a reflexionar acerca de sus sucesos, y algo que había dejado atrás como era el discurso que le había dicho ese dragón celestial que por poco la asesinaba. ¿Era verdad que su amado príncipe la correspondía? ¿El la había escogido únicamente por sus habilidades y no así por ser solamente ella? ¿Qué pasaría si fuera una simple humana? ¿La querría de todas formas o se convertiría en un estorbo sin razón para él?
¿¡Rayos, porque ahora tenía ese tipo de dudas si es que había dejado todos esos tormentos atrás!?
¡Se suponía que confiaba completamente en su príncipe!
Para cuando Shyvana intento dejar de pensar en aquellos tormentos internos, alcanzo a darse cuenta de que el vehículo ya se estaba moviendo y la conducía a su destino.
La incomodidad y molestia generada por esas dudas la persiguió hasta quedarse dormida.
Soñar que caía a un lago de agua helada no fue una bonita manera de despertar, pues al hacerlo descubrió que por reflejo había intentado agarrarse de algo y en su labor desgarro levemente buena parte del asiento convertible.
Abrir sus ojos ámbar y sentir la brisa helada que traspasaba por la sabana le recordó donde estaba, el viaje que debía terminar al inicio del amanecer se había prolongado bastante. Asomo la vista por una pequeña rendija que hacía de ventana con curiosidad pero sintió algo raro al divisar un ambiente cargado de nieve.
- Un momento... Fossbarrow debería tener prade- ¡Ah!
Como si el vehículo que la transportaba hubiera sentido que lo descubrieron, incremento su velocidad vertiginosamente. Durante esa bajada sintió algo parecido a la falta de gravedad que presenciaba cuando volaba. Choco con las paredes de madera e hizo un desastre en las cosas al intentar agarrarse de algo.
El agitar se detuvo, pero siguió manteniendo una buena velocidad sin importarle la carga que portaba, la senda que recorría se sentía resbaladiza, por lo cual el carro se movía ondulante en ocasiones haciendo elevar más su enojo cada vez que su cabeza chocaba con una pared o era víctima de los golpes de su propia maleta.
- ¡Oye ve con más cuidado idiota! – reclamó al cochero, pero al parecer no la oyó. Molesta aún, empezó a golpear los muros de madera intentando llamar la atención de ese cochero que, en vez de conducir para la realeza, tal vez debería dedicarse a las competencias clandestinas de carrozas. Esta acción al parecer dio resultado pues el vehículo reducía levemente la velocidad en lo que parecía un territorio más plano hasta detenerse.
Shyvana aun furiosa al fin pudo recuperarse del tremendo agitar desde el suelo de la carroza. Escucho los pasos del conductor acercarse por detrás; era su oportunidad para darle un buen y merecido regaño. Se levantó como pudo y tomo del suelo una bota que hacia aparición oportunamente.
La puerta se abrió y Shyvana arrojo la bota directamente al rostro del cochero.
- ¡Acaso no sabes que transportas gente muchac-! – se detuvo cuando la sorpresa de quien era la golpeo tan fuerte como esa bota – ¿¡Majestad!?
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El viento helado traído de las cordilleras soplaba frente a ellos agitando continuamente sus capas de piel, ambos estaban sentados juntos mientras eran mecidos por el constante movimiento de la carreta. En un silencio absoluto...
La culpa de haberlo golpeado sin saber quién era, la embargaba y por esto no mencionaba ni una palabra, pero lo veía de reojo constantemente; pero él permanecía con un semblante serio. ¿Estaría enojado? ¿Seguiría preocupado? ¿Qué plan tenia ir en rumbo norte? Pero la gran pregunta que surcaba en su cabeza desde que lo vio era: ¿Qué hacía viajando completamente solo?
Recurrió a su valor para hablar, pero se detuvo de hacerlo justo cuando tenía abierta la boca, la palabra que iba a decir cambio a un mhhh aclarando su garganta. Intento hacerlo otra vez, pero de igual forma no lo logro. No hizo un tercer intento, solamente miro al su alrededor tratando de deducir su destino soltando por ultimo un frio suspiro.
- Creí que ahora estarías disfrutando los placeres que brinda Fossbarrow.
Ella abrió los ojos sorprendida de dicha frase; le tomo algunos segundos el formular una respuesta pero al final contesto evitando mirarlo a los ojos.
- Y... y yo te imaginaba entrenando en el palacio – dijo disimulando una sonrisa mientras recogía su cabello por sobre su oreja, continuo remarcando lo obvio – creo... que me equivoque de carruaje.
Jarvan bufo en una pequeña sonrisa audible para ella.
- Lo siento, pero no puedo dar la vuelta.
- Es muy urgente – susurro en tono interrogante.
- Muy urgente.
Shyvana mantuvo silencio, ella solo era una guardia real y no tenía permitido cuestionar las órdenes superiores, pero la mujer dentro de ella pedía respuestas; si, antes le había guardado secretos y nunca se había sentido molesta; pero esta vez creyó que una huida al norte en completa soledad escapaba a sus acciones y la llenaba de un enojo un tanto particular. Tal vez no le tenía suficiente confianza... incluso ella en su viaje a Targó-
- Hay una tregua – soltó de repente.
Shyvana levanto una ceja bastante confundida con una frase que no tenía sentido. Con rapidez él volcó su mirada en ella.
- Hicieron la paz – dijo con suavidad – necesitan a un diplomático en el norte.
La dama dragón armo las frases formulando el porqué de su viaje al salvaje Freljord.
- Siento no habértelo dicho antes, fueron órdenes directas de mi padre – término en tono culpable.
Sintió como su corazón se estrujaba, una punzada en el estómago la obligo a bajar la vista mientras sostenía con fuerza sus rodillas. ¡Maldición! La comparativa con su viaje de hace una semana no tardo en invadir su cuerpo de culpa.
¿Ella le había contado algo acerca de lo que encontró en Targón?
No.
Shyvana imploraba internamente olvidarse de aquello. El miedo se apodero de ella al saber que podía perder, y la malintencionada responsabilidad de la protección planetaria había caído bajo sus hombros. El miedo de fallar sufrió una trascendencia a ira. La ira que siempre la mantuvo viva, que siempre le dio la fuerza necesaria para seguir adelante, esa ira que solo con mirarlo a él contenía, embargo su ser cuando Aurelion le dijo tremendas verdades dejando inquieto su corazón.
Por eso nunca deseaba hablar del tema; se negó a compartir su experiencia con su mejor amiga, con el médico especializado que le había traído su príncipe, e incluso se había negado a hablar de eso con él.
Y él no pregunto más; respeto su decisión y no había excavado en lo que Shyvana intentaba ocultar.
¿Y ella se molestaba cuando él le guardaba secretos de estado?
¡Maldición!
Bufó arrojando aire tibio al viento. Movió sus caderas cortando la proximidad con él hasta que sintió su contacto, luego apoyo su cabeza sobre su hombro en un deje de cansancio.
- Hace frio...
Cerro los ojos afligida, pero a su vez tranquila. La preocupación en el rostro de Jarvan días atrás solo significaba esto y nada más. Él respetaba su silencio, ella respetaba sus decisiones.
Jarvan dio un resoplido escondiendo una sonrisa. Jamás supo que pasaba en la cabeza de esa mujer, pero ahí estaba un misterio que le encantaba...
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El resto del trayecto fue todo, menos aburrido. Al menos para ella.
Cada ruina o colosal construcción que cruzaban daba paso a una gran lección de historia; ya sea acerca de los Vigilantes de hielo, las antiguas expediciones bárbaras y o sobre las leyendas norteñas que habían, ella siempre lo atendía admirada, y él, siempre entusiasmado.
En total confianza Shyvana, incluso conto algunas fabulas que le había narrado su padre a lo largo de su vida o en algún gélido lugar en donde se hayan escondido, claro que cuando era niña nunca supo de que huían y para apaciguar esto, su amado dragón, inventaba fantásticas historias en donde la niña protagonista, siempre terminaba viviendo tranquila en una casita en el bosque.
Tal vez esta era una de las razones por las que siempre la escuchaba encantada; recordaba la inocente felicidad que tenía antes de que su vida cambiara con la muerte de su amado padre...
El sol de mediodía apenas salía a relucir entre las nubes dando por finalizado su viaje a Rakelstake. Si bien, no fueron recibidos como se acostumbraba en Demacia, debieron adaptarse a esto pues, se suponía que era una "misión secreta". No llamaron mucho la atención debido a su indumentaria, pero algunos aldeanos sí que voltearon curiosos al ver a la mujer de cabellera y piel purpura oscuro.
La arquitectura de sus edificios era singular y se basaba netamente a las edificaciones de madera, muy diferente a las construcciones de piedra que había visitado antes; estas eran opacadas por la imponente fortaleza de Myriad. Sin embargo, ocurría algo raro en ese lugar que le intrigaba desde el momento en que llegaron.
Entre cada puesto de bebidas del enorme mercado Ihildr se podían ver pequeños grupos de enormes hombres, quienes por cuya tez y volumen parecían no pertenecer a ese lugar.
- Al parecer los Garra Invernal ya están aquí.
- Parecen muy agresivos – susurro preocupada.
- Lo son, primero traen a los berserker para intimidar, los otros habitantes son iguales a los de aquí – suspiro – se parecen más de lo que crees…
- Es un alivio que hayan logrado aceptar sus diferencias.
- Claro que lo es, pero esa costumbre freljordiana de lucir fuerte no se perdió esta vez.
Con pasos de caballo seguros y miradas que les seguían, ambos llegaron a las murallas de la fortaleza, pero se les impidió el paso cuando intentaron ingresar. Shyvana quería impresionar a su príncipe intimidando al guardia pero casi se inicia una pelea cuando el guardia empezó a quitarse la armadura afirmando que no la necesitó cuando había matado a cientos de gigantes de hielo con sus propios puños; sus compañeros lo animaron entusiastas.
Pero cuando ya iba a quitarse los pantalones fue detenido por una flecha clavada a sus pies, seguido de un tremendo grito de autoridad.
- ¡Ya hombres! ¡Ya! – grito con fuerza Ashe – me disculpo por mis hombres majestad.
La reina Avarosa se acercó a los extranjeros, ambos bajaron del carruaje e hicieron una pequeña reverencia con el puño en el pecho.
- Eso no es necesario majestad. Las cosas aquí no funcionan de como en su ciudad. Síganme.
- Así que… ¿Esta es la típica hospitalidad freljordiana? – dijo burlón Jarvan en camino al castillo.
- De hecho, una buena pelea siempre es de buen augurio aquí – corrigió, luego entorno los ojos hacia su acompañante – creí que vendría solo majestad.
- Si, emm creí que, que… sería mejor la aceptación si había más de nosotros aquí.
Ashe miro a ambos frunciendo el mentón y parpadeando desconfiada.
- Bien… – continuo caminando – apresurémonos los demás ya nos están esperando.
Con pasos apresurados recorrieron los pasillos poco iluminados del castillo, éste parecía remodelado recientemente pues se podían ver varios andamios y herramientas tiradas por doquier; cuando llegaron al salón descrito Ashe se dispuso a abrir la puerta pero esta cedió hacia adelante. Le faltaban las bisagras.
- Oye, más cuidado flacucha – se quejó Sejuani sosteniendo la puerta.
- Un garra invernal quejándose, esto es nuevo – contraataco entrando con ambos – perdón por la tardanza, pero aquí lo tenemos.
Sejuani se levantó y de inmediato se acercó a Jarvan, lo estudio con su mirada presumiendo su altura y soltó un bufido con una sonrisa.
- Así que… este es el rey de los sureños.
A Shyvana le hirvió la sangre al escuchar cómo se dirigía a él, estaba dispuesta a dar un puñetazo pero su brazo izquierdo fue detenido por el varón de su lado que le brindo una mirada que transmitía un confía en mí.
- Príncipe de hecho, cuando mi padre crea oportuno ascenderé como soberano del reino – calmo los ánimos, empujo cortésmente a Sejuani y se dirigió a la mesa central – veo que todos están aquí. ¿Por qué no empezamos para lo que se me llamo mis Reinas?
Ashe lanzo una mirada burlona a su contrincante y se acomodó a lado del futuro rey, Braum que estaba detrás de ella hizo lo mismo.
- Dah, mientras más rápido mejor, principito – grito Sejuani tomando asiento - ¿Cómo se hacen esos… tratados de paz?
- Comencemos por los motivos principales del conflicto.
Cuando Jarvan ya había sacado varias hojas de papel de sus alforjas fue detenido por la voz de Udyr.
- ¿Ella también va a quedarse aquí?
Shyvana se sintió incomoda por las miradas de todos, especialmente por los ojos del ursino que no había dejado de mirarla desde que entro al lugar.
- Si, yo creo que-
- Ashe dijo que solo habría uno… – arrastro Sejuani desconfiada.
- Lo siento majestad, creo que esto es material muy delicado y que solo nosotros deberíamos saberlo – susurro culpable Ashe.
El lugar se llenó de silencio absoluto, Jarvan se puso de pie e intento ir hacia Shyvana pero fue detenida con su mano pidiéndole que se detuviera. Ahí una gran risotada resonó en la habitación.
- Ja! Bien, salgamos niña. Dejemos a los humanos solucionar problemas de humanos – dijo Volibear levantándose e invitando a Shyvana a salir del recinto, ella se dio vuelta y lo despidió con una sonrisa. Acomodaron la puerta y caminaron por el pasillo saliendo de la fortaleza.
- ¿Cuando fue? ¿Un mes? ¿Dos semanas?
La dama dragón estaba confundida, no entendía ese tono de voz.
- No sé de qué estas-
- Lo sabes, y muy bien – la observo y empezó a olfatearla - ¿Dos semanas verdad?
Lógicamente Shyvana se alejó de un salto y se puso en guardia cuando sintió el hocico húmedo en su oreja.
- Ya serénate mujer, no voy a decírselo a nadie – grito alejándose con pasos cortos.
Ella recordó todo lo sucedido en Targón y lo alcanzo corriendo.
- ¡Espera! ¿Cómo sabes eso?
- Soy un chamán, los espíritus actúan de manera diferente cuando sucede algo en Runaterra – luego se detuvo y se sentó en la nieve con la vista clavada en las primeras carretas garra invernal que llegaban a la ciudad – Ummm no sé qué hayas visto o hayas echo allá arriba pero… – suspiró – pero gracias por habernos dado una segunda oportunidad…
La dama dragón veía al ursino consternada, una extraña casualidad la había enviado ahí. Caitlyn le había dicho "confía en tus instintos" y gracias a esto logro retrasar una gran catástrofe… aunque poniendo su alma a cambio.
- No lo hice por ustedes… – dijo recordando por quien lo hizo.
- Lo sé – murmuro con media sonrisa – Pienso que deberías mantenerlo en secreto; cuando un profeta predice el fin del mundo, nunca le va bien. Ah sí y cuida bien a tu hombre, que los freljordianos no son muy amigables cuando se mantienen encerrados mucho tiempo.
Shyvana se quedó quieta en su sitio mientras veía al ursino adentrarse en el bosque y su rostro cargo de rubor cuando menciono a su príncipe.
- "¿¡Mi hombre!?"
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Sentada en la cima del castillo, Shyvana de brazos cruzados, veía la enorme fila de carretas y viajeros llegar a Rakelstake, el cansancio se reflejaba en su paso, pero alegría adornaba sus caras. El éxodo de personas se extendía por un camino hasta donde podía ver.
Demacia era un lugar que la había enamorado por su cultura pacifica, el compañerismo y la solidaridad de cada habitante, y no lograba entender cómo es que una cultura como la del norte podía permanecer luchando tantos años que ya ni recordaban el origen del conflicto.
Suspiro frustrada y molesta.
- Siempre que te busco te encuentro en un lugar alto – dijo Jarvan apoyándose pesadamente en la roca, siguió con tono culpable mirando el horizonte – siento, siento lo de antes…
- No es algo de lo que disculparse… – susurro y luego formo una sonrisa – entiendo tus responsabilidades, no tienes que decir nada.
Jarvan sorprendido gestó un rostro asombrado que se transformó en divertido.
- Había preparado un gran reporte de los hechos para ti…
Shyvana contuvo una carcajada y lo miro un instante, luego se enfocó nuevamente al contingente de personas. Él la imito.
- No se ha hecho una unión así de grande en décadas… Ja apenas si recordaron como festejar una alianza – luego Jarvan soltó un bufido y continuo nervioso – Emm… Harán un gran banquete mañana en la noche… se están preparando muy bien, con mucha comida y baile, algo parecido a lo que se hace en nuestra ciudad... emm... bueno... y me preguntaba si…
El cuerpo de Shyvana se tensó al instante y se giró hacia él, el príncipe estaba demasiado nervioso y balbuceaba sin cesar. ¿¡Le estaba invitando a una cita como la anterior vez!?
- No, no, estoy seguro que quieres partir de nuevo a… - no pudo terminar pues se detuvo al admirar la confundida y tímida mirada que el rostro de la dama dragón reflejaba, con un rubor creciente que ni Freljord podría enfriar.
La combinación de colores ámbar y esmeralda que relucían sus orbes se perdió en el tiempo, y ni la nieve que caía a su alrededor desenfocaba su atención.
- Mhmm – carraspeo una persona detrás de ellos aclarando su garganta – Siento interrumpirlos majestad, pero los preparativos para la caza de mañana empezaran dentro de poco. ¿Decidió quedarse?
Entre los tres se mantuvo un silencio que duro tres segundos.
- Si – respondió Shyvana con rapidez – Si... nos quedaremos. ¿Verdad?
- Claro – adhirió Jarvan observándola – prepare todo mi Reina, bajaremos enseguida.
Ashe se retiró después de mirarlos confundida pero al hacerlo y de espaldas a ellos dibujo una sonrisa maquiavélica…
Los "preparativos" de la cacería fue más bien un entrenamiento conjunto entre ambas tribus, la idea principal de todo esto era amenizar la tensión de ambas partes incentivando la camaradería. Todo esto se lograba compartiendo métodos de caza y disfrutando a la vez buenas jarras de hidromiel de ambos bandos para confraternizar. Aunque claro que era una invitación netamente para beber…
Si bien, los berserkers de Sejuani disfrutaban demasiado de las bebidas, los hombres a cargo de Ashe presumían su destreza con las armas de largo alcance. Los niños Avarosa no dejaban de mirar al cambiapieles ni dejaban de tratar de robarle sus orbes, ni tampoco dejaban de intentar subirse a Volibear quien a cada emboscada infantil contenía su molestia y cambiaba de posición en el enorme patio.
Era increíble ver como las destrezas de ambos bandos se complementaban a la perfección, los arqueros y cazadores avarosa enseñaban la tensión adecuada que debía aplicarse al arco y los escaramuzadores garra invernal, instruían el balanceo y fuerza usada en armas pesadas. Las reinas anfitrionas ofrecieron a ambos extranjeros aprender también las técnicas de caza, argumentando que ésta les serviría para el evento de mañana.
Sejuani intentaba instruir a Shyvana exigiendo que no se distrajera con la instrucción ya que al parecer un mayal que solo debía balancearse en el aire, era demasiado complicado de manejar y tenía cientos de miles de técnicas de uso.
Por otra parte Jarvan observaba con atención como Ashe sostenía su arco helado, y como en vez de sostener la flecha ésta posaba sobre los dedos y tensaba solamente la cuerda; dio detalles acerca de porque la posición de las plumas y la manera correcta del tezado. Aunque cuando llego el momento de la posición y la correcta respiración, se puso un poco incómodo pues la reina Avarosa exhortaba a que no dejase de mirar la postura de sus piernas ni tampoco se distraiga de la respiración de su pecho.
Claro que Shyvana estallo en celos cuando desvió su mirada hacia su príncipe y veía como Ashe se aferraba de sus brazos y se acomodaba persuasivamente detrás de él con la excusa de que sostenía mal el arma. El pomo del mayal estalló por la fuerza con que lo presiono.
- Muy bien majestad; suelte la cuerda cuando crea oportu… – Jarvan disparo, la flecha se clavó centímetros debajo del centro de la diana - Mhh… eso estuvo bien para su primer intento, trate de no temblar la próxima vez – termino Ashe en tono seductor.
- Preferiría intentarlo solo esta vez mi Rei-
El repentino sonido de un proyectil ígneo quemando el centro de la diana llamo la atención de todos los presentes. Seguido de algunos aplausos de algún ebrio de una esquina.
- ¡Ja! Tiene mejor puntería que tu, Ashe – grito en risas Sejuani.
Ashe lanzo una mirada molesta e incrédula a Shyvana mientras ella se giraba para tomar nuevamente otra arma, pero cuando estaba a punto de alzarla, fue interrumpida cuando una flecha cruzo entre sus dedos impidiendo agarrar su arma. Las miradas asesinas no se hicieron esperar entre ambas pues parecía que el fuego de sus ojos derretiría hasta el mismo Hielo Puro conjurado de Lissandra.
- Nunu, platillo.
De la nada, un pequeño disco de arcilla salió volando de una torre cercana directamente hacia el aire. Antes de que se completara un segundo volando, éste fue destrozado por una flecha de hielo que lo hizo añicos en el aire.
Los aplausos de los Avarosa admirando la puntería de su reina no se hicieron esperar, ni tampoco algunos abucheos por los Garra Invernal. Estas acciones desembocaron en un gran competencia informal de puntería, donde, ambas mujeres luchaban por su orgullo de tener el mejor ojo de águila. Los tiros con truco dominaban.
Tiros con tres flechas, lanzamientos combinados de fuego y también tiros en movimiento, eran los más comunes. Uno de los presentes se eligió voluntario para sostener la manzana en su cabeza en el momento en que la reina Avarosa lo atravesó con una flecha. Pero Shyvana perdió en esa competición, pues nadie quiso sostener la manzana cuando ella lanzara su proyectil ígneo, pues, ya habían visto lo que le podía hacer a una gallina desafortunada en el patio al dejarla lista para comer.
Ashe gano finalmente ya que obtuvo muchos puntos luego de utilizar una pierna de soporte y lanzar una flecha hacia la ventana de lo que pronto seria su dormitorio. El tiro no llamo la atención, pero lo que habían visto debajo de esa delicada tela azul que hacía de falda, quedaría para siempre en los recuerdos de todos los barbaros presentes.
La furia esta vez no fue solo de Shyvana, ya que se compartía por partes iguales con Sejuani quien, ardía ante los celos de su eterna rival.
Para recuperar la atención de sus hombres, la Ira del Invierno, se paró en medio del patio y grito a toda voz que ninguno de esos fornidos hombres podía vencerla en un combate a puños. Los murmuros y la risa de un joven le siguieron, todos se voltearon a verlo y éste fue empujado directamente a hacer frente a Sejuani en contra de su voluntad.
- ¡Que sea un combate honorable!
Sejuani grito con todas sus fuerzas, y cuando el puño ya iba a romper la nariz del muchacho este desapareció del lugar. Se había desmayado en el suelo.
- ¡Ja! ¡Tus hombres son unos cobardes Ashe!
- No hables tan pronto Sejuani. ¡Handike! Demuéstrale quien manda.
El musculoso hombre, bebió una enorme taza de hidromiel y con gran rapidez se lanzó al combate.
- Ahhhhhhh!
El combate término segundos después de haber iniciado, un fuerte golpe que le hizo dar una voltereta dio inicio y final a ese curtido rostro varonil. Los aplausos y gritos de los Garra Invernal resonaron en el fuerte de piedra.
- ¡Gendul!
- Por usted mi reina. Ahhhhhhh
Derrota.
- ¡Ronhil!
Derrota.
- ¡Murr!
Derrota.
- ¿Sigfruld? Chico, ni siquiera pesas cincuenta kilos.
- Puedo hacerlo mi reina – dijo al quitarse la camiseta – ¡Por los Avarosa!
Como era de esperar, el encuentro se parecía a un gigante quebrando un alfiler.
Sejuani, lucía una orgullosa sonrisa frente a la reina de los Avarosa. Pero cambio de rostro cuando vio al enorme hombre calvo acercarse poco a poco.
La dama dragón deseaba presumir su fuerza frente a todos los presentes y en especial ante él además también quería desquitarse por cómo se dirigió a su príncipe esa misma tarde; bloqueo a Braum el paso y camino hacia Sejuani que la miraba con incredulidad.
- Me toca a mí.
- Oh, esto de luchar contra un dragón será muy interesante. ¿Estas lista chiquilla?
Shyvana se preguntó cómo es que conocía su condición, pero resto importancia al asunto cuando se puso en guardia.
El primer golpe lo dio Sejuani y por más que no haya hecho mucho daño a las costillas de Shyvana, debió admitir que la mujer norteña, sí que sabía dar golpes; y muy duros.
Dado que la ira del invierno era bastante alta, Shyvana uso su agilidad para girar y golpear las piernas y muslos; con un fuerte golpe en la rótula la hizo arrodillarse, golpeo su rostro fuera del casco y después uso su rodilla como escalón y se subió en su cuello terminando en un increíble gancho que las lanzo al suelo.
Absolutamente todos se quedaron boquiabiertos al ver como la mujer más combativa de todo Freljord era derrotada por una extranjera. Jarvan le dio una sonrisa orgullosa y no tarda en levantarse y aplaudir, seguido de abucheos y aplausos que pelearon por ver quien generaba más ruido.
El jabalí, furioso, cargo para enfrentar a la agresora de su dueña, pero fue detenida antes de tocarla.
- Ya, Bristtle. Fue un combate justo – dijo al acariciarlo y al frotarse el cuello – Sabes luchar dragona. Bien hecho, bien hecho… ¡Udyr!
El cambiapieles que bebía y reía tranquilo en una mesa se levantó de su silla al escuchar su nombre; camino tambaleante hacia el centro del patio mirando a su reina.
- … dale una lección – dijo Sejuani aun frotándose el hombro.
Udyr parpadeo cansado – sin duda por el alcohol – y se acercó a Shyvana.
- ¡Ja! Tienes un cuerpo muy interesante… – susurro él al ponerse en guardia.
Shyvana se sonrojo por tal comentario, pero luego asumió una posición agresiva arrojando el primer golpe.
El cambiapieles esquivo éste con un paso lateral, Shyvana lanzo un golpe al rostro pero Udyr cayó al suelo como si se hubiera desmayado; trato de lanzar una patada, pero él empezó a rodar y la hizo caer al suelo al chocar con sus pies. Las risas de burla no se hicieron esperar.
¡¿Estaba luchando en serio?!
La dama dragón se levantó ignorando su entorno y corrió con velocidad a Udyr que luchaba con levantarse. Lanzo un rodillazo hacia donde estaba su cabeza, pero fue atrapada en el aire, Udyr le hizo dar una voltereta haciéndola caer al suelo de espaldas y como un remate, él cayó también sobre ella con un codazo en el pecho apoyando en su mano su rostro y lanzando un enorme eructo indicando que continuaba ebrio.
- Tienes que controlar mejor tus impulsos… – dijo él, en un tono únicamente audible para la dama dragón.
Shyvana lo empujo molesta, desvió su mirada hacia Jarvan que la observaba preocupado; presiono sus puños con fuerza y lanzo una lluvia de golpes que el cambiapieles bloqueo y esquivo con una agilidad tan impredecible como la de un borracho. Era tan escurridizo como una cucaracha que huía de la luz. Shyvana, enojada a más no poder y al ver que esto no surtía efecto, cargo sus puños en fuego draconico y continúo lanzando ataques cada vez más mortales. Esto se ponía serio.
Udyr recibió un golpe directo en el estómago que lo hizo caer al suelo; Shyvana creyó haber ganado pero su brazo fue lanzado con fuerza al suelo al momento que recibía un fuerte golpe en el mentón que la hizo retroceder. Parecía como si le hubiera golpeado un oso. El cambiapieles se levantó y, como había hecho ella antes, contraataco con la furia y velocidad de un fénix; ella retrocedió intentando esquivar o desviar cada golpe pero era imposible luego de ser acorralada en una pared de piedra.
Su cuerpo empezó a desprender llamas quemando parcialmente su ropa invernal. Sus garras empezaban a crecer dando inicio a su metamorfosis. Udyr asombrado, la tomo de las solapas de la ropa y la lanzo al suelo helado de piedra poniendo un pie en su torso e interrumpiendo su transformación.
- Cálmate… – dijo agitado al igual que ella y agachándose continuó – ¿No querrás destruir esta fortaleza, ni esa bonita ropa frente a él verdad?
Shyvana calmo su respiración al reconocer que es lo que estaba haciendo. Suspiro más tranquila cuando vio cómo su príncipe se había levantado e iba en su dirección. Udyr le ayudo a levantarse.
- Peleas bien – susurro Udyr al tomarse las muñecas lastimadas – Y también golpeas muy duro. Solo te falta un poco de control.
- ¿Dónde aprendiste a pelear así? – dijo ella frotándose las costillas y observando también, que ya no lucia ebrio.
- Entrene con unos viejos amigos de Jonia. No te recomiendo que vayas, el clima es asqueroso y era tan difícil conseguir buen alcohol.
- Espera ¿Fingías estar ebrio?
- Es mi estilo de lucha. El tuyo parece que siempre hace enojarte; pero que yo sepa, las mujeres siempre están enojadas.
Shyvana sonrió ante el imprevisto y gracioso comentario, justo en el momento en que la mano de Jarvan presionaba con disimulada fuerza uno de los hombros de Udyr.
- ¿Shyvana te encuentras bien?
- Si majestad, estoy bien.
- N-no es nada majestad – dijo Udyr con esfuerzo, aguantando el agarre nada amigable del principe – Solo felicitaba a la dra- aghh señorita.
- Luchó bien ¿No es así? – dijo con orgullo Jarvan mientras aplastaba otra vez el hombro del cambiapieles – Shyvana siempre será un gran símbolo para Demacia.
- Si, si. Lindo espectáculo niños ahora apártense que creo que encontré a un rival digno – grito Olaf apartándolos con sus hachas caminando directamente hacia Braum - ¡Tú! ¡El calvo del bigote! ¡Ven aquí y luchemos!
- Un hombre con coraje, jamás me negaría ¿Me deja ir mi reina?
Ashe asintió sin modestia.
- Jajajaja ¡Golpea como carnero! – grito corriendo sin contener su alegría hacia su oponente.
- ¡Sin puerta! – grito Ashe. Luego de una pausa Braum clavo su puerta en el suelo.
- ¡Sin hachas! – grito Sejuani. A esta voz y claramente molesto, Olaf lanzo una hacha a Sejuani que se incrusto en el pilar de madera, y arrojo el otro a Braum… que lo paro en el aire.
- Te estas portando muy mal amiguito… - dijo Braum soltando el arma y dándole una mirada intimidante – no querrás que me enoje.
- Aquí te espero calvo… - contesto Olaf tronando los huesos de su cuello y de sus manos.
Y se lanzaron al ataque...
Sus dos puños chocaron entre si y los ahí presentes podrían jurar que el suelo tembló en ese instante.
Ningún cronista en todo Valoran, podría describir la batalla entre estos dos seres. Lo más cercano podía ser compararlos con el choque de dos montañas o dos icebergs que impactan entre sí. Cada choque de sus golpes era como dos pedazos de hielo puro golpeando contra un muro del mismo material. Como si dos titanes de piedra lucharan en la mismísima guerra del fin del mundo… como el choque de una fuerza imparable y un objeto inamovible.
Una hora después…
El intercambio de golpes no se detenía y parecía que continuaría así por mucho tiempo.
- Oye flacucha, que le das de comer a tu calvo.
- Si yo lo alimentara, nuestros graneros no tendrían comida… – contesto – ¿Dónde encontraste a ese barbudo, cara de jabalí?
- Ja! No me creerías si te lo dijera…
Sejuani, se cruzó de brazos observando el combate, luego de tanto rato sin un ganador esto se empezaba a tornar cansador y aburrido.
Shyvana estaba sentada junto a Jarvan, quien veía atento e intentaba memorizar cada golpe de los barbaros, con propósitos tácticos. Era el único, pues todos los presentes dejaron de prestar atención a la lucha para dar más concentración en la competición de "quien bebe más" el cual estaba ganando un obeso cervecero a sus espaldas.
En ese instante el asiento tembló un poco al sentarse un oso de tamaño descomunal a su lado.
- ¿Puedo sentarme aquí?
Ambos demacianos lo miraron con desconcierto. Preguntando que sucedía solo con la mirada.
- Hmmm me siento incomodo cuando los humanos hablan de cazar… – dijo Volibear apuntando con el hocico una mesa de cazadores que volteaban a mirarlo de reojo.
- No lo culpo, mi amigo ursino – dijo Jarvan en un tono amigable – pero la cacería es una tradición bastante arraigada en todo lugar, alimenta la mente para elaborar emboscadas en terreno boscoso. Debería practicarla alguna vez.
- No cuando se es la presa. ¿Soy un oso que no ve? – contesto con un ligero tono agresivo.
Jarvan se sintió un poco ofendido. Un segundo después se levantó del asiento.
- Iré a hablar con ellos… – dijo, caminando hacia la mesa de los cazadores – prometo que dejaran de molestarlo.
La mirada confundida en Shyvana no se hizo esperar. Volibear bufo una risa.
- ¿De qué te ríes?
- Intenta impresionarte.
Se sonrojo al instante.
- ¿P-porque haría eso?
- Si no lo sabes no tiene caso el que te lo diga. Ja, al parecer la idiotez humana también te afecta a ti – se silenció cuando ella le brindo su cálida mirada asesina – ¿…ya se lo has dicho?
- No…
- Mantenlo así… A veces es necesario guardar la información a nuestros reyes – respiro profundamente obteniendo fuerza del aire – Cuando le dije a Sejuani acerca del presagio de destrucción, atacó sin pausa ni piedad muchas tierras buscando encontrar un buen refugio; muchos murieron, y gran parte de las bajas ni siquiera eran del enemigo. A veces sus decisiones al conocer el fin, provocan el mismo fin.
Su vista se dirigió a Jarvan, quien brindaba con los vasos en alto junto a los locales, que al principio lo miraron desconfiados, pero que ahora le daban palmadas en la espalda animando a atravesar el aire con la primitiva lanza que se prestó. Al parecer se había ganado su completa confianza.
- ¿Por qué hacen esta alianza? – soltó de repente Shyvana.
El ursino tardó en responder. Dudando si decirle o no.
- Nuestro pueblo muere… – dijo con rabia – el invierno fue mucho más fuerte estos últimos años, muchas de nuestras crías no sobrevivieron, ya no tenemos cultivos y la avaricia de algunos barbaros de Sejuani generaron disputas internas. Estamos rodeados de enemigos por el este, la bruja de hielo nos amenaza desde el norte y Ashe nos corta paso desde el sur con la ayuda de tus amiguitos de Demacia… Si no morimos por el combate, moriremos por hambre o por el frio. Sejuani dice que solo los más fuertes sobreviven pero al final tal vez solo quede ella.
Se hizo una pausa larga.
- Sejuani cambio de opinión…
- Porque yo se lo pedí. ¿Has intentando hablar con un tempano de hielo? Razonar con ella fue lo más parecido a hacerlo… – Volibear gruño con la garganta – Agghh no dejo de pensar que enfocamos nuestra ira en el camino equivocado todo este tiempo…
Volibear se levantó con pesadez mientras se alejaba poco a poco.
- Por cierto, las "reinas" me pidieron que te llevara a los baños. Sejuani dice que hueles horrible. No te preocupes por él, estará bien…
Si alguna persona dudo acerca del grado de civilización y dijo que en Freljord solo había barbaros sedientos de sangre estaba muy equivocado. El grado de artesanía que tenían sus carpinteros opacaba a los demacianos e incluso competía en detalles con el piltoviano. Y sus escultores tenían mucho que enseñar, pues, al no poder mover grandes objetos como eran los bloques de hielo, esculpían en ellos detalladas y complicadas figuras simulando pilares u otras formas arquitectónicas formidables.
Aquí, la naturaleza se utilizaba de manera conjunta a la arquitectura y es por eso que las aguas termales en las que Shyvana se encontraba estaban bien adaptadas para que muchas personas pudieran entrar y además, dividida en las de varones y damas. Todo esto dentro de una cueva iluminada de velas y candelas, con cortos escalones tallados en piedra.
El vapor impregnaba el lugar dando una calidez a su piel que jamás había sentido, y el percibir del singular agua caliente en cada parte de ella le brindaba un extraño tono relajante. El dolor de sus recientes lesiones se esfumo, así como también la sensación de ya no pertenecer al mundo exterior; sin duda el agua templada la tranquilizaba demasiado.
Pero claro, su paz no duró mucho.
El estruendoso sonido de la puerta a lo lejos le hizo saltar de susto, éste cambio a incomodidad y sorpresa al ver como dos sombras, una alta y otra reducida, se acercaban poco a poco al agua y se acomodaban ante la mirada impactada de la dama dragón.
- A Sejuani no le gustan mucho las toallas…
- El frio me forjo, no tengo miedo a sentir el aire helado en mi piel… – dijo ella acomodándose con el agua hasta el torso – aunque un poco de calor de vez en cuando nunca está mal.
- ¿Q-que hacen aquí? – pregunto a ambas reinas.
- ¿Has intentando vivir con los barbaron las 24 horas del día, todos los días del año? Es como intentar educar a lobos, que no hacen más que pelear, ladrar y comer, con la excepción de que éstos si tienen la capacidad de quedar ebrios, lo cual lo hace peor. Agh… necesitaba un descanso chiquilla.
- Al menos tu no les vez discutir estando sobrios. En las alianzas que intento formar intentan negociar vacas, sirenas e incluso unicornios, imagínate a un robusto hombre desilusionado de que su sueño de vivir con su amada sirena no se hará realidad, solo por un simple rumor de que teníamos una. No siempre lidias con lo peor Sejuani.
- Tu siempre solucionando todo de manera pacífica Ashe…
Shyvana poso sus ojos en Ashe y en Sejuani.
- ¿Ustedes no eran enemigas?
- Oh, claro que lo somos. Pero hemos luchado tantas veces que ya fue una costumbre el tener una conversación con la cara de jabalí.
- Lo mismo digo de ti flacucha. No aumentaste ni un solo kilo desde la última vez que te vi. Tu marido debe de estar muy desilusionado de tener tan poca carne y tan poca fuerza que degustar.
- Y me lo dice alguien que acabo con sus pretendientes por usar mucha fuerza en "ese" momento.
- Q-quien te-
- Oh, a veces los ositos de peluche no guardan bien los secretos.
- Pues un pajarito de hielo también me conto acerca de tus problemas de levantar troncos, Tryndamere debe pensar que eres una leñadora en lugar de una agricultora para derribar su árbol de esa manera.
- T-tu… – contesto indignada – Al menos mis gustos son normales y no tan salados como los tuyos.
- Tengo apetitos normales Ashe, el hecho de que estés retrasada en cómo se caza y como se degusta el festín dice mucho de una mujer casada.
Shyvana que hasta ahora estaba confundida, soltó un grito ahogado escondiendo el rostro en el agua mientras comprendía tal conversación.
- "¡Ellas no están hablando de comida!" – grito en su mente al levantarse y cubrirse con su toalla mientras intentaba huir a pasos cortos. Pero fue detenida en ese instante por la suave voz de Ashe y la estruendosa de Sejuani.
- ¡La asustaste, cara de jabalí!
- ¡Es tu culpa delgaducha! ¡Hey dragoncita, vuelve, queríamos hablar contigo!
Aunque estaba confundida por quedarse o no, Shyvana opto por quedarse aunque tenía el presentimiento que esa no era la mejor opción.
- ¿Qué quieren? – dijo con un disimulado tono agresivo pero nervioso al mismo tiempo, al momento de sentarse y esconder su cuerpo en el agua, algo intimidada por el escultural cuerpo de ambas norteñas.
- Que Ashe te lo diga, soy mala con las palabras.
- Acordamos que empezarías tu Sejuani, tienes que dejar tus problemas de confianza.
Sejuani miro hastiada a Shyvana quien le correspondía de la misma manera. Aunque la dama dragón no podía evitar mirar la escultural y formada musculatura de Sejuani, cuya delgadez no impedía que luciera una figura entrenada y femenina al mismo tiempo. ¡Rayos! parecía que su cuerpo había sido esculpido en el mismo hielo.
- Tshh ¿Cómo puedo confiar en una mujer que es mitad dragón?
Shyvana paso de ver sus tríceps a verla directamente a los ojos, contraatacando al instante.
- ¿Y yo como puedo confiar en una mujer que es mitad hombre?
- …
- …
Un profundo y pesado silencio se propició entre las tres mujeres. Confundida, sorprendida y molesta respectivamente.
Sejuani se levantó en señal de ofensa y Shyvana le imitó sin miedo y con ánimo de confrontarla.
- ¡Óyeme chiquilla imperti-!
- Jajaja - rió Ashe a carcajada limpia – una década... una década inventando insultos para ella... y jamás se me había ocurrido ese.
Ashe se quitó una lagrimilla de la mejilla, sostenía su estómago y se recuperaba de aquel ataque de risa. Esta contagiosa risilla fue contagiada a Sejuani y Shyvana que empezaban a ver el lado gracioso a como le llamo. Calmándose y teniendo un ambiente más amigable entre las tres minutos después.
- Ashe dice que tengo que ser amable contigo.
- Asi es. Debemos tratar como se debe a la futura reina de Demacia.
Shyvana, que hasta ese momento se frotaba tranquilamente uno de sus tobillos dio una sacudida bastante fuerte que logro resbalar su cuerpo completamente en el agua. Todo esto por culpa de la enorme sorpresa de lo que representaba aquellas palabras.
- ¿¡R-r-r-r-r-r-r-r-r-r-r-r-reina!?
- No somos reinas de Freljord solo por ser guerreras – dijo sin modestia Ashe – también somos mujeres y nos damos cuenta de las cosas solo con verlas. Bueno excepto a Sejuani, ella tardo media hora en comprender que estas enamorada de él.
- No tenías que abusar de tu "refinado" vocabulario para referirte a eso. "Shyvana le lanza el fuego a su príncipe", "Lo está quemando con la mirada", "Lo quiere devorar, pero no solo como dragón". Simplemente hubieras dicho que ella quería llevárselo a la cama.
- ¡H-hey! ¡Yo no- yo no quiero eso! – escondió la cabeza en el agua – "Al menos no al principio..." – susurro en su mente, seguidamente agito su cabeza evitando pensar en eso – P-pero ¿Qué es eso de reina de Demacia?
- ¿Que no te convertirás en una? Pensé que sería agradable tener una poderosa aliada que domine el sur.
- Hey Ashe, no es así como lo habíamos ensayad-
- E-el viaje aquí fue una iniciativa tuya verdad? – intento disimular Ashe tapándole la boca a Sejuani y cambiando de tema – Ese fue un gran movimiento. Pero a los hombres se les conquista mediante una serie de artimañas. Una de ellas, y la que más efectiva es: Ignorarlos. Ellos siempre se empecinan con las cosas que no pueden obtener y de esta manera serás el foco de atención en toda su vida. Te lo dice alguien que cumple casi ocho años de una firme relación de casados.
Sejuani rio con fuerza, solo tapada por la mano de Ashe.
- Je… ¿Lo dices en serio Ashe? Nah. Mira chiquilla, lo que quieren los hombres es alguien que los ponga en su lugar. Alguien que les demuestre que puede ser tan fuerte como ellos. Tienes que ser ruda, muy ruda. Hacerlos sufrir. Los hombres aman el dolor. ¿Por qué crees que beben arrepintiéndose de sus decisiones y luego vuelven para ser golpeados a casa por su esposa?
- Sejuani, ese es un pésimo consejo.
El ambiente frio le recordó donde estaba. Acariciaba su piel escamosa con delicadeza mientras caminaba nuevamente al compartimiento de tribus. En este camino pensó en lo que ambas reinas le dijeron, quienes le pidieron que se adelantase.
¿Acaso funcionaria algo así?
¡Rayos! ¡Tenía que hacer bien las cosas! No deseaba terminar como Leona y guardar ese sentimiento durante doce años y convertirse en su mejor amiga. O negar lo evidente como Diana. O ser tan osada como Taric, o ser tan ciega como Pantheon, o ser tan quisquillosa como Lux, o tan cabezadura como Vi, ni tan tolerante como Cait, o tan secretista como Garen, ni tan exagerada como Fiora o como...
¡Gahhh! ¡Todos eran unos idiotas!
¿Por qué rayos serviría ser ruda o ignorarlo?
No, no haría eso...
Estuvo concentrada en eso pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escucho el sonido de madera resquebrajándose cerca suyo.
Ambas montañas seguían pelando, pero esta vez más agresivamente.
Olaf dio un golpe al rostro de Braum quien cayo rompiendo una silla, lo tomo de los hombros y lo hizo chocar contra un muro de madera que cubría el bar improvisado, luego le propino una fuerte patada que rompió la madera tras de sí y que lo hizo caer al suelo; Olaf, confiado, cargo hacia él pero Braum alzo un fuerte golpe desde el suelo que le llego al mentón, y se abalanzo hacia él; ambos cayeron al suelo y dieron giros tratando de zafarse del agarre, en el proceso destruyeron un montón de mesas y sillas recreando la típica pelea de bar de las que se hablaban de Freljord.
La cerveza de un hombre obeso se había derramado por culpa de ambos. Frustrado y sin poder vengar su bebida, éste le dio un fuerte puñetazo a quien estaba a su lado. La respuesta no se hizo esperar. Ambos imitaron el combate de los dos glaciares contagiando la sed de lucha a todo lugar que tocaban. En cuestión de segundos la montaña de hombres ebrios se lanzaba golpes, patadas y escupitajos entre sí sin importar la tribu en un ambiente que parecía salido de las mismísimas odas del norte.
Sillas, mesas, botellas, dientes y pedazos de barbas volaban de aquí para allá en un mar barbárico de músculos y aliento a alcohol.
Shyvana se preocupó por su príncipe y empezó a golpear a todo hombre que se atravesara en su camino hacia donde creía que estaba él. Detuvo su proeza cuando lo vio sobre una mesa quitándose de encima y apartando a todo ser que se topara en su camino con gran destreza, evitando romper algún miembro que ahora se había vuelto enemigo.
- ¡Cálmense caballeros! ¡Guarden sus ánimos para la caza de mañana! ¡Este evento se planifico para la reconciliación y-! – nunca pudo terminar pues una silla se había roto en su espalda, seguidamente un hombre pequeño y dominado por la bebida se arrojó hacia su cuello, y varios se lanzaron hacia el intentando aplastarlo. Jarvan, no teniendo más alternativa se quitó la pesada ropa de pieles y a sus atacantes con ella quedando con el torso desnudo y libre del agarre.
A Shyvana la lluvia de golpes y sangre no le importo pues su concentración únicamente se mantenía en su dirección. ¡Oh por los dioses! ¿Esto era un regalo? ¿Era una visión acaso? Sus más escondidas fantasías se hacían realidad?
Aprovecho ese instante y guardo en su memoria ese momento.
Sus movimientos, agiles y concisos, sus esquives prácticos y efectivos, sus golpes certeros y mortales... cada línea que denotaba su musculatura... la ira tan guardada que nunca manifestaba. Todo en él... era perfecto...
- ¿¡Que rayos sucede aquí!?
El sonoro grito resonó en todo el valle, tan fuerte que pareció que provocaría una avalancha.
Todos se quedaron quietos. Como si un hechizo helado los hubiera congelado.
- ¿¡Los dejamos media hora y ustedes ya quieren matarse!?
La otra voz femenina grito tan fuerte como la anterior. Ambas siluetas bajaron hacia la quietud de la lucha.
Sejuani arrojo a uno de los suyos al piso y se paró sobre él luciendo más alta e imponiendo su autoridad. Un bárbaro de Ashe se arrojó él mismo a modo de grada para que su reina imitara a la líder Garra Invernal.
Los bravos guerreros, que habían sufrido heridas y perdidas dentales, comprendieron que estos dolores no fueron nada en comparación al amargo sentir que saborearon sus almas cuando sus ilustres reinas demostraron un vocabulario aún más bárbaro que ellos. Habían recibido insultos de Sejuani y Ashe por separado, pero nunca imaginaron que el tener a dos reinas haciendo la misma labor al mismo tiempo hiriera tanto su hombría.
Luego de esas palabras, cabizbajos y con la noche rodeándolos, ambos bandos acataron la orden de ir a dormir a sus respectivas tiendas. Todos. Menos ambas montañas que continuaban luchando bajo un risco al cual habían caído.
Ni la nieve, ni los gritos que los llamaban causaban efecto para detenerlos. Al parecer nunca se sintieron tan emocionados de encontrar a un rival que les igualara en fuerza y resistencia...
Recurriendo a la típica hospitalidad freljordiana, Ashe le permitió a los embajadores demacianos entrar a la fortaleza a su gusto, además de poder dormir en la habitación de invitados, que era uno de las pocas habitaciones que no estaba en remodelación. La dama dragón cargaba del hombro a Jarvan con relativa facilidad, conduciéndolo por los pasillos llenos de martillos, aserrín y madera hasta el salón principal iluminado solo por la luz de la chimenea.
Hubo un extraño ambiente en ese instante. Shyvana insistió a Jarvan a que le dejara ver su lesión en la espalda y la mordida para atenderlo con un pequeño trapo húmedo; él se negó diciendo que no había sido nada, pero dada la insistencia de la guerrera al final cedió.
Lo único que se podía escuchar en el salón eran los troncos consumiéndose, además de las respiraciones y los quejidos que daba el príncipe cada vez que Shyvana rozaba sus heridas.
- Y decías que no era nada... - regaño en voz baja.
Jarvan bufo una risa.
- No me dolía. Tú me lastimas mucho ma- ¡auch!
- No hables mientras te aplico el fomento – dijo Shyvana al momento de castigarlo.
El ambiente nuevamente se hizo silencioso. Shyvana estaba tan concentrada en su labor, que nunca reparo en que tenía a su único y amado príncipe delante de ella, a medio vestir, al cual le acariciaba la piel desnuda.
- Siempre que resulto herido estas ahí...
La dama dragón pauso por un instante, volvió a su labor un segundo después.
- Es mi deber... – respondió con un tono melancólico volviéndolo a frotar.
Silencio.
- Gracias...
Su voz sonó tan sincera y dulce, que Shyvana sintió que su corazón se detuvo un momento. Con la cabeza cabizbaja, apoyo su frente en la amplia espalda del príncipe, avergonzada y sincera como nunca.
- Me preocupo por ti... – dijo en un tono apenas audible – siempre intentas matarte...
Ambos compartieron una profunda carcajada.
- Vamos a dormir.
En el trayecto, Jarvan conto una breve anécdota acerca de sus aventuras infantiles en el Palacio Del Amanecer haciendo alusión que los pasillos de piedra se parecían mucho a casa. Shyvana en cambio refuto las teorías de que a los dragones les gustaba vivir en castillos en ruinas protegiendo el tesoro robado, pues decía que "un dragón tiene cosas más interesantes que hacer, que dormir y vigilar una caja fuerte".
Al abrir la puerta de su habitación, ninguno se movió un centímetro. Su sorpresa para lo que vieron no tenía igual.
El decorado de los muebles era hermosa, los ornamentos de las ventanas se asemejaban a la decoración de alta clase demaciana y la ropa de dormir estaba acomodada a un costado. Pero existía un único detalle que les había detenido el corazón.
Había solo una cama.
- I-iré a hablar con Ashe o tal vez pueda encontrar algo de paja por aquí y... – dijo el príncipe girando a la salida claramente nervioso, pero detuvo su escape cuando sintió que alguien lo detenía de una manga.
- E-esta... – alcanzo a decir ella conteniendo sus ganas de explotar y escondiendo su rostro sonrojado – está bien así...
¿¡Que estaba diciendo!? ¿¡Esa frase había salido de sus labios!? Un momento...
¿¡Lo había dicho en voz alta!?
Sus preguntas no obstaculizaron que su cuerpo actuara por su cuenta y por eso cuando sintió las frazadas de lino en sus muslos estuvo a punto de convertirse en dragón por el vaivén de emociones. Escucho a Jarvan apoyarse en el lecho a sus espaldas.
Podía sentir sus latidos reverberando en sus oídos y como sus rodillas empezaban a temblar, pero no por culpa del frio. Escuchaba con atención el movimiento de las telas con las cuales su príncipe se cambiaba, sintiendo un deseo insano de darse la vuelta. Se recrimino a si misma diciendo que debía hacerlo también.
- "No te gires" – susurro en su mente, llevando sus dedos a desabotonar su ropa invernal. Nunca imagino que esta labor fuera tan difícil, pellizcar un botón de hueso y pasarlo por un orificio en un trozo de tela debía estar entre las tareas más arduas que jamás se haya inventado.
Sus dedos no respondían y mucho menos su cerebro al cual pasaban cientos de imágenes e ilustraciones de amor, decenas de frases de sus libros románticos y oraciones que detallaban como es que se consumía una relación.
¡Maldición! ¿¡En que embrollo se había metido!?
Calma, calma. ¿Esto sería como compartir cama con Lux verdad? No podía ser nada del otro mundo. Solo que en esta ocasión seria con...
El sonido que corto tan tenso momento, se asemejo a un relámpago y sucedió como tal. De la nada dos figuras cubiertas de nieve y tan azules como un hijo del hielo, entraron resquebrajando la puerta y sus cuerpos cayeron directamente en el enorme lecho destrozándolo en mil pedazos por el peso de los dos seres.
Uno se levantó y el intercambio de golpes continuo, pues éstos se lanzaban y golpeaban en cualquier lugar de la habitación. Al fin, uno de ellos cargo con tal fuerza que arrastro a su oponente directamente a la ventana, cayendo ambos al patio principal.
La hermosa y decorada habitación ahora estaba destrozada.
Un segundo después se escuchó el azote de una ventana contigua a la izquierda.
- ¡Maldita sea, Olaf! ¡Lo arruinaste todo!
Otra ventana abrirse se escuchó a la derecha.
- ¡Braum! ¡Te prohibiré alimentar a los poros si no dejas de pelear!
Esa noche Ashe y Sejuani se habían perdido el espectáculo demaciano que disfrutaban espiando por unas rendijas. Olaf fue castigado y su tienda la fue entregada a Jarvan en compensación, Braum compartió con él su puerta usándola como techo dado que no le dejaron ni entrar al castillo ni usar una carpa. Y Shyvana tuvo que compartir lecho de mala gana con Ashe.
Esa noche una gran oportunidad se había perdido.
El frio atravesando su espalda y el helado sueño de perderse en una montaña rocosa en donde era aplastada de nieve, la despertaron. Sus ojos ámbar recorrieron la habitación vacía. Ashe no estaba.
Aun confundida por esa rotunda soledad, se puso con lentitud las botas pero todavía llevando la enorme bata de lana carmesí y camino por los pasillos desiertos.
Por las ventanas se podía observar a los guerreros dormir pacíficamente en sus carpas, un par de enormes figuras cubiertas de nieve cual esculturas y también a un hombre meditar cerca de un acantilado.
- … de sus cualidades – se escuchó por el principal pasillo de piedra.
A hurtadillas Shyvana se acercó a la habitación de donde procedía la voz, evitando hacer el menor ruido posible. La puerta estaba entreabierta e iluminaba una tenue luz naranja.
- …mos tenido problemas así en el sur.
- Por eso se lo advertimos majestad – dijo una voz femenina – Lo que paso en el poblado de Kjilbrom es un incidente que no solo compete al Freljord.
- ¿Cuántos encontraste tu Ashe?
- Dos. Descubrimos al hombre colándose en una reunión que tuvimos con los Martillo Fugaz e intentó escapar, pero cuando estuvimos a punto de agarrarlo una flecha atravesó su garganta. Lo hizo su "esposa" disparando desde su casa; se encerró ahí dentro y la incendio… con ella dentro. No pudimos hacer nada y lo único que encontramos luego fueron cenizas y papel, mucho papel y tinta.
- Nosotros matamos cinco. No nos detuvimos a preguntar, siempre dicen que son inocentes – contesto sin culpas – A ver… eran dos hombres, una mujer, un anciano y una joven, a ella la condenamos porque arrojo a su amiga a un acantilado. Agh, por eso no me gustan para nada los extranjeros. ¿Eso no te ofende principito?
- Sejuani…
- Ese es un detalle importante mis reinas. ¿Sus sospechosos eran todos extranjeros verdad?
- Correcto.
- Entonces tenemos un patrón del cual cuidarnos – dijo con gratitud – Demacia y mi persona agradecemos su información y sus advertencias. Así mismo, también compartiremos temas que nos preocupan y que puedan afectar a su seguridad. La unión es fundamental en épocas de guerra.
- ¿Vez Sejuani? No fue tan malo hacer una alianza con los sureños.
- Seh seh, como digas… – respondió de mala gana – Vayamos a desayunar, quiero tener energía para la caza y… ¿Escucharon eso?
Shyvana había tenido un pleito con un curioso gato al cual había pisado la cola. Corrió lo más silenciosamente que pudo pero al escuchar la puerta abrirse tropezó con un gran balde de argamasa el cual le mancho buena parte de su ropa.
- Maldición...
- ¿Shyvana eres tu?
Con un trote ligereo Jarvan llego a su posición y le ayudo a levantarse.
- Estaba buscando la cocina... – dijo disimulando – ese gato me asusto.
- Esta abajo. Apresurémonos señores, la mejor hora de caza es antes del mediodía.
- ¿Quiere que prepare un festín de dioses y me trae esto? Esto es alimento para conejos, mire, comino, cilantro, pimienta y... ¿Y esto? ¿Qué diantres es esta cosa verde?
- Se llama lechuga.
- ¿¡Lechuga!?
- Es un vegetal, los hombres necesitan los cuatro grupos básicos.
- Los cuatro grupos básicos son manteca puerco whisky y frijol.
- Tu solo has lo que te ordené Gragas.
- Soy un cervecero, no un cocinero, no puedo hacer milagros,
- Agh sabes... – decía Ashe frotando sus cienes frustrada – solo imagina que son ingredientes para la mejor cerveza jamás hecha. Asegúrate de utilizar todo, y también que todo esté listo antes de las ocho.
- Seh seh, buena caza mi reina.
Si bien el blót iría a ser en la noche, los aldeanos de ambas tribus empezaron a hacer los preparativos desde casi el amanecer. Llevando maderas, andamios y herramientas por doquier. Cazadores avarosa experimentados fueron repartidos entre pequeños grupos de guerreros garra invernal quienes serían encargados de traer el festín.
Ashe y Sejuani también participaban y le brindaron a la pareja de extranjeros el mejor guía que Freljord podía brindar. Aunque esto fue solo una orden a un hombre que habían elegido al azar.
Se presentó ante los demacianos como Bjorn; tenía un ojo lastimado por un golpe, carecía de tres dientes y también cojeaba de la pierna derecha. Jarvan pregunto si es que gano la pelea de anoche, pero él respondió que a su mujer nadie le ganaba luchando.
Los tres se adentraron en el bosque, Bjorn era un tipo muy hablador, aunque bastante crédulo acerca de las historias que había oído del sur.
"Creía que ustedes los demacianos llevaban espadas curvas" "Dicen que los sureños se casan con sus primas" o "Una vez conocí a uno de allá, me dijo que todos tenían los ojos rasgados"
Rondaron casi por una hora un claro, no encontrando ningún animal. Pero esto no mermo su ánimo, pero si que canso a su obeso guía.
- Déjenme descansar aquí. Ah. Ya no soy tan joven – dijo sentándose en una piedra mirando el tupido bosque blanco – Saben, yo antes era un aventurero como ustedes, claro, hasta que un día me dieron un flechazo en la rodilla y... Umm vaya, esto no es agua... Discúlpenme, me veo en la necesidad de ir a regar un árbol, volveré enseguida.
Los segundos pasaban mientras la pareja intentaba hacer algo en ese incomodo silencio. Aunque Shyvana tenía sus propias razones.
Si, el día de ayer se había propuesto el nunca entrometerse en asuntos de estado, pero por mas promesas que se haya hecho a sí misma ella no admitía que él le guardara un secreto y mas un secreto guardado por esas dos norteñas. Tenia celos; de no poder saber, de no participar en todo lo importante para él, odiaba cuando la dejaba de lado.
¡Pero a la vez admitía plenamente su responsabilidad como príncipe!
¿Por qué entenderse a si misma era tan complicado?
- Te siento... aburrida.
- Lo estoy – disimuló con una mentira piadosa – Creí que esto de la caza en Freljord sería más interesante.
- No creí que te entusiasmara tanto esta idea – susurro formando una sonrisa – Estamos tardando más de lo debido. En un ambiente nevado, pudimos haber completado esta tarea en casi dos horas.
- Tres. No se ven huellas de animales cerca, seguramente se escondieron en sus madrigueras o huyeron por el sonido de los demás.
- ¿Estás dándome lecciones de cacería?
Shyvana miro a Jarvan directamente a los ojos con una mirada interrogante que cambio a decidida.
- Si – afirmo en un tono burlón.
Jarvan calló un segundo y respondió como un cómico ególatra.
- Jaja. Para tu información. He participado en cacerías con mi padre desde los doce años, y en todo tipo de lugares y circunstancias debo decir – dijo él cruzándose de brazos y observándola – ¿Desde cuándo lo hacías tú?
- Nueve – dijo ella orgullosa. Continuo en un tomo bromista conteniendo una risa - ¿Qué cazaban? ¿Gorriones? ¿Ardillas?
- Si dijera dragones. ¿Te impresionarías?
- Jeje. En lo absoluto.
- Entonces digo que cazábamos gigantes.
Shyvana no pudo contenerse y estallo en una pequeña sonrisa. Jarvan la acompaño sonoramente.
- Ya no estas aburrida – dijo él remarcando lo obvio.
- No, ya no lo estoy – continuo en risillas – gracias.
- Así que... ¿La señorita apuesta aceptaría una apuesta? Estoy seguro que cazaría una presa más rápido que usted - dijo él con exagerada cortesía – ¿O es que teme perder ante un novato como yo?
- ¿En serio quieres apostar conmigo? – contesto burlona – ¡Hey mira! ¡Es un oso gigante!
Para cuando Jarvan volteo, se dio cuenta de la artimaña, pues Shyvana ya había comenzado una carrera adentrándose en el bosque nuevamente.
- Con que esas tenemos... – Susurró sonriendo dentro de sí.
En su carrera Shyvana no pensó en nada mas, sus intrigas con respecto a los secretos de Jarvan desaparecieron y fueron reemplazadas solo por los deseos de correr y ganar, alumbradas a su vez de una sonrisa que había borrado cualquier rastro de preocupación.
¿Esta era la razón de porque lo amaba verdad? Él podía cambiar de un momento a otro sus emociones, llegarla a enojar o cargarla de ira para hacerla reír en el instante siguiente o incluso transformar una profunda preocupación por felicidad.
La dama dragón reía dentro de sí, escuchando los pesados pasos que Jarvan daba tras de ella intentando alcanzarla.
- ¡Hey! ¡Están en mi lado del bosque! - grito un camuflado Nunu, intentando hacer respetarse subido a Wilump, pero siendo ignorado por los alegres corredores – ¡Búsquense sus propios ciervos!
Al no recibir la mínima atención, el niño cargado de molestia empezó a arrojar bolas de nieve a los intrusos de su área y quienes habían arruinado su técnica de caza: el camuflaje.
- ¿Por qué no se me ocurrió antes? – susurro Jarvan tomando y formando proyectiles de agua congelada.
Shyvana, ahora era blanco de una lluvia de nieve, agregándole mas adrenalina a sus pasos y elevando a un más su risa. Las únicas veces en que se había divertido así fue cuando era una niña, perseguida por su padre entre los bosques de su hogar temporal, cuando jugaban y se divertían sin pensar en los pesares del mundo, de sus razones de huir, cuando no tenía miedo de nada.
No necesitaba sus alas para sentirse libre, ni tampoco magia para sentirse llena de poder, solo lo necesitaba a él, estar sin nada que los interrumpiera, ni rangos militares, ni saludos formales, ni bolas de nieve apuntando a su cabeza cayendo del cielo...
Recibiendo el fuerte impacto de ésta mostrando que dentro contenía un pino, Shyvana cayó, estampando su rostro al suelo nevado.
Jarvan llego a su posición jadeante, y le ayudo a levantarse, pero al momento de tomarla de hombros la soltó nuevamente, dando una tremenda risotada.
- ¿¡Que pasa!? – grito levantándose y tosiendo nieve completamente molesta, dándole a Jarvan una mirada asesina.
- Tu cara jajaja luces muy graciosa.
En el rostro de la dama dragón, apenas se podía distinguir su color, pues éste era adornado por una cómica barba y pobladas cejas de nieve. Razones de sobra para causarle gracia a un hombre serio como él.
Avergonzada pero también molesta, Shyvana formo una bola de nieve con disimulo y cuando él no se lo esperaba la aplasto directamente en su cara haciéndole tragar buena parte de la nieve, cruzando sus brazos y desviando la mirada irritada.
Jarvan que se recuperaba tosiendo, se alejó un paso y, aun queriendo enojar a Shyvana le arrojo nuevamente un pedazo de nieve que le llego al rostro.
Shyvana sintió la nieve escurrirse en su cuello haciendo contacto con su piel tibia y dándole un fuerte escalofrío.
- ¡Gahh! – grito y miro amenazadora a Jarvan, quien apuntaba acusador a un pequeño poro que se había acercado.
- Fue él...
- ¡Ya verás! ¡Esto es la guerra!
- ¡Aquí te espero!
Y así, entre risas y sonrisas, cómicos enojos y mala puntería, ambos disfrutaron de la nieve, del cálido ambiente entre ambos y de lo que podía ser la guerra de nieve más épica que se haya oído en el norte.
Olvidando en el proceso, completamente la cacería...
Los faroles alimentados por aceite de ballena alumbraban el patio del castillo, tal como una aurora boreal, iluminaban cada rincón con una luz blanca y azul que, combinadas con el aceite de castor que desprendía un color naranja, se combinaban creando una peculiar combinación. Acompañados también por los músicos de ambas tribus, el ambiente se sentía alegre, vivaz y lleno de vida.
La cena ya había terminado y cada quien con un peculiar discurso acerca de la unidad – Tryndamere fue interrumpido – y fraternidad, brindó por la forja de esta alianza; dando paso luego a la confraternización y baile respectivo.
Era maravilloso ver como las personas que hace meses querían verse muertos, ahora atendían concentrados las anécdotas que se contaban, hacían pequeñas competiciones de pulsos o probaban quien tenía la cabeza más dura intentando romper un ladrillo con su calva.
Algunos incluso encontraron a su media naranja luego de ver como algunas mujeres les daban una ruda lección de cómo cazar osos. Dando así, unos bailes de contentas parejas que danzaban para luego pelear, y luego volver a danzar.
Sin embargo, la dama dragón se mantenía escondida entre la multitud, más precisamente entre algunos marginados y gruñones guardias.
- Quizás yo también pueda lanzar fuego de las manos, aunque no estoy seguro... – le dijo uno mirándola de reojo.
Ella hacia caso omiso a tal conversación, pues dentro de su cabeza no dejaba de contar esperando el "momento justo", aunque este autoimpuesto momento no llegaba nunca.
Shyvana ya cambiada con su vestido invernal, se frotaba el rostro frente al espejo roto en la habitación de Ashe, reprochándose a sí misma el comportamiento que había tenido esa tarde, recordando a la vez el suceso como una grandiosa fantasía.
¿En serio había luchado con él? ¿En serio estuvieron involucrados en una infantil guerra de nieve? ¡Si! ¡Si lo habían estado!
Recordó cada detalle con una tonta sonrisa, pero luego agito su rostro intentando recordar que hizo para tal cometido.
¿Fue la rudeza verdad? Un momento ¿Fue porque estaba enojada que él trato de alegrarla?
¡Por supuesto!
¿Serviría también el método de Ashe viendo que sirvió el de Sejuani? ¿Porque no aplicar también éste?
¡Claro!
Sin embargo este exitoso método no estaba funcionando.
Fueron casi cuatro veces en que Jarvan fue ignorado, en la cena, en el brindis, en la primer y segunda vez que le pidió en que bailaran, ocasiones en que, casi se le detiene el corazón de la emoción, pero que sin embargo rechazo para seguir su plan. Aunque no quería admitir la razón verdadera.
Y justo ahora, cuando se decidió que esta era la última vez que le rechazara, él no se aparecía por ningún lado...
Al sentir en su oreja el húmedo contacto de un hocico Shyvana se levantó de un salto poniéndose en posición de guardia.
- ¿¡Por qué siempre haces eso!?
- ¿Y tú tienes que gritarles a todos?
- Uff – bufó molesta – ¿Qué quieres?
El enorme oso se sentó en la nieve, observando a los bailarines, y acurrucándose en el suelo; silencioso, como si pensara bien las palabras que iba a decir.
- Hable con los espíritus, me dijeron que paso allá arriba… Gracias.
Shyvana mantenía silencio, mientras se abrazaba a si misma.
- También me contaron mucho de ti. Eres un espécimen raro. Muy raro, seres con la habilidad de transformación son poco comunes y...
- Ya lo sé.
- Bien... – Volibear apoyo su mentón en sus patas – me contaron que aunque tengas escamas, no cambias de piel, que mides 1.75, pesas sesenta y seis kilos, y que ovulas los días...
- E-es suficiente – le detuvo avergonzada.
- También me dijeron que al ser parte dragón vivirás más, no sé la cifra exacta pero si sé, que más que un humano corriente.
Shyvana, ahora cabizbaja, intentaba recordar su edad; ya había olvidado cuanto tiempo pasó bajo el cuidado de su padre, cuanto tiempo estuvo perdida en los bosques, o siquiera cuantos años tenía cuando encontró a Jarvan.
- También lo sé – mintió.
- Tu nacimiento fue circunstancial, y por eso tienes que aprovechar todo momento en tu estancia en este mundo…
- Si... – contesto nostálgica.
- ¿¡Entonces porque diablos les haces caso!? – grito de repente – Mira a Ashe, es como una niña; desde que Tryndamere llego, no se han dirigido la palabra y al parecer no piensan hacerlo. Y Sejuani ¡Por los espíritus! Esa cabeza de iceberg ni siquiera sabe contener su fuerza ni con sus hombres. ¿En serio les estabas haciendo caso a ellas? ¡Déjate de planes tontos niña!
Tan repentino regaño, cargo de ira a Shyvana, quien en su mente gritaba ¿¡Quién te crees!? Pero que a la vez meditaba aquello, asumiendo que ese oso gigante si tenía razón.
- ¿Q-que crees que deba hacer?
- Eso decídelo tu niña, y mantén presente no hacerle caso a mujeres con la cabeza tan fría como ellas. Ni a mí, mis consejos amorosos no han hecho más que incrementar las peleas y divorcios en nuestra aldea. Él está cerca en ese rincón junto a los músicos. ¡Ahora ve a por tu principito y deja de comportarte como tonta!
Shyvana un tanto irritada se levantó intentando golpearlo, pero recapacito y en vez de un golpe solo le acaricio la cabeza, corriendo después a la dirección señalada.
Camino entre los alegres juerguistas, quienes bebían, cantaban o incluso lloraban en sus mesas, empujando a un pequeño grupo de ebrios, vio a Jarvan sentado entre unas cajas, hablando con un enano hombre que le atendía bebiendo de una enorme taza de hidromiel.
Abriéndose paso entre la multitud, su nerviosismo se cargaba con cada pisada. ¿Estaría molesto por lo de antes?
Al llegar a él, lo único que pudo hacer es quedarse callada, enredando su cabello entre sus dedos y desviando la mirada un poco avergonzada y casi sin palabras.
- S-sabes... si, si me gustaría salir a bailar... – dijo aun sin mirarlo a los ojos.
Jarvan se levantó y cruzado de brazos le observo haciendo una mueca de desconfianza, pero juguetona a la vez, manteniendo silencio y disfrutando de la actitud de Shyvana.
- Yo… Mira, lo siento ¿Si? Es solo que… – la dama dragón jugaba con sus ropas intentando que le salieran las palabras – Nunca antes había bailado… y creí que te avergonzaría…
- Te enseñaré – En su hombro sintió el delicado roce de su mano, y cuando menos se lo espero, su brazo fue tomado, llevándola de la mano hacia el centro de la multitud.
La calidez de sus manos haciendo contacto le provocaban cosquillas en los hombros y un tremendo choque eléctrico que subía desde su vientre y desembocaba en su pecho, acelerando su corazón sin parar.
- Coloca las manos así y así, y cuando te diga mueves el pie izquierdo hacia los costados.
- ¿A-así?
- Jeje perfecto.
Moviéndose al compás de la música, ambos danzaron un tranquilo y sereno paso.
Shyvana llena de emoción, intentaba por todos los medios esconder su rostro sonrojado, acomodándose en el pecho de Jarvan, a quien sentía respirar y cuya respiración le provocaba una calma singular.
Esos dos días lejos de casa habían sido extraños. Le había lanzado una bota en el rostro, lucho contra ambas reinas para impresionarlo, por poco compartían cama, y habían tenido una infantil guerra de nieve…
¿Por qué era que su príncipe se comportaba así?
¿Acaso era el clima?
No. Tal vez todo esto era porque eran dos extraños en una tierra extraña. Aquí todos se trataban como iguales, sin distinción sanguínea o jerárquica, existían osos chamanes, humanos gigantes e incluso mujeres líderes… Si, tal vez esta era la razón de que Jarvan sintiera tanta libertad pues no tenía que demostrar nada a nadie; no tenía que ser una figura de autoridad, ni un líder de guerra. Aquí, él podía comportarse como una persona corriente sin ser juzgado por nadie, ni reyes, ni generales, ni senescales.
Comprendiendo todas sus razones, Shyvana se aferró más a Jarvan, presionando sus brazos en su cuello y disfrutando con su calor.
- Oye, aun no obtengo mi venganza por los dos rechazos anteriores…
- ¿A qué te re? Ah… Te lo advierto Jarvan si te atreves a hacerlo te- ¡Ah!
Shyvana luchaba por mantenerse aferrada al cuello del príncipe, pues él, en sus deseos de venganza empezó a girar elevándola en el aire.
- Jajajaja ¡No! ¡Basta Jarvan! ¡Me dejaras caer! ¡Jarvaaaaaaan!
La dama dragón quien nunca en su vida se había sentido tan feliz abrió sus ojos sorprendida, reparando en lo que había dicho. ¿Acaso le había llamado por su nombre?
Un poco temerosa observo de reojo pero él ni siquiera se inmuto, solamente le mostraba una sonrisa sincera, mientras la sostenía en brazos.
Ella se aferró aún más, cerrando los ojos, olvidando todos sus errores pasados y recordando la casual razón de su viaje.
No necesitaba regalos, ni tampoco extravagantes obsequios; tan solo debía hacerlo feliz con su compañía, y se juró a sí misma, que dedicaría toda su vida a ello…
Sentados a unos pasos como rey y reina respectivamente, Ashe miraba entre orgullosa y celosa a la dulce pareja de extranjeros.
- ¿Que? ¿No me vas a sacar a bailar? – preguntó en voz baja.
- Al parecer ahora si quieres hablarme… – contesto Tryndamere algo irritado – Bien, salgamos.
Pelando constantemente por quien debía llevar el ritmo, ambos reyes del norte se pisaban o tropezaban con los demás danzantes, pero de todas formas lo hacían.
- Ushh como se atreve – Sejuani quien participaba en concurso improvisado de pulsos, observo molesta como es que su rival si salió a bailar, y no queriéndose quedar atrás opto por hacer lo mismo – ¡Olaf! Ven conmigo.
El bárbaro fue despojado de su bebida y luego fue arrastrado por Sejuani, quien a la primera negación le dio un golpe que casi le rompe unos dientes, argumentando que si la pisaba un pie, quebraría una de sus hermosas hachas.
E iluminados por el azul y dorado, las tribus enemigas y sus amigos sureños celebraron la paz que tanto tiempo habían pedido pero nunca obtenido.
Tachan! miren quien volvio de entre los muertos!
Asi es... yo...
Recuerdan el Fic de Janna en su peor dia en el trabajo? Pues yo tuve uno igual y si, termino como con ella. (Aunque sin gritos y con una liquidación)
He estado demasiado ocupado estos meses, intentando concentrarme en todo y lograndolo en nada. Y saber que solo he actualizado dos capítulos AL AÑO, me hace sentir terrible. Por los dioses! Como les pude hacer esperar tanto! No, en serio, necesito hacerme el harakiri!
Pero acá esta uno de los episodios mas romanticos que pude hacer; y como diria un Simpson, Aun hay maaas!
WafleKouhai: Gracias! aca te tengo otro cap, Entendiste todas las referencias? XD
Joseph94: Sinceramente no sé como es que reaccionaria a una pareja asi, pero creo que como en todos los casos no le daría mucha importancia al genero. Agradezco completamente toda tu!
Artyomichpetrenk: Te hice esperar mucho, muchisisisisisisisisimo. Ya casi es fin de año T_T
Riko Rojas: En serio te agradezco el aspecto que mencionaste. Y como te comenté, tenia otros planes pero cambiaron con el tiempo. Aun no he podido explicar algunas cosas sobre nuestro dragon estelar, pero lo hare proximamente, Y por sobre el anciano loco de Targon... ¿Como lo zupo? XD Acerto completamente en eso!
Bueno sin mas que decir, me despido y hasta otra ocasión, en el cual intentaré apresurarme. Bye y muchas gracias por leer :D
