Autora Original: Breathless02

Nombre Original: Intertwined Bonds

Traductora: Onee-chan


Yo: Bien, otro capítulo más. Si me retrasé: lo siento muchísimo. Si no lo consideran así, pues mejor para mi =D

AVISO: El mes de Agosto está por comenzar y en mi familia, agosto es sinónimo de cumpleaños. Por tanto, puede que me retrase en subir el siguiente capítulo. Lo siento mucho y espero me perdonen. ^^

Autora: Disclaimer: Esto está siendo aburrido, para todos vosotros que sabéis que no soy dueña de KHR XD

¡Ey, chicos! Este capítulo tendrá un poco más de acción chicoxchico, así que, si no les gusta, por favor, pasen esas partes...~

Bien… otro de los guardianes será introducido, ¿quién creen que es?~

Bien, no quiero hacerlos esperar más para leer el capítulo, con estas aburridas N/A, así que, ¡por favor, lean! ;D


Después de entregar el 'mensaje', les dijo 'adios' a Yamamoto y a Gokudera, quien estaba llorando por su ida.

Tsuna giró en una esquina y en otra, totalmente metido en sus pensamientos por lo que, no prestó atención a donde estaba yendo.

La siguiente vez que Tsuna levantó la mirada, se encontró a sí mismo en un pasillo oscuro, con pequeñas luces que venían de unas pocas velas en las paredes. Empezó a sudar y el miedo, poco a poco invadió su pequeño corazón. De repente, el pelo de sus brazos se puso de punta y sintió que estaba siendo observado.

'¿H-hola?¿H-hay alguien ahí?'

El niño asustado se giró, pero no había nadie. Luego, sintió la respiración de alguien en su cuello.

'IIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHHHHH'

Tsuna cerró sus ojos y cayó de rodillas, con sus manos cubriendo su cabeza como una forma de protegerse.

Luego, oyó una suave risita tras él.

'¿Qué estás haciendo aquí, Conejito?¿Te perdiste, fufufufu?'

Tsuna lentamente abrió un ojo y miró al extraño delante de él. Se trataba de un niño de unos seis años de edad. Tenía cabellos de un llamativo azul y dos ojos desiguales. El derecho era de un oscuro color azul, el otro era de un rojo fuerte. Tsuna se sintió cautivado por los ojos y no podía girar su cabeza.

'¿Q-quién e-eres t-tú?'

Balbuceó Tsuna, pero lentamente se levantó, sin romper jamás el contacto de los ojos.

'Mi nombre es Rokudo Mukuro. ¿Y quién podrías ser, mi Conejito?'

'¡Y-yo soy T-Tsunayoshi!'

El niño llamado Mukuro se acercó más con lentos pasos, hasta que casi no había espacio entre los dos chicos. Sus cuerpos estaban tocándose. El peli-azul ladeó su cabeza hacia abajo, hacia la de Tsuna. Sus labios estaban separados por solo unos centímetros, solo un poco más y se habrían tocado. Los ojos de Tsuna se abrieron al estar tan cerca.

'R-Rokudo-s-san.' murmuró.

Tsuna estaba clavado en el suelo, sin atreverse a moverse un centímetro.

'¿Sí, Conejito?'

Mukuro se acercaba y se acercaba, hasta sus labios se movían, pulgada por pulgada, hasta los propios labios de Tsuna. Justo antes de que sus labios fueran tocados... crash.

Mukuro se estampó en la pared de su izquierda con suficiente fuerza para hacer un enorme agujero en la pared de piedra.

Tsuna salió de su estupor y pestañeó fuertemente.

'Huh, ¿q-qué acaba de ocurrir?''

Miró hacia el niño que estaba ahora tumbado en el suelo con sangre fluyendo de una pequeña brecha en la cabeza.

Todo vino a Tsuna y se ruborizó fuertemente.

'IIIIIHHHHHHHHHHHH.'

De repente, Tsuna se encontró a sí mismo aprisionado contra un pecho fuerte. No podía ver a la persona, pero instantáneamente supo quién era. La calidez familiar, ese perfume, esos fuertes brazos...

'¡Reborn!'

Reborn alejó al niño un poco de su cuerpo, así podría verlo. Puso una cálida mano en la mejilla de Tsuna y miró profundamente a sus ojos.

'¿Él te… tocó Tsuna?'

Tsuna sacudió su cabeza como un no. Reborn suspiró aliviado y giró su enfoque en el otro chico, quien trastabilló a sus pies.

Mukuro miró hacia arriba, a la mirada peligrosa del hombre alto, y sonrió de lado a eso.

'Fufufu, ¿así que, tú eres Reborn, asumo? Bien, que mal que no viniste un segundo más tarde. Esto se estaba volviendo interesante.'

Al oír eso, Reborn chasqueó la lengua. Tiró de la pequeña lagartija de su sombrero de fédora, quien instantáneamente se convirtió en una pistola verde y apuntó con ella a Mukuro.

'¡N-No Reborn! ¡No le hagas daño, por favor! No me hizo nada. ¡Por favor, n-no lo mates!'

Tsuna corrió en frente de Mukuro y extendió sus brazos. Mukuro se sorprendió por las acciones del pequeñín y sintió una extraña calidez expandirse a través de su cuerpo. Ese sentimiento era poco familiar para él, quien solo recibía odio y rechazo de todos a su alrededor. Pero ese diminuto niño… lo protegió con su vida, a pesar de que lo había engañado hacía solo un momento.

'Tsuna, quítate de en medio. Tengo que enseñar a este niño una lección.'

'¡N-NO!'

Reborn fue sorprendido porque el normalmente tímido e inseguro niño no se acobardó ante él. Pero no apartó su pistola. Estaba tan furioso por las acciones del peli-azul que necesitaba castigar a alguien. Preferiblemente ÉL.

Una pequeña sonrisa atravesó la estoica cara de Mukuro. Repentinamente, él abrazó a Tsuna por detrás y envolvió sus brazos fuertemente alrededor de la delgada cintura del otro. Tsuna se puso rígido a la imprevista cercanía, pero no se movió. Sus ojos se abrieron y miró a Reborn con su boca muy abierta.

Mukuro colocó su cara en el hombro de Tsuna y sopló en su oído. El más pequeño se sonrojó de nuevo de un insano y profundo color rojo, pero aún así, no pronunció una sola palabra.

El sonido de un gatillo siendo presionado hizo eco en el semi-oscuro pasillo.

'Gracias por protegerme, Conejito. Espero pueda devolverte el favor en el futuro. Mi nombre es Mukuro, solo… para… ti. Fufufu...'. Dijo insinuantemente.

Mukuro dejó un rápido beso en la mejilla de Tsuna y desapareció al segundo siguiente en el aire. Una bala pasó la cabeza de Tsuna por unos milímetros y hubiera dado a Mukuro, si no hubiera desaparecido.

'¡IIIIIIIIIIIIHHHHHHHHHHHHHH!'

Tsuna lloró nuevamente y se encogió de miedo en el suelo.

Reborn estaba echando humo con enfado,

'¡Ese mocoso!¡Cómo se atreve a besar a Tsuna DELANTE DE MIS OJOS! La próxima ver que lo vea, él estará muuuuy muerto!'

Reborn caminó hacia Tsuna y lo levantó. Tsuna se acurrucó en los brazos fuertes de Reborn, buscando la calidez que el cuerpo de Reborn emitía.

'¡Tsuna, te DIJE que no hablaras o interactuaras con extraños! Por eso, serás severamente castigado.'

Tsuna gimió, pero asintió. Él estaba muy feliz de escapar de ese oscuro y frío pasillo y de tener a Reborn a su lado.

En su camino a la habitación de Reborn, aunque ahora también la habitación de Tsuna desde que estuvieron por primera vez allí juntos, Tsuna se había dormido en el agradable agarre de Reborn.

Después de llegar, Reborn rápidamente cambió a Tsuna a ropa suelta para dormir y lo metió en la cama, sin despertar al pequeño joven. Tsuna suspiró contento y se acurrucó bajo las sábanas. Reborn se sentó al lado del niño pequeño y lo miró dormir. Luego, sintió la urgencia de tocarlo, así que, lentamente alargó su mano y frotó el pelo suave de la frente de Tsuna. Tsuna giró su cabeza hacia la mano que lo acariciaba, sintiendo el gentil roce incluso en su sueño. De repente, Tsuna se agarró de la camiseta de Reborn en un agarre muy fuerte, sin dejarlo ir. Reborn quiso abrir los pequeños dedos y alejarlos de él, pero fue en vano.

Con un suspiro, Reborn se acomodó en la cama, al lado de Tsuna. Instantáneamente, el pequeño cuerpo de Tsuna se aferró a Reborn, con sus brazos alrededor de la cintura del adulto y su cara presionada en su cuello.

Reborn estaba inmóvil, pero no le importó. Lentamente, envolvió al infante con sus brazos y puso su cabeza encima de la del menor.

'¿Qué estás haciéndome Tsuna? Tú despiertas estas extrañas emociones en mí, que no puedo permitirme el lujo de tener. He matado a tanta gente, tengo la sangre de miles de personas en mis manos. ¿Cómo puedo si quiera tocarte con eso? Yo podría manchar tu inocencia y pureza… pero sé que tendrás que crecer fuerte para el futuro. Desearía que pudiera, simplemente, dejarte estar… que pudiera evitar que fueras envuelto en todo este problema de la mafia… pero este será tu destino. Otra vez, la mafia destrozará vidas. Lo juro por quien deba referirme: Te mantendré a salvo. Se lo prometí a tu madre en su último segundo de vida. Estaré aquí para ti. No te traicionaré ni te dejaré caer… Te cogeré, incluso cuando yo mismo caiga.'