7
7. Un gran giro.
Los árboles pasaban a gran velocidad por a mi lado. Solo podía pensar en ese momento en que si nos estampábamos contra un árbol ni aun qué pusiese todo el algodón del mundo saldríamos vivos.
Cuando Edward dejó de correr quise bajarme pero mis músculos no reaccionaban, Edward lo adivinó y me ayudo a bajar. El coche aún estaba a unos metros de donde estábamos. Cuando fui a sentarme en el bordillo Edward me agarró la muñeca y me atrajo a el. La respiración se me cortó en cuanto sus manos tocaron mis mejillas las cuales por donde pasaban sus fríos dedos, la sangre se agolpaba. Su aliento dulzón acarició mis labios provocando un estremecimiento de mi cuerpo. Sus ojos habían atrapado los míos y no podía liberarme de esos ojos miel. Dejé de luchar por mantener la compostura y me dejé llevar por esos ojos. Mis manos estaban apoyadas en su pétreo pecho. Su camisa, desabrochada hasta el 3 botón dejaba ver parte de sus músculos, lo cual provocó otro estremecimiento cosa que a Edward no le pasó desapercibido. Parecía divertido ante mis reacciones al contacto de su cuerpo con el mío. Me resultaba tan extraño. Había pasado de intentar que Edward me fuera indiferente a que ahora fuera mi centro. Aún que creo que antes también lo era.
Acortó la poca distancia que separaba sus labios de los míos. Me pilló por sorpresa. Estaba tan centrada pensando en lo que había pasado que ni siquiera me había dado cuenta de que ahora estábamos al lado del coche. Sabía que debía de estarme quieta pero fue inevitable que mis brazos pasaran alrededor de su cuello y lo atrajera más a mí. Note como su mandíbula se tensaba y acto seguido se separó de mí. Yo caí al suelo abrazándome las rodillas. Me había mareado. Agaché la cabeza metiéndola entre las piernas. No por el mareo si no porque de repente sentía vergüenza. Mis mejillas se incendiaron y una oleada de calor me golpeó. Edward estaba a unos pasos de mí aún un poco tenso, pero mirándome. La vergüenza aumentó al mirarle a los ojos. Me levanté y me metí en el coche. Noté como Edward entraba también por la sacudida del coche después del portazo. Apoye la cabeza en el frío cristal (cosa que me ayudó a calmar la oleada de calor que sentía).
-Bella-sonaba muy cerca.
-¿Qué?-no giré la cabeza. Seguía sintiendo vergüenza ¿Por qué? No lo se.
-Mírame-su voz sonó extremadamente dulce y no me quedó más remedio que mirarle.
Su cara estaba muy cerca y al girarme su aliento golpeo mi rostro aturdiéndome.
-¿Por qué estas así ahora?
-No estoy...de ninguna manera.
-Sabes, pensaba que lo de no leerte la mente mejoraría con el tiempo, pero no hace más que empeorar-dijo frustrado
No dije nada y eso le frustró más aún.
-Bella, por favor. Quiero saber que piensas-me rogó.
-Simplemente me a dado vergüenza-murmuré tan bajo que dudé que lo hubiese escuchado. Pero por supuesto que sí. Era un vampiro.
-¿Por qué?-parecía divertirle.
-No lo se. Soy nueva en esto.
-Y yo-se unió el.
-Tú llevas más de 90 años en el mundo. Seguro que ya has estado con alguien. Tendrías que ser un experto.
-Puede que leva más de 90 años en el mundo, pero jamás alguien me había traído tanto como tu. Además de que ninguna chica me ha atraído lo suficiente.
Ante ese comentario no pude decir nada, sus ojos eran totalmente sinceros a la vez que sus palabras. Era imposible que alguien como el, tan perfecto, no hubiese encontrado a alguien. Seguramente todas estarían rendidas a sus pies. Aún que claro, tiene lógica. Al ser el ser más bello del mundo no se conforma con una mujer simplemente guapa. Pero entonces ¿Por qué me ha escogido a mí? ¿Será por algún interés? Poco probable. No soy ni rica ni tengo nada preciado o de valor inigualable. Entonces no me lo explico.
-¿Por qué se habrá fijado en mí? No tengo nada de lo que se pueda veneficiar-murmuré en voz alta.
Acto seguido de decir eso, me di cuenta de que lo había dicho en voz alta, lo que significaba que Edward lo abría oído. "Bella, tenemos que solucionar el problema ese de decir todo lo que piensas en alto" dije en mi fuero interno. Me giré para ver si Edward se había dado cuenta. Sí. Me miraba con ojos dulces y un tanto irritados. Levantó su mano y la posó en mi mejilla.
-¿Tengo que decirte por qué me e fijado en ti? ¿No puedes creer simplemente que me e enamorado?-dijo con un tono que debería estar prohibido usar.
Al ver que no respondía arrancó el coche sin decir nada, pero no se por qué me daba la impresión de que de verdad quería una respuesta y hasta que no la consiga no va a parar. Atrapó mi mano y la colocó en el cambio de marchas para tenerlas unidas.
En todo el trayecto no dejo de mirarme, pero el coche apenas se movía un centímetro del centro de la carretera. Cuando le miraba y me cruzaba con sus ojos, acababa hiperventilando y ruborizándome cosa que a Edward le gustaba, ya que en varias ocasiones me decía lo adorable que estaba con el rubor en las mejillas, cosa que hacía que me pusiese más roja aún.
Al llegar a mí casa, me di cuenta de lo tarde que era serías ya como las 3. Charlie no estaba en casa.
-¿Puedo pasar?
La voz de me asustó levemente.
-...Sí-titubee.
Sin siquiera darme tiempo a pestañear, Edward dio la vuelta al coche y abrió la puerta del copiloto. Al entrar en casa me dirigí a la cocina a preparar la comida para Charlie ya que el solía llegar a las 4, pero una nota en la mesa me advirtió de que estaría con Billy Black, un viejo amigo, y que se quedaría a comer y probablemente a cenar puesto que había un maratón de partidos de baloncesto. Así que metí lo que había sacado antes de darme cuenta de que estaba la nota.
-¿no vas a comer?-Edward estaba en la puerta apoyando un hombro en el marco.
-No tengo hambre-era cierto.
-Llevas muchas horas sin comer, no es bueno-me regañó.
-Por un día sin comer no creo que pase nada-no sabía yo si eso era cierto en mis circunstancias.
Estando cerca de Edward necesitaría energía para no desmayarme cada vez que me toca, o marearme. No pareció gustarle la idea pero cuando salí de la cocina en dirección a mi cuarto el me siguió. Al llegar a la habitación el teléfono sonó.
-¿Quién?...Ah hola Angela...sí, estoy bien...no solo me han dicho que me... ¿cómo sabes tu eso?...sí, bueno debí imaginarlo...por favor intenta que no se sepa, si se enterase mi padre...gracias Angela...-me sonrojé ante el comentario" ¿No habrás echo cosas indecentes? Si se entera Jess se pondrá echa una furia"-Angela-intenté regañarle pero se notó toda la vergüenza-...sí mañana iré ya hablaremos...adiós.
Genial, Angela sabía que había estado con Edward. ¿Cómo? Ni idea, solo espero que no llegue a oídos de mi padre. Eso de que salga con chicos no le hace mucha gracia.
-Con que cosas indecentes...-se burló Edward-bueno, te e besado, ¿cuenta?-¡por Dios! Que despreocupado y suelto parecía.
Escondí la cara en la almohada, eso de que Edward pueda leer mentes...por suerte la mía no.
-Bella, ¿vas a contestar a mis preguntas de antes?-su voz me sacó de mis cavilaciones.
-¿Qué preguntas?-mira que lo sabía.
-Las que te e formulado en el coche. Parece que no te crees que me aya fijado en ti simplemente porque te quiero-mi corazón se disparó al oír las últimas palabras.
-Ah...esas ¿Es obligatorio responderlas?
-No, pero desearía que lo hicieses.
Me quedé unos momentos en silencio pensando en la respuesta y al cabo de varios minutos en los que Edward esperaba mi respuesta con impaciencia al final lo solté.
-Solo hace falta que te mires en un espejo y luego me mires a mí para saber las razones obvias.
Arqueó una ceja
-Pues yo no lo tengo tan claro. ¿Podrías explicármelo?
-Es fácil. Eres perfecto. ¿Por qué me has elegido a mí? Cualquiera es más guapa que yo eso está claro. Y sobretodo esa Rosalie. Es perfecta. El tipo de chica que todo hombre busca-aclaré.
-Recuerda que yo no soy humano. No soy un hombre normal-se defendió.
-Mejor me lo pones, deberías buscar algo mejor.
-¿Por qué pones tantas pegas? ¿No quieres que te quiera o es que eres tu la que no me quieres?-parecía divertido.
-¡No!-me di cuenta de que casi lo había gritado-no...Solo que no lo comprendo-moderé el tono de voz.
-Simplemente te quiero. ¿Hay alguna explicación que se pueda dar cuando uno se enamora? Simplemente se enamora y no hay más. ¿Tienes alguna objeción más?-negué con la cabeza-me alegro.
Me acercó a el pasando un brazo por mi cintura. Posó sus labios en la hendidura de debajo de la oreja y bajo hasta la comisura de mis labios. Su aliento, a pesar de ser frío, me quemaba. De nuevo recorrió con sus labios mi mejilla llevándolos después hasta mi cuello. Esta vez con la punta de la nariz lo acarició. Intenté no moverme pero su tacto me producía fuertes escalofríos, hiperventilación, mareo y un sonrosamiento. Los latidos de mi corazón cada vez latían más rápido. Edward no lo paso desapercibido. Deslizó lentamente su oreja hasta llegar al corazón. Ahora sí que no me movía pero en la puerta de mi habitación sonaron dos golpes lo que izo que pegara un pequeño grito y saltara. Edward desapareció y a continuación entró en mi habitación mi padre.
-Papa, ¿no estabas con Billy?
-Sí, pero vine a por un CD. Por cierto ¿Qué ha pasado? Me e enterado de que has ido al hospital.
-Me desmayé-mentí. No quería estropearle la tarde ni tampoco que comenzara otro discurso de torpeza y cuidado.
-Eso me han dicho. Bueno pero estás bien ¿No? Me dijeron que Edward te había acompañado hasta aquí. ¿No se ha quedado?
Esto no esta bien. ¿Dónde esta mi padre y su charla sobre los chicos? Billy le ha tenido que dar algo.
-No papá. ¿Oye abeis estado bebiendo tú y Billy?
-No. ¿Por qué?
-No nada, nada
-Por cierto, Jacob está allí solo, ¿Por qué no te pasas? Hace tiempo que no os veis.
-¿Jacob?-no me acordaba de el.
-Sí, Jacob Black. Solíais estar juntos vosotros dos y también sus hermanas en la Push, además esta noche van a celebrar una fiesta y van a contar antiguas leyendas podrías pasarte.
-No se papá-no tenía gana alguna.
-Puedes invitar a alguno de los Cullen si te apetece.
-Me lo pensaré.
-Bueno adiós Bella. Cuidado con los mareos.
Cerró la puerta de la habitación nada más salir y al momento se escucho la puerta de abajo y el ruido del motor al arrancar. Charlie estaba muy raro hoy.
Unos brazos fríos me agarraron por la espalda. Uniera gritado de no ser porque unos labios sellaron el grito. No me izo falta abrir los ojos para saber que era él. Mi ángel. Pero esta tenso. Tenía la mandíbula apretada.
-¿Qué pasa?-pregunté.
-Nada-pero sí que pasaba.
Lo dejé por el momento. Quería disfrutar de la compañía del ser más perfecto que existe en el mundo, pero cuando tenga la oportunidad are que me lo diga, soy demasiado tozuda para dejar algo y sobre todo si eso incluye a Edward.
Me quedé dormida entre los brazos de Edward mientras pensaba en lo que había cambiado todo en tan solo un día. De ser totalmente distantes uno del otro a no querer separarnos. Había sido un giro de 180º. Pero me gustaba ese giro.
Perdón por la tardanza pero entre el regreso de la acampada y los exámenes y las recuperaciones no me a dado tiempo a escribir casi, pero bueno aquí lo teneis, aun que no se yo si lo abreis estado esperando u.u.
Bueno se puede notar(o al menos lo noto yo xD)que Edward no es tan correcto, no me gustaba tan serio(bueno sí que me gustaba)y quería darle un toque de perversión aunque muy pequeño, así que aquñi está, no se yo como me abrá salido porque no me a dado tiempo a releerlo y lo e cho muy rápido. Espero que os gustee
