8

Huida

Estaba al tanto de que su situación empeoraría. El haber querido matar a Ymir y haber fallado en el intento; le costaría, lo sabía. Ymir todo este tiempo había sido enviada por Eren, la pregunta era, ¿De dónde se conocían esos dos? Desde que los vio hablando esa pregunta seguía circundando su mente. Ahora que lo pensaba mejor, el rostro de Ymir le era familiar, pero de dónde. ¿Dónde la había visto? El sonido de alguien golpeando las rejas trajo a Annie de sus pensamientos. Había sido Ymir la causante del ruido. Parecía algo molesta. Ya llevaba más de media hora pegada a los barrotes y mirando de vez en cuando afuera, como si estuviera esperando algo. Si se pensaba bien, todo el día la mujer había actuado muy rara. Se la había visto hablando en tono bajo con algunas convictas, mirando de lado a lado y ahora estaba allí esperando. Por al frente de la celda pasó una mujer policía y la convicta Nanaba. Ésta miró a Ymir y asintió con la cabeza, asentimiento de cabeza que no pasó desapercibido por Annie. ¿Cuál sería ahora el siguiente movimiento de la morena? pensó Annie. Después de un pequeño rato, Nanaba estaba regresando de su visita y cuando pasó por al frente de la celda se cayó. La policía le mandó a levantarse y cuando estaba acatando la orden deslizó algo hacía la celda. Ymir rápidamente puso su zapato encima y cuando la mujer policía miró extrañada hacía la celda no había nada en el suelo. La policía estaba segura de haber visto que Nanaba deslizó algo hacía la celda.

-¿Dónde está?- preguntó la mujer policía, Henning.

-No se de que habla oficial- contestó Ymir.

-Está debajo de su pie derecho- dijo Annie.

Ymir miró amenazadoramente a Annie y deslizó de una patada el objeto fuera de la celda. La mujer policía le miró enojada y fue a recoger el objeto. Fue ahí cuando Nanaba le entregó algo más a Ymir. Annie iba a decirlo, pero Ymir le tapó la boca rápido.

-Si sigues así no vas a vivir mucho- le amenazó al oido Ymir y le destapó la boca.

¿Debía hablar o era mejor callar? Lo que fuera que tenía la morena, era para usarlo en su contra. Si hablaba ahora se evitaba cualquier posible mal rato. Pero si Ymir ya había logrado conseguir el objeto una vez lo podía hacer una segunda; asegurándose de que ella no estuviera presente en el proceso. Luego cumpliría con su amenaza. La policía y la convicta se alejaron de la celda. Annie no le importó y se acercó a los barrotes para llamar a la policía, pero sintió algo filoso en su cuello. Prefirió entonces callar. Ymir bajó el objeto punzante porque sabía que la oficial volvería a pasar. Una vez que la mujer policía pasó, Ymir volvió a sacar el objeto, era una especie de cuchilla. Tomó a Annie por el cuello de la camisa y la pegó contra la pared. Luego deslizó con cuidado la cuchilla por la cara de la rubia.

-¿Te hago un cambio de imagen gratuito?- dijo sonriendo Ymir.

-Que te den, machorra.

Ymir sonrió burlonamente ante el comentario. Aún amenazándola, Annie seguía teniendo el valor de contestar. Deslizó la cuchilla hacia el cuello de la muchacha y aplicó un poco más de presión.

-Cuidado con lo que dices cariño. Si no fuera porque me han mandado a joderte, pero no matarte; ya te hubiera enterrado esto en el abdomen. Pero da igual, ya me estás colmando la paciencia así que no me tientes.

-Tu y Eren se pueden ir al infierno, hijos de puta.

-Así que ya sabes lo de Eren.-Ymir se alejó-. El pobre ha gastado los ahorros que tenía para su boda solo por verte hundida.

-¿De dónde se conocen?-no pudo evitar preguntar Annie.

-Me siento ofendida, no me reconoces.-Annie arqueó una ceja-.Pero bueno, claro está, como eres tan egocéntrica no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Nos conocemos del lugar en donde trabajabas.

Ahora lo recordaba, allí era donde le había visto antes. Ella era una clienta habitual de allí y algo problemática. Se la pasaba golpeando a todo aquel que intentara prospasarse con Historia. En aquel tiempo no lo entendía completamente, la veía como una clienta loca, acosadora y obsesiva. Pero ahora todo tenía sentido. Según Hitch, Ymir estaba allí por violencia doméstica y hubo veces que Historia venía con el ojo morado. Muchas de las otras compañeras se reunían a su alrededor y le hacían todo tipo de preguntas. Ella siempre prefirió mantenerse alejada, lo que le pasara a los demás no era de su incumbencia. No era que ella fuera egocéntrica, era que ella no era entremetida.

-¿Ahora te acuerdas?-preguntó Ymir.

-No sé, tus características son común. Alta, morena, poco femenina . Hay mucha gente con esas características, Mikasa por ejemplo.

-Mira, aún posees sentido del humor- dijo actuando asombro Ymir.

Volvió a acercarse y esta vez sin cuidado alguno, presionó la cuchilla en la mejilla de la rubia y luego la acercó más a la boca.

-¿Y si te cortamos esa lenguita para que ya no puedas hacer bromitas, decir groserías y ser una soplona?

Annie se quedó callada. Ymir luego bajó la cuchilla al cuello de Annie y presionó con mucho más fuerza. Annie tragó profundo. De un moretón ya se estaba convirtiendo en una herida. Estaba botando sangre. Se escucharon pasos que se acercaban, Ymir rápidamente se alejó y se trepó en la cama. Una guardia abrió la celda.

-Annie Leonhardt tienes visita-dijo la guardia.

Annie respiró profundo y siguió a la mujer policía fuera de la celda. La guardia no la estaba escoltando al lugar de visitas, por lo que veía era más bien a la enfermería. Cuando llegaron, al frente de la puerta de la enfermería estaba Armin. Annie estaba un tanto confundida. Armin se aceró para explicarle.

-Se cual es tu interrogante. Estamos aquí para sacarte una prueba de sangre. Tenemos una grabación que muestra lo ocurrido y logramos encontrar una muestra de sangre del culpable o al menos de su cómplice. Debemos comparar esa sangre con la tuya, para mostrar que no coinciden. De esa manera podré sacarte antes de que sea el juicio.-dijo Armin y luego se percató de la herida en el cuello de ella.

-¿Qué es esto? ¿Qué te ocurrió?- dijo en tono preocupado él.

-Una caricia, no lo ves-dijo sarcástica Annie-. Mejor pregúntale a tu amigo Eren, el debe saber.

Armin le miró confundido, la mujer policía los presionó para que entraran a la enfermería. Annie al entrar vio un rostro conocido. Era la desgraciada policía que la había hundido. El doctor mandó a Annie a sentarse en una camilla. Annie asi lo hizo. Le sacó sangre. El tubo con la sangre se lo entregaron a Hanji.

-No, ella no. ¿Por qué tiene que ser ella?- dijo molesta Annie.

-Aunque no lo creas, estoy de tu lado.-dijo Hanji.

Annie miró a Armin, éste asintió.

-Es cierto, ella me está ayudando a demostrar tu inocencia y encontrar los verdaderos culpables.-añadió él.

Hanji se dirigió a la puerta.

-Te prometo que te sacaré de aquí pronto-dijo Armin mientras le tomaba de las manos.

Luego ambos se dirigieron a la salida de la enfermería. Hanji se fue con Armin por un lado y la mujer policía escolto a Annie a su celda.


Hanji había estado trabajando en el caso los últimos tres días. Investigó por los coches desaparecidos y consiguió lo que buscaba. El coche de Mikasa había sido encontrado a las orillas de un río, pero para su sorpresa no fue llevado a forense para investigación. Sabía donde estaba el auto, asi que contactó a su amigo Moblit y ambos fueron a investigar el auto. Moblit no encontró ni huellas dactilares, ni cabello, nada. Sólo encontró rastros de sangre. Al hacerse las pruebas una muestra de sangre era de la víctima y la otra coincidía con la sangre encontrada en el estacionamiento. Ayer fue a la cárcel por la muestra de sangre de Annie y después la llevó para que la compararan con la otra muestra encontrada. Hoy estaba esperando por esos resultados. Cuando entró a la comisaría, su jefe le intersecó y miró extrañado.

-¿Se puede saber qué haz estado haciendo? -preguntó Smith.

-¿Me fui almorzar?-dijo dudosa Hanji.

-¿Me dices o me preguntas? Además no me refiero sólo a hoy, te he visto estos últimos días entrando y saliendo como loca-miró serio Smith.

-No le mentiré Jefe, mi tía abuela lejana postiza ha sido hospitalizada y ella no tiene ningún otro familiar que le cuide. Lamento descuidar mi trabajo por problemas personales.-dijo Hanji.

-Tu tía, ¿Qué? Mejor olvídalo. Eso si repórtate conmigo antes de salir.-dijo Smith y se fue a su oficina.

Hanji se iba a ir a su oficina, pero la conversación de dos compañeros le llamó la atención. Sus rostros denotaban incredulidad. Se acercó a ellos para unirse a la conversación.

-¿De qué hablan? ¿Por qué esas caras?- dijo Hanji

-¿No sabes?-dijo uno de ellos.

-¿Saber qué, Nick?-preguntó Zoë.

-Han encontrado el cadáver de una muchacha. Parece que iba en el auto a exceso de velocidad-dijo Nick.

-¿Y? Eso no es novedad -comentó la mujer de gafas.

Novatos pensó Hanji.

-La muchacha era empleada del "Cherries Boom Club". De ese local ya había muerto otra empleada. Dos muertes de ese lugar en menos de un mes.-dijo el otro guardia.

Ahora la impresionada era Hanji.

-¿Cómo era la… ¿Cuál era su nombre?-preguntó Hanji.

-Creo que era Mina Carolina-comentó el mismo policía.

¿Era posible? Hanji se fue a su oficina y buscó su libreta. Cuando la encontró, confirmó sus sospechas. En efecto, Mina era el nombre de la muchacha que se había visto nerviosa la primera vez que fue al local. Todo era sospechoso. La última vez que fue al local la muchacha le había dado a Armin una servilleta, que les ayudó a avanzar con la investigación. Además ella les había dicho que la tenían bajo amenaza. ¿Ahora de la nada había tenido un accidente en el auto? Definitivamente ambas muertes estaban vinculadas. Hanji vio un sobre encima de su escritorio y lo abrió. Le habían llegado los resultados de las pruebas de sangre. Alguien tocó la puerta de su oficina y ella le dió el permiso para que pasara. Era Armin, entró y cerró la puerta. Estaba allí para saber si ya tenían los resultados de las pruebas.

-Sí, justo ahora abrí el sobre que me enviaron. Toma.- comentó Zoë.

Armin sacó el contenido del sobre y lo leyó.

-Sí, la prueba resultó negativa. Las muestras no coinciden. Con esto y el video podré sacar a Annie de la cárcel. Me llevaré este papel, si no le importa.-comentó el rubio.

-Llévatelo. Por cierto tengo algo más que comentarte- dijo más seria Hanji.

-¿Qué cosa?

-¿Te acuerdas de Mina? La muchacha que nos ayudó.-Armin asintió-. Apareció muerta hoy. Supuestamente iba a gran velocidad y chocó.

-¿Qué? No puede ser. Es obvio que le han matado por ayudarnos… Fue…Fue mi culpa, si yo no le hubiera preguntado, ella…-decía Armin en tono triste.

Hanji le interrumpió

-No es culpa tuya Armin, es culpa de esos malditos asesinos. ¿Hasta dónde pueden llegar para no ser descubierto? Lo que nos queda es hacer todo lo posible por hundirles. La muerte de Mikasa y la de Mina no pueden quedar impune. Ve para que saquen a Annie de la cárcel, yo buscaré en los registros para ver si doy con el hombre que se vio en el video. Deseemos que sí, porque ya no tenemos a nadie más que sepa algo del homicidio.

Armin asintió y se fue de allí. Hanji comenzó a buscar en los registros.


La única novedad de ese día había sido la visita recibida. Reiner y Bertholdt le habían ido a visitar. Según ellos, habían ido a visitarla al día siguiente de ser translada, pero le habían dicho que ella no podía recibir visitas porque estaba castigada y lo iba a estar por mucho tiempo. Ambos se ofrecieron a ayudarla económicamente para contratar a un buen abogado. Ella les comentó que no necesitaba uno, ya Armin había tomado su caso. En cuanto a lo demás, el día había sido uno común para ella. Lo que se podía llamar común en ese lugar. Todo el bendito día Ymir se la había pasado molestándola, amenazándola y humillándola, nada nuevo. Al menos ya era de noche e Ymir se había tranquilizado. Probablemente ya estaba cansada de haber jodido todo el día y ahora se había ido a recargar las energías. Escuchó a Ymir moviéndose en la parte de arriba de la cama. Tal vez estaba buscando una mejor posición para dormir. Annie se dio cuenta que no era eso. Ymir estaba bajando de la cama. Entonces Annie decidió dar la espalda y pegarse más a la pared, para evitar más conflictos. De momento sintió un movimiento en su cama. ¿Qué era eso? ¿Ymir se estaba sentando en su cama? No podía ser. Podía sentir la presencia de Ymir detrás de ella, no estaba sentada. Se había acostado al lado de ella. Annie aparentó estar durmiendo, tal vez así ,Ymir se largaría de nuevo a su cama porque no tenía gracia molestarla si no estaba consciente. Que mal estaba Annie. En ese momento sintió como Ymir le tiraba un brazo por encima y la apegaba más a ella. Ymir le acarició con una mano el brazo. Luego con la misma mano le acaricó el abdomen y subió más su mano. Ymir la estaba manoseando desde atrás. Annie ya no sabía que hacer. Sólo esperaba que la mujer se detuviera pronto. Después de un pequeño rato, que para Annie fue una eternidad, la morena se devolvió para su cama. Y por primera vez estando en ese lugar Annie se permitió llorar. Lloró en silencio. Un llanto de impotencia y frustración.

Ya era otro día. No se dio cuenta, pero había llorado hasta dormirse. Por lo que veía, Ymir no estaba en la celda; probablemente tenía una visita. Annie suspiró, ya no soportaba más. Ya había llegado a su límite. Se había peleado ya muchas veces y ya fuera porque Ymir poseía más tamaño o porque recibía ayuda de otras convictas, siempre terminaba victoriosa. Todo este tiempo pudo aguantar las peleas, humillaciones y hasta amenazas con armas punzantes, pero lo que había hecho esa mujer la noche anterior se había pasado de los límites. No permitiría que la desgraciada de Ymir le manoseara. Ayer fue una manoseada, pero mañana ¿Qué sería? No había que ser un genio para saber el siguiente paso que daría la mujer. Lo más frustrante era que ya había intentado todo, hasta había intentado atentar contra la vida de Ymir, pero nada había funcionado. Ya no aguantaba más ese infierno, parecía que nunca saldría de él. No iba a seguir esperando a que algún día la sacaran. No le iba a seguir dando el gusto a Ymir y a Eren. Decidió entonces que la mejor huida de ese lugar era el suicidio. Era el momento perfecto para ejecutarlo, estaba sola. Tomó su sábana y observó la celda. ¿De dónde podía atar la sábana? Entonces vio la ventana con barrotes. Se trepó con dificultad en el retrete y amarró la sábana de uno de los barrotes. Haló una, dos y tres veces para asegurarse de que estaba bien amarrada y que resistiría. Luego tomó el otro extremo de la sábana y se lo enrrolló en su cuello y lo ató. Sólo quedaba una cosa por hacer, dar un paso adelante para colgarse. En pocos minutos acabaría con todo. Suspiró.

-¿Pero que mierda estas haciendo?-dijo Riko que estaba afuera de su celda.

La mujer policía abrió la celda y se acercó a ella.

-Bajate de ahí reina del melodrama, estas libre. Recoge tus cosas que te esperan afuera-dijo la oficial.

Annie se quedó impactada. ¿Había escuchado bien? ¿Acaso ella por fin estaba en libertad? La mujer policía le estaba esperando. Annie desató la sábana de los barrotes y se bajó. Se quitó la sábana de su cuello y la tiró sin cuidado a la cama. No recogió nada pues primero no tenía casi nada, sólo un libro, y segundo no quería tener nada que le recordara ese lugar. Salió de la celda y comenzó su trayecto fuera de allí. Vio a Ymir regresando con otra policía. Ymir pasó por su lado con cara interrogante y Annie le sacó el dedo medio le la mano luego detuvo su andar. Miró atrás ya Ymir había vuelto a la celda y la policía que la escoltaba regresaba.

-¿Puedo irme a despedir?-preguntó Annie.

-¿La princesa hizo amigas?-preguntó Riko.

-Si, precísamente- dijo Annie con tono sarcástico.

-Esta bien, pero avanza. Te espero.

Annie volvió y miró desde afuera de la celda a Ymir. Ymir la miró enojada.

-Sólo quería pedirte un favor, dile a Eren que ya salí.- Annie se alejó un poco y luego regresó-. Por cierto ¿Sabías que la persona que convenció a Historia de poner esa querella en tu contra, fue Mikasa? Y tu desviviéndote por hacerle justicia.-dijo Annie.

Ymir por primera vez se había quedado callada y con cara de incredibilidad. Annie sabía que era mentira, pero se lo dijo para hacer que el resto del tiempo que le quedaba en la cárcel lo pasara sin poder conciliar el sueño. Annie escupió a Ymir y ésta le dedicó un recital de palabras soeces mientras la rubia se alejaba.

Luego la guardia le dijo que debía buscar las cosas que le habían quitado cuando entró por primera vez. Fue por ellas, tomó su ropa y se cambió. Siguió el trayecto de la mujer policía pasó por el mismo pasillo de verjas que estaba en el exterior y la guardia detuvo su andar. Había llegado por fin a la salida. Annie al salir, a unos pocos metros de distancia estaba Armin esperándola. El rubio se acercó y ella le besó, el correspondió gustoso el besó. Después se separaron y ambos se dirigieron al auto. Él había cumplido su promesa.

Annie al fin era libre, pero al final ¿Quienes eran realmente los culpables?


Nota: Hasta los personajes irrelevantes le doy un espacio, como Henning. Es la muchacha que muere del grupo de Nanaba en la torre :'v . Prometo que ya para el proximo capitulo se sabe quienes son y en el ultimo se explica todo. Bai bai nos leemos