¿De dónde habrá sacado Lyra la idea del sinsajo? Si bien en la Gira de la Victoria pude ver como muchas personas lo usaban como una nueva tendencia de moda, ese pájaro en el sobre me parecía algo más profundo que una simple cuestión del caprichoso estilo del Capitolio.
¿Qué significaba?
Me costó mucho trabajo sacarme de la mente su rostro, con las lágrimas recorriendo sus mejillas y su voz, totalmente desprovista de la habitual alegría que emanaba de ella. Tenía la desagradable sensación de quien sabe que le ha fallado a alguien que creía en él. Pude imaginarla escribiendo la carta en la mesa de la cocina, con su larga cortina de cabello negro cubriendo su cara.
Me fui a la cama pensando que mañana sería un nuevo día, tal vez mejor para todos. El sentimiento de culpabilidad no había desaparecido al apoyar la cabeza en la almohada, pero si pude ver el gris hipnótico de los ojos de Katniss, mirándome fijamente hasta que me perdí en esos sueños brumosos que mezclaban mi vida antes y después de los Juegos.
Desperté con un rayo de sol en la cara. Pude ver que alguien, muy probablemente mi padre, me había dejado una hogaza de pan, aún estaba tibio y tenía pequeños trocitos de nuez. Se veía delicioso, pero decidí esperar y lo envolví en un trozo de tela. Después de darme una rápida ducha desprendía un intenso aroma a lavanda; aún no me había acostumbrado a esa regadera nueva. Cuando llegué a casa de Katniss el pan ya estaba frío.
Golpeé la puerta un par de veces y me topé de frente con la señora Everdeen. Al verla, me daba cuenta de las razones por las cuales mi padre había querido casarse con ella; era muy bonita, pero sus ojos denotaban una bondad que inspiraba ternura, al mismo tiempo que la tristeza y el dolor los opacaban.
-Hola, Peeta... Pasa, pasa-me tendió la mano y yo la estreché, se veía un poco nerviosa-Katniss está ahí, en la sala.
Dejé la pieza de pan sobre la reluciente mesa de su cocina. Era un poco extraño pensar que sobre esa mesa ha habido enfermos y moribundos.
Me dirigí a la sala y pude ver a mi Chica en Llamas. Extrañamente, Prim estaba a su lado. Me pareció raro que no fuera al colegio. ¿Porqué sería?
Me quedé de pie junto al sillón, viendo como la pequeña miraba fijamente el vientre de su hermana mayor con una pequeña sonrisa.
-¿No se supone que deberías ir al colegio hoy?-le pregunté después de saludarla.
-No, hoy no...-me miró a los ojos y vi como la misma angustia que emanaba su madre le llenaba los ojos de lágrimas.
-¿Porqué?-me extrañó verlas tan preocupadas.
-¿Porqué?-preguntó Katniss con un tono sarcástico que, según mi conocimiento, trataba de ocultar algo más profundo-Porque hoy leerán la tarjeta del Vasallaje de los Veinticinco...
Y aquí estoy de nuevo, invadiendo sus pantallas con mis letras y los personajes de Suzanne:3 Dejenme sus opiniones y espero que les guste!
