Lamento si tardé mucho en actualizar, haré todo lo que esté en mis manos para poder hacerlo más seguido. Eso en el caso de que mi inspiración no ande por debajo de la línea de lo normal, así de plano no podría hacer mucho.

En fin, les dejo un bonito capítulo.


El sueño de los dos

VIII: Sentimiento incomparable

Después del paseo que tuvieron durante toda la mañana en la plaza comercial, se dirigían de nueva cuenta en el auto hacia el departamento. Sakuma tecleó un mensaje de texto en su teléfono móvil y lo envió. A los contados dos minutos el aparato vibró, anunciando que había recibido la ansiada contestación.

En cuanto un semáforo se puso en rojo, le enseñó dicho texto a Kojiro, quien sonrió. Todo estaba listo por allá.

Reiichi estaba ocupado contemplando su nuevo balón de soccer, el primer regalo que Jirou le había dado apenas hace unos momentos, después de que salieron de la peluquería. El niño no podía estar más contento, no por los regalos o la ropa nueva y de marca. El tener a dos personas dispuestas a hacerse cargo de él, una familia… le hacía feliz. Estaría totalmente agradecido toda su vida con esas personas.

Llegó a admirarlos desde un principio, en especial a Genda y no por despreciar a su otro padre, pero el castaño había sido quien se acercó primero a hacerle una cómoda plática. Después de eso no se imaginó que dos jóvenes como ellos estarían interesados en llevarse un niño a casa.

Hacía mucho que el menor no sentía esa calidez en el estómago, esa felicidad inmensa. La última vez que sintió algo parecido fue cuando el hermano de Hitomiko, Kira Hiroto las veces que lo había visitado, ese hombre era agradable y también compartía varios gustos con el. De inmediato lo reconoció, también era de los legendarios de Inazuma Japan.

Pero su desilusión le llevó de nuevo al suelo cuando adoptó a Kariya Masaki. Pobre de esa persona tan amable, ese niño era un pequeño diablillo. No, no eran celos, enserio pobre hombre.

Pero comparando el afecto que le tuvo a Hiroto al que le tenía a las personas que estaban frente a él, era mucha la diferencia, incluso olvidó con las visitas que le dieron las veces en las que lo habían rechazado. Claramente el sentimiento que tenía en ese momento, no tenía comparación alguna.

Llegaron al estacionamiento del edificio de departamentos, antes de entrar en él, Reiichi estuvo al pendiente de los alrededores mirando por la ventana. Se había quedado muy sorprendido ante la buena imagen que tenía el lugar. Además estaba muy cercana la Teikoku Gakuen… ahora que recordaba, Sakuma era el entrenador de fútbol en esa academia. Genda estudió ahí y fue el portero titular.

Dos personas tan exitosas eran sus padres… no podía creerlo, aún pensaba que era un sueño. Y claramente los iba a tomar de ejemplo.

Sus pensamientos se dispersaron cuando el conductor del auto le abrió la puerta al niño de cabellos grises. Habían llegado.

-¿Listo para conocer tu nuevo hogar? –Preguntó el mayor, y le extendió su mano para que la tomara.-

Reiichi asintió con la cabeza y tomó la mano del castaño.

El elevador del estacionamiento los llevó directamente hasta el cuarto piso, el que les correspondía. Cuando se bajaron, el curioso niño miró por uno de los grandes ventanales del edificio, la vista era preciosa y se quedó asombrado. Sus manitas posaban sobre el vidrio mientras sonreía, era genial… y lo mejor, viviría ahí junto a su nueva familia.

Sakuma le llamó, aun debían caminar un pasillo hasta llegar a su puerta. El moreno sonrió antes de abrirla, pues no tenía seguro. Todo estaba como lo planeó.

-Bienvenido Reiichi. –Le dijo el mayor después de acariciar su cabello recién cortado.-

Abrió la puerta y cuando se adentraron los tres las luces se encendieron, dejando ver a dos personas desconocidas para el niño, pero por el contrario, perfectamente conocidas por los dos mayores.

-Oh, con que era cierto. ¿Quién diría que el gruñón de Sakuma Jirou sería padre algún día? –Mencionó una voz.-

-Tú eres el que en definitiva, no serviría como padre. –El moreno sonrió y le dio un abrazo a su amigo.-

-Genda, felicidades. –Le dijo el otro hombre de aires serios y estrechó su mano con la del mencionado.-

-¿Él es el famoso Reiichi? ¿El niño del que hablaban tanto? –Sakuma asintió con una sonrisa en el rostro y el contrario se dirigió al niño.- Mucho gusto, soy un amigo de tus padres, puedes llamarme ''Tío Fudou''.

-M-mucho gusto. –Penoso tomó su mano y la estrechó.-

-Y el tipo raro de lentes, es tu Tío Kidou. –Sonrió de lado.-

-¿Raro? –Reprochó.-

Sin duda, esos hombres no parecían malas personas. Era increíble que de un día a otro pasó de ser un huérfano sin esperanzas a tener una agradable familia… no podía estar más feliz.

-Mucho gusto… mi nombre es… Genda Reiichi.

La sonrisa que mostró reflejaba el sentimiento de calidez que tenía dentro de su ser, nada era mejor que ver a un niño sonreír de esa manera, pensó Kojiro.


Me esforcé mucho en actualizar mis fics el día de hoy, pues mañana volveré a clases y quién sabe como me vaya a ir con eso del tiempo. Perdonen faltas de ortografía, en verdad quería hacerlo más extenso y presentable pero no me fue posible puesto que la continuación de mi otro fic se llevó todas mis ideas. ¡Estoy seca! ¡Lo juro!

Pero todo... por no defraudar a mis lindos lectores.

Saludos.

R.