Disclaimer: Nada me pertenece, salvo la trama. No soy Jotaká. Y no gano dinero.
N/A: Jiji, he aquí la viñeta extra, que además es una continuación de Envidia (o algo así XD).
# 8 - Extra
-¿Por qué lo has hecho, Bella?
La voz siseante junto a su oído, fría y estremecedora, le asusta y le fascina a partes iguales. Temblorosa, levanta levemente la mirada. Sus ojos rojos como brasas ardientes (curioso en alguien que parece ser de hielo) están clavados en ella, escrutadores y amenazadores. Se muerde el labio y busca una excusa.
-¿Por qué… Bella? No recuerdo haberte dado permiso.
-Señor… no creí que fuera tan importante. Yo sólo…
Cuando la maldición que no ha visto venir impacta en ella, se muerde la lengua para no tener que gritar. Mil cuchillos parecen clavarse en cada centímetro de su piel. Le duelen las piernas, las manos, los ojos… Podría incluso aventurar que le duele hasta la larga melena negra e incluso las uñas. Pero calla y levanta la mirada cuando todo cesa.
-Lo lamento, mi señor.
-¿Lo lamentas? ¿Crees que basta que lo lamentes?
Antes de sentir de nuevo el rayo en su pecho, mira justo detrás de su Señor. Allí está él. Él. El mismo que tiene la culpa de todo eso. ¿Por qué lo ha hecho? Porque le odia, porque no le soporta. Porque su pelo le produce repulsión y su mirada es tan insulsa que dejaría indiferente a cualquier mujer. Porque cuando entro en aquella casa, no pensó que terminaría saboreando su lengua, lamiendo su miembro, gimiendo, y sintiéndose más mujer que nunca.
Porque por una vez, no fue domadora, fue domada. Y eso, merecía una venganza épica.
Nota final: Y hemos llegado al final, creo que es la primera historia que termino en siglos x)
