ಠ_ಠ estoy cansada...son las ammm casi 4am aqui en México por la cual ya es muy tarde como para una pequeña Nat como yo...asi que...me ire a dormir =w= ahora mismo


Cap. 8

Los podía oír claramente gritando su nombre llenos de fervor, sus risas, odiaba aquellas risas de los hombres deseosos de ver como dos pobres chiquillos se sacaban las tripas en una pelea literalmente a muerte; gente morbosa, esa eran.

Entro sin más remedio entro en el cuadrilátero, un vil y asqueroso hoyo con, posiblemente con unos dos o tres metros de profundidad por seis metros de ancho y largo, el suelo de gravilla y tierra hacia un poco más difícil moverse ya que las suelas de los zapatos se resbalaban y andar descalzo significaría retar a la suerte, ahí en ese suelo solo había vidrios rotos y muchas otras cosas esperando a clavarse en el pies de quien fuese lo suficientemente estúpido para entrar descalzo.

Se paró a unos cuantos centímetros de la entrada, esperando, como un cazador espera por su presa. Por un momento se sintió como un viejo gladiador que impaciente aguarda para rebanarle la arteria carótida a una bestia traída de tierras lejanas o para matar a un pobre imbécil.

Del otro lado apareció un enorme y corpulento oso con una gran sonrisa idiota en su rostro, ¿Con que ese fue el sujeto que lo intento matar, he? Pensó mientras lo veía, perfecto al fin podría tomar venganza por lo que le habían hecho pasar y sufrir.

La improvisada campana sonó dando a entender que ya era hora de comenzar.

-Hola Rayas ¿Ya estas mejor?- dijo muy burlón el gran mamífero

Shadow no respondió solo se limitó a observarlo en silencio.

-¿No estas hablador? Mucho mejor, así cuando te rompa tu bonita carita chillaras más-

El oso se abalanzo sobre Shadow con sus garras ya dispuestas asía la delicada garganta del chico, el erizo azabache sin mucho problema esquivo el primer zarpazo sin embargo el segundo logro encontrar su camino asía su costado arrancándole un gemido de verdadero dolor.

Shad miro al tipejo aquel mostrándole sus garras con un poro de sangre y un trozo de su playera, bien no era nada fuera de lo normal para él.

Nuevamente el enorme animal se arrojó contra el chico, pero en esta ocasión Shadow ya le esperaba y le recibió con una adorable patada a la cara, su contra parte la recibió de lleno dejándole aturdido y algo desorientado. Cosa que Shadow supo aprovechar, rápidamente con ambas manos lo tomo de un hombro y lo hizo bajar rápidamente, al mismo tiempo hizo subir su rodilla la cual impacto con el gran estomago del oso, este trato de gemir de dolor sin conseguir nada mas que soltar un lastimero sonido de ahogo.

Los presentes gritaron el nombre de Bert pidiéndole que se pusiera de píe y le pateara el culo al erizo bicolor, otros más hacían todo lo contrario y rogaban Shadow ganara. Un hermoso gladiador, pensó nuevamente.

Se había perdido en el mar de sonidos y no puso atención a su rival que al verlo ensimismado y perdido en los más profundos rincones de su mente, aprovechando esto lanzo como una bala su puño asestando un fuerte golpe al hermoso rostro de Shadow, quien de inmediato probo el sabor de su sangre. Completamente confundido se llevó una mano a la boca, al ver su mano tintada de rojo cobrizo se enfureció aún más.

El oso cuyo nombre era aparentemente era Bert, se sintió cohibido ante la mirada completamente enloquecida del pequeño erizo. Notando esa sensación del corpulento animal Shadow lanzo de improvisto un golpe de cobra (N.A: por si no saben qué es eso, verán un "golpe de cobra" es cuando las un golpe a la zona de la garganta sobre todo, pero en vez de llevar solo el mero impulso del brazo también lleva el impulso del cuerpo ya que uno debe echar el cuerpo asía atrás y luego impulsarse asía adelante y lanzar el golpe también…traducción si lo haces bien si andas matando a alguien) que el oso recibió antes de que pudiera hacer algo.

Un golpe seco se escuchó en el lugar, sonando aún más dramático ya que se había hecho silencio absoluto en el "coliseo" como ahora amigablemente le llamaba Shadow. Él gran oso ya hacia tendido sobre él piso tratando de respirar sin éxito alguno.


Las llantas rechinaron contra el pavimento desolado, Shadow ya había terminado su función nocturna, junto a él una pequeña bolsa rebosante de dinero.

Él chico ya llevaba rato tratando de saber que hacer ahora, ¿Debía ir a casa y oír a Shinda gritarle? ¿Ir a algún bar y gastarse su dinero? Había tantas posibilidades sobre qué hacer. Cuando de repente la mejor idea del mundo le vino a la mente, ya sabía a donde ir y que hacer de su miserable existir. Quizás era porque estaba horriblemente ebrio o bien podía ser porque ya tenía mucho sueño. Rápidamente se metió en una pequeña desviación y condujo tan rápido como él auto le permitía.

Debía admitirlo sería un viaje un poco largo pero bien valdría la pena hacerlo, la idea de volver a verla le causaba tanta emoción que le importo un bledo cuanto tiempo le tomara llegar a ese lugar, valdría la pena ir.

Él pequeño Shadow se apareció a su versión adulta mientras este conducía. Se recordó a sí mismo a la tierna edad de cinco años entrando a toda velocidad a la pequeña iglesia de su ciudad natal (N.A: no quiero qe me digan qe esto es lavado cerebral para que vayan a la iglesia! Por qe no lo es! Es más yo soy como que atea, esto es solo otra escena más) cargando entre sus bracitos un pequeño ramo de rosas blancas. Estaba entusiasmado, ese día a ella le tocaba ayudar a limpiar el lugar y si tenía suerte él podría verla justo cuando pasaba por debajo de las pinturas de las santas mujeres con expresiones tristes en sus rostros, ella era idéntica a aquellas mujeres, su expresión entre serena y triste al mismo tiempo, ya no podía esperar más.

Su nombre era Vainilla y era nada más que una novicia, Shadow se había enamorado de ella luego de que un día le obsequiara un dulce en la calle, fue pro su hermosa cara y esos perfectos labios de tomo rosa pálido, la chica de probablemente unos diez y siete o diez y ocho años solo le había visto como a un hermanito menor, pero para Shadow era su futura novia de por vida y con la cual él se casaría en cuanto tuviese la edad. Se sintió un poco tonto al recordar aquello.

Suspiro levemente y sonrío deseando que aquella mujer aun estuviera ahí, deseaba verla y volver a estrecharla entre sus ya adultos brazos, aunque pensándolo mejor tendría que abrazarla con muchísimo cuidado de no lastimarla.

Pronto se encontró frente a la enorme y pesada puerta de madera, la cual golpeo con la fuerza necesaria para que alguien lo oyera, pero nadie salió. Volvió a intentarlo pero en esta ocasión noto cuando dolor le causo tener que hacer eso, el dolor comenzó como una leve picazón y muy pronto se volvió algo punzante y ardoroso, por lo que, con cuidado se revisó y encontró la recién hecha herida que le había obsequiado Bert, en el momento no creyó que fuese algo importante, para él no era nada más que un rasguño, pero ahora al verla se daba cuenta que era muy profunda y que sangraba a borbotones. Con mucho cuidado con una de sus manos empezó a hacer presión sobre la sangrante herida y volvió a tocar ahora usando toda su fuerza sin importarle si eso solo traía más dolor. Antes de darse cuenta él ya se encontraba tirado en el piso fuera de la iglesia.

Entre abrió los ojos y se encontró en un cuarto humilde y sencillo pero oloroso a incienso y flores, su primer instinto fue incorporase más sin embargo una gentil mano le impido que hiciera eso. De inmediato Shadow vio la mano y luego al dueño de esta. Parada junto a la cama estaba una coneja que ya mostraba algunas arrugas, el de ojos carmesí la reconoció al instante, era Vainilla.

-Catorce años ya y aun sigues siendo un niño malo Shadow- le susurro amablemente

-Perdóneme señorita Vainilla- respondió igualmente en un suspiro

La mujer se rio bajito y le acaricio las mejillas.

-¿Qué te paso pequeño niño, porque tienes esa herida en tu cuerpo?- cuestiono la mujer

-Digamos que me pelee-

-Eso está mal mi pequeño, pero al menos tú estás bien, por cierto me tome la libertad de pedir que te suturaran y vendaran esa herida-

-Muchísimas gracias, madre- le dijo besándole el dorso de la mano

-¿Puedo saber porque te has peleado?-

-¿Realmente quiere saber?-

Vainilla asintió.

-Porque no sabía que más hacer, estaba tan frustrado y enojado porque creo he perdido a la persona que más he llegado a amar jamás- dijo Shadow a punto de lágrimas –Lo peor es que creí en la promesa de alguien, que me juro que no me quitaría a ese ser tan amado-

-Mi querido niño- susurro besándole la frente -¿Dime recuerdas que te dije cuando eras niño?-

Shadow negó de forma sincera.

-Si uno no puede encontrar el sitio al que pertenece, uno mimo se debe de hacer su propio lugar al que va a pertenecer-

-Y enfrentar el dolor que esto atraerá- completo el erizo bicolor

-Así es mi niño, por lo que, deberías tratar de crearte un lugar solo para ti, si con esa persona no debías estar entonces crea algo propio. Sin embargo si sabes que esa es la persona indicada, entonces crea un sitio para ambos y llámale para que venga a ti-

Shadow se alejó un poco y vio a la mujer con cierta duda por tratar de entender lo que le quería decir.

-Si quieres, puedes pasar la noche aquí mi niño, si no puedes irte; nadie te retiene aquí, pero si te vas, maneja con cuidado y ya no te pelees ¿Si?- le dijo Vainilla alejándose del chico

-Si madre- respondió Shadow son una leve sonrisa en el rostro

El joven erizo se paró con cuidado y se puso la playera rota junto con la chaqueta, se acercó a la mujer que tenía frente a él y le beso la frente con dulzura, para luego salir disparado de ahí, ya que ahora entendía o creía entender cómo hacer que Sonic fuese suyo y de nadie más.


No entendía como era que lo había logrado pero estaba fuera de Sonic, para ser más exactos se encontraba en el jardín trasero sobre el árbol que queda sumamente cerca dela ventana del chico azul. No estaba seguro de que lo que iba a hacer era una buena idea, pero era muy tarde para echarse para atrás y arrepentirse de todo. Con cuidado de no hacer ruido saco su celular del pantalón y busco le número que necesita, cuando lo encontró presiono la tecla de llamada.

Sonó el tono de espera una vez.

Dos veces.

Tres veces.

Cuatro veces.

Para quinta estuvo a punto de colgar, pero no fue así ya que oyó una somnolienta voz al otro lado.

-¿Bueno…Shadow…eres tú…que te paso?- pregunto entre bostezos el chico

-Por ahora nada- respondió en voz baja –Pero sabes me ayudaría que abrieras tu ventana-

-¿Mi qué? ¿Mi ventana?- pregunto un más despierto y consciente Sonic -¿Para qué mares quieres que haga eso?-

-Solo cállate y hazlo-

Shadow rio bajito al oír a Sonic alegar cosas sin sentido mientras se dirigía a la ventana, la cual pronto se abrió de golpe.

-¡Listo! ya abrí la puta ventana- dijo en voz alta el chico azul -¿Ahora me dirás para…que?-

Sonic se quedó mudo al ver al de ojos rubí sobre las ramas del árbol, mientras que Shadow no pudo evitar soltar una risita al verle la cara de sorpresa.