El olvido… y después…
Victoria la miró con algo de temor.
-y tú… ¿quién eres?
-una buena amiga…
-¿cómo dices?-dijo la pelirroja retrocediendo un poco.- ¿qué estás haciendo aquí?, este lugar no es para civiles.
-¿te duelen sus acciones?-preguntó sonriendo.-es normal… nunca dejarás de quererlo.
-¿qué dices?-respondió comenzando a sudar frío, ¿pero quién rayos era esa chica?-debes irte ahora o te arrestarán.
La joven la miró unos instantes sin cambiar su expresión.
-¿qué es lo que quieres?-le preguntó asustada Victoria.- ¿cómo llegaste aquí?, ¿cómo burlaste la seguridad?
-haces muchas preguntas Victoria, debes relajarte.-dijo tranquilamente.
-¿cómo sabes mi nombre?-le preguntó sorprendida y al instante le apuntó con una calibre 45 que llevaba siempre consigo.
-porque tú eres Victoria.-respondió cerrando los ojos momentáneamente.
-¿quién eres?-dijo mirándola extrañada, y pronto…
Todo comenzó a cambiar, como si de un sueño se tratara. Sus manos comenzaron a volverse frías, la temperatura bajaba, lo sabía, podía sentirlo, podía incluso ver su aliento.
-¿q-qué es lo que está pasando?-se preguntó viendo como su alrededor cambiaba drásticamente.- ¿qué es lo que eres?
Ella la miró con dulzura.
-estás pasando por un mal momento, lo sé. Pero eso va a cambiar.
-¿qué dices?
-confía en mí…
Sus ojos comenzaron a pesar, repentinamente se sentía tan cansada. Se frotó los ojos un par de veces pero le era imposible mantenerse despierta y de pie.
-¿Quién eres…?
Sonrió…
No escuchaba respuesta alguna, simplemente una dulce risa en todo el lugar…
-¿por qué haces esto?-preguntó débilmente, cayendo de rodillas al suelo.-dime…
De un momento a otro sintió una gran calidez recorrer todo su cuerpo y de repente todo lo que la rodeaba desapareció, ahora estaba sólo ella y esa extraña y misteriosa mujer. Trató de ponerse de pie nuevamente pero le fue imposible, sus piernas no le respondían, quiso hablar, pero le fue imposible.
-¿qué sucede?-pensaba desesperada.- ¿qué me pasa?,.-el arma cayó al suelo.- ¿Quién es ella?, ¿qué es lo que quiere?-un sin fin de preguntas llegaban a su mente.- ¡ayuda!, ¡que alguien me ayude!, ¡Walter!, ¡Rick!... ¡¡Maestro!!
-tranquila… sólo quiero darte algo…
-¿puedes leer mi mente?...
-sí…
…ahora…
Sólo relájate… y….
…mira en tu…
…corazón… que aún late aunque no lo notes…
-… ¿ah?... ¿quién eres?-articuló a duras penas recobrando la voz.
-…Torrence…-le respondió antes de que perdiera el conocimiento.
-Victoria… Victoria…-una voz se escuchaba en medio de la oscuridad.-Victoria…-insistía aquella voz tan familiar para ella.
Abrió los ojos con lentitud y ante su asombro se encontraba entre los brazos de Rick.
-ah… ¿dónde estoy?-preguntó débilmente, sin recordar absolutamente nada.
-¿te sientes bien?-le preguntó colocándole la mano en la frente de la chica.-mírame, ¿no te duele nada?-decía preocupado.
-estoy bien…p-pero, ¿cómo llegué aquí?-le respondió al mismo tiempo en que hacía una pregunta.
-¿no lo recuerdas?-dijo extrañado.
-no. No recuerdo nada, excepto…-hizo una pausa y trató de recordar como había llegado allí y por qué motivos, pero… su mente estaba en blanco, hizo una esfuerzo pero comenzó a dolerle la cabeza y desistió.-ah… no tengo la menor idea de lo que hago aquí.
-tal vez más tarde lo recuerdes, lo importante es que estás bien.-le dijo con una sonrisa, mientras le extendía la mano para levantarla.
-gracias…-le agradeció poniéndose de pie, y luego… sintió que perdía el piso, su cabeza le daba vueltas, había perdido el equilibrio. ¿Pero qué le pasaba?, se preguntaba sintiéndose mareada estando de nueva cuenta entre los brazos del joven soldado.-lo lamento.-se disculpó débilmente con los ojos entrecerrados.
-descuida, todo estará bien.-respondió un poco sonrojado.-te llevaré a tu habitación y le diré a una sirvienta que se encargue del resto.
-bien…-asintió casi en un murmullo.
La llevó con cuidado hasta entrar a la mansión y fue ahí dentro donde Rick se topó con Alucard, vaya problema… el vampiro lo miró fríamente.
-ah, yo, es sólo que… Victoria no se siente bien.-le explicó nervioso y algo asustado.-se había desmayado y ahora está mareada.
-ya veo.-pronunció seriamente y siguió de largo, aún cuando moría de ganas por arrebatársela y de paso si se podía darle un tiro.
Y…
-maestro…-le
llamó débilmente sin siquiera verlo y segundos después volvió a
desmayarse.
Se detuvo y la miró sorprendido.
-agente.- murmuró preocupado caminando hacia ella y luego dirigiéndose de forma intimidante al soldado.-yo me haré cargo.-le dijo de forma cortante.
Rick lo miró de forma retadora y le contestó con seriedad.
-no. Llevaré a Victoria a su recamara, últimamente no se a sentido bien.
Alucard sonrió.
-lo sé.-asintió el vampiro controlándose, tratando de no perforarle el cráneo.-y no tengo que darte explicaciones. Ahora, llevaré a la agente conmigo.-aclaró alejándola de él y tomándola en sus brazos.
Rick vio alejarse a Victoria en los brazos de Alucard, y en ese instante comprendió que jamás lograría ser el tipo de hombre que amaba la chica. Después de todo, de no haber sido por ese vampiro ella estaría muerta. Llegó a su mente el recuerdo de haberla visto por primera vez entrando a la sala de práctica, parecía un ángel… sus ojos, su boca, su cabellera, su cuerpo… simplemente hermosa, una belleza que pocas veces se logra encontrar.
-ni siquiera me llamó a mí… sino a él…-se dijo mirando con tristeza las escaleras del subterráneo, recordando a la joven vampiresa llamando a su amo. Sin notarlo, aquella chica llamada Torrence apareció detrás suyo. Caminó directo hacia él y pasó a través de su cuerpo, como si de un fantasma se tratara.
Se volteó hacia él y acarició su rostro sin que éste lo notara.
-eres bueno, pero… no lo que ella busca.- pronto se desvaneció y apareció como un fantasma invisible, flotando en el pasillo del subterráneo. Tocó el suelo con ambos pies para después caminar en dirección a la habitación de la chica de mirada carmín.
Antes de entrar a la habitación de la rubia-pelirroja advirtió la presencia del vampiro de Hellsing. Sonrió llena de satisfacción al verlo colocar delicadamente en la cama a la joven que se hallaba inconsciente. Caminó alrededor de Alucard y lo observó con detalle, lo miró con seriedad y luego dirigió su vista hacia la chica de uniforme. Dibujó una sonrisa al verla y levitó sobre ella para verla desde arriba, se giró a Alucard y pudo ver claramente la mirada de este, realmente la quería…
-nunca fue mi intención lastimarte… Victoria.-le dijo quedamente sintiéndose culpable.
Torrence se colocó frente a él mientras aún flotaba, lo miró durante unos instantes… mientras se internaba en ese mundo que escondía su mirada. Había en él mucho sufrimiento, pero más que nada recuerdos, imágenes, cientos de ellas de su aprendiz…
Pronto llegaron a su mente las palabras de la chica "ojalá nada de esto hubiese sucedido.", una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.
-sí.-se dijo mirando a Alucard.-eso es.
Esperó pacientemente hasta que el vampiro salió de la habitación de la joven para ir en busca de él. Lo vio alejarse y lo siguió en su forma de espíritu hasta llegar a un parque a esas horas de la madrugada. Se detuvo y respiró profundamente para luego mirar a la luna. Comenzó a escucharse un leve ruido de un columpio, como si alguien estuviese en él y fue entonces cuando percibió otra presencia, volteó con rapidez y ante él se encontraba una joven mujer, un poco más mayor que Victoria, vestida de negro de cabello color ébano y con un vestido largo con una gran abertura de un lado, con medias y botas del mismo color. Sus ojos violetas se posaron en él y le sonrió cordialmente. Antes de que pudiera decir cualquier cosa ella tomó la palabra.
-¿qué pasaría si esto no hubiera pasado?-le preguntó deteniendo el columpio, y al ver que el vampiro no contestaría respondió sin cambiar su semblante.-exacto… no pasaría nada… al menos no con los demás…
-¿quién eres?-le preguntó manteniendo su distancia.
Ignorando su pregunta, ella siguió haciendo las suyas, captando por completo la atención de este.
-… ¿qué pasaría si no la hubieses conocido nunca?-le preguntó cambiando su expresión, volviéndose seria.- ¿eh?, ¿qué pasaría si no hubiese sucedido esto para los demás?, ¿qué pasaría si nadie recuerda nada…? excepto tú. ¿Qué sucedería, Alucard?-hizo una pausa y sonrió nuevamente.-pasaría que no te perdonarías el no haber hecho las cosas correctamente.
-¿de qué hablas?-dijo con riendo sacando su casull.-responde.
Ella suspiró y volvió a sonreír.
-dime Alucard… ¿qué harías si al despertar mañana te das cuenta de que ella nunca estuvo allí?-dijo borrando su sonrisa.-que nunca estuvo en Cheders, que jamás llegó a ese lugar, que aún es humana… y que nadie sabe nada, excepto tú. Que sólo tú supieras lo que habría sucedido de haberla encontrado en aquella villa.
Él la miró sin comprender.
-dime… qué harías si al verla en cualquier lugar, si al hablarle ella no te reconociera… si no la hubieses convertido en tu aprendiz… si nunca se hubiese cruzado en tu camino.
-¿qué dices?-exclamó comenzando a comprender.- ¿qué eres tú?
-quien te hará ver lo mucho que te hará falta su compañía… yo sólo estoy cumpliendo su deseo… "ojalá nada de esto hubiese sucedido"…
-¿qué?- dijo al tratar de asimilar sus palabras.
-…mira el lado bueno… al menos no tendrás compromiso alguno…-comentó comenzando a desvanecerse.-si es tan importante para ti Victoria, si realmente la quieres… lograrás tenerla a tu lado nuevamente… pero eso queda en tus manos….
-espera.-le pidió acercándose a ella, pero ya era demasiado tarde.-qué tontería… es imposible lo que dice… eso no sucedería nunca…-se decía tratando de pasar por alto todo lo anterior. Sacudió su cabeza y una sonrisa llegó a su rostro.-estaré viendo cosas…-se dijo tratando de olvidar. Y luego sucedió algo sorprendente. Las luces de la calle titilaron durante unos segundos y poco después las lámparas fueron estallando una por una hasta que no quedó luz alguna más que el brillo de la luna. Poco después el aire se volvió denso y una enorme ráfaga de viento azotó el lugar. Alucard cubrió su rostro con uno de sus brazos debido al polvo que el aire levantó y tosió ligeramente al mismo tiempo.
Quizá, era momento de tomar más en serio las palabras de esa mujer. Y de un momento a otro, por extraño que pareciera sintió una extraña sensación en su pecho, como si fuese un presentimiento… algo iba a suceder… comenzó a sentir que todo le daba vueltas y en ese instante todo se oscureció y…
-¿Lord Alucard?, Lord Alucard, despierte…
La voz del mayordomo lo hizo despertar. Abrió los ojos con lentitud y ante su asombro lo vio recuperado.
Walter sonrió y sacó una franela para limpiar la mesa en donde se había quedado dormido el vampiro.
-debo admitir que estoy sorprendido.-dijo limpiando la superficie de la mesa.-es la primera vez que se queda dormido sobre la mesa, ¿a caso fue tan agotador eliminar a ese vampiro en Cheders?
-¿Cheders?-pronunció desconcertado. ¿Pero de qué demonios hablaba Walter?, eso había sucedido hace aproximadamente como un año atrás, justo cuando llevó a Victoria consigo.
