Capítulo Original: s/8892452/8/The-Waiting


Kurt se miró en el espejo por décima vez, sin estar muy convencido del atuendo que estaba usando. Suspiró y comenzó a quitarse su chaleco, y luego a desabrocharse la camisa, poniéndolos nuevamente en el perchero. Nunca pensó que sería tan difícil, pero no estaba seguro de que vestimenta sería apropiada para ir a un grupo de apoyo para personas con cáncer.

Le echó un vistazo a las otras opciones que había puesto sobre su cama. Generalmente, él tomaba la decisión de que vestir con tan solo mirar las combinaciones pero en ese momento nada parecía ser completamente correcto. Kurt deseaba poder ponerse lo mismo que había usado esa mañana cuando fue al hospital con su padre, pero no podía hacerlo. Solo pensar en eso le daba asco, había estado haciendo muchas cosas durante el día y ya se había duchado, no podía usar esa ropa sucia de nuevo, aunque no esté 'sucia' realmente.

Kurt recogió otra camisa de la cama y la miró, y luego sus pensamientos volaron, recordando su conversación con Sebastian esa mañana.

"Dame tu teléfono."

"¿Por qué?"

"Porque te voy a dar mi número, y necesito que me des el tuyo, también."

Sebastian hizo una mueca extraña y Kurt dio vuelta los ojos. "No me mires así, es importante."

Sebastian le dio su teléfono a Kurt, de mala gana y Kurt lo miró antes de guardar su número en él. Se lo devolvió a Sebastian y luego extendió su mano, dándole su teléfono a Sebastian y esperando expectante, mientras este escribía su número en él.

"Genial, ahora ambos tenemos el número del otro." Dijo Kurt, sonriendo mientras se levantaba para irse. "Te llamaré más tarde, cuando me esté dirigiendo hacia aquí, y si surge algo, puedes llamarme."

Sebastian asintió, y Kurt le devolvió ese gesto antes de caminar hacia la puerta.

"Hey, Kurt…" lo llamó Sebastian, deteniendo a Kurt cuando este estaba a punto de salir.

"¿Qué?"

Sebastian lo miró, había una pizca de duda en sus ojos, pero luego simplemente dijo: "Nada… solo, te veo luego."

Kurt no estaba convencido, pero decidió no preguntarle nada. Así que solo dijo: "Okay."

Y luego se fue.

Ahora eran las tres de la tarde, lo que significaba que Kurt tenía solo unos quince minutos para aprontarse e irse si quería llegar a tiempo al hospital. No quería correr el riesgo de quedarse atascado en el tráfico y llegar tarde. Así que tenía que apurarse y vestirse. Mientras miraba sus opciones de vestimenta, no pudo evitar pensar en Sebastian y lo que había pasado esa mañana. Parecía como si Sebastian había querido decirle algo pero luego había cambiado de opinión, y Kurt se preguntó si lo que Sebastian había querido decirle tenía algo que ver con la ropa que Kurt iba a usar.

Trató de no pensar en todas esas veces que Sebastian había hecho comentarios groseros acerca de su ropa. Estaba en el pasado, ¿no? Pero aún así, Kurt no pudo evitar cuestionárselo, especialmente cuando veía de nuevo las opciones en su cama. Cada abrigo y chaqueta tenían algo "extra." El camuflado le gustaba usarlo con su broche de hipopótamo, el azul con las pequeñas perlas doradas en el cuello, y el rojo con cierres negros en las mangas.

Kurt se río; no pudo evitarlo. Cada traje tenía su propio estilo personal y si Sebastian no le gustaba, bueno, problema de él. No era como si Kurt fuera a usar esa ropa solo para molestarlo. Pero si lo hiciera, sería algo divertido de ver. Después de todo, que Kurt tuviese que ir a un grupo de apoyo con él era culpa de Sebastian.

"¡Kurt! ¡Blaine está aquí!"

La voz de su padre quitó a Kurt de sus pensamientos, mientras gritaba desde la planta baja. Kurt estaba sorprendido. ¿Qué demonios hacía Blaine allí? Kurt podía escuchar pasos en la escalera y se dio cuenta que Blaine estaba llegando a su habitación. ¡Diablos!

Hubo un suave golpe en la puerta, y Kurt podía sentir como se le revolvía el estómago. Tenía ropa por toda la cama, y si Blaine entraba, se daría cuenta que Kurt planeaba salir. Él no sabía qué hacer.

"Kurt… ¿puedo entrar?" La voz de Blaine llegó desde detrás de la puerta mientras golpeaba otra vez.

"¡Espera un minuto!" gritó Kurt, sintiéndose como si quisiera arrancarse el cabello, una mezcla de nervios y molestia vino a él. Recogió la camisa que se había sacado y se la coloco de nuevo, abrochándosela rápidamente.

Kurt alisó su ropa, levantó su barbilla y se miró al espejo. Tendría que usar eso; ya no tenía más tiempo. Tenía que averiguar qué era lo que quería Blaine y echarlo… ahora tenía doce minutos.

Kurt suspiró y dijo: "¡Entra!" Sin esforzarse mucho en ocultar la molestia en su tono.

La puerta se abrió lentamente y Blaine entró mientras que Kurt comenzaba a quitar la ropa que seguía sobre la cama, colocándola nuevamente en el armario. Cuando Kurt se dio la vuelta, Blaine seguía al lado de la puerta, sonriendo torpemente y mirando hacia los trajes que aún estaban desparramados por la cama de Kurt.

"Hola…" dijo torpemente.

"Blaine, hola…" dijo Kurt, tratando con todos sus esfuerzos, de sonar casual. "¿Qué estás haciendo aquí?"

"Lo siento... Hoy salimos más temprano de la escuela, no hubo glee club. Así que pasee con Tina un rato y luego pensé que podría venir y…" Blaine se tropezó con sus propias palabras, nervioso. "Quería ver si querías ir a tomar un café o algo."

Kurt se quedó mirándolo, procesando sus palabras, lo que hacía que Blaine se sintiera nervioso. "Tú sabes, ya que no pudimos hablar el otro día… por Cooper y-"

"Si, lo sé." Kurt lo interrumpió, sonriendo fuertemente con la esperanza de hacer menos incómodo el ambiente. "Solo deseaba que hubieras llamado antes… Yo, um… No puedo en este momento."

Blaine miró de nuevo la ropa sobre su cama. "¿Vas a salir?"

Kurt respiró hondo.

"Si, de hecho."

"Oh."

Kurt asintió, esperando que él hiciera la inevitable pregunta, pero Blaine no dijo nada. En cambio, el silencio se estaba volviendo tenso de tal forma que hacía sentir incómodo a Kurt, especialmente cuando este miró su reloj y se dio cuenta que tenía solo diez minutos para salir de la casa.

"Y, um… ¿a dónde vas?" preguntó Blaine finalmente, y Kurt respiró hondo, presionando sus labios en una línea tensa y dándole a su ex-novio una mirada de complicidad.

"Blaine…"

Por suerte, Blaine entendió la indirecta, a pesar del dolor evidente que se veía en sus ojos. "Lo siento, no es asunto mío… Lamento haber venido sin avisar."

"Está bien…" dijo Kurt, sonriendo, en un intento de aliviar la tensión. "Podemos ir a tomar un café en otro momento, ¿no?"

"Si, por supuesto." Dijo Blaine, visiblemente decepcionado aunque su sonrisa era sincera.

Decir que el ambiente era incómodo sería un eufemismo, pero Kurt se alegraba de que Blaine no lo haya presionado para más información. No quería tener que mentirle, pero no podía decirle a Blaine a donde iba a ir.

Kurt caminó junto a Blaine hacia la puerta, y el chico más bajo se fue sin preguntar nada más. Al segundo en el que Blaine salió, Kurt corrió hacia su cuarto para terminarse de aprontar. Cuando Kurt dejó la casa, le dijo a su padre a donde iba a ir, pero le pidió que no le dijera a Finn o a Carole; y aunque Burt le diera una mirada extraña, estuvo de acuerdo.

Kurt le envió un mensaje a Sebastian antes de irse, haciéndole saber que estaba en camino, pero Sebastian no contestó. El trayecto hacia Cleveland fue rápido y sin inconvenientes. Prácticamente no había tráfico, lo cual era extraño para ser un Viernes de tarde, pero Kurt se alegró al llegar al hospital diez minutos antes de la seis. ¡Justo a tiempo!

Cuando Kurt llegó a la habitación de Sebastian, vio al chico más alto de pie, inclinado contra la ventana y viendo la ciudad. La puerta ya estaba abierta, pero Kurt se quedó allí y la golpeó, de todas formas.

Cuando Sebastian oyó el golpe en la puerta, se dio vuelta y le dirigió una pequeña sonrisa a Kurt. Estaba usando una sudadera marrón con una camiseta gris por debajo, un pantalón de color azul oscuro y zapatillas rojas. La camiseta combinaba con su gorra gris, y la sonrisa incómoda de Sebastian combinaba con la de Kurt.

"¿Estás listo para ir?" preguntó Kurt, y Sebastian asintió, caminando hacia donde él estaba.

Caminaron juntos por el pasillo, en silencio. Sebastian parecía estar hundido en sus pensamientos mientras esperaban que el ascensor los lleve hacia el primer piso, que era donde se reunía el grupo de apoyo.

"¿Estás bien?" preguntó Kurt, y aparentemente eso quitó a Sebastian de sus pensamientos.

"Si… Estoy bien." Contesto, pero Kurt sabía que algo pasaba por su mente. Quizás, Sebastian solo tenía miedo por ir a un grupo de apoyo, pero Kurt no podía hacer nada al respecto, así que decidió no tocar el tema.

No fue difícil encontrar la sala en donde el grupo se reunía, ya que había un pequeño cartel en el pasillo, en el cuál se leía: "C.C. Reunión de Jóvenes con Cáncer. ¡Le damos la bienvenida a familiares y amigos!" Sebastian se tensó al leer esto mientras caminaban hacia la sala.

La sala era espaciosa y muy bien decorada. Frases inspiradoras con hermosos paisajes de fondo estaban enmarcadas en las paredes, y la habitación daba una sensación de calidez. Ya había unas quince personas en la sala, un grupo mayor a lo que Kurt había esperado que fuese. Aunque francamente, Kurt no sabía que debía esperar al entrar a una de estas cosas. Kurt sabía que era tonto; pero supuso que era algo parecido a las reuniones de AA que había visto en la televisión, con personas sentadas en sillas formando un círculo, hablando sobre sus sentimientos, repitiendo frases motivadoras y cosas así.

De hecho, las sillas estaban colocadas formando un gran círculo, y había pacientes con sus familiares y amigos sentados en algunas de estas. El círculo era grande, y había muchas sillas que seguían vacías mientras esperaban que la reunión empezara.

Sebastian se sentó en una de las sillas y Kurt se sentó a su lado. Había un espacio pequeño entre las sillas pero cuantas más personas llegaban, más sillas eran agregadas al círculo y tuvieron que poner las sillas una contra otra, sin dejar espacio entre estas.

Sebastian se enderezó y se volvió hacia Kurt, inclinándose para susurrar en su oído. "Dijeron que esto empezaba a las seis, y ya son las seis y diez."

Kurt dio vuelta los ojos. "Basta, estoy seguro de que va a comenzar en cualquier momento."

Sebastian negó con la cabeza y cruzó sus brazos sobre su pecho mientras que el resto de las personas se sentaban en las sillas vacías. Luego se inclinó hacia Kurt de nuevo y dijo: "Aquí hay más familiares y amigos que pacientes… ¿te preguntas por qué es así?"

Kurt frunció el ceño, observando la habitación. Era bastante sencillo darse cuenta de quienes eran los pacientes con solo mirarlos debido a que, bueno, la mayoría eran calvos. Pero también, había un chico en silla de ruedas y otra chica que no era calva, pero que tenía conectada a un pequeño poste de metal, el goteo intravenoso.

Kurt miró de vuelta a Sebastian y se inclinó hacia él. "¿Por qué?" preguntó, y Sebastian suspiró.

"Es debido a que ellos necesitan esto más que los pacientes…" dijo Sebastian, y Kurt se tensó. "Es jodidamente ridículo."

Kurt miró a Sebastian, dándole un codazo. "No digas eso." Dijo, mirando hacia las personas en la sala nuevamente y dándose cuenta que había una gran cantidad de personas saludables en la habitación, y que superaban el número de pacientes.

"Bienvenidos a todos, me alegra ver caras nuevas hoy." Empezó a decir una alta mujer rubia. "Vamos a empezar por presentarnos, como siempre. Pueden decirnos su nombre, edad, diagnostico y cualquier otra cosa que quieran compartir con el grupo."

Su sonrisa era amplia y alegre, y aunque algunas personas la encontraron contagiosa y le sonrieron también, Sebastian solo fruncía el ceño.

"Mi nombre es Katherine Morris y tengo treinta y cinco años." Continúo la mujer. "Soy una sobreviviente del cáncer de mama, he estado libre de cáncer desde hace dieciséis años." Los ojos de Kurt se agrandaron, pero tenía sentido. Ella era la líder del grupo, y como era un grupo para adolescentes con cáncer, tenía sentido que ella también lo haya sufrido. Era inquietante pensar en una chica de diecinueve años teniendo cáncer de mama, pero al mismo tiempo, Kurt se alegraba de ver que ella había sobrevivido.

Sebastian se veía aburrido, lo cual era ridículo, considerando que la reunión acababa de empezar. Así que Kurt le dio un codazo de nuevo, con la esperanza de que si se burlaba de él, al menos lo haría sonreír. Pero Sebastian solo lo miró y luego tomó la mano de Kurt, dándole un leve apretón antes de soltarla de nuevo. Luego colocó su brazo sobre la espalda de la silla de Kurt y lo dejó allí.

Kurt estaba desconcertado por el repentino gesto cariñoso de Sebastian, sintiéndose incómodo y un poco nervioso por la sensación del brazo de Sebastian detrás de sus hombros. Aunque Sebastian no lo estaba tocando, Kurt podía sentir el calor de su cuerpo debido a la proximidad repentina, pero no dijo nada. En vez de eso, se concentró y trató de prestar atención a las personas que estaban hablando.

"Mi nombre es Jennifer, tengo quince años y padezco la enfermedad de Hodgkin. Tengo mi última sesión de radioterapia el Lunes, y estoy muy contenta por eso." Dijo otra chica, sonriendo. "Estoy aquí con mi mamá y mi hermana, han sido un gran apoyo para mí. No sé qué haría sin ellas."

"Mi nombre es Kevin. Uh… Tengo Osteosarcoma grado dos. Tengo mi primera sesión de quimioterapia mañana, y estoy muy asustado." Dijo un joven colorado mientras una mujer que estaba a su lado –probablemente su madre– lo abrazaba.

"Soy Danny, tengo dieciocho años, y tengo Leucemia Mieloide Aguda."

Los pacientes fueron uno tras uno. Y Kurt se sorprendió al ver que unas cuantas personas que se veían "saludables" eran en realidad pacientes.

Siguió así, la mayoría de los pacientes se paraban y se presentaban a sí mismo y a sus familiares o amigos antes de pasar a la siguiente persona. Cuando finalmente le tocó el turno a Sebastian, este no sé paro; solo se acercó a Kurt, tomando nuevamente su mano pero la sostuvo fuerte esta vez.

"Mi nombre es Sebastian, y este es mi novio, Kurt."

¿Novio? ¿Qué? La expresión de sorpresa de Kurt debía ser igual a la de otras personas en la habitación.

"¿Qué más?" continuo Sebastian, sonriendo despreocupadamente. "Tengo diecisiete años, tengo Leucemia Linfoide Aguda… y sigo vivo." Dijo antes de volver a mirar a Kurt y sonreírle cariñosamente, claramente sobreactuando.

Kurt no podría haberse librado de la mano de Sebastian ni aunque lo intentara. Sebastian la estaba sujetando fuertemente mientras que Katherine asentía nerviosamente y decía: "Bueno, um… un gusto conocerte Sebastian… y Kurt. ¡Bienvenidos al grupo!"

Todos los demás asintieron y el inevitable murmullo era evidente entre los miembros más jóvenes, pero a Sebastian no parecía importarle. En todo caso, parecía como si Sebastian disfrutara haber sorprendido a unas cuantas personas en la habitación.

En ese momento, Kurt deseó estar sentado en una mesa, porque lo único que quería hacer era darle una patada a Sebastian. Pero no podía hacerlo, no cuando todos los estaban viendo, así que en vez de eso, sonrío, esperando no verse tan incómodo de como se sentía por dentro. Tendrá mucho que pagar cuando estén afuera.

El resto de los pacientes se presentaron. (Demasiados como para que Kurt los recordara.) Todo ese tiempo, Sebastian mantuvo su mano sobre la de Kurt. Incluso cuando el agarre de Sebastian había aflojado considerablemente, Kurt no se atrevió a quitar su mano. Estaba mirando a Sebastian, pero el chico más alto estaba evitando contacto visual con su supuesto "novio."

Cuando todos habían terminado de presentarse, otro chico quien se presentó como Jim Bennet tomó el lugar de Katherine. Aparentemente, estaban planeando un "Camp", e iban a hablar de eso y de las actividades que harían.

"Así que, tenemos mucho que hacer…" dijo Jim. "Pero antes de empezar, quiero darles el espacio a la Sra. Rogers y a su familia, para decir algunas palabras."

Una mujer se levantó de una de las sillas, y estaba sosteniendo las manos de quienes Kurt asumió que serían sus hijas: Una niña que probablemente tenía entre diez o doce años a lo sumo; y otra que claramente estaba en sus veintitantos.

La mujer estaba visiblemente cansada, se veía como si no hubiera dormido en días, pero su expresión era cálida mientras hablaba. "Queríamos venir aquí por última vez, y agradecerles a todos en nombre de Tim." Ella comenzó, y Kurt no le gustaba a donde esto iba. Sintió que Sebastian le apretaba más la mano, pero cuando se dio vuelta para mirarlo, Sebastian estaba mirando directamente a la Sra. Rogers.

"Este grupo ha sido muy especial para nosotros desde el primer día que vinimos…" su voz se estaba rompiendo. "Y sé que su apoyo fue fundamental para Tim, especialmente en sus últimos días."

Su hija más joven la estaba mirando, y la otra tenía lágrimas en los ojos. "Estos son tiempos difíciles para nuestra familia pero todos ustedes son muy especiales para nosotras, y apreciamos a aquellos que puedan unirse a nosotras en el memorial. Siempre los recordaremos y quiero compartir con ustedes algo que Tim escribió la semana pasada…" dijo la mujer, limpiándose los ojos y sacando un pedazo de papel doblado de su bolsillo.

Kurt se sobresaltó cuando Sebastian dejo ir su mano de repente. Sebastian se levantó, empujando su silla hacia atrás y saliendo de la sala. Kurt no sabía qué hacer. La repentina salida de Sebastian no había interrumpido a la Sra. Rogers, pero muchas personas en la habitación habían desviado su atención hacia la retirada de Sebastian y ahora estaban viendo expectantes a Kurt.

Probablemente debería ir detrás de Sebastian, ¿verdad? Verdad.

Kurt se levantó de la silla tratando de hacer el menor ruido posible y salió de la sala lentamente. Una vez que estuvo en el pasillo, miró a izquierda y derecha pero no pudo ver a Sebastian por ninguna parte. Caminó por el pasillo hacia la derecha pero Sebastian no estaba a la vista, así que Kurt sacó su teléfono y discó su número, pero era inútil, porque Sebastian no iba a atender.

Kurt no sabía qué hacer, pero se dio cuenta de que había solo dos opciones. Sebastian podría haber vuelto a su habitación, o estaría afuera en uno de los jardines. ¿Pero en cuál de todos? El hospital era enorme.

Por suerte, después de caminar por el pasillo que dirigía al primer jardín, encontró a Sebastian parado junto a los rosales. Estaba apoyado en una valla de metal azul con los brazos cruzados, mirando hacia abajo. Kurt caminó lentamente hacia donde estaba Sebastian hasta estar de pie junto a él. Sebastian lo notó pero no dijo nada. Ni siquiera se dio vuelta para mirar a Kurt.

"¿Estás bien?" preguntó Kurt cautelosamente, pero Sebastian no contestó; solo se encogió de hombros.

Kurt esperó un minuto, pero estaba frío allí y aunque estuviera usando un abrigo, podía sentirlo de todas formas. Sebastian solo llevaba una sudadera, y Kurt no era un experto pero pensó que no sería bueno para Sebastian estar expuesto al frío cuando su sistema inmunológico estaba luchando contra el cáncer.

"Um… ¿Quieres volver a entrar?"

Después de unos segundos en silencio, Sebastian suspiró y dijo: "No."

Kurt esperó otro rato; no sabía que debía hacer. Sebastian parecía estar sumido en sus pensamientos, recogiendo hojas del arbusto que estaba en frente de él, cortándolas y tirándolas, sin pensar en ello.

"Está muy frío aquí, no creo que debas estar afue-"

Sebastian comenzó a reírse a carcajadas, causando que Kurt se detuviera a la mitad de la oración.

"El frío es el menor de mis problemas ahora mismo, Kurt."

"Bueno, yo tengo frío." Kurt intentó otra vez. "Y estoy usando un abrigo más grande que el tuyo, así que tú también debes sentirlo. Vamos a dentro."

"Estoy bien, puedes volver a entrar si quieres."

"No puedo volver sin ti."

"¿Por qué no?" preguntó Sebastian, quien seguía sin mirarlo a la cara, pero se concentraba en las hojas que seguía sacando del arbusto.

Kurt no quería discutir con Sebastian, así que decidió darle un enfoque distinto, en su lugar. Trató de sonreír y dijo: "Bueno, porque, ¿qué clase de novio sería si te dejara aquí con frío?"

Kurt se alivió que sus palabras consiguieran una risa por parte de Sebastian.

"Si, perdón por eso." Dijo Sebastian, sintiéndolo a medias.

"¿Qué fue todo eso?" preguntó Kurt y Sebastian se limitó a negar con la cabeza.

"¿Honestamente? Esperaba que fueran homofóbicos." Dijo Sebastian, como si no fuese nada serio. "Solo, tú sabes… darme otra razón para no volver a ir."

Kurt negó con la cabeza en total y absoluta incredulidad. "Sebastian, debes ser el único hombre gay en este Tierra que 'espera' que las personas sean homofóbicas. No puedes seguir haciendo esas cosas."

"Uh…si puedo, de hecho."

"Eso es muy inmaduro, ¿sabes?" dijo Kurt, y Sebastian se tensó visiblemente. El frío hacía que cada respiración que Sebastian tomara se viera como niebla en frente de él y Kurt pensaba que él estaba empezando a respirar con dificultad.

"Sí, bueno, no me importa. No voy a volver allí… ¡Es jodidamente estúpido!"

"¿Cómo puedes decir eso?" Kurt estaba perturbado por la repentina hostilidad de Sebastian. "La reunión apenas había empezado cuando te fuiste."

"Simplemente no lo entiendes, Kurt… ¡no comprendes!" espetó Sebastian.

"¡Tienes razón, no lo entiendo!" respondió Kurt con firmeza, dando vuelta todo su cuerpo hacia Sebastian, esperando que el chico más alto lo mirara. "Así que dime, Sebastian… Cuéntame, para que yo pueda entenderlo."

Sebastian negó con la cabeza, aún sin querer mirarlo, y fue entonces cuando Kurt notó que los ojos de Sebastian brillaban con lágrimas no derramadas. Kurt no sabía qué hacer. Así que solo se quedó en silencio por un largo período de tiempo hasta que Sebastian hablara de nuevo.

"Simplemente no soy esta cosa…" dijo, en una voz tan baja que era casi un susurro. "No soy mi cáncer."

"Por supuesto que no lo eres." Kurt lo tranquilizó.

"Eso es lo que todos dicen, pero luego actúan como si lo fuera." Bufó Sebastian, negando con la cabeza. "Terapia, grupos de apoyo, plegarias, yo no necesitaba nada de eso antes de tener cáncer, y tampoco las necesito ahora."

"Sigo siendo la misma persona, Kurt, soy el mismo chico…" dijo Sebastian, riéndose con amargura. "Solo necesito un montón de drogas y visitas al médico para seguir vivo. Pero no he cambiado; sigo siendo el mismo. Y estoy harto que las personas actúen como si de repente me haya convertido en una criatura frágil que necesita afecto y compasión y terapia para hablar sobre sentimientos y toda esa mierda… Solo… ¡me hace querer gritar!"

Al momento en que Sebastian terminó de hablar, estaba respirando con dificultad, y seguía mirando hacia cualquier lugar excepto hacia la dirección de Kurt.

"Bueno, entonces no vayas al grupo de apoyo, solo se honesto con tu madre y dile… Estoy seguro que entenderá."

"No, Kurt. Es que… ugh." Sebastian se mordió un labio mientras luchaba con sus palabras, viéndose como si estuviera a punto de llorar. "Es que no quiero lastimarla más de lo que ya lo hago…" dijo Sebastian, pasando una mano por sus ojos y limpiándolos con rudeza.

"¿Lastimarla de qué forma?" preguntó Kurt suavemente.

Sebastian dijo, encogiéndose de hombros. "Ella llora mucho, por mi. Verla preocupada y estresada, me mata por dentro."

"Pero no puedes culparte por eso, Sebastian… nada de esto es tu culpa."

"Mi mamá es todo para mi… y haría cualquier cosa por ella, pero de alguna manera, no puedo hacer esto." Dijo Sebastian, su voz temblaba un poco. "No puedo venir aquí y fingir que puedo lidiar con esto. No puedo escuchar a esas personas hablar acerca de su cáncer y como les hacen frente y lidian con él. No quiero aprender a lidiar con él, ¡quiero que se vaya!"

Kurt no podía hablar ni aunque quisiera; sentía como un nudo formándose en su garganta, y todo lo que podía hacer era escuchar lo que Sebastian decía.

"¿Viste esa mujer, hablando sobre su hijo muerto? No puedo evitar pensar en que puede que algún día mi madre esté hablando así de … y eso… apesta." La voz de Sebastian se quebró al final mientras más lágrimas se escapaban de sus ojos; pero las limpió rápidamente con la manga de su sudadera. Dio unos pasos hacia atrás y se sentó en uno de los bancos más cercano, agachándose y colocando sus codos en sus rodillas, cubriéndose el rostro con ambas manos.

Poco después, Sebastian estaba llorando realmente. Kurt podía decir que él estaba tratando de mantenerse compuesto pero estaba fallando miserablemente mientras que sollozos ahogados se le escapaban.

Sebastian no estaba solamente triste. Más que eso, parecía estar desesperado y derrotado, y Kurt sintió dolor en su corazón por él. Ahora entendía por qué Sebastian había dejado la habitación de manera abrupta durante el discurso de la Sra. Rogers.

Kurt se quedó en silencio mientras que Sebastian sollozaba y trataba de recobrar la compostura. Por un momento, Kurt deseó hacer algo, o decir algo para consolar a Sebastian pero no sabía qué hacer. Deseaba poder acercarse a él, abrazarlo o algo, pero no se atrevía a hacerlo. Porque, aunque Sebastian parecía estar abierto ahora, Kurt pensaba que al mismo tiempo seguía siendo reservado y visiblemente avergonzado ante el hecho de que estaba llorando.

Así que Kurt decidió caminar hacia donde estaba y sentarse en el banco junto a él. Se quedó en silencio por unos minutos que parecieron eternos mientras que Sebastian miraba al suelo, sollozando. Kurt odiaba sentirse tan impotente, pero esa extraña amistad que él y Sebastian tenían todavía estaba pasando por una etapa temprana, por eso Kurt temía que cualquier error por más mínimo que fuera, la rompa en pedazos.

"Tu mamá es fuerte, y sabe que tú también lo eres." Dijo Kurt cuidadosamente, buscando los ojos de Sebastian. "Me dijo eso el día que nos conocimos."

Sebastian bufó, "Eso es porque soy muy bueno fingiendo. Pero sé que probablemente piense que estoy deprimido o algo así, solo porque no quiero personas a mí alrededor. Pero no estoy deprimido, Kurt. Solo quiero que me dejen solo. Eso es todo."

Kurt pensó en las palabras de Sebastian por un tiempo.

"¿Por eso te fuiste de Dalton?"

Sebastian suspiró, y por un momento, Kurt estaba seguro de que le iba a gritar nuevamente, decirle que se vaya a la mierda o algo así. Pero en vez de eso, Sebastian lo miró con una sonrisa de resignación y dijo: "No. No puedo ir a la escuela cuando la mitad del tiempo me siento como la mierda y la otra mitad del tiempo tengo que estar en el hospital... es inútil."

Kurt supuso que Sebastian tenía un punto, pero el hecho que Sebastian también haya cortado relaciones con casi todos los que lo conocían, lo seguía molestando.

"¿Pero no lo extrañas?" presionó Kurt. "¿No extrañas a tus amigos, los Warblers?"

Sebastian río amargamente y se secó los ojos de nuevo. "No, no lo hago."

"No te creo."

"No son mis amigos, Kurt. No era muy cercano a ninguno de ellos. Probablemente solo me toleraban porque me necesitaban."

"Eso no es cierto…" respondió Kurt rápidamente sintiéndose casi ofendido, en nombre de los Warblers.

"¿Cómo lo sabes?"

"Porque se preocupan por ti." Dijo Kurt firmemente, y la cabeza de Sebastian se dirigió hacia la dirección de Kurt instantáneamente, con los ojos abiertos y alarmados.

"Qué-"

"En las Regionales…" Kurt interrumpió a Sebastian antes de que pudiera gritarle, "Blaine y yo fuimos a los trasbastidores después de la actuación. Él les preguntó por ti, por qué no estabas allí; y ellos no supieron que responderle."

Sebastian entrecerró los ojos, como si no creyera ni una palabra de lo que Kurt estaba diciendo, pero él aún así continuo.

"Nick dijo que te había llamado. Trent y Thad también parecían preocupados por ti, Sebastian, estoy seguro de que te extrañan."

"Seguramente lo hacen." Dijo Sebastian, sarcásticamente.

Kurt suspiró, exasperado por la terquedad de Sebastian. "No entiendo porque te irías así como así. Sin decirle nada a nadie."

"No quiero que las personas me asfixien y…" Sebastian se interrumpió a sí mismo, como si estuviera a punto de decir algo pero decidió no hacerlo. "Es solo la vida, Kurt… las personas vienen y van. No es la gran cosa."

Kurt no podía creer las cosas que Sebastian estaba diciendo, no entendía. De repente, Sebastian se dio vuelta y lo miró directamente a los ojos.

"Dime si sigues en contacto con todos tus compañeros que se han transferido a otra escuela."

"¿Qué?"

"O miembros de tu Glee Club. ¿Alguna vez, alguien dejó McKinley y tú nunca más oíste nada acerca de esa persona?" preguntó Sebastian directamente. "¿Qué tal tus amigos que se graduaron el año pasado y se fueron a la Universidad? ¿Siguen en contacto?"

Kurt estaba confundido por las preguntas de Sebastian. "Um, no lo sé, digo…"

"Vamos, Kurt, si lo sabes." Dijo Sebastian. "No siguen en contacto porque ya no son tus compañeros de clase. Se graduaron, fueron por caminos separados, y quizás sepas su paradero al principio, pero después de unos meses, no volverás a hablarles. Solo porque yo tengo diferentes razones para dejar la escuela, no hace ninguna diferencia en el asunto."

Kurt estaba a punto de protestar pero fue interrumpido antes de que pudiera decir algo, cuando Sebastian miro hacia un lado y maldijo en voz baja. Cuando siguió la vista de Sebastian, Kurt se dio vuelta que había una enfermera caminando hacia ellos.

"¿Sebastian?"

Sebastian suspiró, sonriendo incómodamente mientras se levantaba lentamente del banco. Kurt estaba confundido cerca de que estaba pasando pero comprendió rápidamente una vez que la enfermera llegó hacia donde estaban y colocó una mano sobre la frente de Sebastian.

"¿Qué estás haciendo aquí? ¡Está helado! No puedes estar afuera, cariño…"

"Lo sé, lo siento." Dijo Sebastian en voz baja, claramente nervioso por las acciones de la enfermera.

"¿Él es Kurt?" preguntó mientras que Kurt se levantaba del banco y se paraba junto a Sebastian.

"Si…" dijo Sebastian, incómodo. "Kurt, esta es Felicia, es amiga de mi mamá. Ella, um… trabaja aquí."

"Un gusto conocerte, Kurt," dijo con una cálida sonrisa antes de dirigirse a Sebastian. Su expresión se volvió seria de nuevo. "Le prometí a tu madre mantener un ojo sobre ti. ¡Estoy sorprendida de que nadie haya notado que estabas a fuera!" dijo ella, llevando a Sebastian de vuelta al hospital.

Kurt los siguió todo el camino hacia la habitación de Sebastian, mientras Felicia le decía que ya era hora de la cena. Kurt trató de no reírse al ver la mirada en el rostro de Sebastian. Parecía más joven de repente, como un niño siendo castigado. No tenía precio.

Cuando volvieron a la habitación, Felicia le entregó el menú a Sebastian y le habló acerca de las opciones que podía escoger. Sebastian miró el menú con una expresión de aburrimiento, mientras Felicia dejaba la habitación. Diciendo que volvería en un minuto para tomar la orden de Sebastian.

Sebastian estaba sentado en el borde de la cama y Kurt en el lado opuesto, esperando y preguntándose si debería quedarse o debería irse. Quería continuar la conversación pero al mismo tiempo, no sabía cómo traer el tema a colación nuevamente. Kurt no quería alejar a Sebastian, pero todo eso de mantener su situación en secreto, lo estaba afectando de alguna manera. Kurt deseaba poder hacer que Sebastian vea que no era necesario hacer eso.

Sebastian se dio vuelta para mirar a Kurt y dejó el menú.

"¿Qué vas a comer?" preguntó Kurt y Sebastian solo negó con la cabeza.

"No hay nada remotamente apetecible aquí."

Kurt cogió el menú y le echó un vistazo. No se veía mal; de hecho, se veía como un menú de restaurante. Por supuesto, las opciones eran más simples, y también más medidas; pero aún así se veía bastante bien. Kurt estaba sorprendido de que el hospital tuviera un menú, para empezar.

"Solo puedo elegir del número cinco al número nueve." Dijo Sebastian, quitándose sus zapatillas y recostándose en su lado de la cama, enfrentado a Kurt.

Kurt lo miró y levantó una ceja. "¿No te gusta la pechuga de pollo con verduras saladas?"

"Usualmente sí, pero aquí las cosas no saben a nada."

"Las imágenes se ven muy bien."

Sebastian solo bufó. "Seguramente son fotografías de stock."

Ambos rieron.

"¿Qué preferirías comer entonces?" preguntó Kurt, dejando de lado el menú.

Sebastian lo miró y pensó en la pregunta de Kurt por un momento. Luego se lamió los labios y dijo: "Amaría un sándwich de tofu frito, una bolsa de Doritos y una Heineken."

"Eso es muy… específico." Río Kurt, sorprendido de la elección de alimentos de Sebastian. "¿De verdad te gusta el tofu?"

"Mi hermana hace sándwiches de tofu geniales, los amo. Yo no puedo sin embargo, soy muy malo haciéndolos. Así que solo los como cuando ella está en la cuidad."

Kurt se estaba riendo y negando con la cabeza.

"Tofu frito, aguacate y pepinos, con alguna otra salsa extraña que ella saca de la nada." Dijo Sebastian, sonriendo y mirando con nostalgia hacia la pared como si estuviera viendo el sándwich ahí. "Realmente mataría por uno de esos en este momento… Tu sabes, para mi última cena." Bromeo.

"¿Última cena? ¿A qué te refieres?" preguntó Kurt, confundido.

"Empiezo con la quimioterapia de nuevo, mañana." Dijo Sebastian, recostándose en la almohada y mirando al techo de vuelta. "No creo que sea capaz de comer mucho después de eso."

"¿Ya?"

"Si… no puedo tener un descanso."

"Pero… ¿no tenías que esperar un poco más antes de tu próxima sesión?"

"Bueno… Estoy mejorando, y supongo que estoy más fuerte de lo que jamás estaré. Así que…" dijo Sebastian, siendo serio nuevamente. "No puedo descansar y correr el riesgo que las células del cáncer comiencen una fiesta en mi torrente sanguíneo. ¿Sabes?"

Sebastian le envió a Kurt una sonrisa forzada pero había un profunda tristeza en sus ojos que Kurt definitivamente podía ver a pesar de la fachada de fortaleza que mantenía.

En ese momento, la mente de Kurt volvió hacia el dibujo que había visto en la revista de Sebastian hace unos días y sintió su pecho apretado. Todo lo que Kurt podía pensar era en que Sebastian, en la mañana siguiente, iba a pasar por algo que lo asustaba mucho, y que él no sería capaz de estar ahí con él.

Y eso apestaba.