Mechero: Hola gente, siento haber tardado en subir este capítulo ya que cada semana intento subir un capítulo pero es que no encontraba la inspiración para escribirlo.
Machetazo: Qué inspiración ni que leches, que te dio flojera escribir este capítulo.
Mech: Bueno y además estaba eso pero aquí os dejamos el siguiente capítulo con el disclaimer de Machetazo. ¿Machetazo?
Mach: Kung fu panda nos pertenece así que ¡PAGADNOS POR COPYRIGHT!. ¿Qué dices Mechero? Ah vale. Kung fu panda no nos pertenece sino que pertenece a DreamWorks
La siguiente historia se remonta a dos meses después de nuestro regreso al valle de la paz, tras nuestra aventura en Kulla. Era un día como otro, o al menos eso creía. Era martes y eran las 8:00 y entonces sonó el gong y salimos de nuestros cuartos para saludar al maestro Shifu y tras saludarle nos dijo:
-Alumnos, tengo una noticia que daros.
-¿De qué se trata maestro?- preguntó Mantis.
-Mañana por la mañana, me tengo que ir a una reunión del consejo de maestros en Gongmen- dijo Shifu.
-¿Ha ocurrido algo?- preguntó Tigresa.
-No es nada importante, es tan solo una reunión que se suele hacer por estas fechas para hablar de los diferentes progresos de los alumnos, ataques de villanos... puro protocolo pero quería avisaros porque voy a estar una semana ausente, por lo tanto, desde mañana no habrá entrenamiento.
-Oh sí, pero un momento, si usted va a Gongmen, ¿por qué no le acompañamos? Allí hay una gran gastronomía que siempre he querido probar- dije al maestro Shifu.
-¡Panda!- me gritó Shifu haciéndome que me asustará- Piensa un poco... Si vamos todos, ¿quién queda para proteger al valle de la paz?.
-Nadie- respondí.
-Exactamente; por eso ustedes se quedarán aquí, para proteger el valle de la paz mientras yo voy a la reunión. ¿Ha quedado claro?- preguntó el maestro a todos sus alumnos.
-Sí- dijimos todos a la vez.
-Bien, ahora id a desayunar porque aunque mañana no hay entrenamiento, hoy sí que hay entrenamiento y espero que deis todo lo que tenéis en este entrenamiento- dijo Shifu.
-Sí, maestro- dijimos todos al unísono.
Tras eso, fuimos a desayunar unos fideos y unos dumplings hechos por mí y después, tuvimos uno de los entrenamientos más duros que he tenido en toda mi vida desde que estoy en el palacio de jade; el maestro nos obligó, aparte de hacer nuestras 10 vueltas al circuito de entrenamientos y los combates entre nosotros diarios, a subir y a bajar las escaleras del palacio durante tres horas y después de ese tan duro entrenamiento, fuimos a comer pero esta vez a la hora de comer, tardé en hacer la comida ya que estaba muy cansado debido al duro entrenamiento y al parecer, yo no era el único que estaba destrozado; todos estaban cansados, incluso Tigresa aunque ella intentaba ocultarlo, y el maestro Shifu lo notó o al menos eso creo porque dijo:
-Alumnos, cómo hoy os habéis esforzado tanto en el entrenamiento matutino, hoy no habrá entrenamiento por la tarde así que podéis descansar lo que queda de día; yo me voy a mi cuarto a meditar así que espero que no me molestéis.
-Oh genial pero esperé ¿y que hago con su bol de fideos?- pregunté al maestro.
-Conociéndote, acabarás comiéndote los fideos incluso con bol- dijo el maestro y se rieron los 5 furiosos.
-Eh, que no soy tan comilón como creéis- dije un poco enfadado por aquellas risas pero entonces me rugieron las tripas haciendo que todo lo que dije sonará vacío- bueno creo que el maestro Shifu tiene- dije haciendo que todos se rieran incluido yo, ya que no me lo tomé a mal.
A continuación, el maestro se fue de la cocina a su cuarto para hacer, como nos había dicho antes, una larga sesión de meditación y mientras tanto, yo empecé a repartir los platos de fideos y comimos. No sé si fue por el cansancio o porque le añadí alguna especia nueva pero los fideos estaban más deliciosos que de costumbre. Al acabar de comer, dejamos cada uno nuestro plato en la pila para lavarlos pero como todos estábamos cansados, decidimos que los lavaríamos más tarde y cada uno de nosotros fuimos a nuestros cuartos para poder descansar y lo primero que hice nada más entrar fue echarme sobre la cama y dormir.
No sé cuanto tiempo dormí pero mientras dormía, tuvé un sueño: En el sueño estaba yo solo, rodeado por una densa oscuridad; estaba muy asustado, nunca había sentido una sensación como la que tuve en aquel sueño; el lugar era húmedo y pesado, era como si llevará encima veinte kilos de gruesas cadenas en cada una de mis extremidades aunque el aire era frío y cortante como cuchillas de afeitar, tan afilado que podía sentir como si a cada golpe de aire me fueran a cortar por la mitad; mi corazón se aceleró por el miedo y el estrés debido al ambiente en el que me encontraba y además me encontraba muy preocupado por toda la oscuridad que me rodeaba la cual parecía que me engullía por instantes.
-¿Donde estoy?- pregunté mientras daba vueltas alrededor mía para intentar ver algo: un objeto, un rastro, ALGO que me indicara donde estoy pero lo único que logre ver fue oscuridad. Por la derecha:oscuridad, por la izquierda: oscuridad, por el frente: oscuridad, por detrás: oscuridad. Era muy frustante no poder ni ver tu mano a dos palmos de distancia pero entonces oí un ruido pero más bien, era una voz, una voz que me llamaba:
-Po- dijo la voz.
-¿Quién eres?- dije mientras buscaba de donde venía la voz pero era imposible con aquella oscuridad.
-Po-dijo la voz.
Parecía que era lo única que podía decir la voz y lo repetía constantemente pero tras oírla muchas veces, pude descubrir de quién era esa voz: era la voz de Tigresa pero no era su voz normal, era su voz pero distorsionada por la tristeza y por la amargura.
-Tigresa, ¿donde estás?- dije mientras daba vueltas sobre mí mismo y me movía hacia adelante para ver si me acercaba hacia la voz de Tigresa y, por lo tanto, a Tigresa pero no la veía y aunque intentaba saber donde estaba, por su voz, lo único que lograba era perderme; su voz tenía el mismo sentimiento de pena pero su voz sonaba cada vez más apagada, era como si su voz fuera disipada cada vez más por la oscuridad.
Era horrible; cada segundo que pasaba sin saber donde estaba Tigresa, era un segundo en el que ella podía estar amenazada por un grave peligro y yo no podía hacer nada, esa es una de las peores sensaciones del mundo: Querer hacer algo pero no poder hacer nada. Me sentía impotente: ni mi título, ni mi grandiosa barbarosidad me servían para proteger a mis seres queridos y esto hizo que me sintiera embargado por la tristeza y lo único que hice fue llorar. Llorar y llorar allí, de rodillas mientras golpeaba el suelo con mis puños y maldecía al cielo.
-Po-dijo Tigresa pero está vez su voz parecía más bien un susurro.
-Tigresa- dije con lágrimas en mi ojos.
-Po-volvió a decir Tigresa pero esta vez se cortó a mitad de decir mi nombre.
-¡TIGRESAAAA!- grité con todas mis fuerzas y me desplomé sobre el suelo boca abajo y volví a golpear el suelo con mis puños pero esta vez hice un pequeño agujero en forma de cráter por cada golpe que daba mientras seguía llorando como nunca antes había llorado; eran las lágrimas de tristeza mezcladas con rabia porque no había podido hacer nada: no pude salvar a la maestra la cual había admirado desde siempre, no pude salvar a la mejor amiga que he tenido nunca y no pude salvar a mí único amor.
-¡¿QUÉ?!- dijeron los niños
-He dicho eso en alto. Que gran fallo pero olvidadlo niños y ...- dijo Po intentando continuar la historia.
-¿Le gusta la maestra Tigresa, maestro Po?- dijo uno de los niños.
-La verdad es que me gusta mucho- dijo Po sonrojándose, a pesar de estaba saliendo con ella- pero chicos, tenéis que prometerme que no le contaréis a nadie que me gusta Tigresa, esto sólo lo sabe mi padre y porque confío mucho en él así que quiero que me prometan que no le hablarán a nadie de este asunto, ¿lo prometen?
-Lo prometemos- dijeron todos los niños mientras se levantaban y se llevaban la mano izquierda hacia donde estaba su corazón, o al menos donde creían que estaba su corazón, para darle más énfasis en su promesa.
-Bien y ahora niños sentaros para que pueda retomar la historia- dijo Po y al instante los niños se sentaron- bien como decía, no pude hacer nada y durante mi llanto me llegó la imagen de Tigresa y pensé en que haría ella en mi situación.
-No, no me puedo lamentar porque ESO NO ES LO QUE QUERRÍA ELLA- dije mientras me levantaba del suelo pesadamente y paraba de llorar aunque aún tenía lágrimas- ella querría que luchará, que luchará contra esta oscuridad y si ahora mismo me viera me daría un coscorrón- dije y después solté una pequeña risa al recordar la de veces que me había golpeado Tigresa por las estupideces que cometía- si, por eso debo luchar, por ella, si ahora mismo me viera se avergonzaría de mí, yo, que soy el guerrero dragón y he derrotado a Tai lung, ¡no me puedo rendir tan fácilmente! esto va por ti, ¡TIGRESA!- grité con todas mis fuerzas y me cansé por el gran esfuerzo que sufrió mi garganta pero de repente, ocurrió algo.
Al gritar no se que habría hecho pero al acabar de gritar surgió una fulgurante luz que me cegó y al irse desapareciendo la luz poco a poco, vi algo que me sorprendió: esa luz, que no sabía de donde había venido, eliminó toda la oscuridad que me rodeaba y despejó el camino hasta Tigresa.
Ella estaba de espaldas a mí, a unos 5 metros, con las manos en las mejillas como si estuviera gritando pero de su garganta no salía ningún sonido aunque para ella sería como estar gritando con todas sus fuerzas.
Me acerqué a ella con tranquilidad aunque estaba muy emocionado y contento por ver que estaba bien. Pero Tigresa no estaba en la misma situación que yo: ella estaba muy tensa y alterada, además seguía en la misma pose intentando gritar y así siguió hasta que sintió una mano en su hombro: mi mano. Entonces se dio la vuelta y vi su cara: no era su cara normal de inexpresividad y seriedad habitual sino que era una cara llena de lágrimas en sus ojos y resbalando en sus mejillas, su expresión era de pura tristeza y dolor como si la desgarrarán por dentro.
-Po- dijo Tigresa dándome un fuerte abrazo el cual me sorprendió pero que al poco tiempo correspondí.
-Tranquila Tigresa, estoy aquí- dije mientras acariciaba su cabeza.
-Me he sentido muy sola Po; estaba rodeada por esta densa oscuridad y no podía hallar la salida y entonces cuando estaba cayéndome en una grave depresión, tu llegaste y me diste la fuerza para poder continuar y seguir hacia adelante- dijo Tigresa mientras se aferraba aún más a mi.
-Tigresa, yo también me he sentido igual que tú: sentía que estaba sumido en la oscuridad y que no había nadie más que me comprendiera- dije mientras Tigresa retiraba su cabeza para ver que no estaba mintiendo- pero en un momento determinado, te oí y sentí tu dolor y me lleno de fuerza para poder seguir hacia adelante para protegerte y para no permitir que nadie te dañe porque... porque ¡YO TE AMO!- grité con todas mis fuerzas como si hubiera estado acumulando pólvora durante años y en ese instante explotará toda de golpe.
-¿Qué?- dijo Tigresa mientras veía aún su cara llena de lágrimas.
-No, no llores- le dije mientras le retiraba las lágrima que habían caído por sus mejillas-. Ya sabía yo que esto no iba a funcionar, ya me imaginaba que alguien tan bárbara como tú no podría amar a un panda gordo, tonto y estúpido. Creo que fue un ensueño el que yo pudiera estar contigo- dije mientras me retiraba de su lado y me iba.
-Espera- dijo Tigresa mientras me cogía de la mano para retenerme- lo que pasa es que no me esperaba eso de ti. Para mí, me parece imposible que alguien se fije en mí tan solo, mírame: Soy masculina, más fuerte que los hombres y eso los ahuyenta y no tengo sentido del humor. Por eso me imaginaba que tú no estarías interesado en mí. Y eso me dolía mucho pero al decirme que me quieres me has aliviado de una pesada carga porque ¡YO TAMBIÉN TE AMO!- gritó Tigresa como yo había hecho antes.
En ese momento, nuestros rostros se empezaron a acercar y sentí una gran emoción porque al fin iba a poder demostrarle mi amor a la persona que más quería en el mundo. Entonces, para sentir aún mejor el cercano beso, cerré mis ojos y cuando estaba a unos centímetros de mi gran esperado beso, sentí algo que no me esperaba: un puñetazo, un puñetazo de la maestra Tigresa directo a la cara que me mandó bastante lejos.
Mech: ¿Por qué Tigresa le ha pegado a Po?¿Cómo terminará este sueño tan inquietante de Po? las respuestas están en el próximo episodio.
Mach: Me ha encantado el final de este capítulo. Ha sido una de BOOM! HEADSHOOT! JAJAJA.
Mech: Si la verdad es que a mí me ha gustado mucho también. Pero ha sido difícil de escribir.
Mach: Aún así valió la pena.
Mech: Cierto pero vámonos despidiendo gente. Esperamos vuestro reviews con vuestras opiniones sobre el capítulo ya que nos animan a seguir adelante.
Mach: Te animarán a ti. A mí me la suda lo que la gente piense ya que yo escribo por placer y no me importa lo que piensen los demás.
Mech: Este Machetazo, en fin, esta es la despedida pero tranquilos nos volveremos a ver.
Mach: Hasta el próximo episodio.
PD: Hola, soy el creador de este fic y me gustaría revelar con vosotros que en el pasado mes llegué a lograr, gracias a vosotros, 1079 visitas de mis relatos, así que quería simplemente agradeceros el que veáis mis fics, que algunos dejen su opinión y que disfrutéis.
Por último quiero ver si puedo superar esta marca así que me esforzaré para ver si llegó a superar las 1079 visitas y al final de cada mes os contaré la cifra para ver si he vatido esta marca aunque se que a nadie le importa esto excepto a mí, aun así, quería que lo supierais.
Un saludo desde España
Mecherazo
