ADVERTENCIA: YAOI Y MUCHO SEXO, okno, pero sí es Yaoi.
Descarga de responsabilidad: HQ! no es mío, si lo fuera hubiera apresurado el encuentro carnal entre Kuroo y Oikawa SE AMAN aunque no se conozcan xD (?
Cronopios del autor: wdñhcvnwldevslbv creo que es uno de los que más me han gustado, coño. Espero disfruten todo de principio a fin, los del Aoba son mis babúhs bellos~
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Oktober Sweet Drabbles
por St. Yukiona
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Capítulo 8: MattsunMakki. Helado.
—¿Karasuno o Shiratorizawa?
—Hmp… Karasuno…
—Sí… ¿Iwaizumi o Tooru?
—Son la "otp" eso no se pregunta, bro…
—Cierto, cierto… bueno… ¿El enano del Karasuno o el chibi-Tooru?
—Oh… esa es difícil… no sé, creo que el enano.
—¿Mikasa o Molten?
—Me da igual mientras se pueda jugar…
—Suenas igual que Oikawa, qué miedo~
—Lo idiota se contagia, pobre Hajime. Sigue…
—¿De pie o en la cama?
—Contra cada mueble si es posible.
—Idiota…
—Tú lo preguntaste.
—¿África o India?
—África es un contienente, India es un país…
—Pero responde.
—Supongo que la India.
—¿Traje blanco o traje negro?
—Negro, desde luego.
—Pensé que dirías blanco como Oikawa.
—Oye… ¿has jugado este juego con él?
—Sabes que no podía…
—…
—¿Estás sonriendo?
—Sí, sigue.
—Vale… ¿Crepúsculo o Harry Potter?
—Harry Potter…
—Bueno… —Makki meditó un poco la siguiente pregunta y sintió el frío del helado resbalar por la espalda y soltó una risita ronca. A Mattsun le supo a gloria al momento en recoger el alimento frío de la espalda de su compañero con la lengua, el sabor dulzón del helado mezclado con el sudor que se había acentado en el hundimiento de la espalda baja del otro hicieron un delicioso contraste en la boca que saboreó cuidadosamente cada reacción y pronto se volvió a dejar caer contra la cabecera de la cama donde llevaban más de medio día. El bote de helado entre sus manos, era más yogurt frío de helado que helado mismo. El calor era infernal y la palabra aire acondicionado no existía en la pequeña pocilga donde se estaban hospedando—. ¿Helado o yo?
—Helado —resolvió Matsukawa respondió sin muchos tapujos e incluso más rápido que otras veces, su rostro impacible como siempre sólo dibujó una sonrisa divertida cuando Makki le intentó morder el vientre como reclamó. Lo observó moverse y como se acomodaba entre sus piernas, abrazándose de su cuerpo y hundiendo su rostro en el vientre plano—. ¿Y tú?
—Helado —respondió también de forma escalofriantemente rápida antes de moverse un poco para alzar la cabeza y abrir la boca en espera de una cucharada de la golosina.
Mattsun lo complació mientras introducía lentamente el artículo con el helado a la boca de su compañero. El arete de la lengua de Makki hizo un extraño ruido al momento en que con la misma recogió todo rastro del alimento de la cuchara, inclusive cuando Mattsun retiró lentamente la misma de la boca ajena, éste la siguió lamiendo no sólo la cuchara sino que ahora moviéndose para lamer los dedos y la muñeca, después pasó al pecho de su amante, donde mordió.
—Definitivamente helado… Makki siempre está caliente —aseveró con voz provocadora el otro antes de lanzar a la mierda el bote que rezaba "Icecream" junto con una fotografía que sugería un uso menos perverso de cómo ellos lo habían estado usando.
En menos de diez segundos la cabaña número 56 de Los Cabos se llenaron con los gemidos y ruidos guturales del par de japoneses que celebraban el haber egresado del nivel medio escolar. El primer viaje de muchos que harían en el futuro.
Bonus.
—¿Ah? ¡Qué infierno! —bufó Oikawa con el teléfono pegado en su oído mientras que doblaba su ropa y la colocaba en la maleta. Iwaizumi jugaba con la consola, alzaba la mirada de vez en vez sólo para vigilar que Burrikawa si estuviera alistándose, había perdido el tiempo la noche anterior viendo un documental que se sabía de memoria sobre la vía láctea sólo que el maldito documental estaba en italiano y no en japonés. El vuelo de regreso a Tokio salía en cinco horas y aún debían de meter un viaje de dos meses en tres maletas. Faltaba media vida y al idiota de Oikawa se le había ocurrido telefonearse con Makki que recién había regresado con Makki de Los Cabos, un lugar paradisíaco en México. Los padres de ambos les habían regalado los tickets de avión y ellos habían trabajado el último semestre para juntar dinero para el hospedaje y los viáticos.
—Sí, sí… las fotos con las ballenas fueron hermosas —canturreó Oikawa sentándose sobre la maleta para cerrarla, pero al ver que no podía se quedó acostado mirando el techo—. ¿Ah? Suena bien… pues la luna de mil acá estuvo genial —comentó antes de sentir el cojín del sillón estrellarse violentamente contra su cara. Iwaizumi amenazaba con levantarse y arrancarle la cabeza—. Oi… Makki, Iwa-chan está a dos segundos de volverse Iwadzilla… así que… mejor nos vemos o repartirá mis pedazos por todos los canales de Venecia —murmuró con un puchero—. Nos vemos en el futuro, bye bye~
Colgó el teléfono y miró con una sonrisa enorme su propia sonrisa abrazada a la de Iwaizumi, de fondo, la casa de la Opera de Venecia. Mágicas vacaciones.
—Makki ha dicho que no había aire acondicionado en el hotel donde se quedaron y que sí lograron tocar a la ballena, te dije… —contó Tooru volviéndose productivo otra vez. Peleando con el cierre. Hajime se acercó y cerró por él la maleta, el castaño alzó la cabeza para agradecer pero en su lugar los bruscos labios del contrario le saludaron. Aún no se acostumbraba a ese tipo de muestras de afectos, o sí estaba acostumbrado pero le gustaba derretirse, morirse, renacer y volver a vivir todo con su amante—… ¡Oi! Iwa-chan, juguemos a un juego… yo te doy dos opciones y tú escoges una…
—Comienzo yo: ¿Fractura de nariz o irte a nadar por los canales? Date prisa con un demonio, Burrikawa.
—¡Qué malo Iwa-chan!
La vida no podía ser más perfecta.
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Gracias por leer.
St. Yukionna.
Quien los ama de corazón, costilla y pulmón.
