Capítulo 8, espero les guste! (Si bien adoro a Sev, soy completamente pro James/Lily, pero me gusta mucho la relación de amistad que Severus y Lily tenían antes del peor recuerdo de Snape…)

Agradezco muchísimo a Naluma5 por su apoyo y sus muchos reviews! Y por recomendarme en suhistoria de tercera generación, "De escobas y corazones rotos"

Muchas gracias también a Criistiii206, Kendra Dhyanna, y aurii22 por sus revies :)

Un leve pero insistente golpeteo en la ventana terminó por despertar a la muchacha, que dormía plácidamente arropada entre las mantas. La pelirroja, aún adormilada, se incorporó y se quitó el cabello desordenado de la cara con una mano, descorriendo la pesada cortina escarlata de la cama con la otra. Encaramada en el alféizar de la ventana estaba la causante del ruido: una pequeña lechuza de plumas negras y grises que golpeaba el vidrio con sus garras, sosteniendo un pergamino doblado en su pico. La joven la reconoció al instante y se levantó de la cama de un salto. Procurando no hacer ruido, abrió la ventana dejando entrar al pequeño animal, que agitó las alas animado, contento de que lo dejaran pasar.

— Shh, estate quieto, Prince – susurró, acariciándole suavemente la cabeza mientras retiraba la arrugada nota. La lechuza ululó con placer, y como respuesta recibió una sarta de insultos sólo medianamente inteligibles, cortesía de Samantha, cuya despeinada cabellera era visible entre las sábanas. Lily desdobló la nota y sonrió. La apretada y familiar caligrafía decía:

Lils, te veo en cinco en el Vestíbulo de entrada. S.S.

La muchacha se vistió rápidamente, se calzó los zapatos y tomó su mochila a la pasada, para luego abandonar la habitación cepillándose el cabello, con el pequeño animal siguiéndola de cerca, volando sobre su cabeza. Bajó los escalones rápidamente pero intentando ser silenciosa. De todas maneras, la Sala Común estaba vacía, era aún demasiado temprano. La pelirroja arrojó descuidadamente el cepillo en uno de los sillones y salió apresuradamente por el retrato. No era propio de ella ser tan desordenada, pero es que realmente tenía ganas de verlo, lo había extrañado mucho ese verano. Atravesó los corredores con prisa, bajando los escalones de dos en dos hasta llegar a la majestuosa escalera de mármol que desembocaba en el Vestíbulo de entrada. Desde allí era visible un niño delgado y desgarbado, de cabello negro, mal cortado y algo sucio que le llegaba a la altura del cuello. El muchacho estaba de espaldas a ella, observando aparentemente concentrado un cuadro de una llorosa bruja parada en medio de un prado. Lily bajó los escalones cuidadosamente, y pisó el suelo con suavidad para que él no la escuchara llegar, pero no lo logró: cuando estaba a mitad de camino, el chico se volteó. Tenía la piel cetrina y una nariz ganchuda, y sus impenetrables ojos negros podían resultar aterradores, pero en ese momento reflejaban un cariño impensable en un personaje como él, al igual que su amplia sonrisa, que dulcificaba sus facciones. Lily sonrió de oreja a oreja y se lanzó sobre él, echándole los brazos al cuello y abrazándolo con fuerza. Él palmeó torpemente la espalda de la muchacha, y sus mejillas se tiñeron de un suave color rosado.

"¡Sev, me alegro tanto de verte!" dijo la pelirroja con efusividad, separándose de él y mirándolo a los ojos, sin borrar la sonrisa. "¡Te he extrañado terriblemente este verano!"

"Yo también te extrañé, Lils" contestó él con una voz suave y pastosa. La lechuza, que había seguido a Lily hasta abajo, se posó sobre su hombro. Severus metió la mano en su bolsillo y extrajo una golosina para el ave, que la tomó con el pico y se alejó en dirección a la Lechucería. "Veo que recibiste la nota que te llevó Prince" La lechuza había sido un regalo de la pelirroja para su último cumpleaños, y ella misma la había bautizado. "Sé que es muy temprano, pero quería verte antes de que empezaran las clases…"

"No es temprano para nada" dijo ella, ahogando un bostezo. El muchacho esbozó una sonrisa torcida. "Yo también tenía muchas ganas de verte; no tuve una oportunidad de buscarte en el tren. ¿Qué tal has pasado el verano? Sinceramente, me alegra que pudieras estar lejos de tu casa esos dos meses… ¡y seguramente aprendiste muchísimo! Quiero que me lo cuentes todo, las cartas no me han alcanzado."

"Sí, fue bueno estar lejos de casa por un tiempo" murmuró él, mirándola. Nunca hablaba de esto con nadie; Lily era la única persona en la que podía confiar. Recorrió con sus ojos oscuros el moteado rostro de la joven: el delicado hueso de la mandíbula, la suave curva de su boca, sus brillantes ojos verdes. "Y la verdad es que la pasé bien, tengo muchísimas cosas para contarte. Pero no ahora, ahora cuéntame tú de tu verano" pidió. Hacía mucho que no escuchaba el sonido de su voz, de su risa, y lo necesitaba. Había estado todo el verano en Irlanda, por una Capacitación sobre Pociones Extrañas y Peligrosas junto con el Profesor Slughorn. En realidad, el hombre había invitado a Lily, pero esta se había negado con alguna excusa, y había sugerido Severus en su lugar, que de todas maneras hubiera sido la segunda opción del profesor. Pero la pelirroja, a pesar de no tener planes para el verano, había optado por tomar esa decisión porque sabía que su amigo lo necesitaba más que ella, pero por supuesto, no lo dijo.

"¿Y qué quieres que te cuente?" preguntó Lily encogiéndose de hombros y tirando de la mano de su amigo mientras caminaba hacia las pesadas puertas de roble. "No ha pasado mucho, la verdad. El resto de mis amigos estaba fuera del país, así que simplemente me quedé en casa. Petunia, obviamente, sigue sin hablarme; mis padres se encuentran perfectamente…" iba diciendo ella mientras abría las puertas y salía a los terrenos esquivando de un saltito los escalones de la entrada. Severus simplemente la observaba; el único momento en el que se lo podía ver tan vulnerable era cuando estaba en presencia de la muchacha.

"Tal vez debería haberme quedado" dijo él, torciendo un poco la boca y siguiendo a Lily que caminaba animada.

"Pero, ¿qué dices?" dijo ella, volteándose para mirarlo mientras seguía caminando de espaldas. Aquello hizo sonreír al chico. "¡Claro que no! Me alegro mucho de que hayas ido, y tendremos tiempo para que me cuentes todo después" Severus sonrió y la abrazó. Lily se sorprendió un poco; esa clase de gestos espontáneos no eran propios de su amigo, pero le devolvió el abrazo y sonrió ampliamente. "Así me gusta" siguieron caminando lentamente por los terrenos y conversando animadamente. Al pasar cerca de la cabaña del guardabosques, este los saludó con la mano con efusividad desde dentro de la cabaña, sus pequeños y bondadosos ojos, apenas visibles entre la maraña de pelo y barba, reflejaban que sonreía. Le tenía mucho afecto a la pelirroja. Severus la miró mientras ella devolvía el saludo al hombre; claro que le tenía afecto, todos le tenían afecto a la muchacha. Era encantadora, dulce, y una persona excelente.

"¿Qué te toca en la primera hora?" preguntó el muchacho, sacando su propio horario del bolsillo de la túnica.

"Encantamientos. ¿Y a ti?"

"Transformaciones…"

"Oh, ya esperaba que pudiéramos estar juntos en la primera clase. ¡Hace demasiado tiempo que no te veía!" dijo ella, haciendo pucheritos para hacer reír a Severus.

"No me parece que eso le hubiera gustado mucho a tus amigas"

"Mis amigas no tienen ningún problema contigo" estableció la pelirroja. Snape la miró con escepticismo "Bueno, no les pareces el ser humano más encantador de la tierra, y no entienden mucho nuestra amistad, pero no tienen ningún problema con que me junte contigo… A los que podría molestarles es a tus amigos" dijo esto último frunciendo un poco la nariz y mirando hacia otro lado.

"Mis…amigos… no…" comenzó a decir el muchacho

"No te preocupes, Sev. Ya sé lo que ellos piensan de mí, y de los que son como yo. Pero no me importa. Lo que a mí me importa es que tú no pienses lo mismo" lo interrumpió ella, tomándolo de la mano y mirándolo a los ojos. Snape se puso serio.

"Tú sabes que yo no pienso eso de ti" la pelirroja sonrió y le dio un beso en la mejilla, para luego soltarle la mano y echarse a correr hacia el castillo.

"¡A ver quien llega anteeeees!" gritó, riendo.

"¡No es justo!" dijo él, riendo también y corriendo tras ella. Nadie que conociera a Severus Snape se creería esta escena ni aunque la viera con sus propios ojos. Pero ese era el efecto que Lily Evans tenía en él: sacaba lo mejor del muchacho huraño y hosco que todos conocían.

"Gané" dijo Lily respirando entrecortadamente y sacándole la lengua. Severus rió, negando con la cabeza, y entrando al castillo detrás de la muchacha.

"Ya es hora de desayunar…" dijo ella, echando un vistazo a su reloj de muñeca.

"Si…" contestó él, caminando junto a ella hasta el Gran Salón, en el cual, a juzgar por los ruidos, ya había varios estudiantes. "Te veo después, Lils" y ambos entraron, dirigiéndose cada uno a su mesa, en los extremos opuestos del comedor.