Capítulo 8

Regina despertó con los golpes en la puerta. Sus manos recorrieron el lado izquierdo de la cama donde supuestamente debería estar Emma. Se sentó, cubriéndose con la sábana, se levantó y se fue hacia el baño. Ninguna señal de la rubia.

Los golpes continuaban cuando Regina, al acercarse, suspiró y finalmente abrió la puerta.

«Regina, ¿todo bien?» preguntó Ruby, recorriendo el cuarto de la morena con los ojos.

«Sí, ¿por qué tanto alboroto?»

«Es que ya son las diez y todavía estás así…»

«¿Las diez? ¿Ya? ¡Mierda!» exclamó, corriendo hacia el baño

Ruby se sentó en el sillón que había en el cuarto de su hermana, esperando pacientemente a que saliera del baño. Tenía mucho que preguntar con respecto a la noche anterior.

«No tengo tiempo para interrogatorios» dijo ella, al salir de baño y ver que su hermana continuaba en el cuarto esperándola.

«Regina, eres la alcaldesa. Nadie cuestionará la hora en que llegues o salgas de la alcaldía, así que no tengas prisa, porque yo sí te voy a interrogar ahora»

Regina se sentó en la cama y no contuvo la sonrisa. Ruby, ante aquella escena, sonrió de la misma manera.

«Por tu cara veo que te sacaste aquellas ideas de que Emma era un vampiro» comentó la más joven.

«Sí, ella fue a encontrarse conmigo en la plaza, a la hora establecida. Estaba tan perfecta, bien vestida, elegante…» decía ella, sin esconder su gran sonrisa.

«Quiero todos los detalles, ¡todos! ¿Se acostaron, no?» preguntó la morena de cabellos largos, abrazando a su hermana.

Entere comentarios y sonrisas por parte de Ruby, Regina detalló todos los acontecimientos de la noche anterior. Ya no lograba esconderle a su hermana, tampoco a sí misma, que estaba enamorada de Emma. Por primera vez, después de tanto tiempo, se sentía feliz, competa.

«Te mereces toda la felicidad del mundo, Regina» dijo Ruby, recibiendo un estrecho abrazo de la morena.

Después de una larga conversación, finalmente Regina se arregló y se fue a la alcaldía. Mientras caminaba, miradas curiosas se volvían hacia ella. Era la primera vez que Regina Mills llegaba fuera del horario acostumbrado. Además de eso, el aparente buen humor, atizaba más la curiosidad de aquellos que estaban acostumbrados a su dura expresión, de pura seriedad.


Al entrar en su despacho se quedó sorprendida al encontrarse allí a Zelena, su hermana mayor.

«¿Zelena? ¿Cuándo has llegado?» preguntó Regina, abrazando a la pelirroja.

«Llegué hace algunos minutos. ¿Cómo estás, hermanita?» dijo ella, besándola en la cara.

«¡Bien, muy bien!» exclamó, exhibiendo una perfecta sonrisa.

«¿De verdad? Pensé que estarías triste por el fin de tu matrimonio, pero veo que el efecto es el contrario» comentó, con media sonrisa.

«Zelena, no quiero hablar sobre eso ahora, porque tengo una pila de documentos que revisar. ¿Por qué no vas a casa a descansar y a la noche hablamos?» sugirió la morena

«¿Acabo de llegar y ya me estás echando?» preguntó con tono guasón

«¡No seas tonta! Sabes que siempre me ha gustado tener a toda la familia reunida» murmuró, abrazando otra vez a la pelirroja.

«Está bien, realmente estoy cansada. ¿Ruby está en casa?»

«Cuando salí, estaba. De todas formas, toma mis llaves, así no tendrás problemas para entrar»


Después de despedirse, Zelena Mills dejó la alcaldía. Antes de que Regina llegase, Sidney informó a la pelirroja de todas las novedades de la ciudad, incluso, le comentó al respecto de las dos "biólogas" contratadas por el Gobierno americano, lo que dejó a Zelena bastante intrigada. Sin embargo, la hermana mayor de la familia Mills decidió que de momento no haría ningún tipo de intervención o investigación. Al fin de cuentas, lo que Sidney siempre decía no había que tomárselo muy en serio.

Regina, por su parte, contaba las horas para que la jornada laboral acabase. Se acordó de lo que Ruby le dijo por la mañana sobre ella ser la alcaldesa y no necesitar dar cuenta de su horario de entrada y salida, sin embargo, si había una cosa que Regina detestaba era abusar de cargo y posición social para obtener ventajas con respecto a los demás. Así que, cumplió estrictamente con su horario.

«Nadie notará si salgo media hora antes» murmuró para sí misma, dejando el despacho.

Después de despedirse de los pocos empleados que todavía quedaban en el edificio, Regina entró en su coche y condujo hasta la casa del lago. Necesitaba ver a Emma, necesitaba besarla, acabar con la añoranza que la atormentaba, y por supuesto, echarle la bronca por haberla dejado sola en la cama.

Al llegar delante de la puerta, levanto el brazo para llamar y antes de poder hacerlo, Emma apareció.

«Olí tu perfume» dijo ella manteniendo los ojos fijos en los de Regina

«¿De verdad?» preguntó, enlazando el cuello de la rubia que, súbitamente, la atrajo contra su cuerpo.

Emma solo movió la cabeza en signo de afirmación, mientras abrazaba a la morena por la cintura. Se besaron sin prisa, de forma apasionada.

«¿Por qué te fuiste en medio de la noche?» preguntó Regina, acariciando el rostro de Emma.

«No me fui en medio de la noche. Ya había amanecido, y como dormías profundamente, no quise despertarte» dijo ella, besando las manos de la morena.

«Pero quería haberme despertado a tu lado» murmuró poniendo morritos.

Emma sonrió encantada ante aquel gesto tierno por parte de Regina. Como respuesta, volvió a besarla con pasión, empujándola delicadamente hacia el sofá.

«Emma…me tengo que ir…»susurró con los labios todavía pegados a los de la rubia.

«Acabas de llegar…» argumentó, cubriendo el rostro de la morena con sus besos.

«Me están esperando…» balbuceó, ya excitada con las caricias que estaba recibiendo.

«¿Quién?» preguntó Emma, con expresión poco amigable

«Mi hermana, Zelena. Ha regresado esta mañana» dijo Regina, y Emma pareció relajarse.

Pasaron unos minutos más intercambiando besos y caricias, hasta que Regina se marchó.

Emma se encontraba perdida en sus pensamientos. Todavía no conocía a la hermana mayor de la morena, y se acordó de las palabras de Whale alertándola sobre esa mujer, necesitaba pensar en una forma de evitarla lo máximo posible.


«Pensé que salías de trabajar a las seis» comentó Zelena, cuando Regina apareció

«Surgieron algunos imprevistos. ¿Descansaste?» le preguntó ella, saludando a su hermana mayor con un beso.

«Lo suficiente. He oído hablar de la famosa casa del lago» comentó

«Sidney es muy eficiente cuando se trata de cotilleos» rebatió Regina

«No entendí muy bien esa historia de que el Gobierno ha contratado a unas biólogas…¿Para qué?» preguntó Zelena.

«No lo sé ni pretendo perder el tiempo en eso. Presentaron la licencia, la autorización y para mí es suficiente» dijo ella, caminando hacia las escaleras.

«¿Puedo echar un vistazo a esos documentos, Regina?»

«Claro, pero están en la alcaldía. Voy a tomar un baño y bajo para cenar»

Zelena estaba degustando una copa de whisky mientras miraba las fotografías que Sidney le había entregado. Al observar la pequeña construcción en los márgenes del lago, se dio cuenta de que no tenía ventanas. Excepto una, en la parte izquierda. Sentía curiosidad por conocer a las supuestas biólogas, pero antes, revisaría toda la documentación que estas habían presentado. Aquella historia era como mínimo intrigante, y si algo estuviese errado, la mayor de las hermanas Mills se encargaría de descubrirlo.


«¿Dónde estabas, Ruby?» preguntó Zelena, mientras cenaba junto a Regina

«Estaba dando una vuelta con una amiga. ¿Cuándo llegaste? Pensé que ibas a pasar unas semanas más en Florida» se limitó a decir.

«Sé que te encanta cuando estoy lejos, pero ahora, me tendrás que aguantar por mucho tiempo» dijo Zelena, en un tono guasón

«En verdad, me da igual…mientras no estés encima de mí» dijo la más pequeña

«Me he enterado de que no te separas de la "forastera"» comentó

«¿Tienes envidia?» preguntó Ruby, haciendo que Zelena se echara a reír.

«¡Vosotras dos no comencéis, por favor!» exclamó Regina, y las dos mujeres se mantuvieron calladas.

El resto de la cena transcurrió de forma tranquila, y al final Ruby se retiró. No era un secreto que ella y Zelena no se llevaban muy bien. Ruby odiaba la forma en la que la mayor intentaba controlar su vida e incluso la vida de Regina.

«La mimas demasiado. Por eso es así, malcriada» dijo Zelena, sentándose en el sofá de la sala junto con Regina.

«No te metas con ella, Zelena» se limitó a decir

«Bien, ¿me vas a decir ahora por qué le has pedido el divorcio a Daniel?»

«Ya no lo amo y eso es suficiente para tomar esa decisión»

«¿Estás segura de que solo es por eso?»

«¡Lógico! ¿A qué viene este interrogatorio?» preguntó Regina, un poco impaciente.

Antes de que Zelena pudiese responder, el móvil de Regina sonó, informándole de que acababa de recibir un mensaje. Al leer en la pantalla el nombre de Emma, Regina no contuvo la sonrisa.

«Me voy para el cuarto, estoy cansada. Buenas noches, Zelena» dijo Regina, despidiéndose de su hermana con un beso.

«Buenas noches, Regina»

Zelena permaneció unas horas más deambulando por la casa. Al subir a su cuarto, escucho la risa de Regina, ciertamente por teléfono. Se acercó un poco a la puerta, para escuchar algo, sin embargo, no lo consiguió.


A la mañana siguiente, Regina se levantó más temprano de lo acostumbrado. Emma la había invitado a cenar y por eso necesitaba adelantar algunas cosas pendientes. Estaba casi saliendo cuando fue interrumpida por Zelena.

«¿Por qué estas saliendo tan temprano para el trabajo, Regina?» preguntó la pelirroja, y antes de que la morena pudiese responder, Ruby se adelantó

«No veo razón alguna para que estés controlando nuestras salidas y horarios, Zelena» dijo ella

«¿Desde cuándo tu nombres es Regina?» rebatió Zelena

«¿Van a comenzar desde tan temprano?» se alteró la alcaldesa, moviendo la cabeza negativamente en señal de desaprobación

«Estoy saliendo antes porque necesito poner algunos asuntos al día. Ah, no me esperen para cenar, y ¡por amor de Dios, no se maten en mi ausencia!» volvió a hablar, retirándose enseguida.

Algunos minutos después de la partida de Regina, Ruby salió de casa para dar su acostumbrado paseo matutino. Aprovechando la ausencia de las dos, Zelena subió al cuarto de Regina. Hurgó con cuidado cada esquina de aquella habitación, y cuando se puso a hojear unos libros, un pequeño pedazo de papel cayó al suelo.

«Te escribo esta pequeña nota para que sepas que te amo»

Ass: Emma

Cuando leyó lo escrito, la pelirroja repentinamente amasó el papel. Pero no contenta con eso, lo rompió en pequeños pedazos.

Zelena estaba bastante apegada a Regina, y por ese motivo, según su propia opinión, tenía celos de la propia hermana. La única persona cuya presencia cerca de Regina ella toleraba era Daniel, el ex marido de la morena, ya que sabía que su hermana no nutría sentimientos amorosos por él.

Después de dejar todo como estaba y recoger los pedazos de papel esparcidos por el suelo, la mayor de la familia Mills dejó la casa y fue derecha a la alcaldía.

«Señora Zelena, su hermana está ahora en una reunión» dijo Sidney, antes de que la pelirroja abriera la boca.

«No he venido a hablar con Regina, he venido a hablar contigo» vociferó todavía irritada por lo que había leído poco antes.

«Estoy a sus órdenes» dijo él, abriendo la puerta de su despacho para que ella entrase.

«¿Qué sabes de las biólogas? ¿Cómo son? ¿De dónde vienen?» preguntó manteniéndose seria.

«Señora Zelena, lo siento mucho…pero no sé absolutamente nada sobre ellas» dijo él

«¿Cómo que no sabes? ¿Nunca las ha visto?» preguntó alterada

«No, nunca las he visto…quiero decir…no me acuerdo…» balbuceó, recibiendo una mirada incrédula por parte de Zelena

«Conociendo a mi hermana, no sé cómo todavía te mantiene aquí, ¡incompetente!» exclamó en un tono rabioso y enseguida, se retiró

Belle informó a Zelena que la reunión había comenzado hacía poco, y por ese motivo, Regina tardaría. Así que, la pelirroja decidió que miraría la documentación otro día.


«¿Pensé que no venías a cenar?» dijo Zelena, mientras Regina subía las escaleras

«Solo he venido a tomar un baño y cambiarme. Cenaré fuera»

«Humm…¿Puedo saber con quién cenarás?» preguntó, intentando esconder su desagrado.

«Con una amiga» murmuró y subió deprisa

Casi una hora después, Regina bajó. Llevaba un vestido corto y negro, con un sobretodo del mismo color encima, y por supuesto, sus habituales tacones de aguja.

«Para alguien que va a cenar con una amiga, estás muy sexy» comento Zelena, acercándose

«¡Zelena, no empieces!» rebatió con un tono bromista, recibiendo un abrazo y un beso de la pelirroja.

«Diviértete y cuídate» dijo ella con una sonrisa forzada.

«¡No me trates como si fuera una niña!» exclamó Regina, sin apartar de su rostro esa sonrisa bona que tenía desde el día anterior.

Algunos segundos después de Regina salir, Zelena la siguió. Cuando la morena dejó la ciudad y se adentró en el bosque, la pelirroja imaginó rápidamente para dónde estaba yendo su hermana. Espero unos minutos para que Regina no se diese cuenta de que estaba siendo seguida, y después de un tiempo, condujo hasta la casa del lago.

Zelena dejo el coche a una distancia razonable e hizo el resto del camino a pie. La hermana mayor de Regina y Ruby conocía bien aquellas tierras, al fin de cuentas, fue en aquel bosque donde Zelena recibió todo el entrenamiento por parte de su fallecido abuelo de cómo cazar a un vampiro.


Emma esperaba a Regina cerca del lugar donde la morena solía dejar su coche. Estaba impaciente, pues ya pasaban de las siete y no había ninguna señal de la morena. Minutos después, al oír el ruido del coche, suspiró aliviada. Y cuando Regina bajó del coche, Emma le sonrió, fascinada ante tal belleza.


Solo puedo decir que ahora vienen curvas y mucho drama, y que vamos a odiar profundamente a Zelena, pero de verdad, más que en la propia serie.