Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.
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THE PERFECT GENTLEMAN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
*º*º*º
Deseos y secretos.
Hermione estaba llena de esa sensación maravillosa que solían llamar dicha, recorría cada molécula de su cuerpo, no cabía de felicidad y eso era más que notorio. Harry la había dejado camino a su aula, mientras él se reunía con los chicos en el estadio.
Lo contempló alejarse, sabía que se veía realmente tonta parada en medio del pasillo con las manos cerca de su corazón y la mirada perdida en aquella figura varonil, pero realmente no le importaba, cuando ya no fue capaz de mirarlo se lanzó hacia el baño en una carrera que nunca había hecho pues respetaba las reglas de no correr en los pasillos.
Al llegar se acercó al espejo con el pulso fuera de control, encontró su reflejo y lo miró con detenimiento, tratando de encontrar alguna señal que le indicara que estaba dormida y lo que había pasado había sido un fabuloso sueño, como los que todas las noches tenía. Si eso debía ser, un sueño... un simple sueño.
—Debo aún estar dormida —se dijo aún escéptica—. No, no él no pudo haberme invitado a mi…
Pasaron unos minutos y ella seguía en un estado de incredulidad. —Harry me invitó al Baile —murmuró cómo tratando de asimilarlo, arremango su abrigo y su playera, mostrando su piel y sin pensarlo se pellizco con fuerza—. ¡Auch!
—¿Estás loca? —preguntó una chica que lavaba sus manos a su lado después de su agudo chillido.
—No estoy soñando —respondió cayendo en cuenta de todo.
—Claro que no —señaló con lógica la joven.
—¡Ah, Harry me invitó al Baile! —gritó tomando de las manos a la chica y dando un par de vueltas, para después soltarla y dirigirse con pasó saltarín hacia la puerta dejando a la chica con cara de interrogación y un ligero mareo.
Poco después y aún con esa sonrisilla tonta en su rostro entró a su última clase y como todos los días sentada en primera fila sacó su pergamino, libros y tinta, lista para escuchar la cátedra de su profesor de Legislación y hasta ahí todo iba perfecto, pero nuevamente las dudas se hicieron presentes. A lo lejos podía escuchar la voz de su profesor diciendo no se qué, ni siquiera se había percatado de cuán grande era la mancha de tinta que se extendía por el amarillento pergamino.
«Todo ha sido tan rápido… y no es que no me agrade la idea de saber que Harry me invitara, pero aún no se la razón por la qué lo hizo y sé que no debería estar buscándole lo oculto al asunto —Tendría que estar disfrutando de lo que estaba viviendo, es lo que había deseado todos estos años. Entonces evocó todos esos momentos que había querido estar en brazos del chico—. Pero… no quiero ilusionarme. Al final no se qué es lo qué pasa con Ginny, ni tampoco lo que decía esa carta que le envió, quizás eso influyó para que él me invitara y yo no quiero las cosas así.»
—!Hermione! ¡Por Merlín! —pronunció Lavender codeándola.
—¿Qué? ¿Qué? —cuestionó inconsciente, interrumpiendo la clase.
—Señorita Granger, ¿quiere comentar algo? —preguntó el hombre mirándola con reprobación.
—Ah no, no lo siento —mencionó con apocamiento, agachando ligeramente la cabeza encontrando el desastre de su apunte—. Diablos —murmuró quedamente, esta vez sólo para que ella lo escuchara, no quería correr el riesgo de un nuevo regaño.
*º*º*º
En tanto, el chico de ojos esmeralda llegaba al estadio sumido en una nube de paz y alegría que no había sentido en mucho tiempo, se acomodó sus gafas con su mano derecha, notando la aglomeración de personas en el lugar, además de los gritos.
Escuchó su nombre entre la multitud, peinó el lugar con su vista encontrando a su pelirrojo amigo, sin dudarlo se acercó a él.
—Te tardaste… ¿dónde estabas?, ¿qué pasó con Hermione?
Al escuchar su pregunta estaba dispuesto a contarle lo que había pasado y la propuesta que le había hecho, pero algo lo detuvo, después de todo no había compartido sus planes con él y aún estaba lo que había sucedido entre ellos. De pronto la idea de decírselo ya no parecía tan buena y menos entre tanta gente.
—Eh, esta en clase.
—No puedo creer que no haya querido ver a los Puddlemere United —manifestó meneando su cabeza negativamente—. Debe salir más, creo que por eso no consiguió una pareja, yo la hubiera invitado, pero… ella me pidió que no lo hiciera —confesó dejando a su amigo extrañado y con más curiosidad por hablar con Hermione sobre Ronald Weasley. Ahora creía que había llegado la hora de ponerse al tanto de la vida amorosa de su amiga y por alguna razón eso le causaba una gran incomodidad.
—Miren la escoba de Benjy Williams —señaló Seamus interfiriendo en la conversación de los chicos.
Harry enfocó su vista a donde indicaba, reconociendo a varias figuras y sin duda a Wood. No sabía cómo sentirse respecto a él y más después de escuchar y ver cómo había tratado a Hermione.
Siguió atentó a lo que sucedía, intercambiando algunos comentarios y emocionándose con algunas jugadas de demostración, pero sin duda su mente seguía intranquila y no podía seguir ignorándolo.
*º*º*º
Harry había pasado parte de su tarde entre escobas, partidos y jugadores de Quidditch famosos, había llegado rendido a la mansión, eso había logrado distraerlo de sus problemas y ahora sólo quería una buena ducha, la cena y su cama.
—Estoy hecho polvo… ese Plumpton si que me dio lucha, no dejaba de lanzarme quaffles —se quejó moviendo en círculos su brazo izquierdo, mientras en su rostro aparecía una mueca de dolor.
—Es un gran jugador… aunque Griffiths es muy bueno, me costó lograr seguirlo y aún así no conseguí la snitch —manifestó derrotado.
—Eso es porque dimos por terminado el partido y sólo porque la nevada se volvió una tormenta —comentó, dejando salir pequeños quejidos mientras subía las escaleras—, esa caída me dejara incapacitado para bailar.
—Mejor di que eso deseas, ¿acaso ya practicaste algunos pasos? Porque Luna no creo que no quiera bailar —mencionó dejando salir una pequeña risa, al ver el rostro de preocupación de su amigo.
—Espero que no baile extraño y que de ser posible lleve zapatos —exclamó esperanzado.
—Mejor consigue con quién practicar —sugirió llegando al pasillo de las habitaciones.
—Es fácil decirlo Harry, porque tú no tendrás que hacerlo ya que no vas a ir —espetó sin saber lo que sus palabras causarían en su amigo.
Potter se quedó parado a un paso de su habitación, ahí simplemente como un estatua, quería decirle que sí iría pero no sabía cómo hacerlo.
—Oye… que raro, no hemos visto a Hermy en toda la tarde y parece que no esta en su habitación, ¿crees qué haya salido con alguien? Digo una amiga, porque de ser un hombre ya tendría pareja para el Baile —cuestionó enarcando su ceja.
Harry respiró nuevamente y dirigió su vista a la habitación de su amiga, era verdad, no habían sabido de ella, pero él creía que posiblemente se encontraba buscando el vestido que usaría la noche del Baile.
Dejó caer sus hombros, sintiéndose un ser rastrero. —Mmmm puede ser.
—Humm te veo después —anunció entrando a su habitación, mientras que Harry se pasaba la mano por su despeinada melena, meneando su cabeza. «Soy un idiota, ¿por qué no se lo puedo decir?».
Abrió la puerta y se internó en su cuarto sintiendo inmediatamente la calidez del fuego de la chimenea, se comenzó a desvestir y entró a su baño abriendo la llave de la tina, dejó correr el agua, quedándose quieto escuchando el sonido. Cerró sus ojos cansado, recargándose en el mosaico de la pared del baño sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo.
«Debo hablar con Ron pero también con Hermione.» Se recordó martirizándose, pero no pudo evitar esbozar una sonrisa al evocar la reacción de su amiga cuando le pidió ir con él.
Nuevamente esa sensación de mariposas en su estómago se hacia presa de él. —Seguro se vera hermosa, espero que encuentre un vestido.
La sonrisa se extendió ahora por todo su rostro. Evocó el recuerdo de el Baile de cuarto año, la manera en que los había sorprendido dejándolos con la boca abierta al verla tan bella, sintió como su corazón comenzó a palpitar vertiginosamente, más al recordar lo que le había sucedió por la mañana cuando había deseado probar la pequeña boca de su amiga y ni hablar de la vez que había visto sus piernas y mucho menos de aquella noche que habían pasado juntos cuando había sentido la tibieza de su cuerpo.
Respiró hondo agitando su cabeza. —Debo dejar de pensar en eso… es mi amiga —Se reprendió, más al notar que cierta parte su cuerpo estaba despertando—. Olvídalo, jamás tendrás oportunidad con ella —le dijo a su pequeño amigo, antes de entrar a la tina.
—Esto esta mal, es mi amiga, siempre la he tratado como mi hermana, ¿qué rayos me esta pasando?
*º*º*º
Mione se mordía el labio inferior indecisa, pasando su vista de un vestido a otro, de un color a otro, de un estilo a otro. Para ese momento se encontraba sumamente frustrada, acarició su frente con desespero, escoger ropa nunca había sido su fuerte y esta vez le costaba más, ya que no tenía mucho tiempo para decidir, debía encontrar el vestido perfecto de inmediato.
—Me doy por vencida. —Se resignó hundiendo sus hombros.
—Tranquila, vamos que no me iré al dormitorio sin que tú tengas ese vestido —señaló determinada Lavender con un brillo especial en sus ojos.
—Eh… g-gracias —murmuró con cierto miedo por la exaltación de su amiga.
—Entonces, vayamos a otra tienda —puntualizó, jalándola del brazo sin darle tiempo de decirle algo.
«Creo que no fue tan buena idea decirle que me acompañara.»
¿Cómo habían llegado a ser amigas después de su pasado? Bien, era uno de esos giros extraños que daba la vida, compartían ciertas clases en la Universidad y eso las había obligado a hablarse, después de que un profesor las pusiera a trabajar en equipo. Al principio había sido una locura y sumamente incomodo, pero eso había llevado a otras cosas y muchas platicas. Al final ambas dejaron atrás lo que había sucedido en sexto año, lo cual les había permitido desarrollar una simple amistad.
—Aquí lo conseguiremos —profetizó.
—¿Tú crees? —preguntó incrédula.
—Sí, pero no me has dicho... exactamente ¿con quién iras? —inquirió, mirándola a los ojos.
—Eh… pues iré con Harry —dijo tímidamente con sus mejillas encendidas.
—¡No lo creo! Vaya… después de que ninguno quería ir, decidieron ir juntos —comentó sorprendida—. Realmente pensé que Harry invitaría a Ginny.
Hermione sintió que un balde de agua caía sobre ella, nuevamente el nombre de Ginny aparecía en su relación con Harry, sabía que eso iba ser siempre, pero la alusión a lo que habían tenido ellos siempre la lastimaba, aunque les había deseado lo mejor y claro que los había apoyado y ayudado como su amiga. Cuando que le pedían algún consejo ahí estaba para dárselo aunque eso le partiera en dos el corazón. Después de todo ella sólo quería verlo feliz, aunque no fuese a su lado.
—Debí imaginármelo. ¿Sabes? Ustedes dos siempre estuvieron muy juntos, incluso creo que harían buena pareja… ya sabes en lo sentimental, claro si él ya no siente nada por Ginny —declaró como si nada Lav escogiendo algunas prendas, sin darle un verdadero peso a sus palabras—. Hermione no te quedes ahí, anda —apuró, empujándola al vestidor.
Ella entró apenas sosteniendo la ropa. «¿Ser buena pareja en lo sentimental? ¡Que más desearía yo!, pero tiene razón, estoy muy lejos de eso, más porque no se qué sucede con sus sentimientos hacia Ginny.»
Tomó un respiró, sacudió su cabeza y alejó a la pelirroja de su mente.
*º*º*º
En el Departamento de Aurores, dos Merodeadores se encontraban en medio de una conversación seria.
—¿De verdad piensas qué la misión funcionara? ¿Crees qué capturaremos a todos los que se resisten a creer que Voldemort murió? —preguntó frunciendo ligeramente su ceño.
—Eso espero, Lunático.
—¿Aún crees qué es mejor no decírselo a Harry? —indagó, tanteando el terreno.
—Sí, aunque tampoco se lo pienso esconder por siempre, pero por ahora no quiero preocuparlo, además… trató de que vuelva a reintegrarse a la vida social, espero que invite a Hermione al Baile —puntualizó con una sonrisa bonachona.
—Ojala que lo haga, sólo no lo hostigues con eso, si no quiere ir creo que debes respetar su decisión —aconsejó observando su reloj de bolsillo, notando la hora.
—¿Ya debes irte? ¿Acaso Nym te pega si llegas tarde? —bromeó, observando la cara de molestia de su amigo.
—Claro que no, es sólo que estoy cansado, además parece que alguien te busca —señaló, al ver la figura de una mujer en la puerta.
Sirius ladeó su rostro encontrando a un esbelta rubia. —¿Interrumpo?
—No, claro que no —respondió Remus incorporándose.
—En realidad no te esperaba —musitó Black levantándose, sonriendo de lado.
—Me retiro, hasta mañana Canuto, saluda a los chicos —Se despidió estrechando su mano y dándole una palmada en la espalda, ¿cuando sería él día que su amigo sentara cabeza?—. Con permiso.
La rubia le sonrió al hombre que salía, antes de internarse en la habitación acercándose al animago de forma sensual. —Pensé que saldríamos hoy —susurró sobre los labios de Sirius.
—Mmmjjj —Casi tosió Yannel al encontrarse con esa escena—. ¡No lo puedo creer! ¡Usted no cambia…este no es lugar para eso! —gruñó, se aproximó con pasos furiosos al escritorio y dejo un fólder—. Aquí tiene su informe. —Con eso salió de la habitación, azotando la puerta, rumoreando por lo bajo.
—Espera —pidió, tratando de separase de la rubia, pero la chica ya se había ido.
—Es un idiota, mujeriego… y yo creyendo sus palabras, sabía que mentía —exclamó dolida, sintiendo tanto coraje que sus ojos se inundaron de lagrimas, cerró sus puños con fuerza indignada hasta la médula, no se iba a permitir llorar y menos por él.
*º*º*º
En el 12 de Grammauld Place, Hermione aparecía en la sala con más bolsas de compras de las que podía cargar, salir con Lavender había sido un gran gasto y extenuante, pero no podía negar que la había ayudado, sin ella no tendría ahora le vestido perfecto para el Baile y la ropa interior adecuada para ponérselo.
Se desplomó sobre el sillón extrañándose de no escuchar ningún ruido en la casa, ¿acaso no habrían llegado los chicos? Se incorporó planeando ir en su búsqueda cuando vio pasar a Smigol, un elfo domestico, con dos bandejas de comida.
—¿A dónde vas? —inquirió haciendo que el elfo se detuviera.
—Los amos Harry Potter y Ronald Weasley cenaran en sus cuartos —evidenció servicial.
—Ya veo, yo llevare la bandeja de Harry —Se ofreció, quería platicar un poco con él, además de que la idea de que la carta que le había enviado Ginny lo había orillado a invitarla aún seguía rondándola—. Después de llevarle la bandeja a Ron, por favor puedes subir las bolsas que están en la sala a mi cuarto.
Ante el asentimiento del elfo, tomó la bandeja y subió la escalera hasta llegar a la habitación del mago. Tocó suavemente aguardando para pasar.
—Adelante —pronunció Harry que acaba de salir de la tina, ya más tranquilo y con su mente alejada de pensamientos extraños, enredó una toalla a su cadera. Salió del baño esperando que su comida ya estuviera ahí, se moría de hambre, pero lo encontró fue a su amiga mirándolo totalmente pasmada y ruborizada.
Hermione entró con un poco de dificultad. «Creo que no sería buena siendo mesera, debí usar un hechizo.»
Dejó la bandeja sobre la mesa de noche y se giró para buscar a su amigo. —Ha… —Ni siquiera pudo terminar la frase, ya que la imagen que encontró de él la había dejado sin habla. Frente a ella se encontraba Harry acabado de bañarse con gotas de agua recorriendo su torso desnudo y apenas una pequeña toalla que hacía el maldito trabajo de esconder su parte privada de la mirada de Hermione.
Si bien es cierto, ella había tenido alguna vez la oportunidad de haberlo visto así, claro no en toalla pero si con el torso desnudo, pero eso no le quitaba el impacto, ni que la temperatura de su cuerpo subiera o que su corazón se acelerara.
La primera reacción de Harry había sido taparse pero lo descartó debido a que no tenía con que, después simplemente se sonrojó. Nunca había visto a su amiga mirarlo así y no es que se incomodara, al contrario había una parte de él que le agradaba saber que podía llegar a causar esa reacción en ella.
—Hermione…
—Ah, c-creo… que mejor vuelvo después. —Se dirigió apenada a la puerta sintiéndose la chica más tonta.
—Espera, gracias por traerme la cena —comentó más relajado—, ¿ya cenaste?
—Eh… no, no, voy a cenar en mi cuarto —repuso sin verlo, escondiéndose tras sus rizos que caían sobre parte de su rostro, apretando la perilla de la puerta con fuerza.
—¿Por qué no cenas conmigo? —invitó y sin pensarlo se acercó a ella.
—No, no quiero molestarte —aseveró, esperando que él la dejara ir ya, porque tenerlo así, era toda una tentación.
—Tú no me molestas, además así no cenaremos solos —insistió. Necesitaba hablar con ella, retiró su cabello que caía sobre su cara, notando aún sus mejillas rosadas como una manzana.
—Bue-no, iré por mi bandeja —replicó nerviosa, girando la perilla.
—Mientras vas, me pondré algo para no incomodarte —prorrumpió con una pequeña sonrisa divertida.
Hermione apenas alzó su rostro, mordiendo su labio inferior, posando sus ojos en esas malditas gotas que pecaminosamente resbalaban por su torso.
«Quisiera que no se vistiera.»
Sí, ahí estaban esos pensamientos lujuriosos que no debía tener, pero él tenía la culpa de todo.
Dio un respiró y salió de la habitación, un minuto más ahí y no sabría lo qué haría, incluso sentía que un sudor perlaba su frente. —¡Por Merlín! ¡Eso fue intenso! —expresó. Se llevó la mano al pecho y cuando estuvo más calmada caminó hasta su habitación, siendo observada por un desconcertado pelirrojo.
*º*º*º
En tanto Harry se recargaba su frente en la puerta por la que había salido su amiga.
—¿Qué estoy haciendo? —Se dirigió a su closet y se comenzó a vestir, cuando nuevamente se escuchó un toquido—. Pasa.
Hermione ingresó con su bandeja aún visiblemente nerviosa, pues las manos le temblaban de más.
—Espera, te ayudo —Tomó la bandeja de sus manos colocándola en el tocador—. Será mejor que invoque una mesa. —Con un movimiento de su varita, la pequeña mesa estaba colocada cerca del fuego de la chimenea. Minutos después, por fin se encontraban sentados y cenando.
—¿Dónde estuviste toda la tarde? —preguntó curioso.
—En varias tiendas, es que fui a buscar mi vestido y Lavender me acompañó —comunicó con un gesto que iluminó todo su rostro. Harry sonrió en consecuencia, le encantaba verla así de radiante.
—Supongo que lo encontraste.
—Sí —afirmó risueña, bebiendo un poco de agua.
—Aunque con el vestido que sea se que te veras muy linda ese día —soltó sin pensarlo, logrando que su amiga se atragantara—. ¿Estás bien?
—Sí —Logró decir, sintiendo su cara arder, eso había sido un halago ¿no?—. ¿De verdad lo crees?
—¿Qué? —preguntó despistado.
—Bueno… ¿lo de que me veré linda? —preguntó sonrojada.
Harry dejó que sus verdes ojos se perdieran en las brillantes pupilas de su amiga, se veía tan tierna así, apenada y sonrojada. —Claro, será un honor llevarte al Baile. En la mañana me quedó claro que hay algunos cuantos que les gustaría estar en mi lugar —acotó recordando su incidente con Wood.
Mione no podía creer las palabras que salían de la boca de su amigo, su corazón palpitó entusiasmado, ladeó su rostro mirando hacia una esquina del cuarto. Tratando de darse un respiro, estaba a punto de sufrir un colapso con tantas emociones. —¿Y… ustedes dónde estuvieron?
—En el campo con los Puddlemere United y con Oliver —mencionó, estudiando la reacción de su amiga, esperando encontrar alguna señal de que ella estuviera interesada en él.
—Vaya, eso quiere decir que no entraron a sus clases, eso no es bueno Harry —regañó, recuperándose del comentario anterior de su amigo. Debía admitir que la tranquilizaba saber que él se divertía, al parecer las cosas estaban nuevamente caminando para él, quizás pronto podría dejar su caparazón y volver al mundo.
—Después nos pondremos al corriente, además si hubieras visto como juegan, sus estrategias de juego…
Hermione lo escuchaba atenta, así pasaron el rato hasta que terminaron de cenar. Harry decidió desaparecer la mesa y sentarse mejor en su cama.
—Sí y Ron se cayó de la escoba…
—¿Él esta bien? —intervino afligida.
Él observó en el rostro de su amiga el rastro de preocupación, lo cual activó sus dudas sobre lo que había pasado entre sus dos amigos, esto lo hacia sentirse contrariado, no sabía cómo tomarlo.
—Sí, sí, no fue nada —tranquilizó poniéndose un poco serio.
—Me alegra —dijo aliviada.
—Hermy, ¿tú y Ron…? No sé —dudó un poco, pero necesitaba saciar su curiosidad—, ¿tuvieron algo?
Ella no esperaba la pregunta, sintió un vuelco en su estómago, desvió su mirada de su amigo colocándola en las brasas del fuego de la chimenea. Harry ansiaba escuchar la respuesta, la miraba sin parpadear, su corazón se estaba estremeciendo en angustia, por alguna razón no quería escuchar que ella estuviera enamorada de Ron.
—¿Lo dices por el beso en la batalla? —inquirió en un hilo de voz sin mirarlo—. Harry… yo estaba muy confundida, eran tiempos difíciles y sucedió, nos besamos —confesó difícilmente, mientras la sensación de desolación se metía en su cuerpo, cuando había pasado eso había perdido la esperanza más al ver lo que sucedía entre él y Ginny.
Por otra parte Ron se había portado tan bien y había creído que quizás era posible que algo pudiera darse entre ellos, que quizás sería capaz de olvidar a Harry, pero se había dado cuenta de que eso era imposible que estaba cometiendo una gran equivocación.
—¿Y qué pasó después? ¿Tú… tú… sientes algo por él? —exhaló claramente confuso y anhelante de respuestas, mientras su estómago se encogía y una extraña punzada cruzaba su pecho. ¿Qué le pasaba? No lo entendía, pero por alguna razón esperaba que la respuesta fuera negativa.
Se abrazó a sí misma aún con la mirada perdida. —Cuando todo terminó hablamos sobre lo que había pasado y Ron quería que fuéramos novios, yo lo rechace, eso no podía ser —pausó limpiando una lágrima que caía por su mejilla—. No me malinterpretes, quiero mucho a Ron pero solamente como amigo. —Finalizó con un suspiro cansino, lleno de tristeza.
Harry sintió que el alivio bañaba su alma, se sentía más tranquilo, definitivamente lo que le había dicho su amigo era cierto. «Hermy lo rechazó, pero ¿será por lo qué dijo Ron? ¿Estará enamorada de alguien? ¿Y quién será?».
Ella trató de tranquilizarse y no dejarse llevar por sus sentimientos, además Harry no había tocado un tema prohibido o algo así, simplemente era algo que sabía que en algún momento sucedería.
Él se incorporó y se sentó a su lado pasando su brazo por los hombros de la chica acercándola a él. —Entiendo, siento que te haya hecho hablar de eso, pero es sólo que ahora me doy cuenta de que han pasado muchas cosas a mi alrededor y me las he perdido. Ustedes son mis amigos y me importa lo que les suceda, estoy aquí para apoyarlos, como ustedes lo han hecho siempre conmigo.
Hermione se dejó abrazar recargando su cabeza en el hombro del su amigo, sintiendo su calidez rodearla. —No tienes porqué disculparte.
Potter frunció sus labios en una tenue sonrisa y se giró para darle un beso en la frente. —Bueno… ¿y hay alguien en tu vida a quién quieras? —Estrechó su abrazo, no quería que se alejara de él. Aspiró su suave aroma, esa esencia que lo había estado acompañando desde que ella había dormido en su cama.
El corazón de Hermione se aceleró de golpe, ideas contrarias invadieron su mente.
Tragó saliva claramente nerviosa. —S-sí —afirmó sin decir más, congelándose ante la idea de ser rechazada por él.
Harry sintió un vació crecer en su pecho, así como la curiosidad de saber quién había ganado el amor de su amiga, su boca se secó y no se atrevió a cuestionar más.
—Es tarde, es mejor que me vaya —expuso, separándose difícilmente del abrazo del chico de sus sueños.
—Sí, te acompaño. —Se incorporó caminando con ella, le abrió la puerta y avanzaron en silencio hasta la de ella. —Descansa, buenas noches. —Le deseó e inesperadamente depositó un beso en su mejilla.
—Tú también, Harry. —Con eso se internó en su habitación, cerrando con rapidez la puerta y tocando su mejilla justo donde él había posado sus labios, inhaló ostentosamente ese elemento vital.
Tal vez había dejado ir otra oportunidad para confesarse, pero no tenía el valor para decírselo.
—No puedo, no quiero que se aleje de mi —pronunció con tristeza—. Apenas esta volviendo a ser él y no se si esta preparado para que se lo diga, además esta Ginny… no es tan fácil —resopló compungida, avanzando hacia su cama donde encontró todas sus bolsas, lo que le logró sacar una sonrisa al menos de momento—. ¿Por qué todo es tan difícil?
*º*º*º
Ronald Weasley se había mantenido despierto en espera de poder escuchar algo, no le había agradado la manera en la que había salido Hermione de la habitación de Harry.
—¿Qué estará pasando entre ellos? ¿Y por qué ella salió así? —se cuestionó intrigado, dando vueltas en su cama, cuando escuchó voces en el pasillo. Se incorporó y abrió la puerta con sumo cuidado, observando la despedida de sus amigos. Cerró, perturbado por lo que había presenciado—. ¿Qué pasa entre ellos? ¿Acaso ellos…? No… no puede ser, pero siempre están juntos… y yo lo sabría, además esta Ginny —Dio algunos pasos confundido—. No, no… debo estar loco, eso no puede ser posible, no lo es —dijo evadiendo las posibilidades de que fuera real.
Se metió en su cama y se colocó la almohada sobre la cabeza.
—No, no puede ser —murmuró asustado por lo que significaba, ya que eso quería decir que Hermione no lo había aceptado por Harry. Su corazón se agitó abatido, mientras que el color se iba de su rostro, estaba totalmente turbado por esa deducción que lo dejaba helando.
«No, Hermione me lo hubiera dicho, además es amiga de Ginny.» Se trató de convencer de ello, pero en el fondo de su ser, las dudas crecían, avivando la bestia de los celos.
*º*º*º
Sirius llegó a su casa después de pasar un largo rato en las Tres escobas, había dejado a la despampanante rubia y había ido a buscar a Yannel, la cual no lo había recibido a pesar de su insistencia.
Esperaba llegar directo a su cama, pero al ver luz en la sala, se dirigió ahí encontrando a Harry despierto y con la mente perdida en algún lugar.
«¿Por qué me altera tanto saber que Hermione quiere a alguien? ¿Quién será? ¿Quién será ese qué chico? ¿Y por qué no esta con ella? ¿Por qué no la invitó al Baile? ¿Acaso será Krum? Él esta lejos… quizás por eso no este con ella, pero en todo este tiempo él no ha venido, aunque se siguen escribiendo, pero debe ser alguien más.»
Esas eran algunas de las preguntas y pensamientos revueltos llenos de deducciones locas que pasaban por su mente y que no lo dejaban dormir.
—Harry, ¿qué haces? Deberías estar durmiendo, ¿acaso me estabas esperando? —bromeó sentándose a su lado.
Potter sacudió su cabeza y observó a su padrino, notando ligeramente el estado desalineado en el que había llegado. —¿Estás bien?
Asintió, dejando salir una exhalación larga. —Mmmm sólo estoy cansado.
—Parece que no te fue bien, ¿algún problema en el Ministerio o con una mujer? —preguntó dejando salir un tono burlón.
—Más lo segundo que lo primero, pero no voy a hablar de eso —respondió evasivo, clavando su profunda mirada en su ahijado—. Mejor dime, ¿qué te tiene despierto?, ¿alguna chica?
—¿Por qué dices eso? —inquirió de inmediato, ¿acaso lo traía tatuado en el rostro?
—¿Es eso? —preguntó incrédulo.
Harry prefirió no responder ya que no sabía cómo hacerlo, era difícil explicar lo que le estaba pasando.
—Vaya, es eso —confirmó aún asombrado, aunque una sonrisa complaciente se extendió en sus labios.
—No es lo que crees —indicó rápidamente al ver esa extraña sonrisa. No quería tener otra de esas conversaciones incomodas y con malos entendidos.
—No sabes lo que yo creo, pero por qué no me lo dices ya qué pasa.
—No se cómo explicarlo.
—Sólo dime qué sucede —pidió relajado, pasando una mano por su cabello negro, retirándolo de su rostro.
Harry se hundió más en el mullido sillón antes de hablar. —Invite a Hermy al Baile y ella aceptó.
—¡Fantástico! Me alegra que lo hayas hecho —Lo felicitó claramente feliz de su decisión—, pero eso no te tiene a sí. Ya dime de una buena vez, ¿qué es?
—Es que… no se lo he dicho a Ron, quiero hacerlo, pero no se cómo.
—¿Qué te detiene? Es tu mejor amigo —comentó, comenzando a sospechar lo qué le pasaba a su ahijado, sonrió para sí realmente satisfecho.
—Es que Hermione y él, pues… no se, hace tiempo se besaron y Ron quería que fueran novios, pero ella lo rechazó —informó, sintiéndose más confundido.
Fue entonces que Black comprendió todo, no contaba con ese pequeño detalle, pero ahora comprendía porqué Harry se sentía así. —Bueno, pero no lo fueron, ¿o si?
Él meneó su cabeza negativamente. —Hermione no quiso, es que ella parece estar interesada en alguien más —profirió incomodo.
El Merodeador sonrió bonachonamente. «Vaya, vaya…esto se pone interesante, pero parece que el único que no ha entendido las cosas es Harry.»
—¿Y le has preguntado quién es?
—No, bueno… es que… no —balbuceó inquieto.
—Ah, ya veo, es eso lo que te tiene así. Harry, ella es tu amiga supongo que si se lo preguntaras te lo diría, aunque también deberías respetar su derecho a mantenerlo en secreto —aconsejó pensando en lo que diría Remus—, aunque si quieres podríamos averiguarlo con un poco de veritaserum en el desayuno.
—No —denegó, aunque la tentación era grande.
Sirius soltó una risa, su ahijado tan santo. —Esta bien, no haremos eso… pero no veo ¿por qué te preocupa? —señaló mintiendo. Claro que lo sabía, pero su ahijado era más como Lily, no tenía talento para la conquista, , debería haber sacado un poco más de James.
—Es que… ni yo lo sé, sólo no quiero quitarle la oportunidad de ir al Baile con esa persona —manifestó mintiendo ligeramente, ya que era más su curiosidad por saber quién le había robado el corazón a su amiga.
—Tranquilo, Hermione aceptó ir contigo, así que disfruta el poder compartir con ella ese momento, no le des tanta importancia a lo otro y respecto a Ron, será mejor que se lo digas… no creo que le moleste que vayas con ella, a menos de que piense que hay algo entre ustedes.
—Pero no lo hay. —Se apresuró a aclarar.
Sirius dejó salir una risotada. —Lo sé, pero aunque lo hubiera es mejor que se lo digas, Ron tendrá que comprenderlo.
—Mmmm supongo —articuló desalentado.
—Ánimo Harry, todo estará bien, sólo disfruta de ese Baile y diviértete —aconsejó colocando su mano en su hombro. Potter resopló cansado, tratando de dibujar una sonrisa en sus labios—. ¿Y ya tienes el traje?
—No, aún no… pensaba buscarlo por la tarde —avisó, pensando en su horario de ese día.
—¿Quieres qué te acompañe?
—Si no tienes trabajo en el Ministerio o alguna cita. —Lo molestó notando el bufido de inconformidad de su padrino.
—Iré contigo, te veré a las cuatro en el Ministerio —aseguró torciendo sus labios.
—Vaya que si te fue mal esta noche, ¿qué pasó? —curioseó, ahora era su turno de terapearlo.
—No tienes tanta suerte para que te lo cuente, ve a la cama —evadió, incorporándose.
—Anda Sirius, cuéntame, ¿quién es? —insistió, recuperando su humor.
—Sólo te diré que es alguien que me interesa y que ahora esta muy molesta —informó, subiendo las escaleras.
—¿Y quién es? ¿La conozco? ¿Y de verdad te interesa? —Lanzó preguntas persiguiéndolo.
—Estas muy pequeño para entender… si James estuviera aquí, seguramente te amonestaría por preguntar ese tipo de cosas.
—Sirius, si mi padre estuviera aquí, me ayudaría a averiguar quién es… vamos, dime —rezongó divertido, la mención de su padre había logrado hacerlo sonreír.
—Ni hablar… tal vez te enteres pronto, pero por ahora, a la cama. No olvides que mañana tienes clases, además de hablar con Ron y tenemos que comprar tu traje... no es una agenda corta —comentó llevándolo como si se tratase de un niño pequeño hasta la puerta de su habitación—. Hasta mañana, Harry.
—Hasta mañana —En un impulsó lo abrazo, recibiendo el mismo gesto de parte de su padrino—. Gracias.
—Cuando quieras y deja de preocuparte —sugirió, con eso Potter entró a su habitación. Sirius avanzó, sonriendo ante la puerta de Hermy—. Vaya, vaya… las cosas marchan bien.
Se internó en su habitación con una gran satisfacción dibujada en el rostro.
*º*º*º*
Continuará…
