Hola!! Tanto tiempo, cómo andan todo el mundo?. Yo ocupada jeje, se viene fin de año y, como dije, se vienen todas las fiestas juntas. El jueves hubo un evento en el hotel y estuve desde las 8 am hasta las 01 am haciendo postres y demás , fue maravilloso pero quedé de cama jaja.
Ahora que me veo con un tiempo libre, les dejo este capi, el último de la primera parte de la historia.
Lamathyave: gracias por tus alentadoras palabras! Espero este capi también sea de tu agrado. Con respecto a palabras y ortografía, pues creo que es en la página donde se cortan mis palabras porque aquí en mi computadora sale todo perfecto ya que lo he revisado más de una vez al fic completo. Igual gracias por los consejos. Nos vemos y gracias por leer!!
Un beso grande!!
VIAJE AL SUR: ADIÓS BOSQUE DE ORO
-Quédate aquí donde eres feliz, no salgas a buscar ese futuro-le habían rogado sus padres para que ella no partiera, pero ya era un hecho inevitable: Asphil viajaría a Gondor.
-Quiero conocer a mi gente, mi pueblo, quiero esperar a Boromir y construir un bonito futuro. Ya no pueden detenerme-les había respondido Asphil muy decidida.
Por eso, una fresca mañana, Asphil Amarthwen se despedía de su querida gente Galadhrim, no sin antes despedirse largamente de sus padres. Todo el pueblo estaba presente. Lúthien y Ruil estaban preparados junto a Aníron, ya que serían ellos tres quienes la acompañarían, porque Asphil le rogó a Edhel que se quedara en el bosque. Con dolor, el elfo lo había aceptado, ya era hora de que su pequeña abriera sus alas y volara de verdad. ¿Cómo Ruil había logrado acompañar a Asphil?: siempre fue un misterio…pero quizás la dama se había apiadado de la determinación del joven elfo.
Asphil llegó ante los señores de Lórien vestida como guerrera, y con un nuevo arco y flechas. Galadriel y Celeborn le hablaron ante el pueblo con pena en sus corazones pero con sabiduría.
-Amarthwen, tal y como tu nombre lo dice, eres la Dama del Destino, de tu propio destino; y aunque para nosotros aún seas un retoño, ya tienes la edad suficiente para ir en su búsqueda-le dijo Celeborn con ojos fríos, ojos que nunca le había mostrado a su querida hija, pero llenos de un amor inconmensurable.
-Largo será tu camino….y amargo el dolor que te lleve por él, pero aun así…la luz te espera al final, de ti depende llegar-le habló Galadriel seriamente; luego observó a los dos elfos acompañantes de Asphil-Que sus corazones no decaigan, no lo vean como una obligación, ustedes tienen derecho a forjar su propio futuro también-y al decir esto la dama observó a Asphil con una sonrisa-¡Adiós!
Lúthien y Ruil hicieron una reverencia para luego colocarse junto a las pequeñas embarcaciones parecidas a las que la Comunidad había abordado días antes. Asphil abrazó a Edhel y le besó en la mejilla.
-Te esperaré aquí, mi niña querida. Que encuentres tu hogar es lo que más deseo-le dijo el elfo.
-Mi verdadero hogar está aquí, junto a todos ustedes.
Luego, Lalaith se le acercó, pues no se habían visto desde hacía largo tiempo y había venido rápidamente para poder despedirse de su amiga.
-Suerte joven Asphil, Mára mesta. Que la gracia de los Valar te proteja al igual que a nuestra amistad-le dijo Lalaith abrazándola-Verás que Gondor te agradará, hay gente hermosa allá. Si pudiera, me iría contigo pero como no me es posible, disfruta por mí.
-Ja, ja. Hántale elfita, así lo haré por ti.
-Namarië.
Entonces, lo último que Asphil podía hacer era abrazar a Galadriel fuertemente aunque todos lanzaran exclamaciones. Pero la Dama de Oro, ya acostumbrada a los tratos de su querida Edain, la abrazó con igual fuerza y le besó la frente acariciándole los cabellos.
-Que regreses será mi regalo, que seas feliz será la más grande de las dichas que haya podido conocer en todos mis centenares de años de vida. Ve, realiza tu destino.
-Eso haré madre, Namarië.
Y así la joven dama Asphil le dio la espalda a esa gente con lágrimas en los ojos, pues un dolor tenía en su corazón por saber qué demostraba el sueño de Boromir; pero a la vez muchas ganas de conocer su tierra natal.
Cubrió su cabeza con la capucha, sujetó la espada al cinto y subió a la primera barca.
"-Tú puedes Asphil-se decía ella misma-Sólo tú puedes ver qué tan reales han sido todos esos sueños."
-¿Lista Asphil?-le preguntó Lúthien.
-Sí…
-¡Andando, Namarië!-gritó Ruil saltando al bote seguido por Aníron quien también brincó a la barca junto al elfo. Tan fuertes eran esas embarcaciones que ni el peso del animal las pudo hundir.
-Oye, ten cuidado, casi me tiras-se quejó Ruil, a lo que Aníron respondió con un relincho haciendo que el joven se sobresaltara y terminara de cabeza en el agua.
Todos rieron, hasta los señores de Lórien, aunque a Ruil no le gustó mucho empezar el viaje empapado.
-Que ridículo es-le comentó Lúthien a Asphil, quienes compartían una barca-Vamos, fuerza amiga, llegaremos a Gondor y verás a tu hogar y a Boromir.
-Que Eru te escuche Lúthien-le contestó Asphil observando el vasto río en lontananza, y luego girándose para echarle un último vistazo a Lórien y al resplandor de la orilla que venía del anillo de Galadriel-Adiós madre.
La travesía por el Río Grande sería larga y extenuante: seguirían los mismos pasos de la Comunidad del Anillo por el río hasta las cataratas del Rauros. Era mucho más seguro viajar de noche que de día, así que a la luz de las estrellas adelantaban lo suficiente en marcha y en el día escondían las barcas y subían a las ramas más altas de los árboles a descansar.
-Cuando lleguemos a los rápidos deberemos seguir un curso a pie, luego volveremos al río siempre manteniéndonos en este lado de la costa ya que la costa este es vigilada por orcos…y algo más. La Comunidad debe haber pasado por aquí, algo de ellos encontraremos; seguramente tomaron hacia el Este, hacia Mordor, pero nosotros debemos viajar a Minas Tirith-les hablaba Lúthien en cada alto que hacían para plantearles el recorrido planeado. Esa vez habían acampado de noche, por lo que se encontraban en una de las orillas, ocultos por los arbustos, junto a un pequeño fuego.
-Boromir quería ir directamente a Minas Tirith, llevaba muchos días y meses lejos de su familia y su gente-recordó Asphil envuelta en una manta cerca del fuego, sin levantar su vista de las llamas. Tenía muchas cosas en su mente y, cada vez que se acercaban más a las cataratas, una punzada en su pecho se hacía más fuerte y casi no le dejaba respirar.
-Pues entonces deberíamos encontrarnos con quienes lo acompañen por el camino, ¿no crees?
-¿Para qué?-preguntó Ruil un poco molesto cada vez que Asphil o Lúthien mencionaban a Boromir-Nosotros seguimos nuestro propio camino, así que no te preocupes por nada Edain.
-Lo sé, pero…-entonces aquella punzada en el pecho creció, y Asphil no pudo respirar por unos segundos.
-¡Edain!-gritó Ruil golpeándole la espalda-¡Respira!
-¡Asphil!-Lúthien se acercó a la chica que tosía fuertemente.
-Ya…estoy bien-les calmó Asphil un poco ahogada-, no es nada, fue un…
-Calla, debes descansar, estás muy tensa-le dijo Ruil abrazándola con cariño.
-Que susto-Lúthien se puso de pie y se dirigió a la orilla del río-Yo hago guardia, descansen.
-El dolor crece-pronunció Asphil en los brazos de Ruil-Mi corazón duele mucho a cada milla que nos acercamos.
-Pero… ¿por qué?, no lo entiendo-le dijo el elfo preocupado.
-No lo sé, es como si hubiera algo malo allá.
-Entonces no debes ir a Gondor, debes quedarte con nosotros.
-Quiero ir, Boromir estará allí…
-Ah… ¿y tú lo quieres…mucho?-le preguntó Ruil con una carantoña de enfado ¬¬'
-Sí, lo quiero.
-¿Y él te quiere?
-Me dijo que sí-le contestó la muchacha sacando a la luz del fuego la medalla de Gondor-¿Por qué lo preguntas?
-Por nada, es que yo…no le conocí.
-Ya lo conocerás y te caerá muy bien, es un verdadero Dúnedain, muy apuesto y…
-Claro, tú porque eres una Edain dices eso, pero de seguro hay un elfo apuesto a quien conoces-Ruil trató de señalarse.
-Mmm…sólo al príncipe Légolas.
-Sólo…él…¬¬; pero tal vez otro más cercano a ti.
-Ja, ja, sólo me interesan los elfos como buenos amigos.
-O sea, que nunca verás a un elfo…con ojos….de amor
-Exactamente, es que no me interesan de esa forma, son demasiado perfectos para mí…demasiado inalcanzables.
-Ah, ya veo…. .
-¿A dónde quieres llegar con esas preguntas, querido Ruil?
-A saber más de ti, sólo eso-le respondió el elfo sonrojado-Mejor descansa Edain, yo te cuidaré.
-Gracias.
-¿Te duele el pecho todavía?
-Se ha calmado, pero volverá en cuanto pise una barca.
-Descansa entonces-Ruil le atrajo la cabeza a su pecho, y la cubrió con la manta y sus brazos-Le prometí a Edhel cuidar de ti y así lo haré.
-Gracias Ruil.
El joven elfo permaneció despierto un rato más pensando en Asphil y en lo que le pasaba. Esa humana era muy pequeña para él, una cosita insignificante para su raza, que tarde o temprano sería aniquilada. Pero al verla trabajar tan duro con los trapecios y nunca rendirse verdaderamente, había hecho que en el corazón de Ruil entrara un sentimiento diferente hacia Asphil, algo profundo y lleno de locura. Sólo había un inconveniente: ella tenía a un caballero en su corazón, uno de su propia raza. Ruil sabía que él era cien veces mejor que ese humano, pero que a la vez Asphil nunca lo miraría con ojos de amor…Ah Eru, pero qué pensamientos tan confusos pasaban por la cabecita de ese elfo joven que apenas sobrepasaba en edad a Neldorwen y a las demás; nunca antes Ruil, el temerario e intrépido guerrero de Lórien, había visto a Asphil con ojos que no fueran los de desprecio, pero ahora le dedicaba ojos de enamorado. ¡Que estupidez!, debía olvidarse de eso, después de todo…Lúthien no estaba nada mal….¡pero no!, él quería a Asphil, la Edain, a nadie más, pues Lúthien era demasiado regañona con él, parecían hermanos antes que algo más.
-¿Se durmió?-le preguntó Lúthien sacándolo de sus pensamientos-¡Eh niño, a ti te hablo!
-¡Sí, sí, no hagas ruido!
-Entonces, si está dormida, ¿por qué no la dejas en las cobijas?
-¿Y por qué tú no haces guardia y me dejas tranquilo?
-Ya veo, ahora te atrae Asphil. Todos tus insultos eran para ocultar tus sentimientos, que buen truco.
-Estás loca-bufó el elfo sonrojado.
-Te dejo a solas con ella siempre y cuando no le hagas nada….Bombón-nin se enfadará.
-A mí no me interesa ese Boro… ¡Boro no sé qué! ¡Vete y déjame tranquilo!
-Dulces sueños pequeño.
-Que molesta es…-Ruil observó a Asphil y no pudo evitar apoyar su mentón en la cabeza de la joven dulcemente.
El día siguiente fue duro, los rápidos se acercaban y tuvieron que caminar por la orilla llevando consigo las barcas a cuestas. Aníron se encargaba de llevar las provisiones, mientras que Ruil cargaba las dos barcas ya que no eran muy pesadas; las jóvenes guiaban el camino sigilosamente.
-No entiendo por qué a mí me toca llevar las dos barcas a la vez-se quejaba el elfo.
-Porque eres elfo, sirve para algo-le contestaba Lúthien junto a Asphil-Pronto podremos volver al río de nuevo. Es extraño pero no ha habido señales de orcos.
-Deben haberse asustado de tus gritos-le dijo Ruil irónicamente.
-Si no te callas te haré asustar de verdad.
Asphil caminaba callada la mayor parte del tiempo, el dolor en su pecho no era muy fuerte pero estaba presente inquietándola. Al fin pudieron volver al río, por lo que continuaron camino. A cada milla el Rauros se acercaba y la pena aumentaba; además de que Lúthien y Ruil comentaban sucesos de la guerra.
-Así es, asola por muchos lados, el ataque a nuestras fronteras no es nada-hablaba Lúthien-Hay miles de pueblos desvastados, las catástrofes aumentan al igual que las epidemias, nadie sobrevive en el pueblo humano; poco a poco todo se va hundiendo en una oscuridad.
-Es terrible, esa raza desaparecerá si todo sigue así-decía Ruil.
-Cuando estaba en Harad-habló Asphil atrayendo la completa atención de sus amigos-, vi como muchos niños murieron y muchas personas más también. Fue horrible verles, fue horrible sentir ese llanto desesperado por todos lados…no quiero recordarlo más…nunca más…
-Asphil…
-¡¡Brrrr!!-Aníron relinchó fuertemente haciendo que los jóvenes le prestaran atención.
-¿Qué sucede?-le preguntó Lúthien, y cuando observó hacia el frente se encontró con dos inmensas estatuas de dos reyes: los Argonath, imágenes de Isildur y Anarion representando las antiguas fronteras de Gondor en sus días de esplendor-Estamos cerca de los saltos del Rauros, los verán al final.
Dirigieron las barcas entre las enormes estatuas. Asphil las observó maravillada, nunca antes había salido de Lórien y ahora le parecía que el mundo exterior era algo maravilloso; nuevos vientos soplaban por ahí y ella quería sentirlos a todos. Lástima de que su dolor no le dejara disfrutar mucho de esos árboles, de lo contrario ya hubiera estado entre ellos con sus acrobacias.
Ese dolor, ¡que insoportable!, pero no era un dolor como cualquier otro, era un dolor más profundo, como si fuera más que nada una dolencia del espíritu. Lo raro era que parecía punzarle más el corazón mismo que su pecho. El sueño de Boromir volvía a su mente, ¿por qué, por qué? Las respuestas llegarían días después...
-¡Aquí paramos!-gritó Ruil al dirigirse a la costa oeste del río-¡Todos abajo!
-¡Brrrr!-Aníron bajó de un salto haciendo que la barca se moviera y que Ruil casi cayera.
-¡Te pasas de listo, pero no me pudiste tirar esta vez!-rió Ruil haciéndole unas muecas, a lo que el unicornio contestó con un ligero roce de su cuerno haciendo gritar al elfo y dejándolo dentro del río-¡Demonios!
-Ja, ja, el gran guerrero es ridiculizado por un unicornio-se rió Lúthien.
-Tiene suerte de ser un Maiar, de lo contrario ya... ¡ahh!-Ruil pateó el agua enfadado-¡Ahora debo secar mi ropa!
-¡Ja, ja!-rieron Lúthien y Asphil también, se sentía mejor.
-¿Ahora qué camino tomamos?-cuestionó Asphil a su amiga.
-Iremos por Rohan, no creo que haya problema de que crucemos los dominios de hombres tan honorables.
-Rohan está desvastada por la guerra-enfatizó Ruil quitándose sus botas llenas de agua y arena.
-Su rey nos recibirá muy bien si Asphil le muestra su medalla de Gondor; además ella es hija de Gondor.
-Eso el rey no lo sabe, seguro dirán: "¿Qué hacen aquí dos elfos y una humana?"
-Bufón, guarda silencio y sécate. Busquemos leña.
-Yo voy con Aníron-se ofreció Asphil.
-¿Segura de que puedes ir sola?-le preguntó Ruil.
-Sí-le contestó la chica con una sonrisa dulce.
-De acuerdo, pero no te alejes demasiado-le advirtió Lúthien-Este lugar es el Amon Hen, un sitio del Rey cuando Gondor era esplendoroso; hace años que fue abandonado.
-¡Brrrr!-gritó Aníron de repente, llevándolos hasta unas ramas.
-Es…una barca-dijo Ruil al descubrir la embarcación oculta-, como las nuestras.
-Es una de las que la Comunidad se llevó-reconoció Asphil, y entonces el dolor le molestó un poco.
-La abandonaron, debieron seguir a pie, pero sólo hay una-observó Lúthien examinando el lugar en busca de más pruebas de que los ocho caminantes hubieran estado allí.
-Hay otra del otro lado del río-les dijo Ruil al utilizar su aguda vista.
-Ellos partieron en tres-dijo Asphil.
-Eso es lo raro, falta una-los tres jóvenes se quedaron pensando-Además, ¿por qué una aquí y otra allá?, ¿dónde habrán dejado la tercera?
Hicieron silencio, todo el lugar estaba calmado, no se sentía ningún ruido a excepción del de la cascada. Un pájaro trinó haciendo que los amigos se sobresaltaran.
-Bueno-suspiró Lúthien-, es mejor que nos preparemos para descansar por última vez cerca del río.
-Voy por la leña-se apresuró Asphil-Vamos Aníron.
Asphil y el unicornio se adentraron entre los árboles encontrando alguna que otra estatua destruida por el tiempo. En medio de la caminata, la muchacha notó marcas de pisadas grandes y anchas, eran muchas y todas iban hacia una dirección. Decidió seguirlas pero Aníron estaba muy inquieto, muy silencioso y en guardia. Caminaron siguiendo las huellas hasta un claro cercano al Trono del Rey, como se le llamaba al Amon Hen, y lo que vieron los dejó petrificados: decenas de cuerpos de orcos en putrefacción se encontraban esparcidos por doquier: una batalla se había librado allí.
-Esto no está nada bien-susurró Asphil horrorizada y sintiendo que la punzada en el corazón aumentaba-Vamos, busquemos a los demás.
-¡Asphil, corre!-llegó gritando Lúthien con sus armas en las manos-¡Orcos, orcos!
-¿Orcos?-la humana sacó su arco y sus flechas-¿Dónde está Ruil?
-¡Ahhhh!-el elfo apareció saltando entre las ramas-¡Son bastantes!
Una treintena de orcos apareció entre los árboles con una furia notable, dispuestos a arrasar con todo lo que había en su paso. Asphil y sus amigos comenzaron a luchar. Ruil manejaba con mucha destreza su espada; mientras que Lúthien, con sus navajas, no le daba tregua a ningún enemigo. Pero el número de orcos seguía aumentando y el dolor de Asphil también.
Dos o tres bestias la mantenían acorralada contra un árbol donde había varios cuerpos caídos. En un tropiezo, la joven cayó de espaldas contra el tronco y apenas pudo contener el ataque. En ese mismo momento, la punzada en el corazón fue insoportable y Asphil ahogó un grito sordo.
-¡Edain!-gritó Ruil lanzándose contra los orcos y liberando a la chica-¿Estás bien?
-Me duele…mucho-alcanzó a susurrarle, casi sin poder respirar.
-Resiste, saldremos de ésta-Ruil alzó a la joven mientras trataba de deshacerse de unos cuantos enemigos-¡Lúthien, debemos irnos!
-¡No podemos ganar!-le gritó la elfa antes de ser herida con un pequeño rasguño-¡Al río, ve al río!
Trabajosamente llegaron hasta las barcas, pero los orcos les pisaban los talones.
-¿Puedes respirar?-le preguntó Ruil a Asphil.
-Sí, pero aún duele-le contestó un poco más conciente.
-Debemos…-pero Ruil no puedo terminar de hablar, una flecha le alcanzó una pierna.
-¡Ruil!-gritó Asphil.
-Estoy bien, sube a la barca, llega al otro lado-le contestó su amigo tratando de contener su dolor.
-¡Lúthien!-le llamó Asphil-¡Ruil está herido!
-¡Suban ambos al bote!-le apremió la elfa conteniendo a un orco con su espada, pero más de ellos le hicieron cortes en los brazos, y sus fuerzas decayeron-¡Ahora!
Asphil estaba impotente ante su dolor y se lamentó de no poder ayudar más a sus amigos. Tomando fuerzas atrajo el bote hacia ellos.
-¡Vamos Ruil!-ambos subieron, pero una criatura tomó a Asphil de su capa antes de que remaran, casi sumergiéndola en la corriente.
-¡Aléjate de ella animalejo!-le gritó Lúthien subiéndose sobre el ser y apretando su cuello; pero el feroz orco la tomó de sus brazos y la lanzó de cara al río. Entonces se dispuso alcanzar el bote nuevamente, pero Lúthien lo detuvo una vez más-¿Ibas a algún lado?, yo creo que no.
Haciéndole caer, la elfa luchó contra él en el agua casi sin poder ser vista por sus amigos, hasta que la divisaron por última vez, cerca de los saltos.
-¡Lúthien, sal de ahí, caerás!-le gritó Asphil atónita, pero su amiga parecía no dispuesta a dejar escapar a su agresor.
-Si he de morir, no moriré sola-se dijo Lúthien sin soltar ni un instante a la criatura-¡A Elbereth Gilthoniel1
Y esas fueron las últimas palabras que sus amigos escucharon antes de que Lúthien cayera por los saltos hacia un destino desconocido en días posteriores por Asphil.
-¡Lúthien!-gritó la joven llorando-¡No, Lúthien!
-¡Tranquila, tranquila!-le decía Ruil también llorando-Debemos salir de aquí.
Flechas volaron por sus cabezas alcanzando al bote.
-¡Lúthien, Lúthien!-continuaba gritando Asphil sin resguardarse de las flechas.
-¡Cuidado!-gritó Ruil interponiéndose entre los mortíferos dardos y el cuerpo de la dama.
Por unos segundos el llanto de la joven cesó al ver el acto de su amigo.
-¿Ruil?-Asphil tomó el cuerpo del joven que cayó en sus brazos atravesado por flechas en su espalda-¿¡Ruil!?
-No…te preocupes…, yo le prometí a Edhel que te cuidaría y así lo he hecho…-susurraba el joven agonizantemente-Ahora todo depende de ti para realizar tu sueño. Ve, vuela como el viento…
-Ruil…no me dejes, no de esta manera-Asphil le acariciaba el rostro mientras las lágrimas caían sobre el rostro del elfo.
-No hubiera podido desear una muerte más confortable que ésta: entre tus brazos, llevándome el recuerdo más hermoso de todos en la Tierra Media…tu mirada…-entonces Ruil levantó su mano para tomar el rostro de la joven, acariciándolo con dulzura-¡Vete!
Y el elfo empujó con sus últimas fuerzas a la chica fuera de la barca, y Asphil cayó al agua con los ojos bien abiertos inundada de pena. Mientras su cuerpo se hundía en la fría corriente, Asphil pensaba. Su corazón parecía romperse en lágrimas: Lúthien se había ido con la corriente y Ruil había sacrificado su vida por ella. ¿Por qué?, ¿por qué pasaba todo eso?, era muy doloroso… ¿Por qué el mundo era así?, ¿por qué existía la muerte de esa manera?, ella no lo entendía, no lo podía entender. Si tan sólo pudiera…cambiar el mundo…detener el tiempo y volver atrás…; ya nada parecía valer…
-Ojalá que nada de esto hubiera pasado…
Entonces, en medio de esos pensamientos, una luz brillo cerca de Asphil y ella extendió su mano en el agua. Una voz le habló en la mente:
"-Eso es lo que desean todos los que viven momentos difíciles, pero ellos no lo pueden decidir; la única alternativa posible es qué hacer con el tiempo que se nos da…"
-Esa voz la he escuchado antes…
Como si una mano le tomara fuertemente de la suya, de pronto la joven se sintió jalada a la superficie tosiendo y escupiendo agua. En medio de su recuperación, notó que se encontraba en la orilla opuesta y Aníron le observaba haciéndole pequeños cariños para reanimarla.
-Aníron... ¡cof, cof!, era tu voz ¿verdad?-Asphil se encontraba de rodillas sobre la arena-Tú me salvaste... ¡gracias amigo!
El animal aceptó aquel cálido abrazo de la joven mezclado con llanto. Ahora sabía que todo dependía de él para defenderla, por lo tanto, no podía dejar que sus ánimos decayeran.
Con su hocico, trató de levantar el rostro de la joven y secar sus lágrimas.
-Ja, ja-Asphil sonrió levemente ante los tratos de su amigo, pero no se sentía para nada bien: había perdido a Lúthien, su querida amiga; y Ruil se había sacrificado sólo por ella. ¡Que estupidez, pero... ¿por qué?
"-Largo será tu camino…y amargo el dolor que te lleve por él, pero aun así…la luz te espera al final; de ti depende llegar"
La voz de Galadriel sonó en su corazón como si le estuviera hablando en ese mismo momento. Siempre esa voz le llegaba hasta lo más profundo de su ser dándole confianza y paz. Ahora sabía bien lo que tenía que hacer: no desperdiciar la oportunidad que sus amigos le habían dado: ¡debía llegar a Gondor!
Poniéndose de pie observó la costa oeste y el curso del río hacia el Rauros. No había señales ni de orcos, ni de barcas, ni nada más...
-Ésta es mi propia lucha-se dijo en voz alta, secando sus lágrimas y tragando saliva-Frodo está haciendo mucho por todos. Boromir decía que Gondor necesitaba ayuda, no puedo pensar sólo en mí, mi pueblo me necesita. Por Frodo y mis padres.
El viento comenzó a soplar trayendo, para Asphil, el aroma de los lejanos mallorns, y envolviéndola en una dulce ventisca de fuerza, como si el recuerdo y las voces de sus queridos elfos le apoyaran en su decisión.
Aníron se le acercó ya listo para partir. Asphil le observó sonriendo, luego se quitó la capa empapada y la dobló; tomó su cabello en una coleta alta, colgó su carcaj y su arco en su espalda, y aseguró su espada y navajas al fino cinto de oro. Y con el viento agitándole sus cabellos y dándole frescura, montó al unicornio.
-Nuevos vientos están soplando en el mundo entero, ¿verdad?-dijo observando el nuevo camino, y Aníron asintió-, y yo voy por ellos. Vamos a Gondor amigo, por el camino más rápido. ¡Noro lim!
Aníron relinchó comenzando a correr a toda velocidad. Mientras, en Lórien:
-El mundo está cambiando-se decía Galadriel sentada en la orilla de la fuente, observando el sol y escuchando la brisa-Para Asphil Amarthwen los vientos de su vida también han comenzado a cambiar para bien...o para mal...
1 Expresión utilizada por los elfos para referirse a la diosa (Valier) Elbereth, la más amada.
