A/N: Hola! Sinceramente no me acuerdo cuando fue la ultima vez que actualice este fic, pero no me quise retrasar mucho y la verdad quiero empezar otro Minimum así que decidí que necesito terminar este Minimum fic, por mucho que no quiera hacerlo.
Bueno, no tengo mucho mas que decir así que espero que les guste el capitulo y que me dejen un review de si les gusto o fue lo peor que hayan visto... Ah, y Himiko, espero que te guste como va este fic :)
Nos vemos luego :D
Capitulo 8:
¿Qué hago aquí? ¿Por qué pienso en todo esto en este lugar? Supongo… que por qué soy un completo idiota… Suspiro. …Aun así… tengo que tener en claro mis sentimientos por Akihiko… si no, no creo poder seguir adelante con tanto lió en mi cabeza.
Hiroki pensaba mientras estaba sentando en una banca en el parque… justo donde conoció a Nowaki… aunque había llegado allí por error aun así le parecía idiota que justo se pusiera a pensar en cómo se sentía acerca de su antiguo amor platónico donde conoció a la persona que se lo quito de la cabeza y luego termino con él, después de causarle dolor.
Hiroki gruño y coloco sus codos en sus rodillas, tapando su cara con sus manos… Esto es horrible… no lo entiendo… ¿Qué es lo que siento por Akihiko? Ni siquiera yo lo sé… Pensaba el castaño recordando los momentos en donde estuvo con los dos, el doctor y el escritor… tratando de ver que sentía, y aunque le parecía horrible utilizar su experiencia con Nowaki para tener en claro sus sentimientos hacia el peligris, lo haría, todo con tal de no estar tan confundido.
-No te exprimas la cabeza.- Comento alguien a su derecha y a Hiroki le tomo casi cinco minutos en darse cuenta que le hablaban a él. Levanto su rostro de sus manos y miro a un joven de secundaria con cabello rubio y ojos grises. Shinobu-kun… Pensó el castaño frunciendo el ceño. El hijo de su jefe y el pequeño terrorista personal de Miyagi.
-¿Qué quieres, mocoso?- Pregunto enojado el castaño al encontrarse con el joven. Siempre se habían llevado muy mal sin demasiada razón aparente, a excepción de los celos del rubio acerca del pelinegro, y esa relación no estaba a punto de cambiar.
-Nnh. Nada, solo te vi aquí frustrado y decidí disfrutarlo más de cerca.- Dijo devolviéndole el ceño fruncido. Touche, enano… Eres un buen adversario… Pensó el castaño pero luego suspiro y miro abajo.
-No tengo tiempo para ti hoy, mocoso.- Le dijo frunciéndole el ceño al suelo, como si fuera el suelo quien lo metió en todo ese embrollo de sentimientos hacia el escritor.
-¿Enserio? Pareces tener tiempo de sobra estando aquí sentado…- Comento el joven mirando al cielo con una mirada curiosa, casi inocente.
Casi.
-¿Y tú? ¿No deberías estar persiguiendo inútilmente a Miyagi-sensei para que salga contigo o algo?- Pregunto irritado el castaño. No necesito hablar con un mocoso… necesito entender mis sentimientos por Akihiko… aunque cada vez creo que me voy acercando a algo… Pensaba el de ojos achocolatados mientras el rubio a su lado le resoplaba.
-Él me ama… estoy seguro, el destino nos unió.- Dijo enojado. ¿Destino? ¿Qué tiene que ver el destino en todo esto? O te quiere o no te quiere, el destino no tiene nada que ver, mocoso. Claro, que se contuvo de decirle eso para no romper la pequeña burbuja del joven y que Miyagi lo moleste día y noche por haberlo hecho.-Además nos conocimos hace tiempo y el destino nos volvió a unir… eso significa que estamos hechos el uno para el otro.- Dijo orgullosamente mientras Hiroki abría los ojos mucho mas. No sé porque pero… eso me recuerda a mi relación con Akihiko… Nos conocemos desde que éramos niños, luego nos distanciamos pero ahora volvimos a vernos… ¿No será porque…? Tal vez, porque, ¿Deberíamos estar juntos? Se pregunto el castaño mientras volvía a pensar en el escritor.
Ciertamente cada vez que lo veía su corazón latía fuertemente, y ni hablar cuando lo tocaba aunque fuera solamente su cabello, sentía demasiado calor en esos lugares que era casi insoportable, como si estuviera en llamas. Las pocas veces que el escritor le sonreía bastaban para que Hiroki casi muriese de alegría en el lugar. El poder leer y editar sus libros le encantaba pues, aunque fuera una idea estúpida, era como estar más cerca del peligris, además siempre imaginaba que estaban escritos para él, aunque fuera lo más idiota que pudiera haber pensado desde que nació. Cada vez que estaban lejos el uno del otro, el castaño siempre pensaba en Akihiko, deseando tenerlo cerca, pensando en él todo el día, extrañándolo... le dolía no tenerlo cerca y siempre que lo veía con alguien más sus celos entraban en acción… aunque los contuviera.
Y cada vez que se distanciaban por algo, siempre se volvían a encontrar.
¡ESO ES! Casi se grita mentalmente el castaño, solo mitad consciente de que el rubio a su lado le estaba hablando acerca de Miyagi o del destino o algo así. No podía creerlo. No puedo creerlo, eso es lo único que puedo pensar. ¿Yo, lo sigo amando? Yo… Y-yo aun amo a Akihiko… El castaño de pronto sonrió y se paró de la banca.
-¡Oye! Ten cuidado.- Le grito el rubio y Hiroki pasó su mano por sus rubios cabellos, revolviéndolos aun sin quitar esa sonrisa de su cara.
-Te debo una, mocoso, gracias. Ahora debo irme. La próxima vez dime cuando estés con Miyagi así no los interrumpo.- Le dijo el castaño corriendo del lugar y agarrando su teléfono para hacer una llamada.
-Qué raro… Si no hice nada por él…- Comento para sí mismo Shinobu levantando una ceja a la extraña conducta del castaño.
-¿Qué querías?- Pregunto un malhumorado Akihiko mirando a la pelirroja que estaba sentada en el sofá en frente del que el escritor estaba sentado, mirando a su oso de peluche, Suzuki-san, de una forma totalmente extraña.
-Pues necesito hablar contigo acerca de lo que hablamos anoche.- Dijo sin despegar su mirada del peluche. ¿Por qué demonios tiene un peluche? Además, esto no estaba aquí la última vez que vine… Pensó la chica.
-¿Y por eso tenias que tocar tanto mi timbre?- Pregunto frunciendo un poco el ceño, realmente no estaba de humor para hacer nada, mucho menos hablar.
-Pues pudiste haber atendido la puerta más rápido y listo.- Contesto simplemente la chica.
-Nnh. ¿De qué quieres hablar?- Pregunto el peligris tomando un poco de café para despertarse. Había estado durmiendo hasta el momento y cada vez que lo levantaban era lo peor de lo peor, y si tenias un deseo de suicidio entonces era mejor que lo despertaran en las mañanas, era el comienzo de un Infierno personal. Luego de lo que Hiroki le dijo en el parque había estado dolido todo el día, y pensando mucho también, empezando en porque las palabras de su amigo… eh, ex-amigo le habían dolido como dagas al corazón.
-Me dijiste que creías que… y no terminaste la oración… Además, seriamente necesito saber, ¿Sientes algo por mi hermano?- Pregunto seria y preocupada mirándolo fijamente a los ojos.
Así que era esto… quiere hablar de mis sentimientos… ¿Por qué querría saberlos? Digo, si, es su hermana pero… ¿Para qué quiere saber, específicamente? ¿Acaso estará tramando algo? Pensaba el peligris dejando su taza de café en la mesa ubicada entre los sofás.
-¿Y qué pasa si no te lo digo?- Pregunto el ojivioleta aunque sabía perfectamente que es lo que sentía por Hiroki, pues lo había estado pensando desde el día anterior y vino a la conclusión en algún momento en la noche.
-Akihiko… sabes que te quiero mucho, como si tu también fueras mi hermano y sé que has sufrido muchas cosas durante tu vida… pero Nii-chan también lo ha hecho, y es él quien me preocupa pues él siempre será mi hermano así que quiero tener en claro tus sentimientos hacia él… además, siempre tengo mis formas de sacar la información de las personas y créeme, no quieres saber cómo lo hare.- Dijo la chica frunciéndole el ceño mientras Akihiko le sonreía un poco dolido.
-Eres determinada ¿Lo sabías? No creí que llegarías a casi amenazarme por cuidarle. Realmente me alegra que alguien más pueda cuidar así de Hiroki… si es lo que quieres te lo dejare en claro… No me gusta Hiroki…- Comenzó el pelinegro bastante serio mirando la mesa mientras que Sakura le fruncía muchísimo el ceño.
-¿Qué? ¿Y entonces?- Pregunto enojada la joven pelirroja, casi en posición de ataque.
-…Lo amo…- Dijo sinceramente y totalmente serio mientras la chica abría un poco los ojos y luego sonreía.
Sakura se quedo quieta por un momento con su gigante sonrisa y sus ojos abiertos en sorpresa aunque se lo sospechaba, luego de la nada:
-…Lo sabia... ¡No puedo creerlo, lo sabia!- Dijo simplemente y en un momento estaba abrazando al peligris con fuerza. Akihiko parecía sorprendido por esto pero luego le devolvió el abrazo un tanto raro pues no estaba muy acostumbrado a recibir abrazos.-Sabia que esto pasaría… los dos están hechos el uno para el otro, lo sabía. No te preocupes, estarán juntos antes de que se den cuenta.- Dijo la chica nuevamente.
-¿Eh? No, claro que no… que yo sienta eso por él no significa que él siga sintiendo lo mismo… Sakura, ahora que tienes lo que necesitabas, tengo ir a hacer otra cosa… pero no le digas a tu hermano lo que siento. ¿Puedo confiar en ti?- Pregunto totalmente serio mientras la chica ponderaba eso ladeando su cabeza hacia el costado.-…Sakura…- Advirtió el chico haciendo que la pelirroja suspirara.
-Vale, lo prometo. ¿Puedo preguntar a dónde vas?- Dijo la chica mirando sin ánimos al suelo. Jamás rompí una promesa, así que estoy jodida.
-Al hospital a visitar a alguien así que no tardare mucho. Adiós. Puedes quedarte aquí si quieres.- Dijo dándole un beso en los cabellos a modo de despedida y luego saliendo del departamento.
A penas salió el escritor el teléfono de la casa de Akihiko sonó.
-Moshi, moshi.- Contesto la pelirroja atendiendo.
-¿Sakura? ¿Qué haces en casa de Akihiko?-Pregunto Hiroki del otro lado de la línea.
-¿Nii-chan? Eh, vine a visitar ¿Qué pasa?- Pregunto la chica.
-Necesito hablar con Akihiko.-Dijo el castaño.
-No está, dijo que se fue al hospital ¿Por qué?- Pregunto la pelirroja frunciendo un poco el ceño.
-No interesa. ¿A cuál?-Volvió a preguntar haciendo que la chica frunciera mas el ceño y cruzara su brazo libre sobre su cadera.
-¡Hiroki! Dímelo.- Dijo la chica usando su primer nombre como cuando siempre hacia cuando estaba demasiado feliz o muy enojada. Hiroki suspiro, sabiendo que aunque discutiera terminaría perdiendo.
-Porque…- Dijo y lo siguiente lo dijo tan bajo que la chica no escucho.
-¿Por qué, qué?- Pregunto abriendo sus ojos en curiosidad.
-¡Por qué lo amo, demonios! Ahora dime a que hospital.-Demando casi gritando el castaño y aunque Sakura no pudiera verlo estaba segura que estaba sonrojado.
-¡No puedo creerlo! ¡No puedo creerlo! Esto es grandioso. No me dijo a que hospital pero ya que no se llevo las llaves del auto supongo que al que está más cerca de su departamento. Me voy a casa. A penas termines me dices como termino. Anda, corre.- Dijo la chica rápidamente y luego colgó, agarrando su abrigo, colocándose los zapatos y saliendo del departamento de Akihiko.
Esto es grandioso… los dos se aman ¡Los dos se aman! Repetía mentalmente la pelirroja mientras que felizmente caminaba hacia su casa.
