Capitulo 8

En la habitación, que hasta ahora era iluminada solo por la luz de la luna y el fuego de la chimenea, ahora se llenaba con las luces verdes y rojas de las transformaciones de los héroes.

Chat ya se esperaba encontrarse a Marinette, pero para que ella no le grite iba a hacer su mejor esfuerzo por parecer sorprendido. Marinette cuando abrió los ojos por fin, pudo visualizar que el rubio de ojos esmeraldas en realidad era su querido amigo de la infancia y ahora su posible amante.

-¿¡A-A-A-ADRIEN!?- con total sorpresa en su voz y abofeteándose la frente por ser tan ciega.

Ante esta reacción el rubio no pudo evitar reírse y echar al caño su idea de actuar normal.

-¡JAJAJAJAJAJAJA! ¡Es increíble! Hasta tuvimos la misma reacción al enterarnos…-las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos en lo que se agarraba el estomago de tanta risa.

-Esp-espera, ¿ya lo sabías?- comenzó a enojarse por no decirle antes.- ¿Desde cuándo?- lo agarro del cuello de la camisa y comenzó a sacudirlo a la vez que intentaba fulminarlo con la mirada.- ¡Ya deja de reírte!- ya no pudo aguantar más y comenzó a contagiarse de la risa imparable de él.

-Lo-lo siento Mari- una vez más calmado pudo lograr esas palabras entre risas.- No lo se hace mucho… me entere hace un par de horas…- ya la risa estaba a punto de cesar.

-¿Cómo fue que te enteraste?-dijo calmada, y soltando su agarre. Se acomodo más tranquila en el sillón y lo miro tiernamente.

-Pues… digamos que me transforme en Chat y… fui hasta tu departamento…- antes de que pudiera terminar de decir algo fue interrumpido.

-Así que eres un acosador…- lo miro con ojos picaros.

-¡Claro que no!... –grito un tanto ofendido.- Bueno tal vez un poco, pero te escuche hablar con Tikki… que según vos era una gatita- le dedico una mirada acusadora y picara.

-Bueno… fue lo primero que se me vino a la mente, incluso yo sabía que no era creíble…- bajo la mirada derrotada.- pero no cambies de tema. Eres un acosador…- le recrimino.

-Tal vez. Pero eso es lo que tú provocas en mí- se acerco y le beso la frente.

-Adrien ¿Por qué tienes un departamento?- pregunto llena de curiosidad.

-Es que mi padre ha estado actuando raro últimamente, y decidí que el dinero que gano como modelo lo utilice en un lugar para descansar de mis problemas familiares…- concluyo con una mirada algo triste.

-¿A qué te refieres con que actúa extraño? Digamos que tu padre nunca fue alguien "común"- esbozó un pequeña sonrisa en lo que lo miraba divertida.

-Si lo sé, pero ha esta actuando de manera extraña, se encierra en lugares de la casa que hace mucho que no se utilizan, habla solo cosas como esas. A mi parecer ya se volvió loco- comento divertido.

La muchacha de cabellos azabaches se quedo pensativa. Habían muchas cosas que no andaban bien, Papillion no había aparecido en un buen tiempo, de la nada aparecen estas copias raras también estaba el pequeño "trauma" que había tenido la noche de la fiesta en esa habitación misteriosa que no le daba buena espina y ahora el rubio le decía que su padre anda en algo raro, por supuesto que las esas dos cosas no tenían para nada relación con Papillion o esos akumatizados que afirman no serlo.

-Tal vez deberíamos concentrarnos en lo que paso esta noche- luego de pensarlo aun no habían hablado sobre eso debido a la impresión de conocer sus identidades.- Esos tipos afirmaron que no eran akumatizados, ósea que no son controlados por Papillion y no quieren nuestros miraculous o quizá eso es lo que quieren que pensemos. Además dijeron ser hermanos y ¿a-amantes?- la chica palideció ante la idea extraña de esos incestuosos hermanos.- Ellos conocen quienes somos ¿Cómo supieron semejante cosa?- se daba cuenta de lo malo de su situación y comenzaba a ponerse blanca como el papel.

-Clámate Mari. Ya encontraremos la solución- en un intento casi desesperado por calmarla.- Tenemos que pensar con tranquilidad.

-Es cierto, no hay que dejarse llevar- respiro hondo y luego soltó el aire en un suspiro largo.- Sabemos que ellos son hermanos y amantes, que nos conocen en nuestras identidades- ya volviendo a un estado mas detectivesco.- Podemos usarlo en su contra- afirmo feliz al haber encontrado una forma de cómo atraparlos.

-Pero, ¿ellos no dijeron que se parecían a nosotros en lo que esa forma respecta? ¿No tendrán alguna clase de miraculous malvado?- el chico de ojos cual esmeraldas dejo salir sus pensamientos.

-¡Los miraculous no son malvados!- un par de voces que se hallaban escondidas hasta el momento hablaron. Detrás del sofá en el que estaban salieron un par de criaturas voladoras, Tikki y Plagg.

-Casi olvidaban que estaban aquí- confeso Marinette.

-Claro porque somos tan buenos que hemos decidido dejarlos solos. Por cierto niñato me deberás queso por eso- expreso el ente gatuno sin darle importancia a lo que hablaban.

-¡Plagg! No seas maleducado- le recrimino a su kwami bocón.- Mari, te presento a mi kwami Plagg. Es un gato glotón, adorador de queso y muy bocazas.

La mujer solo se rió de la situación ocurrida momentos antes.- Desde cuando un gato come queso- por los ojos comenzaban a caer lágrimas de risa que recorrían su rostro hasta unirse en su mentón. Una vez calmada se limpio las lagrimas y acallo sus risas internas.- Ella es Tikki, come galletas y es una excelente compañía y amiga- le dedico una pequeña sonrisa a su kwami que se sentó sobre el hombro de su dueña.

-Supongo que ustedes ya se conocen, ¿cierto?- cuestiono Adrien a las pequeñas criaturitas.

-Por supuesto muchacho, llevamos haciendo esto durante siglos- de manera grosera hablaba el chiquito de negro.

-¡Plagg! ¡Habla como se debe!- le reprocho la pequeña de rojo.

-¿Así me tratas después de mucho no vernos Tikki?

-Cuando dejes de actuar de esa forma te tratare diferente.

-Ya me está cayendo bien tu kwami, Mari- le susurro al oído, a lo que ella solo contesto con un leve risilla.

-Ya sabes que me pongo así cuando tengo hambre- expreso enojado Plagg.

Mientras los kwamis discutían, el dueño de la casa fue a buscar algunas cosas para comer. Luego de unos minutos volvió con una bandeja que contenía en un plato el queso tan deseado de su amiguito y un plato de galletas para los demás junto con unas bebidas. Una vez satisfecha el hambre de todos continuaron con su conversación seria.

-Dijeron que los miraculous no son malos, entonces ¿qué puede ser?- corto el ruido de la charla de sus kwamis.

-Escucha Marinette. Los kwamis no somos malvados, tampoco es que seamos buenos. Somos lo que nuestros dueños sean, con esto me refiero que nosotros permanecemos neutros hasta que tenemos un dueño que es elegido- tomo un sorbo de su tacita de chocolate.- Como ustedes.

-¿Quién es el que elige a los portadores?- pregunto el rubio.

-Pues el maestro Fu- le contesto su kwami.

-¿Quién es ese?

-Tikki, ¿hablas de ese hombre anciano al que hace años te lleve?- en un tono suave y tranquilo hablo.

-¿Tu lo conoces Mari?

-Lo vi una sola vez cuando ella enfermo.

-Sí. Hablamos de ese hombre.