Esta historia ha sido escrita por newfoundlove, yo solo la estoy traduciendo.

Capítulo 7: Admisiones

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La segunda mañana, me desperté sintiéndome cálida y segura. Cuando mis ojos comenzaron a enfocarse, alejando el sueño de la noche pasada, vi a Edward apoyado sobre un codo mirándome fijamente. El calor llenó mis mejillas por su mirada llena de deseo.

"Buenos días."Dijo, sonreí, y él apartó el cabello de mi rostro. Estiré mis brazos sobre mi cabeza. Él puso su mano sobre mi estómago y despacio recorrió un lado de mi torso hasta mi cuello, y luego al hombro. Mi aliento quedó atrapado en mi garganta por su seductor toque.

Me volví, buscando sus ojos, destellos de la noche anterior volvieron a mí, causando que se me formase de nuevo un nudo en mi estómago. Estaba perdiendo rápidamente la resolución."Haces que sea increíblemente difícil salir de esta cama y arreglarse."Inclinó la cabeza hacia mi oído."Entonces no lo hagas."Un escalofrío me traspasó. Ugh.

"¿Qué pasó con lo de ser responsables?"Dije intentando mantenerme a una distancia segura de su torso perfectamente esculpido – que solamente me gritaba que lo recorriese con mis dedos.

"Tuve que pasar toda una noche acostado a tu lado, solo con una pequeña camiseta. Tu cuerpo apretado contra el mío. La responsabilidad parece bastante estúpida ahora mismo."Rió maliciosamente. Era oficial – mi corazón iba salir corriendo de mi cavidad torácica.

Con la poca fuerza de voluntad que tenía me impulsé fuera del cobertor y me apresuré a llegar al baño. Rió entre dientes tras soltar un gran suspiro mientras le oía hundirse en la cama. Al menos sabía que lo estaba pasando tan mal con esto como yo. Mi cuerpo había esperado demasiado tiempo para esto, y ahora, no estaba demasiado feliz con mi cerebro en estos momentos.

Abrí el grifo de la ducha, entré y esperé que el agua me ayudara a relajarme. Estuve allí durante varios minutos, soñando con los ojos abiertos sobre el apuesto hombre que yacía en la cama justo tras la puerta. Una sonrisa se extendió a través de mis labios, reconociendo que había sonreído más en la semana pasada, que probablemente en todo el año. Edward era, sin duda, la razón de esto. Solo esperaba que él sintiese algo tan fuerte como yo – estaba segura de que me había enamorado de él.

Sequé rápidamente mi cabello, y me puse algo de maquillaje, pero en mis prisas por entrar rápidamente al cuarto de baño me había dejado la ropa en el dormitorio. Tendría que volver allí con una toalla.

Entreabrí la puerta y miré detenidamente el cuarto. Edward todavía estaba en la cama, sus brazos permanecían tras su cabeza y sus ojos se encontraban cerrados, y tenía una pequeña sonrisa dibujada en sus labios. Las sábanas se habían deslizado hasta su cintura revelando todo su pecho. Creí que podría pasar sin ser vista. Realmente era la encarnación perfecta del espécimen masculino – como una escultura de mármol hecha por un antiguo artista.

Rápidamente extendí mis dedos hacia la maleta y cogí algo de ropa "Bonito conjunto." Dijo su voz suave y profunda detrás de mí. No me volví, me lancé de vuelta al cuarto de baño e intenté recuperar mi aliento mientras él reía a carcajadas.

Una vez terminé de prepararme, me vestí con un pantalón caqui y una blusa azul claro, volví al dormitorio. Edward estaba sentado a un lado de la cama. Vestía unos vaqueros y una camiseta de nuevo, y una taza de café en su mano. Recogió otra de la mesita de noche y me la ofreció."¿Café?"

Caminé hacia él y la tomé."Gracias." di un sorbo. Noté la nata y el azúcar, tal y como me gustaba. Me pregunté cómo lo sabría. Probablemente Alice se lo había dicho.

"El baño es todo tuyo." Dije sentándome a su lado al borde de la cama. Se levantó cogió su maleta, pero rápidamente se dio la vuelta para mirarme."Bella, espero que sepas que yo no quería parar lo de anoche, simplemente, no me parecía apropiado."Hizo una pausa."He esperado demasiado tiempo para tenerte en mi vida, apresurar algo tan importante como esto."Asentí conforme, pero ya estaba dentro del baño. Tal vez él también sentía algo tan fuerte como lo mío, tenía la esperanza de que esto no fuese solo una mera atracción física. Era mucho más para mí, ciertamente una gran parte.

Bajé a ver quien más se había levantado, sin querer probarme de ninguna manera si podía pasar más tiempo a solas con Edward. Alice y Esme estaban en la cocina junto a un plato lleno de panecillos y donuts.

"Buenos días Bella ¿qué tal tu noche, dormiste bien?"Preguntó Alice con una sonrisa maliciosa.

"Dormí muy bien, gracias."Respondí con una mirada asesina.

"¿Cuándo llegará Jasper?"Pregunté en un miserable intento de cambiar de tema. Alice frunció el ceño, quería los trapos sucios y no los conseguiría, ahora no.

"Debería estar aquí en unos veinte minutos, justo a tiempo para la iglesia"

"Vendrá Edward con nosotros a la iglesia?"Preguntó Esme.

"Supongo que sí, pero sinceramente no se lo he preguntado. No quiero que se sienta incomodo "Dije casi para mí misma.

Alice soltó una risita "Estoy segura de que Jasper sería más que feliz quedándose con él. Odia cuando lo arrastro en vacaciones."

Me retiré hacia las escaleras al cuarto de invitados. Llamé a la puerta, para hacerle saber que iba a pasar, si le pillaba medio vestido no habría manera de detenerme."Adelante."Dijo

Abrí la puerta y él estaba en el centro de la habitación poniéndose su reloj, vestía unos pantalones de color claro y una camisa de botones rosa. El color combinaba estupendamente con su cabello castaño rojizo. Al principio no dije nada, avergonzada por haber asumido que querría unirse a nosotros para ir a la iglesia. Desde luego, yo no iba a la iglesia de forma regular, pero Carlisle y Esme lo hacían, así que cuando venía a visitarles no tenia problema en ir con ellos.

"Edward vamos a ir a la iglesia, siento no habértelo preguntado antes ¿Quieres venir con nosotros? Siento haber asumido que lo harías, no ha sido apropiado por mi parte. Sin embargo no habría ningún problema en absoluto si no quieres y te quedas aquí."Dije de forma incoherente.

Posó su mano a un lado de mi cuello."Bella, no te disculpes. No has hecho nada malo. No nos conocemos demasiado. No podemos saberlo todo acerca de otro, por lo menos aun no."Sonrió."No he ido a la iglesia desde hace mucho tiempo… pero me gustaría unirme a vosotros. Además, no creo que sea capaz de dejarte incluso durante una hora."Me acercó a su pecho y envolvió sus brazos a mi alrededor. Me dio un beso en la cabeza.

"Tu pelo huele de maravilla."Murmuró contra mi cuero cabelludo.

"Champú de fresa."Sonreí contra su pecho ¿Cómo sabia decir las cosas adecuadas? Mi corazón levitó con sus palabras, con la esperanza, por llegar a conocer todo el uno del otro, por no alejarse de mi lado. Me relajé en sus brazos.

Cuando bajamos, Jasper ya había llegado. Nos pusimos nuestros abrigos y subimos en los coches. La iglesia a la que asistían Carlisle y Esme estaba solo a unos cuantos minutos.

El servicio fue típico de un domingo de Resurrección, canciones y salmos. Volvimos a casa sobre las once. Esme fue directamente a la cocina para empezar a preparar la comida. Los "niños" fuimos a la sala de estar. Alice había sacado de la estantería algunos juegos de mesa.

"¿Cuál, Scrabble, Trivial Pursuit o Pictionary?"Nos preguntó Alice.

"Voto por Pictionary."Dijo Edward.

Reí entre dientes."¿Estás listo para que te pateemos el trasero?"Preguntó Alice con un rostro muy serio."Jasper y yo somos excelentes."

Asentí dándoles la razón."Nunca he sido capaz de ganarles. Son como un solo cerebro."Reí.

"¿Bella quienes han sido tus compañeros?"Preguntó Edward, noté el doble sentido de su pregunta. Me sonrojé, pero sonreí. Edward parecía bueno en todo lo que él hacía, paseando, hablando, respirando. No cabía duda de que los juegos de mesa también estaban en la lista.

Nos acomodados en el suelo alrededor de una mesa baja en el centro de la sala. Edward sacó un cinco y Alice un tres,(N/T:Como sabréis, o no, en este juego hay un dado) por lo que empezamos primero.

"¿Quieres dibujar primero?"Preguntó educadamente, dándome un lápiz y un bloc.

"Claro."Saqué una carta del montón. Estábamos en la categoría de persona, animal o lugarbueno, las más fáciles. Miré la tarjeta – una gaviota. ¡Eso no es tan fácil! Maldije internamente. Alice rió entre dientes al ver mi expresión mientras intentaba poner cara de póker.

"¿Lista?"Preguntó sujetando el reloj de arena. Asentí.

Comencé a dibujar. Edward estaba de rodillas detrás de mi inclinado sobre mi hombro. Su proximidad junto con su magnífico olor dificultaba mi concentración. Logré inclinarme para garabatear algo que se asemejaba a un pájaro, y a continuación tracé el agua bajo la figura del pájaro.

"Gaviota."Declaró sin dudar.

"¡Sí!"Exclamé, girándome para darle un beso en la mejilla. Edward tiró los dados y salió un seis. Movió nuestra ficha azul seis casillas. Estábamos en la categoría Acción la más difícil.

"¿Todos juegan?"(N/T:para quien no lo sepa en este juego hay una casilla rojatodos juegan en la que si se cae en ella todos los equipos tienen que intentar adivinar la palabra)Preguntó Alice esperanzada. Edward volvió a mirar la tarjeta y dijo."No."

Se preparó puso el pequeño bloc sobre la mesita. Jasper giró el reloj y Edward comenzó a dibujar lo que parecían dos personas de pie al lado la una de la otra, obviamente uno de ellos era una mujer, y otro un hombre. Dibujó un ojo grande sobre la mujer.

"¿Guiñar un ojo?"Sacudió la cabeza."El tiempo se agota."Dijo Alice con una sonrisa.

Siguió dibujando acciones alrededor de las figuras y de alguna manera me llegó a la vez que el tiempo se agotaba."¡FLIRTEAR!."

"¡Sí!"Exclamó.

"Mierda."Susurró Alice.

La próxima vez me tocó dibujar. Se trataba de la categoría Palabras difíciles Miré la tarjeta Confuso era la palabra. No estaba segura de qué dibujar, pero empecé a hacer garabatos, Edward se cernió pacientemente sobre mí. Finalmente comenzó a decir palabras, pero ninguna de ellas era la correcta, seguí sacudiendo al cabeza y volví a dibujar sobre las líneas, al fin de ayudarle a entender.

"Se acabó el tiempo."Declaró Alice pero Edward dijo"Confuso" a la vez que ella hablaba.

Con vergüenza asentí - pero era demasiado tarde. Jasper ya estaba dibujando sobre el bloc. Edward me rodeó con su brazo y me acercó a él, me dispuse a aceptarlo.

Estuvimos así durante otra hora y media. Debíamos adelantarles entonces intentaba dibujar lo suficientemente rápido y perdíamos el turno. Ambos equipos nos encontrábamos en la última casilla "Todos juegan". Quien ganase esta vez, ganaría el juego. La competición era feroz. Que yo supiese, nadie había tenido alguna vez buena racha para su dinero con Alice y Jasper en el Pictionary. Alice me entregó una tarjeta, ya que era mi turno de dibujar. La leí "Manzana" en serio. Era demasiado fácil – entonces esto seria sobre la velocidad. Me puse en tensión sobre el papel, miré a hurtadillas a Alice que observaba amenazante mientras Jasper giraba el reloj de arena. Dibujé un circulo con una pequeña línea en la parte superior. "Manzana."Dijo Edward.

"¡Sí, ganamos!"Exclamé rodeándole con mis brazos.

"¿En serio?"Le gritó Alice a Jasper con expresión conmocionada.

"Está bien. Lo conseguiremos la próxima vez."Dijo Jasper dulcemente mientras la atraía hacia él.

"¿Acabo de oír que alguien ha batido a Alice y Jasper en el Pictionary?"Preguntó desconcertado Carlisle desde la entrada. Sonreí sobre Edward.

"Porque así se hizo Carlisle."Repliqué con aire de suficiencia.

"Finalmente creo que vuestra racha de dos años se ha acabado. Nadie quería jugar contra ellos."Rió."La comida esta casi lista."Se giró y volvió a la cocina.

Alice y yo guardamos el juego en su sitio. Edward y Jasper comenzaron a hablar sobre unos resultados deportivos – realmente no estaba prestando atención.

Alice caminó hasta la cocina mientras yo la seguía. Esme acababa de sacar el jamón del horno. Tenía un bonito delantal de flores anudado alrededor de la cintura.

Alice se giró hacia mí."¿Bella, pasó algo anoche?"Su voz era frenética, en el silencio. Había estado toda la mañana esperando para hablar conmigo. Asentí."Sí, pero era demasiado caballero para llegar demasiado lejos bajo el mismo "techo" que tus padres."En realidad me alegraba de que hubiese parado, yo no hubiese podido. Sin embargo seguía siendo decepcionante.

"Wow, que cobarde, pero muy dulce."Susurró."Pero, tú querías ¿verdad?"Mis cejas se alzaron."¡Por supuesto! Alice, ni siquiera puedes imaginar lo increíble que está sin camiseta."Ella chilló pero entonces los chicos entraron en la cocina e hicimos todo lo posible por parecer inocentes.

Todos nos sentamos y tuvimos una gran comida, se rió y bromeó - una conversación agradable. Recogimos los platos hacia las tres. Estaba lista para una siesta, pero más aun para pasar tiempo a solas con Edward.

"Alice ¿te importa si nos vamos?"Pregunté cuando pusimos el último plato en el lavavajillas.

"Claro, Jasper y yo nos marcharemos dentro de poco también. No queremos quedarnos atascados en el tráfico.

Edward vino tras de mí y rodeó mi cintura con sus largos brazos, poniendo un beso sobre mi sien. Alice nos sonrió abiertamente."¿Listo para irnos?"

"Sí, si tu lo estas."Recogimos nuestras maletas, Edward las puso en el maletero mientras Carlisle y Esme caminaban hacia nosotros.

"Gracias de nuevo. A sido realmente agradable."Dije abrazando a Esme y luego a Carlisle.

"Sabes que siempre eres bienvenida en nuestra casa Bella, tu también Edward."Dijo Esme colocando la mano sobre su brazo. Él sonrió; era deslumbrante."Gracias."Sacudió la mano de Carlisle y le dio las gracias rápidamente diciendo algo en relación al hospital.

"Nos vemos en casa Alice."Me despedí de Alice y Jasper que estaban en la entrada de la casa. Edward se inclinó y me susurró rápidamente."En realidad espera que pudieses venir a la mía."Un estremecimiento de anticipación bajó por mi columna. Alice pareció darse cuenta, pero no comentó nada de la sonrisa tonta de mi cara.

Edward caminó junto a mí y me abrió la puerta a continuación se colocó tras el volante. Mientras nos marchábamos de la casa, me despedí de todos, suspiré y me hundí en el asiento de cuero. Iba a ser un largo viaje sabiendo lo que se me avecinaba – con algo de suerte la camisa de Edward.

Estuvimos en silencio durante unos minutos mientras Edward conducía el Volvo por la carretera. Afortunadamente, el tráfico todavía era bastante escaso.

"¿Lo has pasado bien?"Pregunté a la vez que ponía mi mano en su muslo.

"Muchas gracias por haberme invitado. Ha pasado mucho tiempo desde que pasaba las vacaciones en familia."Sonrió mirándome."La facilidad, fue vigorizante."

"Gracias por venir conmigo."Dije mientras él continuaba sonriendo, pero volvió sus ojos a la carretera, mantuve la vista fija en él mientras apoyaba la cabeza en el reposacabezas del asiento de cuero."¿Tienes que trabajar mañana?"

"Sí, empiezo un turno de tres días de duración. Habiendo sido los dos últimos para el placer."

"¿Alguna vez te has cansado de eso, prácticamente vives en el hospital?"

"Creo que si trabajase con pacientes adultos, podría. Pero teniendo el placer de trabajar con niños, especialmente los que están gravemente enfermos, desde mi punto de vista compensa el tiempo que sacrifico. Todo lo que ellos quieren es curarse, no el dinero, o cosas materiales, solamente irse a casa con su familia y jugar con sus hermanos y amigos. Es una actitud tan diferente a la de los adultos. Ellos son tan puros e inocentes."Detrás de sus palabras estaba la viva emoción de su propia experiencia. Mientras la tranquilidad de sus palabras me envolvía, me sentí increíblemente afortunada de todas las veces que había pasado en el hospital, no habían sido demasiado importantes, nada por lo que tuviese que pasar una noche allí.

Siguió en un tono ligero."Mi siguiente día libre es el jueves, ¿querrías venir a cenar con Emmett y mi hermana? Tengo que ver si están disponibles. Me gustaría que conocieses a Rose."Mentalmente desplegué la lista de tareas para la próxima semana.

"Creo que tengo una reunión de grupo hasta la seis o así. Me gustaría, conocerla. ¿os parecéis? De ser así, debe de ser muy guapa."Dije tratando de imaginar una versión femenina de Edward. Apartó su mano del volante y colocó la mía en su pierna, envolviendo sus dedos alrededor de los míos. La sensación me agradó, esa leve conexión significaba tanto.

Se rió entre dientes de mí."No, no nos parecemos demasiado solo en que ambos somos altos y guapos. Tiene el pelo rubio y ojos azules como nuestra madre. Yo me parezco más a nuestro padre, más irlandés supongo. ¿Cómo son tus padres?"Preguntó.

"Mi padre es el jefe de policía de Forks y lo ha sido desde que tengo memoria. Es un tipo sencillo. Le gusta ir de pesca y ver deportes. No viví mucho con él porque no lo veía a menudo, sobre todo lo veía en verano. Pero cuando fui a vivir con él en mi último año de instituto, nos volvimos más cercanos. Es muy dulce."Tomé aliento para seguir, mi madre era menos concreta."Vivir con mi madre fue… toda una experiencia. No es que no fuese buena madre, lo era, solo que no era la típica madre. Frívola. Cocinaba la mayoría de las veces, si es que quería comer algo comestible."Reí entre dientes, recordando algunas de sus recetas más locas."Tenía que recordarle que pagase las cuentas. Definitivamente es… una niña. Pero me quiere mucho, de un modo que sé que soy muy afortunada. Creo que tal vez tuve que crecer más rápido que los demás."Vacilé, no sabía si la pregunta le alteraría.

"Edward ¿qué hicisteis tu hermana y tú después de que vuestros padres muriesen? Todavía erais unos niños."Pregunté suavemente, vacilante.

No contestó enseguida, pero tampoco pareció alterado, lo tomé como una señal positiva."Fuimos y nos quedamos con la familia que teníamos en la zona, desde que pasó, hasta el final del año escolar, tan solo fueron seis meses. Luego, ambos nos fuimos a la universidad. Me quedé aquí en Chicago y Rose se fue a Nueva York- creo que lo más lejos que podía de mí. También se quedó allí durante los veranos – ella tenía un trabajo en una pequeña tienda de moda, lo que estaba bien porque estaba estudiando diseño de moda. Afortunadamente nuestros padres eran muy inteligentes con el dinero y también se habían hecho seguros de vida, entonces al menos estuvimos seguros económicamente."Se expresó con total naturalidad, ninguna emoción se manifestó en su hermoso rostro.

"Entonces, realmente has estado solo todos estos años."Pregunté, con evidente tristeza en mi voz.

Él simplemente se encogió de hombros."Tuve buenos amigos en la universidad con los que mantengo el contacto y uno de ellos ahora está en mi programa."Por su tono era evidente que no quería mi compasión ni seguir discutiendo sobre su doloroso pasado.

Redujimos la velocidad cuando nos acercamos a un edificio grande de ladrillos. El coche se volvió hacia la entrada del aparcamiento subterráneo. Edward aparcó el Volvo y recogió nuestros equipajes del maletero. Recogió el mío también – asumí que eso significaba que me quedaría un rato más – aunque este hecho todavía no estaba determinado. No iba a preguntar por sus acciones en este momento.

Me llevó hasta un par de ascensores con un encantador revestimiento de madera. Presionó el botón del quinto piso. Según mi mejor estimación, estábamos cerca o en lo alto del edificio. Cuando las puertas se abrieron giramos a la izquierda en el pasillo, decorado con gran gusto, en tonos neutros. Había cuatro apartamentos en el piso. Él introdujo la llave en la puerta 503. Empujó la puerta y entré mientras él encendía las luces.

Mientras andábamos por la pequeña entrada inmediatamente abrió un cuarto enorme de altos techos, de por lo menos dos pisos de altura. A la izquierda estaba la cocina, totalmente abierta solo separada del resto por una alta viga. La cocina era moderna con todo de acero inoxidable, granito y armarios de madera clara. Pasando la cocina estaba el salón y en el extremo derecho un juego de escaleras.

La pared trasera del piso era completamente de cristal hasta el techo haciendo el lugar luminoso y espacioso. La decoración era mínima pero de buen gusto. En el centro de la extensa sala estaba un grande sofá y una televisión de pantalla plana. En la esquina derecha cerca de las escaleras, había un impresionante piano de cola de color negro. Me preguntaba si Edward tocaba o simplemente era de adorno. En realidad sabía que no era apropiado tener un instrumento tan caro si no se sabía tocar al menos un poco, pero esa era un pregunta para más tarde.

"¿Quieres algo para beber?"Preguntó suavemente dando un paso hacia la cocina. Cerré la boca de golpe, avergonzada por mi grosero comportamiento."Si tienes una Coca-cola estaría bien."Asintió con la cabeza y abrió la nevera, vertió el contenido de la lata en u vaso y me lo dio.

Tomé unos cuantos sorbos para aclarar mi cabeza."Edward, este sitio es increíble."

"Gracias. Es muy grande lo sé, pero me gusta lo espacioso."Dijo despreocupadamente bebiendo de su propia bebida.

"¿Quieres que te enseñe todo el piso?"Preguntó vacilante, como si yo no fuese a estar interesada.

Asentí con mi cabeza.

Al otro lado de la encimera, había altos taburetes de bar y detrás de estos una mesa y sillas. Me llevó a través de la sala de estar –el sofá se veía como una invitación, de cuero negro. Indicó algunas cosas, cuadros y tal. Subimos las escaleras del gran loft, hacia su dormitorio. La pared frontal de la habitación era de media altura y estaba abierta a todo el piso de abajo. Había una cama extra grande con una colcha de color oro y negro. Era muy apropiado para él. El mobiliario de hierro forjado negro y madera oscura. Fuera del dormitorio había un baño con un gran espejo y una bañera.

Volvimos abajo y miré el piano de la esquina reposando sobre una alfombra oriental en el piso de madera oscura que se extendía por toda la casa. "¿Tocas?"

"Un poco."Tomó mi mano y me llevó hasta el instrumento. Sus ojos se iluminaron mientras se sentaba en el banco. Me quedé detrás de él con mis manos descansando sobre sus hombros. No había ninguna partitura, cuando sus dedos comenzaron a deslizarse a través de las teclas para crear sonidos suaves, dulces, estaba asombrada. Miré detenidamente su cara y sus ojos estaban cerrados, sus labios se elevaban mientras su cuerpo se balanceaba con la inolvidable melodía. Me sentí concorde a sus emociones, cerré mis ojos, mientras la melodía disminuía y fluía.

Inconscientemente mi manos se movieron de sus amplios hombros a su pelo, su cabeza se inclinó hacia atrás con mi toque, pero sin dejar de tocar. No estoy segura de cómo pasó pero de repente estaba sentada a horcajadas sobre su regazo; sus labios se posaron con pasión sobre los míos, sus dedos fueron más despacio, pero todavía sensualmente bailaron a través de las teclas. Mi boca se abrió para concederle acceso – lo que había anhelado desde la tarde anterior.

Abruptamente hubo silencio mientras sus manos se posaban en mi espalda, en mi pelo, acercándome más a él. Gemí en su boca al sentir su cuerpo fuertemente contra el mío, no había espacio ni para que pasase el aire. Movió sus manos a mi trasero, me pegué a él como una ventosa a la vez que se levantaba, empujando el banco hacia atrás. Mis piernas instintivamente envolvieron su cintura mientras nos llevaba a las escaleras, sin romper nuestro beso.

Estaba jadeante en el momento en que me sentó sobre la cama, me cubrió con su cuerpo, mis piernas quedaron a sus lados de nuevo. Estaba trabajando rápido con los botones de su camisa; empujando a lo largo de sus hombros mientras mis labios exploraban su cuello. Liberó gemidos de lo más profundo de su pecho que vibraron contra mi boca.
La parte estúpida de mi cerebro pensaba que íbamos demasiado rápido. Solo nos habíamos conocido durante unas pocas semanas, dos citas. La parte más obstinada de mi cerebro le dijo que se callase, el tiempo no importaba, solo lo bien que él me hacía sentir. Y el chico me hacía sentir realmente bien.

Mientras estaba perdida en mi batalla interna, misteriosamente mis pantalones y mi camisa habían desaparecido, mientras que él llevaba los suyos. Otra vez agradecí a los dioses por mi sensatez de llevar ropa interior decente, un conjunto de encaje muy bonito. Desde luego, no era como si Alice combinase los conjuntos todos los días. Yo cogía cualquier cosa y seguía.

Edward se inclinó sobre mí y comenzó a explorar mi cuello con sus labios su lengua. Ya no podía formar pensamientos coherentes. Todo era borroso debido al arrebato de aquel hombre apretado contra mí.

"Bella."Murmuró seductoramente en mi oído. Un escalofrío recorrió mi espalda."¿Estás segura? No tengo prisa."Sus palabras eran suaves y dulces bajo eso llenas de deseo. Sabía que si quería parar, él lo haría, y lo haría a regañadientes. Pero eso era lo último que quería mi cuerpo.

Tomé su cara entre mis manos, echándolo hacia atrás ligeramente para poder mirarlo a los ojos."Edward, estoy más que de acuerdo con esto. Te quiero y te necesito, ahora." Dije en tono bajo, pero pon toda la pasión que podía mientras arqueaba mi cuerpo contra él.

Sus labios volvieron a estrellarse con los míos, y mientras intentaba recobrar el aire, se deslizó hacia abajo. Mis manos se enredaron en su pelo, en sus hombros en sus brazos, masajeé sus músculos con la punta de mis dedos. Los suyos bajaron mi sujetador mientras su boca se encontraba con mis pechos. Jadeé y arqueé mi espalda ligeramente por las sensaciones que me provocaba, algo que no había sentido en mucho tiempo. Sus dedos bajaron arrastrándose por mi torso, despacio, moviendo poco a poco la ropa interior sobre mis caderas. Le escuché murmurar palabras de adoración contra mi piel acalorada. En ese punto, mi interior estaba lleno de nudos, estaba segura de que nunca podría relajarme. Mi corazón golpeaba desesperadamente y mi respiración era corta e irregular.

Sus labios estaban alrededor de mi ombligo. Temblaba de placer y quería más de él. Nunca en mi vida había experimentado ese nivel de placer. Estaba en un borde de desesperación que era ajeno a mí. Justo cuando pensaba que no podría soportarlo más, que podría explotar, nuestros cuerpos se fusionaron, piel sobre piel, calor, presión completa.

A partir de ese momento nada estuvo claro, todo era borroso a medida que nos movíamos juntos; balancearse, embestir, balancearse seguimos embistiendo y embistiendo bajando por una espiral hasta que no pude contener el calor de mi centro. Ola tras ola de liberación que traspasaba todo mi cuerpo hasta que no pude hacer otra cosa que derrumbarme en sus fuertes brazos.

Puse una mano sobre su pecho liso, intentando en vano recuperar el aliento; mi respiración había sido robada por este hombre magnífico, inteligente y atractivo – que, solo entonces me di cuenta de que verdaderamente lo amaba, con todo mi corazón.

Estuvimos descansando en silencio durante unos minutos, absortos en el momento."Bella."Le miré, sus ojos estaban llenos de muchas emociones, no podía verlas todas: amor, dudas, preocupación y, posiblemente, vergüenza."Quiero que sepas que ha pasado mucho tiempo desde que he hecho el amor con alguien; que yo no me tomo nada de esto a la ligera."

Lo miré con la duda en mis ojos. Exhaló un hondo suspiro."Tenía una novia en el instituto, quedé con ella durante varios años, incluso hablamos de matrimonio. Tras el accidente tratamos de seguir juntos, pero yo estaba hecho un lio, finalmente me dejó, comprensiblemente."

"¿Fue la última vez que estuviste con alguien?"Pregunté con escepticismo ¿Cómo era posible que este asombroso hombre hubiese estado solo todos estos años? Sentí una ola de tristeza y pena recorrerme. Asintió confirmándolo y quedamos en un silencio lleno de pensamientos."Lo intenté, pero no fui capaz de permanecer con nadie. Como te dije, no me tomo lo que hemos hecho a la ligera."

Tras lo que parecieron horas, pero muy bien podrían haber sido minutos, mis pensamientos se despejaron."Nuca he hecho esto con nadie a quien no haya amado."Dije para mí, sin comprender que lo estaba diciendo en voz alta.

Hizo un movimiento brusco junto a mí. Echo su cabeza hacia atrás para poder mirarme a los ojos."¿Y me amas?"la curiosidad, el asombro y la incredulidad llenaron su voz.

Vacilé. Nunca le había dicho esas palabras a nadie que no fuesen mis padres. Pero mi cerebro borroso sacó lo mejor de mí, y llegué a la conclusión de que quería que él lo supiese, necesitaba saberlo."Sí, te amo."

"Yo también te amo, Bella."Sus palabras fluyeron como miel en sus labios, sin dudar, causando un calor y una seguridad que nunca había experimentado. Enterré la cara en su pecho cuando sentí subir el calor a mi rostro. Entonces su mano acarició mi pelo y volvió a mi barbilla.

"¿Por qué te ruborizas?"Preguntó con voz suave, aterciopelada.

¿Por qué me sonrojaba? Porque había tenido un sexo asombroso con este magnífico hombre y dije que le amaba – algo que no había dicho a ningún hombre – sí por eso.

"Nunca le había dicho antes a nadie… sabía cómo me sentía, no me atrevía a soñar que tu sentías lo mismo."Mi voz era baja e insegura.

Edward miró profundamente mis ojos, como buscando algo."Bella, obviamente no te ves claramente. Eres una mujer asombrosa y soy yo quien debería no estar seguro de ser digo de tu amor."Tocó sus labios con los míos con cuidado, pero con más emoción de la que jamás creí posible en un beso casto. Palpé la verdad en sus palabras, porque quería creerlo con todo mi corazón y porque estaba demasiado cansada para dejar salir mi lado obstinado y discutir. Respiré en su pecho y me dejé caer en un estado completamente feliz.