*Personajes propiedad de las CLAMP
Los días siguientes fueron mejor, Eriol seguía sin ir a la escuela pero ya comía con ellos; aunque después se encerraba en su habitación y no volvían a saber de él. Los guardianes no sabían muy bien cómo interpretar este cambio de humor de su amo, pero la amatista les había prometido que estaría bien, sólo debía poner sus sentimientos en orden; después de todo estaba enfrentándose a un rompimiento, todos habían tenido que pasar por eso alguna vez y sin duda, conociéndolo, pronto volvería a ser el Eriol de siempre.
Dylan y Tomoyo habían estrechado sus lazos de amistad, ella iba a verlo jugar muy seguido y él iba a los ensayos del coro; este había cambiado el salón de música por el teatro para poder entrar en ambiente; sin embargo el pianista estrella brillaba por su ausencia.
"Hola Sakurita ¿cómo va todo por allá? Aquí ha empezado a nevar, estoy a unos días de cerrar mi primer semestre en este país y aunque no ha sido del todo fácil creo que me irá bien. El concurso de coro es el próximo fin de semana ¿recuerdas que en mi último correo te dije que probablemente Eriol no participaría?, pues me equivoqué, ayer se apareció ante la sorpresa de todos y después de escuchar un discurso por parte del profesor se sentó y tocó como nunca, dejándonos atónitos. También te conté que me dieron un solo ¿no es así? Pues logró tocar la canción a la perfección sin que la hubiéramos ensayado nunca, cuando le cuestioné sobre el asunto me dijo que me escuchó ensayándola, que no puede resistirse a mi voz y así fue como la aprendió, Eriol es muy amable ¿no crees? Como también te había mencionado al parecer rompió su relación con la señorita Mizuki, creí que las cosas se arreglarían pero al parecer es definitivo.
Entre otras cosas ayer fui de compras con Diane, mi nueva amiga, ojala algún día puedas conocerla, es DI-VI-NA, seguro se llevaran bien, aunque insiste en conocer mi casa y he tenido que mentirle, no quiero un mal entendido por estar viviendo con Eriol.
Nos vemos Sakurita, espero que la lesión de Mei Lin se cure pronto, un saludo a Li y apresúralo con la boda, quiero ser una tía joven. Bye-bye
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Tomoyo despertó sobresaltada ese domingo ¿no estaba soñando? Miro hacia el escritorio y vio aquella medalla colgando del listón azul, no, había ocurrido. El grupo de coro había ganado, todos habían cantado como nunca, incluso ella; Eriol se había lucido e incluso el profesor los había felicitado. Con eso cerraba su semestre y les decía temporalmente adiós a sus amigos de la escuela.
Se vistió rápidamente y bajó preparada para hacer el desayuno, pero se llevó una gran sorpresa al ver a Eriol terminando de arreglar la mesa.
-Buenas días Tomoyo.- le sonrió de forma alegre y siguió con lo suyo.
-Hola.- se sorprendió de verlo allí tan temprano- ¿estás bien?
-Si, gracias por escucharme, ya es momento de que siga con mi vida ¿no es así?
-Claro, pero no te sientas presionado, no tiene nada de malo estar triste.- le dedico una sonrisa dulce y se apresuró a ayudarlo con el desayuno, había escuchado los pasos de Nakuru.
Una vez terminado el desayuno la amatista se apresuró a recoger los platos y llevarlos a la cocina dispuesta a lavarlos, pero Eriol se levantó tras ella.
-¿Volverás a Japón para año nuevo?
-No, mi madre debe ir a América por unos problemas con la sede de allá y Sakura lo pasará en Hong Kong viendo fuegos artificiales, me quedaré si no te molesta.
-En absoluto. Nos encantará tenerte con nosotros, además será tu primera navidad aquí, en Japón es una fecha más para pasar con amigos pero en Inglaterra es una fecha que celebramos en grande.
-Sera un placer pasarla con ustedes.
-¡Si!- Nakuru se había colado en cocina y sin poder contener su emoción se había metido en la conversación- Tomoyo ¿me harás un vestido? Uno tan bonito como los de Sakurita ¿verdad?
-Ruby…
-Yo pagaré la tela, sólo quiero que ella ponga sus manos en ella.
-No tengo inconveniente, será un placer.- sonrió al ver a la guardián tan emocionada.
-¡Entonces vayamos de compras!-gritó la castaña tomándola de la mano y llevándosela a rastras hacia el centro comercial más cercano dejando a Eriol con una gotita resbalando por su nuca y a Spinel dando vueltas al pasar por su lado.
-Spinel, debo hablar contigo.- Eriol miró a su guardián de forma seria.
Tomoyo pasó esa tarde ayudándoles a decorar la casa para Navidad, al ser la invitada de honor le permitieron poner la estrella en la punta del árbol, ayudada, claro está, por la magia de Eriol; la amatista no pudo controlar su risa al sentir la magia levantándola del suelo.
Puso especial cuidado en arreglar los manteles y cortinas a lo largo de toda la casa, también sacó la vajilla roja con dorado y se divirtió con Nakuru cambiando la ropa de cama de todas las habitaciones.
-Nakuru ¿cómo celebran por lo general la Navidad?
-Déjame ver, hacemos una gran cena e intercambiamos regalos, ese día cocina Eriol y en años anteriores Mizuki estaba por aquí, este año será más divertido.
-¿Por qué?
-Cuando ella bebe demasiado se pone muy sombría.- dijo con cara de circunstancias- además no es secreto que no me simpatiza ni nosotros a ella.
-Pero Eriol tal vez la eche de menos.
-¿Por qué? Nos tiene a nosotros y estarás tú, no veo por qué debería.- le dijo seria y siguió cambiando sabanas ante la sonrisa de la japonesa, en algunas cosas Nakuru era muy inocente.
Esa noche Tomoyo arrastró los pies hasta su habitación, jamás había notado lo cansado que era mantener una mansión ordenada, cuando volviera a Tomoeda les regalaría algo a sus trabajadores. Habían terminado de adornar todo y mientras Eriol y Spinel se relajaban leyendo un buen libro ella había aprovechado para tomar las medidas de la mujer, quien no paraba de moverse ante la emoción e ideas que venían a su cabeza.
Una vez estuvo dentro buscó su pijama sin éxito, seguramente lo había llevado al cuarto de lavado entre las cobijas que había quitado, se puso una playera larga y se metió bajo las cobijas, estaba muy cansada hasta para sentir frío.
Quizás habían pasado tres o cuatro horas cuando sintió una opresión en su pecho, la cual, sumada a una respiración en su nuca la hizo abrir los ojos, girarse lentamente y despertar de golpe para quedarse paralizada; sobre ella estaba la sombra que tanto la había perseguido.
Mientras trataba de incorporarse presa del pánico desacomodó la capucha dejando ver unos ojos azules, como los de ella, pero carentes de cualquier signo de bondad, esto la atemorizó más que nunca impidiéndoles gritar.
Sin poder detenerlo una mano se cerró en su cuello y comenzó a ahorcarla. Por instinto llevó sus manos al brazo del ser y se retorció en busca de aire y presa de la desesperación. Tras varios giros logró caer de la cama desestabilizando el agarre del ser y permitiéndole huir. Salió corriendo tan rápido como podía, tropezando en la oscuridad llegó al cuarto de Eriol donde entró sin pensar y se trepó a su cama aferrándose a él presa del pánico aun sin normalizar su respiración, esperaba que de un momento a otro el ser apareciera.
Eriol había despertado en cuanto la sintió entrar, pero todo había ocurrido de forma tan precipitada que no actuó sino hasta ver a una Tomoyo aterrorizada aferrándose a su brazo como si hubiera visto al Diablo.
-¿Qué ocurre?-preguntó sorprendido de verla así y no sabiendo si reír o enfadarse, pero al notar el terror reflejado en los ojos de la amatista y los moretones que se empezaban a formar en su cuello se puso serio.
-La sombra… entró a mi cuarto.- susurró a punto de llorar, ya no era sólo que veía a ese ser, sino que había intentado lastimarla y ni siquiera Eriol lo había sentido.
-¿Ella hizo eso?- le dijo señalando las marcas en el cuello.
.Si, lo hizo.
La tomó de la mano precipitadamente y la sacó de la habitación. Tomoyo temblaba de miedo pero caminaba tras él, sintiendo su mano que le infundía un poco de valor. Como era de esperarse en el cuarto no había nada.
Eriol inspeccionó cada centímetro sin éxito, Nakuru y Spinel se levantaron y sin que nadie les dijera nada hicieron lo mismo con la casa, en busca de alguna pista.
-Vamos al jardín, arreglaré eso.- dijo señalando su cuello y saliendo del cuarto.
Tomoyo seguía temblando sin saber si de miedo o frío cuando la hizo posarse bajo uno de los árboles. Él había sacado su báculo y se preparaba para recitar algún hechizo.
Una luz apareció bajo sus pies y la rodeo, sintió algo muy suave en su cuello y bajar hasta su abdomen, donde le hizo un poco de costillas para desaparecer dejándole una sensación de hormigueo, el dolor se había ido.
-Gracias.- dijo ella caminando torpemente sobre el césped helado y con rastros de la última nevada.
-Lamento no haber sentido nada.
-¿Aun crees que es mi imaginación? Puedo asegurarte que lo vi, tenía…
-Te creo, no puedes haberte lastimado así tu sola, y dado que no encontramos rastro de él no era humano.- dijo al ver a Nakuru y Spinel salir con cara de desolación, dando a entender que no había nada.- Lamento no haberte escuchado antes, si logró entrar a mi casa sin que le sintiera es mucho más serio de lo que creí.
-Eriol, no encontramos nada pero logramos identificar un pequeño destello de magia en el pasillo, tuvo que pasar por allí para llegar a ella.- Nakuru se veía preocupada, el ser había pasado frente a sus narices y todos dormían como si nada.
-Spinel ¿recuerdas lo que te dije esta mañana?
-Si.- contestó el ser alado con su vocecita volando a la altura de la cara de su amo.
-Empieza desde ahora, no quiero que te separes de Tomoyo en ningún momento, mientras esto se resuelve serás su protector ¿puedo confiar en ti?
-La cuidaré con mi vida.- contestó el guardián.
-Eriol yo no…
-Sé que te gustaría más que fuera Ruby, pero ella llama más la atención, en cambio Spinel puede pasar desapercibido como solía hacerlo Kerberus.
-No tengo inconveniente con Spinel, sólo que no creo necesitar un guardián, lo de hoy quizás fue un error o…
-Estas fallando más de lo habitual querida Tomoyo, ese ser no me busca a mí sino a ti, lo que debo hacer ahora es averiguar por qué, hasta el momento tengo dos posibilidades, una es que va por ti en un intento de dañarme o chantajearme, el otro es que quiere algo de ti, y eso me preocupa más porque debo descubrir el qué.
La pelinegra no pudo refutar esas posibilidades, si se detenía a pensarlo era la única que podía verlo y siempre cuando estaba sola, había tenido la oportunidad de darle un mensaje si eso quería y sólo la había intentado matar.
-Eriol.- comenzó Nakuru- Creo que Tomoyo morirá de hipotermia.- dijo señalando a la chica que temblaba incontrolablemente al estar en pleno invierno únicamente con una camisa a las dos de la mañana en medio del jardín.
-Lo lamento.- Eriol se acercó a ella velozmente y sin pedir su autorización la alzó en brazos provocando un pequeño gritito de su parte- Que malo he sido al sacarte así al aire libre, no estaba pensando.- se disculpó mientras caminaba hacia la casa, siguiendo a los guardianes, quienes ya habían entrado.
-No es nada.- dijo la amatista un poco apenada, pues no estaba acostumbrada a ese tipo de cercanía con nadie.
Cuando estuvieron por fin afuera de la habitación Eriol por fin la bajó, se había negado a pesar de las protestas de la chica de bajarla en cuanto entraron.
-Tomoyo, Spinel estará contigo en todo momento, sé que no es fácil hablar con él pero sé que lo lograras, no es malo, sólo que heredó un poco del carácter de Yue.
-Descuida, creo que nuestra relación va mejorando.
-Otra cosa.- se acercó a su oído- aparte de unos lindos ojos tienes unas hermosas piernas.- dijo susurrando seguido por una sonrisa que la dejó perpleja, acto seguida el dio media vuelta y se perdió en el corredor dejando a una sonrojada Tomoyo sintiendo sus piernas de mantequilla.
-¿Vas a entrar o te quedaras en el pasillo comiéndote con la mirada a mi amo?- Spinel la miraba molesto flotando junto a ella y dedicándole una mirada perspicaz.
-No… no es eso.- se defendió tratando de nivelar su ritmo cardiaco.
-¿Entonces qué es?-preguntó el guardián divertido.
Trato de calcular sus medidas.- dijo entrando y cerrando la puerta.- Quiero regalarle un abrigo en Navidad- aseveró sin dejar dudas en el aire.
-Eres una niña extraña, me agradas, por eso no dejaré que te maten.
-Me alegra escucharte decir eso.- dijo sonriendo dulcemente mientras acomodaba sus cobijas.
-¿Dónde dormiré yo?- escaneo la habitación.
-Bueno, Kero dormía en un cajón pero no creo que te agrade esa idea, además de que mi ropa apenas y cabe en estos cajones ¿te parece dormir conmigo? Cuando Sakura se quedaba en mi casa Kero dormía con nosotras.
-¿¡Qué!? Yo nunca he dormido con niñas.- dijo el ser con un gran sonrojo ante la idea.
-Siempre hay una primera vez en todo.- lo tomo de la patita y de un movimiento lo abrazó y se metió bajo cobijas.
-¡No soy un peluche!-gritó soltándose del agarre y buscando su propio espacio bajo cobijas.
-Lo sé, eres más lindo que uno.- contestó somnolienta dejándose llevar por Morfeo.
Los días que siguieron fueron los más ocupados en la vida de Tomoyo pues aparte del vestido que le confeccionaría a la castaña quedaba el de ella misma, el abrigo de Eriol y uno para Spinel, le encantaba la idea de poder pasar tiempo a solas con su máquina de coser y sus bocetos, como cuando era niña; era su tiempo, su espacio.
Diane y Dylan habían ido al pueblo de sus padres a pasar esas fechas por lo que podía darse el lujo de no salir de su habitación y aunque los extrañaba necesitaba poner algunas cosas en orden, como pensar que hizo para provocar la ira de una sombra asesina.
Un día antes de navidad Eriol le pidió compañía para comprar los regalos y aunque ella se sentía un poco apenada después de su comentario la otra noche se dejó de tonterías y accedió, seguramente era alguna clase de broma de las que hacía Clow antaño.
Después de algunas vueltas por el centro comercial ambos tenían los regalos que necesitaban, Tomoyo había comprado algunas cosas para añadir a sus prendas y que no sospecharan además de un bonito osito para Sakura, una chamarra para Li, una caja musical para su madre, unos chocolates para el señor Fujitaka, un libro para Yukito, una caja de te para Touya, una pulsera para Diane y una toalla para Dylan. Eriol le había pedido ayuda para escoger un par de zapatos para Nakuru que pudieran combinar con su vestido y después de un ajetreado día ambos veían con un café en mano cómo se encendía la iluminación navideña del lugar.
-Es divertido pasear contigo.
-Gracias, lo mismo digo.
-No lo entiendes, por lo general no busco relacionarme con la gente sin poderes, es un poco difícil y aburrido, a excepción de Yamazaki que es un misterio por completo.
-Aceptaré eso como un cumplido.- lo miró de forma dulce mientras bebía.
Tomoyo comenzó a reír contagiando al inglés de su buen humor, nunca habían salido en plan de amigos a otro lado que no fuera la escuela, quizás sí podrían llevarse bien. Mientras ella miraba a su alrededor sin perder detalle de ningún decorado lo vio, su padre caminaba con algunos paquetes con la mirada perdida y se acercaba a ellos. Su primer impulso fue ponerse de pie mientras tiraba el envase vacío y buscar la vía de huida más rápida.
-¿Ocurre algo?
-Papá…
Por un momento el hombre miró en esa dirección y sus miradas se cruzaron, la morena dio media vuelta y comenzó a correr perdiéndose entre la gente, sin saber muy bien a donde dirigirse o que pensar se adentró en los corredores con Eriol pisándole los talones. Cuando se sintió segura se sentó en una de las bancas del tercer piso cerca del área para niños, en esta ocasión no lloraba sólo respiraba con agitación; Eriol llegó a su lado con las bolsas que ella había olvidado.
-Creo que te reconoció.
-¿Lo crees?
-Te miró de forma insistente, pero tú corriste.
-¿Y qué le iba a decir? Ni siquiera sé muy bien cómo me siento. Él es mi padre, pero también es un desconocido, tiene una vida aquí y sería raro tratar de involucrarme en ella como si estos años no hubieran pasado.
-Eres una chica muy buena.- le dijo sentándose a su lado - pero a veces es necesario ser un poco egoístas, tienes derecho a saber qué es lo que piensa de ti.
-¿Y si es algo feo?
-Por lo menos lo sabrás, además puede ser algo bueno, no hay por qué ser tan pesimistas ¿quieres que te ayude?
-¿Cómo?
-Averiguando donde vive y a que se dedica, así te será más fácil acercarte cuando estés lista, además suena divertido.
-Sería de ayuda.- sonrió agradecida- ¿podemos irnos? No me siento del todo bien.
Ambos se levantaron dispuestos a irse cuando una señorita vestida de Santa Clause se les atravesó.
-¿A dónde va nuestra pareja estrella?
-¿Pareja?-preguntó la chica.
-¿Estrella?-inquirió el inglés.
-Así es, por si no lo han notado están debajo del mistletoe.
Tomoyo la miró sin comprender mientras Eriol elevaba la mirada sorprendido para formar una gran sonrisa.
-Muérdago.- comentó entre una risa mal disimulada señalando la ramita que colgaba sobre ellos entre las guías que decoraban el techo.
Tomoyo miró incrédula hacia arriba y luego miró a Eriol y a la chica que se reía ya con la cámara preparada, pues al parecer era algún evento organizado por el centro comercial.
-Esa es la cosa donde la gente se besa ¿no? Pero se equivoca señorita, nosotros no…
-Si aún no lo son lo serán…
-Pero yo…
-Según la tradición una chica no puede rechazar un beso o… te convertirás en rana.- dijo con un brillo extraño en la mirada- de allí proviene esa leyenda de la princesa y el sapo, en realidad era una princesa que al negarse a besar a su príncipe atrajo una maldición sobre ellos, y el único en poder ser salvado fue el príncipe que encontró a otra princesa.
-¿Sera eso verdad?- le dijo poniendo cara de incredulidad y riendo; conocía muy bien ese tipo de mentiras como para caer tan fácil.
-Señorita, si usted no permite que la besen se casará en el transcurso del año.
-Mi madre seguro se muere si eso pasa.
-Hablando en serio es de mala suerte no hacer caso del muérdago- comentó Eriol dejando de reir- es ir en contra de las vibraciones, los antepasados hacían este tipo de rituales para alejarse de lo que ellos denominaban "mala suerte" porque no podían verlo, en realidad con esto mantienes alejada energía dañina.
-¿En serio?
-Todo tiene una razón de ser, hasta las supersticiones.
-¡Pueden besarse de una buena vez!- gritó la mujer comenzando a desesperarse.
-De acuerdo.- Eriol se encogió de hombros como si lo siguiente no significara nada, por su parte Tomoyo lo miró incrédula ¿de verdad la iba a besar? ¿Ese sería su primer beso?
El chico se acercó lentamente a ella aun sonriendo, por su parte Tomoyo sólo atinó a cerrar los ojos con fuerza, no estaba muy segura de querer así su primer beso, no es que no hubiera soñado con él besándola, sólo que ahora… ya no era una prioridad y el hecho de que para él no significara nada no la alegraba en absoluto, no quería que ese momento sólo fuera especial para ella.
Eriol se detuvo antes de llegar a sus labios y posó los suyos en la frente de esa chica con piel de porcelana, si bien podía jugar bromas y decir mentiras sería incapaz de robarle un beso a una dama, y menos a ella, una de esas pocas personas a las cuales podía llamar amiga.
-Listo, allí tienes el beso.- le dijo a la mujer que los miraba boquiabierta con una mezcla de sorpresa e ira- si nos disculpas debemos irnos.- tomó a la amatista de la muñeca y comenzó a andar.
Ella caminó sin poner objeciones, incluso olvido el asunto con su padre ¿Eriol había hecho eso? Una mezcla de sentimientos se arremolinaban en su interior, sorpresa, nervios, tristeza, nostalgia, pero como siempre nunca los mostró. Se limitó a caminar en silencio.
-Lamento si pasaste un mal momento.- le dijo el joven cuando estaban a punto de llegar.- pero a veces las supersticiones son ciertas y los rituales deben llevarse a cabo, aunque sólo sea a medias.
-Lo comprendo, no hay problema.- dijo mostrando una sonrisa que sólo tapaba sus verdaderos sentimientos, aquella que usaba con todo mundo y que creyó no tener que usar más, se había equivocado.
En cuanto llegó a casa subió derecho a su habitación y arrojándose sobre la cama analizó lo ocurrido, ese hecho que bien podía parecer aislado le había terminado de confirmar una sospecha:
"Ni Eriol puede ver a través de mi máscara, le he vencido"
¿Era eso algo para estar orgullosa? En lo absoluto, ella seguía siendo un misterio para todos, incluso para sí misma. Eso ya lo sabía. ¿Cuándo fue la última vez que alguien pudo notar su tristeza sin que ella lo externara? ¿Había sido su padre?
"Después de todo siempre se resume a él"
La víspera de Navidad llegó tan pronto que Tomoyo debió sacrificar horas de sueño para tener todo listo, eso sin contar que debía encargarse de los postres. La cena fue un éxito, ella reía como hacía mucho no lo hacía, Spinel y Nakuru peleaban por el último trozo pues la pantera había comido por error un trozo de pastel; como consecuencia el momento estaba muy animado.
Sin embargo, pese a todos los regalos y las risas la mirada de zafiro del inglés se posaba en las estrellas, sin excusarse se levantó de la mesa y caminó hacia su estudio con la amatista siguiéndolo con la mirada, sabía el por qué de su comportamiento.
Sin estar muy segura de sí su presencia sería buena o mala se adelantó tras él, topándose con la puerta cerrada y una indecisión en su corazón ¿hasta dónde podían sus palabras sanar ese corazón? Cuando había tomado una decisión, justo en el momento en que entraría el timbre la tomó por sorpresa ¿alguien tocaba? Desde que había llegado a esa casa nadie los había visitado nunca. Nakuru corrió hacia la puerta mientras Tomoyo giraba un poco la cabeza para ver por el corredor, sin que la puerta estuviera aún abierta Eriol salió acomodándose las gafas y como si ella no existiera pasó a su lado para encontrarse con una figura alta y pelirroja, la visitante era Kaho.
-No tengo con quien más pasar esta fecha, ustedes son mi única familia.- dijo mientras miraba divertida a Spinel comiendo más dulces, a Nakuru con cara de poco amigos y la decoración a su alrededor.
-Eres bienvenida en nuestra mesa.- Eriol le extendió una mano para guiarla al comedor mientras Tomoyo miraba todo como si no estuviera allí, un simple espectador quien confundida en sus propios pensamientos no supo reaccionar.
El sol de un nuevo comienzo dañó los ojos de la amatista, quien con una mano buscaba el despertador mientras con la otra se cubría el rostro. Las vacaciones habían terminado y era momento de seguir con su vida. Se levantó con pesadez y se dispuso a buscar su uniforme.
El año nuevo había sido divertido, incluso Eriol se veía más contento, su aparente reconciliación con la profesora lo había puesto de mejor humor, haciendo lo contrario con la guardiana. Tomoyo no sabía que pensar de este acontecimiento.
-¿Hoy vuelves a la escuela?-preguntó el ser alado que ahora reposaba en su cama.
-Así es ¿vendrás conmigo?
-Es una orden del amo Eriol, no la desobedeceré.
-Solo recuerda mantener quieto, mis compañeros no saben de tu existencia.
Cuando llegó a la escuela, aún absorta en sus pensamientos Dylan le salió al paso.
-¿Lindas vacaciones?
-Así es.- le sonrió- ¿y las tuyas?
-Nada mal, aunque te extrañé.
-Yo también.
-Eh Tomoyo… podríamos salir el fin de semana, tengo algo que decirte.- se acarició de forma compulsiva el cabello, gesto que le causó un poco de ternura a la japonesa.
-Por supuesto, ahora debo apresurarme a encontrar mi salón, nos vemos después.
Tomoyo caminó por el pasillo mientras una voz salía de su mochila.
-¿Para qué te quiere ese chico?- preguntó Spinel bajito.
-Para hablar.- contestó sin poder ocultar una sonrisa, sabía lo que el chico sentía por ella, desde hace bastante si debía admitir, pero no estaba segura que sentía ella por él. Había días en que pensaba que le quería tanto o más de lo que llegó a a querer a Eriol, otros en los que creía que lo usaba, y unos más, como ahora, en los cuales no sabía ni que quería.
-Voy a estar presente.- dijo un malhumorado Spinel.
-Como te lo ordenó Eriol, lo sé.
Apenas había entrado al salón cuando sus ojos se abrieron de par en par y estuvo a punto de soltar la bolsa donde el guardián reposaba. Ante sus ojos estaba Meredith, esa chica que le inspiraba cierto temor desde su primer día allí, besando a Eriol contra la pared, y él inmóvil, dejándose hacer.
Cuando la chica se percató de estar siendo observada se separó mostrando una sonrisa triunfal.
-Meredith ¿ya puedo hablar?- Eriol la miraba indiferente.
-Claro.- contestó sonriendo con la mirada y haciendo a un lado uno de sus mechones de cabello.
-No creí que harías esto cuando me pediste hablar. La respuesta a tus sentimientos es un no, lo siento, ni con esto puedo sentir algo por ti.- contestó el chico acomodándose las gafas- Te tengo un cariño especial por conocerte desde que éramos niños, pero nunca llegará a ser como tu quisieras.
-Pero… pero si me dieras la oportunidad… sé que rompiste con esa chica mayor, ahora yo…
-No, por favor no te humilles más.
La chica lo miró con ira y lo abofeteo para después salir llorando empujando a Tomoyo de paso.
La chica miraba a un lado y a otro sin saber que hacer ¿apoyar a Eriol? ¿A Meredith? Aunque no le caía del todo bien sabía lo que esa chica estaba sintiendo, el ser rechazada, el querer a una persona desde hace mucho y no obtener por lo menos una oportunidad. Ahora la admiraba, como a tantas otras chicas, se habían atrevido a lo que ella siempre soñó hacer y jamás había intentado.
-¿Quiere que me la coma amo?- Spinel se asomó de la bolsa donde viajaba para ver a su amo después del incidente.
-No te preocupes Spinel, creo que me lo merecía. Estoy tan cansado de esto.
-¿De rechazar chicas? No creo que ellas tengan la culpa de enamorarse de ti, es algo que tal vez no se pueda evitar.
-No me gusta rechazar niñas Tomoyo- la miró de forma profunda ¿estaba enojado?- Es algo que detesto enormemente; sin embargo, tampoco puedo darles falsas esperanzas.
-¿Y por qué no una oportunidad?
-¿Acaso crees que las lastimo por gusto? También me duele el que crean amarme… ellas son las que deberían disculparse conmigo por hacerme sentir tan mal.
-¿En qué sentido?
-No lo comprendes ¿verdad? Ellas amarme… si ni siquiera me conocen, están enamoradas de quien creen es Eriol, un chico serio y educado sin saber lo que soy de verdad, la reencarnación de Clow, un chico con recuerdos de otra vida tan poderoso como para crear guardianes, con un humor por encima de su comprensión.
-Si les permitieras conocerte también te amarían, tu eres el que pones trabas para que no te conozcan.- dijo con una mirada retadora, por fin decía lo que en verdad sentía.
-No puedes entenderlo Tomoyo, la magia debe permanecer oculta, tu la aceptaste muy bien porque Sakura es tu mejor amiga, debías apoyarla, estar con ella, no toda la gente piensa como tú.
-No lo sabrás si no lo intentas.
-No estoy interesado en las niñas Tomoyo, me gustan las mujeres mayores.
-Podrías haber dicho eso antes de culpar a las chicas de no conocerte, si no tienen esperanzas no hables como si fuera su culpa.- Tomoyo dio media vuelta y sin decir más salio de la habitación.
¿Cómo había dicho eso? No era la clase de personas que sigue una conversación, pero se sentía obligada a decirlo, no por ellas, si no por una razón egoísta, al parecer ella tampoco tenía una oportunidad ¿cómo decía aquel dicho? "No pelees si no hay oportunidad de ganar" pues ahora lo sabía, sin haber expuesto sus sentimientos tenía su respuesta.
Cuando volvió a casa se sorprendió de ver a Nakuru caminando en círculos en elr recibidor y con una nota en la mano más arrugada de lo que creía posible.
-Estoy en casa.- anunció para sacar a la castaña de su trance.
-Bienvenida Tomoyo ¿no te encontraste con esa mujer al salir?
-¿Cuál mujer?- preguntó por inercia, aunque en el fondo sabía la respuesta.
-Mizuki ¿quién más? Esa…señorita vino a recoger unas cosas y a hablar con Eriol, le dije que no estaba y sólo suspiró, como si fuera su obligación estar aquí esperándola. Dijo que vendría más tarde y le dejo una nota.
-¿No se habían reconciliado?
-Estaban en trámites, pero por su actitud las cosas volverán a explotar.
-Pues yo reñí hoy con Eriol.
-Creí que se llevaban bien Tomoyo.- le dijo sorprendida.
-Y lo hacemos, o eso creo, pero… simplemente no podemos pensar igual sobre todo.
-El amo es un ser complejo.- había salido de la bolsa- Por eso es que Ruby y yo tenemos personalidades distintas, para poder comprenderlo del todo.
-Pues mi parte dice que no confié en Mizuki- dijo enfurruñándose de nuevo.
-Puedo preguntar ¿por qué no te simpatiza?
-Porque hizo sufrir a Touya.- dijo con tristeza llamando la atención del guardian y la amatista- Sé que es algo tonto, pero él en verdad la amó y ella desapareció sin más, empezó a salir con Eriol, lo botó como si fuera una cosa.
-Pero Touya ahora tiene al joven Yukito.
-¡Y eso es lo que más me molesta!- gritó enfadada- Pero aun así… siempre he creído que si encuentra a alguien mejor dejará a Eriol, si él no es suficiente… no sé, simplemente tengo un mal presentimiento, como si su amor no fuera real.
-¿En verdad amaste a Touya no?
-Todos creen que mi interés sólo era su poder, y sí, así fue en un principio pero de verdad me enamoré, él tiene algo… algo…
-Que hace que lo ames ¿no? Sé a lo que te refieres.-la guardiana la miró perpleja ¿era una confesión?- Así es, Touya fue mi primer amor, cuando era muy niña estuve prendada de él, con el tiempo me di cuenta que no tenía futuro, porque yo era una simple niña…
-¡No puedes darte por vencida sólo por eso! Debiste esperar o decirle, no puedes simplemente darte por vencida y ya ¿Qué no ves lo bonita que eres?
-Gracias, pero así es como soy, prefiero quedarme en mi zona de confort.
-¡Pues no más! Ya no más, no me gusta esa clase de personas, desde ahora debes luchar por lo que quieres ¡eres una chica maravillosa! Y siempre ha sido así sin importar la edad, y si alguien no te quiere debes insistir, no darte por vencida nunca ¿entendiste?- la guardiana brillaba debido a su energía, Tomoyo le simpatizaba tanto.
-No creo poder hacerlo… yo…yo…
-Tal vez ambos debamos intentarlo.- Eriol había entrado sin que nadie lo notara- Tu con Dylan y yo con Kaho ¿no crees?
Tomoyo sonrió nostálgica ¿Dylan? Si, quizás…
-Mizuki vino a buscarte.- comentó Nakuru ofendida por la interrupción- quería hablar contigo.
-Lo sé, me mandó un mensaje al celular, quedamos para el sábado…
Tomoyo subió a su habitación sin mediar palabra con nadie ¿por qué había dicho lo de Touya? Nadie sabía eso, ni siquiera Sakura.
Hola! se que quieren matarme por la tardanza... pero es un capi largo XD ni siquiera las dejo en suspenso aunque lo pensé XD. A partir de ahora tardaré un poco más con los capis... no mucho XD... porque he vuelto al servicio social... ¬¬ pueden matar a mi jefa XD Aun así seguiré dando lo mejor y tratando de actualizar rapido. Las quiero!
