¡No me maten! Sé que me tardé mucho en actualizar, pero la universidad... me exije tanto tiempo.
En compensación les traigo un capítulo bastante larguito, con un nuevo secreto que se une a la colección de cosas por revelar. Pues no los molesto más con mi habladuría.
Disclaimer: Naruto no me pertence, sino al gran Masashi Kishimoto (al quien agradezco los últimos capítulos del manga, ya extrañaba a Naruto)
Enjoy!
Capítulo 8: Confía en mi
- Mi padre me matará.
Kiba rió ante el comentario de la chica, aunque a ella no parecía causarle gracia. Estaba realmente preocupada.
- Relájate. Dile que estuviste practicando extra y se te hizo tarde.
Hinata lo miró, estaban a dos cuadras de su casa. Era tarde, y no había mucha gente por la zona. Su amigo Kiba estaba apoyado contra la pared de una casa con los brazos cruzados. No pudo evitar pensar que se veía atractivo, endemoniadamente atractivo.
Una melodía atrajo la mirada de ambos al pantalón del chico. Este sacó su celular y miró quien era. Al ver el nombre del remitente su rostro se descompuso. Ante esto Hinata supo enseguida de quien se trataba. Y sonriendo timidamente jaló de la manga de la remera de su amigo.
- Dile hola de mi parte.
- No, sería "problemático" si sabe que estoy contigo a estas horas.
Mientras atendía y se escuchaba la voz de Tsume casi como si estuviese allí mismo gritando, Hinata se quedó observando a su amigo quien sostenía el celular a una distancia prudente de sus oídos. Ellos dos solos a estas horas de la noche. Sí, cualquiera lo malinterpretaría, pero su padre no le haría comentarios burlescos, oh no, él no era de ese tipo de padre, aunque sinceramente tampoco sabía a ciencia cierta como reaccionaría. Jamás se había presentado con un chico en su casa, ni había tenido novio o algo parecido. Lo cual era algo vergonzoso pero no raro. Muchas bailarinas posponían su vida amorosa a un segundo plano. La danza era lo primero.
Kiba gesticulaba molesto y de vez en cuando acercaba el celular, gritaba alguna que otra frase e inmediatamente lo alejaba todo lo que su brazo pudiese. Hinata ahogó su risa con las manos ante esto. Su amigo era todo un payaso. Pero por más amigo que este fuese, ella no se arriesgaría a un ataque de protección paternal.
Aguardó a que él terminara de hablar y colgara, y entonces se despidiría. Mejor ir sola y verse de nuevo, que acompañada y por última vez.
Kiba cerró con un gruñido el teléfono, esa mujer todavía le recordaba el episodio de la mañana, aunque era de esperar, estaba loca. Miró a Hinata, parecía querer decirle algo. Ella no se parecía en nada a su madre. Tan pacífica y adorable comparada con la mostruocidad de esa mujer que se hacía llamar mamá.
- Kiba-kun, creó que me iré por mi cuenta.
- Ni hablar.
- Pero...
- Pero nada. Es tarde, no te dejaré sola.
La tomó de la mano y empezó a avanzar. A los pocas pasos, trás no ver signos de resistencia, le soltó la mano. Para distraerse miró la zona que los circundaba. Pocos autos pasaron por donde estaban. Era una zona residencial y a estas horas el movimiento era mínimo.
Hinata miraba las baldosas del suelo intimidada. Kiba la miraba a ella. Las cuadras que distaban de la residencia se reducían agónicamente. El silencio incomodaba de sobremanera al chico, no estaba acostumbrado a este, ni siquiera cuando estaba solo. Para algo tenía un perro que le hiciese companía. ¿No?
En cambio ella no se sentía intimidada por la falta de diálogo, a decir verdad le gustaba. No podía recordar momentos en que su amigo no hablara como un perico, a menos que algún profesor haya impuesto silencio, esta podría ser la primera vez que Kiba tenía la opción de permanecer callado con ella y optaba por esto. Y así era.
Aunque este no podía más, iba a comentarle algo sobre el ensayo de ese día cuando el bolso de Hinata comenzó a vibrar al compás de una conocida sinfonía de un ballet occidental. Esta buscó rápido su celular en el bolso, para encontrarse con un mensaje sin leer.
Kiba la miró curioso, mientras esta leía el mensaje.
No le bastó con Naruto, ahora tiene a Sasuke. I.
Miró confundida el mensaje, no le encontraba demasiado sentido. Además ni siquiera sabía quién lo había mandado.
- ¿Qué dice?
El aliento de Kiba sobre su nuca. No lo había sentido acercarse y allí estaba él, tan próximo a ella.
Kiba releyó el mensaje, sintiendo como Hinata se había tensado. Había invadido su "espacio personal" bruscamente, pero no se arrepentía ni pensaba retirarse.
A diferencia de su amiga, él si comprendió el significado del mensaje. Su sonrisa desapareció por un instante, pero afortunadamente Hinata no le podía ver la cara así que no lo notó.
Sólo conocía a una persona que firmara con la "I", y esta era Ino. ¿"No le bastó con Naruto"? Hasta donde él sabía, Sakura jugaba a seducirlo para conseguir lo que quería, aunque era sólo un juego. ¿Se referiría a ella? Si eso era cierto, estaba metiendose en terreno peligroso. Tranquilamente podría sacarle provecho a Naruto y Sasuke, sin embargo también esto podría hundirla, quedando fuera de la obra, y quizá del instituto.
Sólo bastaba una cosa para confirmar su teoría. Con discresión se apartó de su amiga y retiró el celular del bolsillo de su buso. Si provenía de quien creía, Hinata no sería la única en recibir el mensaje.
Allí en la pantalla iluminada resaltaba la alerta de un mensaje nuevo de Ino Y.
Apenas le dió una furtiva mirada e inmediantamente lo guardó. Tal como pensaba, Hinata no se había dado ni cuenta de su acción.
No le resultó raro que Hinata no supiese el número de Ino. Después de todo ella nunca le había dado su número a Ino y viseversa. Pero lo que ella no sabía es que, cómo suponía Kiba, seguramente lo habría tomado del celular de él aquella vez que se lo prestó porque no poseía crédito.
El papel principal...
Si todo era cierto entonces ella tenía un ciencuenta por ciento de probabilidad de obtener el papel. Sakura había apostado al todo y nada, atando con ello el destino de su amiga.
Estaba tan sumido en esa maraña de pensamientos que ni notó cuando llegaron a la entrada de la residencia Hyūga.
Hinata se volvió hacia Kiba, tan sólo tenía que saludarlo e ingresar rápido. Así nadie advertiría al chico.
Kiba la miró con una resplandeciente sonrisa en su rostro, que no podía ser más falsa. Sus pensamientos todavía estaban enfocados en el escabroso asunto de Sakura.
No notó como la chica de los cabellos azules se acercó lentamente para poder depositarle un casto beso en la mejilla. Sus labios rozaron la piel del chico. Se separó, sintiendo sus mejillas arder. Se sintió una total atrevida.
Kiba no pudo contener una sonrisa, es que se veía adorable. Sentía un amor-odio por estos momentos, por un lado lo llevaban al cielo dándole esperanzas, pero que él bien sabía que eran falsas.
Estaba por darle las buenas noches y retirarse cuando el portón se abrió. Allí frente a ellos, estaba Hiashi Hyūga atravésandolos con esos penetrantes ojos tan característicos en su familia.
Su hija abrió la boca, pero su cerebro todavía no había asimilado alguna respuesta lo suficiente válida. Tardó lo necesario para que Kiba se le adelantase.
- Siento la demora señor. Pero Hinata debe prácticar extra ahora que consiguió el papel.
¿Consiguió el papel? ¿Estaba loco? ¿Y si no lo conseguía? Hinata lo veía horrorizada. Su padre volteó a verla curioso, y es que él sabía perfectamente que recién mañana se darían los papeles. ¿Acaso Kiba no se acordaba de que él era el Director del instituto?
- Padre, no es nada asegurado todavía...
- Oh vamos, no lo dijieron exactamente pero es obvio.
Hiashi admiraba como el chico adulaba a su hija. Casi se veía a sí mismo treinta años más joven cortejándo a su mujer... la extrañaba demasiado, más en momentos como este. Su esposa había muerto pocos meses despues de dar a luz a Hinata y era un tema tabú en la residencia.
Kiba advirtió aquellos ojos demasiado fijos en él. Quizá sería mejor no abusar de su suerte y hacer una huida de último minuto.
- Mi madre me está esperando, con su permiso señor. Nos vemos mañana Hinata.
- Joven.
Hinata se limitó a sonreirle a Kiba mientras este salía corriendo en dirección a su casa. Su mejor amigo, aque incondicional del que solía pensar que conocía cada uno de sus secretos, desde las inocentes bromas que había echo hasta sus extrafalarias "charlas" con su perro Akamaru. Pero había algo que no sabía, que él le ocultaba. El secreto de su familia.
Contuvo un suspiro y enfrentó a su padre, quien la miraba apaciblemente. ¿Sonriendo?
- Será mejor que ingreses y vayas a cambiar tus ropas. La comida será servida en breve.
- Si, padre.
Nada, no dijo absolutamente nada. Jamás tendría el valor de confrontarlo, era su padre y lo respetaba lo sufiente.
Como una autómata había llegado a su dormitorio. Se acercó a su mesita de luz para fijarse la hora en el reloj despertador y algo llamó su atención. El portaretratos que tenía una foto de ella y Naruto. Era en realidad una foto grupal, de hecho todavía se distinguía algún que otro brazo ajeno, que ella había recortado y mandado a ampliar en medio de su locura adolescente.
Una mentira, eso era Naruto. Un castillo que había contruido en su mente y que había sido cruelmente derrumbado por la realidad. Y ahora que se detenía a pensar, no había hablado demasiado con Naruto. Era un buen coordinador, pero no podía decir que era una buena persona. Su relación se basaba en las fantasías que había generado, en las miradas a distancia. Ya no sabía que era verdad y que era obra de su febril imaginación.
Casi no lograba discernir la imagen de la fotografía que sostenía en sus manos, las lágrimas que amenazaban con salir se lo impedían. Dolía tanto la desilusión, pero tenía que ir a bañarse y guardar apariencias, después de todo mañana sería un nuevo día. Y quizá hubiese perdido un protector, pero había recocido al verdadero.
oOoOo
Caminó por los pasillos, pero antes de llegar a la cocina su rumbo se desvió. Unos metros más adelante se podía ver la entrada a un pequeño jardín.
Allí en medio de las hierbas a orilla de un estanque artificial estaba el altar en honor a su difunta esposa.
Pisó descalzó la humeda hierba y avanzó sintiendo la graciosa sensación del rocío en sus pies. Una vez frente a la escultura de una bella mujer se dejó caer sobre la hierba. Esa estatua era el único objeto inánimado que podría presumir del sumo respeto de Hiashi, ni siquiera con su ex-sensei él había mostrado semejante actitud de sumisión. Pero allí estaba...
- Pensé que querrías saber que Hinata lo hizo bien... Se convertirá en una gran bailarina, como tú siempre quisiste. -su murmullo fue muy débil, sólo quería que ella lo escuchara.
oOoOo
Relajado.
No se le ocurría mejor palabra para describir su estado. Allí estaba sumido en la completa oscuridad, escuchando sólo la respiración del can que yacía al lado de la cama y con la hermosa sonrisa de su amor platónico gravada en su mente.
Se sentía un estúpido, pero un estúpido feliz. Un sentimiento de euforia le embargaba, tal como el que siempre lo hacía despues de pasar un "tiempo de calidad" con ella, por más de que de una simple caminata se tratase.
Y lo peor de todo, o mejor quizá, es que Hinata casi ni había mirado al baka de Naruto. Se fueron sin saludarlo y ella ni se dió cuenta. ¿Lo habría olvidado? Era muy pronto todavía para sacar semejante conclusión, pero la fantasía era infinitamente mejor que atenerse a la lógica.
Su corazón se había acelerado, excitado por las expectativas. Quizá el momento de decirle como se sentía se estuviese acercando...
Los golpes en la puerta lo hicieron volver a la realidad, su hermana le preguntaba cómo le había ido en la prueba para los papeles. Su voz sonaba apagada por la resistente puerta y las masizas paredes, pero era lo suficiente audible para que la comprendiera.
No quiso responderle así que la ignoró para que lo creyese dormido. Los papeles era algo que lo tenían preocupado. No por sí mismo, sino por la dueña de la sonrisa más linda de Japón, y quizá del mundo*.
Miró el cielo negro a través de la ventana, tantas nubes sólo podrían indicar una tormenta próxima. Dirigió la vista a donde se suponía que estaba el techo de su cuarto pero sólo visualizaba un negro intenso que todo lo cubría. Un negro tan intenso que le recordó a Sasuke y esos ojos tan pentrantes y carentes de emoción alguna. Sus puños se aferraron a las sábanas y un ligero gruñido se escapó de sus labios. Akamaru irguió la cabeza alarmado por la repentina incomodidad de su amo.
Estaba furioso, por lo impotente que se sentía. Hinata podría perder aquello por lo que había trabajado tan duro, y todo por la patética calentura del Uchiha.
Y entonces lo supo, debía intervenir.
oOoOo
Cerró la puerta y tomó carrera para lanzarse en su mullida cama. Sintió su cuerpo rebotar entre los incontables almohadones, alcanzó uno y dejó que su grito se ahogara contra este.
Todavía no podía creer que el chisme del siglo estuviese en sus manos.
Sakura tendría que perdonarla, porque esta era una oportunidad de oro. A demás así se daría cuenta de lo mal que obraba al jugar con los sentimientos de otros. ¿Acaso no era lo que ella hacía divulgando secretos de otros? Bah, cómo si a alguien le importase. ¿No?
Revolvió su bolso hasta dar con su celular, el cual hacía como una hora que no dejaba de vibrar. Por supuesto nadie entendía el mensaje, pero la mensión de Sasuke Uchiha era suficiente para que la bombardearan con mensajes y llamadas.
Deslisó el dedo por la pantalla táctil leyendo superficialmente las preguntas desesperadas de la mayoría. Pobresillos. Ella no pensaba responderles, no cuando era mucho más gratificante relatarles el suceso en persona, dramatizándolo mucho más. Quizá hasta podría hacerlo un poco más picante con algún que otro detalle inventado. Ni siquiera trató de contener la risa, hubiese sido imposible.
Siguió releyendo los mensajes, agradeciendo la extensa memoria. Y ahi lo vió, un mensaje de un amigo suyo que no solía responder a los rumores que ella sembraba.
Tengo un trabajo para tí. A las 12 ya sabes donde. No te tardes.
Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras dejaba el celular en su cama para prepararse para "dormir".
Una vieja frazada, una pelota de volley y aquella peluca rubia de aquel olvidado carnabal eran los mejores amigos de Ino cuando quería escabullirse. Con mucho esmero puso los elementos bajo las frazadas, cuidando cada detalle. Tomó su cartera y antes de salir por la ventana le dió un último vistazo a su obra maestra.
Bajó el cristal colocando una rama en la abertura, así podría entrar luego. En lo que trataba a travesuras, Ino era una profesional.
Mientras recorría las pocas cuadras hasta donde ya sabía donde, sacó un espejo de su cartera y se arregló el cabello. Nunca se sabía con quien te podrías encontrar.
Se detuvo frente a la cafetería. Era pequeña y de ambiente moderno, pero a Ino le encantaban las costumbres occidentales. Era todo nuevo y extraño, pero nunca descepcionante.
Se sentó en una de las pocas mesas y esperó a que algún empleado se acercase. Impaciente miró su reloj, había llegado temprano.
¡Diablos!
Ahora tendría que esperar. Ino era una chica muy enérgica, y más con toda la euforia del día vivido. Tener que esperar era insufrible. Impaciente comenzó a hacer ruido al golpear con las uñas la mesa, variando el ritmo. Después de que el mesero tomara su orden, al no bastar lo que hacía antes para calmarse, empezó a mirar a la gente que se hallaba en el local. Paseando su vista entre la extravagante gente lo vió a él acercarse a su mesa.
- Me preocupaba tener que esperarte hasta la madrugada, pero llegaste temparano, ¿Debería sentirme halagado?
- Kiba no me provoques, ahora... ¿De qué viene el trabajo?
- Recibí tu mensaje, supongo que era sobre Sudáfrica.
En eso apareció el mesero con unos croissantes y un té. Le gustaba experimentar cosas nuevas, pero siempre había cabida para lo común. Miró a Kiba fijamente, había comprendido a la perfección lo que había querido decir con Sudáfrica, era el nombre código de Sakura. Solían dar nombre de países que coincidieran con la primera inicial a las personas para hablar de estas libremente en público.
- Un té verde, por favor. -ordenó el morocho sin siquiera quitar su vista de la chica que tenía en frente.
El mesero se retiró rumbo a la cocina.
- Retomando la charla, acerca de Sudáfrica...
- Ajam, un asuntillo un poco escabroso, pero... mañana te enterarás de todo. Ya sabes, tengo que crear el ambiente, que sientan intriga. Así disfruto más de sus sorpresas.
- Tan sólo dime, ¿Qué tan segura estás de eso?
- Cien por ciento, los vi con estos hermosos ojos. -Ino apuntó con sus dedos sus ojos dándole enfasis a lo que dijo.
- Pues entonces, necesito que me ayudes en algo.
- ¿¡Tú también! ¿Que diantres le ven? Genial, no sólo enamoró a Lee, Naruto y Sasuke. También a tí. ¿Quién sigue? ¿Sai, Shikamaru? Esa frentona...
- Calma Ino, no armes un escándalo. Y no, no me interesa Suecia.
- ¿Entonces?
- Quiero extorsionar al Jefe.
Ino no pudo más que erguirse completamente en la silla y abrir sus ojos a más no poder. Pero tan pronto como perdió la compostura la recuperó. Realmente la había agarrado desprevenida. Trás recuperar la compostura se planteó algo, que no dudó en darle a saber.
- ¿Y qué gano yo?
- Haz hecho de todo. Escaparte, poner clavos en la silla de la oficina de Naruto, salir con tres chicos al mismo tiempo, escribir obsenidades en los salones. Toda picardía la haz hecho, pero... nunca llegaste a este nivel. La sensación de poder, de tener en tus manos la integridad de dos personas. De poder destruirlos o salvarlos. ¿No te gusta la idea? Además de que quizá pasarías más tiempo con Suiza.
Claro, al extorcionar a Suiza, alias Sasuke, pasaría mucho tiempo con él. Lo cual era muy tentador pero quedaba un pequeño detalle que le impedía aceptar, los mensajes que había mandado.
En eso el mesero regresó con el té que Kiba había ordenado. Una vez que se retiró, Ino no tardó en contarle del "detallito".
- Pero no podré contar el chisme Kiba, y ya mandé un montón de mensajes. -se cruzó de brazos y retuvó el aire en su boca, inflando una de sus mejillas. Mostrando con el berrinche lo serio que se tomaba el asunto.
- Una broma, siempre las haces Ino. A nadie le extrañaría.
En eso Kiba le hizo una seña de que se callara. El mesero se acercó y depositó el té para trás desearles buen provecho retirarse. Lo que le dió carta blanca a Ino para seguir hablando.
- Entonces, ya sé porque me conviene hacerlo, ahora... ¿Que te mueve a tí?
- Hinata.
- Uy lo sabía.- Aquella tétrica sonrisa apareció en su rostro.
- Hey, no tan rápida. Es mi amiga, y trabajó muy duro para que esa sanguijuela consiga el papel por mover un poco las faldas.
- Pues, el papel es de Sudáfrica. -ante la mirada interrogante de Kiba agregó.- Lo oí a Suiza hablando con ella...
- Quiero todo los detalles.
- Que salvaje, déjame terminar de hablar. Pues los ví besándose y me fui. Pero entonces los escuché venir así que me metí en el cuarto de limpieza, que por cierto es un asco, había bichos, si hubieses estado ahi...
- Ino...
- Lo siento, ¿En qué me había quedado? ¡Ah sí! Entonces los escuché hablando, o más bien discutiendo. Suiza le dijo que no la quería cerca de él, que no toleraría más un comportamiento de... ese calante o algo así. Y entonces se le escapó, dijo algo como: "Si no fueses la protagonista te hubiese sacado a patadas de aquí".
- Entonces, ¿Ya está decidido?
- Así parece.
- No podemos esperar a mañana. Para cuando lleguemos ya estará en cartelera el afiche.
- ¿Qué sugieres genio?
- ¿Sabes dónde vive?
- Oh no, no iremos a su casa.
- Pues entonces dame alguna idea, maldita sea.
- No te alteres, que Ino lo solucionará todo.
Kiba observó extrañado como ella sacaba su celular. Trás tipear varias veces, al parecer estaría chateando, él bebía su té en busca de calma. Tan centrado estuvo en el tema de conversación que el brevaje estaba tibio.
- ¡Listo! Mira y aprende novato.
Ino marcó un número, se llevó el celular a la oreja y esperó mientrás se peinaba el pelo con la mano libre.
- Buenas noches. -dijo seductoramente, esto ya le olía raro a Kiba.- Soy Ino Yamanaka, ya sabe soy bailarina en su obra. Antes de que me cuelgue, me gustaría comentarle una cosa muy curiosa que vi hoy. ¿Sabrá quién es Sakura?... Se estaba besuqueando con alguien en el salón... me gustaría discutir el asunto en persona si está interesado. Sino podría hablarlo con Naruto... Sí, me imaginé.
Una genia, completamente. Si de juegos mentales se trataba Ino era la mejor indiscutiblemente. Aunque Kiba hubiese tenido su celular jamás habría logrado un encuentro con el Uchiha. Bastante era con averiguar donde vivía, pero ella había logrado que vaya a donde ellos. Ya le agradecería a la chica de alguna forma.
- Lo espero. -dijo Ino para luego cortar.
- ¿Lo? ¿Y qué hay de mi?
- Vete a otra mesa y observa. Si tengo problemas te hago alguna seña. No me mires así Kiba, confía en mí.
Kiba se limitó a asentir y se trasladó a una mesa del fondo, suficientemente escondida. Ino sonrió, la situación estaba resultando de lo más emocionante. Ahora sólo quedaba esperar a que ingresara.
oOoOo
La luz le daba de lleno en el rostro, hacía una hora que estaba despierta mirando la pared. Era totalmente concsiente de cada cosa que pasaba a su alrededor, cada pequeño ruido escuchado, era rápidamente analizado e identificado. Como los sonidos de vajilla que indicaba que los empleados domésticos estarían preparando el desayuno, o los leves gemidos provenientes del cuarto de al lado, que seguramente sería su hermana teniendo una pesadilla.
Se sentía tan ajena a lo que estaba por pasar. Este parecía ser otro día cualquiera, pero dentro de unos minutos sonaría su alarma indicándole que era hora de abandonar el lecho y prepararse para el resto del día. Pero más que nada, atenerse a que podría desperdiciar otra temporada como una secundaria.
Realmente añoraba ese protagónico, y las adulaciones de su amigo le hicieron sentir que era suyo. La descepción que sentiría sino lo conseguía iba a ser debastadora. Necesitaba ver el fruto de su arduo trabajo duro.
El deprimente rumbo que sus pensamientos estaban tomando fue interrumpido por el sonido de la irritante alarma.
Los nervios la embargaron y lo más veloz que pudo trató de vestirse. Entre tropezones, prendas que no querían cooperar y zapatillas que no se dignaban a aparecer Hinata logró quedar medianamente vestida. Con cepillo en mano y el gusto a pasta dental todavía en su boca se dirigió a la cocina.
No pudo evitar notar una nota sobre la mesa, la cual rezaba un poco caligráfico "Buena suerte". Una sonrisa asomó en su rostro al mismo tiempo que un cálido sentimiento se apoderaba de ella.
Sin duda esa carta, si se le podía llamar así a tan escueta frese en un papel, provenía de parte de su hermana. Si bien no denotaba esmero ni mucho menos, Hanabi no era de dar muestras de aprecio, al menos no tangibles.
Con la sorpresa que conllevó el mensajito, los nervios por la distribución de papeles desapereció por completo.
Había dado su mejor esfuerzo y si esto no había sido suficiente para lograr su objetivo, entonces la próxima se esforzaría el doble.
A paso ameno volvió a su dormitorio a buscar la mochila que casi se olvidaba.
Rió risueña imaginando el desorden que sería el Instituto dentro de unas horas. La ansiedad sería prácticamente palpable. ¡Y Naruto se volvería loco! Era típico que él estuviese calmado y confiado durante las pruebas de ellos. Pero a la hora de saber quién hacía qué caía en cuenta de lo serio de la situación, más cuando él junto a otros profesores sólo daban su opinión respecto a ellos, Sasuke tenía la última palabra.
Sintió un nudo en su estómago. ¿Le resultaba realmente divertido eso? Ya no sabía que creer cuando de Naruto se trataba. Toda la situación le confundía.
Mejor sería sacar a Naruto de su mente por un tiempo, lo sufiente para que pueda ver la situación en perpectiva.
Sobre el escritorio, prolijamente colocada, se hallaba su mochila. La tomó y salió rumbo a la salida de la residencia. El nombre residencia era ciertamente curioso, ya que no era una posada. Aunque sí albergaba a miembros de la familia Hyūga que decidieran pasar por la ciudad. Recordó el infame término rama secundaria, con el cuál su padre solía referirse a sus invitados los cuales no eran una grata compañía para él. Su madre era quien solía apoyar y promover esta conducta. ¿Para qué quería semejante mansión si tan sólo eran tres personas? Aunque trás su muerte la actitud de su padre hacia este comportamiento cambió radicalmente. Quizá en memoria a su madre.
Allí en la salida, su guardaespaldas Kō* la esperaba junto a la limusina. ¡Ya quería llegar al instituto!
oOoOo
- ¡Yosh! Somos los primeros en llegar. Gai-sensei estaría orgulloso.
El chico de mallas verdes derramó lágrimas de felicidad ante la horrorizada mirada de su mejor amiga. No es que ella no lo soportase, simplemente que le resultaba perturbador que un hombre fuese tan... demostrativo. Hacía meses que había comenzado a considerar cierta duda sobre la inclinación sexual de su amigo. Aunque quién sabe, quizá era una estrategia para atraer chicas. Como una de esas exóticas plantas carnívoras que atraen a las ilusas moscas hacia una trampa mortal. ¡Hasta podría estar tratando de atraparla a ella! No, señor. Su hombre NO usaría mallas verdes, se arrancaría los ojos antes.
- ¡Hey, Lee! ¿Qué crees que pensaría Gai-sensei si te viese llorando en vez de entrenando!
Sus palabras fueron un certero golpe en el orgullo del chico, antes de que ella tuviese tiempo de agregar algo más el ya había salido corriendo ahcia el interior del instituto, perdiendose entre los pasillos.
- A eso llamo yo poder de juventud.
Miró hacia los costados y al ver que nadie conocido se acercaba, salió trás su amigo.
- ¡Espera Lee!
Corrió hacia lo que vendría a ser el salón de conferencias, donde profesionales con experiencia daban conferencias sobre expresiones corporales o nuevos pasos, a demás de también hacerse allí las reuniones informativas. Como la que tendrían lugar dentro de unos minutos.
Al ingresar se encontró con que ella y Lee no eran los únicos presentes. Neji Hyūga se hallaba sentado en una de las tantas sillas, con sus brazos cruzados y sus ojos cerrados. Su expresión era de absoluta relajación. Lee estaba frente a él mirándolo fijo, demasiado cerca del rostro del chico para el gusto de Tenten.
Neji abrió lentamente su ojos.
- Apreciaría que retrocedieras.
Por si arrastrar las sílabas con rencor no bastase, su penetrante mirada se encargó de terminar de transmitir su mensaje. ¡Lo quería lejos de él!
Lee de un ágil salto retrocedió para luego apuntarlo con el dedo.
- ¡Te desafío Neji Hyūga! Competiremos en el bello arte de la danza para demostrar nuestro espíritu.
Neji alzó una ceja incrédulo ante las palabras de aquel extraño. Tenten quien miraba todo a unos metros, no sabía si tirarse al suelo y morir de la risa o tomar a Lee y esconderlo antes de que el primo de Hinata lo asesine. Optó por la opción C, seguir parada con la boca abierta.
- No temas demostrar tus aptitudes, la bella bestia verde del instituto tendrá compasión.
Eso fue el colmo. No sabía si había sido el hecho de que se hiciese llamar la bella bestia verde o que haya sugerido que tendría compasión por él lo que desató su furia. Le demostraría al chico que no tenía oportunidad contrar él. Estaba destinado a perder... destinado, que curiosa palabra que hacía años que había marcado su existencia.
Hacía unos años era lo único que lo obsecionaba, hasta que Naruto le demostró que el destino no te marcaba, sino que uno lo formaba en base a sus decisiones. Cesó con todo el asunto del fatalismo hasta que sucedió aquello. Entonces reconsideró el hecho de que estuviese predestinado a sufrir...
Ante estas decaídas que había tenido últimamente, trataba de tranquilizarse y recordar como Naruto lo había derrotado a pesar de tener todo en contra.
Así que debía tranquilisarse, declinar amablemente la amistosa propuesta y seguir con su camino. No perdería la calma por alguien que se hacía llamar la bestia verde, eso sería ridículo.
- No tengas miedo, deja a tu pasión arder.
El pulgar alzado a centímetros a su cara y la sonrisa sacada de un comercial de pasta dental, fueron demasiado. Se paró y ante la atónita mirada de Tenten y Lee se retiró.
Avanzó por los pasillos con esa mirada tan carente de sentimiento alguno. Pero si alguien pudiese leer su mente sabría que esa última frase le había calado hondo. No sabía si podía llegar a sentir pasión, es decir, era dedicado y perfeccionista, pero... ¿Era porque quería o porque fue lo que siempre hizo?
oOoOo
Poco a poco el salón de conferencias se fue llenando, el ambiente se llenó de ruido rápidamente. Los temas eran variados pero sólo uno había salido de la boca de cada uno de los presentes, el mensaje de Ino. Quien no había llegado todavía, lo cual no era raro. Siempre que tenía un chisme jugoso solía hacer esperar a la multitud lo más posible antes de revelar algo.
Naruto hablaba animadamente con Kakashi sobre la tarima que había frente a todas las hileras de bancos, sin percatarse de que era víctima de los cuchicheos de media audiencia presente.
Cerca de la puerta, se hallaba sentada Hinata. Estaba sola meditando sobre qué pasaría sino conseguía el papel. ¿Y si lo conseguía? ¿Quién sería el cazador? ¿Lograría cumplir las expectativas de sus profesores? ¿De du padre?... Eran demasiadas preguntas.
Sintió un ruido hueco al lado suyo, sorprendida volteó a ver que era. Se encontró con que Kiba se había dejado caer sobre el banco, estaba ojeroso pero parecía muy animado. Casi parecía que se hubiera tomado un par de litros de café de golpe trás una mala noche.
Aunque si bien Kiba había tomado dos cafés antes de llegar, no era esta la razón de su felicidad. Era el hecho de que no sabía exactamente que iba a pasar ahora. Ino lo había traicionado vílmente, trás unos minutos de charla con Sasuke había abandonado el local en compañía de él. Y por muy inocente la había esperado hasta bien entrada la madrugada. ¡Su madre casi lo mata cuando regreso!
Trató de intercambiar un par de palabras con su amiga, pero o por obra del café o de los nervios más el sueño, sus palabras salían lentamente de su boca, dificultándole a Hinata comprenderlo. Casi parecía que estaba bajo el efecto de estupefacientes.
En eso ingresó Sasuke, Kiba miró la puerta en espera de la triunfal entrada de la rubia.
Hinata miró extrañada como su amigo mantenía su vista fija en la puerta. Sasuke ya había ingresado con las hojas que decían los papeles. Empezaba a considerar que él estuviese enfermo o algo por el estilo.
Todos guadaron silencio y se apuraron para acomodarse en algún asiento libre.
Sasuke miró a todos desde la tarima, y luego a Naruto, quien se encontraba atrás suyo en compañía de Kurenai, Anko y Kakashi.
Respiró una última bocanada de aire y miró al frente con desición.
- Sin dar vueltas, los afiches con los papeles que se realizarán están en la cartelera del comedor. Antes de retirarse... -Sasuke se apresuró a decir aquellas palabras, ya que varios se comenzaban a parar.- una vez que sepan el papel que interpretarán retírense a sus casas, hoy no habrá prácticas.
Un murmullo se hizo sentir por todo el salón, casi parecía un enjambre de abejas. Jamás se descansaba el día en que se anunciaban los papeles. Era una blasfemia siquiera insinuarlo.
Naruto lo miró sin terminar de entender, pero ya lo haría. Había buscado la excusa perfecta.
- Esta tarde habrá una ceremonia de té en la que se darán a conocer a la prensa, sólo asistirán los intérpretes principales y sus suplentes, en compañía de quienes estaremos a cargo.
Sin decir nada más Sasuke se dió media vuelta dando por finalizada la conversación. Se dirigió hacia un sonriente Naruto y le entregó unas carpetas con un par de hojas cada una.
- El libreto para ustedes y la lista. -trás indicarle lo que le había entregado prosiguió su camino hacia la puerta, mezclándose entre los bailarines que apresurados se dirigían al comedor.
oOoOo
Kiba y Hinata caminaban tranquilos, se habían resagado de la multitud para no salir heridos ni arrastrados en medio del caos.
Al llegar al comedor vieron la misma escena de siempre, bailarines entusiasmados por algún importante papel que les tocó. Aunque siempre había algún que otro que salía corriendo debido al fracaso.
Hinata tragó saliva sonoramente, ella no iba a ser una de esos. Aceptaría lo que fuese, y sea cual sea su papel se esforzaría al máximo. Aunque le tocase entrar y salir casi al instante.
Kiba apoyó la mano en su hombro y le dirigió una sonrisa tratando de infundirle confianza, aunque ni él estuviese muy seguro del resultado.
Juntos avanzaron a donde un grupo de numerosos bailarines estaban reunidos, pensando que ellos tendrían la hoja. Cuál fue su sorpresa al notar que la hoja no era el espectáculo, sino Sakura Haruno a punto de pegarle a Sai.
Kiba intervino inmediatamente, a diferencia del resto que se había limitado a observar. Tomó a Sakura de los hombros y la obligó a retroceder. La chica estaba furiosa, en cuanto se vió inmovilizada empezó a soltarle una extensa lista de improperios a Sai, quien la miraba con esa sonrisa tan carente de sentimiento.
Rock Lee quien acababa de llegar decidio entrometerse también, lo cual Kiba agradeció ya que sabía que el había practicado un arte marcial hasta hace unos años.
Si bien ya no había riesgo de ningún golpe físico, sólo los insultos de Sakura resonando en el lugar, Lee tomó a Sai y lo sacó del lugar. Una vez fuera Kiba decidió que podía dejarla ir a la chica, quien en cuanto fue liberada salió corriendo de la cafetería.
Kiba suspiró, casi podía ver al saxofonista de la banda diciendo que tan "problemátito" había sido todo aquello.
- Kiba-kun. ¿estás bien?
El chico sonrió ante la preocupación de su amiga.
- Si Hinata, aunque creo que ellos no.
Se hubiese sentido mal bajo circunstancias normales, pero que Sakura estuviese tan alterada sólo podía significar una cosa. Tomó la mano de la chica y buscó con ansias esa lista. ¿Sería tan alocado que Ino Yamanaka la sostuviese sobre sus manos? Pues así era, le sonreía a Kiba casi retándolo a que la viera. Pues ya que no iba a tener la posibilidad de publicar en primera plana el escandalete de Sakura al menos disfrutaría de sus caras.
Kiba avanzó los pocos pasos que distaba de ella, soltando a Hinata. Le arrebató el pepel de las mano y lo miró una y otra vez incrédulo de lo que leía.
Hinata sintió unos brazos rodearla por atrás, inmediatamente estos la ferraron y la volteron. Frente a ella estaba una efusiva Tenten quien no dejaba de felicitarla y desearle suerte.
¿Podría ser?
Giró hábilmente sobre sus talones y fue hasta donde Kiba, le sacó la hoja de las manos despavilándolo. Al lado de la palabra zenko decía su nombre. ¡Hinata Hyūga!
Trás retener un grito de alegría comenzó a mirar el resto. ¿Sakura Haruno su suplente? Ahora entendía todo... Sai había sido elegido para realizar el papel del yako masculino, reemplazado por Shino Aburame. Con la mirada buscó a su amigo pero no lo encontró. Ya debía de haberse retirado.
Unas manos le arrebataron el papel sin darle tiempo a seguir mirando. Emocionada se volteó a ver a Kiba quien la admiraba resplandeciente.
- Así que... ¿Cómo se sienten, protagonistas? -interrunpió Ino.
Hinata miró asombrada a Kiba quien se encogió de hombros, sonrieéndole confianzudo. Esta no podía ser mejor noticia, no sólo era la protagonista sino que iba a tener que pasar el mayor tiempo ensayando con su mejor amigo. ¿Acaso podría ser más feliz?
oOoOo
Caminaba apurado por los pasillos camino a su oficina.
- ¡ Sasuke!
El aludido se volteó a ver a quien le había gritado, aunque no hacía falta, sabía perfectamente que era Naruto.
Efectivamente, el rubio avanzaba corriendo hacia él y no parecía muy contento. Volteó a ver alrededor, no había nadie. Deberían de estar en el comedor todavía.
En cuanto Naruto llegó a él abrió la boca para replicarle, pero sus palabras no llegaron a ser emitidas porque Sasuke lo agarró del brazo y lo arrastró hasta un salón vacío.
Una vez dentro Naruto se liberó del agarre bruscamente.
- ¿Qué pretendes con estos cambios de último momento? ¡Ayer habías..!
- ¡Puedes callarte baka! Y que yo sepa, el director de la obra soy yo.
- Pero Sakura trabajo muy duro, ella puede hacerlo mejor que Hinata.
Sasuke simplemente carecía de paciencia, era una persona de hábitos tranquilos y la chillona voz de Naruto lo desquiciaba.
- Pues para mí no se esforzó lo suficiente. Y aquí termina la conversación, además... ¿Por qué tanto interés en que ella tenga el papel?
Naruto hizo una mueca ante la pregunta. Sí, tenía favoritismo por la chica de exóticos cabellos rosados. Pero no se lo diría a él ya que eso sería matar cualquier oportunidad que tuviera ella de retomar el papel que Sasuke había dicho.
- Es la mejor. -fueron unas pobres y huecas palabras. Totalmente insulsas a la hora de justificarse, o al menos eso pensó Sasuke.
- Pues eso no es suficiente, ya tomé mi desición. Mejor sería que dejes de consentir a tu amiguita.
Trás un intercambio de duras miradas, Sasuke se retiró dejando a un confundido Naruto.
oOoOo
Que alguien llame a la policia. Había asesinado al menos quince veces a Sai, aunque haya sido en su mente. Lo desmembró, lo empaló*, lo envenenó, lo apuñaló, lo empujó por las escaleras y hasta lo asfixió con una bolsa.
Aún no terminaba de entender como se había atrevido a insultarla de aquella manera. Ella sólo había hecho el inocente comentario de que no entendía como había conseguido Hinata el protagónico y ella terminó siendo su suplente. El chico rápidamente le había contestado que porque ella apestaba y no servía para el ballet. Definitivamente no tenía tacto al tratar a una dama. ¡La había hecho llorar el muy desgraciado!
Caminó hecha una furia, resoplando y pisando fuertemente el suelo, pero algo la obligó a detenerse. Kiba y Hinata se hallaban charlando animadamente, bueno el Inuzuka al menos lo hacía. Estarían festejando sus protagónicos. ¡Que emoción! No pudo evitar desear que se pudran.
Ino se acercó a ellos y trás cruzar un par de palabras con Kiba se lo llevó lejos. ¿Tendría una mejor oportunidad para encarar a la santita? Lo dudaba.
Perfiló derechito en dirección hacia donde la chica se hallaba distraída.
- ¿Qué hiciste?
El tono lleno de odio sobresaltó a Hinata. No la había visto venir y a pesar de que sabía de que no le gustaría en lo más mínimo ser su suplente, no pensaba que la confrontaría abiertamente. En realidad, esperaba que no lo hiciera.
En un intento en vano trató de buscar las palabras correctas para calmar la situación. ¿Justo ahora tenía que irse Kiba con Ino?
- Yo que tú no me distraería, no sea cosa de que sufras un accidente.
Trás soltarle semejante comentario le lanzó su mirada más mortífera y salió de allí, dejando a Hinata sin habla y con una mirada que transmitía el horror que sentía.
Una vez fuera del instituto Sakura se maldijo mil veces, otra vez se había dejado llevar y su lebgua había podido más que ella.
Pero no es como si esto le fuese a afectar a Hinata.
oOoOo
Kiba e Ino caminaban en silencio hasta que Kiba no pudo más.
- Felicidades por tu papel.
- Seré la mala. ¡Me encanta! Esos papeles siempre son muy polémicos...
La mirada de Ino se endureció, iba a tratar un tema un poco complicado, por así decirlo.
- ¿Qué pasa Ino? ¿Por qué esa cara?
Ino suspiró tratando de ganar un poco más de tiempo para hallar las palabras adecuadas.
- Escucha bien Kiba, debes vigilar a Hinata. Es por... Sakura.
- ¿Crees que intentará hacerle algo? -tal como suponía se pusó a la defensiva enseguida.
- No lo sé. Entiende, esto es complicado. Pero debes saber que Sakura no tuvo un pasado exactamente rosa.
- Que ironía el color de su pelo. -se burló el chico, pero la seriedad del rostro de la rubia no desapareció
- No me hace gracia Kiba, ella está muy obsecionada con ser alguien, y para eso cree que debe de ser la mejor, no me sorprendería que trate de intimidar a Hinata. Sólo... no seas muy duro con ella.
Kiba la miró fijo, jamás la había visto tan seria. Le daba curiosidad saber qué exactamente la había llevado a estar tan obsecionada con el triunfo pero decidió no preguntar, después de todo seguramente ella no se lo diría.
- Lo intentaré.
Ino sonrió agradecida, para luego golpearle el hombro y hacerle un comentario picante sobre todas las horas que pasaría con Hinata a solas.
El chico se sonrojó ligeramente. Ino no había cambiado en nada estos años, y ojalá no lo hiciera.
oOoOo
El día había pasado rápidamente, entre arreglos de último momento. No lo deseaba, pero casi podía asegurar que el Uchiha resiviría duras críticas por parte de la prensa por la falta de anticipación.
Miró el lujoso collar que yacía desparramado sobre la cómoda del baño. Esa bella pieza de joyería era uno de los pocos recuerdos de su madre. Ella había sido una bailarina con un brillante futuro, pero debido a su prematuro embarazo tuvo que hacer a un lado su carrera. No tenía muchos recuerdos de ella, salvo su radiante sonrisa.
No podía distinguir su rostro perfectamente, lo veía borroso. Pero su sonrisa estaba perfectamente guardada en su memoria. A veces deseaba tanto haber tenido la oportunidad de conocerla. Luego vino su hermanita Hanabi, aunque como ya entenderán, en realidad era su hermanastra. Siempre existió una fiera competencia por parte de Hanabi en búsqueda de opacarla y resaltar a los ojos de su padre. Una competencia que marcó a Hinata...
Con delicadeza se colocó el collar, que era algo delicado aunque llamativo. Se miró en el espejo y contempló como el kimono lila se ajustaba a su cuerpo lo suficiente. Casi se imaginaba a muchos criticando se prominente delantera, ya que en el mundo de la danza no se estaba acostumbrado a cuerpos como el suyo. Pero eso no la hacía menos, les demostraría a todos de lo que era capaz.
Se dirigió a su cuarto, tomó el abrigo y partió sin saber que le esperaba esta noche.
oOoOo
Ino ingresó en compañía de Sai, y el resto del elenco. El lugar en donde se celebraba la ceremonia de té, alias reunión de negocios era en el jardín interior de la residencia Hyūga. Unos almohados habían sido colocados junto a una extenza mesa baja. Dos mujeres con vestidos tradicionales y de alta costura preparaban el té. Ino inmediatamente las reconoció como dos figuras muy importantes del arte de aquella ceremonio. Su presencia en el evento demostraba las fuertes influencias de los Hyūga.
Tras una inspección general vió a Tenten hablándole animadamente a Neji Hyūga. Ambos terminaron siendo suplentes, la primera de ella y el segundo de Kiba. Por otro lado, el Aburame era el reemplazo de Sai. La rubia maldijo su suerte, Sai y Shino no eran los compañeros estrella en lo que respectaba a generar confianza y sociabilizar.
Aburrida se acercó a Sakura quien parecía un poco ida. Por ahí podría levantarle el ánimo.
En eso Hiashi Hyūga hizo acto de presencia en el jardín. Vestía formalmente como dictaba la ocasión.
Todos se acomodaron sobre los almohadones, de un lado de la mesa se encontraban los miembros de la prensa mientras que del otro el elenco en los extremos, en el centro los intructores. En medio de los intructores se sentó Hiashi y a su derecha Sasuke Uchiha.
La ceremonia comenzó, bebieron té y admiraron los vestidos tan finos que lucían las mujeres encargadas de guiar la ceremonia. Una vez satisfechos Hiashi, con cooperación de Sasuke resumieron el proyecto revelando un dato inédito, la participación de Akatsuki en este. Se negaron a dar más detalles de aquellos, salvo que el famoso grupo dirigido por Madara Uchiha llegaría mañana de Moscú para integrarse al elenco.
Los bailarines trataron de evitar poner cara de sorpresa ante la noticia para no desacreditar a Sasuke.
Una vez finalizada la charla, el director de la obra se excusó para ir al baño. Inmediatamente Sakura lo imtó y salió trás él. Naruto que lo había notado salió en su búsqueda precupado por alguna represalia de parte de Sakura.
Se quedó estático en el lugar al ver como Sakura estaba demasiado cerca de Sasuke coqueteándole. Si la situación no lo hubiese descolocado habría notado la incomodidad absoluta del chico.
Dió media vuelta con una sola idea. Sakura sólo desea lo que no puede tener... ¿Qué pasaría si pensara que el chico que andaba trás ella hora está interesada en otra? ¡Lo trataría de seducir! Era perfecto, ¿Y quién mejor para ejecutarlo que la dulce Hinata Hyūga? La chica que le había arrebatado el protagónico. Además con lo dulce que era entendería sus motivos si se los explicaba.
Como si Kami cooperase mágicamente con él allí estaba Ino con ella. Se acercó dispuesto a pedirle ayuda cuando sintió la risa de Sakura cada vez más audible.
Se acercaba.
No pensó, actuó. Y allí, sin más estampó sus labios bruscamente contra los de Hinata...
Notas de autora:
* Kō: en el manga es el miembro del clan Hyūga que se encarga de la seguridad de Hinata, aparece mucho en el capítulo Confesión en el anime, en el que YA SABEN que pasa.
* Tenten no tiene apellido porque es de origen chino, y en China las mujeres reciben apellido recien al casarse. Tenten Hyūga tiene su encanto. ¿No?
* Empalar: tr. Espetar a alguien en un palo como se espeta un ave en el asador. (R.A.E.)
Aquí finaliza el capítulo, con broche de oro. ¿Concecuencias? Lean el próximo capítulo:
Capítulo 9: Akatsuki entra en escena. ¿Sería redundante decir que aparecerán los miembros de Akatsuki? Además veremos la reacción de Hinata, lo que pensará Sakura y sin olvidar que Ino estaba presente, ya dejó escapar un chisme jugoso ¿Hará lo mismo con este?
De más está decir GRACIAS a mis lectores y a quienes dejaron review: Lala-Inuzuka (me reí mucho con tus comentarios, los Akatsuki aparecerán y debo admitir que fuiste MUY acertada con mi idea haha, ¿no serás pariente de Shikamaru?) y Itaichigo (¿Qué puedo decir? Me sentí muy halagada por tu comentario y me alegro que te halla gustado, hago mi mejor esfuerzo pero no creo que sea para tanto haha)
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