Hola queridos lectores!! Esto es Hyugacest NejiHina. Si no te gusta no leas. Los personajes de Naruto no me pertenecen, solo la trama de esta historia.
Embara… ¿qué?
Feliz conmigo
-Neji….- Hinata susurró en voz baja, mientras abría los ojos lentamente. Era una de esas ocasiones en las que despertaba, y deseaba haber soñado todo lo que acababa de ocurrir, pero no era así. Neji dormía plácidamente a su lado, y seguramente no se pasaba por su cabeza lo que Hinata había vivido el día anterior. Tal vez era mejor así. Hinata quería tomar una decisión. Una definitiva, que acabara con todos los problemas que tenía. Tanto con su familia, con la aldea, pero sobre todo, con Neji y Naruto.
Se levantó de la cama, intentando no despertar a Neji.
Caminó lentamente al recién arreglado cuarto de su hijo. Pasó las manos por las cortinas y tomó un pequeño oso de felpa entre sus manos.
-De lo único que estoy segura, hijo, es que no dejaré que te separen de mi.
En esos momentos, oyó que Neji comenzaba a bañarse.
Decidió no mencionarle nada. Muchos problemas le provocaba todo el tiempo, como para atosigarlo con esto también.
Maldita duda. Maldito miedo, maldita inseguridad.
-Hola- saludó Neji cuando hubo bajado a la cocina, donde estaba ella- ¿Cómo te fue por aquí estos días?
Hinata se sonrojó y titubeó un poco antes de contestar.
-B…bi…bien, Neji… ¿Y a ti?
-Ah, nada fuera de lo normal….ya sabes, Rock Lee con sus tonterías, Tenten regañándolo… lo de siempre.
-Neji…- Hinata estuvo a punto de decírselo, pero se detuvo. Algo le decía que no era el momento.
-Dime.
Hinata se quedo de pie unos segundos y se sentó de golpe, causándole extrañeza a Neji.
-Nada, solo que me maree un poco- mostró su más bella sonrisa y agregó- estoy bien.
Neji sospechaba que le estaba mintiendo, pero desde el principio se había negado a forzarla de ninguna forma.
-Estaba pensando en ir a entrenar junto al rio, si quisieras acompañarme.
Hinata aceptó. Ella quería salir, estar enclaustrada por miedo a encontrarse con Naruto ya era demasiado para ella. Al menos con Neji, sabía que iba segura, pero eso no le quitaba de la mente las palabras de Naruto el día anterior.
¿Ser una familia, con él, con su hijo? En esa ecuación, había algo que no funcionaba. ¿Dónde quedaba Neji?
No podía –y no quería- abandonarlo así nada más, y no lo haría, ni siquiera por Naruto.
Algo se le tenía que ocurrir. Naruto no podía ser tan necio como para no entender que ella ahora estaba con Neji, y que no pensaba separarse de él.
Mi hijo crecerá sabiendo que Naruto es su padre, pero estoy segura de que amará a Neji por igual.
Mientras Hinata pensaba, ya habían llegado al rio.
Lucía hermoso a decir verdad. Estaba casi completamente congelado, pero la capa de hielo era aun muy delgada como para subir en ella, o patinar.
-No te acerques a la orilla- advirtió Neji- se ve firme pero se rompe con facilidad.
Hinata asintió con la cabeza y se acercó un poco, solo para ver mejor. El agua debajo de la fina capa de hielo era clara, casi de color azul. Hinata acercó su mano al hielo, y sin siquiera tocarlo, el frio se apoderó de ella.
Lo que más le sorprendió fue ver que Neji se quitaba la camisa.
-Ne…Neji…. ¿Entrenarás sin camisa? Hace demasiado frio…- dijo, tratando de ocultar que su respiración se acortaba y que sus mejillas se habían sonrojado demasiado.
-Bueno, yo…- Neji también se sonrojó de golpe al caer en cuenta de su situación; era la primera vez que Hinata lo veía sin camisa a plena luz del dia- para mi es mejor, además entrenando tendré calor. Pero si quieres yo…puedo ponérmela de nuevo…
-Eh…etto…no….si así estás cómodo- Hinata tragó saliva mientras un sudor frio bajaba por sus sienes. Neji solo hizo una seña afirmativa.
Hinata se sentó en una roca mientras Neji entrenaba. Por más que lo intentó, no pudo evitar quedarse viéndolo como tonta durante un buen rato.
La hipnotizaba completamente. Cada uno de sus movimientos, fuertes, sutiles. El ritmo que llevaba en su respiración, la determinación de sus ojos. Cada línea que delineaba su perfecto cuerpo, moldeado y suave como el de un dios.
Majestuoso, era la única palabra que cruzaba su cabeza cuando sus ojos delineaban insistentemente cada contorno de la figura de Neji. Eso sumado a que no traía camisa. Naruto ni en sus mejores días tenía un cuerpo tan hermoso.
Hinata se sonrojaba intensamente, pero no podía apartar sus ojos, era como un fuerte imán que la atraía. Si a todo eso se le hubiera sumado la voz penetrante, varonil y sensual del joven, Hinata se hubiera desmayado en ese mismo instante.
Por su parte, Neji de pronto estaba consciente del interés que causaba en Hinata, así que se esforzaba al máximo por hacer bien todas sus técnicas. Hasta sus oídos llegaba la respiración fuerte y entrecortada de su hermosa dama, lo cual lo hacía confiarse más y en consecuencia tratar de llamar aún más su atención.
Cuando decidió descansar, Hinata lo esperaba con una taza de té, y aún lo veía con insistencia. Neji se sentó a su lado y bebió lentamente, mientras Hinata observaba el movimiento de su garganta al deslizarse por ella el té, y su piel erizándose al contraste del calor de la bebida con el frio del ambiente.
-Creo que ya empiezo a sentir el frío.
Ella sólo asintió, todavía perdida y sonrojada entre la oleada de calor que sintió apenas Neji se acercó a ella. De cerca era mucho más inquietante. Incluso su forma de ser consistía en un gran atractivo para ella.
Luego de otro largo rato de entrenamiento para Neji, y una torturadora secuencia de imágenes para Hinata, decidieron volver a casa. El día se tornaba más frio y por la salud de Hinata lo mejor era estar ahí, pues Neji no quería que se repitiera la experiencia de unos días antes.
Intimidada aun por la presencia de su guardián, Hinata caminó con la mirada en el suelo-temía que su mente se disparara si lo volteaba a ver.
Una vez que estuvieron en casa, ella respiró tranquila.
…
-¡Hola Naruto! ¿Cómo has estado?
-Bien.
La respuesta de Naruto fue tan seca, que sorprendido, Kiba decidió no molestarlo más. Naruto pidió una botella y se la terminó en muy poco tiempo, lo cual preocupó también a Shino y a Rock Lee, que ahí se encontraban.
-No deberías beber tanto- previno Rock Lee- ¿Cómo piensas volver a casa?...
Naruto sonrió siniestramente y volteó a mirar al chico de leotardo verde- Sólo me estoy preparando Lee. Esta noche no pienso volver a casa…
Lee decidió dejarlo. Quizás lo mejor era no insistir. Con Naruto, nunca podían estar seguros sobre lo que iba a pasar.
Siguió tomando. Bebió hasta que su vista quedó casi completamente nublada. Bebió hasta que el dolor quedó aplacado dentro de su corazón, y siguió bebiendo hasta que un solo pensamiento, un solo deseo, una sola idea cruzaba por su mente.
-Ese niño es mi hijo- dijo en voz baja, pero suficientemente audible para que Rock Lee volteara a verlo- y Hinata es mi esposa…
-Na…Naruto ¿Qué demonios estás diciendo?-
-Neji está ocupando un lugar que no le corresponde…
-Naruto…- lo demás también lo miraron. Esas afirmaciones eran demasiado serias, ¿Porqué Naruto se atrevería a decir algo así?
Antes de que Lee, Kiba o Shino pudieran detenerlo, Naruto corrió y consiguió salir del bar.
Todas las calles le parecían desconocidas, el único destino que tenía claro en su mente era la casa que jamás había querido tener que pisar, pero finalmente, aún cuando sus sentidos ya lo habían abandonado casi por completo, consiguió llegar. Bajo la luz de la luna en esa noche fría de invierno, se alzaba la bella mansión del matrimonio Hyuga, irradiando paz y calor, que Naruto repudio desde el primer momento.
…
-Neji…
-¿Sí?
Hinata de pronto experimentaba algo nuevo. Sabía que en algún momento de su embarazo tenía que ocurrir, pero no esperaba que fuera tan pronto. Una sensación de hambre ilógica – acababan de cenar- se apoderó de su estómago. Y no cualquier tipo de hambre, sino el hambre que te pide algo diferente, especial. Ese tipo de hambre que te hace pedir comida china o pastel de chocolate a las tres y media de la mañana.
Sí, Hinata tenía antojo.
-Es que creo que se me antoja…
Desde que Neji oyó esas palabras supo que estaba condenado a pasar los siguientes meses recorriendo la aldea (y otras aldeas) a altas horas de la noche buscando lo que quisiera su esposa.
-Me gustaría un poco de pastel de vainilla…unos caramelos…ah…y un platillo de comida Italiana donde a mi papá le gustaba ordenar los fines de semana.
Neji suspiró. No era tan tarde, en la panadería podría conseguir el pastel y los caramelos en cualquier otra tienda. Pero hacia mucho tiempo que el restaurante italiano había dejado de hacer servicio a domicilio…y serian kilómetros de caminata si quería complacerla.
-De acuerdo- dijo luego de soltar un suspiro de aceptación- pero creo que tardaré un poco…como sea, tratare de darme prisa.
-Muchas gracias Neji- contestó ella, sonriendo- espero no causarte molestias.
-Claro que no- tenía que ocurrir tarde o temprano, pensó Neji al salir de la casa.
…
Ver a Neji salir así de la casa significaba buenas noticias para la sombra que observaba desde los arbustos. Últimamente, la suerte lo estaba complaciendo increiblemente, como cuando logró irrumpir en los archivos de Sakura sin que esta se diera cuenta.
Sin dudarlo mucho, caminó hasta la puerta, y tocó furiosamente varias veces. Primero golpeo con el puño, pero después de unos minutos solo pateaba la puerta de madera, decidido a romperla si lo hacia esperar más.
…
Dentro de la casa, Hinata apenas había puesto a calentar agua para darse un baño cuando el insistente sonido de la puerta la asustó. Decidió quedarse adentro, estaba sola y no podría defenderse sola, debido a su estado. Si no estuviera embarazada no hubiera tenido ningún problema, pero sabía que tenía que tener cuidado y no quería arriesgarse.
Pero de nada sirvió. Naruto logró derribar la puerta, y ahora caminaba amenazante hacia ella.
-Naruto…
-Hola Hinata…
-¿A qué has venido? ¡Vete! Neji no tendrá misericordia contigo si te ve aquí- usar el nombre de Neji para asustarlo pareció dar resultado, pues Naruto dudó unos segundos, pero luego volvió a avanzar hacia ella, apretando los puños, tambaleándose un poco pero aun asi plenamente convencido de lo que quería.
-No me importa lo que haga Neji, lo enfrentaré si es necesario…Hinata, tu eres mi esposa…ese niño es mi hijo y Neji no cabe en nuestras vidas…
Hinata lo vio aterrorizada, pero no pudo hacer nada. Naruto la ató de manos y la levantó para llevársela, cuidando primero de taparle la boca.
-Perdóname Hinata, pero terminarás aceptándolo- casi no le costaba cargarla, era muy ligera- y seremos felices juntos, ya verás…
…
-Ino, ¿Viste lo que yo?- preguntó la pelirrosa apuntando a lo lejos. Iban caminando rumbo a casa de Ino para cenar, cuando Sakura había visto una sombra surgir de la casa de Hinata, que aún quedaba algo lejos, pero era perfectamente visible desde ese lugar.
-Sí, lo vi…hay que ir a ver, tal vez ocurrió algo.
Antes de llegar a la casa alcanzaron a distinguir a Naruto cargando a Hinata.
-¡Naruto!-grito Sakura, mientras corrían tratando de darle alcance, sin embargo, ya les llevaba mucha ventaja asi que se detuvieron a descansar unos segundos.
-Eso que llevaba Naruto ¿Era Hinata?- preguntó Ino, tratando de recuperar el aliento.
-Lo era- confirmó Sakura- Creo que debemos avisar a Neji.
…
Neji había decidido llevar a Hinata los dulces y el pastel, asegurarse de que ella estaba bien, y luego ir por la comida italiana. Al fin, conocía un restaurante que le quedaba mucho más cerca, y quizás Hinata no notaría la diferencia.
Su corazón se detuvo, la sangre en sus venas se congeló y su respiración se hizo fría repentinamente, cuando vio la puerta de su casa en el piso, destruida, y por más que llamó, Hinata no contestó.
-Neji- Sakura lo llamó, y él se dio la vuelta, aún en shock, mientras trataba de ordenar sus pensamientos.
-Naruto se la llevó- habló Ino, poniéndole una mano en el hombro. Los ojos de Neji comenzaron a reflejar una furia roja, fuerte como una oleada de fuego preparada para arrasar con todo.
Se puso de pie y con Ino y Sakura siguiéndolo, corrió hacia casa de Naruto, mientras pensaba como lo haría sufrir una vez que lo tuviera en sus manos.
…
-Déjame ir- repitió por enésima vez Hinata, mientras Naruto caminaba de un lado a otro, guardando cosas en una maleta.
-No te preocupes, amor, cuando veas las cosas con claridad te darás cuenta de que ésta fue la mejor decisión que pudiste tomar.
Hinata lloraba desesperada mientras Naruto decía cosas por ese estilo.
-Pero yo no decidí nada…por favor, déjame ir… créeme que jamás seremos felices así…
-Lo seremos, Hinata, solo hay que ser pacientes.
-¡No! Naruto,… Neji es mi esposo… por favor, déjame volver con él, te prometo que podrás ver a tu hijo, llegaremos a un acuerdo…
-¡Yo no estaré tan tranquilo dejándote con Neji! Tu y mi hijo son mi familia y se quedarán conmigo…
Era imposible. Naruto no daba muestras de estar ebrio, pero tampoco parecía estar muy consciente de la realidad. Y si lo estaba, su insistencia al decir que Hinata era su esposa, lo dejaba muy en duda.
-Ya te harás a la idea- dijo el, mirándola. Luego sonrió- seremos felices.
-Escucha a Hinata, Naruto- la voz de Neji interrumpió la fantasía del rubio-o mejor: devuélvemela y déjanos en paz.
…
-Debí saber que vendrías, Neji.
Ino y Sakura liberaron a Hinata, mientras Neji y Naruto se enfrentaban.
-Ino, Sakura- llamó Neji- saquen a Hinata de aquí, y llévenla a casa.
-¡No!- Naruto iba a intervenir, pero Neji lo detuvo. Había tratado de evitar esto, pero no podía dejarlo pasar. Le dio una fuerte patada que le sacó el aire, pero Naruto se recuperó para enfrentarlo rápidamente.
Neji evitaba sus golpes con maestría, pero aun así le sorprendía que Naruto estuviera tan fuerte. Ya no estaba ebrio, y estaba siendo muy certero en sus ataques.
De un momento a otro, logró deshacerse de Neji por unos minutos y salió tras Hinata.
-¡No!-Gritó Neji y salió corriendo hacia él.
Mientras tanto, Sakura e Ino habían logrado llevar a Hinata hasta su casa y se encerraron con ella en la habitación matrimonial.
-¿Alguien me explica qué rayos está pasando aquí?- preguntó Ino. Aunque Hinata temblaba, de miedo y de trsiteza, le hizo una seña a Sakura para que le contara.
-Bien, Ino…hace unos tres meses…
…
Cuando llegaron a la casa, Neji detuvo a Naruto antes de que pudiera entrar.
-¿Porqué insistes Naruto? ¡Deja a Hinata en paz!
-¡Déjala ir tú! Ella me ama.- Naruto dijo las palabras de forma pausada, abriendo lentamente una herida que Neji creyó cerrada. La de pensar que Hinata seguía enamorada de Naruto.
-Ella no te ama- se defendió Neji, enfatizando la palabra "no"- si te amara, se hubiera ido contigo desde hace mucho.
-¿Y quien dice que no ha estado contigo solo porque es su deber? Ella jamás te ha amado, ni te amará. Por dios, Neji, eres su primo. ¿Cómo te puede amar luego de todo el daño que le has hecho?
La furia se iba apoderando de Neji, pero no lo iba a dejar triunfar sobre él.
-Ella se quedará conmigo, Naruto.
-No lo permitiré, ella va a estar conmigo.
Neji ya no pudo soportar más. Cerró los ojos y respiró profundamente.
-Lo que tú sientes no es amor, Naruto. Porque si lo fuera, dejarías a Hinata elegir. Si ella no te quiere, pelearé contigo si es necesario.
-¿Por qué haces esto, si la odias?
-Porque no la odio Naruto. Yo amo a Hinata, así que haré lo que sea necesario, para que ella sea feliz.
Hinata veía todo por la ventana. Al escuchar a Neji decir esto, su corazón comenzó a palpitar a mil por hora, y se mordió los labios tratando de no gritar. Era como si un cuchillo se clavara lentamente en su corazón. Pero un cuchillo suave, una muerte dulce y dolorosa como un bello sueño.
Al ver que Neji no pensaba retroceder, Naruto comenzó a agredirlo, usando sus técnicas más poderosas. Neji lo esquivaba y dañaba seriamente sus músculos usando el puño suave, pero el rubio no se daba por vencido. La batalla se intensificaba cada vez más.
-Se van a matar- dijo de pronto Sakura, asustada.
Naruto le lazó a Neji cuatro shurikens, pero Neji las esquivó y le lanzo otras tantas. Luego pelearon con una kunai cada uno. Estaban asombrosamente parejos.
En una distracción de Naruto, Neji consiguió aplicarle la técnica de sesenta y cuatro toques, debilitándolo y haciéndolo caer al suelo.
En cuanto se puso de pie, preparó su mejor ataque: el rasengan.
Neji pensó rápidamente, una rotación lo detendría y tal vez hasta le devolvería el ataque, así que también se preparó. Cada segundo contaba.
-¡No!- se dejó oír el grito de Hinata desde dentro de la casa. Ella se soltó de Ino y Sakura, y corrió. No puedo permitirlo, se repitió mientras salía de su habitación y corría por el pasillo.
Corrió sin pensar claramente, y al querer bajar la escalera, su pie se dobló.
-¡Ahhhh!
-¡Hinata!-Gritaron al mismo tiempo Ino y Sakura.
Neji sintió como su corazón dio un vuelco y un vacío enloquecedor se apoderó de su estomago. Se olvidó de Naruto, y corrió hacia la casa a buscar a su amada.
Continuará….
Wuuu!!
Mmmm….ya se acerca el fin de la historia…como sea, espero que les haya gustado, y esperen el próximo capítulo porque lo más problable es que sea el ultimo. Por ahora disfruten de este y díganme que les pareció n.n
Yereri Ashra…
