SENTIMIENTOS LATENTES
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WARNING: Lime, pero es tan suave que casi parece inexistente. Aun asi, espero que lo disfruten mucho XD
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CAPITULO FINAL: REGRESO A CASA
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"¿Quien te puso en mi camino?
¿quien te dijo que aun estaba vivo?,
¿quien tuvo, la brillante idea?,
con un corazón que ardía, por falta de compañía,
por tanta , tanta soledad,
y me dijo que también estaba solo,
y abrí mis brazos y así le entregue la vida…"
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Desde que se bajo del transbordador hasta que el taxi lo dejo frente a la casa de Heero, todo fue como una niebla constante en la mente de Duo. Ni siquiera era conciente de su estado de ansiedad, ni de su extrema palidez.
Pareció recobrar la sensatez justo cuando el taxista le dijo que ya estaban en el lugar indicado y la cantidad de dinero que debía pagar. Sin detenerse a mirar cuanto sacaba de su chaqueta, Duo tomo un puñado de billetes y casi se los lanzo al indignado taxista.
Llamo a la puerta de aquella casa que tanto amaba, pero no hubo mas respuesta que un abrumador silencio.
-¡Heero! -llamo una vez mas, todo lo que sus pulmones daban. De nuevo solo el silencio y el loco latir de su corazón. Grito, pateo, intento empujar la puerta pero nada parecía funcionar. Su desesperación fue en aumento. ¿Por que Heero no abría? .¡Maldición!
Se dejo caer en el piso y recostó la espalda y la cabeza contra la fría puerta, miro al cielo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
"Estoy vivo, Heero", dijo una y otra vez como un mantra, "estoy bien". Y entonces guardo silencio, un silencio reflexivo.
¡Wufei!, .¿como pudo olvidar a Wufei? De inmediato se puso de pie, solo su amigo podría decirle donde estaba Heero, su Heero...
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Decir que Wufei casi muere de la impresión al verlo, es decir poco. Primero lo miro con horror, después con asombro y finalmente con incredulidad. Como si Duo no fuera más que el producto de su imaginación. Su piel, usualmente dorada, había palidecido hasta niveles casi preocupantes, a la par que sus manos aferraban con fuerza extrema la puerta que mantenía abierta.
-Kamisama... -susurro, tan bajito que Duo tuvo que esforzarse mucho para poder escucharlo.
-No soy Kamisama, soy Shinigami -intento bromear Duo. Su tez grisácea y su sonrisa incipiente denotaban que no estaba realmente de humor para bromas.
Wufei apenas escuchó las palabras de Duo y tuvo que sostenerse de la puerta para no caer. Duo, o el fantasma de Duo, se encontraba ahí; vestido de manera demasiado llamativa, despeinado, con el rostro desencajado por algo parecido a la angustia y un color enfermizo que hacia honor a su estado de "muerto".
Parpadeo varias veces como para desaparecer aquella alucinación que estaba de pie, agitada, ante sus ojos. Pero, el fantasma seguía allí, mirándolo fijamente.
-¿Wufei? -Duo extendió la mano, dispuesto a sacudir a su amigo chino para sacarlo de aquel estupor. Pero antes que sus dedos siquiera rozaran la camisa de preventivo que llevaba Wufei, este retrocedió asustado. Duo lo miro comprendiendo el porque del nerviosismo de su amigo -No soy un fantasma Wu, ni siquiera una alucinación. Estoy vivo y bien, estoy de regreso.
-¿Vivo? .¿Estas... vivo? -demasiada información para el aturdido chino que se soltó de la puerta y fue a parar al piso, donde cayo sentado -¡Estupido Maxwell! .¡Maldito desconsiderado...!
-Por favor Wufei, déjame al menos entrar antes de darme un sermón -gruño Duo mientras le tendía la mano a su amigo para ayudarlo a levantarse -El accidente de aquel transbordador... yo... pues no iba en el... yo...
-¿Y esperaste tantos malditos días para contárnoslo? -Wufei lo acuso con un dedo, estaba realmente feliz, muy feliz. Casi se moría por abrazarlo, pero su enojo era aun más grande que su felicidad -¿Donde estabas? .¿Por que no llamaste en cuanto supiste que el transbordador se había accidentado? .¡Eres tan jodidamente irresponsable, tan cabeza hueca! .¡Una simple llamada habría bastado para ahorrarnos tanto dolor!
-Wufei, yo ni siquiera sabia que había ocurrido aquel accidente, yo...
-¡Te lloramos, Duo! -Wufei sintió como los ojos se le llenaban de lagrimas de alivio -¡Te dimos por perdido para siempre!
-¿Por que no sencillamente me abrazas? -pregunto Duo en un susurro -Deja de hacerte el duro, se que estas feliz de verme.
-¡Lo que estoy es con ganas de matarte! -Wufei se acerco un poco a su amigo -Encontramos tu equipaje, todos creímos que... -en ese instante el chino pareció recordar algo -¡Yuy!
-Estuve en casa de Heero, no lo encontré -Duo lo miro con miedo -¿Donde esta él?
Wufei no decía nada, solo se limitaba a mirarlo.
-¿Él esta bien? -tomo de las solapas a su amigo chino -¡contesta! .¡Di algo, Wufei! .¡Necesito verlo y explicarle todo!
-Yuy ya no esta en su casa, él ahora...
-¿Que? .¡Dímelo ya! -lagrimas de impotencia resbalaron por las mejillas -¿Que ha pasado con mi Heero?
Wufei se soltó del agarre y retrocedió unos pasos.
-Yuy esta aquí -dijo por fin -Se niega a vivir en su casa, dice que todo le recuerda a ti. Sally y yo temimos que hiciera alguna locura y por eso le acogimos aquí.
El alivio que experimento Duo fue infinito y lo expreso con más lagrimas.
-Ni te imaginas lo que has hecho con él, Maxwell -el chino lo miro de manera acusadora -casi podría jurar que se esta desvaneciendo frente a mis ojos. No ha regresado a su trabajo desde que tú supuestamente moriste, no quiere comer bien y si antes era huraño, ahora es peor. Parece un muerto viviente. Ha perdido las ganas de continuar y practicamente vive encerrado en tu habitación, murmurando cosas sin sentido.
-¡Oh, Kamisama! -fue todo lo que dijo Duo antes de correr en busca de su koi.
Subió los escalones de dos en dos, casi tropezó cuando llego al final, pero nada lo detuvo de correr hacia su Heero. Ni siquiera tomo precaución de abrir la puerta con delicadeza, sencillamente aferro el picaporte y la empujo hasta que esta se azoto contra la pared.
Allí estaba Heero, sentado sobre la cama, tan absorto en sus pensamientos que no lo oyó ni vio acercarse.
Duo sintió como poco a poco la garganta se le oprimía. Su Heero, su orgulloso y valiente soldado perfecto permanecía sentado de manera ausente, con los hombros caídos y en total abstracción.
-Hee-chan... -fue lo que logro balbucear.
Nada. Solo silencio. Nunca un silencio había sido tan opresivo, tan aterrorizante.
-Hee-chan, mírame por favor -lentamente extendió la punta de sus dedos para tocarlo.
Nada parecía sacar a Heero su ensimismamiento.
-Estoy en casa, Heero -esta vez Duo se arrodillo frente a él, tomo con delicadeza su barbilla y por fin logro que la mirada azul cobalto que tanto amaba se posara sobre él.
Con manos temblorosas Heero llevo su fría mano hasta la ardiente y húmeda mejilla de Duo. La dejo allí por unos segundos, mientras su piel robaba algo de calidez de la otra piel.
La retiro rápidamente mientras movía la cabeza y sus ojos se llenaban de lágrimas. De nuevo era un sueño, se dijo Heero mientras observaba ávidamente aquella amada cara que pronto se desvanecería.
Después de años de mantener a raya sus emociones por causa del fuerte entrenamiento y la guerra, había olvidado como se lloraba, que era la tristeza, o como era sentir dolor. Y solo después de conocer a Duo, supo como reencontrarse con sus propios sentimientos olvidados por tanto tiempo.
Aquellos inmensos ojos violáceos que lo miraban con cariño y esa voz cálida y profunda que le hablaba sin parar, habían tocado las cuerdas mas sensibles de su corazón llenándolo por primera vez de un sentimiento infinito que nunca creyó capaz de sentir o merecer.
Se llevó la mano con que había tocado la mejilla de Duo hasta su propio rostro, pero descubrió sus dedos entrelazados con los de la hermosa aparición frente a él. Trémulo e impotente, miró a ese Duo a los ojos, sin saber que en su expresión se adivinaba todo el dolor y el anhelo que sentía, sin saber que en ese momento era el epítome del dolor y la pérdida.
Duo le soltó los dedos y con un movimiento rápido, lo atrajo hacia él y lo sostuvo allí, cálido y seguro, hasta que el de ojos cobaltos pudo sentir el latido de aquel corazón.
-Perdóname, perdóname, perdóname, perdóname... -balbuceo una y otra vez Duo llorando, mientras arrullaba a su amor.
Heero temblaba como un niño asustado, pero no decía nada. Y dejó que su trenzado lo meciera mientras un terrible cansancio se apoderaba de él. Como si el peso de tantos días sin dormir, sin comer, sin vivir, de repente cayera de golpe sobre sus hombros induciéndolo a una agradable y bienvenida inconsciencia. Pero se negó a ceder, no podía, no debía caer en el sueño. Si lo hacia su Duo desaparecería, era su deber mantenerse despierto y aferrarse a aquella dulce aparición, a aquella agradable calidez.
El trenzado no dejaba de mimarlo, de pedirle disculpas, de besarle el cabello. Acaricio con dulzura infinita las delgadas mejillas, observando con tristeza las profundas ojeras y la tez descolorida de su piloto favorito.
Inesperadamente Heero lo asió de la muñeca y se llevó la mano de su trenzado a los labios. Besó cada dedo, después apoyó la boca sobre el dorso y le extendió los dedos para depositar leves besos en la palma. Cuando sus labios percibieron el sensible pulso en su muñeca, Heero lo miro con anhelo. Su baka trenzado se sentía tan real, tan vivo.
-No te vayas... -le pidió en un ronco susurro mientras le soltaba la mano para estrecharlo con mucha fuerza.
-Nunca, Heero, nunca me iré -se removió en el abrazo de Heero hasta que este lo libero. Una vez mas lo tomo por la barbilla para hacer que sus miradas se encontraran -estaré siempre a tu lado, Heero.
-Tú... desaparecerás... -aseguro el 01 con angustia.
-No, Hee-chan, no desapareceré. Mírame... estoy vivo, sigo aquí para ti... -y quiso demostrárselo de manera mas intima, mas certera, mas convincente... Lo tomó de la nuca, enterrando los dedos en el cabello castaño y guió sus labios hasta los ansiosos de Heero. Casi sin saberlo, Heero entreabrió los labios y sintió que el trenzado los rozaba suave y tiernamente con un beso. Al sentir la presión creciente, entreabrió más los labios y sintió que la lengua de Duo se movía, rozando la suya con exquisita delicadeza. Lo invadió una oleada de calor mientras sentía como la lengua de su trenzado se movía contra la suya, moldeándola a su voluntad. Durante un momento de pánico quiso escapar, alejarse... aun no confiaba en que todo aquello fuera real. A veces su imaginación le jugaba sucio y nada aseguraba que aquel Duo, a pesar de sus promesas, desaparecería en cualquier momento dejándolo sumido en unas cada vez mas profundas desesperación y desolación.
Se agito inseguro en aquella dulce caricia, pero la boca de Duo se hizo mas firme y Heero supo que producto de su imaginación o no, ya no quería huir de aquellos labios. Le rodeo el cuello con los brazos y se oprimió contra su trenzado, sintiendo que aquel cálido cuerpo se ajustaba a su propio cuerpo, y dejó que su lengua se moviera con la de él, explorando una vez más la dulzura que le ofrecía.
En ese momento lo supo, en ese momento lo comprendió todo. Duo realmente estaba de regreso, nunca se había ido y él jamás permitiría que se fuera.
Cuando el beso termino, Heero lloro abiertamente entre los brazos de su koi. Oculto su cara entre el pecho lleno de vida y se regocijo en aquel olor tan suave y masculino que tanto caracterizaba a Duo, mientras recordaba cuando adoraba estar allí, entre esos brazos que eran como su hogar.
Si, no había duda, su refugio había vuelto... estaba en casa.
Solo entonces, sintiéndose mas feliz y seguro que nunca, se dejo caer por fin en las oscuras profundidades de una mas que bienvenida y necesaria inconsciencia.
HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD HxD
Con su típico descuido, Duo estaciono el destartalado coche del que obstinadamente se negaba a separarse, frente a la casa de Heero.
Bajó del auto, nervioso y excitado. Al parecer ese sería el día en que Heero le haría la propuesta y la promesa que no había podido hacerle por culpa del incidente de su supuesta muerte.
Mientras se encaminaba hacia la puerta recordó apartes de lo que sucedió después de su "regreso de la muerte"...
Heero se había desmayado entre sus brazos, cosa que asusto mucho a Duo que lo acomodo rápidamente en la cama para cerciorarse que no estaba pasando nada grave. Desde la puerta, Wufei, quien no había perdido detalle del reencuentro, corrió en ayuda de los dos pilotos.
Tanto Duo como Wufei se tranquilizaron cuando pudieron constatar que Heero estaba bien, solo que demasiado débil para soportar la carga emocional que significaba para él el regreso de Duo a la vida.
Preocupado y asustado, Duo se negó a moverse de su lado durante los cuatro días que su koi permaneció inconciente, sumido en un reparador sueño. Aunque de vez en cuando se agitaba en sueños, desesperado llamando a Duo una y otra vez, hasta que este se metía en la cama con él para abrazarlo y susurrarle al oído palabras tranquilizantes.
Sally había celebrado efusiva su regreso, no sin antes casi desmayarse de la impresión cuando lo vio de pie frente a ella, sonriendo cansadamente. Wufei, menos dado a demostrar su felicidad de manera abierta, se limitaba a sermonearlo de vez en cuando, lanzándole miradas llenas de afecto.
Durmió poco, pero fue obligado a comer mucho, aunque realmente había perdido el apetito al ver el estado en el que se hallaba Heero. En pocos días su piloto favorito había adelgazado mucho y estaba demacrado, y Duo sabía que todo era por su culpa. Ahora en lo único que podía pensar era en que Heero despertara para poder cuidarlo y amarlo como él lo merecía. Pero al parecer sus ruegos no eran escuchados, porque Heero seguía dormido, lejos de él, sin poder obsequiarle aquella brillante mirada azul en la que tanto adoraba sumergirse.
Agotado, tanto física como mentalmente, Duo termino por rendirse al sueño y al cansancio, y fue precisamente ese momento el que eligio Heero para despertar.
Primero se sintió desorientado, parpadeo varias veces y luego enfoco su mirada en el techo sin entender del todo que era lo que estaba sucediendo. Luego lo recordó todo... Duo se le había aparecido de nuevo, solo que esta vez parecía mas real que nunca.
Frunció el ceño, recordando aquel beso, aquellas suaves palabras... no, aquello no había sido una aparición o una ilusión, ni siquiera un sueño.
Se incorporo bruscamente sobre la cama, un extraño peso en su brazo llamo su atención, y entonces lo vio... allí estaba, durmiendo tranquilamente aferrado a su brazo izquierdo. La larga y castaña cabellera estaba alborotada y el precioso rostro algo falto de color.
Lenta, muy lentamente extendió una mano trémula para tocarlo con cuidado, como temiendo el momento en que Duo desapareciera de nuevo. Pero no sucedió, Duo Maxwell siguió allí, tan vivo y real como él mismo.
Lo observo ávidamente a la par que acariciaba la cabellera castaña, con los ojos llenos de lágrimas, con el alma casi en vilo, pero el corazón lleno de dicha. Estaba tan absorto en su alegria, que ni siquiera noto el momento exacto en que Duo despertó y le aprisiono la mano.
Solo fue capaz de regresar a la realidad cuando sintió la suavidad de los labios de Duo sobre sus dedos. Sus miradas se encontraron una vez más y de nuevo las lágrimas fluyeron libremente. Se abrazaron llorando, incapaces de decir algo se dejaron caer sobre la cama y sin romper el lazo de sus brazos se besaron una y otra vez compartiendo su felicidad. Después, se quedaron quietos, aun en silencio, apartados del resto del mundo... porque ese momento era solo suyo.
Y finalmente durmieron por dos días mas, uno al lado del otro, hasta que Wufei prácticamente los saco a empujones de la cama.
Decidido a contar la historia de como se salvo de abordar aquel fatídico transbordador y también a relatarles sobre la recuperación de Hilde, Duo los llevo a la sala y se dejo caer en su sofá favorito junto a Heero que mantenía su mano fuertemente entrelazada con la de él.
Duo lo miro y le lanzo una sonrisa que Heero correspondió de manera reservada. Él aun parecía ausente, taciturno y también silencioso. Actuaba como si aun no creyera que Duo realmente estuviera ahí y como si en cualquier momento se fuera a desvanecer ante sus ojos.
Sally opto por sentarse en un sillón frente a ellos, mientras que Wufei se quedo de pie aun lado de su mujer.
Con voz solemne Duo relato los hechos mientras era atentamente escuchado, luego le llego el turno de quedarse en silencio y escuchar lo que Wufei y Sally le decían acerca de como la pasaron cuando lo creyeron muerto.
-Realmente te creímos muerto, Duo. No había manera de saber que no estabas en ese vuelo y tu equipaje en medio de tanta muerte fue lo que nos engaño.
-Lo siento -dijo el trenzado por enesima vez -Yo no tenía ni idea de aquel accidente, por eso no se me ocurrió llamar para avisarles que estaba bien. Me termine enterando cuando venia para acá y todo porque mi compañera de vuelo me lo contó.
-Supongo que fue algo muy bueno que no abordaras el primer vuelo, Duo -comento Sally con una sonrisa de alivio -eso salvo tu vida.
-Quienes salvaron mi vida fueron Paul y Hilde. Si ella no hubiese despertado del coma y él no me hubiese ido a buscar, yo habría subido al transbordador y... -el trenzado no pudo continuar porque la mano de Heero lo aferro con tanta fuerza que casi sintió como crujían sus huesos. Miro alarmado a su pareja y aunque este tenía una expresión indescifrable, Duo sabía que Heero estaba sufriendo ante el recuerdo de aquella agonía, de lo que pudo ser y por fortuna no fue.
-Yuy y... -Wufei lo miro, se sentía incomodo por hablar de él como si no estuviera presente -y nosotros estábamos destrozados, casi... casi enloquecimos.
Heero palideció ante aquellas palabras, decir que casi había enloquecido era poco. Se puso de pie de un salto y con una disculpa se encamino a la habitación de Duo.
El trenzado no tardo en seguirlo.
-¿Hee-chan? -lo llamo preocupado.
-Perdona Duo, no quise salir tan precipitadamente... es solo que aun no me acostumbro, que aun no creo del todo que estas aquí.
El trenzado lo abrazo, comprendía más que nadie el sufrimiento por el que aun pasaba Heero, por el terror de despertar de lo que posiblemente podría ser un sueño.
-Te amo, Heero, te amo tanto -el cuerpo que retenía entre sus brazos se puso tenso -comprendo como te sientes, tus miedos... y no puedo evitar sentirme culpable por como te encuentras en este momento -Duo enfrento su mirada a la de Heero -Yo regrese Hee-chan, ahora por favor, regresa tu también -tomo una mano de Heero y la llevo hasta su pecho, justo en el lugar donde su corazón latía mas lleno de vida que nunca -¿como lo sientes?
-Esta... esta latiendo... bombeando sangre a todo tu cuerpo para llenarlo de vida...
-Y lo estoy Heero, estoy aquí, vivo, contigo. Pero tú no pareces estar del todo conmigo. Quiero ver a mi Hee-chan como era antes: enérgico, dinámico, arrogante, increíblemente sensual...
-¡Oh, Duo! -Heero contuvo un sollozo, sus emociones eran tan intensas como las de Duo -Tengo tanto miedo.
-Confía en mi, Hee-chan, confía en mí...
-Yo... -titubeo un momento, luego se relajo y sonrío. Sonrió enormemente por vez primera desde que Duo regresara y el trenzado supo que había llegado por fin a la luz al final del túnel. Su corazón salto de dicha cuando a aquella sonrisa se sumo aquel precioso brillo que alumbraba las orbes color cobalto, llenando de nuevo aquel azul de vida -yo... lo haré, siempre y cuando dejes de llamarme Hee-chan, trenzado baka.
-Oh, Heero, .¡bienvenido! -grito feliz el trenzado mientras lo apresaba una vez mas entre sus brazos y juntos reían de nuevo.
-Estoy en casa -murmuro Heero antes de tomar el control de la situación y besar con abandono aquellos parlanchines labios que sabían a libertad.
-Yo también estoy en casa... por fin estoy en casa -contesto a su vez Duo mientras oprimía con firmeza aquel delgado cuerpo. Tanto él como Heero sabían que por fin sus vidas estaban a punto de comenzar; de eso no les cabía la menor duda.
Busco en los bolsillos de su elegante traje las llaves que Heero le obsequiara días antes. Mientras introducía una de las llaves en la cerradura, recordó como después de que por fin Heero superara su caos emocional, había recuperado no solo su confianza, sino también su arrogancia característica y por fin retornaba a sus actividades diarias.
Heero Yuy regreso a su trabajo, solo para encontrarse con una calma relativa en la oficina. Todo parecía marchar a la perfección a pesar de su prolongada ausencia, cosa que no sorprendió a Duo, pues sabía que Heero poseía empleados eficaces y muy leales. Un día después del retorno de Heero al trabajo, Duo se le unió y terminaron casi por inercia con dos reuniones relámpago y la firma de tres contratos de tres nuevos socios que se les querían unir.
Todo marchaba sobre ruedas, Heero era de nuevo el jefe de siempre: mandón, exigente y muy, muy sexy. A pesar de trabajar juntos, rara vez se encontraban pues cada uno manejaba asuntos diferentes, pero cuando se topaban en los pasillos terminaban besándose para después separarse agitados y presurosos listos para el siguiente pedido de naves que tenían que atender.
Duo continuo viviendo con Sally y Wufei, y Heero regreso a su preciosa casa aunque venia seguido a la del chino para visitarlos y quedarse viendo junto uno que otro juego de basket por televisión.
"Sí, todo ha regresado a como era antes de aquello", dijo Duo feliz, mientras entraba en la calida y acogedora sala. Para su sorpresa, Heero se encontraba reclinado en el sillón, con la cabeza apoyada en el respaldo y los ojos cerrados. Duo no hizo ningún ruido, pero de alguna manera, su piloto engreído intuyó que estaba allí. Abrió los ojos y se puso de pie. No habló, más Duo comprendió que lo llamaba y sin dudarlo se acercó a él. Heero le abrió los brazos. Como siempre, lo invadió la sensación de que llegaba a casa y dejó que lo abrazara; además, le ofreció sus labios.
-Te he extrañado -murmuró Heero contra sus labios.
-Nos vimos durante casi todo el día -agregó Duo con una sonrisa.
-Igual te extrañe los pocos minutos que no te vi -le beso ruidosamente una mejilla -Creo que llegas demasiado temprano.
-Eso noto -dijo Duo riendo mientras observaba el torso desnudo y la pequeña toalla alrededor de la cintura de Heero -¿Que hacías sentado en lugar de irte a vestir?
-Estaba pensando un poco. No te esperaba tan pronto y menos que me pillaras recién salido de la ducha -lo tomo por los hombros para mirarlo a los ojos -Por cierto, .¿que haces aquí tan temprano?
-Termine con los motores y los planos para las naves aerodinámicas antes de tiempo.
-¿Seguro? -le pregunto Heero alzando una ceja.
-¿No estarás pensando que estoy de vago saltándome mis deberes en el trabajo, verdad? -inquirió Duo enfurruñado.
-Claro que no, Duo baka -pellizco una de las mejillas -eres demasiado responsable.
-Que bueno que lo admites -contesto Duo con orgullo.
-Bueno, me iré a vestir entonces -le sonrió con calidez a su koi -me gustaría sugerirte una salida a...
-No, gracias -respondió Duo con amabilidad -no me apetece salir a ningún lado.
Mientras hablaba, Duo empezó a subir la escalera con sus ojos violáceos resplandecientes. Heero lo miró, frunciendo el ceño sin comprender.
-Entonces podemos salir a comer algo, y...
Los rebeldes cabellos castaños que se escapan de la trenza y que enmarcaban el rostro de Duo se agitaron cuando negó con la cabeza.
-No me apetece comer.
-Siempre podríamos ir a...
Una risa suave y sinuosa lo interrumpió, aunque solamente con ver la sensual curva de aquellos labios, Heero olvido lo que iba a decir.
-No -dijo Duo sin borrar su sonrisa -tampoco me apetece eso.
-¿Como lo sabes? -preguntó él sonriendo también -Todavía no he dicho nada.
-Si es algo que no se puede hacer en tu casa, no me apetece.
Heero respiró pesadamente antes de volver a hablar.
-¿Me estas seduciendo? -pregunto con voz llena de excitación.
-Bueno, todo indica que si -contesto el trenzado lamiéndose los labios de manera voluptuosa.
-¿Y no se supone que hablaríamos acerca de mi propuesta y mi promesa?
-Empieza a decirlas -lo invito Duo deteniéndose brevemente ante la puerta de la habitación de Heero. Cuando la abrió y entro experimento un calor delicioso que se extendió por todo su cuerpo y lo lleno de vida y energía. Observo la cama, consciente de los recuerdos que esta guardaba.
Heero, que por supuesto lo había seguido y entrado con él a su habitación lo miro indignado.
-Esto no era lo que yo tenía planeado, Duo. Lo que yo tengo pensado decirte es importante y trascendental.
-¿Y que tenias planeado exactamente? -pregunto Duo con autentica curiosidad.
-Pues pensaba invitarte a dar un paseo y luego llevarte a comer a un sitio romántico, pero claro, es obvio que un baka como tu no tiene ni idea de lo que es el romanticismo.
-Oh, Heero -Duo le sonrió con renovado amor -lo lamento, de verdad lo lamento, tu idea es románticamente cursi, no lo puedo negar, pero siempre podemos improvisar.
-¿Improvisar? -pregunto Heero sin comprender.
-Si, nosotros somos los que hacemos de los momentos únicos e inolvidables, no necesitamos ir a un elegante restaurante ni tomar champaña a la luz de las velas.
-Pues pensé que algo así te gustaría -refunfuño el 01.
-¡Claro que me gustaría! -corroboro el trenzado, conmovido ante los detalles que planeaba Heero para él -pero hace tiempo que no te tengo para mi solo, así que deseo escuchar lo que tengas que decirme, aquí en la intimidad de tu casa. Podemos dejar lo de la cena para otro día.
-No es mi casa, Duo. Es NUESTRA casa -le recordó una vez más mientras lo miraba con ternura -Además, ni siquiera estoy vestido y decente para que nos sentemos a hablar.
-Eso es perfecto, Hee-chan, créeme que es perfecto... -rápidamente Duo se deshizo de la chaqueta formal y la arrojo sobre una silla -¿Y bien?
-¿Y bien que? -pregunto Heero idiotamente, sin despegar la vista de aquellas doradas manos que se movían sobre la camisa blanca.
-Tu propuesta y tu promesa, ya sabes... quiero escucharlas.
-¿Ahora?
-¿No se supone que me hiciste venir para eso?
-Si, claro -por primera vez, Heero se sentía estupido y todo por culpa de su muy sensual Duo -Yo... creo que deberíamos bajar a la sala y...
-Allí no podríamos hacer todo lo que tengo planeado hacer...
-¡Maldición Duo, no me estas ayudando en nada!
-De hecho si -el trenzado inclino la cabeza a un lado y comenzó a desabrocharse lentamente la camisa -tienes exactamente lo que tarde en quitarme la ropa, para decirme lo que debas decirme.
-Detente...
-¿No me deseas? -pregunto Duo, fingiendo inocencia.
Heero ahogo una maldición.
-No es esa la cuestión.
-Entonces, .¿cual es?
La ávida mirada de Heero siguió el movimiento de sus dedos, mientras que sus propias manos jugaban con el nudo de la toalla alrededor de su cintura.
-Yo... -trago saliva -mi propuesta... -cerro los ojos para concentrarse -quería proponerte un intercambio de anillos, Duo. -abrió los ojos, alarmado por el silencio que siguió a sus palabras.
Duo permanecía inmóvil, sus manos ya no luchaban con los botones de la camisa blanca.
-¿Que? -pregunto azorado el trenzado. Él pensaba que la propuesta de Heero consistiría en que vivieran por fin juntos, jamás imagino que le propondría algo tan significativo.
-Lo que oíste, quiero que nos enlacemos, Duo. Quiero tener contigo un compromiso más serio y formal. Quiero que seas mío totalmente y que el universo entero lo sepa.
-¿Tu... tu quieres algo como lo que tienen Trowa y Quatre?
-Exactamente, Duo. Quiero una relación así de estable, así de formal. No aceptare un no por respuesta... deseo mas que nunca que te cases conmigo.
Los ojos se le llenaron de lágrimas a Duo.
-Yo le pedí consejo a Barton y a Winner ayer a medio día -admitió Heero, ocultando su rubor -Tarde una eternidad en lograr comunicarme con ellos, pero lo logre y ellos están encantados con lo nuestro. Me contaron como era el enlace y en que consistía. Prepárate porque ellos asistirán a la ceremonia y no solo eso, tendrán que vivir en esta colonia por lo menos por dos años por cuestiones de trabajo.
-¡Estaremos todos juntos de nuevo! -exclamo Duo con regocijo -¡De nuevo los pilotos se reunirán!
-Aun no me has dicho si aceptas o no -dijo Heero con impaciencia.
-¿Y tu promesa? .¿Cual es la promesa que me harás?
De repente, Heero adquirió una expresión de total seriedad.
-Ahora que lo pienso, más que una promesa es un deseo… -miro profundamente a Duo –Quiero estar siempre contigo Duo… quiero reír al lado del Duo travieso del pasado que cada vez que podía hacia bromas pesadas; caminar de la mano con el Duo del presente, tan sereno y dulce e imaginar al Duo del futuro sonriendo, gritando, viviendo. Simplemente quiero estar contigo Duo y que a mi lado olvides el dolor y el miedo. Que atrás quede el horror de la guerra y vivas como todos los demás, la paz, esa paz que tú luchaste por traer. También quiero que me ames y que me dejes amarte, que sientas como toda una vida se extiende sobre nosotros esperando a que la disfrutemos sin temores. Nos lo merecemos Duo, hemos pasado por todo tipo de cosas crueles, luchamos por lograr lo que con tanto esfuerzo y sacrificio hemos logrado y es hora de reclamar lo que merecemos y vivir como lo hacen los demás.
-Lo haremos Heero, cumpliremos tu promesa, tu deseo -dijo Duo abrazándolo con extrema fuerza, sintiéndose totalmente conmovido por tan hermosas palabras -Ya luchamos por los demás, es hora de luchar por nosotros mismos. Le hemos traído al mundo y a las colonias paz y felicidad, es hora de encontrar la nuestra.
-Juntos Duo, hombro con hombro, como solíamos hacerlo durante la guerra.
-Juntos Heero, hombro con hombro, corazón con corazón, alma con alma y... -deslizo su mano entre la de Heero entrelazando con firmeza los dedos -...mano con mano.
-¿Entonces aceptaras mi propuesta y mi promesa? –pregunto Yuy con un nudo en la garganta, tanta era su emoción, mientras retenía la firme y delgada mano de aquel que amo desde el primer momento en que lo vio.
-Oh, Heero… -musito Duo y jadeó cuando su ojiazul llevo su mano hacia sus labios para mordisquear la punta de sus sensibilizados dedos –esta mas que obvio que aceptare todo lo que quieras ofrecerme, todo lo que quieras amarme…
-¿Aun cuando seré posesivo y exigente? .¿Aun cuando tome de ti todo lo que me puedas ofrecer, a la vez que te pediré que tu exijas lo mismo?
Duo lo abrazo de nuevo. Con un gemido de satisfacción, acepto aquel dominio de sus sentidos.
-Te mataría si no lo hicieras, Hee-chan -lo miro con una dulzura tan infinita que conmovió a Heero -¿Tu estas decidido a unirte a un chico ciego e idiota que fue demasiado orgulloso para admitir que te ama con locura desde hace muchoooo tiempo?
Estrechándolo entre sus brazos con exquisita ternura, Heero le hablo al oído, haciéndolo temblar de emoción.
-Total y absolutamente decidido. Llevo años deseándolo...
-Que tontos y obstinados hemos sido, tantos años perdidos.
-Créeme, los recuperaremos y con creces -le lanzo a Duo una mirada llena de promesas.
-Tenemos que fijar la fecha para nuestro enlace
-Lo podemos decidir mas tarde o ya mañana -respondió el trenzado suspirando -Lamentablemente Hilde no podrá asistir, pero le prometí que la iríamos a visitar en Navidad y que de paso llevaría a los demás.
-Será un placer visitarla, le llevaremos un hermoso obsequio como agradecimiento por todo lo que hizo por nosotros -se dedico a mordisquear el cuello de su trenzado de manera concienzuda y excitante.
Se besaron por largo rato, hasta que Heero, con sus sentidos excitados se apartó para dedicarle una mirada traviesa a su trenzado.
-Creo que aun estamos demasiado vestidos para lo que pretendemos hacer… -Heero contemplo los centelleantes ojos violáceos. Le sonrió a su trenzado con calidez, ternura y sensualidad, como si fuera el mismo diablo.
Duo guiñándole un ojo, retomo su tarea de desabrocharse la camisa. Con un sencillo movimiento se deshizo de ella mientras sonreía ante la hambrienta mirada de Heero. Se sentía tan feliz, tan increíblemente eufórico por todo lo que estaba sucediéndole. Ahora si Duo Maxwell, ex-piloto de Gundam y defensor de la paz, alcanzaba la dicha que tanto buscaba y anhelaba. Por fin tenía un lugar al que pertenecer, un hogar al cual siempre volver y unos brazos en los cuales refugiarse.
Nunca mas estaría solo, ni se sentirá perdido. Nunca más...
Termino de desabrocharse el pantalón y se lo quito arrojándolo de cualquier manera sobre la silla. Cuido de mantener en su lugar el bóxer negro que llevaba puesto. Era misión de Heero retirar la última prenda.
-¿Sabes lo que me estas haciendo, Duo baka? –pregunto el piloto 01 con voz ronca.
Con una larga y sinuosa mirada al cuerpo de Heero, Duo contestó con gran énfasis:
-Me hago una idea bastante aproximada, Hee-chan.
Le sonrió seductor a su piloto y con una mirada muy insinuante lo invito a que se acercara. Heero no dudo en hacerlo para apretujarlo entre sus brazos.
-Te deseo, Heero.
-Yo más –murmuro el 01 mientras le mordisqueaba el labio inferior.
-Heero, yo... -murmuro Duo y se retiro un poco para observar a su soldado perfecto; Heero suspiro con impaciencia.
-¿Dejaremos ya de hablar para ocuparnos de cosas mas urgentes?
-Solo quería añadir: Te amo.
-Yo te amo más, mucho mas -Heero sonrió de manera deslumbrante.
-Eso esta por verse, Hee-chan -riendo, Duo le arrebato la toalla para dejar al descubierto aquel delgado cuerpo que tanto idolatraba.
-No estas jugando limpio, Duo Maxwell de Yuy.
-No te quejes, limítate a cumplir la misión de desnudarme ahora tú a mí.
-Misión aceptada -susurro Heero con voz ronca.
En un abrir y cerrar de ojos, el bóxer de Duo cayó al suelo, y Heero se arrodillo ante él como un suplicante, sujetándolo de las caderas para dedicarse con su embrujadora lengua a probar la suave piel del estomago.
Duo se estremeció y gimió muy alto cuando la ávida lengua de su koi abandono su vientre para dedicarse a saborear y mimar otra parte más sensible e intima.
-Ahhh, ahora eres tu el que ahhh... no esta jugando limpio...
-Casi me has hecho morir con ese strip-tease -musito Heero lanzándole una mirada muy perversa -Sólo estas recibiendo lo que te has buscado.
Duo acaricio los espesos mechones oscuros y lo hizo ponerse de pie con tierna insistencia.
-No se si realmente merezco este tipo de magia, pero te prometo luchar por merecerla ahora y siempre.
-¿Recuerdas lo que te dije la primera vez que hicimos el amor?
Duo asintió mientras le obsequiaba una sonrisa llena de emoción. Por supuesto que recordaba cada palabra y cada momento de aquella inolvidable vez.
-La mereces, la mereces más que nadie Duo y tal y como lo dije aquella vez, esta magia jamás desaparecerá.
Con un gruñido de impaciencia, Heero lo levantó en sus brazos y lo condujo a la cama donde de manera suave le acarició todo el cuerpo, deteniéndose en cada área sensible, en los hombros, la espalda, los pies. Cada caricia iba seguida de un beso, algunos tan leves y delicados como el roce del ala de una mariposa, otros como fuego sobre la estremecida piel. Besó a su Duo en los labios, en el cuello, el pecho, el estómago y las caderas, en la sensible piel de los muslos, en el empeine y en los dedos de los pies.
Duo permanecía inmóvil, respondiendo con leves movimientos de cada músculo cuando Heero lo acariciaba, gimiendo suavemente. Sentía el cuerpo tenso, como un delicado instrumento musical bien afinado, y su Hee-chan, con una sensualidad infinita y casi insoportablemente excitante, lo llevaba a un punto en el cual debería experimentar el máximo de sensaciones o se desintegraría por completo.
-Heero -susurro suplicante, enredando los dedos en el cabello castaño oscuro -Heero... por favor...
Él se irguió encima suyo, de manera que pudo sentir cada músculo fuerte y desnudo contra su temblorosa piel. Casi frenético, Duo buscó sus labios, aferrandose a Heero mientras exploraba su boca con una dulce familiaridad y supo que su cuerpo le decía a su piloto todo lo que necesitaba saber, así como el suyo le transmitía lo mucho que lo necesitaba.
Las palabras ya no eran necesarias. Se dejó llevar por el clamor de sus emociones y se alzó encima de Heero en una entrega gloriosa. Con un gemido profundo, él lo acerco más. Y después se unieron, sus cuerpos al unísono, moviéndose en una exquisita a la vez que torturante armonía.
Duo se sentía como si pudiera flotar en el aire y salir por la ventana, para llegar hasta el infinito del cielo de aquella colonia que ahora era su hogar. Pero se alegro de estar en tierra firme. Recordó el instante en que deseo ser como un águila para volar lejos del dolor y la soledad. Ahora, no había necesidad de eso, ya no sentía la necesidad de volar como una águila porque por fin poseía su propio trocito de cielo en la tierra.
Con ese pensamiento en mente, Duo cayo rendido ante el sueño, abrazado firmemente a su Heero que antes de cerrar los ojos para unirse a la causa, apretó con ternura el cuerpo dorado de su trenzado y entrelazo una mano con la de él. Después besó brevemente los labios de aquel dulce piloto de Gundam que el destino había hecho aparecer frente a él años atrás, para darle una nueva dimensión a su vida y enseñarle a amar.
FIN
N.A: Muchas gracias a quienes llegaron hasta aqui, un abrazo y fue un placer compartir con ustedes. Ah si, no hare epilogo porque ademas de que no tengo mucho tiempo para escribir, pienso que no hace falta.
RESPUESTAS REVIEWS ANONIMOS:
Nadeshiko: Gomen, tienes razon, pasaron siglos desde la ultima vez que actualice este fic, pero bueno ya estoy de regreso y por fin traigo el final. Siento mucho hacer sufrir a Hee-chan, pero como tu dices fue un poco necesario para probarlos a ellos y hacerlos madurar un poco mas. Bien, Duo y Heero estan juntos, Quatre y Trowa tambien y pronto iran de visita y asi mismo Hilde y tambien Wufei lograron cada uno de ellos la felicidad. Un tipico final cursi para una historia que lo merecia. Muchisimas gracias por absolutamente todo el apoyo, cariño y paciencia que me has brindado, espero haber retribuido todo aquello con este capitulo. Besotes amiga, gracias por tus buenos deseos y saludos a mi bebe. Hasta otra.
Mili Maxwell: Muchisimas gracias por tus palabras, querida Mili. Tarde un poco en volver con este capitulo, pero bueno, por fin y despues de muchas cosas que se interponian puedo regresar y con el capi final ni mas ni menos. Por fin dejare de hacer sufrir a tu Heero XD que por fortuna ya tiene de regreso a su Duo, ademas de entre muchas otras cosas dulces que tambien sucedieron (como el lime jejeje). Estoy feliz de haber contado con tu paciencia y cariño, tal vez no nos volveremos a encontrar en otro fic (tengo que retirarme del mundo fics, por razones que explico en mi perfil) pero de verdad gracias por tus palabras y review que me animaron a continuar. Un besote, y que viva el 1x2.
