CAPÍTULO 8: "Si Mahoma no va a la montaña..."
Nadie ignoraba a Kim Possible. Y menos a propósito. Tenía que admitir que su amago de encuentro del viernes pasado le había sentado como una patada en el estómago. ¿Por qué la había ignorado? Ni siquiera había hecho el amago de intentar atacarla… nada de palabras burlonas ¡NADA! Además, habían pasado cuatro días ¡cuatro! Y no había ni rastro de Shego.
Pero Kim Possible no la extrañaba. ¡No! Por nada del mundo. Simplemente le… ¿resultaba sospechoso? que Shego no diese señales de vida.
Pero, si Mahoma no va a la montaña… la montaña iba a ir a Mahoma. ¿Le iba a hacer una emboscada? No. Para nada… solo era una… "visita de cortesía" a su eterna Némesis.
Al fin y al cabo, Kim debía velar por la seguridad de la ciudad y siempre es bueno vigilar de cerca a tus enemigos ¿no?
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Por nada del mundo se iba a quedar otra noche en vela jugando a los espías para Drakken. Era absurdo… ¡Oh! Es cierto… aún no os he contado el último plan absurdo del "Barón del mal".
En palabras de Drakken "un pelotazo, el plan definitivo"… "una enorme bazofia para añadir a la lista" según Shego. En resumen: un enorme cargamento de cobre estaba a punto de llegar a puerto. Tres cargueros exactamente, propiedad de GoldFish Industries, una de las grandes compañías del sector.
Por lo poco que sabía de su colega, durante su parón vacacional Drakken había estado haciendo algunos movimientos en bolsa. Básicamente estaba obsesionado con el cobre… "Es un metal al alza… me desharé de él en poco tiempo… ya tengo compradores". Estupideces. Quería ganarse el favor de una compañía china vendiéndole el cobre para conseguir el armamento para "El plan definitivo". Estúpido Drakken y estúpidos planes de dominación mundial
¿Lo habéis entendido? Bien, Shego tampoco. Solo sabía que debía desviar aquellos barcos y las súplicas de Drakken estaban acabando con su paciencia.
Y por culpa de eso Shego estaba tumbada en su sofá, con un café en la mano y un dolor de cabeza terrible, buscando la forma de desviar los malditos cargueros. A poder ser sin hacer pedazos nada… en los últimos meses había conseguido mantener un perfil bajo y no quería problemas con los federales. Ya bastante tenía con los mocosos que jugaban a ser espías como para que tuviese a la policía detrás de ella.
Se levantó del sofá desganada y extendió los planos sobre la mesa. ¿Fácil? ¡Y una mierda! ¿Tendría Drakken una simple idea de lo monstruosamente enorme que era el maldito puerto? ¡Ni siquiera sabía a qué hora llegarían los malditos barcos! Además ¿cómo iba a arrastrar… tres… cargueros… monstruosamente grandes? AQUELLO ERA UN PLAN ABSURDO INCLUSO PARA DRAKKEN. ¡TENÍA QUE HABER ALGO DETRÁS DE TODA ESA BAZOFIA DEL COBRE!
Suspiró frustrada y se pasó las manos por su cuello. Tenía mejores cosas que hacer en estos momentos como, por ejemplo… su cena. Pero por lo visto hoy era el día de "tocarle-las-narices-a-Shego" y el sonido del timbre la sacó de sus pensamientos.
- ESTÚPIDOS SCOUTS. Juro que como vengáis otra vez con vuestras galletitas os volaré la cabe… ¿Kim Possible? – dijo con sorpresa al abrir la puerta – Me arrepiento de haberte traído a mi casa… ahora que sabes donde vivo ¿vas a venir a molestarme cada día? Podrías traer la cena por lo menos… - finalizó burlona.
La pelirroja entró sin esperar una invitación. Se dirigió al salón y examinó la estancia rápidamente con la mirada. No, por supuesto que no. Tampoco esperaba que Shego tuviese el estúpido diamante en su salón.
- Si, bueno. Gracias por aceptar la no-invitación a mi casa – dijo la morena apareciendo detrás de ella - ¿Qué te trae por aquí? ¿Buscas algo, calabaza? Por tu cara de derrota tras tu escrutinio fallido diría que no lo has encontrado… - finalizó con burla.
- No te hagas la tonta. Sabes por lo que he venido – dijo girándose y encarando a Shego.
- Relaja las zarpas, gatita – susurró amenazante. – No sé por qué narices te has presentado en mi casa pero está claro que buscas algo. Deduzco que estoy en tu lista de sospechosos de algún crimen que no he tenido el placer de cometer pero te recuerdo que he estado de vacaciones estas últimas semanas. Quizás recuerdes algo… tu y yo… en este piso… ¿o hace falta que te refresque la memoria, Pumpkin? – finalizó mientras se acercaba peligrosamente al rostro de la adolescente.
Los ojos de Shego brillaban con fuerza, de un verde penetrante. Nunca los había visto así… bueno… quizás… quizás cuando se besaron. Quizás reflejaban, de alguna manera, sus emociones. Pero Kim estaba segura que ahora no querían decir lo mismo que la otra noche.
- Yo… - susurró la pelirroja alejándose – lo siento. Esto… sigo algo estresada por el tema del diamante y eso – Kim se golpeó mentalmente. Era una escusa poco creíble hasta para ella. – Lo siento… de verdad que lo siento. Por… por desconfiar de ti. – Aceptó agachando la cabeza.
¿Una disculpa? ¿Por parte de Kim Possible? Eso si que era increíble. Pero Shego era una persona realista… y sabía que la pelirroja no iba a confiar en ella tan fácilmente. A pesar de su nueva relación de ¿amistad-con-posibilidad-de-algo-más? Realmente no estaba muy segura qué significaba esa "posibilidad de algo más" pero… todo era posible para una Possible ¿no?
- Si, lo que sea… disculpas aceptadas y esas cosas – respondió fingiendo desinterés
– ¿Y todo esto? – preguntó señalando el desastre de planos, café y galletitas saladas en el que se había convertido el salón de la morena.
- Oh, eso. Es el nuevo plan absurdo de Drakken – respondió sin darle demasiada importancia.
- ¡SHEGO! ¿Te das cuenta de lo que me estás diciendo? – gritó la pelirroja. – Se supone que… ¡podría detenerte!
- Oh, vamos. Puedes estar tranquila… no pienso hacer nada. Es un plan demasiado absurdo incluso para mí… - dijo mientras se dejaba caer en el sofá.
- ¡¿Qué?! – gritó Kim sorprendida - ¿Vas a rechazarlo? ¿Vas… vas a…?
- No entiendo por qué te resulta tan extraño. Y puedes sentarte, no muerdo… a menos que me lo pidan – finalizó mirando intensamente a la pelirroja.
- ¡SHEGO! – gritó enrojecida
- Vamos, Kimmie. Era una broma… Anda, ven… - dijo señalando el sofá con la cabeza.
No demasiado convencida, Kim se sentó al lado de la morena.
- Estás estresada – dijo la morena. – Por lo del diamante… asumo.
- Bravo Sherlock – respondió con sorna.
Shego rió con ganas. Definitivamente la Kim molesta era fascinante. Podría llevarla al límite…
- Pero… confías en mí ¿no? – preguntó temerosa
La pelirroja pareció meditarlo por unos momentos y la ansiedad empezó a hacerse presente en Shego. Había sido una pregunta absurda, estaba claro que Kim no iba a confiar tan fácilmente en alguien como ella. Todo era culpa de sus absurdas esperanzas. Ilusa y estú…
- Si, – respondió la pelirroja – confío en ti Shego.
La morena no pudo evitar la sonrisa que se formó en sus labios. Nada de sonrisas falsas, burlonas… esta vez todo era real.
-Entonces... – susurró –te ayudaré… con eso… bueno… con lo del diamante. Realmente no tengo nada mejor que hacer…
- ¿Hablas en serio? – dijo girándose rápidamente
- ¿Tengo pinta de estar bromeando? – dijo alzando la ceja y sonriendo.
- ¡GRACIAS! Gracias, gracias, gracias, de verdad – chilló saltando a los brazos de la morena. – Pero… eres Shego… aún no me lo creo. YAIIIIIIII. – Chilló de alegría.
- Kim, cupcake. ¿Podrías bajarte? Es que pesas… un poco.
- Gracias – susurró depositando un corto beso en los labios de la morena antes de bajarse.
- Hmmm… podría acostumbrarme a esto.
- ¿A qué?
- A tus besos – respondió sonrojando a la pelirroja – y a tu facilidad para ponerte roja.
Y ahora… ¡vamos! ¡a la cama, Princess! Tenemos un diamante que encontrar… - dijo cogiendo en brazos a la pelirroja de nuevo.
- ¡Shego! Bájame ahora mismo ¡Shego!
La morena dejó a Kim sobre su cama y se posicionó encima de ella, sosteniendo los brazos de la pelirroja por encima de su cabeza. No se dio cuenta de lo íntimo de la posición hasta que notó el sonrojo furioso en las mejillas de la adolescente.
- Hey. Tranquila, no muerdo… - susurró antes de besar castamente sus labios – a menos que me lo pidan. – Finalizó burlona. – Y ahora, Princess, vamos a dormir. Bueno… tú vas a dormir, yo quizás observaré un rato como duermes y lu…
- ¡Shego! – gritó tapándose el rostro con las manos - ¿Te diviertes haciendo que me ponga roja como un tomate? Parezco una niña de cinco años…
- Bueno… - susurró acariciando el cuello de la pelirroja – quizás un poco. Pero solo porque eres absurdamente adorable. Ahora ¡duerme!
- Mandona… - susurró la pelirroja dándole la espalda a Shego.
- No es mi culpa si te gusta desafiarme – respondió pasando un brazo por la cintura de la pelirroja. – Buenas noches, Princess – susurró besando su cuello.
- Bue… buenas noches Shego.
¡UNA MISIÓN CON SHEGO! ¿En que narices estaba pensando? Aquello iba a salir mal… muy mal. Las detendrían a ambas… la acusarían de colaborar con el enemigo… seguramente estaba violando las leyes de medio mundo. Una locura. Una auténtica locura.
Aunque dicen que las mayores locuras son las que se hacen por amor…
CONTINUARÁ...
Capítulo algo más largo de lo normal y esas cosas...
La verdad es que la primera semana de curso siempre es un caos pero intentaré subir un nuevo capítulo el domingo. Lo de actualizar tres días por semana creo que ya no va a ser posible, la verdad, así que espero poder actualizar cada semana... o dos días por semana, y escribir algún que otro one-shot para compensar.
Y recordad, vuestros REVIEWS me hacen feliz. Miau.
