-Gracias por todo, Kurt.-sonrió Judith saliendo de la casa.-Oh, y si es verdad que eres Kurt Hummel...-Kurt rodó los ojos.-Mi hermano está muy enamorado de ti.
Se marchó dejando a Kurt congelado en la puerta, con las palabras de la chica Smythe repitiéndose en su cabeza.
Mi hermano está enamorado de ti.
Quería hacerlo, decidió mientras cogía la guitarra y comenzaba a rasguear las cuerdas. Llevaba toda la semana escribiendo una canción tras otra, no podía seguir así. Debía ir a casa de Kurt, confesarse, pedirle disculpas...Y pedirle también que fuera su novio. Se sonrojó ante esa idea. Tomó otra hoja de papel.
I Know you was crying
When you thought no one can see you
I know you feel hurted
'Cause I was in darkness too.
And saying goodbye
could hurt you, lost toy
but saying I love you
could destroy you in little pieces.
Little lovely broken heart
let me clean your tears.
There's no pain here
when I'm with you.
Take that broken pieces
and give them a new start
Pretty little broken boy
please believe in me.
Little shiny broken heart
Can you love me?
Maybe Kissing you lips
I can destroy your monsters
Keep your tears, broken boy,
'Cause we're together
And there's no pain
broken toy, our love could safe you.
Our love, broken angel
without monsters
only two hurted hearts
feeling love for first time.
Terminó la canción con una sonrisa tonta en el rostro. Estaba decidido.
Kurt abrió la puerta con el pelo mojado y una camiseta vieja de Sebastian que le quedaba grande. Lo que no se esperaba era que el dueño de la camiseta estaba al otro lado, con una guitarra en la espalda. EL ojiazul se sonrojó totalmente, mientras el warbler le miraba boquiabierto.
-Dios, estás sexy.-murmuró sin pensar. Kurt abrió los ojos sorprendido.
-Bas...
-Déjame hablar, ¿Vale?-el otro chico asintió.-Kurt...
Y lo dejo aquí :3
Esto iba a ser diferente, pero aaah, no he tenido un buen día y no soy capaz de escribir fluffy.
M, J, Sonia, Kurt Gemelo Malvado, Marina...Os quiero. Gracias.
Y a todos los que escribis reviews, gracias también. Bienvenidos nuevos lectores y un abrazo gordo a los de siempre.
Nina Bane
